AN 1.23

—Bhikkhus, no conozco nada que, cuando no se desarrolla sea tan dañino como la mente. Una mente no desarrollada es muy dañina.

AN 1.22

—Bhikkhus, no conozco nada que, cuando se desarrolla sea tan útil como la mente. Es fácil trabajar con una mente entrenada.

AN 1.21

—Bhikkhus, no conozco nada que, cuando no se desarrolla sea tan inútil como la mente. Es difícil trabajar con una mente no entrenada.

AN 1.20

—Bhikkhus, no conozco nada que impida que surja la duda, o que, cuando ha surgido, se abandone como la ponderación. Al ponderar, no surge la duda o, si ya surgió, se abandona.

AN 1.19

—Bhikkhus, no conozco nada que impida que surja la inquietud y el remordimiento, o que, cuando han surgido, se abandonen como la tranquilidad. Cuando la mente está en paz, no surgen ni la inquietud ni el remordimiento, o, si ya han surgido, se abandonan.

AN 1.18

—Bhikkhus, no conozco nada que impida que surjan el embotamiento y la somnolencia, o que, cuando han surgido, se abandonen como la perseverancia, la iniciativa y el coraje. Si se es perseverante y se tiene energía e iniciativa, el embotamiento y la somnolencia no surgen o, si ya han surgido, se abandonan.

AN 1.17

—Bhikkhus, no conozco nada que impida que surja la aversión o, cuando ha surgido, se abandone como la benevolencia. Al concentrarse adecuadamente en la benevolencia, la aversión no surge o, si ya ha surgido, se abandona.

AN 1.16

—Bhikkhus, no conozco nada que impida que surja el deseo sensorial o, cuando ha surgido, se abandone como lo que es inmundo. Al concentrarse en lo que es inmundo, el deseo sensorial no surge o, si ya ha surgido, se abandona.

AN 1.15

—Bhikkhus, no conozco nada que dé lugar a la duda, o, cuando ha surgido, la desarrolle hasta el extremo como la rumia. Cuando se rumia, surge la duda, y una vez que surge, se desarrolla hasta el extremo.

AN 1.14

—Bhikkhus, no conozco nada que cause inquietud y remordimiento, o que, cuando han surgido, los desarrolle hasta el extremo como una mente inquieta. Cuando no hay paz mental, surgen la inquietud y el remordimiento, y una vez que surgen, se desarrollan hasta el extremo.

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