Esto he oído.
En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:
—¡Bhikkhus!
—Venerable señor —respondieron.
El Buddha dijo esto:
—Bhikkhus, un trampero no echa cebo a los ciervos pensando: «Que los ciervos, disfrutando de este cebo, estén sanos y en buenas condiciones. ¡Que vivan mucho tiempo y prosperen!». Un trampero arroja el cebo a los ciervos pensando: «Cuando estos ciervos se introduzcan en el lugar donde echo el cebo, disfrutarán imprudentemente comiéndoselo. Se volverán indulgentes, luego se volverán negligentes y finalmente serán vulnerables gracias al cebo».
Y, de hecho, la primera manada de ciervos se introdujo en el lugar donde el trampero echó el cebo y disfrutaron imprudentemente comiéndoselo. Se volvieron indulgentes, luego se volvieron negligentes y luego fueron vulnerables al trampero gracias al cebo. Y así es como la primera manada de ciervos no logró liberarse del poder del trampero.
Entonces, una segunda manada de ciervos ideó un plan: «La primera manada de ciervos se volvió indulgente… y no pudo liberarse del poder del trampero. ¿Por qué no evitamos comer el cebo por completo? Evitando los alimentos peligrosos, podemos aventurarnos en lo profundo de una región salvaje y vivir allí». Y eso fue exactamente lo que hicieron. Pero cuando llegó el último mes de verano, la hierba y el agua se acabaron. Sus cuerpos se volvieron demasiado delgados y perdieron su fuerza y energía. Así que volvieron al mismo lugar donde el trampero había echado el cebo. Al internarse en ese lugar, disfrutaron imprudentemente comiéndoselo… Y así es como la segunda manada no pudo liberarse del poder del trampero.
Entonces, una tercera manada de ciervos ideó otro plan: «La primera… y la segunda manada de ciervos… No pudieron liberarse del poder del trampero. ¿Por qué no instalamos nuestra guarida cerca del lugar donde el trampero ha echado el anzuelo? Entonces podemos internarnos y disfrutar comiendo sin ser imprudentes. No nos volveremos indulgentes, entonces no nos volveremos negligentes, y entonces no seremos vulnerables al trampero por culpa del cebo». Y eso fue exactamente lo que hicieron.
Así que el trampero y sus compañeros pensaron: «¡Oh, esta tercera manada de ciervos es tan inteligente y artera que deben ser una especie de espíritus sobrenaturales con poderes psíquicos! Porque se comen el cebo que les echamos sin que sepamos ni cómo van ni cómo vienen. ¿Por qué no rodeamos el cebo por todos lados con estacas y redes altas? Ojalá podamos ver su guarida, donde se esconden. Y eso fue exactamente lo que hicieron. Y vieron dónde tenía su guarida la tercera manada de ciervos, adonde fueron a esconderse». Y así fue como la tercera manada no logró liberarse del poder del trampero.
Entonces, una cuarta manada de ciervos ideó un plan: «La primera… segunda… y tercera manada de ciervos… No consiguieron liberarse del poder del cazador. ¿Por qué no instalamos nuestra guarida en un lugar donde el trampero y sus compañeros no puedan ir? Luego podemos entrometernos en el lugar donde el trampero ha echado el cebo y disfrutar comiéndonoslo sin ser imprudentes. No nos volveremos indulgentes, entonces no nos volveremos negligentes, y entonces no seremos vulnerables al trampero por culpa del cebo». Y eso es exactamente lo que hicieron.
Así que el trampero y sus compañeros pensaron: «¡Oh, esta cuarta manada de ciervos es tan inteligente y ladina que deben ser una especie de espíritus sobrenaturales con poderes psíquicos! Porque se comen el cebo que les echamos sin que sepamos cómo van y cómo vienen. ¿Por qué no rodeamos el cebo por todos lados con estacas y redes altas? Ojalá podamos ver su guarida, donde se esconden». Y eso fue exactamente lo que hicieron.
Pero no podían ver dónde tenía su guarida la cuarta manada de ciervos adónde fueron a esconderse. Entonces el cazador y sus compañeros pensaron: «Si asustamos a esta cuarta manada de ciervos, espantarán a otros ciervos, quienes a su vez espantarán a más ciervos. Entonces todos los ciervos quedarán libres del cebo que hemos echado. ¿Por qué no vigilamos a esa cuarta manada?». Y eso fue exactamente lo que hicieron.
He contado este símil para facilitar la comprensión de lo que estoy hablando. Y esto es lo que significa:
«Cebo» es un término para los cinco tipos de estimulación sensorial.
«Trampero» es un término para Māra, el Maligno.
«Compañeros de trampero» es un término para la asamblea del Māra.
«Ciervo» es un término para los ascetas y brahmanes.
Ahora, el primer grupo de ascetas y brahmanes se introdujo en el lugar donde el Māra arrojó el cebo y disfrutaron imprudentemente consumiendo las delicias materiales mundanas. Se volvieron indulgentes, luego se volvieron negligentes, y luego fueron vulnerables al Māra por culpa de ese cebo y las delicias materiales mundanas. Y así fue como el primer grupo de ascetas y brahmanes no logró liberarse del poder del Māra. Este primer grupo de ascetas y brahmanes es como la primera manada de ciervos.
Entonces, un segundo grupo de ascetas y brahmanes ideó un plan: «El primer grupo de ascetas y brahmanes se volvió indulgente… y no logró liberarse del poder del Māra. ¿Por qué no evitamos comer completamente el cebo y las delicias materiales mundanas? Evitando los alimentos peligrosos, podemos aventurarnos en lo profundo de esa región salvaje y vivir allí». Y eso es exactamente lo que hicieron. Comieron hierbas, mijo, arroz salvaje, arroz pobre, lechuga de agua, salvado de arroz, escoria de arroz hirviendo, harina de sésamo, pasto o estiércol de vaca. Sobrevivían a base de raíces y frutos de la selva, o comiendo frutos caídos.
Pero cuando llegó el último mes de verano, la hierba y el agua se acabaron. Sus cuerpos se volvieron demasiado delgados y perdieron su fuerza y energía. Debido a esto, su fuerza de voluntad se debilitó, por lo que regresaron al mismo lugar donde el Māra había echado el cebo y las delicias materiales mundanas. Al internarse en ese lugar, disfrutaron imprudentemente consumiéndolas… Y así es como el segundo grupo de ascetas y brahmanes no logró liberarse del poder del Māra. Este segundo grupo de ascetas y brahmanes es como la segunda manada de ciervos.
Entonces, un tercer grupo de ascetas y brahmanes ideó un plan: «El primero… y el segundo grupo de ascetas y brahmanes… No lograron liberarse del poder del Māra. ¿Por qué no instalamos nuestra guarida cerca del lugar donde el Māra ha echado el cebo y esas delicias materiales mundanas? Entonces podemos internarnos y disfrutar comiendo sin ser imprudentes. No nos volveremos indulgentes, entonces no nos volveremos negligentes, y entonces no seremos vulnerables al Māra por ese cebo y esas delicias materiales mundanas».
Y eso es exactamente lo que hicieron. Sin embargo, tenían creencias como estas: «El mundo es eterno» o «El mundo no es eterno», «El mundo es finito» o «El mundo es infinito», «El alma y el cuerpo son la misma cosa» o «El alma y el cuerpo son cosas diferentes», o «que después de la muerte, existe un Tathāgata, o no existe, o tanto existe como no existe, o ni existe ni no existe». Y así fue como el tercer grupo de ascetas y brahmanes no logró liberarse del poder del Māra. Este tercer grupo de ascetas y brahmanes es como la tercera manada de ciervos.
Entonces, un cuarto grupo de ascetas y brahmanes ideó un plan: «El primer… segundo… y tercer grupo de ascetas y brahmanes… No lograron liberarse del poder del Māra. ¿Por qué no instalamos nuestra guarida en algún lugar donde el Māra y su asamblea no puedan ir? Entonces podemos inmiscuirnos en donde el Māra ha echado el anzuelo y esas delicias materiales mundanas, y disfrutar comiendo sin ser imprudentes. No nos volveremos indulgentes, entonces no nos volveremos negligentes, y entonces no seremos vulnerables al Māra por ese cebo y esas delicias materiales mundanas».
Y eso es exactamente lo que hicieron. Y así fue como el cuarto grupo de ascetas y brahmanes se liberó del poder del Māra. Este cuarto grupo de ascetas y brahmanes es como la cuarta manada de ciervos.
—¿Y adónde no pueden ir el Māra y su asamblea?
—Es cuando un bhikkhu, totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entra y se sumerge en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada. A éste se le llama un bhikkhu que ha cegado al Māra, se ha sacado los ojos sin dejar rastro y se ha ido donde el Maligno no puede ver.
A medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entra y se sumerge en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen de la concentración, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento. A éste se le llama un bhikkhu que ha cegado al Māra…
Y con el desvanecimiento del placer, entra y se sumerge en la tercera jhāna, donde contempla con impasibilidad, diligente y decidido y siente el bienestar corporal del que los nobles declaran: «impasible y decidido, uno permanece en la felicidad». A éste se le llama un bhikkhu que ha cegado al Māra…
Abandonando el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y la tristeza anteriores, entra y se sumerge en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis. A éste se le llama un bhikkhu que ha cegado al Māra…
Además, un bhikkhu, dejando atrás las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un Lugar Vacío» entra y se sumerge en un Lugar Vacío
A éste se le llama un bhikkhu que ha cegado al Māra…
Además, un bhikkhu, yendo totalmente más allá de un Lugar Vacío, consciente de que «es un Lugar Sin Límites Conocidos» entra y se sumerge en un Lugar Sin Límites Conocidos. A éste se le llama un bhikkhu que ha cegado al Māra…
Además, un bhikkhu, yendo totalmente más allá de un Lugar Sin Límites Conocidos, consciente de que «no hay Ningún Lugar», entra y se sumerge en Ningún Lugar. A éste se le llama un bhikkhu que ha cegado al Māra…
Además, un bhikkhu, yendo totalmente más allá de Ningún Lugar, entra y se sumerge en la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia. A éste se le llama un bhikkhu que ha cegado al Māra…
Además, un bhikkhu, yendo totalmente más allá de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia, entra y se sumerge en el cese de los factores de aferramiento a la existencia. Y habiendo visto con episteme, sus tendencias subyacentes llegan a su fin. A éste se le llama un bhikkhu que ha cegado al Māra, le ha sacado los ojos sin dejar rastro y se ha ido donde el Maligno no le puede ver. Y ha cruzado a través del aferramiento al mundo.
Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.