Hubo un tiempo en que el Buddha se alojaba cerca de Kosambi, en el monasterio de Ghosita.
Por la mañana el Buddha se vistió y, tomando su cuenco y su túnica, entró en Kosambi para pedir limosna. Después de la comida, a su regreso de la ronda de limosnas, él mismo ordenó su alojamiento. Tomando su cuenco y su túnica, sin informar a sus asistentes ni despedirse del Saṅgha de los bhikkhus, se dispuso a deambular solo, sin compañía.
Entonces, poco después de que el Buddha se fuera, uno de los bhikkhus fue a ver al venerable Ānanda y le contó lo que había sucedido. Ānanda dijo:
—Venerable, cuando el Buddha se va así, significa que quiere quedarse solo. En este momento nadie debería seguirlo.
Entonces el Buddha, viajando etapa por etapa, llegó a Pārileyya, donde permaneció en la raíz de un sagrado árbol sāl. Luego, varios bhikkhus se acercaron al venerable Ānanda e intercambiaron saludos con él.
Cuando terminaron los saludos y la conversación de cortesía, se sentaron a un lado y le dijeron:
—Venerable, ha pasado mucho tiempo desde que escuchamos una charla sobre la Enseñanza del Buddha. Deseamos escuchar una charla sobre la Enseñanza del Buddha.
Más tarde, el venerable Ānanda junto con esos bhikkhus fueron a Pārileyya para ver al Buddha. Se inclinaron y se sentaron a un lado, y el Buddha los enseñó, animó, encendió e inspiró con una charla sobre la Enseñanza. Allí, uno de los bhikkhus pensó: «¿Cómo puede uno saber, cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas?».
Entonces el Buddha, sabiendo lo que pensaba ese bhikkhu, se dirigió a los bhikkhus:
—Bhikkhus, he enseñado la Enseñanza analíticamente. He enseñado analíticamente las cuatro instrucciones de la práctica, los cuatro esfuerzos correctos, las cuatro bases de las habilidades paranormales, las cinco facultades, los cinco poderes, los siete factores de la iluminación y el noble óctuple sendero. Así es como he enseñado la Enseñanza analíticamente. Aunque he enseñado la Enseñanza analíticamente, todavía hay un cierto bhikkhu presente aquí tiene este pensamiento: «¿Cómo puede uno saber, cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas?».
—¿Y cómo puede uno saber, cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas?
—Tomemos el caso de una persona ordinaria sin educación que no conoce a los nobles, y no está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de los nobles. No conoce a buenas personas, ni está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de las buenas personas. Considera las qualia como su “yo”. Pero eso solo es un fenómeno condicionado.
—¿Y cuál es la fuente, el origen, el lugar donde se origina y la raíz de ese fenómeno condicionado?
—Cuando una persona corriente sin educación se ve afectada por reacciones emocionales que surgen de las qualia con la ignorancia, surge el ansia. Ese fenómeno condicionado nace de eso. De modo que ese fenómeno condicionado es perecedero, condicionado y se origina de manera dependiente. Y ese ansia, esa reacción emocional, ese contacto y esa ignorancia también son perecederas, condicionadas y se originan de manera dependiente. Así es como puede uno saber, como puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas.
Tal vez no considera las qualia como su “yo”, pero todavía considera que el “yo” posee unas qualia. Pero eso solo es un fenómeno condicionado…
Tal vez no considera las qualia como su “yo”, o el “yo” como poseedor de unas qualia, pero todavía considera las qualia en el “yo”. Pero eso solo es un fenómeno condicionado…
Tal vez no considera las qualia como su “yo”, o el “yo” como poseedor de unas qualia, o las qualia en el “yo”, pero todavía se considera al “yo” en las qualia. Pero eso solo es un fenómeno condicionado…
Quizás no considera las qualia como su “yo”, o el “yo” como poseedor de unas qualia, o las qualia en el “yo”, o el “yo” en las qualia. Pero considera las reacciones emocionales como su “yo”… la percepción como su “yo”… la situación condicional como su “yo”… la cognición como su “yo”… Pero esa consideración es solo un fenómeno condicionado.
—¿Y cuál es el origen de ese fenómeno condicionado?
—Cuando una persona corriente sin educación se ve afectada por reacciones emocionales que surgen de las qualia con la ignorancia, surge el ansia. Ese fenómeno condicionado nace de eso. De modo que ese fenómeno condicionado es perecedero, condicionado y se origina de manera dependiente.
Y ese ansia, esa reacción emocional, ese contacto y esa ignorancia también son perecederas, condicionadas y se originan de manera dependiente. Así es como debes saber y ver para terminar con las tendencias subyacentes en la vida presente.
Tal vez no considera las qualia, las reacciones emocionales, la percepción, la situación condicional o la cognición como su “yo”.
Aun así, tiene una creencia como ésta: «el “yo” y el cosmos son uno y lo mismo. Después de morir, seré imperecedero, inmortal, eterno y permanente».
Pero esa opinión eternalista es solo un fenómeno condicionado.
—¿Y cuál es la fuente de ese fenómeno condicionado?…
Esta es la forma como puede uno saber y cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas.
Tal vez no considera las qualia, las reacciones emocionales, la percepción, la situación condicional o la cognición como un “yo”. Tampoco tiene una creencia como ésta: «el “yo” y el cosmos son uno y lo mismo. Después de morir, seré imperecedero, inmortal, eterno y perpetuo». Aun así, tiene esta opinión: «Si yo no hubiera existido, nada me hubiera pertenecido. Dejaré de existir y entonces nada me pertenecerá tampoco». Pero esa opinión aniquilacionista es solo un fenómeno condicionado.
—¿Y cuál es la fuente de ese fenómeno condicionado?…
Esta es la forma como puede uno saber y cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas.
Tal vez no considera las qualia, las reacciones emocionales, la percepción, la situación condicional o la cognición como su “yo”. Tampoco tiene una creencia como ésta: «el “yo” y el cosmos son uno y lo mismo: Después de morir, seré imperecedero, inmortal, eterno y perpetuo». Tampoco tiene esta opinión: «Si yo no hubiera existido, nada me hubiera pertenecido. Dejaré de existir y entonces nada me pertenecerá tampoco». Aun así, tiene dudas e incertidumbres. Está indeciso sobre la verdadera Enseñanza. Esa duda e incertidumbre, la indecisión sobre la verdadera Enseñanza, es solo un fenómeno condicionado.
—¿Y cuál es la fuente de ese fenómeno condicionado?
Cuando una persona corriente sin educación se ve afectada por reacciones emocionales que surgen de las qualia con la ignorancia, surge el ansia. Ese fenómeno condicionado nace de eso. De modo que ese fenómeno condicionado es perecedero, condicionado y se origina de manera dependiente. Y ese ansia, esa reacción emocional, ese contacto y esa ignorancia también son perecederas, condicionadas y se originan de manera dependiente.
Esta es la forma como puede uno saber y cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas.
