En cierto momento, el Buddha se estaba quedando cerca de Rājagaha en el Arboleda de los Mangos de Jīvaka. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:.
—Bhikkhus, desarrollad la contemplación. Para un bhikkhu contemplativo, las cosas se vuelven realmente claras.
—¿Y qué queda realmente claro?
—Queda realmente claro que los ojos, las imágenes, el contacto visual y las qualia visuales son perecederos. Y también queda realmente claro que la reacción emocional dolorosa, agradable o indiferente que surge condicionada por las qualia visuales es perecedera. Se vuelve realmente claro que el oído… la nariz… la lengua… el cuerpo… el intelecto, las ideas, el contacto mental y los pensamientos son perecederos. Y también queda realmente claro que la reacción emocional dolorosa, agradable o indiferente que surge condicionada por los pensamientos es perecedera.
Bhikkhus, desarrollad la contemplación. Para un bhikkhu contemplativo, las cosas se vuelven realmente claras.
