—Bhikkhus, hay ascetas y brahmanes que no comprenden la vejez y la muerte, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese. Es imposible que trasciendan la vejez y la muerte. No comprenden el renacimiento… la existencia… el aferramiento… el ansia… las reacciones emocionales… el contacto… los seis campos de los sentidos… las qualia y la conceptualización… la vida… No comprenden la situación condicional, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese. Es imposible que trasciendan la situación condicional.
Hay ascetas y brahmanes que comprenden la vejez y la muerte, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese. Es posible que trasciendan la vejez y la muerte. Entienden el renacimiento… la existencia… el aferramiento… el ansia… las reacciones emocionales… el contacto… los seis campos de los sentidos… las qualia y la conceptualización… la vida… comprenden la situación condicional, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese. Es posible que trasciendan la situación condicional.
En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Rājagaha, en la Arboleda de los Bambús, en el comedero de las ardillas.
Más tarde, el Buddha se vistió por la mañana y, tomando su cuenco y su túnica, entró en Rājagaha para pedir limosna. El asceta desnudo Kassapa vio al Buddha acercarse a lo lejos. Se acercó al Buddha e intercambió saludos con él.
Cuando terminaron los saludos y la conversación de cortesía, se hizo a un lado y le dijo al Buddha:
—Me gustaría preguntar al Maestro Gotama sobre cierto punto, si te tomas el tiempo para responder.
—Kassapa, es un mal momento para preguntas. Hemos entrado en una zona habitada.
Por segunda vez y por tercera vez Kassapa le habló al Buddha y el Buddha respondió. Cuando se dijo esto, Kassapa le dijo al Buddha:
—No es mucho pedir.
—Pregunta lo que quieras, Kassapa.
—Bueno, Maestro Gotama, ¿el sufrimiento lo hace uno mismo?
—No es así, Kassapa —dijo el Buddha.
—Entonces, ¿el sufrimiento es causado por otro?
—No es así, Kassapa —dijo el Buddha.
—Bueno, ¿el sufrimiento lo hace uno mismo y el otro?
—No es así, Kassapa —dijo el Buddha.
—Entonces, ¿el sufrimiento surge por casualidad, no por uno mismo o por otro?
—No es así, Kassapa —dijo el Buddha.
—Bueno, ¿no existe el sufrimiento?
—No es que no exista el sufrimiento. El sufrimiento es real.
—Entonces el Maestro Gotama no sabe ni ve el sufrimiento.
—No es que no sepa o no vea el sufrimiento. Conozco el sufrimiento, veo el sufrimiento.
—Maestro Gotama, cuando se te hacen estas preguntas, dices «no es así». Sin embargo, dices que existe el sufrimiento. Y dices que conoces el sufrimiento y ves el sufrimiento. ¡Señor, explícame el sufrimiento! ¡Enséñame acerca del sufrimiento!
—Supongamos que alguien piensa: «el que actúa es el mismo que experimenta el resultado de la acción», implica que tiene fe en la doctrina eternalista: «el sufrimiento es producido por nosotros mismos»: implica que es alguien que ha existido desde el mismo principio.
Pero, Kassapa, si alguien piensa: «uno actúa y es otro el que experimenta», es decir, la identidad personal no es la misma cuando se actúa que cuando se experimentan los resultados de las propias acciones, es porque es fiel a la doctrina aniquilacionista.
Evitando estos dos extremos, el Tathāgata enseña por el camino medio: «la ignorancia es una condición para la condicionalidad. La condicionalidad es la condición para la vida. Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento. Cuando la ignorancia se desvanece y cesa sin dejar rastro, cesa la condicionalidad. Cuando cesa la condicionalidad, cesa la vida… Así es como cesa toda esta masa de sufrimiento».
Cuando se dijo esto, Kassapa le dijo al Buddha:
—¡Excelente, Maestro! ¡Excelente! Como si estuviera corrigiendo lo errado, o revelando lo oculto, o señalando el camino hacia lo perdido, o encendiendo una lámpara en la oscuridad para que las personas con buenos ojos puedan ver lo que hay, el Buddha ha dejado clara la Enseñanza de muchas maneras. Me refugio en el Buddha, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. Señor, ¿puedo recibir la renuncia, la ordenación en presencia del Buddha?
—Kassapa, si alguien anteriormente ordenado en otra secta desea llevar adelante la ordenación en esta Enseñanza y Disciplina, debe pasar cuatro meses en renuncia condicional. Cuando hayan pasado cuatro meses, si los bhikkhus están satisfechos, darán la renuncia, la ordenación al bhikkhu. Sin embargo, he reconocido las diferencias individuales.
—Señor, si se requieren cuatro meses de renuncia condicional en tal caso, pasaré cuatro años en renuncia condicional. Cuando hayan pasado cuatro años, si los bhikkhus están satisfechos, que me den la renuncia, la ordenación al monacato.
Y el asceta desnudo Kassapa recibió la renuncia, la ordenación en presencia del Buddha. No mucho tiempo después de su ordenación, el venerable Kassapa, viviendo solo, recogido, diligente, entusiasta y resuelto, pronto logró la culminación suprema de la vida de renuncia en esta misma vida. Vivió habiendo logrado con sus habilidades paranormales la meta por la que los jóvenes de buena familia abandonan su hogar por la vida sin hogar.
Entendió: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia».
Y el venerable Kassapa se convirtió en uno de los Dignos.
En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en la arboleda de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika…
—Bhikkhus, existen estos cuatro alimentos. Mantienen a los seres vivos que han nacido y ayudan a los que están por nacer.
—¿Qué cuatro?
—Alimentos sólidos, gruesos o finos, el contacto es el segundo, la situación condicional el tercero y la vida el cuarto. Estos son los cuatro alimentos que mantienen a los seres vivos que han nacido y ayudan a los que están por nacer.
—¿Cuál es la fuente, el origen, el lugar donde se originan y la raíz de estos cuatro alimentos?
—El ansia.
—¿Y cuál es la fuente, el origen, el lugar donde se origina y la raíz del ansia?
—La reacción emocional.
—¿Y cuál es la fuente de la reacción emocional?
—El contacto.
—¿Y cuál es la fuente de contacto?
—Los seis campos de los sentidos.
—¿Y cuál es la fuente de los seis campos de los sentidos?
—Las qualia y la conceptualización.
—¿Y cuál es la fuente de las qualia y la conceptualización?
—La vida.
—¿Y cuál es la fuente de la vida?
—La situación condicional.
—¿Y cuál es la fuente de la situación condicional?
—La ignorancia.
Por tanto, la ignorancia es una condición para la condicionalidad. La condicionalidad es la condición para la vida. Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento. Cuando la ignorancia se desvanece y cesa sin dejar rastro, cesa la condicionalidad. Cuando cesa la condicionalidad, cesa la vida…
—Bhikkhus, existen estos cuatro alimentos. Mantienen a los seres vivos que han nacido y ayudan a los que están por nacer.
—¿Qué cuatro?
—Alimentos sólidos, gruesos o finos, el contacto es el segundo, el interés es el tercero y la vida es el cuarto. Estos son los cuatro alimentos que mantienen a los seres vivos que han nacido y ayudan a los que están por nacer.
Cuando dijo esto, el venerable Phagguna el del moño le dijo al Buddha:
—Pero señor, ¿quién consume el alimento para la vida?
—Esa no es una pregunta adecuada —dijo el Buddha.
No hablo de quien consume. Si tuviera que hablar de alguien que consume, sería apropiado preguntar quién consume. Pero no estoy diciendo eso. Por tanto, sería apropiado preguntar: «¿La vida es un alimento para qué?». Y una respuesta adecuada a esto sería: «la vida es un alimento que condiciona el renacimiento en un nuevo estado de existencia en el futuro. Cuando está presente aquello que ha renacido, existen los seis campos de los sentidos. Los seis campos de los sentidos son la condición para el contacto».
—Pero señor, ¿quién experimenta el contacto?
—Esa no es una pregunta adecuada —dijo el Buddha.
—No hablo de alguien que experimenta el contacto. Si tuviera que hablar de alguien que experimenta el contacto, sería apropiado preguntar quién experimenta el contacto. Pero no estoy diciendo eso. Por tanto, sería apropiado preguntar: «¿Cuál es la condición para el contacto?». Y una respuesta adecuada a esto sería: «los seis campos de los sentidos son la condición para el contacto. El contacto es la condición para las reacciones emocionales».
—Pero señor, ¿quién experimenta las reacciones emocionales?
—Esa no es una pregunta adecuada —dijo el Buddha.
No hablo de alguien que experimenta las reacciones emocionales. Si tuviera que hablar de alguien que experimenta las reacciones emocionales, sería apropiado preguntar quién experimenta las reacciones emocionales. Pero no estoy diciendo eso. Por tanto, sería adecuado preguntar: «¿Cuál es la condición para las reacciones emocionales?». Y una respuesta adecuada a esto sería: «el contacto es la condición para las reacciones emocionales, las reacciones emocionales son la condición para el ansia».
—Pero señor, ¿quién ansía?
—Esa no es una pregunta adecuada —dijo el Buddha.
No hablo de alguien que ansía. Si tuviera que hablar de alguien que ansía, sería apropiado preguntar quién ansía. Pero no estoy diciendo eso. Por tanto, sería apropiado preguntar: «¿Cuál es la condición para el ansia?». Y una respuesta adecuada a esto sería: «Las reacciones emocionales son la condición para el ansia. El ansia es la condición para el aferramiento».
—Pero señor, ¿quién se aferra?
—Esa no es una pregunta adecuada —dijo el Buddha.
No hablo de uno que se aferra. Si tuviera que hablar de alguien que se aferra, sería apropiado preguntar quién se aferra. Pero no estoy diciendo eso. Por tanto, sería apropiado preguntar: «¿Cuál es la condición para el aferramiento?». Y una respuesta adecuada a esto sería: «el ansia es la condición para el aferramiento. El aferramiento es la condición para la existencia». Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento. Cuando los seis campos de los sentidos se desvanecen y cesan sin que quede nada, cesa el contacto. Cuando cesa el contacto, cesan las reacciones emocionales. Cuando cesan las reacciones emocionales, cesa el ansia. Cuando cesa el ansia, cesa el aferramiento. Cuando cesa el aferramiento, cesa la existencia. Cuando cesa la existencia, cesa el renacimiento. Cuando cesa el renacimiento, cesan la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, el sufrimiento, la tristeza y la angustia. Así es como cesa toda esta masa de sufrimiento.
—Bhikkhus, hay ascetas y brahmanes que no comprenden la vejez y la muerte, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese.
No comprenden el renacimiento… la existencia… el aferramiento… el ansia… las reacciones emocionales… el contacto… los seis campos de los sentidos… las qualia y la conceptualización… la vida… No comprenden la situación condicional, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese: no los considero verdaderos ascetas y brahmanes. Esos venerables no logran el objetivo de la vida como asceta o brahmín, y no viven habiéndolo realizado con sus habilidades paranormales.
Hay ascetas y brahmanes que comprenden la vejez y la muerte, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese. Entiende el renacimiento… la existencia… el aferramiento… el ansia… las reacciones emocionales… el contacto… los seis campos de los sentidos… las qualia y la conceptualización… la vida… comprenden la situación condicional, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese: los considero verdaderos ascetas y brahmanes. Esos venerables logran el objetivo de la vida como asceta o brahmín, y viven habiéndolo realizado con sus habilidades paranormales.
—Bhikkhus, hay ascetas y brahmanes que no comprenden estas cosas, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese.
—¿Qué cosas no entienden?
—No comprenden la vejez y la muerte, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese. No comprenden el renacimiento… la existencia… el aferramiento… el ansia… las reacciones emocionales… el contacto… los seis campos de los sentidos… las qualia y la conceptualización… la vida… No comprenden la situación condicional, su origen, su cese y la práctica que lleva a su cese. No comprenden estas cosas, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese: no los considero verdaderos ascetas y brahmanes. Esos venerables no logran el objetivo de la vida como asceta o brahmín, y no viven habiéndolo realizado con sus habilidades paranormales.
Hay ascetas y brahmanes que entienden estas cosas, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese.
—¿Qué entienden ellos?
—Entienden la vejez y la muerte, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese. Entienden el renacimiento… la existencia… el aferramiento… el ansia… las reacciones emocionales… el contacto… los seis campos de los sentidos… las qualia y la conceptualización… la vida… comprenden la situación condicional, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese. Entienden estas cosas, su origen, su cese y la práctica que conduce a su cese: los considero verdaderos ascetas y brahmanes. Esos venerables logran el objetivo de la vida como asceta o brahmín, y viven habiéndolo realizado con sus habilidades paranormales.
En Sāvatthī. Entonces el venerable Kaccānagotta se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:
—Señor, la gente habla de la «creencia correcta». ¿Cómo se define la creencia correcta?
—Kaccāna, la mayoría de la gente cree que el mundo existe o que no existe. Aquellos que tienen una comprensión correcta de cómo surge el mundo no pensarán que no existe. Y aquellos que tienen una comprensión correcta de cómo perece el mundo no creerán que existe.
La mayoría de las personas en este mundo están demasiado preocupadas por los dogmas y se comprometen con ellos. Quien no se preocupa tanto por los dogmas y no se adhiere a ellos, no piensa que tiene un “yo”, Kaccana. Si logra que el sufrimiento es algo que sucede cuando ocurre y que el sufrimiento es algo que cesa cuando cesa, no tiene por qué volverse tan inseguro y dudar, porque entonces tiene establecida su episteme que es independiente de los demás.
Así es como se define la creencia correcta. «Todo existe»: este es un extremo. «Nada existe»: este es el segundo extremo.
Evitando estos dos extremos, el Tathāgata enseña por el camino medio:
«La ignorancia es una condición para la condicionalidad. La condicionalidad es la condición para la vida. Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento.
Cuando la ignorancia se desvanece y cesa sin dejar rastro, cesa la condicionalidad. Cuando cesa la condicionalidad, cesa la vida…».
Entonces un bhikkhu se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:
—Señor, hablan de un «bhikkhu que habla sobre la Enseñanza». ¿Cómo se define a un bhikkhu que habla sobre la Enseñanza?
—Si un bhikkhu enseña la Enseñanza para la desilusión, el desapasionamiento y el cese con respecto a la vejez y la muerte, está calificado para ser llamado un «bhikkhu que habla sobre la Enseñanza». Si practica para la desilusión, el desapasionamiento y la cesación con respecto a la vejez y la muerte, está calificado para ser llamado un «bhikkhu que practica de acuerdo con la Enseñanza». Si está liberado mediante el no aferramiento, por la desilusión, el desapasionamiento y la cesación con respecto a la vejez y la muerte, está calificado para ser llamado un «bhikkhus que ha comprendido la verdad final y conseguido la liberación».
Si un bhikkhu imparte la Enseñanza para la desilusión con respecto al renacimiento… la existencia… el aferramiento… el ansia… las reacciones emocionales… el contacto… los seis campos de los sentidos… las qualia y la conceptualización… la vida… la situación condicional… Si un bhikkhu imparte la Enseñanza para la desilusión, el desapasionamiento y la cesación con respecto a la ignorancia, está calificado para ser llamado un «bhikkhu que habla sobre la Enseñanza». Si practica para la desilusión, el desapasionamiento y el cese de la ignorancia, está calificado para ser llamado un «bhikkhu que practican de acuerdo con la Enseñanza». Si está liberado mediante el no aferramiento, por la desilusión, el desapasionamiento y el cese de la ignorancia, está calificado para ser llamado un «bhikkhu que han comprendido la verdad final y conseguido la liberación».
Entonces, el bhikkhu Timbaruka se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y la conversación de cortesía, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:
—Bueno, Maestro Gotama, ¿el placer y el dolor son producidos por uno mismo?
—No es así, Timbaruka —dijo el Buddha.
—¿Entonces el placer y el dolor son producidos por otro?
—No es así, Timbaruka —dijo el Buddha.
—Bueno, ¿el placer y el dolor son producidos por uno mismo y por otro?
—No es así, Timbaruka —dijo el Buddha.
—Entonces, ¿el placer y el dolor surgen por casualidad, no por uno mismo o por otro?
—No es así, Timbaruka —dijo el Buddha.
—Entonces, ¿no existe ni el placer ni el dolor?
—No es que no exista el placer y el dolor. El placer y el dolor son reales.
—Entonces el Maestro Gotama no conoce ni ve el placer y el dolor.
—No es que no sepa o no vea placer y dolor. Conozco el placer y el dolor, veo el placer y el dolor.
—Maestro Gotama, cuando se te hacen estas preguntas, dice «no es así». Sin embargo, dices que existe el placer y el dolor. Y dices que conoces el placer y el dolor, y ves placer y dolor. ¡Señor, explícame el placer y el dolor! ¡Enséñame acerca del placer y el dolor!
—Supongamos que el que actúa es el mismo que el que experimenta las consecuencias. Entonces, para alguien que ha existido desde el principio, el placer y el dolor están producidos por uno mismo. No digo esto. Supongamos que es uno el que actúa y es otro el que experimenta las consecuencias, es decir, la identidad personal no es la misma cuando se actúa que cuando se experimentan los resultados de las propias acciones. No digo esto. Evitando estos dos extremos, el Tathāgata enseña por el camino medio: «la ignorancia es una condición para la condicionalidad. La condicionalidad es la condición para la vida. Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento. Cuando la ignorancia se desvanece y cesa sin dejar rastro, cesa la condicionalidad. Cuando cesa la condicionalidad, cesa la vida… Así es como cesa toda esta masa de sufrimiento».
Cuando dijo esto, el bhikkhu Timbaruka le dijo al Buddha:
—¡Excelente, Maestro! ¡Excelente! Me refugio en el Maestro Gotama, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. A partir de este día, que el Maestro Gotama me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.
—Bhikkhus, el cuerpo del tonto ha crecido obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el ansia. Así tiene este cuerpo y estas qualia y conceptualización. Esto crea un par y, condicionado por este par, experimenta el contacto a través de los seis campos de los sentidos. Así el tonto experimenta placer o dolor.
El cuerpo del sabio ha crecido obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el ansia. Así tiene este cuerpo y estas qualia y conceptualización. Esto crea un par y, condicionado por este par, experimenta el contacto a través de los seis campos de los sentidos. Así el sabio experimenta placer o dolor.
Entonces, ¿cuál es la diferencia entre el tonto y el sabio?
—Para nosotros, las cosas tienen su base en ti, Maestro. Eres nuestro guía y nuestro refugio. Sería bueno si pudieras explicarnos esto, ¡entonces recordaremos lo que digas! Eres nuestro guía y nuestro refugio. Señor, que el propio Buddha aclare el significado de esto. Los bhikkhus lo escucharán y lo recordarán.
—Entonces, bhikkhus, escuchad y poned mucha atención, yo hablaré.
—Sí, Maestro —respondieron.
El Buddha dijo esto:
—El cuerpo del tonto ha crecido obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el ansia. Pero el tonto no ha abandonado esa ignorancia ni ha terminado con esa ansia.
—¿Por qué es eso?
—El tonto no ha completado la vida de renuncia para erradicar el sufrimiento. Por tanto, cuando su cuerpo se quiebra, el necio renace en otro cuerpo. Cuando renace en otro cuerpo, no está libre del renacimiento, la vejez y la muerte, del dolor, la lamentación, el sufrimiento, la tristeza y la angustia. No se libra del sufrimiento.
El cuerpo del sabio ha crecido obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el ansia. Pero la persona sabia ha abandonado esa ignorancia y ha terminado esa ansia.
—¿Por qué es eso?
—La persona sabia ha completado la vida de renuncia para erradicar el sufrimiento.
Por tanto, cuando su cuerpo se rompa, la persona sabia no renace en otro cuerpo. Al no renacer en otro cuerpo, está libre del renacimiento, la vejez y la muerte, del dolor, la lamentación, el sufrimiento, la tristeza y la angustia. Está libre del sufrimiento.
Esta es la diferencia aquí entre el tonto y el sabio, es decir, culminar la vida de renuncia.
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