SN 22.83: Con Ānanda

En Sāvatthī.

Allí, Ānanda se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable —respondieron —Ānanda dijo esto:

—Venerables, el venerable Puṇṇa Mantāniputta me ayudó mucho cuando acababa de ser ordenado. Me dio este consejo: «venerable Ānanda, la noción “yo soy” ocurre por aferrarse, no por no aferrarse».

—¿Aferrase a qué?

—La noción “yo soy” se produce por aferrarse a las qualia, a las reacciones emocionales, a la percepción, a la situación condicional y a la cognición, no por no aferrarse.

Supongamos que hubiera una mujer o un hombre joven, jovial y aficionado a los adornos, y mira su propio reflejo en un espejo limpio y brillante o en un cuenco de agua transparente. Miraría por el aferramiento, no mediante el no aferramiento. De la misma manera, la noción “yo soy” se produce por aferrarse a las qualia, a las reacciones emocionales, a la percepción, a la situación condicional y a la cognición, no por no aferrarse.

—¿Qué opina, el venerable Ānanda? ¿Son las qualia imperecederas o perecederas?

—Son perecederas, venerable.

—¿Son las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición, imperecederas o perecederas?

—Son perecederas, venerable

—Así es como realmente deberías ver… Al ver así, entiendes claramente: «no hay retorno a ningún estado de existencia».

Venerables, el venerable Puṇṇa Mantāniputta me ayudó mucho cuando acababa de ser ordenado. Me dio este consejo. Y ahora que escuché esta enseñanza del venerable Puṇṇa Mantāniputta, he comprendido la enseñanza.

SN 22.82: Una noche de luna llena

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en el Monasterio Oriental, la casa comunal sobre pilotes de la madre de Migāra, junto con un gran Saṅgha de bhikkhus. En ese momento era día de reposo, la luna llena del decimoquinto día, y el Buddha estaba sentado rodeado por el Saṅgha de los bhikkhus.

Entonces uno de los bhikkhus se levantó de su asiento, arregló su túnica sobre un hombro, levantó las palmas unidas hacia el Buddha y dijo:

—Señor, me gustaría preguntarle al Buddha acerca de cierto tema, si te tomas el tiempo para responder.

—Bueno, entonces bhikkhu, toma asiento y pregunta lo que desees.

—Sí, Maestro —respondió el bhikkhu. Tomó asiento y le dijo al Buddha:

—Señor, ¿son estos los cinco factores del aferramiento a la existencia, es decir: Las qualia, la reacción emocional, la percepción, la situación condicional y la cognición?

—Sí, lo son —respondió el Buddha.

Ese bhikkhu asintió diciendo:

—Bien, Maestro —y le hizo otra pregunta:

—Pero señor, ¿cuál es la raíz de estos cinco factores del aferramiento a la existencia?

—Estos cinco factores del aferramiento a la existencia tienen sus raíces en el ansia.

—Pero señor, ¿eso es exactamente lo mismo que los cinco factores del aferramiento a la existencia? ¿O es el aferramiento una cosa y los cinco factores del aferramiento a la existencia, otra?

—Nada de eso. Más bien, el deseo y el ansia por ellas son el aferramiento.

Ese bhikkhu asintió diciendo:

—Bien, Maestro —y le hizo otra pregunta:

—Pero Maestro, ¿puede haber diferentes tipos de deseo y codicia por los cinco factores del aferramiento a la existencia?

—No puede —dijo el Buddha y añadió:

—Es cuando alguien piensa: «¡En el futuro, que pueda tener tales qualia, tal reacción emocional, tal percepción, tal situación condicional o tal cognición!». Así es como puede haber diferentes tipos de deseo y codicia por los cinco factores del aferramiento a la existencia.

Ese bhikkhu asintió diciendo:

—Bien, Maestro —y le hizo otra pregunta:

—Señor, ¿cuál es el alcance del término «factores del aferramiento a la existencia» aplicado a los factores del aferramiento a la existencia?

—Cualquier tipo de qualia: pasadas, futuras o presentes, subjetivas u objetivas, gruesas o finas, inferiores o superiores, lejanas o cercanas: esto se denomina el factor del aferramiento a la existencia de las qualia. Cualquier tipo de reacción emocional… Cualquier tipo de percepción… Cualquier tipo de situación condicional… Cualquier tipo de cognición: pasada, futura o presente, subjetiva u objetiva, gruesa o fina, inferior o superior, lejana o cercana: esto se llama el factor del aferramiento a la existencia de la cognición. Ese es el alcance del término «factores del aferramiento a la existencia» aplicado a los factores del aferramiento a la existencia.

Ese bhikkhu asintió diciendo:

—Bien, Maestro —y le hizo otra pregunta:

—¿Cuál es la causa, Maestro, cuál es la razón por la que se encuentra el factor del aferramiento a la existencia de las qualia? ¿Cuál es la causa, cuál es la razón por la cual se encuentra el factor del aferramiento a la existencia de las reacciones emocionales… de la percepción… de la situación condicional… de la cognición?

—Los cuatro elementos primarios son la razón por la que se encuentra el factor del aferramiento a la existencia de las qualia. Las qualia es la razón por la que se encuentran el factor del aferramiento a la existencia de las reacciones emocionales… de la percepción… de la situación condicional… de la cognición.

Las qualia y la conceptualización son las razones por las que se aferra la conciencia a la existencia.

Ese bhikkhu asintió diciendo:

—Bien, Maestro —y le hizo otra pregunta:

—Señor, ¿cómo aparece la creencia en la personificación?

—Es porque una persona común y corriente sin educación que no conoce a los nobles y no está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de los nobles. No conoce a buenas personas, ni está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de las buenas personas. Considera las qualia como su “yo”, o que su “yo” son las qualia, que las qualia están en su “yo” o que su “yo” está en las qualia. Consideran que las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición es su “yo”, o que su “yo” es la cognición, que la cognición está en su “yo” o que su “yo” está en la cognición.

Así es como aparece la creencia en la personificación.

Ese bhikkhu asintió diciendo:

—Bien, Maestro —y le hizo otra pregunta:

—Pero señor, ¿cómo no aparece la creencia en la personificación?

—Es cuando un discípulo de los nobles formado conoce a los nobles y está capacitado y entrenado en la Enseñanza de los nobles. Conoce a buenas personas y está capacitado y entrenado en la Enseñanza de las buenas personas. No considera que las qualia sea su “yo”, que el “yo” tenga qualia, que tenga qualia en el “yo” o que el “yo” tenga qualia. No considera las reacciones emocionales… a la percepción… a la situación condicional… a la cognición sea su “yo”, o que su “yo” sea la cognición, que la cognición esté en su “yo” o que su “yo” esté en la cognición. Así es como no aparece la creencia en la personificación.

Ese bhikkhu asintió diciendo:

—Bien, Maestro —y le hizo otra pregunta:

—Señor, ¿cuáles son las ventajas, los inconvenientes y la manera de escapar cuando se trata de las qualia, de la reacción emocional, de la percepción, de la situación condicional y de la cognición?

—El placer y la felicidad que surgen de las qualia: esta es su ventaja. Estas qualia son perecederas, son desagradables y efímeras: este es su inconveniente. Eliminar y renunciar al ansia y el ansia por las qualia: este es su escape. El placer y la felicidad que surgen de las reacciones emocionales… de la percepción… de la situación condicional… de la cognición: esta es su ventaja. Esa cognición es perecedera, es desagradable y efímera: este es su inconveniente. Eliminar y renunciar al ansia y el ansia por la cognición: este es su escape.

Ese bhikkhu asintió diciendo:

—Bien, Maestro —y le hizo otra pregunta:

—Señor, ¿cómo puede uno saber, cómo puede uno ver que no hay tendencias a enorgullecerse del “yo” y de lo mío ni con respecto a este cuerpo consciente ni con respecto a las cosas externas?

—Uno ve verdaderamente cualquier tipo de qualia: pasadas, futuras o presentes, subjetivas u objetivas, gruesas o finas, inferiores o superiores, lejanas o cercanas, toda qualia, con la episteme: «esto no es mío, esto no soy “yo”, sobre esto no tengo control». Verdaderamente ven cualquier tipo de reacción emocional… de percepción… de situación condicional… de cognición: pasada, futura o presente, subjetiva u objetiva, gruesa o fina, inferior o superior, lejana o cercana, toda cognición, con la episteme: «esto no es mío, esto no soy “yo”, sobre esto no tengo control».

Así es como se puede saber, cómo se puede ver que no hay tendencias a enorgullecerse del “yo” y de lo mío, ni con respecto a este cuerpo consciente ni con respecto a ninguna cosa externa.

Ahora en ese momento uno de los bhikkhus tuvo el pensamiento:

—Así que parece, buen señor, que las qualia, las reacciones emocionales, la percepción, la situación condicional y la cognición no soy “yo”. Entonces, ¿a qué “yo” afectarán las condiciones realizadas por lo que no soy “yo”?

Entonces el Buddha, sabiendo lo que pensaba ese bhikkhu, se dirigió a los bhikkhus:

—Es posible que alguna persona tonta de aquí, inconsciente e ignorante, con la conciencia dominada por el ansia, piense que puede traspasar las instrucciones del Maestro. Piensa: «así parece, buen señor, que las qualia, las reacciones emocionales, la percepción, la situación condicional y la cognición no soy “yo”. Entonces, ¿a qué yo afectarán las condiciones realizadas por lo que no soy “yo”?». Ahora, bhikkhus, vosotros habéis sido formados por mí para interrogarlos con respecto a todas estas cosas en todos esos casos.

¿Qué os parece, bhikkhus? ¿Son las qualia imperecederas o perecederas?

—Son perecederas, Maestro.

—¿Son las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición, imperecederas o perecederas?

—Son perecederas, Maestro.

—Pero si son perecederas, ¿son agradables o desagradables?

—Desagradables, Maestro.

—Pero si algo es perecedero, es desagradable y efímero, ¿es apropiado que se le considera así: «esto es mío, yo soy esto, sobre esto tengo control»?

—No, señor.

—Así es como realmente deberías ver… Al ver así, entiendes claramente: «no hay retorno a ningún estado de existencia».

SN 22.81: En Pārileyya

Hubo un tiempo en que el Buddha se alojaba cerca de Kosambi, en el monasterio de Ghosita.

Por la mañana el Buddha se vistió y, tomando su cuenco y su túnica, entró en Kosambi para pedir limosna. Después de la comida, a su regreso de la ronda de limosnas, él mismo ordenó su alojamiento. Tomando su cuenco y su túnica, sin informar a sus asistentes ni despedirse del Saṅgha de los bhikkhus, se dispuso a deambular solo, sin compañía.

Entonces, poco después de que el Buddha se fuera, uno de los bhikkhus fue a ver al venerable Ānanda y le contó lo que había sucedido. Ānanda dijo:

—Venerable, cuando el Buddha se va así, significa que quiere quedarse solo. En este momento nadie debería seguirlo.

Entonces el Buddha, viajando etapa por etapa, llegó a Pārileyya, donde permaneció en la raíz de un sagrado árbol sāl. Luego, varios bhikkhus se acercaron al venerable Ānanda e intercambiaron saludos con él.

Cuando terminaron los saludos y la conversación de cortesía, se sentaron a un lado y le dijeron:

—Venerable, ha pasado mucho tiempo desde que escuchamos una charla sobre la Enseñanza del Buddha. Deseamos escuchar una charla sobre la Enseñanza del Buddha.

Más tarde, el venerable Ānanda junto con esos bhikkhus fueron a Pārileyya para ver al Buddha. Se inclinaron y se sentaron a un lado, y el Buddha los enseñó, animó, encendió e inspiró con una charla sobre la Enseñanza. Allí, uno de los bhikkhus pensó: «¿Cómo puede uno saber, cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas?».

Entonces el Buddha, sabiendo lo que pensaba ese bhikkhu, se dirigió a los bhikkhus:

—Bhikkhus, he enseñado la Enseñanza analíticamente. He enseñado analíticamente las cuatro instrucciones de la práctica, los cuatro esfuerzos correctos, las cuatro bases de las habilidades paranormales, las cinco facultades, los cinco poderes, los siete factores de la iluminación y el noble óctuple sendero. Así es como he enseñado la Enseñanza analíticamente. Aunque he enseñado la Enseñanza analíticamente, todavía hay un cierto bhikkhu presente aquí tiene este pensamiento: «¿Cómo puede uno saber, cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas?».

—¿Y cómo puede uno saber, cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas?

—Tomemos el caso de una persona ordinaria sin educación que no conoce a los nobles, y no está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de los nobles. No conoce a buenas personas, ni está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de las buenas personas. Considera las qualia como su “yo”. Pero eso solo es un fenómeno condicionado.

—¿Y cuál es la fuente, el origen, el lugar donde se origina y la raíz de ese fenómeno condicionado?

—Cuando una persona corriente sin educación se ve afectada por reacciones emocionales que surgen de las qualia con la ignorancia, surge el ansia. Ese fenómeno condicionado nace de eso. De modo que ese fenómeno condicionado es perecedero, condicionado y se origina de manera dependiente. Y ese ansia, esa reacción emocional, ese contacto y esa ignorancia también son perecederas, condicionadas y se originan de manera dependiente. Así es como puede uno saber, como puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas.

Tal vez no considera las qualia como su “yo”, pero todavía considera que el “yo” posee unas qualia. Pero eso solo es un fenómeno condicionado…

Tal vez no considera las qualia como su “yo”, o el “yo” como poseedor de unas qualia, pero todavía considera las qualia en el “yo”. Pero eso solo es un fenómeno condicionado…

Tal vez no considera las qualia como su “yo”, o el “yo” como poseedor de unas qualia, o las qualia en el “yo”, pero todavía se considera al “yo” en las qualia. Pero eso solo es un fenómeno condicionado…

Quizás no considera las qualia como su “yo”, o el “yo” como poseedor de unas qualia, o las qualia en el “yo”, o el “yo” en las qualia. Pero considera las reacciones emocionales como su “yo”… la percepción como su “yo”… la situación condicional como su “yo”… la cognición como su “yo”… Pero esa consideración es solo un fenómeno condicionado.

—¿Y cuál es el origen de ese fenómeno condicionado?

—Cuando una persona corriente sin educación se ve afectada por reacciones emocionales que surgen de las qualia con la ignorancia, surge el ansia. Ese fenómeno condicionado nace de eso. De modo que ese fenómeno condicionado es perecedero, condicionado y se origina de manera dependiente.

Y ese ansia, esa reacción emocional, ese contacto y esa ignorancia también son perecederas, condicionadas y se originan de manera dependiente. Así es como debes saber y ver para terminar con las tendencias subyacentes en la vida presente.

Tal vez no considera las qualia, las reacciones emocionales, la percepción, la situación condicional o la cognición como su “yo”.

Aun así, tiene una creencia como ésta: «el “yo” y el cosmos son uno y lo mismo. Después de morir, seré imperecedero, inmortal, eterno y permanente».

Pero esa opinión eternalista es solo un fenómeno condicionado.

—¿Y cuál es la fuente de ese fenómeno condicionado?…

Esta es la forma como puede uno saber y cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas.

Tal vez no considera las qualia, las reacciones emocionales, la percepción, la situación condicional o la cognición como un “yo”. Tampoco tiene una creencia como ésta: «el “yo” y el cosmos son uno y lo mismo. Después de morir, seré imperecedero, inmortal, eterno y perpetuo». Aun así, tiene esta opinión: «Si yo no hubiera existido, nada me hubiera pertenecido. Dejaré de existir y entonces nada me pertenecerá tampoco». Pero esa opinión aniquilacionista es solo un fenómeno condicionado.

—¿Y cuál es la fuente de ese fenómeno condicionado?…

Esta es la forma como puede uno saber y cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas.

Tal vez no considera las qualia, las reacciones emocionales, la percepción, la situación condicional o la cognición como su “yo”. Tampoco tiene una creencia como ésta: «el “yo” y el cosmos son uno y lo mismo: Después de morir, seré imperecedero, inmortal, eterno y perpetuo». Tampoco tiene esta opinión: «Si yo no hubiera existido, nada me hubiera pertenecido. Dejaré de existir y entonces nada me pertenecerá tampoco». Aun así, tiene dudas e incertidumbres. Está indeciso sobre la verdadera Enseñanza. Esa duda e incertidumbre, la indecisión sobre la verdadera Enseñanza, es solo un fenómeno condicionado.

—¿Y cuál es la fuente de ese fenómeno condicionado?

Cuando una persona corriente sin educación se ve afectada por reacciones emocionales que surgen de las qualia con la ignorancia, surge el ansia. Ese fenómeno condicionado nace de eso. De modo que ese fenómeno condicionado es perecedero, condicionado y se origina de manera dependiente. Y ese ansia, esa reacción emocional, ese contacto y esa ignorancia también son perecederas, condicionadas y se originan de manera dependiente.

Esta es la forma como puede uno saber y cómo puede uno ver que las tendencias subyacentes en la conciencia están completamente erradicadas.

SN 22.80: Recolectando limosnas

Hubo un tiempo en que el Buddha se encontraba en la tierra de los sākkas, cerca de Kapilavatthu en el Monasterio del Baniano.

Entonces el Buddha, habiendo reprendido al Saṅgha de los bhikkhus por alguna razón, se vistió por la mañana y, tomando su cuenco y su túnica, se marchó y entró en Kapilavatthu para pedir limosna. Deambuló por limosna en Kapilavatthu. Después de la comida, a su regreso de la ronda de limosnas, fue al Gran Bosque, se sumergió profundamente en él y se sentó a la raíz de un joven manzano para descansar del calor del día.

Más tarde, mientras se encontraba aislado en un lugar solitario, le vino a la mente este pensamiento: «he reprendido al Saṅgha de los bhikkhus. Pero aquí hay bhikkhus que son jóvenes, que han renunciado recientemente, que acaban de llegar a esta Enseñanza y Disciplina. Al no verme, pueden cambiar y venirse abajo. Si un ternero joven no ve a su madre, puede cambiar y venirse abajo. O si las plántulas jóvenes no reciben agua, pueden cambiar y venirse abajo. De la misma manera, aquí hay bhikkhus que son jóvenes, recién ordenados, recién llegados a esta Enseñanza y Disciplina. Al no verme, pueden cambiar y venirse abajo. ¿Por qué no apoyo al Saṅgha de los bhikkhus ahora como lo hice en el pasado?».

Entonces el Brahmā Sahampati supo lo que estaba pensando el Buddha. Tan fácilmente como una persona fuerte alarga o encoge su brazo, desapareció del reino de Brahmā y reapareció frente al Buddha. Se acomodó la túnica sobre un hombro, levantó las palmas juntas hacia el Buddha y dijo:

—¡Así es, Maestro! ¡Así es! El Buddha ha abandonado el Saṅgha de los bhikkhus después de reprenderlo. Pero hay bhikkhus que son jóvenes, recién ordenados, recién llegados a esta Enseñanza y Disciplina. ¡Que el Buddha se sienta bien con el Saṅgha de los bhikkhus! ¡Que el Buddha regrese al Saṅgha de los bhikkhus! ¡Que el Buddha apoye al Saṅgha de los bhikkhus ahora como lo hizo en el pasado!

El Buddha consintió en silencio. Entonces Brahmā Sahampati, sabiendo que el Buddha había consentido, se inclinó y respetuosamente rodeó al Buddha, manteniéndolo a su derecha, antes de desaparecer allí mismo.

Más tarde, al final de la tarde, el Buddha salió del retiro y fue al Monasterio del Baniano, donde se sentó en el asiento preparado. Luego utilizó sus habilidades paranormales para hacer que los bhikkhus acudieran a él tímidamente, solos o en parejas. Esos bhikkhus se acercaron al Buddha tímidamente, se inclinaron y se sentaron a un lado. El Buddha les dijo:

—Bhikkhus, esta dependencia de la limosna es una forma extrema de vivir. El mundo te maldice: «¡Bhikkhu, andando cuenco en mano!». Sin embargo, los jóvenes de buena familia lo aceptan por una buena razón. No porque hayan sido obligados a hacerlo por reyes o bandidos, o porque estén endeudados o amenazados, o para ganarse la vida. Pero están abrumados por el renacimiento, la vejez y la muerte, por malestar, lamentación, dolor, ansiedad y angustia. Están abrumados por el sufrimiento, sumidos en el sufrimiento. Y piensan: «ojalá pueda encontrar un fin a toda esta masa de sufrimiento».

Así han renunciado estos señores. Sin embargo, codician los placeres sensoriales, están encaprichados, llenos de malevolencia y odiosas intenciones. Son inconscientes, carecen de conciencia de la situación y de vergüenza, tienen la conciencia descarriada y facultades indisciplinadas. Supongamos que hubiera un tizón para encender una pira funeraria, ardiendo en ambos extremos y untado con estiércol en el medio. No se podía usar como madera ni en el pueblo ni en la naturaleza. Yo digo que esa persona es así. Se ha perdido los placeres de la vida hogareña y encima no ha cumplido la meta de la vida de renuncia.

Hay estos tres pensamientos malsanos. Pensamientos sensuales, maliciosos y crueles. ¿Y dónde cesan estos tres pensamientos malsanos sin que quede nada?

En aquellos que practican con la mente firmemente establecida en las cuatro instrucciones de la práctica, o que desarrollan la contemplación sin causa aparente. Esta es una motivación suficiente para desarrollar la contemplación sin causa aparente. Cuando se desarrolla y cultiva la contemplación sin causa aparente, es muy fructífera y beneficiosa.

Existen estos dos puntos de vista. Aquellos puntos de vista que favorecen la existencia y aquellos otros puntos de vista que favorecen el fin de la existencia. Un discípulo de los nobles reflexiona sobre esto: «¿Hay algo en el mundo en lo que pueda involucrarme sin malos resultados?». Entiende: «no hay nada en el mundo en lo que pueda involucrarme sin malos resultados». Porque al aferrarme, me aferraría sólo a las qualia, a las reacciones emocionales, a la percepción, a la situación condicional o a la cognición. Ese aferramiento mío sería la condición para que continúe la existencia. La existencia es la condición para el renacimiento. El renacimiento es una condición que da lugar a la vejez y la muerte, malestar, lamentación, dolor, ansiedad y angustia. Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento. ¿Qué os parece, bhikkhus? ¿Son las qualia imperecederas o perecederas?

—Son perecederas, Maestro.

—Pero si son perecederas, ¿son agradables o desagradables?

—Desagradables, Maestro.

—Pero si son algo perecedero, desagradables y efímeras, ¿es apropiado que se le considera así: «esto es mío, yo soy esto, sobre esto tengo control»?

—No, señor.

—¿Son las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición, imperecederas o perecederas?

—Son perecederas, Maestro.

—Así es como realmente debéis ver…

Al ver esto, ellos entendieron claramente: «no hay retorno a ningún estado de existencia».

SN 22.79: Consumado

En Sāvatthī.

—Bhikkhus, cualesquiera que sean los ascetas y brahmanes que recuerdan muchas clases de vidas pasadas, todos recuerdan los cinco factores del aferramiento a la existencia, o uno de ellos.

—¿Qué cinco?

—«Tuve esas qualia en el pasado». Recordando así, es sólo las qualia lo que recuerda. «Tuve esas reacciones emocionales… esa percepción… esa situación condicional… esa cognición en el pasado». Recordando así, es sólo la cognición lo que recuerda.

—¿Y por qué las llaman qualia?

—Porque se conocen a sí mismos, por eso las llaman «qualia».

—¿Y qué conocen de ellos mismos?

—Conocen el frío, el calor, el hambre y la sed, y conocen la sensación fastidiosa de las moscas y mosquitos, del viento, el sol y los reptiles. Se conocen a sí mismos, por eso las llaman «qualia».

—¿Y por qué las llaman reacción emocional?

—Porque es una reacción, por eso se llama «reacción emocional».

—¿Y cómo se reacciona?

—Se reacciona con placer, dolor o indiferencia. Se reacciona así, por eso se llama «reacción emocional».

—¿Y por qué lo llaman percepción?

—Porque perciben, por eso lo llaman «percepción».

—¿Y qué perciben?

—Perciben azul, amarillo, rojo y blanco. Perciben, por eso se llama «percepción».

—¿Y por qué lo llaman situación condicional?

—La situación condicional produce fenómenos condicionados, por eso se llaman «situación condicional».

—¿Y cuáles son los fenómenos condicionados que producen?

—Las qualia son un fenómeno condicionado, la situación condicional es lo que le produce las qualia. Las reacciones emocionales son un fenómeno condicionado, la situación condicional es lo que le produce la reacción emocional. La percepción es un fenómeno condicionado, es lo que le produce la percepción. La situación condicional es un fenómeno condicionado, la situación condicional es lo que le produce la situación condicional. La cognición es un fenómeno condicionado, la situación condicional es lo que le produce la cognición. La situación condicional produce fenómenos condicionados, por eso se llaman «situación condicional».

—¿Y por qué lo llaman cognición?

—Porque conoce, por eso se llama «cognición».

—¿Y qué conoce?

—Conoce lo agrio, lo amargo, lo picante, lo dulce, lo ácido, lo suave, lo salado y lo fuerte. Conoce, por eso se llama «cognición».

Un discípulo de los nobles reflexiona sobre esto: «actualmente me hieren las qualia. En el pasado también me herían las qualia al igual que ahora. Si tuviera ganas de disfrutar de las qualia en el futuro, las qualia me herirían en el futuro igual como hoy». Al reflexionar así, no se preocupan por las qualia pasada, no esperan disfrutar de las qualia futura y practican para la desilusión, el desapasionamiento y la cesación con respecto a las qualia presente.

«Actualmente me hieren las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición. En el pasado también me hería la cognición como ahora. Si tuviera ganas de disfrutar de la cognición en el futuro, la cognición me heriría en el futuro tal como hace hoy».

Reflexionando así, no se preocupa por la cognición pasada, no esperan disfrutar de la cognición futura y practican la desilusión, el desapasionamiento y la cesación con respecto a la cognición presente.

¿Qué os parece, bhikkhus? ¿Son las qualia imperecederas o perecederas?

—Son perecederas, Maestro.

—Pero si son perecederas, ¿son agradables o desagradables?

—Desagradables, Maestro.

—Pero si algo es perecedero, es desagradable y efímero, ¿es apropiado que se le considera así: «esto es mío, yo soy esto, sobre esto tengo control»?

—No, señor.

—¿Son las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición, imperecederas o perecederas?

—Son perecederas, Maestro.

—Pero si son perecederas, ¿son agradables o desagradables?

—Desagradables, Maestro.

—Pero si algo es perecedero, es desagradable y efímero, ¿es apropiado que se le considera así: «esto es mío, yo soy esto, sobre esto tengo control»?

—No, señor.

—Por lo tanto, debería ver realmente cualquier tipo de qualia: pasadas, futuras o presentes, subjetivas u objetivas, gruesas o finas, inferiores o superiores, lejanas o cercanas, toda qualia, con la episteme: «esto no es mío, esto no soy “yo”, sobre esto no tengo control». Verdaderamente debería ver cualquier tipo de reacción emocional… de percepción… de situación condicional… de cognición: pasada, futura o presente, subjetiva u objetiva, gruesa o fina, inferior o superior, lejana o cercana, toda cognición, con la episteme: «esto no es mío, esto no soy “yo”, sobre esto no tengo control». A esto se le llama discípulo de los nobles que se deshace de las cosas y no las acumula, que renuncia a las cosas y no se aferra a ellas, que descarta las cosas y no las amontona, que abanica las cosas y no se ahúma con ellas.

—¿Y de qué cosas se deshace y no acumula?

—Se deshace de las qualia y no las acumula. Se deshace de las reacciones emocionales… de la percepción… de la situación condicional… de la cognición y no la acumula.

—¿Y qué cosas abandona y no se aferra a ellas?

—Abandona las qualia y no se aferra a ellas. Abandona las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición y no se aferra a ella.

—¿Y qué cosas descarta y no acumula?

—Descarta las qualia y no las acumula. Descarta las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición y no la acumula.

—¿Y qué cosas abanica y no se provoca un humo intenso?

—Abanica las qualia y no se ahúma con ellas. Abanica las reacciones emocionales… la percepción… la situación condicional… la cognición y no se ahúma con ella.

Al ver esto, un discípulo de los nobles instruido se desilusiona con las qualia, con la reacción emocional, con la percepción, con la situación condicional y con la cognición. Al estar desilusionado, el ansia se desvanece. Cuando el ansia se desvanece, se libera. Cuando está liberado, sabe que está liberado.

Entiende: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia». A esto se le llama un bhikkhu que se deshace de las cosas y no las acumula, que abandona las cosas y no se aferra a ellas, que descarta las cosas y no las amasa y que abanica las cosas y no ahúma con ellas.

—¿Y qué cosas deshace y no acumula?

—Deshace y no acumula las qualia. No deshace y no acumula la reacción emocional… la percepción… la situación condicional…la cognición y no la acumula.

—¿Y qué cosas rinde y no se aferra?

—Abandona y no se aferra a las qualia. Abandona y no se aferra a las reacciones emocionales… a la percepción… a la situación condicional… a la cognición y no se aferra a ella.

—¿Y qué cosas descarta y no amasa?

—Descarta y no amasa las qualia. Descarta y no amasa la reacción emocional… la percepción… la situación condicional… la cognición y no la amasa.

—¿Y qué cosas abanica y no se ahúma?

—Abanica y no se ahúma con las qualia. Abanica y no se ahúma con las reacciones emocionales… ni con la percepción… ni con la situación condicional… ni con la cognición y no se ahúma con ella.

Cuando la conciencia de un bhikkhu se libera así, los devas junto con Indra, Brahmā y Pajāpati le adoran desde lejos:

«¡Homenaje a ti, oh pura sangre!

¡Homenaje a ti, supremo entre los hombres!

No entendemos

la profundidad de tu pensamiento».

SN 22.78: El león

En Sāvatthī.

—Bhikkhus, hacia el anochecer el león, rey de las bestias, sale de su guarida, bosteza, mira alrededor en las cuatro direcciones y lanza su rugido de león tres veces. Luego emprende la caza. Y los animales que escuchan el rugido del león, rey de las bestias, suelen estar llenos de miedo, asombro y terror. Regresan a sus guaridas, ya sea en un hoyo, en el agua o en un bosque, y los pájaros vuelan por los aires. Incluso los elefantes reales, atados con fuertes arneses en las aldeas, pueblos y capitales, rompen sus ataduras y orinan y defecan aterrorizados mientras huyen de aquí para allá. Así de poderoso es el león, rey de las bestias, entre los animales, qué ilustre y poderoso.

De la misma manera, cuando surge en el mundo un Tathāgata, un Buddha, el Digno, Completamente Despierto, perfecto en episteme y ética, Maestro, conocedor del mundo, guía incomparable para los que deben ser entrenados, maestro de devas y humanos, el Maestro Despierto, él enseña la Enseñanza: «Tales son las qualia, tal es el origen de las qualia, tal es la terminación de las qualia. Tales son la reacciones emocionales… tal es la percepción… tal es la situación condicional… tal es la cognición, tal es el origen de la cognición, tal es el fin de la cognición».

Ahora, hay devas que son longevos, hermosos y muy felices, que viven durante siglos en sus palacios divinos. Cuando escuchan esta Enseñanza del Tathāgata, por lo general se llenan de miedo, asombro y terror:

—¡Oh no! Resulta que somos perecederos, ¡aunque pensábamos que somos imperecederos! Resulta que no duramos, ¡aunque pensábamos que éramos eternos! Resulta que somos efímeros, ¡aunque pensábamos que somos eternos! Resulta que somos perecederos, no duraderos, de corta duración y estamos incluidos dentro de la personificación.

Así de poderoso es el Tathāgata en el mundo con sus devas, qué ilustre y poderoso. Eso es lo que dijo el Buddha. Entonces el Señor, el Maestro, continuó diciendo:

«El Buddha, el maestro sin igual

en todo el mundo con sus devas,

lanza la Rueda de la Enseñanza

desde su propia percepción:

la personificación, su cese,

el origen de la personificación

y el noble óctuple camino

que conduce al apaciguamiento del sufrimiento.

Y luego los devas longevos,

tan hermosos y gloriosos,

tienen miedo y están llenos de terror,

como las otras bestias cuando escuchan un león.

“¡No hemos trascendido la personificación!

¡Resulta que somos perecederos!”.

Eso dicen cuando escuchan

la palabra del Digno, libre y sereno».

SN 22.77: Los Dignos (II)

En Sāvatthī.

—Bhikkhus, las qualia son perecederas. Lo perecedero es desagradable. Lo que es desagradable no soy “yo”. Y lo que no soy “yo” debe verse con episteme así: «esto no es mío, esto no soy “yo”, sobre esto no tengo control».

Al ver esto, un discípulo de los nobles instruido se desilusiona con las qualia, con la reacción emocional, con la percepción, con la situación condicional y con la cognición. Al estar desilusionado, el ansia se desvanece. Cuando el ansia se desvanece, se libera. Cuando está liberado, sabe que está liberado.

Entiende: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia». En cuanto a las moradas de los seres vivos, incluso hasta el pináculo de la existencia, los Dignos son los más importantes y los mejores.

SN 22.76: Los Dignos (I)

En Sāvatthī.

—Bhikkhus, las qualia son perecederas. Lo perecedero es desagradable. Lo que es desagradable no soy “yo”. Y lo que no soy “yo” debe verse con episteme así: «esto no es mío, esto no soy “yo”, sobre esto no tengo control».

Las reacciones emocionales…

La percepción…

La situación condicional…

La cognición es perecedera. Lo perecedero es desagradable. Lo que es desagradable no soy “yo”. Y lo que no soy “yo” debe verse con episteme así: «esto no es mío, esto no soy “yo”, sobre esto no tengo control».

Al ver esto, un discípulo de los nobles instruido se desilusiona con las qualia, con la reacción emocional, con la percepción, con la situación condicional y con la cognición. Al estar desilusionado, el ansia se desvanece. Cuando el ansia se desvanece, se libera. Cuando está liberado, sabe que está liberado.

Entiende: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia. En cuanto a las moradas de los seres, incluso hasta el pináculo de la existencia, los Dignos son los más importantes y los mejores».

Eso es lo que dijo el Buddha. Entonces el Señor, el Maestro, continuó diciendo:

«¡Oh! ¡Cuán felices son los Dignos!

El ansia no se encuentra en ellos,

la creencia en el yo se corta

y la red del engaño se hace añicos.

Han alcanzado la imperturbabilidad,

sus mentes están despejadas,

nada en el mundo se les pega,

se han vuelto Maestros, sin mancha.

Entendiendo completamente los cinco factores del aferramiento,

su dominio son las siete buenas cualidades.

Esas buenas personas son dignas de alabanza,

los legítimos hijos del Buddha.

Dotados con las siete gemas y entrenado en los tres entrenamientos,

los grandes héroes viven, con el miedo y el pavor abandonados.

Dotado de diez factores, esos gigantes logran las jhānas.

Estos son los mejores del mundo, el ansia no se encuentra en ellos.

Ha surgido la episteme del Maestro:

“este saco de huesos es mi último saco de huesos”.

Son independientes de los demás

en el núcleo del camino.

Inquebrantables ante el engreimiento,

son liberados de vidas futuras.

Han alcanzado el nivel de los adiestrados,

en el mundo, son los ganadores.

Arriba, abajo y por todas partes,

no se encuentra en ellos deleite.

Ellos rugen con el rugido de su león:

¡Los despiertos son supremos en el mundo!».

SN 22.75: Origen (II)

En Sāvatthī.

—Bhikkhus, un discípulo de los nobles formado comprende verdaderamente el origen, el final, las ventajas, los inconvenientes y la manera de escapar cuando se trata de las qualia, de la reacción emocional, de la percepción, de la situación condicional y de la cognición.

SN 22.74: Origen (I)

En Sāvatthī.

—Bhikkhus, una persona común sin formación no comprende verdaderamente el origen, el final, las ventajas, los inconvenientes y la manera de escapar cuando se trata de las qualia, de la reacción emocional, de la percepción, de la situación condicional y de la cognición. Un discípulo de los nobles formado comprende verdaderamente el origen, el final, las ventajas, los inconvenientes y la manera de escapar cuando se trata de las qualia, de la reacción emocional, de la percepción, de la situación condicional y de la cognición.

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