En Sāvatthī.
—Bhikkhus, ¿cuándo existe qué cosa tal que por aferrarse a ella y mediante el aferramiento a ella, surge la creencia: «nada malo hace el artífice cuando castiga, mutila, tortura, agravia, oprime, intimida, o cuando anima a otros a hacer lo mismo. No se hace nada malo cuando matan, roban, asaltan casas, saquean riquezas, roban en edificios aislados, cometen atracos en las carreteras, cometen adulterio y mienten. Si tuvieras que reducir a todas los seres de esta tierra a un solo montón y masa de carne con un chakram afilado, no surge ningún mal de eso, y ningún resultado del mal. Si fueras a lo largo de la orilla sur del Ganges matando, mutilando y torturando, y alentando a otros a hacer lo mismo, no saldría mal de eso, ni resultado del mal. Si fueras a recorrer la orilla norte del Ganges dando y sacrificando y alentando a otros a hacer lo mismo, no se obtiene ningún mérito de eso, y ningún resultado de mérito. En el hecho de dar, en la autorrealización, en la moderación y en la veracidad no hay mérito o resultado de mérito»?.
—Para nosotros, las cosas tienen su base en ti, Maestro. Eres nuestro guía y nuestro refugio. Sería bueno si pudieras explicarnos esto, ¡entonces recordaremos lo que digas!.
—Cuando las qualia existen, por aferrarse a las qualia y mediante el aferramiento a las qualia, surge la creencia: «el que actúa no hace nada malo… no hay mérito ni resultado del mérito». Cuando las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… cuando la cognición existe, por aferrarse a la cognición y mediante el aferramiento a la cognición, surge la creencia: «el que actúa no hace nada malo… no hay mérito o resultado del mérito».
¿Qué os parece, bhikkhus? ¿Son las qualia imperecederas o perecederas?.
—Son perecederas, Maestro.
—¿Son las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición, imperecederas o perecederas?.
—Son perecederas, Maestro.
—Aquello que es visto, oído, pensado, conocido, buscado y explorado por la cognición: ¿es eso imperecedero o perecedero?.
—Es perecedero, Maestro.
—¿Pero al no comprender lo que es perecedero, es desagradable y es susceptible de venirse abajo, surgiría una creencia como ésta?.
—No, señor.
—Cuando un discípulo de los nobles ha renunciado a la duda en estos seis casos, y ha renunciado a la duda sobre el sufrimiento, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese, se le llama noble discípulo que ha entrado en la corriente, no es susceptible de renacer en los planos de sufrimiento y está destinado a la iluminación.
