Hubo un tiempo en que cierto bhikkhu Vajjī se alojaba en un bosquecillo cerca de Vesāli.
Allí, los Vajjis estaban celebrando un evento de toda la noche en Vesāli. Entonces ese bhikkhu, gimiendo por el ruido de los instrumentos musicales que son percutidos y tocados, en esa ocasión recitó este verso:
«Vivimos solos en la jungla,
como un tronco abandonado en el bosque.
En una noche como esta,
¿quién está peor que yo?».
La deidad que acechaba ese bosque estaba preocupada por ese bhikkhu y quería lo mejor para él. Entonces se acercó a él con la intención de despertarle, y se dirigió a él en verso:
«Habitas solo en la jungla,
como un tronco abandonado en el bosque.
Mucha gente te tiene envidia,
como seres en el infierno envidian a los que van al cielo».
Impulsado por esa deidad, ese bhikkhu sintió una sensación de urgencia.
