MN 12: Discurso de la piel de gallina

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Vesālī en un bosque detrás de la ciudad.

En ese momento Sunakkhatta, el licchavi, que había dejado recientemente esta enseñanza y este código de disciplina, le estaba diciendo a una multitud en Vesālī:

—El asceta Gotama no tiene ninguna distinción sobrehumana en episteme digna de los nobles. Enseña lo que ha elaborado mediante la lógica, siguiendo una línea de investigación, expresando su propia perspectiva. Y su enseñanza lleva a quienes la practican hasta el final completo del sufrimiento, la meta para la que se enseña.

Luego, el venerable Sāriputta se vistió por la mañana y, tomando su cuenco y su túnica, entró en Vesālī para pedir limosna. Escuchó lo que estaba diciendo Sunakkhatta.

Luego, deambuló por limosna en Vesālī. Después de la comida, a su regreso de la ronda de limosnas, se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le contó lo que había sucedido.

—Sāriputta, Sunakkhatta, ese estúpido, está enojado. Sus palabras se pronuncian con ira. Pensando que critica al Tathāgata, de hecho simplemente lo elogia. Porque es una alabanza del Tathāgata decir: «Su enseñanza lleva a quienes la practican al final completo del sufrimiento, la meta para la que se enseña».

Pero no hay forma de que Sunakkhatta infiera acerca de mí de la enseñanza: «Ese Bendito es un Buddha, un Digno, plenamente despierto, logrado en conocimiento y conducta, santo, conocedor del mundo, guía incomparable para los que deben ser entrenados, maestro de devas y humanos, despierto, bendecido».

Y no hay forma de que Sunakkhatta infiera acerca de mí a partir de la enseñanza: «Ese Bendito ejerce los diferentes tipos de habilidades paranormales: multiplicarse y volverse uno de nuevo, aparecer y desaparecer, atravesar sin obstáculos un muro, una muralla o una montaña como si atravesara el espacio, zambullirse dentro y fuera de la tierra como si fuera agua, caminar sobre el agua como si fuera tierra, volando con las piernas cruzadas por el cielo como un pájaro, tocar y acariciar con la mano el sol y la luna, tan fuertes y poderosos, controlando el cuerpo hasta el reino de Brahmā».

Y no hay forma de que Sunakkhatta infiera sobre mí de la enseñanza: «Ese Bendito, con clariaudiencia que es purificada y sobrehumana, oye ambos tipos de sonidos, humanos y divinos, ya sean cercanos o lejanos».

Y no hay forma de que Sunakkhatta infiera acerca de mí de la enseñanza: «Ese Bendito comprende las conciencias de otros seres e individuos, habiéndolos comprendido con su propia mente». Él entiende la conciencia con ansia como «conciencia con ansia» y la conciencia sin ansia como «conciencia sin ansia». Entiende la conciencia con aversión… conciencia sin aversión… conciencia con ignorancia… conciencia sin ignorancia… conciencia constreñida… conciencia dispersa… conciencia expansiva… conciencia no expansiva… conciencia que es suprema… conciencia que no es suprema… conciencia inmersa en absorción completa… conciencia no inmersa en absorción completa… conciencia liberada como «conciencia libre» y conciencia no liberada como «conciencia no liberada».

El Tathāgata posee los diez poderes de un Tathāgata. Con estos afirma ser el líder, lanza su rugido de león en las asambleas y pone en marcha la Rueda de la Enseñanza.

—¿Qué diez?

—En primer lugar, el Tathāgata comprende verdaderamente lo posible como posible y lo imposible como imposible. Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata. Confiando en esto, afirma ser el líder, lanza su rugido de león en las asambleas y pone en marcha la Rueda de la Enseñanza.

Además, el Tathāgata comprende verdaderamente el resultado de las acciones realizadas en el pasado, el futuro y el presente en términos de causas y razones. Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata…

Además, el Tathāgata comprende verdaderamente a dónde conducen todos los caminos de la práctica. Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata…

Además, el Tathāgata comprende verdaderamente el mundo con sus muchos y diversos elementos. Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata…

Además, el Tathāgata comprende verdaderamente las diversas actitudes de los seres vivos. Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata…

Además, el Tathāgata comprende verdaderamente las facultades de otros seres vivos y otros individuos después de comprenderlos con su mente. Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata…

Además, el Tathāgata comprende verdaderamente la purificación de las tendencias subyacentes mediante la contemplación a través de las jhānas.

Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata…

Además, el Tathāgata recuerda muchos tipos de vidas pasadas. Es decir: uno, dos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil renacimientos, muchos eones del mundo contrayéndose, muchos eones del mundo expandiéndose, muchos eones del mundo contrayéndose y expandiéndose. Él recuerda: «allí, me llamaron así, mi clan era aquel, me veía así, y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor, y así fue como terminó mi vida. Cuando fallecí en ese lugar, renací en otro lugar. Allí también me llamaron así, mi clan era aquel, me veía así y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor, y así fue como terminó mi vida. Cuando fallecí en ese lugar, renací aquí». Y así recuerda sus muchos tipos de vidas pasadas, con sus características y detalles. Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata…

Además, con una clarividencia purificada y sobrehumana, el Tathāgata ve a los seres vivos morir y renacer, inferiores y superiores, hermosos y feos, en un buen o mal lugar. Entiende cómo los seres vivos renacen de acuerdo con sus acciones. «Seguramente estos seres hicieron cosas malas a través del cuerpo, el habla y la mente. Hablaron mal de los nobles, tuvieron una creencia errónea, y optaron por actuar según esa creencia errónea. Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de pérdida, en un mal lugar, en el inframundo, en el infierno. Sin embargo, seguramente estos seres hicieron cosas buenas a través del cuerpo, el habla y la mente. Nunca hablaron mal de los nobles, tenían la creencia correcta, y optaron por actuar desde esa creencia correcta. Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial». Y entonces, con una clarividencia purificada y sobrehumana, ve a los seres vivos morir y renacer, inferiores y superiores, hermosos y feos, en un buen o mal lugar. Entiende cómo los seres vivos renacen de acuerdo con sus acciones. Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata…

Además, el Tathāgata ha logrado la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida, y vive habiéndola logrado con su propia episteme debido a la erradicación de las tendencias subyacentes. Ya que él realmente entiende esto, este es un poder del Tathāgata. Confiando en esto, afirma ser el líder, lanza su rugido de león en las asambleas y pone en marcha la Rueda de la Enseñanza.

Un Tathāgata posee estos diez poderes de un Tathāgata. Con estos afirma ser el líder, lanza su rugido de león en las asambleas y pone en marcha la Rueda de la Enseñanza.

Ya que sé y veo esto, Sariputta, es el caso de que alguien dijera esto de mí: «El asceta Gotama no tiene una distinción sobrehumana en episteme digna de los nobles. Enseña lo que ha elaborado mediante la lógica, siguiendo una línea de investigación, expresando su propia perspectiva». A menos que renuncie a ese discurso y ese pensamiento, y abandone esa creencia, será arrojado al infierno. Así como un bhikkhu con éxito en ética, contemplación y sabiduría alcanzaría la iluminación en esta misma vida, tal es la consecuencia. A menos que renuncie a ese discurso y pensamiento, y abandone esa creencia, será arrojado al infierno.

Sāriputta, el Tathāgata tiene cuatro tipos de seguridad en sí mismo. Con ellos afirma ser el líder, lanza su rugido de león en las asambleas y pone en marcha la Rueda de la Enseñanza.

—¿Qué cuatro?

—No veo ninguna razón para que nadie, ya sea asceta, brahmán, deva, Māra o Brahmā, o cualquier otra persona en el mundo, me regañe legítimamente, diciendo: «afirmas estar completamente despierto, pero no entiendes estas cosas». Como no veo tal razón, vivo sin miedo, con seguridad y confianza en mí mismo.

No veo ninguna razón para que nadie, ya sea asceta, brahmán, deva, Māra o Brahmā, o cualquier otra persona en el mundo, me regañe legítimamente, diciendo: «afirmas haber terminado con todas las tendencias subyacentes, pero estas tendencias subyacentes no han terminado». Como no veo tal razón, vivo sin miedo, con seguridad y confianza en mí mismo.

No veo ninguna razón para que nadie, ya sea asceta, brahmán, deva, Māra o Brahmā, o cualquier otra persona en el mundo, me regañe legítimamente, diciendo: «Los actos que dices que son obstrucciones no son realmente obstrucciones para quien los realiza». Como no veo tal razón, vivo sin miedo, con seguridad y confianza en mí mismo.

No veo ninguna razón para que nadie, ya sea asceta, brahmán, deva, Māra o Brahmā, o cualquier otra persona en el mundo, me regañe legítimamente, diciendo: «La Enseñanza no conduce a quienes la practican al final completo del sufrimiento, el objetivo para el que lo enseñó». Como no veo tal razón, vivo sin miedo, con seguridad y confianza en mí mismo.

Un Tathāgata tiene estos cuatro tipos de seguridad en sí mismo. Con estos afirma ser el líder, lanza su rugido de león en las asambleas y pone en marcha la Rueda de la Enseñanza.

Ya que sé y veo esto, Sariputta, es el caso de que alguien dijera esto de mí: «El asceta Gotama no tiene una distinción sobrehumana en episteme digna de los nobles…». A menos que renuncie a ese discurso y ese pensamiento, y deje ir esa creencia, será arrojado al infierno.

Sāriputta, hay estas ocho asambleas.

—¿Qué ocho?

—Las asambleas de chatrias, brahmanes, cabezas de familia y ascetas. Una asamblea de los devas bajo los Cuatro Grandes Reyes. Una asamblea de los devas bajo los Treinta y Tres. Una asamblea del Māras. Una asamblea de Brahmās. Estas son las ocho asambleas. Poseyendo estos cuatro tipos de seguridad en sí mismo, el Tathāgata se acerca y entra directamente en estas ocho asambleas. Recuerdo haberme acercado a una asamblea de cientos de chatrias. Allí solía sentarme con ellos, conversar y discutir. Pero no veo ninguna razón para sentirme asustado o inseguro. Como no veo tal razón, vivo sin miedo, con seguridad y confianza en mí mismo.

Recuerdo haberme acercado a una asamblea de cientos de brahmanes… cabezas de familia… ascetas… los devas bajo los Cuatro Grandes Reyes… los devas bajo los Treinta y Tres… Māras… Brahmās. Allí también solía sentarme con ellos, conversar y participar en discusiones. Pero no veo ninguna razón para sentirme asustado o inseguro. Como no veo tal razón, vivo sin miedo, con seguridad y confianza en mí mismo.

Ya que sé y veo esto, Sariputta, es el caso de que alguien dijera esto de mí: «El asceta Gotama no tiene una distinción sobrehumana en episteme digna de los nobles…». A menos que renuncie a ese discurso y ese pensamiento, y deje ir esa creencia, será arrojado al infierno.

Sāriputta, existen estos cuatro tipos de reproducción.

—¿Qué cuatro?

La reproducción a partir de un huevo, de un útero, de la humedad o sin padres.

—¿Y qué es la reproducción a partir de un huevo?

—Hay seres que nacen rompiendo una cáscara de huevo. A esto se le llama reproducción a partir de un huevo.

—¿Y qué es la reproducción desde el útero?

—Hay seres que nacen rompiendo el saco amniótico. A esto se le llama reproducción desde el útero.

—¿Y qué es la reproducción a partir de la humedad?

—Hay seres que nacen en un pez podrido, en un cadáver podrido, en una masa podrida, en un pozo negro o en un sumidero. Esto se llama reproducción a partir de la humedad.

—¿Y qué es la reproducción espontánea?

—Devas, seres del infierno, ciertos humanos y ciertos seres de los reinos inferiores. A esto se le llama reproducción espontánea. Estos son los cuatro tipos de reproducción.

Ya que sé y veo esto, Sariputta, es el caso de que alguien dijera esto de mí: «El asceta Gotama no tiene una distinción sobrehumana en episteme digna de los nobles…». A menos que renuncie a ese discurso y ese pensamiento, y deje ir esa creencia, será arrojado al infierno.

Existen estos cinco destinos.

—¿Qué cinco?

—El infierno, el reino animal, el reino de los espíritus en pena, la humanidad y los devas.

Entiendo el infierno y el camino y la práctica que lleva al infierno. Y entiendo cómo alguien que practica de esa manera, al romperse su cuerpo, después de la muerte, renace en un lugar de pérdida, en un mal lugar, en el inframundo, en el infierno. Entiendo el reino animal… el reino de los fantasmas… la humanidad… los devas, y el camino y la práctica que conduce al mundo de los devas. Y entiendo cómo alguien que practica de esa manera, al romperse su cuerpo, después de la muerte, renace en un buen lugar, un reino celestial. Y entiendo el Nibbāna y el camino y la práctica que lleva al Nibbāna. Y entiendo cómo alguien que practica de esa manera logra la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida, y vive habiéndola logrado con sus propias habilidades paranormales debido a la erradicación de las tendencias subyacentes.

Cuando he comprendido la mente de una determinada persona, entiendo: «Esta persona está practicando de tal manera y ha entrado en un camino tal que cuando su cuerpo se desintegre, después de la muerte, renacerá en un lugar de pérdida, en un mal lugar, en el inframundo, en el infierno». Luego, algún tiempo después, veo con la clarividencia celestial y que sobrepasa a la humana, ha renacido en el infierno, donde experimenta sensaciones exclusivamente dolorosas, agudas y severas. Supongamos que hubiera un pozo de carbones incandescentes más profundo que la altura de un hombre, lleno de carbones incandescentes que ni arden ni humean. Entonces llega una persona que lucha en el calor opresivo, cansada, sedienta y reseca. Pero el camino en el que está se dirige en una sola dirección, hacia ese mismo pozo de carbón. Si una persona con buena vista lo viera, diría: «Esta persona está procediendo de tal manera y ha entrado en un camino tal que llegará a ese mismo pozo de brasas». Luego, algún tiempo después, ve que efectivamente ha caído en ese pozo de brasas, donde experimenta reacciones sensaciones dolorosas, agudas y severas…

Cuando he comprendido la mente de una determinada persona, entiendo: «Esta persona… renacerá en el reino animal». Luego, algún tiempo después, veo con la clarividencia celestial y que sobrepasa a la humana, ha renacido en el reino animal, donde experimenta sensaciones dolorosas, agudas y severas. Supongamos que hubiera una acequia más profunda que la altura de un hombre, llena hasta el borde de heces. Entonces llega una persona que lucha en el calor opresivo, cansada, sedienta y reseca. Pero el camino en el que está se dirige en una sola dirección, a esa misma acequia. Si una persona con buena vista lo viera, diría: «Esta persona está procediendo de tal manera y ha entrado en un camino tal que llegará a esa misma acequia». Luego, algún tiempo después, ven que efectivamente han caído en esa acequia, donde experimenta sensaciones dolorosas, agudas y severas…

Cuando he comprendido la mente de una determinada persona, entiendo: «Esta persona… renacerá en el reino de los espíritus en pena». Luego, algún tiempo después, veo con la clarividencia celestial y que sobrepasa a la humana, ha renacido en el reino de los espíritus en pena, donde experimenta muchas sensaciones dolorosas. Supongamos que hay un árbol que crece en un terreno accidentado, con un follaje delgado que proyecta una sombra moteada. Entonces llega una persona que lucha en el calor opresivo, cansada, sedienta y reseca. Pero el camino en el que está se dirige en una sola dirección, hasta ese mismo árbol. Si una persona con buena vista lo viera, diría: «Esta persona está procediendo de tal manera y ha entrado en tal camino que llegará a ese mismo árbol». Luego, algún tiempo después, se ve sentado o acostado debajo de ese árbol, donde experimenta muchas sensaciones dolorosas…

Cuando he comprendido la mente de una determinada persona, entiendo: «Esta persona… renacerá entre los seres humanos». Luego, algún tiempo después, veo con la clarividencia celestial y que sobrepasa a la humana, ha renacido entre los seres humanos, donde experimenta muchas sensaciones agradables. Supongamos que hay un árbol que crece en un suelo liso, con abundante follaje que proyecta una densa sombra. Luego llega una persona que lucha en el calor opresivo, cansada, sedienta y reseca. Pero el camino en el que está se dirige en una sola dirección, hasta ese mismo árbol. Si una persona con buena vista lo viera, diría: «Esta persona está procediendo de tal manera y ha entrado en un camino tal que llegará a ese mismo árbol». Luego, algún tiempo después, se ve sentado o acostado bajo ese árbol, donde experimenta muchas sensaciones agradables…

Cuando he comprendido la mente de una determinada persona, entiendo: «Esta persona… renacerá en un buen lugar, un reino celestial». Luego, algún tiempo después, veo con la clarividencia celestial y que sobrepasa a la humana, ha renacido en un reino celestial, donde experimenta sensaciones exclusivamente agradables. Supongamos que hubiera una casa comunal sobre pilotes con techo puntiagudo, enlucida por dentro y por fuera, sin corrientes de aire, con pestillos y ventanas cerradas. Y tenía un sofá cubierto con mantas de lana —mantas largas, mantas de lana blanca y mantas de lana con motivos florales tejidos —y cubierto con una fina piel de ciervo, con un dosel encima y almohadas rojas en ambos extremos. Luego llega una persona que lucha en el calor opresivo, cansada, sedienta y reseca. Pero el camino en el que está se dirige en una sola dirección, a esa misma casa comunal sobre pilotes. Si una persona con buena vista lo viera, diría: «Esta persona está procediendo de tal manera y ha entrado en un camino tal que llegará a esa misma casa comunal sobre pilotes». Luego, algún tiempo después, los ven sentados o acostados en esa casa comunal sobre pilotes, donde experimentan reacciones emocionales exclusivamente agradables…

Cuando he comprendido la mente de una determinada persona, entiendo: «Esta persona está practicando de tal manera y ha entrado en un camino tal que logrará la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida, y vivirá habiéndolo conseguido con su propia episteme debido a la erradicación de las tendencias subyacentes».

Luego, algún tiempo después, veo con la clarividencia celestial y que sobrepasa a la humana, ha logrado la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida, y vive habiéndolo conseguido con su propia episteme debido a la erradicación de las tendencias subyacentes, experimentando reacciones emocionales exclusivamente agradables. Supongamos que hubiera un estanque de lotos con agua clara, dulce y fresca, limpia, con orillas suaves, muy delicioso. Y cerca había un bosque oscuro. Luego llega una persona que lucha en el calor opresivo, cansada, sedienta y reseca. Pero el camino en el que está se dirige en una sola dirección, a ese mismo estanque de lotos. Si una persona con buena vista lo viera, diría: «Esta persona está procediendo de tal manera y ha entrado en un camino tal que llegará a ese mismo estanque de lotos».

Luego, algún tiempo después, veo con la clarividencia celestial y que sobrepasa a la humana, a esa persona después de haberse sumergido en ese estanque de lotos, bañado y bebido. Cuando todo su estrés, cansancio y agotamiento por calor se desvanecieron, sale del agua y se sienta o se acuesta en la espesura de ese bosque, donde experimenta sensaciones exclusivamente agradables.

De la misma manera, cuando he comprendido la mente de una persona, entiendo: «Esta persona está practicando de tal manera y ha entrado en un camino tal que logrará la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida, y vivirá habiéndolo conseguido con su propia episteme debido a la erradicación de las tendencias subyacentes».

Luego, algún tiempo después, veo con la clarividencia celestial y que sobrepasa a la humana, ha logrado la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida, y vivirá habiéndolo conseguido con su propia episteme debido a la erradicación de las tendencias subyacentes, experimentando reacciones emocionales exclusivamente agradables. Estos son los cinco destinos.

Ya que sé y veo esto, Sariputta, es el caso de que alguien dijera esto de mí: «El asceta Gotama no tiene una distinción sobrehumana en episteme digna de los nobles. Enseña lo que ha elaborado mediante la lógica, siguiendo una línea de investigación, expresando su propia perspectiva». A menos que renuncie a ese discurso y ese pensamiento, y abandone esa creencia, será arrojado al infierno. Así como un bhikkhu con éxito en ética, contemplación y sabiduría alcanzaría la iluminación en esta misma vida, tal es la consecuencia. A menos que renuncie ese discurso y ese pensamiento, y abandone esa creencia, terminará en el infierno en poco tiempo.

Sāriputta, he practicado el ascetismo, el más estricto ascetismo. He practicado las privaciones ascéticas, las mayores privaciones ascéticas. He practicado en la miseria, la mayor miseria. He practicado la soledad, la mayor soledad.

Y así era mi automortificación. Andaba desnudo, ignorando las convenciones. Me lamí las manos y no fui ni me detuve cuando me lo pidieron. No consentí que me trajeran comida, comida preparada especialmente para mí, o una invitación a comer. No recibí nada de una olla o cuenco, o de alguien que tenga ovejas, o que tenga un arma o una pala en su casa, o donde está comiendo una pareja, o donde hay una mujer que está embarazada, amamantando o que tiene un hombre en su casa, o donde se anuncien alimentos para distribuir, o donde hay un perro esperando o moscas zumbando. No acepté pescado, carne, licor ni vino, y no bebí cerveza. Fui a una sola casa a pedir limosna, tomando solo un bocado, o dos casas y dos bocados, hasta siete casas y siete bocados. Me alimentaba con un platillo al día, dos platillos al día, hasta siete platillos al día. Comía una vez al día, una vez cada dos días, hasta una vez a la semana, y así sucesivamente, incluso hasta una vez cada quince días. Viví comprometido con la práctica de comer alimentos a intervalos establecidos.

Comí hierbas, mijo, arroz salvaje, arroz pobre, lechuga de agua, salvado de arroz, escoria de arroz hirviendo, harina de sésamo, pasto o estiércol de vaca. Sobreviví de raíces y frutos de la selva, o comiendo frutos caídos.

Llevaba túnicas de cáñamo solar, cáñamo mixto, tela para envolver cadáveres, trapos, corteza de árbol lodhra, piel de antílope (entera o en tiras), hierba kusha, corteza, astillas de madera, cabello humano, cola de caballo o alas de búho. Me arranqué el pelo y la barba, comprometido con esta práctica. Constantemente permanecía de pie, rechazando asientos. Me puse en cuclillas, comprometido con el esfuerzo de hacerlo. Me acosté sobre una estera de espinas, haciendo de una estera de espinas mi cama. Estaba comprometido con la práctica de la inmersión en agua tres veces al día, incluida la noche. Y así viví comprometido a practicar estas diversas formas de mortificar y atormentar el cuerpo. Tal era mi práctica de automortificación.

Y así era mi dura vida. El polvo y la suciedad se acumularon en mi cuerpo durante muchos años hasta que comenzó a desprenderse. Es como el tronco de un árbol de ébano de luna pálida, que acumula corteza durante muchos años hasta que comienza a desprenderse. Pero no se me ocurrió: «¡Oh! Este polvo y esta suciedad deben ser eliminados con mi mano o con la de otra persona». Eso no se me ocurrió. Tal era mi dura vida.

Y así era mi vida con aversión a la transgresión. Daba un paso adelante o atrás muy conscientemente. Estaba lleno de lástima incluso con respecto a una gota de agua, pensando: «¿No puedo lastimar accidentalmente a ninguna pequeña criatura que esté en el lugar equivocado?». Tal era mi vida con aversión a la transgresión.

Y así era mi reclusión. Me sumergiría profundamente en una región salvaje y me quedaría allí. Cuando veía un vaquero o un pastor, o alguien recogiendo hierba o palos, o un leñador, huía de bosque en bosque, de matorral en matorral, de valle en valle, de tierras altas en tierras altas.

—¿Por qué es eso?

—Para que yo no los viera, ni ellos a mí. Hui como un ciervo salvaje al ver a un ser humano. Tal era mi práctica de reclusión.

Iba a cuatro patas a los corrales de las vacas cuando el ganado se había ido y me comía el estiércol de los terneros lactantes. Mientras duraran mi propia orina y excrementos, incluso me los comería. Tal era mi forma de comer de las cosas más antinaturales.

Me sumergía profundamente en un bosque impresionante y me quedaba allí. Fue tan impresionante que normalmente te pondría los pelos de punta si no estuviera libre de ansiedad. Y en las noches frías, como los ocho días de invierno, cuando cae la nieve, me quedaba al aire libre de noche y en el bosque de día. Pero en el último mes de verano me quedaba al aire libre de día y en el bosque de noche. Y luego se me ocurrieron estos versos, que no fueron inspirados sobrenaturalmente, ni fueron aprendidos antes en el pasado:

«Chamuscado y congelado,
solo en el impresionante bosque.
Desnudo, sin fuego para sentarse al lado
el sabio todavía persigue su búsqueda».

Haría mi cama en un cementerio, con los huesos de los muertos por almohada. Entonces los vaqueros se me acercaban. Me escupían y me orinaban, me arrojaban barro, incluso me metían palos en los oídos. Pero no recuerdo haber pensado nunca mal en ellos. Tal fue mi permanencia en la impasibilidad.

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «La pureza proviene de la comida». Dicen: «Vivamos de los azufaifos». Así que comen azufaifa y polvo de azufaifo y beben jugo de azufaifo. Y disfrutan de muchos brebajes de azufaifo.

Recuerdo haber comido solo una azufaifa. Podrías pensar que en ese momento los azufaifos deben haber sido muy grandes. Pero no deberías verlo así. Las azufaifas entonces eran como mucho del mismo tamaño que hoy. Al comer muy poco, mi cuerpo se puso extremadamente demacrado. Debido a que comía tan poco, mis miembros se volvieron como las articulaciones de un viejo de ochenta años o un cadáver, mi trasero se convirtió en la pezuña de un camello, mis vértebras sobresalieron como una cadena con bolas, mis costillas se volvieron como frágiles vigas del techo de un granero ruinoso, mis ojos se hundieron tanto que las pupilas parecían descansar en el fondo de pozos profundos y la piel de mi cuero cabelludo se volvió tan seca y arrugada como calabazas inmaduras y cortadas que yacían y se secaban con el viento caliente. Debido a que comía tan poco, la piel de mi vientre se pegaba a mi espina dorsal, de modo que cuando intentaba rascarme la piel del vientre me agarraba la espina dorsal, y cuando trataba de rascarme la columna me frotaba la piel del vientre. Por comer tan poco, cuando intentaba orinar o defecar me caía boca abajo ahí mismo. Por comer tan poco, cuando traté de aliviar mi cuerpo frotándome las extremidades con las manos, se me cayó el pelo, podrido de raíz.

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «La pureza proviene de la comida». Dicen: «Vivamos de frijoles mungo…». «Vivamos de sésamo…». «Vivamos de arroz ordinario…».

Pero me las arreglé con solo un frijol al día. Entonces alguien podría preguntar si los frijoles podrían haber sido más grandes en ese momento. Pero esto no es así, Sariputta, porque los frijoles de entonces no eran mayores de lo que son ahora. Como no comía más de un frijol al día, mi cuerpo se puso extremadamente demacrado…

Por comer tan poco, cuando traté de aliviar mi cuerpo frotándome las extremidades con las manos, se me cayó el pelo, podrido de raíz.

Pero Sāriputta, no logré ninguna distinción sobrehumana en episteme digna de los nobles por esa conducta, esa práctica, ese trabajo agotador.

—¿Por qué es eso?

—Porque no logré esa noble sabiduría que es noble y emancipadora, y que lleva a quien la practica al final completo del sufrimiento.

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «La pureza proviene de la transmigración». Pero no es fácil encontrar un reino al que no he transmigrado previamente en todo este tiempo, a excepción de los devas de las Moradas Puras. Porque si hubiera transmigrado a los devas de las Moradas Puras, no habría regresado a este reino nuevamente.

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y este punto de vista: «La pureza proviene del renacimiento». Pero no es fácil encontrar un renacimiento en el que no haya renacido anteriormente…

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «La pureza proviene de la morada del renacimiento». Pero no es fácil encontrar una morada donde no haya vivido anteriormente…

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «La pureza proviene del sacrificio». Pero no es fácil encontrar un sacrificio que no haya ofrecido antes en todo este tiempo, cuando era un rey ungido o un brahmán acomodado.

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «La pureza proviene del servicio a la llama sagrada». Pero no es fácil encontrar un fuego que no haya servido antes en todo este tiempo, cuando era un rey ungido o un brahmán acomodado.

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y este punto de vista: «Mientras este individuo sea joven, jovial, de cabello negro, bendecido con la juventud, en la flor de la vida estará dotado de perfecta lucidez de sabiduría. Pero cuando sea mayor, viejo y anciano, avanzado en años y haya alcanzado la etapa final de la vida, ochenta, noventa o cien años, perderá la lucidez de la sabiduría». Pero no deberías verlo así. Ahora mismo soy mayor, viejo y anciano, tengo una edad avanzada y he alcanzado la etapa final de la vida. Tengo ochenta años.

Supongamos que tuviera cuatro discípulos con una vida útil de cien años. Y cada uno de ellos que fuera perfecto en memoria, alcance, retención y perfecta lucidez y sabiduría. Imagínate con qué facilidad un arquero experto bien entrenado con un arco fuerte dispararía una flecha ligera a través de la sombra de una palmera. Así de extraordinarios serían en memoria, alcance, retención y perfecta sabiduría lúcida. Plantearían preguntas sobre las cuatro instrucciones de la práctica una y otra vez, y yo respondería cada pregunta. Recordarían las respuestas y no harían la misma pregunta dos veces. Y solo se detenían para comer y beber, ir al baño o dormir para disipar el cansancio. Pero el Tathāgata quedaría sin charlas sobre la Enseñanza, palabras y frases de las enseñanzas o respuestas espontáneas. Y al cabo de cien años, mis cuatro discípulos morirían. Incluso si tienes que cargarme en una camilla, nunca habrá ningún deterioro en la sabiduría lúcida del Tathāgata.

Y si hay alguien de quien se pueda decir con razón que un ser que no puede engañarse ha surgido en el mundo para el bienestar y la felicidad de la gente, para el beneficio, el bienestar y la felicidad de los devas y los humanos, es de mí quien debería decirse.

En ese momento, el venerable Nāgasamāla estaba de pie detrás del Buddha abanicándolo. Luego le dijo al Buddha:

—¡Es increíble, señor, es asombroso! Mientras escuchaba esta exposición de la Enseñanza, ¡me puso la piel de gallina! ¿Cuál es el nombre de esta exposición de la Enseñanza?

—Bueno, Nāgasamāla, puedes recordar esta exposición de la Enseñanza como «El discurso de la piel de gallina». Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfecho, el venerable Nāgasamāla estaba feliz con lo que dijo el Buddha.

MN 11: Discurso breve sobre el rugido del león

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—«Sólo aquí hay un verdadero asceta, aquí un segundo asceta, aquí un tercer asceta, y aquí un cuarto asceta. Otras sectas están vacías de ascetas». Así, bhikkhus, este es un rugido de león que podéis lanzar con razón.

Es posible que los ascetas que siguen otros caminos digan:

—¿Pero cuál es la fuente de la confianza en sí mismos y que autoridad tienen los venerables para decir esto?

Deberíais decirles:

—Hay cuatro cosas explicadas por el Bendito, quien conoce y ve, el Digno, el Buddha plenamente despierto. Al ver estas cosas en nosotros mismos decimos que sólo aquí hay un verdadero asceta, aquí un segundo asceta, aquí un tercer asceta y aquí un cuarto asceta. Otras sectas están vacías de ascetas.

—¿Qué cuatro?

—Tenemos fe en el Maestro, tenemos confianza en la Enseñanza y hemos cumplido los preceptos. Y tenemos amor y cariño por quienes comparten nuestro camino, tanto laicos como bhikkhus.

Estas son las cuatro cosas.

Es posible que los ascetas que siguen otros caminos digan:

«Nosotros también tenemos fe en el Maestro, nuestro Maestro, tenemos confianza en la Enseñanza, nuestra enseñanza, y hemos cumplido los preceptos, nuestros preceptos. Y tenemos amor y cariño por quienes comparten nuestro camino, tanto laicos como bhikkhus. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre vosotros y nosotros?».

Deberíais decirles:

—Bueno, venerables, ¿la meta es una o son muchas?

Respondiendo correctamente, los ascetas dirían:

—La meta es una, venerables, no son muchas.

—¿Pero es ese objetivo para los codiciosos o para los libres de ansia?

Respondiendo correctamente, los ascetas dirían:

—Ese objetivo es para los que están libres de ansia, no para los codiciosos.

—¿Es para los que odian o para los que no tienen aversión?

—Es para los que no tienen aversión.

—¿Es para los ignorantes o para los que no tienen ignorancia?

—Es para los que no tienen ignorancia.

—¿Es para los que tienen ansia o para los que se deshacen del ansia?

—Es para aquellos que se han librado del ansia.

—¿Es para los que aferran o para los que no se aferran?

—Es para aquellos que no se aferran.

—¿Es para los inteligentes o para los tontos?

—Es para los inteligentes.

—¿Es para los que tienen preferencias y antipatías o para los que no tienen preferencias ni antipatías?

—Es para aquellos que no tienen preferencias ni antipatías.

—Pero, ¿es ese objetivo para quienes disfrutan de las elucubraciones o para quienes no disfrutan de las elucubraciones?

Respondiendo correctamente, los ascetas dirían:

—Es para quienes no disfrutan de las elucubraciones, no para quienes disfrutan de las elucubraciones.

Bhikkhus, existen estas dos creencias: creencias que favorecen la existencia y creencias que favorecen el fin de la existencia. Cualquier asceta o brahmán que se aferre, se apegue y defienda una creencia que favorezca la existencia se opondrá a una creencia que favorezca el fin de la existencia. Cualquier asceta o brahmán que se aferre, se apegue y defienda una creencia que favorece el fin de la existencia se opondrá a una creencia que favorezca la existencia.

Hay algunos ascetas y brahmanes que no comprenden realmente el origen, el final, las ventajas, los inconvenientes y la manera de terminar de estas dos creencias. Son codiciosos, odiosos, delirantes, ansiosos, ávidos e ignorantes. Tienen preferencias y antipatías, y disfrutan con las elucubraciones. No están libres del renacimiento, la vejez y la muerte, del dolor, lamentación, el malestar, la tristeza y la angustia. No se libran del sufrimiento.

Hay algunos ascetas y brahmanes que realmente comprenden el origen, el final, las ventajas, los inconvenientes y la manera de terminar de estas dos creencias. Se deshacen del ansia, de la aversión, de la ignorancia, de la codicia, de la avaricia y del engaño. No tienen preferencias ni antipatías, y no disfrutan con las elucubraciones. Están libres del renacimiento, la vejez y la muerte, del dolor, lamentación, el malestar, la tristeza y la angustia. Están libres del sufrimiento.

Existen estos cuatro tipos de aferramiento.

—¿Qué cuatro?

—Aferrarse a los placeres sensoriales, a las creencias, a los preceptos y observancias, y la creencia en la personificación.

Hay algunos ascetas y brahmanes que afirman proponer la comprensión completa de todo tipo de aferramiento. Pero no describen correctamente la comprensión completa de todos los tipos de aferramiento. Describen la comprensión completa del aferramiento a los placeres sensoriales, pero no a las creencias, a los preceptos y observancias ni a la creencia en la personificación.

—¿Por qué es eso?

—Porque esos señores no entienden realmente estas tres cosas. Es por eso por lo que afirman proponer la comprensión completa de todos los tipos de aferramiento, pero en realidad no lo hacen.

Hay algunos otros ascetas y brahmanes que afirman proponer la comprensión completa de todo tipo de aferramiento, pero en realidad no lo hacen. Describen la comprensión completa del aferramiento a los placeres sensoriales y a las creencias, pero no a los preceptos y las observancias ni a la creencia en la personificación.

—¿Por qué es eso?

—Porque esos señores no entienden realmente estas dos cosas. Es por eso por lo que afirman proponer la comprensión completa de todos los tipos de aferramiento, pero en realidad no lo hacen.

Hay algunos otros ascetas y brahmanes que afirman proponer la comprensión completa de todo tipo de aferramiento, pero en realidad no lo hacen. Describen la comprensión completa del aferramiento a los placeres sensoriales, a las creencias y a los preceptos y observancias, pero no a la creencia en la personificación.

—¿Por qué es eso?

—Porque esos señores no entienden realmente esto. Es por eso por lo que afirman proponer la comprensión completa de todos los tipos de aferramiento, pero en realidad no lo hacen.

En tal enseñanza y disciplina, se dice que la fe en el maestro está lejos de ser ideal. Asimismo, la confianza en la Enseñanza, el cumplimiento de los preceptos y el amor y el cariño por quienes comparten el mismo camino distan mucho de ser ideales.

—¿Por qué es eso?

—Es porque la Enseñanza y el código de disciplina están mal explicados y mal propuestos, no son tutores, no conducen a la paz, son proclamados por alguien que no es un Buddha completamente despierto.

El Tathāgata, el Digno, el Buddha plenamente despierto afirma proponer la comprensión completa de todo tipo de aferramiento. Describe la comprensión completa del aferramiento a los placeres sensoriales, a las creencias y a los preceptos y observancias y a la creencia en la personificación. En tal enseñanza y disciplina, se dice que la fe en el Maestro es ideal. Asimismo, se dice que es ideal la confianza en la Enseñanza, el cumplimiento de los preceptos y el amor y el cariño por quienes comparten el mismo camino.

—¿Por qué es eso?

—Es porque la Enseñanza y el código de disciplina están bien explicados y bien propuestos, liberan, conducen a la paz, y están proclamados por un Buddha plenamente despierto.

—¿Cuál es la fuente, el origen y la raíz de estos cuatro tipos de aferramiento?

—El ansia.

—¿Y cuál es la fuente, el origen y la raíz del ansia?

—La reacción emocional.

—¿Y cuál es la fuente de la reacción emocional?

—Las qualia.

—¿Y cuál es la fuente de qualia?

—Los seis campos de los sentidos.

—¿Y cuál es la fuente de los seis campos de los sentidos?

—Las qualia y la conceptualización.

—¿Y cuál es la fuente de las qualia y de la conceptualización?

—La vida.

—¿Y cuál es la fuente de la vida?

—La situación condicional.

—¿Y cuál es la fuente de la situación condicional?

—La ignorancia.

Cuando un bhikkhu ha abandonado la ignorancia y ha dado lugar al conocimiento, no se aferra a los placeres sensoriales, ni a las creencias, ni a los preceptos y observancias ni a la creencia en la personificación. Sin aferramiento, no está ansioso. Al no estar ansioso, logra el Nibbāna.

Entiende: «El renacimiento ha acabado, la vida de renuncia se ha completado, se hizo lo que tenía que hacer, no hay retorno a ningún estado de existencia».

Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.

MN 10: Las cuatro instrucciones de la práctica

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba en la tierra de los Kurus, cerca de la ciudad kuru llamada Kammāsadamma. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Bhikkhus, hay un camino que conduce directamente a la meta, a la purificación de los seres, a superar el dolor y el lamento, a poner fin al sufrimiento y la melancolía, a encontrar el método correcto y a la realización de Nibbāna, es decir, las cuatro instrucciones de la práctica.

—¿Qué cuatro?

—Aquí, bhikkhus, un bhikkhu entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica del cuerpo en el cuerpo, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante el entrenamiento, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento.

Entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica de las emociones en las emociones, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante el entrenamiento, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento.

Entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica de la mente en la mente, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante el entrenamiento, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento.

Entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica de los fenómenos, en el sentido de los factores de aferramiento a la existencia, en los fenómenos, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante el entrenamiento, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento.

1. Observando el órgano sensorial

1.1. La Respiración

—¿Y cómo contempla un bhikkhu, observando el cuerpo en el cuerpo?

—Es cuando un bhikkhu, que se ha ido a la selva, o llegando a la raíz de un árbol o a una estancia vacía, se sienta con las piernas cruzadas, con el cuerpo erguido y habiendo tenido la intención de dirigir su concentración enfrente de él, se dispone a hacerlo.

Concentrado, inhala. Concentrado, exhala.

Inhala profundamente, entonces distingue claramente: «Estoy inhalando profundamente». Exhala profundamente, entonces distingue claramente: «Estoy exhalando profundamente». Inhala sutilmente, entonces distingue claramente: «Estoy inhalando sutilmente». Exhala sutilmente, entonces distingue claramente: «Estoy exhalando sutilmente». Se entrena inhalando la inspiración completa. Se entrena exhalando la exhalación completa. Se entrena inhalando, calmando la situación condicional del cuerpo. Se entrena exhalando, calmando la situación condicional del cuerpo.

Es como un experto tornero o un aprendiz de tornero. Cuando hace un torneado largo sabe claramente que «estoy haciendo un torneado largo», y cuando hacen un torneado corto, saben que «estoy haciendo un torneado corto».

Así, de esta forma, cuando inhala profundamente, entonces distingue claramente: «Estoy inhalando profundamente». Exhala profundamente, entonces distingue claramente: «Estoy exhalando profundamente». Inhala sutilmente, entonces distingue claramente: «Estoy inhalando sutilmente». Exhala sutilmente, entonces distingue claramente: «Estoy exhalando sutilmente». Se entrena inhalando la inspiración completa. Se entrena exhalando la exhalación completa. Se entrena inhalando, calmando la situación condicional del cuerpo. Se entrena exhalando, calmando la situación condicional del cuerpo.

De esta forma, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetivamente o permanece observando el cuerpo en el cuerpo objetivamente o, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surge el cuerpo, observa cómo desaparece el cuerpo, u observa cómo surge y desaparece el cuerpo. Es consciente de que el cuerpo existe, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando el cuerpo en el cuerpo.

1.2. Las posturas

Además, cuando un bhikkhu camina, sabe: «Estoy caminando». Cuando está de pie, sabe: «Estoy de pie». Cuando está sentado, sabe: «Estoy sentado». Y cuando se acuesta sabe: «Estoy acostado». Cualquiera que sea la postura en la que se encuentre su cuerpo, lo sabe.

De esta forma, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetivamente o permanece observando el cuerpo en el cuerpo objetivamente o, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surge el cuerpo, observa cómo desaparece el cuerpo, u observa cómo surge y desaparece el cuerpo. Es consciente de que el cuerpo existe, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando el cuerpo en el cuerpo.

1.3. Conciencia de la situación

Además, un bhikkhu actúa con conciencia de la situación al salir y al volver, al mirar hacia adelante y hacia un lado, al doblar y extender las extremidades, al llevar el manto exterior, el cuenco y la túnica, al comer, al beber, al masticar y al probar, al orinar y al defecar, al caminar, levantarse y sentarse, al dormir y al despertarse, al hablar y al guardar silencio.

De esta forma, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetivamente o permanece observando el cuerpo en el cuerpo objetivamente o, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surge el cuerpo, observa cómo desaparece el cuerpo, u observa cómo surge y desaparece el cuerpo. Es consciente de que el cuerpo existe, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando el cuerpo en el cuerpo.

1.4. Centrándose en lo repulsivo

Además, un bhikkhu examina su propio cuerpo, desde las plantas de los pies hacia abajo desde la punta de los pelos, envuelto en piel y lleno de muchas clases de inmundicias. En este cuerpo hay vello, vello corporal, uñas, dientes, piel, carne, tendones, huesos, médula ósea, riñones, corazón, hígado, diafragma, bazo, pulmones, intestinos, mesenterio, alimentos no digeridos, heces, bilis, flema, pus, sangre, sudor, grasa, lágrimas, saliva, mocos, líquido sinovial y orina.

Es como si hubiera una bolsa con aberturas en ambos extremos, llena de varios tipos de granos, como arroz fino, trigo, frijoles mungo, guisantes, sésamo y arroz común. Y alguien con buena vista debía abrirlo y examinar el contenido: «Estos granos son arroz fino, estos son trigo, estos son frijoles mungo, estos son guisantes, estos son sésamo y estos son arroz común».

De esta forma, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetivamente o permanece observando el cuerpo en el cuerpo objetivamente o, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surge el cuerpo, observa cómo desaparece el cuerpo, u observa cómo surge y desaparece el cuerpo. Es consciente de que el cuerpo existe, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando el cuerpo en el cuerpo.

1.5. Centrándose en los elementos

Además, un bhikkhu examina su propio cuerpo, cualquiera que sea su ubicación o postura, según los elementos: «En este cuerpo está el elemento tierra, el elemento agua, el elemento fuego y el elemento aire».

Es como si un hábil carnicero o un aprendiz de carnicero matara una vaca y se sentara en el cruce de caminos con la carne cortada en porciones.

De esta forma, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetivamente o permanece observando el cuerpo en el cuerpo objetivamente o, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surge el cuerpo, observa cómo desaparece el cuerpo, u observa cómo surge y desaparece el cuerpo. Es consciente de que el cuerpo existe, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando el cuerpo en el cuerpo.

1.6. Las contemplaciones del Cementerio

Además, supongamos que un bhikkhu viera un cadáver tirado en un cementerio. Y había estado muerto durante uno, dos o tres días, hinchado, lívido y podrido. Lo compararía con su propio cuerpo: «Este cuerpo también es de la misma naturaleza, del mismo tipo, y no puede ir más allá de eso».

De esta forma, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetivamente o permanece observando el cuerpo en el cuerpo objetivamente o, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surge el cuerpo, observa cómo desaparece el cuerpo, u observa cómo surge y desaparece el cuerpo. Es consciente de que el cuerpo existe, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando el cuerpo en el cuerpo.

Además, supongamos que viera un cadáver desechado en un cementerio siendo devorado por cuervos, halcones, buitres, garzas, perros, tigres, leopardos, chacales y muchas clases de pequeñas criaturas. Lo compararía con su propio cuerpo: «Este cuerpo también es de la misma naturaleza, del mismo tipo, y no puede ir más allá de eso».

De esta forma, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetivamente o permanece observando el cuerpo en el cuerpo objetivamente o, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surge el cuerpo, observa cómo desaparece el cuerpo, u observa cómo surge y desaparece el cuerpo. Es consciente de que el cuerpo existe, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando el cuerpo en el cuerpo.

Además, supongamos que viera un cadáver desechado en un cementerio, un esqueleto de carne y hueso, unido por tendones…

Un esqueleto sin carne pero manchado de sangre y unido por tendones…

Un esqueleto libre de carne y hueso, unido por tendones…

Huesos sin tendones, esparcidos en todas direcciones. Aquí un hueso de la mano, allí un hueso del pie, aquí un hueso de la espinilla, allí un hueso del muslo, aquí un hueso de la cadera, allí una costilla, aquí una espina dorsal, allí un hueso del brazo, aquí un hueso del cuello, hay una mandíbula, aquí un diente, allí el cráneo…

Huesos blancos, del color de las conchas…

Huesos decrépitos, amontonados en una pila…

Los huesos se pudrieron y se convirtieron en polvo. Lo compararía con su propio cuerpo: «Este cuerpo también es de la misma naturaleza, del mismo tipo, y no puede ir más allá de eso».

De esta forma, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetivamente o permanece observando el cuerpo en el cuerpo objetivamente o, permanece observando el cuerpo en el cuerpo subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surge el cuerpo, observa cómo desaparece el cuerpo, u observa cómo surge y desaparece el cuerpo. Es consciente de que el cuerpo existe, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando el cuerpo en el cuerpo.

2. Observando las reacciones emocionales

—¿Y cómo contempla un bhikkhu, observando las reacciones emociones en las reacciones emociones?

—Es cuando un bhikkhu que siente una reacción emocional agradable sabe: «siento una reacción emocional agradable». Cuando siente una reacción emocional desagradable, sabe: «Siento una reacción emocional desagradable». Cuando siente una reacción emocional indiferente, sabe: «Siento una reacción emocional indiferente».

Cuando siente una reacción emocional física agradable, sabe: «Siento una reacción emocional física agradable». Cuando siente una reacción emocional mental agradable, sabe: «Siento una reacción emocional espiritual agradable».

Cuando siente una reacción emocional física desagradable, sabe: «Siento una reacción emocional física desagradable». Cuando siente una reacción emocional mental desagradable, sabe: «Siento una reacción emocional mental desagradable».

Cuando siente una reacción emocional física indiferente, sabe: «Siento una reacción emocional física indiferente». Cuando siente una reacción emocional mental indiferente, sabe: «Siento una reacción emocional mental indiferente».

De esta forma, permanece observando las reacciones emocionales en las reacciones emocionales subjetivamente o permanece observando las reacciones emocionales en las reacciones emocionales objetivamente o, permanece observando las reacciones emocionales en las reacciones emocionales subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surgen las reacciones emocionales, observa cómo desaparecen las reacciones emocionales, u observa cómo surgen y desaparecen las reacciones emocionales. Es consciente de que las reacciones emocionales existen, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando las reacciones emocionales en las reacciones emocionales.

3. Observando la mente

—¿Y cómo permanece un bhikkhu observando un aspecto de la mente?

—Es cuando un bhikkhu conoce la conciencia con ansia como «conciencia con ansia» y la conciencia sin ansia como «conciencia sin ansia». Él conoce la conciencia con aversión como «conciencia con aversión» y la conciencia sin aversión como «conciencia sin aversión». Él conoce la conciencia con ignorancia como «conciencia con ignorancia» y la conciencia sin ignorancia como «conciencia sin ignorancia». Él conoce la conciencia restringida como «conciencia restringida» y la conciencia dispersa como «conciencia dispersa». Él conoce la conciencia expansiva como «conciencia expansiva» y la conciencia no expansiva como «conciencia no expansiva». Él conoce la conciencia que no es suprema como «conciencia que no es suprema» y la conciencia que es suprema como «conciencia que es suprema». Él conoce la conciencia inmersa en la contemplación como «conciencia inmersa en la contemplación» y la conciencia no inmersa en la contemplación como «conciencia no inmersa en la contemplación». Él conoce la conciencia libre como «conciencia libre» y la conciencia no liberada como «conciencia no liberada».

De esta forma, permanece observando la mente en la mente subjetivamente o permanece observando la mente en la mente objetivamente o, permanece observando la mente en la mente subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surge la mente, observa cómo desaparece la mente, u observa cómo surge y desaparece la mente. Es consciente de que la mente existe, pero solo en la medida necesaria para seguir las instrucciones de la práctica. Permanece sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

De esta forma, el bhikkhu permanece observando la mente en la mente.

4. Observando los fenómenos

4.1. Las Obstrucciones

—¿Y cómo contempla un bhikkhu, observando los fenómenos en los fenómenos, en el sentido de los factores de aferramiento a la existencia?

—Es cuando un bhikkhu permanece observando los fenómenos en los fenómenos con respecto a las cinco obstrucciones.

—¿Y cómo contempla un bhikkhu, observando los fenómenos en los fenómenos con respecto a las cinco obstrucciones?

—Es cuando un bhikkhu que tiene un deseo sensorial en él entiende: «Tengo deseo sensorial en mí». Cuando no tiene deseo sensorial en él, entiende: «No tengo deseo sensorial en mí». Entiende cómo surge el deseo sensorial, como, cuando ya ha surgido, se abandona, y cómo, una vez que se abandona, no vuelve a surgir en el futuro.

Cuando tiene malevolencia en él, entiende: «Tengo malevolencia en mí». Cuando no tiene malevolencia en él, entiende: «No tengo malevolencia en mí». Entiende cómo surge la malevolencia, como, cuando ya ha surgido, se abandona, y cómo, una vez que se abandona, no vuelve a surgir en el futuro.

Cuando tiene embotamiento y somnolencia, entiende: «Tengo embotamiento y somnolencia». Cuando no tiene embotamiento y somnolencia, entiende: «No tengo embotamiento y somnolencia en mí». Entiende cómo surgen el embotamiento y la somnolencia, como, cuando ya han surgido, se abandonan, y cómo, una vez que se abandonan, no vuelven a surgir en el futuro.

Cuando tiene inquietud y remordimiento en él, entiende: «Tengo inquietud y remordimiento en mí». Cuando no tiene inquietud y remordimiento en él, entiende: «No tengo inquietud y remordimiento en mí». Entiende cómo surgen la inquietud y el remordimiento, como, cuando ya han surgido, se abandonan, y cómo, una vez que se abandonan, no vuelven a surgir en el futuro.

Cuando duda, entiende: «Tengo dudas de mí». Cuando no tiene dudas, entiende: «No tengo dudas de mí». Entiende cómo surge la duda, como, cuando ya ha surgido, se abandona, y cómo, una vez que se abandona, no vuelve a surgir en el futuro.

De esta forma, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetivamente o permanece observando los fenómenos en los fenómenos objetivamente o, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surgen los fenómenos, observa cómo desaparecen los fenómenos, u observa cómo surgen y desaparecen los fenómenos. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

Así contempla un bhikkhu al observar los fenómenos en los fenómenos con respecto a las cinco obstrucciones.

4.2. Los factores del aferramiento a la existencia

—Además, un bhikkhu contempla observando los fenómenos en los fenómenos con respecto a los cinco factores del aferramiento a la existencia.

—¿Y cómo contempla un bhikkhu, observando los fenómenos en los fenómenos con respecto a los cinco factores del aferramiento a la existencia?

—Es cuando un bhikkhu contempla: «tales son las qualia, tal es el origen de las qualia, tal es la terminación de las qualia. Tal es la reacción emocional, tal es el origen de la reacción emocional, tal es el fin de la reacción emocional. Tal es la percepción, tal es el origen de la percepción, tal es el fin de la percepción. Así es la situación condicional, así es el origen de la situación condicional, así es el fin de la situación condicional. Tal es la cognición, tal es el origen de la cognición, tal es el fin de la cognición».

De esta forma, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetivamente o permanece observando los fenómenos en los fenómenos objetivamente o, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surgen los fenómenos, observa cómo desaparecen los fenómenos, u observa cómo surgen y desaparecen los fenómenos. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

Así contempla un bhikkhu al observar los fenómenos en los fenómenos con respecto a los cinco factores del aferramiento a la existencia.

4.3. Los campos de los sentidos

—Además, un bhikkhu contempla observando los fenómenos en los fenómenos con respecto a los seis campos de los sentidos subjetivos y objetivos.

—¿Y cómo contempla un bhikkhu, observando los fenómenos en los fenómenos con respecto a los seis campos de los sentidos subjetivos y objetivos?

—Es cuando un bhikkhu comprende el ojo, la vista y la adicción que surge en función de ambos. Entiende cómo surge la adicción que no ha surgido, cómo se abandona la adicción surgida, y cómo la adicción abandonada no llega a volver a surgir en el futuro.

Entiende el oído, los sonidos y la adicción…

Entiende la nariz, los olores y la adicción…

Entiende la lengua, los gustos y la adicción…

Entiende el cuerpo, el tacto y la adicción…

Entiende el intelecto, las ideas y las adicciones que surgen dependiendo de ambos. Entiende cómo surge la adicción que no ha surgido, cómo se abandona la adicción surgida, y cómo la adicción abandonada no llega a volver a surgir en el futuro.

De esta forma, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetivamente o permanece observando los fenómenos en los fenómenos objetivamente o, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surgen los fenómenos, observa cómo desaparecen los fenómenos, u observa cómo surgen y desaparecen los fenómenos. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

Así contempla un bhikkhu al observar los fenómenos en los fenómenos con respecto a los seis campos de los sentidos.

4.4. Los factores de la iluminación

—Además, un bhikkhu contempla observando los fenómenos en los fenómenos con respecto a los siete factores de la iluminación.

—¿Y cómo contempla un bhikkhu, observando los fenómenos en los fenómenos con respecto a los siete factores de la iluminación?

—Es cuando un bhikkhu que tiene el factor de la iluminación de la práctica comprende: «Tengo el factor de la iluminación de la práctica en mí». Cuando no tiene el factor de la iluminación de la práctica en él, entiende: «No tengo el factor de la iluminación de la práctica en mí». Entiende cómo surge el factor de la iluminación de la práctica que no ha surgido, y cómo el factor de la iluminación de la práctica que ha surgido se desarrolla.

Cuando tiene el factor de la iluminación del recogimiento… del esfuerzo… del placer… de la felicidad… de la contemplación… de la impasibilidad en él, comprende: «tengo el factor de la iluminación de la impasibilidad en mí». Cuando no tiene el factor de la iluminación de la impasibilidad en él, entiende: «no tengo el factor de la iluminación de la impasibilidad en mí». Entiende cómo surge el factor de la iluminación de la impasibilidad que no ha surgido, y cómo el despertar del factor de la impasibilidad que ha surgido se desarrolla.

De esta forma, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetivamente o permanece observando los fenómenos en los fenómenos objetivamente o, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surgen los fenómenos, observa cómo desaparecen los fenómenos, u observa cómo surgen y desaparecen los fenómenos. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

Así contempla un bhikkhu al observar los fenómenos en los fenómenos con respecto a los siete factores de la iluminación.

4.5. Las verdades

—Además, un bhikkhu contempla observando los fenómenos en los fenómenos con respecto a las Cuatro Nobles Verdades.

—¿Y cómo contempla un bhikkhu, observando un aspecto de principios con respecto a las Cuatro Nobles Verdades?

—Es cuando un bhikkhu realmente entiende: «Esto es sufrimiento…». «Este es el origen del sufrimiento…». «Este es el cese del sufrimiento…». Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento.

De esta forma, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetivamente o permanece observando los fenómenos en los fenómenos objetivamente o, permanece observando los fenómenos en los fenómenos subjetiva y objetivamente.

Observa cómo surgen los fenómenos, observa cómo desaparecen los fenómenos, u observa cómo surgen y desaparecen los fenómenos. Contempla sin depender de nada y sin aferrarse a nada en el mundo.

Así contempla un bhikkhu al observar los fenómenos en los fenómenos con respecto a las Cuatro Nobles Verdades.

5. Conclusión

Cualquiera que desarrolle estas cuatro instrucciones de la práctica de esta manera durante siete años puede esperar uno de dos resultados: la iluminación en la vida presente, o si queda algo, no retorno. Puedes ignorar los siete años, cualquiera que desarrolle estas cuatro instrucciones de la práctica de esta manera durante seis años… cinco años… cuatro años… tres años… dos años… un año… siete meses… seis meses… cinco meses… cuatro meses… tres meses… dos meses… un mes… quince días… y mucho menos de quince días, cualquiera que desarrolle estas cuatro instrucciones de la práctica de esta manera durante siete días puede esperar uno de dos resultados: iluminación en la vida presente, o si queda algo, no retorno.

Las cuatro instrucciones de la práctica son el camino que conduce directamente a la meta, a la purificación de los seres, a superar el dolor y el lamento, a poner fin al sufrimiento y la melancolía, a encontrar el método correcto y a la realización de Nibbāna. Eso es lo que dije, y por eso lo dije.

Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.

MN 9: Creencia correcta

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, Sāriputta se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable —respondieron.

Sāriputta dijo esto:

—Venerables, hablan de algo llamado «creencia correcta». ¿Cómo se define a un discípulo de los nobles que tiene una creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la Enseñanza y ha venido a la Enseñanza correcta?

—Venerable, viajaríamos un largo camino para aprender el significado de esta declaración en presencia del venerable Sāriputta. Que el mismo Venerable Sāriputta aclare el significado de esto. Los bhikkhus te escucharán y recordarán la Enseñanza que les des.

—Bueno, venerables, escuchad y prestad mucha atención, hablaré.

—Sí, venerable —respondieron.

Sāriputta dijo esto:

—Un discípulo de los nobles comprende la mala acción y su raíz, y a la buena acción y su raíz. Cuando ha hecho esto, se le define como un discípulo de los nobles que tiene la creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la Enseñanza y que ha llegado a la verdadera Enseñanza.

—Pero, ¿qué es la mala acción y cuál es su raíz? ¿Y qué es la buena acción y cuál es su raíz?

—Matar seres vivos, robar y tener relaciones sexuales con la mujer de otro, discurso que es falso, divisivo, cruel o sin sentido, y el ansia, la malevolencia y la creencia incorrecta. A esto se le llama mala acción.

—¿Y cuál es la raíz de las malas acciones?

—El ansia, la aversión y la ignorancia. A esto se le llama la raíz de las malas acciones.

—¿Y qué es la buena acción?

—Evitar matar seres vivos, robar y tener relaciones sexuales con la mujer de otro, evitar el discurso que es falso, divisivo, cruel o sin sentido, el contentamiento, la benevolencia y la creencia correcta. A esto se le llama la buena acción.

—¿Y cuál es la raíz de las buenas acciones?

—El contentamiento, la benevolencia y la comprensión. A esto se le llama la raíz de las buenas acciones.

Un discípulo de los nobles comprende así a la mala acción y su raíz, y a la buena acción y su raíz. Ha abandonado por completo la tendencia subyacente al ansia, se ha deshecho de la tendencia subyacente de la aversión y ha erradicado la tendencia subyacente de la ignorancia y a la personificación. Ha abandonado la ignorancia y ha dado lugar a la episteme, y ha puesto fin al sufrimiento en esta misma vida. Cuando ha hecho esto, se le define como un discípulo de los nobles que tiene la creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la experiencia en la Enseñanza y que ha llegado a la verdadera Enseñanza.

Al decir «Bien, señor», esos bhikkhus aprobaron y estuvieron de acuerdo con lo que dijo Sāriputta. Luego hicieron otra pregunta:

—Pero venerable, ¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles que tiene la creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la Enseñanza y que ha llegado a la verdadera Enseñanza?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende el alimento, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese. Cuando han hecho esto, se le define como un discípulo de los nobles que tiene la creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la Enseñanza y que ha llegado a la verdadera Enseñanza.

—Pero, ¿qué es el alimento? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—Existen estos cuatro alimentos. Mantienen a los seres vivos que han nacido y ayudan a los que están por nacer.

—¿Qué cuatro?

—Alimentos sólidos, gruesos o finos, las qualia son el segundo, la situación condicional el tercero y la animación el cuarto. El alimento se origina en el ansia. El alimento cesa cuando cesa el ansia. La práctica que conduce al cese del alimento es simplemente este noble camino óctuple, es decir: creencia correcta, disposición correcta, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta.

Un discípulo de los nobles comprende así el alimento, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese. Ha abandonado por completo la tendencia subyacente al ansia, se ha deshecho de la tendencia subyacente de la aversión y ha erradicado la tendencia subyacente de la ignorancia y la personificación. Ha abandonado la ignorancia y ha dado lugar a la episteme, y ha puesto fin al sufrimiento en esta misma vida. Cuando ha hecho esto, se le define como un discípulo de los nobles que tiene la creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la experiencia en la Enseñanza y que ha llegado a la verdadera Enseñanza.

Diciendo «Bien, señor», esos bhikkhus… hicieron otra pregunta:

—Pero venerable, ¿podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles que… ha llegado a la verdadera Enseñanza?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende el sufrimiento, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese. Cuando han hecho esto, se le define como un discípulo de los nobles que… ha llegado a la verdadera Enseñanza.

—Pero, ¿qué es el sufrimiento? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—Renacer es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, el malestar, la lamentación, el dolor, la tristeza y la angustia son sufrimiento, la asociación con lo desagradable es sufrimiento, la separación de lo querido es sufrimiento, no conseguir lo que se desea es sufrimiento. En resumen, los cinco factores del aferramiento a la existencia son sufrimiento. A esto se le llama sufrimiento.

—¿Y cuál es el origen del sufrimiento?

—Es el ansia lo que conduce al futuro renacimiento, mezclado con el gusto y el ansia, buscando el disfrute en varios reinos diferentes. Es decir, ansia de placeres sensoriales, ansia de existencia y ansia de riquezas. A esto se le llama el origen del sufrimiento.

—¿Y qué es el cese del sufrimiento?

—Es la desaparición y el cese de esa misma ansia sin dejar rastro, desprenderla, soltarla, desasirla y abandonarla. A esto se le llama el cese del sufrimiento.

—¿Y cuál es la práctica que conduce al cese del sufrimiento?

—Es simplemente este noble camino óctuple, es decir: creencia correcta… Concentración correcta. A esto se le llama la práctica que conduce al cese del sufrimiento, dejarlo ir, soltarlo y abandonarlo. A esto se le llama el cese del sufrimiento.

Un discípulo de los nobles comprende así el sufrimiento, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese. Ha abandonado por completo la tendencia subyacente al ansia, se ha deshecho de la tendencia subyacente de la aversión y ha erradicado la tendencia subyacente de la ignorancia y la personificación. Ha abandonado la ignorancia y ha dado lugar a la episteme, y ha puesto fin al sufrimiento en esta misma vida. Cuando ha hecho esto, se le define como un discípulo de los nobles que tiene la creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la experiencia en la Enseñanza y que ha llegado a la verdadera Enseñanza.

Diciendo «Bien, señor», esos bhikkhus… hicieron otra pregunta:

—Pero venerable, ¿podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles que… ha llegado a la verdadera Enseñanza?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende la vejez y la muerte, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero, ¿qué son la vejez y la muerte? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese?

—La vejez, la decrepitud, los dientes rotos, el cabello gris, la piel arrugada, la vitalidad disminuida y las facultades defectuosas de los diversos seres vivos en las diversas órdenes de seres vivos. A esto se le llama vejez.

—¿Y qué es la muerte?

—La desaparición, la muerte, la desintegración, la destrucción, la mortalidad, el fallecimiento, la destrucción, la ruptura de los factores del aferramiento a la existencia, el abandono del cadáver y el corte de la facultad vital de los diversos seres vivos en las diversas órdenes de seres vivos. A esto se le llama muerte. Así es la vejez y así es la muerte. A esto se le llama vejez y muerte. La vejez y la muerte se originan en el renacimiento. La vejez y la muerte cesan cuando cesa el renacimiento. La práctica que conduce al cese de la vejez y la muerte es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende el renacimiento, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero, ¿qué es el renacimiento? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—El renacimiento, el inicio, la concepción, la ocurrencia, la manifestación de los factores del aferramiento a la existencia y la adquisición de los campos de los sentidos de los diversos seres vivos en las diversas órdenes de seres vivos. A esto se le llama renacimiento. El renacimiento se origina en la existencia. El renacimiento cesa cuando cesa la existencia. La práctica que conduce al cese del renacimiento es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende la existencia, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese.

—Pero, ¿qué es la existencia? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—Existen estos tres estados de existencia. Existencia en el mundo de la experiencia sensorial, en el mundo del Brahmā y en el mundo inmaterial. La condición de existencia se origina en el aferramiento. La existencia cesa cuando cesa el aferramiento. La práctica que lleva al cese de la existencia es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende el aferramiento, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero ¿qué es el aferramiento? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—Existen estos cuatro tipos de aferramiento. Aferrarse a los placeres sensoriales, creencias, preceptos y observancias, y creencia en la personificación. El aferramiento se origina en el ansia. El aferramiento cesa cuando cesa el ansia. La práctica que conduce al cese del aferramiento es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende el ansia, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero, ¿qué es el ansia? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—Existen estas seis clases de ansia. Ansia de imágenes, sonidos, olores, sabores, tactos e ideas. El ansia se origina en la reacción emocional. El ansia cesa cuando cesa la reacción emocional. La práctica que conduce al cese del ansia es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende la reacción emocional, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero ¿qué es la reacción emocional? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—Existen estas seis clases de reacciones emocionales. Reacción emocional que nace de las qualia a través del ojo, del oído, de la nariz, de la lengua, del cuerpo y del intelecto. La reacción emocional se origina por las qualia. La reacción emocional cesa cuando cesan las qualia. La práctica que conduce al cese de las reacciones emocionales es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende las qualia, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero, ¿qué son las qualia? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—Existen estas seis clases de qualia. Qualia a través del ojo, del oído, de la nariz, de la lengua, del cuerpo y del intelecto. Las qualia se origina en los seis campos de los sentidos. Las qualia cesa cuando cesan los seis campos de los sentidos. La práctica que conduce al cese de las qualia son simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende los seis campos de los sentidos, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero, ¿cuáles son los seis campos de los sentidos? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese?

—Existen estos seis campos de los sentidos. El campo de los sentidos del ojo, del oído, de la nariz, de la lengua, del cuerpo y del intelecto. Los seis campos de los sentidos se originan a partir de las qualia y de la conceptualización. Los seis campos de los sentidos cesan cuando cesan las qualia y la conceptualización. La práctica que conduce al cese de los seis campos de los sentidos es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende las qualia y la conceptualización, su origen, su cesación y la práctica que lleva a su cesación…

—Pero, ¿qué son las qualia y la conceptualización? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese?

—La reacción emocional, la percepción, la situación condicional y la cognición: esto se llama conceptualización. Los cuatro elementos primarios y las qualia derivadas de los cuatro elementos primarios, esto se llaman qualia. Tal es conceptualización y tales son las qualia. A esto se le llama las qualia y la conceptualización. Las qualia y la conceptualización se originan en la animación. Las qualia y la conceptualización cesan cuando cesa la animación. La práctica que lleva al cese de las qualia y de la conceptualización es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende la animación, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero, ¿qué es la animación? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—Existen estas seis clases de animación. Animación de ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo e intelecto. La animación se origina en la situación condicional. La animación cesa cuando cesa la situación condicional. La práctica que conduce al cese de la animación es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende la situación condicional, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero, ¿qué es la situación condicional? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese?

—Existen estos tres tipos de situaciones condicionales. Situación condicional de cuerpo, habla y mente. La situación condicional se origina en la ignorancia. La situación condicional cesan cuando cesa la ignorancia. La práctica que lleva al cese de la situación condicional es simplemente este Noble Óctuple Camino…

—¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende la ignorancia, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese…

—Pero, ¿qué es la ignorancia? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—No saber sobre el sufrimiento, el origen del sufrimiento, el cese del sufrimiento y la práctica que lleva al cese del sufrimiento. A esto se le llama ignorancia. La ignorancia se origina en las tendencias subyacentes. La ignorancia cesa cuando cesan las tendencias subyacentes. La práctica que lleva al cese de la ignorancia es simplemente este Noble Óctuple Camino…

Al decir «Bien, señor», esos bhikkhus aprobaron y estuvieron de acuerdo con lo que dijo Sāriputta. Luego hicieron otra pregunta:

—Pero venerable, ¿Podría haber otra forma de describir a un discípulo de los nobles que tiene la creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la Enseñanza y que ha llegado a la verdadera Enseñanza?

—Podría haberla, venerables. Un discípulo de los nobles comprende las tendencias subyacentes, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese. Cuando han hecho esto, se le define como un discípulo de los nobles que tiene la creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la Enseñanza y que ha llegado a la verdadera Enseñanza.

—Pero, ¿qué son las tendencias subyacentes? ¿Cuál es su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese?

—Hay estas tres clases de tendencias subyacentes. Las tendencias subyacentes de la sensorialidad, del ansia de renacer y de la ignorancia. Las tendencias subyacentes se originan en la ignorancia. Las tendencias subyacentes cesan cuando cesa la ignorancia. La práctica que lleva al cese de las tendencias subyacentes es simplemente este Noble Óctuple Camino, es decir: creencia correcta, disposición correcta, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta.

Un discípulo de los nobles comprende así las tendencias subyacentes, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese. Ha abandonado por completo la tendencia subyacente al ansia, se ha deshecho de la tendencia subyacente de la aversión y han erradicado la tendencia subyacente de la ignorancia y la personificación. Ha abandonado la ignorancia y ha dado lugar a la episteme, y ha puesto fin al sufrimiento en esta misma vida. Cuando ha hecho esto, se le define como un discípulo de los nobles que tiene la creencia correcta, de modo que ve las cosas correctamente, que tiene confianza en la experiencia en la Enseñanza y que ha llegado a la verdadera Enseñanza.

Esto es lo que dijo el venerable Sāriputta. Satisfechos, los bhikkhus estaban contentos con lo que dijo Sāriputta.

MN 8: Entrenamiento duro

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika.

Luego, al final de la tarde, el venerable Mahācunda salió del retiro y se dirigió al Buddha. Se inclinó, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:

—Señor, hay muchas creencias diferentes que surgen en el mundo relacionados con las doctrinas del yo o con las doctrinas del cosmos.

¿Puede un bhikkhu que reflexiona abandonar estas creencias y no obsesionarse con ellas?

—Cunda, hay muchas creencias diferentes que surgen en el mundo relacionados con las doctrinas del yo o con las doctrinas del cosmos. Un bhikkhu renuncia y abandona estas creencias al ver verdaderamente con la episteme dónde surgen, dónde se asientan y dónde operan como: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control».

Es posible que cierto bhikkhu, totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entre y permanezca en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada.

Puede pensar que está practicando un duro entrenamiento. Pero en el entrenamiento del noble, esto no se llama «entrenamiento duro», se le llama «la meditación feliz de quien ha comprendido la verdad final».

Es posible que algún bhikkhu, a medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entre y permanezca en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que nace de la contemplación, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, sin direccionar de la mente sobre las formas en movimiento.

Puede pensar que está practicando un duro entrenamiento. Pero en el entrenamiento del noble, esto no se llama «entrenamiento duro», se le llama «la meditación feliz de quien ha comprendido la verdad final».

Es posible que algún bhikkhu, con el desvanecimiento del placer, entre y permanezca en la tercera jhāna, donde contempla con impasibilidad, diligente y decidido y sienta el bienestar corporal del que los nobles declaran: «impasible y decidido, uno permanece en la felicidad».

Puede pensar que está practicando un duro entrenamiento. Pero en el entrenamiento del noble, esto no se llama «entrenamiento duro», se le llama «la meditación feliz de quien ha comprendido la verdad final».

Es posible que algún bhikkhu, abandonando el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y la tristeza anteriores, entre y permanezca en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis.

Puede pensar que está practicando un duro entrenamiento. Pero en el entrenamiento del noble, esto no se llama «entrenamiento duro», se le llama «la contemplación feliz de quien ha comprendido la verdad final».

Es posible que algún bhikkhu, dejando atrás las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un Lugar Vacío», entre y se sumerja en un Lugar Vacío.

Puede pensar que está practicando un duro entrenamiento. Pero en el entrenamiento del noble, esto no se llama «entrenamiento duro», se llaman «meditaciones apacibles».

Es posible que algún bhikkhu, yendo totalmente más allá de un Lugar Vacío, consciente de que «el lugar no tiene límites conocidos», entre y se sumerja en un Lugar Sin Límites Conocidos.

Puede pensar que está practicando un duro entrenamiento. Pero en el entrenamiento del noble, esto no se llama «entrenamiento duro», se llaman «meditaciones apacibles».

Es posible que algún bhikkhu, yendo totalmente más allá de un Lugar Sin Límites Conocidos, consciente de que «no hay Ningún Lugar», entre y se sumerja en Ningún Lugar.

Puede pensar que está practicando un duro entrenamiento. Pero en el entrenamiento del noble, esto no se llama «entrenamiento duro», se llaman «meditaciones apacibles».

Es posible que algún bhikkhu, yendo totalmente más allá de Ningún Lugar, entre y permanezca en la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia.

Puede pensar que está practicando un duro entrenamiento. Pero en el entrenamiento del noble, esto no se llama «entrenamiento duro», se llaman «meditaciones apacibles».

1. La exposición de la autodestrucción

Ahora, Cunda, debes entrenar duramente de cada una de las siguientes formas.

«Otros serán crueles, pero aquí no seremos crueles».

«Otros matarán criaturas vivientes, pero aquí no mataremos criaturas vivientes».

«Otros robarán, pero aquí no robaremos».

«Otros serán impuros, pero aquí no seremos impuros».

«Otros mentirán, pero aquí no mentiremos nosotros».

«Otros hablarán con división, pero aquí no hablaremos con división».

«Otros hablarán con crueldad, pero aquí no hablaremos con crueldad».

«Otros dirán tonterías, pero aquí no diremos tonterías».

«Otros serán codiciosos, pero aquí no seremos codiciosos».

«Otros tendrán malevolencia, pero aquí no tendremos malevolencia».

«Otros tendrán una creencia incorrecta, pero aquí tendremos una creencia correcta».

«Otros tendrán el pensamiento equivocado, pero aquí tendremos la disposición correcta».

«Otros hablarán mal, pero aquí tendremos el discurso correcto».

«Otros actuarán incorrectamente, pero aquí tendremos la acción correcta».

«Otros tendrán una conducta incorrecta, pero aquí tendremos una conducta correcta».

«Otros tendrán un esfuerzo incorrecto, pero aquí tendremos un esfuerzo correcto».

«Otros tendrán la práctica incorrecta, pero aquí tendremos la práctica correcta».

«Otros tendrán una concentración incorrecta, pero aquí tendremos una concentración correcta».

«Otros tendrán una sabiduría incorrecta, pero aquí tendremos la episteme correcta».

«Otros tendrán una liberación incorrecta, pero aquí tendremos la liberación correcta».

«Otros serán abrumados por el embotamiento y la somnolencia, pero aquí nos libraremos del embotamiento y la somnolencia».

«Otros estarán inquietos, pero aquí no estaremos inquietos».

«Otros tendrán dudas, pero aquí habremos ido más allá de la duda».

«Otros estarán irritables, pero aquí estaremos sin ira».

«Otros serán hostiles, pero aquí estaremos sin hostilidad».

«Otros serán ofensivos, pero aquí seremos inofensivos».

«Otros serán despectivos, pero aquí estaremos sin desprecio».

«Otros estarán celosos, pero aquí estaremos sin celos».

«Otros serán tacaños, pero aquí estaremos sin tacañería».

«Otros serán taimados, pero aquí no seremos taimados».

«Otros serán engañosos, pero aquí no seremos engañosos».

«Otros serán tercos, pero aquí no seremos tercos».

«Otros serán arrogantes, pero aquí no seremos arrogantes».

«Otros serán difíciles de amonestar, pero aquí nosotros no seremos difíciles de amonestar».

«Otros tendrán malos amigos, pero aquí tendremos buenos amigos».

«Otros serán negligentes, pero aquí seremos diligentes».

«Otros no mostrarán confianza, pero aquí mostraremos confianza».

«Otros no se respetan a sí mismos, pero aquí nos respetaremos a nosotros mismos».

«Otros serán imprudentes, pero aquí seremos prudentes».

«Otros no tendrán educación, pero aquí seremos bien educados».

«Otros serán perezosos, pero aquí seremos enérgicos».

«Otros serán inconscientes, pero aquí seremos conscientes».

«Otros serán tontos, pero aquí seremos logrados en sabiduría».

«Otros estarán apegados a sus propias creencias, manteniéndolas con fuerza y ​​negándose a dejarlas ir, pero aquí no estaremos apegados a nuestros propias creencias, no las mantendremos firmes, sino que las dejaremos ir fácilmente».

2. Elevando el pensamiento

Cunda, digo que para desarrollar estados saludables, es de gran ayuda comenzar con un pensamiento, Cunda, sin mencionar que también debe ser seguido por palabras y hechos. Es por eso por lo que debes dar lugar a los siguientes pensamientos:

«Otros serán crueles, pero aquí no seremos crueles». «Otros matarán criaturas vivientes, pero aquí no mataremos criaturas vivientes». «Otros estarán apegados a sus propias creencias, sujetándolas con fuerza y ​​negándose a dejarlas ir, pero aquí no estaremos apegados a nuestros propias creencias, no las mantendremos firmes, sino que las dejaremos ir fácilmente».

3. Un camino suave

Cunda, supongamos que hubiera un camino accidentado y otro camino suave para sortearlo. O supongamos que hubiera un vado accidentado y otro suave para sortearlo. De la misma manera, un individuo cruel lo sortea al no ser cruel. Un individuo que mata lo sortea al no matar…

Un individuo que está aferrado a sus propias creencias, sujetándolas con fuerza y ​​negándose a dejarlas ir, lo sortea al no estar aferrado a sus propias creencias, al no retenerlas con fuerza, y dejándolas ir fácilmente.

4. Subiendo

Cunda, todos los defectos perjudiciales conducen hacia abajo, mientras que todas las buenas cualidades conducen hacia arriba. De la misma manera, un individuo cruel es conducido hacia arriba al no ser cruel. Un individuo que mata es conducido hacia arriba al no matar… Un individuo que está aferrado a sus propias creencias, abrazándolas con fuerza y ​​negándose a dejarlas ir, es conducido fácilmente hacia arriba al no apegarse a sus propias creencias, al no abrazarlas con fuerza, sino dejándolas ir.

5. La exposición de la Liberación Final

De verdad, Cunda, si te estás hundiendo en el barro, no puedes sacar a otra persona que también se está hundiendo en el barro. Pero si no te estás hundiendo en el barro, puedes sacar a otra persona que se esté hundiendo en el barro. En verdad, si no estás educado, entrenado y no has alcanzado el Nibbāna final, no puedes educar, entrenar y hacer que otra persona alcance el Nibbāna final. Pero si estás educado, entrenado y has alcanzado el Nibbāna final, puedes educar, entrenar y hacer que otra persona alcance el Nibbāna final.

De la misma forma, un individuo cruel lo evita al no ser cruel. Un individuo que mata lo evita al no matar…

Un individuo que está aferrado a sus propias creencias, manteniéndolas agarradas y negándose a abandonarlas, lo evita al no estar aferrado a sus propias creencias, al no retenerlas con fuerza, pero dejándolas ir fácilmente.

Entonces, Cunda, he enseñado las exposiciones a modo de entrenamiento duro, dando lugar al pensamiento, dando vueltas, subiendo y sorteando. Por misericordia, hice lo que debería hacer un maestro que quiere lo mejor para sus discípulos. Aquí están estas raíces de árboles y estas cabañas vacías. ¡Practica la contemplación, Cunda! ¡No seas negligente! ¡No te arrepientas más tarde! Esta es mi instrucción.

Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfecho, el venerable Mahācunda estaba feliz con lo que dijo el Buddha.«Se han indicado cuarenta y cuatro elementos,
organizado en cinco secciones.
Entrenamiento duro llaman a este discurso,
que es profundo como el océano».

MN 7: El símil del paño

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Supongamos, bhikkhus, que hubiera un paño sucio y manchado. No importa qué tinte se aplique, ya sea amarillo, rojo o magenta, que se verá mal teñido y de color impuro.

—¿Por qué es eso?

—Por la impureza de la tela.

De la misma manera, cuando la mente está corrupta, es de esperar un mal destino. Supongamos que hubiera un paño puro y limpio. No importa qué tinte se aplique, ya sea amarillo, rojo o magenta, que se verá bien teñido y de color puro.

—¿Por qué es eso?

—Por la pureza de la tela.

De la misma forma, cuando la mente no está corrupta, se espera un buen destino.

—¿Y cuáles son las tendencias subyacentes en la conciencia?

—El ansia y la avidez, la malevolencia, la ira, la hostilidad, la discordia, el desprecio, los celos, la tacañería, el engaño, la astucia, la obstinación, la agresión, la vanidad, la arrogancia, la jactancia y la negligencia son tendencias subyacentes en la conciencia.

Un bhikkhu que comprende que el ansia y la avidez son tendencias subyacentes en la conciencia, las abandona. Un bhikkhu que comprende que la malevolencia… la negligencia es una tendencia subyacente en la conciencia la abandona.

Cuando ha comprendido estas tendencias subyacentes en la conciencia por lo que son, y las ha abandonado, tiene fe en la iluminación del Tathāgata: «Ese Bendito es un Digno, un Buddha completamente iluminado, realizado en conocimiento y conducta, Maestro, conocedor del mundo, guía incomparable para los que deben ser entrenados, Maestro de devas y los humanos, despierto, bendecido».

Tiene confianza en la Enseñanza: «La Enseñanza está bien proclamada por el Bendito, visible en esta misma vida, inmediatamente efectiva, invitando a la inspección, relevante, para que las personas sensatas puedan conocerla por sí mismas».

Tiene confianza en el Saṅgha: «El Saṅgha de los discípulos del Buddha está practicando de la manera correcta, directa, metódica y apropiada. Consiste en los cuatro pares, los ocho individuos. Este es el Saṅgha de los discípulos del Buddha que es digno de ofrendas dedicadas a los devas, digno de hospitalidad, digno de limosnas, digno de reverencia, y es el campo de mérito supremo para el mundo».

Ahora que ha dejado atrás las tendencias subyacentes y se ha deshecho de ellas, de modo que han sido expulsadas, arrojadas y ahuyentadas, y siente una profunda alegría al pensar en el Buddha, en la Enseñanza y en el Saṅgha, comprende el significado y la verdad, y siente la satisfacción que trae la verdad. El que está satisfecho encuentra placer, y el que tiene placer en la mente obtiene paz en el cuerpo. El que tiene paz en el cuerpo siente bienestar. Y cuando está feliz, la mente se sumerge en la contemplación completa.

Cuando un bhikkhu con tal ética, tales cualidades y tal sabiduría come arroz fino hervido con los granos oscuros seleccionados y servido con muchas sopas y salsas, eso no es obstáculo para él.

Comparad con la tela que está sucia y manchada, puede purificarse y limpiarse con agua pura. O comparad con el oro sin refinar, que puede purificarse y brillar en una fragua. De la misma manera, cuando un bhikkhu con tal ética, tales cualidades y tal sabiduría come arroz fino hervido con los granos oscuros recogidos y servido con muchas sopas y salsas, eso no es obstáculo para él.

Esparce pensamientos de benevolencia de modo que primero llena una dirección celestial con bondad, luego la segunda, tercera y cuarta direcciones celestiales. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparce pensamientos de benevolencia al mundo entero: abundante, expansivo, ilimitado, libre de enemistad y malos pensamientos. Esparce pensamientos de misericordia en una dirección, y en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparce pensamientos de misericordia por todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libre de enemistad y malos pensamientos. Esparce pensamientos de congratulaciones en una dirección, y en la segunda y en la tercera, y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparce pensamientos de congratulaciones al mundo entero: abundante, expansivo, ilimitado, libre de enemistad y malos pensamientos. Esparce pensamientos de impasibilidad en una dirección, en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparce pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libre de enemistad y malevolencia.

Entiende: «Hay esto, hay algo peor que esto, hay algo mejor que esto y hay un escape más allá del alcance de la percepción».

Con la episteme, su mente se libera de las tendencias subyacentes de la sensorialidad, del ansia de renacer y de la ignorancia. Cuando se libera, sabe que está liberado.

Entiende: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia». A éste se le llama un bhikkhu que se baña con el baño interior.

En ese momento, el brahmán Sundarika Bhāradvāja estaba sentado no lejos del Buddha. le dijo al Buddha:

—¿Pero el Maestro Gotama va al río Bāhuka para bañarse?

—Brahmán, ¿por qué ir al río Bāhuka? ¿Qué puede hacer el río Bāhuka?

—Mucha gente está de acuerdo en que el río Bāhuka otorga limpieza y mérito. Y muchas personas lavan sus malas acciones en el río Bāhuka.

Entonces el Buddha se dirigió a Sundarika en verso:

«El Bāhuka y el Adhikakka, el Gaya y el Sundarika
también, Sarasvatī y Payāga, y el río Bāhumati:
un tonto puede sumergirse constantemente en ellos
pero no purificará sus oscuras obras.

¿Qué puede hacer el Sundarika?
¿Qué es el Payāga o el Bāhuka?
No pueden limpiar a una persona cruel y criminal
de sus malas acciones.

Para los puros de corazón es siempre
la fiesta de la primavera o la fiesta del decimoquinto día.
Para los limpios de corazón y limpios de obras,
sus votos siempre se cumplirán.

Es aquí solo donde debes bañarte, brahmán,
haciéndote un santuario para todas las criaturas.
Y si no dices mentiras
ni dañas a ningún ser viviente,

ni robas nada no dado,
y eres fiel y no tacaño:
¿Cuál es el punto de ir a Gaya?
¡Porque cualquier pozo será tu Gaya!».

Cuando hubo hablado, el brahmán Sundarika Bhāradvāja le dijo al Buddha:

—¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente! Como si estuviera enderezando lo volcado, o revelando lo oculto, o señalando el camino a los perdidos, o encendiendo una lámpara en la oscuridad para que las personas con buenos ojos puedan ver lo que hay, el Maestro Gotama ha dejado clara la Enseñanza de muchas maneras. Me refugio en el Maestro Gotama, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. Señor, ¿puedo recibir la renuncia, la ordenación en presencia del Buddha?

Y el brahmán Sundarika Bhāradvāja recibió la renuncia, la ordenación en presencia del Buddha. Poco después de su ordenación, el venerable Bhāradvāja, que vivía solo, retirado, diligente, entusiasta y resuelto, logró el fin supremo de la vida de renuncia en esta misma vida. Vivió habiendo logrado con sus habilidades paranormales la meta por la que los jóvenes de buena familia pasan de la vida hogareña a la vida sin hogar.

Entendió: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia». Y el venerable Bhāradvāja se convirtió en uno de los Dignos.

MN 6: Sobre lo que un bhikkhu podría esperar con ilusión

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Bhikkhus, seguid las normas éticas del entrenamiento y dejad que la Disciplina del entrenamiento os proteja. Vivid restringidos en el código monástico, comportándoos bien y buscando limosna en los lugares adecuados. Ved el peligro en la más mínima falta y respetad las reglas que habéis asumido.

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que mis compañeros renunciantes me quieran y me aprueben, que me respeten y admiren». Así que cumpla con sus preceptos, que se comprometa con la tranquilidad de la mente, que no descuide la contemplación, y que se dote de intuición y que frecuente las chozas vacías.

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que reciba túnicas, limosnas, comida, alojamiento y medicinas y suministros para los enfermos». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que las donaciones de aquellos cuyas ropas, limosnas, comida, alojamiento y medicinas y suministros para los enfermos me gusten y que sean muy fructíferas y beneficiosas para ellos». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que cuando los parientes de los petas y de los muertos me recuerden con alegría, esto sea muy fructífero y beneficioso para ellos». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que prevalezca sobre el ansia y el descontento, y que el ansia y el descontento no prevalezcan sobre mí. Que pueda vivir dominando el ansia y el descontento cada vez que surgen». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que prevalezca sobre el miedo y el terror, y que el miedo y el pavor no prevalezcan sobre mí. Que pueda vivir habiendo dominado el miedo y el pavor cada vez que surgen». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que pueda lograr las cuatro jhānas cuando quiera, sin problemas ni dificultades». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que pueda entrenar habiendo alcanzado con el cuerpo la liberación tranquila que va más allá de las qualia». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que yo, con la erradicación de las tres adicciones menores, entre en la corriente, no siendo susceptible de renacer en los planos de sufrimiento y esté destinado a la iluminación». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que yo, con la erradicación de las tres adicciones mayores y con el debilitamiento del ansia, la aversión y la ignorancia, me convierta en uno que regresa una vez, regrese a este mundo una sola vez y luego ponga fin al sufrimiento». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que yo, con la erradicación de las cinco adicciones mayores, renazca sin padres y lograré el Nibbāna allí sin regresar de ese mundo». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que pueda ejercer los diferentes tipos de habilidades paranormales: multiplicarme y volver a ser uno, aparecer y desaparecer, atravesar sin obstáculos un muro, una muralla o una montaña como si atravesara el espacio, zambullirme dentro y fuera de la tierra como si fuera agua, caminar sobre el agua como si fuera tierra, volar con las piernas cruzadas por el cielo como un pájaro, tocando y acariciando con mi mano el sol y la luna, tan fuertes y poderosos, controlando el cuerpo hasta el reino de Brahmā». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Con la clariaudiencia purificada y sobrehumana, que escuche ambos tipos de sonidos, humanos y divinos, ya sean cercanos o lejanos». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que pueda entender las conciencias de otros seres e individuos, habiéndolas comprendido con mi propia mente. Entender la mente con codicia como “mente con codicia” y la mente sin codicia como “mente sin codicia”. Entender la mente con odio… mente sin odio… mente con engaño… mente sin engaño… mente constreñida… mente dispersa… mente expansiva… mente no expansiva… mente que no es suprema… mente que es suprema… conciencia inmersa en contemplación… conciencia no inmersa en contemplación… conciencia liberada… Entender la conciencia no liberada como “conciencia no liberada”». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que pueda recordar muchos tipos de vidas pasadas. Es decir: Una, dos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil renacimientos, muchos eones del mundo contrayéndose, muchos eones del mundo expandiéndose, muchos eones del mundo contrayéndose y expandiéndose. Recordar que allí, me llamaron así, mi clan era aquel, me veía así, y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor, y así fue como terminó mi vida. Cuando fallecí de ese lugar, renací en otro lugar. Allí también me llamaron así, mi clan era aquello, me veía así y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor, y así fue como terminó mi vida. Cuando fallecí de ese lugar renací aquí». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Con una clarividencia purificada y sobrehumana, vi a los seres morir y renacer, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar. Entendí cómo los seres renacen de acuerdo con sus acciones: Estos seres hicieron cosas malas a través del cuerpo, el habla y la mente. Hablaron mal de los nobles, tuvieron una creencia errónea, y optaron por actuar según esa creencia errónea. Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de desgracia, un mal lugar, el inframundo, el infierno. Sin embargo, estos seres hicieron cosas buenas a través del cuerpo, el habla y la mente. Nunca hablaron mal de los nobles, tenían la creencia correcta, y optaron por actuar desde esa creencia correcta. Cuando su cuerpo se desintegre, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial. Y así, con una clarividencia purificada y sobrehumana, que pueda ver a los seres morir y renacer, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar y entender cómo los seres renacen de acuerdo con sus acciones». Así que cumpla con sus preceptos…

Un bhikkhu podría esperar con ilusión: «Que pueda realizar la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida, y vivir habiéndolo conseguido con mi propia episteme debido a la erradicación de las tendencias subyacentes». Así que cumpla con sus preceptos, que se comprometa con la tranquilidad de la mente, que no descuide la contemplación, y que se dote de intuición y que frecuente las chozas vacías.

Bhikkhus, seguid las normas éticas del entrenamiento y dejad que la Disciplina del entrenamiento os proteja. Vivid restringidos en el código monástico, comportándoos bien y buscando limosna en los lugares adecuados. Ved el peligro en la más mínima falta y respetad las reglas que habéis asumido. Eso es lo que dije, y por eso lo dije. Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.

MN 5: Sobre lo impecable

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, Sāriputta se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable —respondieron.

Sāriputta dijo esto:

—Bhikkhus, estas cuatro personas se encuentran en el mundo.

—¿Qué cuatro?

—Una persona con una imperfección en la mente no comprende que «hay una imperfección en la mente en mí». Pero otra persona con una imperfección en la mente sí comprende que «hay una imperfección en la mente en mí». Una persona sin imperfección en la mente no comprende que «no hay ninguna imperfección en la mente en mí». Pero otra persona sin imperfecciones en la mente sí comprende que «no hay ninguna imperfección en la mente en mí».

En este caso, de las dos personas con una imperfección en la mente, se dice que la que no comprende es peor, mientras que la que sí comprende es mejor. Y de las dos personas sin imperfecciones en la mente, se dice que la que no comprende es peor, mientras que la que sí comprende es mejor.

Cuando dijo esto, el venerable Mahāmoggallāna le dijo:

—¿Cuál es la causa, venerable Sāriputta, cuál es la razón por la cual, de las dos personas con una imperfección en la mente, se dice que una es peor y la otra, mejor? ¿Y cuál es la causa, cuál es la razón por la que, de las dos personas sin imperfecciones, se dice que una es peor y la otra, mejor?

—Venerable, tome el caso de la persona que tiene una imperfección en la mente y no lo comprende. Se puede esperar que esa persona no genere el entusiasmo, que no haga un esfuerzo ni despierte la energía necesaria para deshacerse de esa imperfección en la mente. Y morirá con ansia, aversión e ignorancia, impura, con la mente corrupta. Supongamos que se trajo un plato de bronce de una tienda o herrería cubierto de suciedad o manchas. Y los propietarios ni lo usaron ni lo limpiaron, sino que lo guardaron en un lugar sucio. Con el tiempo, ¿no se volvería aún más sucio y manchado ese plato de bronce?

—Sí, venerable.

—De la misma manera, tomemos el caso de la persona que tiene una imperfección en la mente y no lo comprende. Se puede esperar que esa persona no genere el entusiasmo, que no haga un esfuerzo ni despierte la energía necesaria para deshacerse de esa imperfección en la mente. Y morirá con ansia, aversión e ignorancia, impura, con la mente corrupta.

Tomemos el caso de la persona que tiene una imperfección en la mente y lo comprende. Se puede esperar que esa persona genere el entusiasmo, haga un esfuerzo y despierte la energía necesaria para deshacerse de esa impureza. Y morirá sin ansia, ni aversión ni ignorancia, sin impurezas, con una mente incorrupta. Supongamos que se trajo un plato de bronce de una tienda o herrería cubierto de suciedad o manchas. Pero los propietarios lo usaron y lo limpiaron, y no lo guardaron en un lugar sucio. Con el tiempo, ¿ese plato de bronce no se volvería más limpio y brillante?

—Sí, venerable.

—De la misma manera, tomemos el caso de la persona que tiene una imperfección en la mente y lo comprende. Se puede esperar que esa persona genere el entusiasmo, haga un esfuerzo y despierte la energía necesaria para deshacerse de esa impureza. Y morirá sin ansia, ni aversión ni ignorancia, sin impurezas, con una mente incorrupta.

Tomemos el caso de la persona que no tiene una imperfección en la mente y no lo comprende. Se puede esperar que esa persona se centre en la característica de la belleza y, debido a eso, la lujuria infectará su mente. Y morirá con ansia, aversión e ignorancia, impura, con una mente corrupta. Supongamos que se trajo un plato de bronce de una tienda o herrería limpio y brillante. Y los propietarios ni lo usaron ni lo limpiaron, sino que lo guardaron en un lugar sucio. Con el tiempo, ¿no se volvería más sucio y manchado ese plato de bronce?

—Sí, venerable.

—Del mismo modo, tomemos el caso de la persona que no tiene una imperfección en la mente y no lo comprende. Se puede esperar que esa persona se centre en la característica de la belleza y, debido a eso, la lujuria infectará su mente. Y morirá con ansia, aversión e ignorancia, impura, con una mente corrupta.

Tomemos el caso de la persona que no tiene ninguna imperfección en la mente y lo comprende. Se puede esperar que esa persona no se centre en la característica de la belleza y, por tanto, la lujuria no infectará su mente. Y morirá sin ansia ni aversión ni ignorancia, sin impurezas, con una mente incorrupta. Supongamos que se trajo un plato de bronce de una tienda o herrería limpio y brillante. Y los propietarios lo usaron y lo limpiaron, y no lo guardaron en un lugar sucio. Con el tiempo, ¿ese plato de bronce no se volvería más limpio y brillante?

—Sí, venerable.

—De la misma manera, tomemos el caso de la persona que no tiene ninguna imperfección en la mente y lo comprende. Se puede esperar que esa persona no se centre en la característica de la belleza y, por tanto, la lujuria no infectará su mente. Y morirá sin ansia ni aversión ni ignorancia, sin impurezas, con una mente incorrupta.

Esta es la causa, esta es la razón por la cual, de las dos personas con una imperfección en la mente, se dice que una es peor y otra mejor. Y esta es la causa, esta es la razón por la cual, de las dos personas sin defecto, se dice que una es peor y la otra mejor.

—Venerable, se habla de la palabra «imperfección en la mente».

—Pero, ¿para qué se emplea el término «imperfección en la mente»?

—Venerable: «imperfección en la mente» es un término que se emplea para designar las esferas de los deseos malos y perjudiciales.

Es posible que algún bhikkhu desee: «¡Si cometo una ofensa, espero que los bhikkhus no se enteren!». Pero es posible que los bhikkhus se enteren de que ese bhikkhu ha cometido una ofensa. Al pensar: «Los bhikkhus se enteraron de mi ofensa», se enojan y se amargan. Y esa ira y esa amargura son impurezas de la mente.

Es posible que algún bhikkhu desee: «Si cometo una ofensa, espero que los bhikkhus me acusen en privado, no en medio del Saṅgha». Pero es posible que los bhikkhus acusen a ese bhikkhu en medio del Saṅgha…

Es posible que algún bhikkhu desee: «Si cometo una transgresión, espero que me acuse un igual, no alguien que no es un igual». Pero es posible que alguien que no es un igual acuse a ese bhikkhu…

Es posible que algún bhikkhu desee: «¡Oh! Espero que el Maestro enseñe a los bhikkhus preguntándome repetidamente a mí solo, no a otro bhikkhu». Pero es posible que el Maestro enseñe a los bhikkhus preguntando repetidamente a algún otro bhikkhu…

Es posible que algún bhikkhu desee: «¡Oh! Espero que los bhikkhus entren al pueblo para la comida y me pongan al frente, no a otro bhikkhu». Pero es posible que los bhikkhus entren al pueblo para la comida poniendo a algún otro bhikkhu al frente…

Es posible que algún bhikkhu desee: «¡Oh! Espero que yo solo consiga el mejor asiento, la mejor bebida y la mejor comida de limosna en el refectorio, y no cualquier otro bhikkhu». Pero es posible que cualquier otro bhikkhu consiga el mejor asiento, la mejor bebida y la mejor comida de limosna en el refectorio…

Es posible que algún bhikkhu desee: «Espero que yo solo dé los versos de gratitud después de comer en el refectorio, no cualquier otro bhikkhu». Pero es posible que algún otro bhikkhu dé los versos de agradecimiento después de comer en el refectorio…

Es posible que algún bhikkhu desee: «¡Oh! Espero poder impartir la Enseñanza a los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos y laicas en el monasterio, y no cualquier otro bhikkhu».

Pero es posible que cualquier otro bhikkhu imparta la Enseñanza…

Es posible que algún bhikkhu desee: «¡Oh! Espero que los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos y laicas me honren, respeten, reverencien y veneren solo a mí, y no a ningún otro bhikkhu».

Pero es posible que algún otro bhikkhu sea honrado, respetado, reverenciado y venerado…

Es posible que algún bhikkhu desee: «Espero conseguir las mejores túnicas, limosnas, comida, alojamiento, medicinas y suministros para los enfermos, y no cualquier otro bhikkhu». Pero es posible que cualquier otro bhikkhu obtenga las mejores túnicas, limosnas, comida, alojamiento y medicinas y suministros para los enfermos…

Pensando: «Cualquier otro bhikkhu tiene las mejores túnicas, limosnas, comida, alojamiento, medicinas y suministros para los enfermos», se enojan y se amargan. Y esa ira y esa amargura son impurezas de la mente.

«Imperfección en la mente» es un término que designa estas esferas de deseos malos y perjudiciales.

Supongamos que se ve y se oye que esas esferas de deseos malos y perjudiciales no son abandonadas por ese venerable. A pesar de que habita en el desierto, en alojamientos remotos, come sólo limosna, vaga indiscriminadamente por limosnas, viste ropas de harapos y ropas raídas, sus compañeros renunciantes no le honran, ni le respetan, ni le reverencian ni le veneran.

—¿Por qué es eso?

—Es porque se ve y se oye que esas esferas de deseos malos y perjudiciales no son abandonadas por ese venerable.

Supongamos que se trajo un plato de bronce de una tienda o herrería limpio y brillante. Luego los dueños debían prepararlo con el cadáver de una serpiente, un perro o un humano, cubrirlo con una tapa de bronce y hacer desfilar por la plaza del mercado. Cuando la gente lo veía, decía: «Buen hombre, ¿qué es lo que llevas como un tesoro precioso?». Entonces abrían la tapa para que la gente mirara dentro. Pero tan pronto como lo vieron, se llenaron de repugnancia, aversión y disgusto. Ni siquiera los que tenían hambre querían comerlo, y menos aun los que habían comido.

De la misma manera, cuando se ve y se oye que esas esferas de deseos malos y perjudiciales no son abandonadas por ese venerable… sus compañeros renunciantes no le honran, ni le respetan, ni le reverencian ni le veneran.

—¿Por qué es eso?

—Es porque se ve y se oye que esas esferas de deseos malos y perjudiciales no son abandonadas por ese venerable.

Supongamos que se escucha que un bhikkhu ha abandonado estas esferas de deseos malos y perjudiciales. Aunque vive en los alrededores de una aldea, acepta invitaciones a comer y viste las túnicas que le ofrecen los cabezas de familia, sus compañeros renunciantes le honran, le respetan, le reverencian y le veneran.

—¿Por qué es eso?

—Es porque se ve y se oye que esas esferas de deseos malos y perjudiciales son abandonadas por ese venerable. Supongamos que se trajo un plato de bronce de una tienda o herrería limpio y brillante. Luego los propietarios debían prepararlo con arroz fino hervido con los granos oscuros recogidos y servido con muchas sopas y salsas, cubrirlo con una tapa de bronce y desfilarlo por la plaza del mercado. Cuando la gente lo veía, decía: «Buen hombre, ¿qué es lo que llevas como un tesoro precioso?». Entonces abrían la tapa para que la gente mirara dentro. Y tan pronto como lo vieron, se llenaron de agrado, atracción y deleite. Incluso los que habían comido querían comerlo, y aún más los que tenían hambre.

De la misma manera, cuando se ve y se oye que estas esferas de deseos malos y perjudiciales son abandonadas por un bhikkhu… sus compañeros renunciantes le honran, le respetan, le reverencian y le veneran.

—¿Por qué es eso?

—Es porque se ve y se oye que esas esferas de deseos malos y perjudiciales son abandonadas por ese venerable.

Cuando dijo esto, el venerable Mahāmoggallāna le dijo:

—Venerable Sāriputta, me viene a la mente un símil.

—Entonces, habla como te sientas inspirado —dijo Sāriputta.

—Venerable, en un momento me estaba quedando aquí en Rājagaha, en la Fortaleza de la Montaña. Entonces, me vestí por la mañana y, tomando mi cuenco y mi túnica, entré en Rājagaha para pedir limosna. En ese momento, Samīti, el carretero, estaba cepillando el borde de la rueda de un carro. El asceta Ājīvaka, seguidor de Makkhali Gosala, Paṇḍuputta, que solía ser un carpintero, estaba esperando, y este pensamiento le vino a la mente: «¡Oh! Espero que Samīti, el carpintero, limpie los recovecos, curvas y fallas en este borde. Entonces, el borde se deshará de torceduras, dobleces y defectos, y consistirá puramente en el núcleo esencial». Y Samīti planeó los defectos en el borde tal como pensaba Paṇḍuputta. Entonces Paṇḍuputta expresó su alegría: «¡Planea como si conociera mi mente con su mente!».

De la misma manera, están aquellas personas infieles que pasaron de la vida hogareña a la vida sin hogar no por fe sino para ganarse la vida. Son taimados, engañosos e inteligentes. Son inquietos, insolentes, inconstantes, chismosos y de lengua suelta. No vigilan las puertas de sus sentidos ni comen con moderación, ni son diligentes. No les importa la vida de renuncia y no respetan para nada el entrenamiento. Son indulgentes y holgazanes, son los primeros en reincidir, descuidando el recogimiento, perezosos y sin energía. Son inconscientes, carecen de conciencia de la situación y contemplación, con mentes extraviadas, tontas y estúpidas. ¡El venerable Sāriputta planifica sus faltas con esta exposición de la Enseñanza como si conociera mi mente con la suya!

Pero están aquellos señores que pasaron de la vida hogareña a la vida sin hogar por convicción. No son taimados ni engañosos ni inteligentes. No son inquietos, insolentes, volubles, chismosos ni charlatanes. Cuidan las puertas de sus sentidos y comen con moderación, y son diligentes. Se preocupan por la vida de renuncia y respetan profundamente la Disciplina. No son indulgentes ni holgazanes, ni son los primeros en reincidir, ni descuidan el recogimiento. Son enérgicos y decididos. Son conscientes, con conciencia de la situación, con contemplación y concentración, sabios, no estúpidos. Al escuchar la exposición de la Enseñanza por el venerable Sāriputta, la beben y la devoran, por así decirlo. Y en el habla y el pensamiento dicen: «Es bueno, señores, que separe a sus compañeros renunciantes de las malas acciones y se acerque a las buenas acciones».

Supongamos que hubiera una mujer o un hombre joven, aficionado a los adornos que se hubiera lavado la cabeza. Después de conseguir una guirnalda de flores de loto, jazmín o liana, la toma con ambas manos y se la coloca en la coronilla. De la misma manera, esos señores que pasaron de la vida hogareña a la vida sin hogar por convicción… dicen: «Es bueno, señores, que aleje a sus compañeros renunciantes de las malas acciones y se acerque a las buenas acciones».

Y así estos dos gigantes espirituales estuvieron de acuerdo con las bellas palabras de los demás.

MN 4: Miedo y pavor

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika.

Luego, el brahmán Jāṇussoṇi se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y la conversación cortés, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, esos señores que han pasado de la vida hogareña a la vida sin hogar por fe en el Maestro Gotama, tienen al Maestro Gotama para que les guíe, los ayude y los anime. Y esa gente sigue el ejemplo del Maestro Gotama.

—¡Eso es tan cierto, brahmán! ¡Todo lo que dices es verdad, brahmán!

—Pero maestro Gotama, los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla son un desafío. Es difícil mantener el recogimiento y es difícil encontrar alegría en él. Al quedarse solo, los bosques parecen robar la mente de un bhikkhu que no esté inmerso en la contemplación completa.

—¡Eso es tan cierto, brahmán! ¡Todo lo que dices es verdad, brahmán!

Antes de mi iluminación, cuando aún no me había iluminado, pero andaba esforzándome por iluminarme, yo también pensé: «Los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla son un desafío. Es difícil mantener el recogimiento y es difícil encontrar alegría en ellos. Al quedarse solo, los bosques parecen robar la mente de un bhikkhu que no está inmerso en contemplación completa».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes de conducta inmoral que frecuentan paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. A esos ascetas y brahmanes les provoca miedo y pavor debido a estos defectos en su conducta. Pero yo no frecuento paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con una conducta inmoral. Mi conducta está limpia. Soy uno de esos nobles que frecuenta los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con una conducta limpia. Al ver esta limpieza de conducta en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes de habla inmoral que frecuentan paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. A esos ascetas y brahmanes les provoca miedo y pavor debido a estos defectos en su habla. Pero no frecuento paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un habla inmoral. Mi habla está limpia. Soy uno de esos nobles que frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un habla limpia. Al ver esta pureza de habla en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes de pensamiento inmoral que frecuentan paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. A esos ascetas y brahmanes les provoca miedo y pavor debido a estos defectos en su pensamiento. Pero no frecuento paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un pensamiento inmoral. Mi pensamiento está limpio. Soy uno de esos nobles que frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un pensamiento limpio. Al ver esta pureza de pensamiento en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes de sustento inmoral que frecuentan paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. A esos ascetas y brahmanes les provoca miedo y pavor debido a estos defectos en su sustento. Pero no frecuento paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un sustento inmoral. Mi sustento está limpio. Soy uno de esos nobles que frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un sustento limpio. Al ver esta pureza de sustento en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes ávidos de placeres y con fuertes pasiones… Yo no estoy ávido de placeres…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que tienen agresividad en sus mentes e intenciones odiosas… Tengo la mente llena de benevolencia…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes abrumados por el letargo y la somnolencia… Estoy libre de letargo y la somnolencia…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que están inquietos, sin paz mental… Mi mente está en paz…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que tienen dudas e inseguridades… Yo he ido más allá de toda duda…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que se glorifican a sí mismos y menosprecian a los demás… Yo no me glorifico a mí mismo ni menosprecio a los demás…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que son temerosos y se sobresaltan… Yo no estoy nervioso…».

«Hay ascetas y brahmanes que disfrutan de las posesiones, el honor y la popularidad… Yo tengo pocas ansias…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que son perezosos y carecen de energía… Yo soy enérgico…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que son inconscientes y carecen de conciencia de la situación… Yo soy consciente…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que carecen de contemplación, con mentes extraviadas… Yo soy un experto en contemplación…».

Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que son tontos y estúpidos que frecuentan los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. Esos ascetas y brahmanes les da miedo y pavor por culpa de su tontería y estupidez. Pero no suelo frecuentar paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla siendo tonto y estúpido. Soy consumado en sabiduría. Soy uno de esos nobles que frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla despierto con sabiduría. Al ver este logro de sabiduría en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».

Entonces pensé: «Hay ciertas noches que se reconocen como especialmente portentosas, como las noches decimocuarta, decimoquinta y octava del medio mes. En esas noches, ¿por qué no me quedo en refugios aterradores y espeluznantes en selvas, bosques y junglas? En tales alojamientos, espero que pueda experimentar ese miedo y ese pavor».

Algún tiempo después, eso fue lo que hice. Mientras estaba allí, pasó un ciervo, o un pavo real partió una ramita, o el viento agitó las hojas. Entonces pensé: «¿Es de esto lo que provoca el miedo y el pavor?». Entonces pensé: «¿Por qué estaba tratando de dejarme intimidar?». Decidí quedarme en la posición en la que estaba cuando estaba asustado, hasta que el miedo se calmó.

Si estaba asustado mientras caminaba de un lado a otro, no me detenía, no me sentaba y no me acostaba, pero disipaba el miedo mientras seguía caminando de un lado a otro. Si estaba asustado estando quieto, no comencé a caminar, no me senté y no me acosté, sino que disipé el miedo estando de pie en el mismo lugar.

Si estaba asustado mientras estaba sentado, no me levantaba, no comenzaba a caminar y no me acostaba, pero disipaba el miedo mientras estaba sentado en la misma posición. Y si tenía miedo mientras estaba sentado, no me levantaba, no comenzaba a caminar y no me acostaba, pero disipé el miedo mientras estaba acostado allí. No me levanté y no me acosté, pero disipé el miedo estando sentado en el mismo lugar.

Si estaba asustado mientras estaba de pie, no me sentaba, no me acostaba y no comenzaba a caminar, pero disipé el miedo mientras estaba de pie en la misma posición. Y si tenía miedo mientras estaba de pie, no me sentaba, no me acostaba y no comenzaba a caminar, pero disipé el miedo mientras estaba de pie allí. No me senté y no me acosté, pero disipé el miedo estando de pie en el mismo lugar.

Si estaba asustado mientras estaba acostado, no me levantaba, no me sentaba y no comenzaba a caminar, pero disipé el miedo mientras estaba acostado en la misma posición. Y si tenía miedo mientras estaba acostado, no me levantaba, no me sentaba y no comenzaba a caminar, pero disipé el miedo mientras estaba acostado allí. No me senté y no me levanté, pero disipé el miedo estando acostado en el mismo lugar.

Hay algunos ascetas y brahmanes que perciben que es de día cuando en realidad es de noche, o perciben que es de noche cuando en realidad es de día. Esta meditación suya es delirante. Percibo que es de noche cuando en realidad es de noche, y percibo que es de día cuando en realidad es de día. Y si hay alguien de quien se pudiera decir con razón que no es susceptible a la ignorancia, que ha surgido en el mundo para el bienestar y la felicidad de la gente, para el beneficio, el bienestar y la felicidad de los devas y los humanos, es de mí de quien debería decirse.

Mi energía se despertó incansable, mi impasibilidad estaba establecida y lúcida, mi cuerpo estaba tranquilo y sosegado, y mi mente estaba inmersa en la contemplación completa. Totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entré y permanecí en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirigí la mente y la mantuve concentrada.

A medida que desaparecía el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entré y permanecí en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que nace de la contemplación, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, sin direccionar de la mente sobre las formas en movimiento.

Y con el desvanecimiento del placer, entré y permanecí en la tercera jhāna, donde contemplé con impasibilidad, diligente y decidido y sentí el bienestar corporal del que los nobles declaran: «impasible y decidido, uno permanece en la felicidad».

Abandonando el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y la tristeza anteriores, entré y permanecí en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis.

Cuando mi mente se sumergió en una contemplación completa como esta, purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, funcional, estable e imperturbable, la extendí hacia el recuerdo de vidas pasadas. Recordé muchos tipos de vidas pasadas. Es decir: uno, dos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil renacimientos, muchos eones del mundo contrayéndose, muchos eones del mundo expandiéndose, muchos eones del mundo contrayéndose y expandiéndose. Recordé: «allí, me llamaron así, mi clan era aquel, me veía así, y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor, y así fue como terminó mi vida. Cuando fallecí en ese lugar, renací en otro lugar. Allí también me llamaron así, mi clan era aquel, me veía así y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor y así acabó mi vida. Cuando fallecí en ese lugar, renací aquí». Y así recordé mis muchos tipos de vidas pasadas, con sus características y detalles.

Este fue el primer conocimiento que logré en el primer turno de noche. La ignorancia fue destruida y surgió el conocimiento, las tinieblas fueron destruidas y surgió la luz, como sucede con un morador diligente, entusiasta y resuelto.

Cuando mi mente se sumergió en una contemplación completa como esta, purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, funcional, estable e imperturbable, la extendí hacia el conocimiento de la muerte y el renacimiento de los seres. Con la clarividencia que está purificada y es sobrehumana, vi a los seres morir y renacer, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar. Y entendí cómo los seres renacen de acuerdo con sus acciones: «Seguramente estos seres hicieron cosas malas a través del cuerpo, el habla y la mente. Hablaron mal de los nobles, tuvieron una creencia errónea, y optaron por actuar según esa creencia errónea. Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de desgracia, un mal lugar, el inframundo, el infierno. Sin embargo, estos seres hicieron cosas buenas a través del cuerpo, el habla y la mente. Nunca hablaron mal de los nobles, tenían la creencia correcta, y optaron por actuar desde esa creencia correcta. Cuando su cuerpo se desintegre, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial».

Y así, con una clarividencia purificada y sobrehumana, vi a los seres morir y renacer, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar y entendí cómo los seres renacen de acuerdo con sus acciones.

Este fue el segundo conocimiento que logré en la mitad del turno de noche. La ignorancia fue destruida y surgió el conocimiento, las tinieblas fueron destruidas y surgió la luz, como sucede con un morador diligente, entusiasta y resuelto.

Cuando mi mente se sumergió en una contemplación completa como esta, purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, funcional, firme e imperturbable, la extendí hacia el conocimiento del fin de las tendencias subyacentes. Realmente entendí: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento». Realmente entendí: «Estas son tendencias subyacentes»… «Este es el origen de las tendencias subyacentes»… «Este es el cese de las tendencias subyacentes»… «Esta es la práctica que lleva al cese de las tendencias subyacentes».

Sabiendo y viendo así, mi conciencia se liberó de las tendencias subyacentes de la sensorialidad, del ansia de renacer y de la ignorancia. Cuando fui liberado, supe que estaba liberado.

Entendí: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia».

Este fue el tercer conocimiento que logré en el último turno de noche. La ignorancia fue destruida y surgió el conocimiento, las tinieblas fueron destruidas y surgió la luz, como sucede con un morador diligente, entusiasta y resuelto.

Brahmán, podrías pensar: «Quizás el Maestro Gotama no está libre de ansia, aversión e ignorancia incluso hoy, y es por eso por lo que todavía frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla». Pero no deberías verlo así. «Veo dos razones para frecuentar los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. Veo que puedo disfrutar de la vida aquí y ahora, y de los simpatizantes más lejanos». —De hecho, el Maestro Gotama puede disfrutar de los simpatizantes más lejanos, ya que es un Buddha un Digno, plenamente despierto. ¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! Como si estuviera enderezando lo volcado, o revelando lo oculto, o señalando el camino a los perdidos, o encendiendo una lámpara en la oscuridad para que las personas con buenos ojos puedan ver lo que hay, el Maestro Gotama ha dejado clara la Enseñanza de muchas maneras. Me refugio en el Maestro Gotama, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. A partir de este día, que el Maestro Gotama me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

MN 3: Herederos en la enseñanza

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable señor —respondieron.

El Buddha les dijo esto:

—Bhikkhus, heredaréis mis enseñanzas. No heredaréis ninguna cosa material. Me preocupo por vosotros y pienso en cómo mis discípulos heredarán mis enseñanzas y no cosas materiales.

Si heredarais de mí bienes mundanos, pero no la enseñanza, la gente os criticaría y diría que solo sois estudiantes para heredar los bienes mundanos del maestro, pero no la enseñanza. La gente también podría criticarme y decir que solo dejo que mis discípulos hereden bienes mundanos y no la enseñanza. Pero heredaréis mi enseñanza, bhikkhus, y no bienes mundanos. Entonces nadie podrá criticarnos a vosotros ni a mí de esta manera. Por eso digo que debéis heredar mis enseñanzas y no los bienes mundanos. Es porque simpatizo con vosotros por lo que estoy pensando en esto.

Supongamos que hubiera comido y rechazado más comida, estando lleno, habiendo comido todo lo que necesitaba. Y había algo de comida de limosna sobrante que se iba a tirar. Luego vendrían dos bhikkhus que estaban muertos de hambre. Les diría: «Bhikkhus, he comido y me he negado a comer más, estoy lleno y he comido todo lo que necesito. Y hay esta comida de limosna sobrante que se va a tirar. Comedla si queréis. De lo contrario, la arrojaré donde haya poco que crezca o la arrojaré al agua que no tiene criaturas vivientes».

Entonces uno de esos bhikkhus pensaría: «El Buddha ha comido y se ha negado a comer más. Y tiene algo de comida de limosna sobrante que se va a tirar. Si no lo comemos, él la tirará. Pero el Buddha también ha dicho: «Sed mis herederos en la enseñanza, no en los bienes mundanos». Y la comida de la limosna es un tipo de bien material. En lugar de comer esta limosna, ¿por qué no paso este día y esta noche con hambre?».

Y eso es lo que hizo.

Entonces el segundo de esos bhikkhus pensó: «El Buddha ha comido y se ha negado a comer más. Y tiene algo de comida de limosna sobrante que se va a tirar. Si no lo comemos, él lo tirará. ¿Por qué no me como esta limosna y luego paso el día y la noche sin hambre y sin debilidad?».

Y eso es lo que hizo.

Aunque ese bhikkhu, después de comer la limosna, pasó el día y la noche sin hambre y sin debilidad, es el primer bhikkhu el más digno de respeto y alabanza.

—¿Por qué es eso?

—Porque durante mucho tiempo eso conducirá a que ese bhikkhu sea de pocos deseos, contento, modesto, fácil de mantener y enérgico.

Así que, bhikkhus, sed mis herederos en la enseñanza, no en los bienes mundanos. Por simpatía hacia vosotros, pienso: «¿Cómo pueden mis discípulos llegar a ser herederos de la enseñanza, no de los bienes mundanos?».

Eso es lo que dijo el Buddha. Cuando hubo hablado, el Santo se levantó de su asiento y entró en su alojamiento.

Luego, poco después de que el Buddha se fue, el venerable Sāriputta dijo a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable —respondieron.

Sāriputta dijo esto:

—Venerables, ¿cómo los discípulos de un Maestro que vive en la renuncia no entrenan en la renuncia? ¿Y cómo entrenan en la renuncia?

—Venerable, viajaríamos un largo camino para aprender el significado de esta declaración en presencia del venerable Sāriputta. Que el mismo Venerable Sāriputta aclare el significado de esto. Los bhikkhus te escucharán y recordarán la Enseñanza que les des.

—Bueno, venerables, escuchad y prestad mucha atención, hablaré.

—Sí, venerable —respondieron.

Sāriputta dijo esto:

—Venerables, ¿cómo los discípulos de un Maestro que vive en la renuncia no entrenan en la renuncia?

Los discípulos de un maestro que vive en la renuncia no se entrenan en la renuncia. No abandonan lo que el Maestro les dice que abandonen. Son indulgentes y holgazanes, son los primeros en reincidir, descuidando la renuncia. En este caso, los bhikkhus mayores deben ser criticados por tres motivos. «Los discípulos de un maestro que vive en la renuncia no se entrenan en la renuncia». Este es el primer motivo. «No renuncian a lo que el Maestro les dice que deben renunciar». Este es el segundo motivo. Son indulgentes y holgazanes, son los primeros en reincidir, descuidando la renuncia. Este es el tercer motivo. Los bhikkhus mayores deben ser criticados por estos tres motivos. En este caso, los bhikkhus intermedios y los bhikkhus menores deben ser criticados por los mismos tres motivos.

—¿Y cómo se entrenan los discípulos de un maestro que vive en la renuncia en la renuncia?

—Los discípulos de un maestro que vive en la renuncia se entrenan en la renuncia. Abandonan lo que el Maestro les dice que abandonen. No son indulgentes ni holgazanes ni son los primeros en reincidir, descuidando la renuncia. En este caso, los bhikkhus mayores deben ser elogiados por tres motivos. «Los discípulos de un maestro que vive en la renuncia se entrenan en la renuncia». Este es el primer motivo. «Abandonan lo que el Maestro les dice que abandonen». Este es el segundo motivo. «No son indulgentes ni holgazanes, ni son los primeros en reincidir, descuidando el recogimiento». Este es el tercer motivo. Los bhikkhus mayores deben ser elogiados por estos tres motivos. En este caso, los bhikkhus intermedios y los bhikkhus jóvenes deben ser elogiados por los mismos tres motivos.

Lo malo aquí es el ansia y la aversión. Hay una forma intermedia de práctica para abandonar el ansia y la aversión. Da visión y conocimiento y conduce a la paz, la episteme, al despertar y a Nibbāna.

—¿Y cuál es ese camino medio?

—Es simplemente este noble camino óctuple, es decir: creencia correcta, disposición correcta, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta. Este es el camino medio, que da visión y conocimiento, y conduce a la paz, a la episteme, al despertar y a Nibbāna.

Pero aquí hay más males, bhikkhus. Los males son la ira y la venganza, el desprecio y la superioridad, la envidia y la angustia, la vanidad y el engaño, la rigidez y la ferocidad, el orgullo y la arrogancia, la presunción y la jactancia. Para eliminar estos males, existe un camino medio que abre los ojos, proporciona episteme y conduce a la paz mental, la comprensión, el despertar y la liberación.

—¿Y qué camino medio es este?

—Es este Noble Óctuple Camino que consiste en la creencia correcta, la disposición correcta, el discurso correcto, la acción correcta, la conducta correcta, el esfuerzo correcto, la práctica correcta y la concentración correcta. Este es el camino medio, que da visión y conocimiento, y conduce a la paz, a la episteme, al despertar y a Nibbāna. Esto es lo que dijo el venerable Sāriputta. Satisfechos, los bhikkhus estaban contentos con lo que dijo Sāriputta.

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