AN 10.7: Sāriputta

Luego, el venerable Ānanda se acercó al venerable Sāriputta e intercambió saludos con él.

Cuando terminaron los saludos y las palabras de cortesía, se sentó a un lado y le dijo a Sāriputta:

—¿Podría ser, venerable Sāriputta, que un bhikkhu pueda obtener un estado de contemplación como este?

«No percibiría tierra en la tierra, agua en el agua, fuego en el fuego o aire en el aire. Y no percibiría la dimensión de un Lugar Vacío en la dimensión de un Lugar Vacío, la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos en la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos, la dimensión de Ningún Lugar en la dimensión de Ningún Lugar, o la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia en la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia. Y no percibiría este mundo en este mundo, o el otro mundo en el otro mundo. Y aun así, percibiría».

—Podría ser, venerable Ānanda.

—Pero ¿cómo podría ser esto?

—Venerable Ānanda, una vez me estaba quedando aquí en Sāvatthī en el Bosque Oscuro. Allí gané un estado de contemplación como este:

«No percibí tierra en la tierra, agua en el agua, fuego en el fuego o aire en el aire. Y no percibí la dimensión de un Lugar Vacío en la dimensión de un Lugar Vacío, la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos en la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos, la dimensión de Ningún Lugar en la dimensión de Ningún Lugar, o la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia en la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia. Y no percibí este mundo en este mundo, o el otro mundo en el otro mundo. Y aun así, percibí».

—Pero en ese momento, ¿qué percibió el venerable Sāriputta?

—Una percepción surgió en mí y otra percepción cesó: «El cese del estado de existencia es la extinción. El cese del estado de existencia es la extinción».

Supongamos que hay un montón de ramitas en llamas. Una llama se levantaría y otra cesaría. De la misma manera, surgió en mí una percepción y cesó otra percepción: «El cese del estado de existencia es la extinción. El cese del estado de existencia es la extinción». En ese momento percibí que el cese del estado de existencia es la extinción.

AN 10.6: Contemplación

Entonces el venerable Ānanda se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:

—¿Podría ser, señor, que un bhikkhu pudiera alcanzar un estado de contemplación como este?

«No percibiría tierra en la tierra, agua en el agua, fuego en el fuego o aire en el aire. Y no percibiría la dimensión de un Lugar Vacío en la dimensión de un Lugar Vacío, la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos en la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos, la dimensión de Ningún Lugar en la dimensión de Ningún Lugar, o la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia en la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia. Y no percibiría este mundo en este mundo, o el otro mundo en el otro mundo. Y aun así, percibiría».

—Podría ser, Ānanda, que un bhikkhu pudiera obtener un estado de contemplación como este: «No percibiría tierra en la tierra, agua en el agua, fuego en el fuego o aire en el aire. Y no percibiría la dimensión de un Lugar Vacío en la dimensión de un Lugar Vacío, la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos en la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos, la dimensión de Ningún Lugar en la dimensión de Ningún Lugar, o la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia en la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia. Y no percibiría este mundo en este mundo, o el otro mundo en el otro mundo. Y aun así, percibiría».

—Pero ¿cómo puede ser esto, señor?

—Ānanda, es cuando un bhikkhu percibe: «Esto es pacífico, esto es sublime», es decir, la calma de todas las situaciones condicionales, el abandono de todos los aferramientos, el fin del deseo, el desaferramiento, el cese, el Nibbāna.

Así es como un bhikkhu puede obtener un estado de contemplación como este: «No percibiría tierra en la tierra, agua en el agua, fuego en el fuego o aire en el aire. Y no percibiría la dimensión de un Lugar Vacío en la dimensión de un Lugar Vacío, la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos en la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos, la dimensión de Ningún Lugar en la dimensión de Ningún Lugar, o la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia en la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia. Y no percibiría este mundo en este mundo, o el otro mundo en el otro mundo. Y aun así, percibiría».

AN 10.5: Condiciones necesarias (III)

Allí el venerable Ānanda se dirigió a los bhikkhus:

—Venerables, una persona poco ética, que carece de ética, ha destruido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando hay remordimientos, alguien que tiene remordimientos ha destruido una condición necesaria para la alegría.

Cuando no hay alegría, quien carece de alegría ha destruido una condición necesaria para el placer.

Cuando no hay placer, quien carece de placer ha destruido una condición necesaria para la tranquilidad.

Cuando no hay tranquilidad, quien carece de tranquilidad ha destruido una condición necesaria para la felicidad.

Cuando no hay felicidad, quien carece de felicidad ha destruido una condición necesaria para la concentración correcta.

Cuando no hay una concentración correcta, alguien que carece de una concentración correcta ha destruido una condición necesaria para la verdadera gnosis.

Cuando no hay verdadera gnosis, aquel que carece de verdadera gnosis ha destruido una condición necesaria para la sabiduría y el desaferramiento.

Cuando no hay sabiduría ni desaferramiento, quien carece de sabiduría y desaferramiento ha destruido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

Supongamos que hubiera un árbol al que le faltaran ramas y follaje. Sus brotes, corteza, albura y duramen no llegarían a la plenitud.

Del mismo modo, una persona poco ética, que carece de ética, ha destruido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando hay remordimientos, alguien que tiene remordimientos ha destruido una condición necesaria para la alegría… Aquel que carece de sabiduría y desaferramiento ha destruido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

Una persona ética, quien ha alcanzado la ética, ha cumplido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando no hay remordimientos, quien no tiene remordimientos ha cumplido una condición necesaria para la alegría.

Cuando hay alegría, quien ha alcanzado la alegría ha cumplido una condición necesaria para el placer.

Cuando hay placer, quien ha alcanzado el placer ha cumplido una condición necesaria para la tranquilidad.

Cuando hay tranquilidad, quien ha alcanzado la tranquilidad ha cumplido una condición necesaria para la felicidad.

Cuando hay felicidad, alguien que ha alcanzado la felicidad ha cumplido una condición necesaria para la concentración correcta.

Cuando hay una concentración correcta, quien ha alcanzado la concentración correcta ha cumplido una condición necesaria para la verdadera gnosis.

Cuando hay verdadera gnosis, quien ha alcanzado la verdadera gnosis ha cumplido una condición necesaria para la sabiduría y el desaferramiento.

Cuando hay sabiduría y desaferramiento, quien ha alcanzado la sabiduría y el desaferramiento ha cumplido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

Supongamos que hubiera un árbol completo con ramas y follaje. Sus brotes, su corteza, su albura y su duramen crecerían hasta alcanzar la plenitud.

De la misma manera, una persona ética, quien ha alcanzado la ética, ha cumplido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando no hay remordimientos, quien no tiene remordimientos ha cumplido una condición necesaria para la alegría… Quien ha alcanzado la sabiduría y el desaferramiento ha cumplido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

AN 10.4: Condiciones necesarias (II)

Allí, el venerable Sāriputta se dirigió a los bhikkhus:

—Venerables, una persona poco ética, que carece de ética, ha destruido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando hay remordimientos, alguien que tiene remordimientos ha destruido una condición necesaria para la alegría… Aquel que carece de sabiduría y desaferramiento ha destruido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

Supongamos que hubiera un árbol al que le faltaran ramas y follaje. Sus brotes, corteza, albura y duramen no llegarían a la plenitud. Del mismo modo, una persona poco ética, que carece de ética, ha destruido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando hay remordimientos, alguien que tiene remordimientos ha destruido una condición necesaria para la alegría… Aquel que carece de sabiduría y desaferramiento ha destruido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

Una persona ética, quien ha alcanzado la ética, ha cumplido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando no hay remordimientos, quien no tiene remordimientos ha cumplido una condición necesaria para la alegría… Quien ha alcanzado la sabiduría y el desaferramiento ha cumplido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

Supongamos que hubiera un árbol completo con ramas y follaje. Sus brotes, su corteza, su albura y su duramen crecerían hasta alcanzar la plenitud. De la misma manera, una persona ética, quien ha alcanzado la ética, ha cumplido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando no hay remordimientos, quien no tiene remordimientos ha cumplido una condición necesaria para la alegría… Quien ha alcanzado la sabiduría y el desaferramiento ha cumplido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

AN 10.3: Condiciones necesarias (I)

—Bhikkhus, una persona poco ética, que carece de ética, ha destruido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando hay remordimientos, alguien que tiene remordimientos ha destruido una condición necesaria para la alegría.

Cuando no hay alegría, quien carece de alegría ha destruido una condición necesaria para el placer.

Cuando no hay placer, quien carece de placer ha destruido una condición necesaria para la tranquilidad.

Cuando no hay tranquilidad, quien carece de tranquilidad ha destruido una condición necesaria para la felicidad.

Cuando no hay felicidad, quien carece de felicidad ha destruido una condición necesaria para la concentración correcta.

Cuando no hay una concentración correcta, alguien que carece de una concentración correcta ha destruido una condición necesaria para la verdadera gnosis.

Cuando no hay verdadera gnosis, quien carece de verdadera gnosis ha destruido una condición necesaria para la sabiduría y el desaferramiento.

Supongamos que hubiera un árbol al que le faltaran ramas y follaje. Sus brotes, corteza, albura y duramen no llegarían a la plenitud.

Del mismo modo, una persona poco ética, que carece de ética, ha destruido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando hay remordimientos, alguien que tiene remordimientos ha destruido una condición necesaria para la alegría.

Cuando no hay alegría, quien carece de alegría ha destruido una condición necesaria para el placer.

Cuando no hay placer, quien carece de placer ha destruido una condición necesaria para la tranquilidad.

Cuando no hay tranquilidad, quien carece de tranquilidad ha destruido una condición necesaria para la felicidad.

Cuando no hay felicidad, quien carece de felicidad ha destruido una condición necesaria para la concentración correcta.

Cuando no hay una concentración correcta, alguien que carece de una concentración correcta ha destruido una condición necesaria para la verdadera gnosis.

Cuando no hay verdadera gnosis, quien carece de verdadera gnosis ha destruido una condición necesaria para la sabiduría y el desaferramiento.

Cuando hay remordimientos, quien tiene remordimientos ha destruido una condición necesaria para la alegría… Aquel que carece de sabiduría y desaferramiento ha destruido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

Una persona ética, quien ha alcanzado la ética, ha cumplido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando no hay remordimientos, quien no tiene remordimientos ha cumplido una condición necesaria para la alegría.

Cuando hay alegría, quien ha alcanzado la alegría ha cumplido una condición necesaria para el placer.

Cuando hay placer, quien ha alcanzado el placer ha cumplido una condición necesaria para la tranquilidad.

Cuando hay tranquilidad, quien ha alcanzado la tranquilidad ha cumplido una condición necesaria para la felicidad.

Cuando hay felicidad, alguien que ha alcanzado la felicidad ha cumplido una condición necesaria para la concentración correcta.

Cuando hay concentración correcta, quien ha alcanzado la concentración correcta ha cumplido una condición necesaria para la verdadera gnosis.

Cuando hay verdadera gnosis, quien ha alcanzado la verdadera gnosis ha cumplido una condición necesaria para la sabiduría y el desaferramiento.

Cuando hay sabiduría y desaferramiento, quien ha alcanzado la sabiduría y el desaferramiento ha cumplido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

Supongamos que hubiera un árbol completo con ramas y follaje. Sus brotes, su corteza, su albura y su duramen crecerían hasta alcanzar la plenitud.

De la misma manera, una persona ética, quien ha alcanzado la ética, ha cumplido una condición necesaria para no tener remordimientos.

Cuando no hay remordimientos, quien no tiene remordimientos ha cumplido una condición necesaria para la alegría… Quien ha alcanzado la sabiduría y el desaferramiento ha cumplido una condición necesaria para la episteme que lleva a la liberación.

AN 10.2: Pedir este deseo

—Bhikkhus, una persona ética, que ha cumplido una conducta ética, no necesita pedir este deseo: «¡Que no tenga remordimientos!». Es natural que una persona ética no tenga remordimientos.

Cuando no tiene remordimientos, no necesita pedir este deseo: «¡Que pueda sentir alegría!». Es natural que la alegría brote cuando no tiene remordimientos.

Cuando siente alegría, no necesita pedir este deseo: «¡Que pueda experimentar el placer!». Es natural que el placer surja cuando está alegre.

Cuando su mente está llena de placer, no necesita pedir este deseo: «¡Que mi cuerpo se tranquilice!». Es natural que su cuerpo se tranquilice cuando su mente está llena de placer.

Cuando su cuerpo está tranquilo, no necesita pedir este deseo: «¡Ojalá me sienta feliz!». Es natural sentirse feliz cuando su cuerpo está tranquilo.

Cuando sienta felicidad, no necesita pedir este deseo: «¡Que mi mente se sumerja en contemplación!». Es natural que la mente se sumerja en contemplación cuando se siente feliz.

Cuando su mente está inmersa en la contemplación, no necesita pedir este deseo: «¡Que pueda alcanzar la verdadera gnosis!». Es natural alcanzar la verdadera gnosis cuando su mente está inmersa en la contemplación.

Cuando tiene la verdadera gnosis, no necesita pedir este deseo: «¡Que me desilusione y me desapasione!». Es natural sentirse desilusionado y desapasionado cuando tiene la verdadera gnosis.

Cuando está desilusionado y desapasionado, no necesita pedir este deseo: «¡Que pueda realizar la episteme que lleva a la liberación!». Es natural lograr la episteme que lleva a la liberación cuando está desilusionado y desapasionado.

Y así, bhikkhus, la episteme que lleva a la liberación es el propósito y el beneficio de la sabiduría y el desaferramiento. La sabiduría y el desaferramiento es el propósito y el beneficio de la verdadera gnosis. La verdadera gnosis es el propósito y el beneficio de la contemplación. La contemplación es el propósito y el beneficio de la felicidad. La felicidad es el propósito y el beneficio de la tranquilidad. La tranquilidad es el propósito y el beneficio del placer. El placer es el propósito y el beneficio de la alegría. La alegría es el propósito y el beneficio de no tener remordimientos. No tener remordimientos es el propósito y el beneficio de una buena ética.

Y así, bhikkhus, las buenas cualidades fluyen y se llenan unas a otras, para ir de la orilla cercana a la orilla lejana.

AN 10.1: ¿Cuál es el propósito?

—Esto he oído.

En una ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en la arboleda de Jeta, el monasterio de Anāthapiṇḍika. Entonces el venerable Ānanda se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:

—Señor, ¿cuál es el propósito y el beneficio de una buena ética?

—Ānanda, no tener remordimientos es el propósito y el beneficio de una buena ética.

—Pero ¿cuál es el propósito y el beneficio de no tener remordimientos?

—La alegría es el propósito y el beneficio de no tener remordimientos.

—Pero ¿cuál es el propósito y el beneficio de la alegría?

—El placer…

—Pero ¿cuál es el propósito y el beneficio del placer?

—La tranquilidad…

—Pero ¿cuál es el propósito y el beneficio de la tranquilidad?

—La felicidad…

—Pero ¿cuál es el propósito y el beneficio de la felicidad?

—La contemplación…

—Pero ¿cuál es el propósito y el beneficio de la contemplación?

—La verdadera gnosis.

—Pero ¿cuál es el propósito y el beneficio de la verdadera gnosis?

—La sabiduría y el desaferramiento.

—Pero ¿cuál es el propósito y el beneficio de la sabiduría y del desaferramiento?

—La episteme que lleva a la liberación es el propósito y el beneficio de la sabiduría y el desaferramiento.

Entonces, Ānanda, el propósito y el beneficio de una buena ética es no tener remordimientos. La alegría es el propósito y el beneficio de no tener remordimientos. El placer es el propósito y el beneficio de la alegría. La tranquilidad es el propósito y el beneficio del placer. La felicidad es el propósito y el beneficio de la tranquilidad. La contemplación es el propósito y el beneficio de la felicidad. La verdadera gnosis es el propósito y el beneficio de la contemplación. La sabiduría y el desaferramiento es el propósito y el beneficio de la verdadera gnosis. La episteme que lleva a la liberación es el propósito y el beneficio de la sabiduría y el desaferramiento. Entonces, Ānanda, una buena ética conduce progresivamente a lo más alto.

AN 9.113–432

(Los suttas son idénticos a AN 9.93 – AN 9.112, pero en lugar de «ansia» hay otros significados)

—Para comprender la aversión… La ignorancia… La ira… el rencor… La calumnia… el desprecio… La envidia… La avaricia… La insinceridad… La astucia… La obstinación… La agresividad… La presunción… La altivez… La embriaguez… El descuido.

Estas nueve cosas deben desarrollarse.

AN 9.95-112

(Los suttas son idénticos a AN 9.93 y AN 9.94, pero en lugar de «para comprender mejor el ansia» hay otras frases)

—para comprender completamente el ansia… para destruir completamente el ansia… para dejar el ansia… para destruir el ansia… para vencer el ansia… para extinguir el ansia… para el ansia… para abandonar el ansia… para dejar el ansia.

Estas nueve cosas deben desarrollarse.

AN 9.94

—Para comprender mejor el ansia, se deben desarrollar nueve cosas.

—¿Qué nueve?

—La primera jhāna, la segunda jhāna, la tercera jhāna, la cuarta jhāna, la dimensión de un Lugar Vacío, la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos, la dimensión de Ningún Lugar, la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia, y el cese de los factores de aferramiento a la existencia. Para comprender mejor el ansia, estas nueve cosas deben desarrollarse.

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