En Sāvatthī.
—Bhikkhus, las qualia son perecederas. Lo perecedero es desagradable. Lo que es desagradable no soy “yo”. Y lo que no soy “yo” debe verse con episteme así: «esto no es mío, esto no soy “yo”, sobre esto no tengo control».
La reacción emocional es perecedera…
La percepción es perecedera…
La situación condicional es perecedera…
La cognición es perecedera. Lo perecedero es desagradable. Lo que es desagradable no soy “yo”. Y lo que no soy “yo” debe verse con episteme así: «esto no es mío, esto no soy “yo”, sobre esto no tengo control».
Al ver verdaderamente con episteme así, no tiene figuraciones sobre el pasado. Al no tener figuraciones sobre el pasado, no tiene figuraciones sobre el futuro. Al no tener figuraciones sobre el futuro, no se adhiere obstinadamente a ellas. Sin malinterpretar, la conciencia se vuelve desapasionada hacia las qualia, hacia la reacción emocional, hacia la percepción, hacia la situación condicional y hacia la cognición y está libre de tendencias subyacentes al aferramiento.
Al estar libre, es dueña de sí misma. Siendo dueña de sí misma está contenta. Al estar contenta, no está ansiosa. Al no estar ansiosa, deja de existir completamente.
Entiende: «El renacimiento ha terminado, se ha completado la vida de renuncia, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia».
