En Sāvatthī.
—Bhikkhus, ¿cuándo qué cosa existe que por aferrarse a ella y mediante el aferramiento a ella, surgen en uno mismo el placer y el dolor?
—Para nosotros, las cosas tienen su base en ti, Maestro. Eres nuestro guía y nuestro refugio. Sería bueno si pudieras explicarnos esto, ¡entonces recordaremos lo que digas!
—Cuando las qualia existen, debido al aferramiento a las qualia, el placer y el dolor surgen en uno mismo. Cuando las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… cuando la cognición existe, debido al aferramiento a la cognición, el placer y el dolor surgen en uno mismo.
¿Qué os parece, bhikkhus? ¿Son las qualia imperecederas o perecederas?
—Son perecederas, Maestro.
—Pero si son perecederas, ¿son agradables o desagradables?
—Desagradables, Maestro.
—Pero al comprender lo perecedero, lo desagradable y lo imperecedero, ¿surgirían en uno mismo el placer y el dolor?
—No, señor.
—¿Son las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición, imperecederas o perecederas?
—Son perecederas, Maestro.
—Pero si son perecederas, ¿son agradables o desagradables?
—Desagradables, Maestro.
—Pero al comprender lo perecedero, lo desagradable y lo imperecedero, ¿surgirían en uno mismo el placer y el dolor?
—No, señor.
—Al ver esto, entendéis claramente: «no hay retorno a ningún estado de existencia».
