—Cualquiera que tenga dos cosas tiene una vida miserable.
—¿Qué dos?
—Ira y rencor… desprecio y malicia… celos y avaricia… engaño y traición… desvergüenza e imprudencia. Cualquiera que tenga estas dos cosas tiene una vida miserable.
—Cualquiera que tenga dos cosas tiene una vida miserable.
—¿Qué dos?
—Ira y rencor… desprecio y malicia… celos y avaricia… engaño y traición… desvergüenza e imprudencia. Cualquiera que tenga estas dos cosas tiene una vida miserable.
—Hay estas dos cosas.
—¿Qué dos?
—Estar libre de ira y rencor… estar libre de desprecio y malicia… estar libre de celos y avaricia… estar libre de engaño y traición… vergüenza y prudencia. Estas son las dos cosas.
—Hay estas dos cosas.
—¿Qué dos?
—Ira y rencor… desprecio y malicia… celos y avaricia… engaño y traición… desvergüenza e imprudencia. Estas son las dos cosas.
—Hay estas dos cosas.
—¿Qué dos?
—La memoria y el entendimiento. Estas son las dos cosas.
—Hay estas dos cosas.
—¿Qué dos?
—Olvidar las instrucciones de la práctica y la falta de entendimiento. Estas son las dos cosas.
—Hay estas dos cosas.
—¿Qué dos?
—Estar insatisfecho con la doctrina del mérito y no retroceder ante el esfuerzo. Estas son las dos cosas.
—Hay estas dos cosas.
—¿Qué dos?
—Purificación de la fe y esfuerzo acorde con esa fe. Estas son las dos cosas.
—Hay estas dos cosas.
—¿Qué dos?
—Purificación de la ética y la purificación de la fe. Estas son las dos cosas.
—Hay estas dos cosas.
—¿Qué dos?
—Realización en ética y realización en la fe. Estas son las dos cosas.
—Hay estas dos cosas.
—¿Qué dos?
—Fracaso en ética y fracaso en la fe. Estas son las dos cosas.