Esto he oído.
Hubo un tiempo en que el Buddha se alojaba en la tierra de los mallas, cerca de la ciudad de los Mallas llamada Uruvelakappa. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:.
—Bhikkhus, mientras no surja una noble sabiduría en un discípulo de los nobles, las cuatro facultades no son estables y fijas. Pero cuando una noble sabiduría surge en un discípulo de los nobles, las cuatro facultades se vuelven estables y fijas.
Es como en una casa con frontones puntiagudos. Mientras la cimera no se levante en su lugar, las vigas no son estables ni fijas. Pero cuando la cimera se levanta en su sitio, las vigas se vuelven estables y fijas.
De la misma manera, mientras no surja una noble sabiduría en un discípulo de los nobles, las cuatro facultades no son estables y fijas. Pero cuando una noble sabiduría surge en un discípulo de los nobles, las cuatro facultades se vuelven estables y fijas.
—¿Qué cuatro?
—Las facultades de la fe, de la energía, de la memoria y de la contemplación. Cuando un discípulo de los nobles tiene sabiduría, la fe, la energía, la memoria y la contemplación que le siguen, se estabilizan.
