AN 1.13

—Bhikkhus, no conozco nada que provoque embotamiento y somnolencia, o que, cuando haN surgido, los desarrolle hasta el extremo como el aburrimiento, la pereza, el cansancio, el sopor después de comer y el letargo. En la mente perezosa, surgen el embotamiento y la somnolencia, y una vez que surgen, se desarrollan hasta el extremo.

AN 1.12

—Bhikkhus, no conozco nada que dé lugar a la aversión, o que, cuando haya surgido, la desarrolle hasta el extremo como lo que es repulsivo. Al concentrarse imprudentemente en lo que es repulsivo, surge la aversión, y una vez que surge, se desarrolla hasta el extremo.

AN 1.11

—Bhikkhus, no conozco nada que incite al deseo sensorial o, cuando ha surgido, que lo desarrolle hasta el extremo como algo que sea bello. Al concentrarse imprudentemente en lo que es bello, surge el deseo sensorial, y una vez que surge, se desarrolla hasta el extremo.

AN 1.10

—Bhikkhus, no veo un solo tacto que invada la mente de la mujer como el contacto del hombre. El contacto del hombre invade la mente de la mujer.

AN 1.9

—Bhikkhus, no veo un solo gusto que invada la mente de la mujer como el sabor del hombre. El sabor del hombre invade la mente de la mujer.

AN 1.8

—Bhikkhus, no veo un solo olor que invada la mente de la mujer como el aroma del hombre. El aroma del hombre invade la mente de la mujer.

AN 1.7

—Bhikkhus, no veo un solo sonido que invada la mente de la mujer como la voz del hombre. La voz del hombre invade la mente de la mujer.

AN 1.6

—Bhikkhus, no veo ni una sola imagen que invada la mente de la mujer como la imagen masculina. La imagen masculina invade la mente de la mujer.

AN 1.5

—Bhikkhus, no veo un solo tacto que invada la mente del hombre como el contacto con la mujer. El contacto con la mujer invade la mente del hombre.

AN 1.4

—Bhikkhus, no veo un solo gusto que invada la mente del hombre como el sabor de la mujer. El sabor de la mujer invade la mente del hombre.

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