Hubo un tiempo en que el venerable Sāriputta y el venerable Mahākoṭṭhita se alojaban cerca de Benarés, en el Parque de los Ciervos de Isipatana. Un día, a última hora de la tarde, el venerable Mahākoṭṭhita salió del retiro, se acercó al venerable Sāriputta, se inclinó, se sentó a un lado y dijo:
—Venerable Sāriputta, ¿qué cosas debe atender adecuadamente un bhikkhu formado?
—Un bhikkhu formado debería prestar atención a estos cinco factores del aferramiento a la existencia como perecederos… como lo que no soy “yo”.
—¿Qué cinco?
—Es decir, el factor del aferramiento a la existencia de las qualia, de la reacción emocional, de la percepción, de la situación condicional y de la cognición. Un bhikkhu formado debería prestar atención a estos cinco factores del aferramiento a la existencia como perecederos… como lo que no soy “yo”. Es posible que un bhikkhu formado que considera los cinco factores del aferramiento a la existencia de esta manera logre el fruto de la entrada a la corriente.
—Pero, venerable Sāriputta, ¿a qué cosas debería prestar atención un bhikkhu que ha entrado en la corriente?
—Un bhikkhu que ha entrado en la corriente debería atender adecuadamente a estos cinco factores del aferramiento a la existencia como perecederos… como lo que no soy “yo”. «Es posible que un bhikkhu que ha entrado en la corriente que considera los cinco factores del aferramiento a la existencia de esta manera, logre el fruto de un solo retorno a la vida humana»… «Es posible que un bhikkhu que solo regresará una vez al reino humano y que considera los cinco factores del aferramiento a la existencia de esta manera, logre el fruto del no retorno»… «Es posible que un bhikkhu que no regrese al reino humano y que considera los cinco factores del aferramiento a la existencia de esta manera logre el fruto de la Dignidad».
—Pero, venerable Sāriputta, ¿a qué cosas debería atender adecuadamente un Digno?
—Venerable Koṭṭhita, el Digno debe prestar atención a los cinco factores del aferramiento a la existencia como perecederos, como desagradables, como enfermos, como un absceso, como una espina, como la miseria, como una aflicción, como extraños, como desmoronándose, como vacíos, como lo que no soy “yo”. Un Digno no tiene nada más que hacer y nada que necesite mejorar. Sin embargo, estas cosas, cuando se desarrollan y se cultivan, conducen al modo de vida feliz en este mundo, y también a la episteme y a la sabiduría.
