AN 1.16

—Bhikkhus, no conozco nada que impida que surja el deseo sensorial o, cuando ha surgido, se abandone como lo que es inmundo. Al concentrarse en lo que es inmundo, el deseo sensorial no surge o, si ya ha surgido, se abandona.

AN 1.15

—Bhikkhus, no conozco nada que dé lugar a la duda, o, cuando ha surgido, la desarrolle hasta el extremo como la rumia. Cuando se rumia, surge la duda, y una vez que surge, se desarrolla hasta el extremo.

AN 1.14

—Bhikkhus, no conozco nada que cause inquietud y remordimiento, o que, cuando han surgido, los desarrolle hasta el extremo como una mente inquieta. Cuando no hay paz mental, surgen la inquietud y el remordimiento, y una vez que surgen, se desarrollan hasta el extremo.

AN 1.13

—Bhikkhus, no conozco nada que provoque embotamiento y somnolencia, o que, cuando haN surgido, los desarrolle hasta el extremo como el aburrimiento, la pereza, el cansancio, el sopor después de comer y el letargo. En la mente perezosa, surgen el embotamiento y la somnolencia, y una vez que surgen, se desarrollan hasta el extremo.

AN 1.12

—Bhikkhus, no conozco nada que dé lugar a la aversión, o que, cuando haya surgido, la desarrolle hasta el extremo como lo que es repulsivo. Al concentrarse imprudentemente en lo que es repulsivo, surge la aversión, y una vez que surge, se desarrolla hasta el extremo.

AN 1.11

—Bhikkhus, no conozco nada que incite al deseo sensorial o, cuando ha surgido, que lo desarrolle hasta el extremo como algo que sea bello. Al concentrarse imprudentemente en lo que es bello, surge el deseo sensorial, y una vez que surge, se desarrolla hasta el extremo.

AN 1.10

—Bhikkhus, no veo un solo tacto que invada la mente de la mujer como el contacto del hombre. El contacto del hombre invade la mente de la mujer.

AN 1.9

—Bhikkhus, no veo un solo gusto que invada la mente de la mujer como el sabor del hombre. El sabor del hombre invade la mente de la mujer.

AN 1.8

—Bhikkhus, no veo un solo olor que invada la mente de la mujer como el aroma del hombre. El aroma del hombre invade la mente de la mujer.

AN 1.7

—Bhikkhus, no veo un solo sonido que invada la mente de la mujer como la voz del hombre. La voz del hombre invade la mente de la mujer.

Scroll to Top