AN 2.33

—Bhikkhus, declaro que estas dos personas no pueden ser recompensadas fácilmente.

—¿Qué dos?

—La madre y el padre.

No habríais hecho lo suficiente para pagarles a vuestra madre y a vuestro padre aunque llevarais a vuestra madre en un hombro y a vuestro padre en el otro, aunque vivierais así cien años, y si tuvierais que ungirles, masajearles, bañarles y frotarles, e incluso aunque defecaran y se orinaran ahí mismo.

Incluso si establecierais a vuestra madre y a vuestro padre como monarcas supremos de esta gran tierra, que abunda en los siete tesoros, todavía no habríais hecho lo suficiente para recompensarles.

—¿Por qué es eso?

—Los padres son muy provechosos para sus hijos, los crían, los nutren y les muestran el mundo.

Pero habréis hecho lo suficiente, más que suficiente, para pagarles si animáis, establecéis y fundamentáis a los padres infieles en la fe, a los padres poco éticos en la conducta ética, a los padres tacaños en la generosidad o a los padres ignorantes en la sabiduría.

AN 2.31

—Estas dos cosas juegan un papel en la liberación.

—¿Qué dos?

—La tranquilidad y la intuición.

—¿Cuál es el beneficio de desarrollar la tranquilidad?

—La mente se cultiva.

—¿Cuál es el beneficio del cultivo de la mente?

—Se abandona el ansia.

—¿Cuál es el beneficio de desarrollar la intuición?

—Se desarrolla la sabiduría.

—¿Cuál es el beneficio de desarrollar sabiduría?

—Se abandona la ignorancia.

La mente contaminada por el ansia no es libre; y la sabiduría contaminada por la ignorancia no se desarrolla. Bhikkhus, por tanto, con la ausencia del ansia se produce la liberación de la conciencia y con la ausencia de ignorancia se produce la liberación mediante la episteme.

AN 2.30

—Bhikkhus, veo dos razones para quedarme en lugares remotos de la selva y el bosque.

—¿Qué dos?

—Veo que puedo disfrutar de la vida aquí y ahora, y de los simpatizantes más lejanos. Estas son las dos razones por las que busco quedarme en lugares remotos de la selva y el bosque.

AN 2.29

—Hay dos lugares esperando recibir a la persona poco ética: el infierno y el reino animal.

Hay dos lugares esperando recibir a la persona ética: los reinos de los devas y el humano.

AN 2.28

—Bhikkhus, cuando se tiene la creencia correcta, se puede esperar uno de dos destinos: como deva o como humano.

AN 2.27

—Bhikkhus, cuando se tiene una creencia errónea, se puede esperar uno de dos destinos: el infierno o el reino animal.

AN 2.26

—Bhikkhus, cuando se ocultan las fechorías, se pueden esperar uno de dos destinos: el infierno o el reino animal. Cuando no se esconden las fechorías, se puede esperar uno de dos destinos: como deva o como humano.

AN 2.25

—Estos dos no tergiversan al Tathāgata.

—¿Cuáles dos?

—Aquel que explica un discurso que necesita interpretación como un discurso que necesita interpretación. Y quien explica un discurso cuyo significado es explícito como un discurso cuyo significado es explícito. Estos dos no tergiversan al Tathāgata.

AN 2.24

—Bhikkhus, estos dos tergiversan al Tathāgata.

—¿Cuáles dos?

—Aquel que explica un discurso que necesita interpretación como un discurso cuyo significado es explícito. Y aquel otro que explica un discurso cuyo significado es explícito como un discurso que necesita interpretación.

Estos dos tergiversan al Tathāgata.

AN 2.23

—Bhikkhus, estos dos tergiversan al Tathāgata.

—¿Cuáles dos?

—Uno que explica lo que no fue dicho por el Tathāgata como dicho por él. Y otro que explica lo que fue dicho por el Tathāgata como no lo dijo él. Estos dos tergiversan al Tathāgata.

Estos dos no tergiversan al Tathāgata.

—¿Cuáles dos?

—Uno que explica lo que no fue dicho por el Tathāgata como no dicho por él. Y uno que explica lo que dijo el Tathāgata como lo dijo él.

Estos dos no tergiversan al Tathāgata.

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