MN 44: El catecismo breve **

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Rājagaha, en el bosque de bambú, en el Comedero de las Ardillas.

Entonces el laico Visākha fue a ver a la bhikkhunī Dhammadinnā, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:

—Señora, hablan de algo llamado «personificación». ¿Cuál es esta personificación de la que habló el Buddha?

—Visākha, el Buddha dijo que estos cinco factores del aferramiento a la existencia son la personificación. Es decir: las qualia, la reacción emocional, la percepción, la situación condicional y la cognición. El Buddha dijo que estos cinco factores del aferramiento a la existencia son personificación.

—Bien, señora —aprobó Visākha y estuvo de acuerdo con lo que dijo Dhammadinnā. Luego hizo otra pregunta:

—Señora, hablan de algo llamado «el origen de la personificación». ¿Cuál es el origen de la personificación del que habló el Buddha?

—Es el ansia la que lleva al futuro renacimiento, mezclado con el gusto y el ansia, disfrutando de varios reinos diferentes. Es decir, ansia de placeres sensoriales, ansia por renacer y ansia de riquezas. El Buddha dijo que este es el origen de la personificación.

—Señora, hablan de algo llamado «el cese de la personificación». ¿Cuál es el cese de la personificación de la que habló el Buddha?

—Es la desaparición y el cese de esa misma ansia sin dejar rastro, desprenderla, soltarla, desasirla y abandonarla. El Buddha dijo que esto es el cese de la personificación.

—Señora, hablan de la práctica que lleva al cese de la personificación. ¿Cuál es la práctica que conduce al cese de la personificación de la que habló el Buddha?

—La práctica que lleva al cese de la personificación de la que habló el Buddha es simplemente este Noble Óctuple Camino, es decir: creencia correcta, disposición correcta, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta.

—Pero señora, ¿eso es exactamente lo mismo que los cinco factores del aferramiento a la existencia? ¿O es aferrarse, una cosa y los cinco factores de aferramiento a la existencia, otra?

—Ese aferramiento no es exactamente lo mismo que los cinco factores del aferramiento a la existencia. Tampoco es aferrarse, una cosa y los cinco factores de aferramiento a la existencia, otra. El ansia y la aversión por los cinco factores de aferramiento a la existencia es ahí el aferramiento.

—Pero señora, ¿cómo surge la creencia en la personificación?

—Es cuando una persona común y corriente sin educación no conoce a los nobles y no está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de los nobles. No ha conocido a los nobles, ni está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de los nobles. Considera las qualia como su yo, o cree que el yo tiene qualia, que las qualia están en el yo o que el yo está en las qualia. Considera la reacción emocional… la percepción… la situación condicional… la cognición como su yo, o cree que el yo tiene cognición, que la cognición está en el yo o que el yo está en la cognición. Así es como surge la creencia en la personificación.

—Pero señora, ¿cómo no surge la creencia en la personificación?

—Es cuando un discípulo de los nobles culto ha conocido a los nobles y está capacitado y entrenado en la Enseñanza de los nobles. No considera que las qualia sean el yo, que el yo tenga qualia, que tenga qualia en sí mismo ni que el yo tenga qualia. No consideran la reacción emocional… la percepción… la situación condicional… la cognición como el yo, el yo teniendo cognición, la cognición en el yo o el yo en la cognición. Así es como no surge la creencia en la personificación.

—Pero señora, ¿cuál es el Noble Óctuple Camino?

—Es simplemente este Noble Óctuple Camino, es decir: creencia correcta, disposición correcta, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta.

—Pero señora, ¿el Noble Óctuple Camino está condicionado o incondicionado?

—El Noble Óctuple Camino está condicionado.

—¿Están las tres categorías de práctica incluidas en el Noble Óctuple Camino? ¿O el Noble Óctuple Camino está incluido en las tres categorías de práctica?

—Las tres categorías de práctica no están incluidas en el noble camino óctuple. Más bien, el Noble Óctuple Camino se incluye en las tres categorías de práctica. Discurso correcto, acción correcta y conducta correcta: estas cosas se incluyen en la categoría de ética. Esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta: estas cosas se incluyen en la categoría de concentración. Creencia correcta y disposición correcta: estas cosas están incluidas en la categoría de sabiduría.

—Pero señora, ¿qué es la concentración? ¿Cuáles son sus características, qué factores apoyan la concentración y cómo la desarrollamos?

—La concentración es reunir la mente en un punto, y se caracteriza por las cuatro instrucciones de la práctica. Los cuatro esfuerzos correctos apoyan la concentración, y la desarrollamos practicando estas cosas con diligencia y perseverancia

—¿Cuántos procesos hay?

—Hay estos tres procesos. Procesos físicos, verbales y mentales.

—Pero señora, ¿cuál es el proceso físico? ¿Qué es el proceso verbal? ¿Cuál es el proceso mental?

—Respirar es un proceso físico. Colocar la mente y mantenerla conectada es un proceso verbal. La percepción y la reacción emocional son procesos mentales.

—Pero señora, ¿por qué respirar es un proceso físico? ¿Por qué colocar la mente y mantenerla conectada es un proceso verbal? ¿Por qué la percepción y la emoción son procesos mentales?

—La respiración es física. Está ligado al cuerpo, por eso respirar es un proceso físico. Primero, colocas la mente y la mantienes conectada, luego empiezas a hablar. Es por eso por lo que colocar la mente y mantenerla conectada es un proceso verbal. La percepción y la emoción son mentales. Están atados a la mente, por eso la percepción y la emoción son procesos mentales.

—Pero señora, ¿cómo logra alguien el cese de los factores de aferramiento a la existencia?

—Un bhikkhu que está entrando en tal logro no piensa: «Entraré en el cese de los factores de aferramiento a la existencia» o «Estoy entrando en el cese de los factores de aferramiento a la existencia» o «He entrado en el cese de los factores de aferramiento a la existencia». Más bien, su mente se ha desarrollado previamente para conducir a tal estado.

—Pero señora, ¿qué procesos cesan primero para un bhikkhu que está entrando en el cese de los factores de aferramiento a la existencia: procesos físicos, verbales o mentales?

—Los procesos verbales cesan primero, luego los físicos y por último, los mentales.

—Pero señora, ¿cómo emerge alguien del cese de los factores de aferramiento a la existencia?

—Un bhikkhu que está emergiendo de tal logro no piensa: «Saldré del cese de los factores de aferramiento a la existencia» o «Estoy emergiendo del cese de los factores de aferramiento a la existencia» o «He emergido del cese de los factores de aferramiento a la existencia». Más bien, su mente se ha desarrollado previamente para conducir a tal estado.

—Pero señora, ¿qué procesos son los primeros en emerger en un bhikkhu que está emergiendo del cese de los factores de aferramiento a la existencia: los procesos físicos, los verbales o los mentales?

—Los procesos mentales emergen primero, luego los físicos, y por último, los verbales.

—Pero señora, cuando un bhikkhu ha emergido del logro del cese de los factores de aferramiento a la existencia, ¿cuántos tipos de qualia experimenta?

—Experimenta tres tipos de las qualia: Las qualia nulas, las qualia sin personificación y las qualia sin objeto.

—Pero señora, cuando un bhikkhu ha emergido del logro del cese de los factores de aferramiento a la existencia, ¿hacia qué se inclina, se interesa y tiende su mente?

—Su mente se inclina, se interesa y tiende hacia el recogimiento.

—Pero señora, ¿cuántas reacciones emocionales hay?

—Hay tres reacciones emocionales: agradable, desagradable e indiferente.

—¿Cuáles son estas tres reacciones emocionales?

—Cualquier cosa a la que se reacciona física o mentalmente que sea placentera o agradable. Esta es una reacción emocional agradable. Cualquier cosa a la que se reaccione física o mentalmente como dolorosa o desagradable. Esta es una sensación desagradable. Cualquier cosa a la que se reaccione física o mentalmente como ni agradable ni desagradable. Este es una reacción emocional indiferente.

—¿Qué es agradable y qué es desagradable en cada una de las tres reacciones emocionales?

—La reacción emocional agradable es placentera cuando permanece y dolorosa cuando desaparece. La reacción emocional desagradable es dolorosa cuando permanece y agradable cuando desaparece. La reacción emocional indiferente es agradable cuando hay conocimiento y desagradable cuando hay ignorancia.

—¿Qué tendencias subyacentes subyacen a cada una de las tres reacciones emocionales?

—La tendencia subyacente del ansia subyace en una reacción emocional agradable. La tendencia subyacente de la aversión subyace en la reacción emocional desagradable. La tendencia subyacente de la ignorancia subyace en la reacción emocional indiferente.

—¿Estas tendencias subyacentes siempre subyacen a estas reacciones emocionales?

—No, ellas no.

—¿Qué se debe abandonar con respecto a cada una de estas tres reacciones emocionales?

—La tendencia subyacente del ansia debe abandonarse cuando se trata de reacciones emocionales agradables. La tendencia subyacente de la aversión debe abandonarse cuando se trata de una reacción emocional desagradable. La tendencia subyacente de la ignorancia debe abandonarse cuando se trata de reacciones emocionales indiferentes.

—¿Deberían abandonarse estas tendencias subyacentes con respecto a todas las reacciones emocionales?

—No, no en todos los casos. Tomemos el caso de un bhikkhu que, totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entra y se sumerge en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada. Con esto, abandona el ansia, y la tendencia subyacente del ansia no reside en eso. Y tomemos el caso de un bhikkhu que reflexiona: «¡Oh! ¿cuándo entraré y permaneceré en la misma dimensión en la que entran y permanecen los nobles hoy?». Cuidar semejante deseo por las liberaciones supremas da lugar a la tristeza debida al ansia. Con esto, renuncia a la aversión, y la tendencia subyacente de la aversión no reside en eso. Tomemos el caso de un bhikkhu que, abandonando el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y la tristeza anteriores, entra y se sumerge en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis.

Con esto abandona la ignorancia, y la tendencia subyacente de la ignorancia no radica en eso.

—Pero señora, ¿qué es lo contrario de una reacción emocional agradable?

—Una reacción emocional desagradable.

—¿Qué es lo contrario de la reacción emocional desagradable?

—Una reacción emocional agradable.

—¿Qué es lo contrario de una reacción emocional indiferente?

—La ignorancia.

—¿Qué es lo contrario de la ignorancia?

—La episteme.

—¿Qué es lo más parecido a la episteme?

—La liberación.

—¿Qué es lo más parecido a la liberación?

—El Nibbāna.

—¿Qué es lo más parecido al Nibbāna?

—Tu pregunta va demasiado lejos, Visākha. No se pudo determinar el límite de la pregunta. Porque el Nibbāna es la culminación, el destino y el fin de la vida de renuncia. Si los deseas, ve al Buddha y hazle esta pregunta. Deberías memorizarlo de acuerdo con su respuesta.

Luego, el laico Visākha dio su aprobación y estuvo de acuerdo con lo que dijo la bhikkhunī Dhammadinnā. Se levantó de su asiento, hizo una reverencia y respetuosamente la rodeó, manteniéndola a su derecha. Luego se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado e informó al Buddha de todo lo que habían discutido.

Cuando hubo hablado, el Buddha le dijo:

—La bhikkhunī Dhammadinnā es inteligente, Visākha, tiene una gran sabiduría. Si vinieras a mí y me hicieras estas preguntas, las respondería exactamente de la misma manera que la bhikkhunī Dhammadinnā. Eso es lo que significa y así es como debes memorizarlo. Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfecho, el laico Visākha estuvo encantado con lo que el Buddha le dijo.

MN 43: El gran catecismo **

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika.

Luego, a última hora de la tarde, el venerable Mahākoṭṭhita salió del retiro, fue a ver al venerable Sāriputta e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y la conversación cortés, se sentó a un lado y le dijo a Sāriputta:

—Venerable, hablan de «un tonto». ¿Cómo se define a una persona tonta?

—Venerable, se le llama tonto porque no entiende.

—¿Y qué no entiende?

—No entiende: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento». Se le llama tonto porque no entiende.

—Bien, venerable —aprobó Mahākoṭṭhita y estuvo de acuerdo con lo que dijo Sāriputta. Luego hizo otra pregunta:

—Hablan de «una persona sabia». ¿Cómo se define a una persona sabia?

—Se le llama sabia porque entiende.

—¿Y qué entiende?

—Entiende: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento». Se le llama sabia porque entiende.

—Hablan de «cognición». ¿Cómo se define la cognición?

—Se llama cognición porque conoce.

—¿Y qué conoce?

—Conoce «agradable», «desagradable» e «indiferente». Se llama cognición porque conoce.

—Conocimiento y comprensión, ¿están estas cosas mezcladas o separadas? ¿Y podemos diseccionarlas completamente para describir la diferencia entre ellas?

—Conocimiento y comprensión: estas cosas están mezcladas y no separadas. Y nunca puedes diseccionarlas completamente para describir la diferencia entre ellas. Porque comprendes lo que conoces y conoces lo que comprendes. Es por eso por lo que estas cosas están mezcladas y no separadas. Y nunca puedes diseccionarlas completamente para describir la diferencia entre ellas.

—Sabiduría y episteme: ¿cuál es la diferencia entre estas cosas que están mezcladas y no separadas?

—La diferencia entre estas cosas es que la sabiduría debe desarrollarse, mientras que la episteme debe entenderse completamente.

—Hablan de algo llamado «reacción emocional». ¿Cómo se define la reacción emocional?

—Se llama reacción emocional porque es una reacción.

—¿Y que es una reacción?

—La reacción es agradable, desagradable o indiferente. Se llama reacción emocional porque es una reacción.

—Hablan de algo llamado «percepción». ¿Cómo se define la percepción?

—Se llama percepción porque percibe.

—¿Y qué percibe?

—Percibe azul, amarillo, rojo y blanco. Se llama percepción porque percibe.

—La reacción emocional, la percepción y la cognición: ¿estas cosas están mezcladas o separadas? ¿Y podemos diseccionarlos completamente para describir la diferencia entre ellas?

—La reacción emocional, la percepción y la cognición: estas cosas están mezcladas, no separadas. Y nunca puedes diseccionarlas completamente para describir la diferencia entre ellas. Porque percibes a lo que reaccionas y conoces lo que percibes. Es por eso por lo que estas cosas están mezcladas, no separadas. Y nunca puedes diseccionarlas completamente para describir la diferencia entre ellas.

—¿Qué puede ser conocido por el contacto intelectual purificado libre de los cinco sentidos?

—Consciente de que «el lugar está vacío», se puede conocer un Lugar Vacío. Consciente de que «el lugar no tiene límites conocidos», se puede conocer un Lugar Sin Límites Conocidos. Consciente de que «no hay Ningún Lugar», se puede conocer Ningún Lugar.

—¿Cómo entiendes algo que se puede conocer?

—Entiendes algo que se puede conocer con el ojo de la sabiduría.

—¿Cuál es el propósito de la sabiduría?

—El propósito de la sabiduría es la episteme y la renuncia.

—¿Cuántas condiciones existen para que surja una creencia correcta?

—Hay dos condiciones para que surja una creencia correcta: las palabras de otro y la escucha adecuada. Estas son dos condiciones para que surja una creencia correcta.

—¿En cuántos factores se apoya la opinión correcta para la liberación de la conciencia a través de la episteme como fruto y beneficio?

—Cuando la creencia correcta está respaldada por cinco factores, tiene la liberación de la conciencia a través de la episteme como fruto y beneficio. Es cuando la creencia correcta está respaldada por la ética, el aprendizaje, el razonamiento, la tranquilidad y la intuición. Cuando la creencia correcta está respaldada por estos cinco factores, tiene la liberación de la conciencia a través de la episteme como fruto y beneficio.

—¿Cuántos estados de existencia hay?

—Venerable, existen estos tres estados de existencia. Existencia en el mundo de la experiencia sensorial, en el mundo del Brahmā y en el mundo inmaterial.

—¿Pero cómo se puede renacer en un nuevo estado de existencia en el futuro?

—Es cuando los seres, obstaculizados por la ignorancia y encadenados por el ansia, se complacen en diferentes reinos. Así es como hay un renacimiento en un nuevo estado de existencia en el futuro.

—Pero, ¿cómo no se produce un renacimiento en un nuevo estado de existencia en el futuro?

—Es cuando la ignorancia se desvanece, surge la episteme y cesa el ansia. Así es como no se produce el renacimiento en un nuevo estado de existencia en el futuro.

—Pero, venerable, ¿cuál es la primera jhāna?

—Venerable, es cuando un bhikkhu, totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entra y se sumerge en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada. A esto se le llama la primera jhāna.

—¿Pero cuántos factores tiene la primera jhāna?

—La primera jhāna tiene cinco factores. Cuando un bhikkhu ha entrado en la primera jhāna, dirige la mente y la mantiene concentrada, estando presentes el placer, la felicidad, la alegría y la concentración de la mente. Así es como la primera jhāna tiene cinco factores.

—Pero, ¿cuántos factores ha abandonado la primera jhāna y cuántos posee?

—La primera jhāna ha abandonado cinco factores y posee cinco factores. Cuando un bhikkhu ha entrado en la primera jhāna, se abandonan el deseo sensorial, la malevolencia, el embotamiento y la somnolencia, la inquietud y el remordimiento y la duda. Dirigir la mente y mantenerla concentrada, el placer, la felicidad, la alegría y la concentración de la mente están presentes. Así es como la primera jhāna ha renunciado a cinco factores y posee cinco factores.

—Venerable, estas cinco facultades tienen diferentes alcances y diferentes rangos, y no experimentan el alcance y los rangos de las demás. Es decir, las facultades del ojo, oído, nariz, lengua y cuerpo. ¿A qué recurren estas cinco facultades, con sus diferentes alcances y rangos? ¿Qué experimenta sus alcances y rangos?

—Estas cinco facultades, con sus diferentes alcances y rangos, recurren a la mente. Y la mente experimenta sus alcances y rangos.

—¿De qué depende la continuidad de estas cinco facultades?

—Estas cinco facultades dependen de la vida para continuar.

—¿Pero de qué depende la vida para continuar?

—La vida depende de las qualia y la conceptualización para continuar.

—¿Pero de qué dependen las qualia y la conceptualización para continuar?

—Las qualia y la conceptualización dependen de que la vida continúe.

—Hace un momento entendí que dijiste: «La vida depende de las qualia y la conceptualización para continuar». Pero también entendí que dijiste: «Las qualia y la conceptualización dependen de que la vida continúe». Entonces, ¿cómo deberíamos entender el significado de esta declaración?

—Bueno, venerable, te daré un símil. Porque mediante un símil algunas personas sensatas comprenden el significado de lo que se dice. Supongamos que se enciende una lámpara de aceite. La luz parece dependiente de la llama y la llama parece dependiente de la luz. De la misma manera, la vida depende de que las qualia y la conceptualización continúen y las qualia y la conceptualización dependen de que la vida continúe.

—¿Es la continuidad vital lo mismo que los fenómenos que se experimentan? ¿O son cosas diferentes?

—La continuidad vital no es lo mismo que los fenómenos que se experimentan. Porque si la continuidad vital y los fenómenos que se experimentan fueran lo mismo, un bhikkhu que hubiera logrado el cese de los factores de aferramiento a la existencia no emergería de él. Pero debido a que la continuidad vital y los fenómenos que se experimentan son cosas diferentes, un bhikkhu que ha logrado el cese de los factores de aferramiento a la existencia puede emerger de ahí.

—¿Cuántas cosas debe perder este cuerpo antes de ser abandonado, echado a un lado como un tronco inerte?

—Este cuerpo debe perder tres cosas antes de quedar abandonado, echado a un lado como un tronco inerte: continuidad vital, las qualia y la conceptualización y animación.

—¿Cuál es la diferencia entre alguien que ha fallecido y un bhikkhu que ha logrado el cese de los factores de aferramiento a la existencia?

—Cuando alguien muere, sus procesos físicos, verbales y mentales cesan y se calman, su continuidad vital se agota, su las qualia y la conceptualización se disipan, y sus facultades se han desintegrado. Cuando un bhikkhu ha logrado el cese de los factores de aferramiento a la existencia, sus procesos físicos, verbales y mentales cesan y se calman. Pero su continuidad vital no se agota, su las qualia y la conceptualización no se disipan, y sus facultades son muy claras. Esa es la diferencia entre alguien que ha fallecido y un bhikkhu que ha logrado el cese de los factores de aferramiento a la existencia.

—¿Cuántas condiciones son necesarias para lograr la liberación de la conciencia sin placer y sin dolor?

—Se necesitan cuatro condiciones para lograr la liberación de la conciencia sin felicidad ni sufrimiento. Abandonando el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y el sufrimiento anteriores, entra y se sumerge en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis. Estas cuatro condiciones son necesarias para lograr la liberación de la conciencia sin felicidad ni sufrimiento.

—¿Cuántas condiciones son necesarias para lograr la liberación de la conciencia sin centrarse en ningún objeto?

—Se necesitan dos condiciones para lograr la liberación de la conciencia sin centrarse en ningún objeto: no enfocarse en ningún objeto y enfocarse en la ausencia de objetos. Estas son las dos condiciones necesarias para lograr la liberación de la conciencia sin centrarse en ningún objeto.

—¿Cuántas condiciones son necesarias para permanecer en la liberación de la conciencia sin objeto?

—Se necesitan tres condiciones para permanecer en la liberación de la conciencia sin objeto: no enfocarse en ningún objeto, enfocarse en la ausencia de objetos y una determinación previa. Estas tres condiciones son necesarias para permanecer en la liberación de la conciencia sin objeto.

—¿Cuántas condiciones son necesarias para emerger de la liberación de la conciencia sin objeto?

—Se necesitan dos condiciones para emerger de la liberación de la conciencia sin objeto: enfocarse en todos los objetos y no enfocarse en la ausencia de objetos. Estas dos condiciones son necesarias para emerger de la liberación de la conciencia sin objeto.

—La liberación ilimitada de la mente, la liberación de la conciencia a través de Ningún Lugar, la liberación de la conciencia a través del vacío, y la liberación de la conciencia sin objetos: ¿difieren estas cosas tanto en significado como en expresión? ¿O significan lo mismo y solo difieren en la expresión?

—Hay una forma en la que estas cosas difieren tanto en significado como en expresión. Pero también hay una forma en la que significan lo mismo y solo difieren en la expresión.

—¿Y cuál es la forma en que estas cosas difieren tanto en significado como en expresión?

—En primer lugar, un bhikkhu esparce pensamientos de benevolencia en una dirección, y en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparce pensamientos de benevolencia a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y de malevolencia… esparce pensamientos de misericordia… esparce pensamientos de congratulaciones… esparce pensamientos de impasibilidad hacia una dirección, y hacia la segunda, y hacia la tercera, y hacia la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparce pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y de malevolencia. A esto se le llama la liberación ilimitada de la mente.

—¿Y qué es la liberación de la conciencia a través de Ningún Lugar?

—Es cuando un bhikkhu, yendo totalmente más allá de un Lugar Sin Límites Conocidos, consciente de que «no hay Ningún Lugar», entra y se sumerge en Ningún Lugar. A esto se le llama liberación de la conciencia a través de Ningún Lugar.

¿Y qué es la liberación de la conciencia a través del vacío?

—Es cuando un bhikkhu se ha ido a un bosque, o a la raíz de un árbol, o a una choza vacía, y reflexiona así: «Esto está desprovisto de quien o lo que pertenece a quien». A esto se le llama liberación de la conciencia a través del vacío.

—¿Y cuál es la liberación de la conciencia sin objetos?

—Es cuando un bhikkhu, sin centrarse en ningún objeto, entra y se sumerge en la contemplación de la mente sin objetos. Esto se llama liberación de la conciencia sin objetos. Esta es la forma en que estas cosas difieren tanto en significado como en expresión.

—¿Y cuál es la forma en que significan lo mismo y difieren solo en la expresión?

—El ansia, la aversión y la ignorancia crean límites. Un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes las ha abandonado, las ha cortado de raíz, las ha hecho como un tocón de palma y las ha borrado, para que no puedan surgir en el futuro. Se dice que la liberación inquebrantable de la mente es el mejor tipo de liberación ilimitada de la mente. La liberación inquebrantable de su mente está vacía de ansia, aversión e ignorancia.

El ansia es algo, la aversión es algo y la ignorancia es algo. Un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes las ha abandonado, las ha cortado de raíz, las ha hecho como un tocón de palma y las ha borrado, para que no puedan surgir en el futuro. Se dice que la liberación inquebrantable de la mente es la mejor forma de liberación de la conciencia a través de Ningún Lugar. La liberación inquebrantable de su mente está vacía de ansia, aversión e ignorancia.

El ansia, la aversión y la ignorancia son creadores de objetos. Un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes las ha abandonado, las ha cortado de raíz, las ha hecho como un tocón de palma y las ha borrado, para que no puedan surgir en el futuro. Entonces se dice que su liberación inquebrantable de la mente ha alcanzado su punto máximo. La liberación inquebrantable de su mente está vacía de ansia, aversión e ignorancia.

Esta es la forma en que significan lo mismo y solo difieren en la expresión.

Esto es lo que dijo el venerable Sāriputta. Satisfecho, el venerable Mahākoṭṭhita estaba feliz con lo que dijo Sāriputta.

MN 42: El pueblo de Verañja

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika.

En ese momento, los brahmanes y los cabezas de familia de Verañja residían en Sāvatthī por cierto asunto. Los brahmanes y cabezas de familia de Verañja escucharon:

—Parece que el asceta Gotama, un sākka, proveniente de una familia sākka, se está quedando cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Tiene esta buena reputación: «Ese Bendito es un Buddha, un Digno, plenamente despierto, logrado en conocimiento y conducta, santo, conocedor del mundo, guía incomparable para los que deben ser entrenados, maestro de devas y humanos, despierto, bendecido». Comprende este mundo a la perfección, con sus devas, Māras y Brahmās, con todos sus ascetas y brahmanes, devas y humanos, y lo da a conocer a otros. Proclama una enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, con el significado y la redacción correctos. Revela una vida de renuncia completamente plena y pura.

Luego, los brahmanes y cabezas de familia de Verañja se acercaron al Buddha. Antes de sentarse a un lado, algunos se inclinaron, algunos intercambiaron saludos y una conversación cortés, algunos alzaron sus palmas juntas hacia el Buddha, algunos anunciaron su nombre y clan, mientras que otros guardaron silencio.

Sentados a un lado le dijeron al Buddha:

—¿Cuál es la causa, Maestro Gotama, cuál es la razón por la que algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de pérdida, en un mal lugar, en el inframundo, en el infierno? ¿Y cuál es la causa, Maestro Gotama, cuál es la razón por la que algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial?

—La conducta inmoral y sin principios es la razón por la que algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de pérdida, en un mal lugar, en el inframundo, en el infierno. La conducta moral y basada en la Enseñanza es la razón por la cual algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial.

—No entendemos el significado detallado de esta breve declaración del Maestro Gotama. Maestro Gotama, enséñanos este asunto en detalle para que podamos entender el significado.

—Bueno, entonces, cabezas de familia, escuchad y prestad mucha atención, yo hablaré.

—Sí, señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Cabezas de familia, una persona de conducta inmoral y sin principios tiene tres atributos en el cuerpo, cuatro en el habla y tres en la mente.

—¿Y qué tres atributos del cuerpo tiene la persona inmoral y sin principios?

—Es cuando un individuo mata seres vivos. Es violento, tiene las manos ensangrentadas, es un asesino endurecido y es despiadado con los seres vivos.

Roba. Con el propósito de cometer un robo, toma la riqueza o las pertenencias de otros de la aldea o de la jungla.

Tiene relaciones sexuales con la mujer de otro. Mantiene relaciones sexuales con mujeres que tienen como tutor a su madre, a su padre, a su madre y a su padre, a su hermano, a su hermana, a sus parientes o a su clan. Mantiene relaciones sexuales con una mujer que está protegida por la ley, o que tiene marido, o cuya violación es sancionada por la ley, o incluso con una que ha sido ataviada con guirnaldas como señal de compromiso.

Así son los tres atributos del cuerpo que tiene la persona inmoral y sin principios.

—¿Y qué cuatro atributos del habla tiene la persona inmoral y sin principios?

—Es cuando un individuo miente. Se le convoca a un consejo, una asamblea, una reunión familiar, un gremio o la corte real, y se le pide que testifique: «Por favor, señor, di lo que sabes». Sin saber, dice: «Lo sé». Sabiendo, dice: «No sé». Cuando no ve, dice: «Veo». Y viendo, dice: «No veo». Así que miente deliberadamente para su beneficio o el de otros, o por alguna razón mundana trivial.

Habla divisivamente. Repite en un lugar lo que escuchó en otro sitio para dividir a las personas entre sí. Y así divide a los que están en armonía para alentar el desacuerdo, goza y se regocija en las contiendas y dice cosas que crean disputas.

Habla con crueldad. Usa el tipo de palabras que son crueles, desagradables, hirientes, ofensivas, rayanas en la ira, que no conducen a la paz interior.

Dice tonterías. Su discurso es inoportuno y no es factual ni beneficioso. No tiene nada que ver con la Enseñanza y la Disciplina. Sus palabras no tienen valor y son inoportunas, irracionales, divagantes y sin sentido.

Así son los cuatro atributos del habla que tiene la persona inmoral y sin principios.

—¿Y qué tres atributos de la mente tiene la persona inmoral y sin principios?

—Es cuando una persona es codiciosa. Ansía la riqueza y las pertenencias de los demás: «¡Oh, si tan solo sus pertenencias fueran mías!».

Tiene malevolencia e intenciones odiosas: «¡Que estos seres sean asesinados, masacrados, exterminados, destruidos o aniquilados!».

Tiene una creencia errónea. Su perspectiva está distorsionada: «No tiene sentido dar, sacrificar u ofrecer. No hay fruto ni resultado de buenas y malas acciones. No hay otra vida. No hay ninguna obligación con la madre y el padre. Ningún ser renace sin padres. Y no hay ningún asceta o brahmán en este mundo que tenga la práctica correcta o que esté en el camino correcto, que describa el más allá después de lograrlo con su propia episteme».

Así son los tres atributos de la mente que tiene la persona inmoral y sin principios.

Así es como la conducta inmoral y sin principios es la razón por la cual algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de pérdida, en un mal lugar, en el inframundo, en el infierno.

Cabezas de familia, una persona de conducta moral y con principios tiene tres atributos en el cuerpo, cuatro en el habla y tres en la mente.

—¿Y qué tres atributos del cuerpo tiene la persona moral y con principios?

—Es cuando una persona deja de matar seres vivos. Renuncia a la vara y a la espada. Es cuidadosa y simpática, vive llena de misericordia por todos los seres vivos.

Deja de robar. No toma la riqueza o las pertenencias de otros de la aldea o el bosque.

Renuncia a mantener relaciones sexuales con la mujer de otro. No mantiene relaciones sexuales con mujeres que tengan como tutor a su madre, a su padre, a su madre y a su padre, a su hermano, a su hermana, a sus parientes o a su clan. No mantiene relaciones sexuales con una mujer que está protegida por la ley, o que tiene marido, o cuya violación es castigada por la ley, ni siquiera con una que haya sido ataviada con guirnaldas como muestra de compromiso matrimonial.

Así son los tres atributos del cuerpo que tiene la persona moral y con principios.

—¿Y qué cuatro atributos del habla tiene la persona moral y con principios?

—Es cuando cierta persona deja de mentir. La convocan a un consejo, una asamblea, una reunión familiar, un gremio o a la corte real, y se le pide que testifique: «Por favor, señor, di lo que sabes». Sin saberlo, dice: «No sé». Sabiendo, dice: «Lo sé». Si no ve, dice: «No veo». Y viendo, dice: «Veo». Así que no miente deliberadamente para su beneficio ni para el de otros, o por alguna razón mundana trivial.

Renuncia al discurso divisivo. No repite en un lugar lo que escuchó en otro para dividir a las personas entre sí. En cambio, reconcilia a los que están divididos, apoyando la unidad, deleitándose en la armonía, amando la armonía, hablando palabras que promueven la armonía.

Renuncia al lenguaje cruel. Habla de una manera suave, agradable al oído, encantadora, conmovedora, educada, seductora y agradable para la gente.

Deja de decir tonterías. Sus palabras son oportunas, verdaderas y significativas, en consonancia con la Enseñanza y la Disciplina. Dice las cosas en el momento adecuado y son valiosas, razonables, concisas y beneficiosas.

Así son los cuatro atributos del habla que tiene la persona moral y con principios.

—¿Y qué tres atributos de la mente tiene la persona moral y con principios?

—Es cuando cierta persona no es codiciosa. No ansía la riqueza y las pertenencias de los demás. No piensa: «¡Oh, si tan solo sus pertenencias fueran mías!».

Tiene una mente bondadosa y benevolente: «¡Que estos seres vivos vivan libres de enemistad y de malicia, tranquilos y felices!».

Tiene una creencia correcta, una perspectiva no distorsionada: «Hay un significado en dar, sacrificar y ofrecer. Hay frutos y resultados de buenas y malas acciones. Hay una vida después de la muerte. Hay una obligación para con la madre y el padre. Hay seres que renacen sin padres. Y hay ascetas y brahmanes que son perfectos y han alcanzado la perfección, y que han logrado este y el otro mundo con su propia episteme, de modo que tienen algo que enseñar a otros».

Así son los tres atributos de la mente que tiene la persona inmoral y sin principios.

Así es como la conducta moral y de principios es la razón por la cual algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial.

Una persona de conducta moral y de principios podría desear: «¡Si, al menos, cuando mi cuerpo se desintegre, después de la muerte, renaciera en compañía de chatrias acomodados!». Es posible que esto suceda.

—¿Por qué es eso?

—Porque tiene una conducta moral y de principios, es posible que esto suceda. Una persona de conducta moral y de principios podría desear: «¡Si, al menos, cuando mi cuerpo se desintegre, después de la muerte, renaciera en compañía de brahmanes acomodados!». Es posible que esto suceda.

—¿Por qué es eso?

—Porque tiene una conducta moral y de principios, es posible que esto suceda. Una persona de conducta moral y de principios podría desear: «¡Si, al menos, cuando mi cuerpo se desintegre, después de la muerte, renaciera en compañía de los Cuatro Grandes Reyes!». Es posible que esto suceda.

—¿Por qué es eso?

Una persona de conducta moral y de principios podría desear: «¡Si, al menos, cuando mi cuerpo se desintegre, después de la muerte, renaciera en compañía de los devas de los Treinta y Tres, los Devas Guardianes, los Devas Felices, los Devas a los que les gusta crear, los Devas que gobiernan las creaciones de otros, o con los Devas del Séquito de Brahmā!». Es posible que esto suceda.

—¿Por qué es eso?

—Porque tiene una conducta moral y de principios, es posible que esto suceda. Una persona de conducta moral y de principios podría desear: «¡Si, al menos, cuando mi cuerpo se desintegre, después de la muerte, renaciera en compañía de los Devas Resplandecientes!». Es posible que esto suceda.

—¿Por qué es eso?

—Porque tiene una conducta moral y de principios, es posible que esto suceda.

Una persona de conducta moral y de principios podría desear: «¡Si, al menos, cuando mi cuerpo se desintegre, después de la muerte, renaciera en compañía de los Devas con luz limitada, los Devas con luz ilimitada, los Devas Radiantes, los Devas con resplandor limitado, los Devas con resplandor ilimitado, el Devas Gloriosos, los Devas que cosechan buenos frutos, los Devas Aviha, los Devas Atappa, los Devas Sudassa, los Devas Sudassi, los Devas Akanittha, los Devas de un Lugar Vacío, los Devas de un Lugar Sin Límites Conocidos, los Devas de Ningún Lugar o los Devas de la ausencia de los cinco factores de aferramiento a la existencia, después de su muerte!». Es posible que esto suceda.

—¿Por qué es eso?

—Porque tiene una conducta moral y de principios, es posible que esto suceda.

Una persona de conducta moral y de principios podría desear: «Si tan solo pudiera realizar la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida, y vivir habiéndolo conseguido con mi propia intuición debido a la erradicación de las tendencias subyacentes». Es posible que esto suceda.

—¿Por qué es eso?

—Porque tienen una conducta moral y de principios.

Cuando hubo hablado, los brahmanes y cabezas de familia de Verañja le dijeron al Buddha:

—¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente! Como si estuviera enderezando lo volcado, o revelando lo oculto, o señalando el camino a los perdidos, o encendiendo una lámpara en la oscuridad para que las personas con buenos ojos puedan ver lo que hay, el Maestro Gotama ha dejado clara la Enseñanza de muchas maneras. Nos refugiamos en el Maestro Gotama, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. A partir de este día, que el Maestro Gotama nos recuerde como seguidores laicos que se han refugiado de por vida.

MN 41: La gente de Sālā

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha estaba vagando por la tierra de los kosalanos junto con un gran Saṅgha de los bhikkhus cuando llegó a un pueblo de los brahmanes de Kosala llamado Sālā.

Los brahmanes y cabezas de familia de Sālā escucharon que, al parecer, el asceta Gotama, un sākka, proveniente de una familia sākka, mientras vagaba por la tierra de los kosalanos, había llegado a Sālā, junto con un gran Saṅgha de los bhikkhus. Él tiene esta buena reputación: «Ese Bendito es un Buddha, un Digno, plenamente despierto, logrado en conocimiento y conducta, santo, conocedor del mundo, guía incomparable para los que deben ser entrenados, maestro de devas y humanos, despierto, bendecido. Comprende este mundo a la perfección, con sus devas, Māras y Brahmās, con todos sus ascetas y brahmanes, devas y humanos, y lo da a conocer a otros. Proclama una enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, con el significado y la redacción correctos. Revela una vida de renuncia completamente plena y pura».

Luego, los brahmanes y cabezas de familia de Sālā se acercaron al Buddha. Antes de sentarse a un lado, algunos se inclinaron, algunos intercambiaron saludos y una conversación cortés, algunos alzaron sus palmas juntas hacia el Buddha, algunos anunciaron su nombre y clan, mientras que otros guardaron silencio.

Sentados a un lado le dijeron al Buddha:

—¿Cuál es la causa, Maestro Gotama, cuál es la razón por la que algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de pérdida, en un mal lugar, en el inframundo, en el infierno? ¿Y cuál es la causa, Maestro Gotama, cuál es la razón por la que algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial?

—La conducta inmoral y sin principios es la razón por la que algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de pérdida, en un mal lugar, en el inframundo, en el infierno. La conducta moral y basada en la Enseñanza es la razón por la cual algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial.

—No entendemos el significado detallado de esta breve declaración del Maestro Gotama. Maestro Gotama, enséñanos este asunto en detalle para que podamos entender el significado.

—Bueno, entonces, cabezas de familia, escuchad y prestad mucha atención, yo hablaré.

—Sí, señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Cabezas de familia, una persona de conducta inmoral y sin principios tiene tres atributos en el cuerpo, cuatro en el habla y tres en la mente.

—¿Y qué tres atributos del cuerpo tiene la persona inmoral y sin principios?

—Es cuando un individuo mata seres vivos. Es violento, tiene las manos ensangrentadas, es un asesino endurecido y es despiadado con los seres vivos.

Roba. Con el propósito de cometer un robo, toma la riqueza o las pertenencias de otros de la aldea o de la jungla.

Tiene relaciones sexuales con la mujer de otro. Mantiene relaciones sexuales con mujeres que tienen como tutor a su madre, a su padre, a su madre y a su padre, a su hermano, a su hermana, a sus parientes o a su clan. Mantiene relaciones sexuales con una mujer que está protegida por la ley, o que tiene marido, o cuya violación es sancionada por la ley, o incluso con una que ha sido ataviada con guirnaldas como señal de compromiso.

Así son los tres atributos del cuerpo que tiene la persona inmoral y sin principios.

—¿Y qué cuatro atributos del habla tiene la persona inmoral y sin principios?

—Es cuando un individuo miente. Se le convoca a un consejo, una asamblea, una reunión familiar, un gremio o la corte real, y se le pide que testifique: «Por favor, señor, di lo que sabes». Sin saber, dice: «Lo sé». Sabiendo, dice: «No sé». Cuando no ve, dice: «Veo». Y viendo, dice: «No veo». Así que miente deliberadamente para su beneficio o el de otros, o por alguna razón mundana trivial.

Habla divisivamente. Repite en un lugar lo que escuchó en otro sitio para dividir a las personas entre sí. Y así divide a los que están en armonía para alentar el desacuerdo, goza y se regocija en las contiendas y dice cosas que crean disputas.

Habla con crueldad. Usa el tipo de palabras que son crueles, desagradables, hirientes, ofensivas, rayanas en la ira, que no conducen a la paz interior.

Dice tonterías. Su discurso es inoportuno y no es factual ni beneficioso. No tiene nada que ver con la Enseñanza y la Disciplina. Sus palabras no tienen valor y son inoportunas, irracionales, divagantes y sin sentido.

Así son los cuatro atributos del habla que tiene la persona inmoral y sin principios.

—¿Y qué tres atributos de la mente tiene la persona inmoral y sin principios?

—Es cuando una persona es codiciosa. Ansía la riqueza y las pertenencias de los demás: «¡Oh, si tan solo sus pertenencias fueran mías!».

Tiene malevolencia e intenciones odiosas: «¡Que estos seres sean asesinados, masacrados, exterminados, destruidos o aniquilados!».

Tiene una creencia errónea. Su perspectiva está distorsionada: «No tiene sentido dar, sacrificar u ofrecer. No hay fruto ni resultado de buenas y malas acciones. No hay otra vida. No hay ninguna obligación con la madre y el padre. Ningún ser renace sin padres. Y no hay ningún asceta o brahmán en este mundo que tenga la práctica correcta o que esté en el camino correcto, que describa el más allá después de lograrlo con su propia episteme».

Así son los tres atributos de la mente que tiene la persona inmoral y sin principios.

Así es como la conducta inmoral y sin principios es la razón por la cual algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de pérdida, en un mal lugar, en el inframundo, en el infierno.

Cabezas de familia, una persona de conducta moral y con principios tiene tres atributos en el cuerpo, cuatro en el habla y tres en la mente.

—¿Y qué tres atributos del cuerpo tiene la persona moral y con principios?

—Es cuando una persona deja de matar seres vivos. Renuncia a la vara y a la espada. Es cuidadosa y simpática, vive llena de misericordia por todos los seres vivos.

Deja de robar. No toma la riqueza o las pertenencias de otros de la aldea o el bosque.

Renuncia a mantener relaciones sexuales con la mujer de otro. No mantiene relaciones sexuales con mujeres que tengan como tutor a su madre, a su padre, a su madre y a su padre, a su hermano, a su hermana, a sus parientes o a su clan. No mantiene relaciones sexuales con una mujer que está protegida por la ley, o que tiene marido, o cuya violación es castigada por la ley, ni siquiera con una que haya sido ataviada con guirnaldas como muestra de compromiso matrimonial.

Así son los tres atributos del cuerpo que tiene la persona moral y con principios.

—¿Y qué cuatro atributos del habla tiene la persona moral y con principios?

—Es cuando cierta persona deja de mentir. La convocan a un consejo, una asamblea, una reunión familiar, un gremio o a la corte real, y se le pide que testifique: «Por favor, señor, di lo que sabes». Sin saberlo, dice: «No sé». Sabiendo, dice: «Lo sé». Si no ve, dice: «No veo». Y viendo, dice: «Veo». Así que no miente deliberadamente para su beneficio ni para el de otros, o por alguna razón mundana trivial.

Renuncia al discurso divisivo. No repite en un lugar lo que escuchó en otro para dividir a las personas entre sí. En cambio, reconcilia a los que están divididos, apoyando la unidad, deleitándose en la armonía, amando la armonía, hablando palabras que promueven la armonía.

Renuncia al lenguaje cruel. Habla de una manera suave, agradable al oído, encantadora, conmovedora, educada, seductora y agradable para la gente.

Deja de decir tonterías. Sus palabras son oportunas, verdaderas y significativas, en consonancia con la Enseñanza y la Disciplina. Dice las cosas en el momento adecuado y son valiosas, razonables, concisas y beneficiosas.

Así son los cuatro atributos del habla que tiene la persona moral y con principios.

—¿Y qué tres atributos de la mente tiene la persona moral y con principios?

—Es cuando cierta persona no es codiciosa. No ansía la riqueza y las pertenencias de los demás. No piensa: «¡Oh, si tan solo sus pertenencias fueran mías!».

Tiene una mente bondadosa y benevolente: «¡Que estos seres vivos vivan libres de enemistad y de malicia, tranquilos y felices!».

Tiene una creencia correcta, una perspectiva no distorsionada: «Hay un significado en dar, sacrificar y ofrecer. Hay frutos y resultados de buenas y malas acciones. Hay una vida después de la muerte. Hay una obligación para con la madre y el padre. Hay seres que renacen sin padres. Y hay ascetas y brahmanes que son perfectos y han alcanzado la perfección, y que han logrado este y el otro mundo con su propia episteme, de modo que tienen algo que enseñar a otros».

Así son los tres atributos de la mente que tiene la persona inmoral y sin principios.

Así es como la conducta moral y de principios es la razón por la cual algunos seres vivos, Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial.

Una persona de conducta moral y de principios podría desear: «¡Si, al menos, cuando mi cuerpo se desintegre, después de la muerte, renaciera en compañía de chatrias acomodados!». Es posible que esto suceda.

—¿Por qué es eso?

—Porque tiene una conducta moral y de principios, es posible que esto suceda.

Una persona de conducta moral y de principios podría desear: «Si tan solo pudiera realizar la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida, y vivir habiéndolo conseguido con mi propia intuición debido a la erradicación de las tendencias subyacentes». Es posible que esto suceda.

—¿Por qué es eso?

—Porque tiene una conducta moral y de principios.

Cuando hubo hablado, los brahmanes y cabezas de familia de Sālā le dijeron al Buddha:

—¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente! Como si estuviera enderezando lo volcado, o revelando lo oculto, o señalando el camino a los perdidos, o encendiendo una lámpara en la oscuridad para que las personas con buenos ojos puedan ver lo que hay, el Maestro Gotama ha dejado clara la Enseñanza de muchas maneras. Nos refugiamos en el Maestro Gotama, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. A partir de este día, que el Maestro Gotama nos recuerde como seguidores laicos que se han refugiado de por vida.

MN 40: Discurso breve en Assapura

Esto he oído.

Hubo un tiempo en que el Buddha se encontraba en la tierra de los Aṅgas, cerca de la ciudad aṅga llamada Assapura. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Bhikkhus, la gente os etiqueta como ascetas. Y cuando os preguntan qué sois, decís que sois unos ascetas.

Y dado que otros os llaman así y vosotros mismos os consideráis así, debéis entrenar de esta forma: «Practicaremos de la manera que sea adecuada para un asceta. De esa manera, el término será preciso y nuestra afirmación correcta. Cualquier túnica, limosna, comida, alojamiento y medicinas y suministros para los enfermos que usemos serán muy fructíferos y beneficiosos para el donante. Y nuestra renuncia no será en vano, sino que será fecunda y fértil».

—¿Y cómo no practica un bhikkhu de la manera que es propia de un asceta?

—Hay algunos bhikkhus que no han renunciado al ansia, la malevolencia, la irritabilidad, la hostilidad, la agresividad, el desprecio, los celos, la tacañería, la astucia, el engaño, los malos deseos y la creencia incorrecta. Estas tachas, defectos y vicios de un asceta son motivo de renacimiento en lugares de pérdida y se experimentan en malos lugares. Mientras no los hayáis abandonado, y no practiquéis de la manera apropiada para un asceta, la marcha de un bhikkhu así puede compararse con el arma llamada «traficante de la muerte», de doble filo, endurecida y aguda, cubierta y envuelta en una vaina.

Digo que no os merecéis la denominación de «usuarios de una túnica exterior» solo porque llevéis una túnica exterior. No os merecéis la denominación de «asceta desnudo» solo porque andéis desnudos. No os merecéis la denominación de «usuario de polvo y suciedad» solo porque estéis cubierto de polvo y suciedad. No os merecéis la denominación de «bañistas ceremoniales» solo porque os bañéis en el agua. No os merecéis la denominación de «habitante de la raíz de un árbol» solo porque os quedéis en la raíz de un árbol. No os merecéis la denominación de «habitante al aire libre» solo porque os quedéis al aire libre. No os merecéis la denominación de «erguidos» solo porque estéis continuamente de pie. No os merecéis la denominación de «comedores a intervalos» solo porque coméis alimentos a intervalos establecidos. No os merecéis la denominación de «recitadores» solo porque recitéis las escrituras. No os merecéis la denominación de «ascetas de cabello enmarañado» solo porque tengáis el cabello enmarañado.

Imaginaos que con solo usar una túnica exterior, alguien con ansia, malevolencia, irritabilidad, hostilidad, agresividad, desprecio, celos, tacañería, astucia, engaño, malos deseos y creencias erróneas, podría renunciar a estas cosas. Si ese fuera el caso, sus amigos y colegas, parientes y familiares lo convertirían en un usuario de túnica exterior tan pronto como naciera. Le animarían: «¡Por favor, querido, usa una túnica exterior!». Al hacerlo, renunciaría al ansia, a la malevolencia, a la irritabilidad, a la hostilidad, a la agresividad, al desprecio, a los celos, a la tacañería, a la astucia, al engaño, a los malos deseos y a la creencia incorrecta.

Pero a veces veo a alguien con estas malas cualidades que usa una túnica exterior. Por eso digo que no os merecéis la denominación de «portador de túnica exterior» solo porque uséis una túnica exterior.

Imaginaos que con solo ir desnudo… vistiendo polvo y suciedad… bañarse en el agua… permanecer en la raíz de un árbol… permanecer al aire libre… estar de pie continuamente… comer a intervalos establecidos… recitar las escrituras… tener el cabello enmarañado a alguien con ansia, malevolencia, la irritabilidad, la hostilidad, la agresividad, el desprecio, los celos, la tacañería, la astucia, el engaño, los malos deseos y una creencia incorrecta podrían renunciar a estas cosas. Si ese fuera el caso, sus amigos y colegas, parientes y familiares lo convertirían en un asceta de cabello enmarañado tan pronto como naciera. Le animarían: «¡Por favor, querido, conviértete en un asceta de cabello enmarañado!». Al hacerlo, renunciaría al ansia, a la malevolencia, a la irritabilidad, a la hostilidad, a la agresividad, al desprecio, a los celos, a la tacañería, a la astucia, al engaño, a los malos deseos y a la creencia incorrecta.

Pero a veces veo a alguien con estas malas cualidades que es un asceta de pelo enmarañado. Por eso digo que no os merecéis la denominación de «asceta de cabello enmarañado» solo porque tengáis el cabello enmarañado.

—¿Y cómo practica un bhikkhu de la manera que es propia de un asceta?

—Hay algunos bhikkhus que han renunciado al ansia, a la malevolencia, a la irritabilidad, a la hostilidad, a la agresividad, al desprecio, a los celos, a la tacañería, a la astucia, al engaño, a los malos deseos y a la creencia incorrecta. Estas tachas, defectos y vicios de un asceta son motivo de renacimiento en lugares de pérdida y se experimentan en malos lugares. Cuando han renunciado a ellos, están practicando de la manera que es apropiada para un asceta.

Se ven a sí mismos purificados de todas estas malas y perjudiciales cualidades. Al ver esto, surge la alegría. Al estar alegres, surge el placer. Cuando la mente está llena de placer, el cuerpo se tranquiliza. Cuando el cuerpo está tranquilo, sienten felicidad. Y cuando está feliz, la mente se sumerge en contemplación.

Esparcen pensamientos de benevolencia en una dirección, y en la segunda, y en la tercera, y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, ellos esparcen pensamientos de benevolencia a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y de malevolencia.

Esparcen pensamientos de misericordia…

Esparcen pensamientos de congratulaciones…

Esparcen pensamientos de impasibilidad en una dirección, a la segunda, a la tercera y a la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparcen pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y de malevolencia.

Supongamos que hubiera un estanque de lotos con agua clara, dulce y fresca, limpia, con orillas suaves, muy delicioso. Luego llega una persona, ya sea del este, oeste, norte o sur, luchando en el calor opresivo, cansada, sedienta y reseca. No importa de qué dirección venga, cuando llegue a ese estanque de lotos aliviará su sed y su agotamiento por calor.

De la misma manera, supongamos que alguien ha pasado de la vida hogareña a la vida sin hogar, ya sea de una familia de chatrias, brahmanes, comerciantes o trabajadores, y ha llegado a la Enseñanza y la Disciplina proclamada por un Tathāgata. Habiendo desarrollado la benevolencia, la misericordia, las congratulaciones y la impasibilidad de esta manera, obtiene la paz interior. Por esa paz interior está practicando el camino propio de un asceta.

Y supongamos que alguien ha pasado de la vida hogareña a la vida sin hogar, ya sea de una familia de chatrias, brahmanes, comerciantes o trabajadores, y logra la liberación de la conciencia a través de la episteme en esta misma vida. Y vive habiéndolo conseguido con su propia episteme debido a la erradicación de las tendencias subyacentes. Es un asceta por el fin de las tendencias subyacentes.

Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.

MN 39: Gran discurso en Assapura

Esto he oído.

Hubo un tiempo en que el Buddha se encontraba en la tierra de los Aṅgas, cerca de la ciudad aṅga llamada Assapura. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Bhikkhus, la gente os etiqueta como ascetas. Y cuando os preguntan qué sois, decís que sois ascetas.

Y dado que otros os llaman así y vosotros mismos os consideráis así, debéis entrenar así: «Emprenderemos y seguiremos las cosas que hacen que uno sea un asceta y un brahmán. De esa manera, el término será preciso y nuestra afirmación correcta. Cualquier túnica, limosna, comida, alojamiento y medicinas y suministros para los enfermos que usemos serán muy fructíferos y beneficiosos para el donante. Y nuestra renuncia no será en vano, sino que será fecunda y fértil».

—¿Y cuáles son las cosas que hacen que uno sea un asceta y un brahmán?

—Deberíais entrenar así: «Tendremos entendimiento y prudencia». Ahora, bhikkhus, podríais pensar: «Tenemos entendimiento y prudencia. Esto ya es suficiente. Hemos alcanzado la meta de la vida como asceta. No queda más por hacer». Y podéis estar contentos con eso.

Os declaro esto, bhikkhus, os anuncio esto: «Vosotros que buscáis ser verdaderos ascetas, no perdáis de vista la meta de la vida de renuncia mientras aún quede algo más por hacer».

—¿Qué más queda por hacer?

—Debéis entrenar así: «Nuestro comportamiento corporal será puro, claro, abierto, ni inconsistente ni reservado. Y no nos glorificaremos a nosotros mismos ni menospreciaremos a los demás por nuestro comportamiento corporal puro». Ahora, bhikkhus, podríais pensar: «Tenemos entendimiento y prudencia, y nuestro comportamiento corporal es puro. Esto ya es suficiente…».

Os declaro esto, bhikkhus, os anuncio esto: «Vosotros que buscáis ser verdaderos ascetas, no perdáis de vista la meta de la vida de renuncia mientras aún quede algo más por hacer».

—¿Qué más queda por hacer?

—Debéis entrenar así: «Nuestro comportamiento verbal… Nuestro comportamiento mental… El sustento será puro, claro, abierto, ni inconsistente ni reservado. Y no nos glorificaremos a nosotros mismos ni menospreciaremos a los demás por nuestro sustento puro». Ahora, bhikkhus, podríais pensar: «Tenemos entendimiento y prudencia, nuestro comportamiento corporal, verbal y mental es puro y nuestro sustento es puro. Esto ya es suficiente. Hemos alcanzado la meta de la vida como asceta. No queda más por hacer. Y podemos estar contentos con esto».

Os declaro esto, bhikkhus, os anuncio esto: «Vosotros que buscáis ser verdaderos ascetas, no perdáis de vista la meta de la vida de renuncia mientras aún quede algo más por hacer».

—¿Qué más queda por hacer?

—Deberíais entrenar así: «Cerraremos nuestras puertas de los sentidos. Cuando vemos una imagen con nuestros ojos, no nos dejamos atrapar por las características y los detalles. Si la facultad de la vista se dejara sin restricciones, los malos y perjudiciales defectos del ansia y la aversión se volverían abrumadores. Por eso practicaremos la contención, protegeremos la facultad de la vista y lograremos su contención. Cuando escuchamos un sonido con nuestros oídos… Cuando olemos un olor con nuestra nariz… Cuando probamos un sabor con nuestra lengua… Cuando sentimos un tacto con nuestro cuerpo… Cuando conocemos una idea con nuestro intelecto, no nos dejamos atrapar por las características y los detalles. Si la facultad de la mente se dejara sin restricciones, los malos y perjudiciales defectos del ansia y la aversión se volverían abrumadores. Por esta razón, practicaremos la moderación, protegeremos la facultad de la mente y lograremos su contención». Ahora, bhikkhus, podríais pensar: «Tenemos entendimiento y prudencia, nuestro comportamiento corporal, verbal y mental es puro, nuestro sustento es puro y las puertas de nuestros sentidos están restringidas. Esto ya es suficiente…».

—¿Qué más queda por hacer?

—Deberíais entrenar así: «No comeremos demasiado. Solo comeremos después de reflexionar adecuadamente sobre nuestra comida. Comeremos no por diversión, complacencia, adorno o decoración, sino solo para sostener este cuerpo, evitar daños y apoyar el entrenamiento. De esta manera, acabaremos con las viejas molestias y no daremos lugar a nuevas molestias, y viviremos tranquilos y sin culpa». Ahora, bhikkhus, podríais pensar: «Tenemos entendimiento y prudencia, nuestro comportamiento corporal, verbal y mental es puro, nuestro sustento es puro, nuestras puertas de los sentidos están restringidas y no comemos demasiado. Esto ya es suficiente…».

—¿Qué más queda por hacer?

—Deberíais entrenar así: «Nos aseguraremos de permanecer despiertos. Cuando caminemos de un lado a otro o nos sentemos durante el día, despejaremos las obstrucciones mentales, y lo mismo haremos cuando caminemos de un lado a otro o nos sentemos durante el primer turno de noche. Durante el segundo turno de noche, nos acostaremos en posición del león del lado derecho, con una pierna encima de la otra, y descansaremos conscientes de volver a levantarnos. Cuando llega la última vigilia nocturna, nos levantaremos de nuevo e iremos de un lado a otro o nos sentaremos mientras limpiamos las obstrucciones mentales». Ahora, bhikkhus, podríais pensar: «Tenemos entendimiento y prudencia, nuestro comportamiento corporal, verbal y mental es puro, nuestro sustento es puro, nuestras puertas de los sentidos están restringidas, no comemos demasiado y tratamos de estar despiertos. Esto ya es suficiente…».

—¿Qué más queda por hacer?

—Deberíais entrenar así: «Tendremos conciencia de la situación e impasibilidad. Actuaremos con conciencia de la situación al salir y al volver, al mirar hacia adelante y hacia un lado, al doblar y extender las extremidades, al llevar la túnica exterior, el cuenco y la túnica al comer, al beber, al masticar y al probar, al orinar y al defecar, al caminar, levantarnos y sentarnos, al dormir y al despertarnos, al hablar y al guardar silencio». Ahora, bhikkhus, podríais pensar: «Tenemos entendimiento y prudencia, nuestro comportamiento corporal, verbal y mental es puro, nuestro sustento es puro, nuestras puertas de los sentidos están restringidas, no comemos demasiado, tratamos de estar despiertos, y tenemos impasibilidad y conciencia de la situación. Esto ya es suficiente…».

—¿Qué más queda por hacer?

—Tomemos el caso de un bhikkhu que frecuenta un alojamiento apartado: un bosque, la raíz de un árbol, una colina, un barranco, una cueva de montaña, un cementerio, la jungla, el aire libre, un montón de paja.

Después de la comida, regresa de la ronda de limosnas, se sienta con las piernas cruzadas con el cuerpo erguido y establece la impasibilidad allí mismo. Renunciando al ansia por el mundo, contempla con una mente libre de ansia, limpiando la mente de ansia. Abandonando el odio y la malevolencia, contempla con una mente libre de malevolencia, llena de misericordia por todos los seres vivos, limpiando la mente de la malevolencia. Abandonando el embotamiento y la somnolencia, contempla con una mente libre de embotamiento y somnolencia, se esfuerza por la luz, reflexivo y consciente, limpiando la mente de embotamiento y somnolencia. Abandonando la inquietud y el remordimiento, contempla sin inquietud, su mente en paz interior, limpiando la mente de inquietud y remordimiento. Abandonando la duda, contempla habiendo ido más allá de la duda, sin estar indeciso acerca de las buenas cualidades, limpiando la mente de dudas.

Supongamos que un hombre que se ha endeudado se dedicara a trabajar y sus esfuerzos tuvieran éxito. Pagaría el préstamo original y le quedaría suficiente para mantener a su esposa. Pensando en esto, estaría lleno de alegría y felicidad.

Supongamos que una persona estuviera gravemente enferma, padeciendo y sufriendo. Perdería el apetito y se debilitaría físicamente. Pero después de un tiempo se recuperaría de esa enfermedad y recuperaría el apetito y las fuerzas. Pensando en esto, se llenaría de alegría y felicidad.

Supongamos que una persona fue encerrada en una cárcel. Pero después de algún tiempo es liberada de la cárcel, sana y salva, sin pérdida de riqueza. Pensando en esto, se llenaría de alegría y felicidad.

Supongamos que una persona fuera un siervo. Pertenece a otra persona y no puede ir a donde quiera. Pero después de algún tiempo padeciendo y sufriendo la servidumbre, se convierte en su propio amo, un individuo emancipado capaz de ir a donde quiera. Pensando en esto, se llenaría de alegría y felicidad

Supongamos que hubiera una persona con riquezas y propiedades que viaja por un camino de la jungla. Pero después de algún tiempo cruza la selva, sana y salva, sin pérdida de riqueza. Pensando en esto, se llenaría de alegría y felicidad.

Del mismo modo, mientras estos cinco obstáculos no se abandonen en su interior, un bhikkhu se los considera una deuda, una enfermedad, una prisión, una servidumbre y una travesía de la jungla. Pero cuando estos cinco obstáculos se abandonan dentro de uno mismo, un bhikkhu considera esto como la liberación de deudas, la buena salud, la liberación de la prisión, la emancipación y la seguridad.

Abandona estos cinco obstáculos, las tendencias subyacentes de la conciencia que debilitan la sabiduría. Luego, totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entra y se sumerge en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada.

Empapa, riega, llena y colma su cuerpo con placer y felicidad surgida del retiro. No hay parte del cuerpo que no se colme por el placer y la felicidad surgida del retiro. Es como cuando un hábil asistente de baño o su aprendiz echa jabón en polvo en un plato de bronce, y poco a poco agrega agua y amasa hasta que el terrón de jabón esté húmedo, empapado tanto por fuera como por dentro, pero sin que gotee.

De la misma manera, un bhikkhu empapa, riega, llena y colma su cuerpo con el placer y la felicidad surgida del retiro. No hay parte del cuerpo que no se extienda por el placer y la felicidad surgida del retiro.

A medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entra y se sumerge en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen de la concentración, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento.

Empapa, riega, llena y colma su cuerpo con placer y felicidad nacida de la contemplación. No hay parte del cuerpo que no se extienda por el placer y la felicidad nacida de la contemplación. Es como un lago profundo alimentado por agua de manantial. No hay ensenada al este, oeste, norte o sur, y no hay lluvia para reponerla de vez en cuando. Pero la corriente de agua fría que brota del lago empapa, riega, llena y colma todo el lago. No hay parte del lago que no esté llena de agua fría.

De la misma manera, un bhikkhu empapa, riega, llena y colma su cuerpo con el placer y la felicidad nacida de la contemplación. No hay parte del cuerpo que no se extienda por el placer y la felicidad nacida de la contemplación.

Y con el desvanecimiento del placer, entra y se sumerge en la tercera jhāna, donde contempla con impasibilidad, diligente y decidido y siente el bienestar corporal del que los nobles declaran: «impasible y decidido, uno permanece en la felicidad».

Empapa, riega, llena y colma su cuerpo con una felicidad libre de placer. No hay parte del cuerpo que no se extienda con felicidad sin placer. Es como un estanque con nenúfares azules o lotos rosados ​​o blancos. Algunos de ellos brotan y crecen en el agua sin elevarse por encima de ella, prosperando bajo el agua. Desde la punta hasta la raíz, están empapados, regados, llenos y colmados de agua fría. No hay ninguna parte de ellos que no esté empapada con agua fría.

De la misma manera, un bhikkhu empapa, riega, llena y colma su cuerpo con felicidad libre de placer. No hay parte del cuerpo que no se extienda con felicidad sin placer.

Abandonando el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y la tristeza anteriores, entra y se sumerge en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis.

Se sienta extendiendo su cuerpo con una mente pura y brillante. No hay parte del cuerpo que no se colme con una mente pura y brillante. Es como alguien sentado envuelto de pies a cabeza con una tela blanca. No hay ninguna parte del cuerpo que no esté cubierta con un paño blanco.

De la misma manera, se sientan colmando su cuerpo con una mente pura y brillante. No hay parte del cuerpo que no se colme con una mente pura y brillante.

Cuando su mente se ha sumergido en una contemplación completa como esta, purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, funcional, firme e imperturbable, la extiende hacia el recuerdo de vidas pasadas. Recuerda muchos tipos de vidas pasadas, con sus características y detalles.

Supongamos que una persona dejara su pueblo de origen y se fuera a otro pueblo. De ese pueblo iría a otro pueblo más. Y de ese pueblo regresa a su pueblo natal. Piensa: «Fui de mi pueblo natal a otro pueblo. Allí me quedé así, me senté así, hablé así o me quedé callado así. De ese pueblo fui a otro pueblo más. Allí también me quedé así, me senté así, hablé así o me quedé callado así. Y de ese pueblo volví a mi pueblo natal».

De la misma manera, un bhikkhu recuerda sus muchos tipos de vidas pasadas, con sus características y detalles.

Cuando su mente se ha sumergido en una contemplación completa como esta, purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, funcional, firme e imperturbable, la extiende hacia el conocimiento de la muerte y el renacimiento de los seres. Con la clarividencia que está purificada y es sobrehumana, ve a los seres morir y renacer, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar. Y entiende cómo los seres renacen de acuerdo con sus acciones: «Seguramente estos seres hicieron cosas malas a través del cuerpo, el habla y la mente. Hablaron mal de los nobles, tuvieron una creencia errónea, y optaron por actuar según esa creencia errónea. Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de desgracia, un mal lugar, el inframundo, el infierno. Sin embargo, estos seres hicieron cosas buenas a través del cuerpo, el habla y la mente. Nunca hablaron mal de los nobles, tenían la creencia correcta, y optaron por actuar desde esa creencia correcta. Cuando su cuerpo se desintegre, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial».

Y así, con una clarividencia purificada y sobrehumana, ve a los seres morir y renacer, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar y entiende cómo los seres renacen de acuerdo con sus acciones.

Cuando su mente se ha sumergido en una contemplación completa como esta, purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, funcional, firme e imperturbable, lo extiende hacia el conocimiento del fin de las tendencias subyacentes. Él realmente entiende: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento».

Él realmente entiende: «Estas son tendencias subyacentes»… «Este es el origen de las tendencias subyacentes»… «Este es el cese de las tendencias subyacentes»… «Esta es la práctica que conduce al cese de las tendencias subyacentes». Con la episteme, su mente se libera de las tendencias subyacentes de la sensorialidad, del ansia de renacer y de la ignorancia. Cuando se libera, sabe que está liberado. Entiende: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado».

Supongamos que en una cañada en la montaña hubiera un lago transparente, claro y sin nubes. Una persona con buena vista de pie en la orilla vería conchas de mejillón, grava y guijarros, y bancos de peces nadando o quedándose quietos. Pensaría: «Este lago es transparente, claro y sin nubes. Y aquí están las conchas de mejillones, grava y guijarros, y bancos de peces nadando o quedándose quietos».

De la misma manera, un bhikkhu entiende verdaderamente: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento». Entiende: «no hay retorno a ningún estado de existencia».

A este bhikkhu se le llama «asceta», «brahmán», «lavado», «maestro del conocimiento», «instruido», «noble» y «Digno».

—¿Y cómo un bhikkhu es un asceta?

—Ha sofocado los malos y perjudiciales defectos que están corrompidos, lo que lleva a vidas futuras, hirientes, lo que resulta en sufrimiento y futuro renacimiento, vejez y muerte. Así es como un bhikkhu es un asceta.

—¿Y cómo un bhikkhu es un brahmán?

—Ha excluido las malas y perjudiciales cualidades. Así es como un bhikkhu es un brahmán.

—¿Y cómo un bhikkhu se ha lavado?

—Se ha despojado de los malos y perjudiciales defectos. Así es un bhikkhu que se ha lavado.

—¿Y cómo un bhikkhu es un maestro del conocimiento?

—Ha conocido los malos y perjudiciales defectos. Así es como un bhikkhu es un maestro del conocimiento.

—¿Y cómo un bhikkhu es un instruido?

—Ha eliminado las cualidades malas y perjudiciales. Así es como un bhikkhu es un instruido.

—¿Y cómo un bhikkhu es un noble?

—Están muy lejos de las malas y perjudiciales cualidades. Así es un bhikkhu noble.

—¿Y cómo se perfecciona un bhikkhu?

—Está lejos de los malos y perjudiciales defectos que corrompen, conducen a vidas futuras, dañinos, que resultan en sufrimiento y futuro renacimiento, vejez y muerte. Así es como un bhikkhu se perfecciona.

Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.

MN 38: Gran discurso sobre el fin del ansia

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika.

En ese momento, un bhikkhu llamado Sāti, el hijo del pescador, tuvo la siguiente creencia errónea dañina: «Según entiendo las enseñanzas del Buddha, es esta misma cognición la que vaga y transmigra, no otra».

Varios bhikkhus se enteraron de esto. Se acercaron a Sāti y le dijeron:

—¿Es realmente cierto, venerable Sāti, que tienes este concepto erróneo tan dañino: «Según entiendo las enseñanzas del Buddha, es esta misma cognición la que vaga y transmigra, no otra»?

—Absolutamente, venerables. Según entiendo las enseñanzas del Buddha, es esta misma cognición la que vaga y transmigra, no otra.

Luego, deseando disuadir a Sāti de su creencia, los bhikkhus lo persiguieron, lo presionaron y lo interrogaron: «¡No digas eso, Sāti! No tergiverses al Buddha, porque tergiversar al Buddha no es bueno. Y el Buddha no diría eso. En muchos sentidos, el Buddha ha dicho que la cognición se origina de forma dependiente, ya que la cognición no surge sin una causa».

Pero a pesar de que los bhikkhus lo presionaron de esta manera, Sāti se aferró obstinadamente a su creencia errónea e insistió en afirmarla.

Cuando no pudieron disuadir a Sāti de su creencia, los bhikkhus fueron hacia donde estaba el Buddha, se inclinaron, se sentaron a un lado y le contaron lo que había sucedido.

Entonces el Buddha le dijo a un cierto bhikkhu:

—Por favor, bhikkhu, ve en mi nombre y dile al bhikkhu Sāti que el Maestro lo llama.

—Sí, señor —respondió ese bhikkhu.

Fue a Sāti y le dijo:

—Venerable Sāti, el maestro te llama.

—Sí, venerable —respondió Sāti. Se acercó al Buddha, se inclinó y se sentó a un lado.

El Buddha le dijo:

—¿Es realmente cierto, Sāti, que tienes este concepto erróneo tan dañino: «Según entiendo las enseñanzas del Buddha, es esta misma cognición la que vaga y transmigra, no otra?».

—Por supuesto, señor. Según entiendo las enseñanzas del Buddha, es esta misma cognición la que vaga y transmigra, no otra.

—Sāti, ¿qué es esa cognición?

—Señor, es quien habla, siente y experimenta los resultados de las buenas y malas acciones en todos los diferentes ámbitos.

—Estúpido, ¿a quién diablos has conocido que le enseñe de esa manera? ¿No he dicho de muchas maneras que la cognición se origina de manera dependiente, ya que la cognición no surge sin una causa? Pero aun así me distorsionas con tu comprensión equivocada, te haces daño y generas mucho condicionalidad perjudicial. Esto le acarreará un gran quebranto y desgracia.

Entonces el Buddha dijo a los bhikkhus:

—¿Qué os parece, bhikkhus? ¿Este bhikkhu Sāti ha encendido al menos una chispa de sabiduría en esta enseñanza y en este código de disciplina?

—¿Cómo puede ser eso, señor?

—No, señor.

Cuando se dijo esto, Sāti se sentó en silencio, avergonzado, con los hombros caídos, abatido, deprimido, sin nada que decir.

Sabiendo esto, el Buddha dijo:

—Estúpido, serás conocido por tu propia creencia errónea dañina. Preguntaré a los bhikkhus sobre esto.

Entonces el Buddha les dijo a los bhikkhus:

—Bhikkhus, ¿comprendéis mis enseñanzas como lo hace Sāti, cuando me tergiversa con su comprensión incorrecta, se daña a sí mismo y genera mucho condicionalidad perjudicial?

—No, señor. Porque de muchas maneras el Buddha nos ha dicho que el contacto se origina de manera dependiente, ya que el contacto no surge sin una causa.

—¡Bien, bien, bhikkhus! Es bueno que entendáis mi enseñanza así. Porque de muchas maneras os he dicho que el contacto se origina de manera dependiente, ya que el contacto no surge sin una causa. Pero aun así, este Sāti me tergiversa con su comprensión equivocada, se daña a sí mismo y genera mucho condicionalidad perjudicial. Esto le acarreará un gran quebranto y desgracia.

El contacto se determina de acuerdo con las condiciones específicas de las que depende y de las cuales surge. El contacto que surge dependiente del ojo y las imágenes se considera contacto visual. El contacto que surge dependiente del oído y los sonidos se considera contacto auditivo. El contacto que surge dependiente de la nariz y los olores se considera contacto olfativo. El contacto que surge dependiente de la lengua y los gustos se considera contacto gustativo. El contacto que surge dependiente del cuerpo y del tacto se considera contacto corporal. El contacto que surge dependiente del intelecto y las ideas se considera contacto intelectual.

Es como el fuego, que se determina de acuerdo con las condiciones específicas que dependen de las cuales arde. Un fuego que arde dependiendo de los troncos se considera un fuego de leña. Un fuego que arde dependiendo de las ramitas se considera un fuego de ramitas. Un fuego que arde dependiente de la hierba se considera un fuego de hierba. Un fuego que arde dependiendo del estiércol de vaca se considera un fuego de estiércol de vaca. Un fuego que arde dependiente de las cáscaras se considera un fuego de las cáscaras. Un incendio que arde en función de la basura se considera un incendio de basura. De la misma manera, El contacto se determina de acuerdo con las condiciones específicas de las que depende y de las cuales surge…

Bhikkhus, ¿veis que esto ha surgido?

—Sí, señor.

—¿Veis que se originó con aquello como combustible?

—Sí, señor.

—¿Veis que cuando ese combustible cesa, lo que ha surgido es probable que cese?

—Sí, señor.

—¿Surgen dudas cuando no estáis seguros de si esto ha sucedido o no?

—Sí, señor.

—¿Os surgen dudas cuando no estáis seguros de que si esto se originó o no, con aquello como combustible?

—Sí, señor.

—¿Os surgen dudas cuando no estáis seguro de que si cuando cesa ese combustible o no, lo que ha surgido es probable que cese?

—Sí, señor.

—¿Abandona la duda aquel que realmente ve con episteme que esto ha surgido?

—Sí, señor.

—¿Abandona la duda aquel que realmente ve con episteme que esto se ha originado con aquello como combustible?

—Sí, señor.

—¿Abandona la duda aquel que realmente ve con episteme que cuando aquel combustible cesa, lo que ha surgido es probable que cese?

—Sí, señor.

—¿Está libre de dudas sobre si esto ha sucedido?

—Sí, señor.

—¿Está libre de dudas sobre si esto se originó con aquello como combustible?

—Sí, señor.

—¿No tiene ninguna duda de si cuando cese aquel combustible, lo que ha surgido es probable que cese?

—Sí, señor.

—¿En realidad ha visto claramente con episteme que esto ha surgido?

—Sí, señor.

—¿En realidad ha visto claramente con episteme que esto se originó con aquello como combustible?

—Sí, señor.

—¿En realidad ha visto claramente con episteme que cuando aquel combustible cesa, lo que ha surgido es probable que cese?

—Sí, señor.

—Esta episteme es pura y brillante. Sin embargo, si os adherís a ella, la apreciáis, la atesoráis y la tratáis como si fuera vuestra, ¿sería ésta la manera adecuada de comprender la Enseñanza en los términos del símil de la barca?

—No, señor.

—Esta episteme es pura y brillante. Sin embargo, si os no adherís a ella, si no la apreciáis, ni la atesoráis ni la tratáis como si fuera vuestra, ¿sería ésta la manera adecuada de comprender la Enseñanza en los términos del símil de la barca?

—Sí, señor.

—Bhikkhus, existen estos cuatro combustibles. Mantienen a los seres vivos que han nacido y ayudan a los que están por nacer.

—¿Qué cuatro?

—Alimentos sólidos, gruesos o finos, las qualia son el segundo, la situación condicional el tercero y la animación el cuarto.

¿Cuál es la fuente, el origen, el lugar de nacimiento y la raíz de estos cuatro combustibles?

—El ansia.

—¿Y cuál es la fuente del ansia?

—La reacción emocional.

—¿Y cuál es la fuente de la reacción emocional?

—Las qualia.

—¿Y cuál es la fuente de las qualia?

—Los seis campos de los sentidos.

—¿Y cuál es la fuente de los seis campos de los sentidos?

—Las qualia y la conceptualización.

—¿Y cuál es la fuente de las qualia y de la conceptualización?

—La vida.

—¿Y cuál es la fuente de la vida?

—La situación condicional.

—¿Y cuál es la fuente de la situación condicional?

—La ignorancia.

Entonces, la ignorancia es una condición para la condicionalidad. La condicionalidad es una condición para la vida. La vida es una condición para las qualia y la conceptualización. Las qualia y la conceptualización son las condiciones para los seis campos de los sentidos. Los seis campos de los sentidos son la condición para las qualia. Las qualia son una condición para la reacción emocional. La reacción emocional es una condición para el ansia. El ansia es una condición para el aferramiento. El aferramiento es una condición para la existencia. La existencia es una condición para el renacimiento. El renacimiento es una condición para la vejez y la muerte, la amargura, el lamento, el dolor, la tristeza y la angustia por venir. Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento.

—«El renacimiento es una condición para la vejez y la muerte». Eso es lo que dije. ¿Así es como veis esto o no?

—Así es como lo vemos nosotros.

—«La existencia es una condición para el renacimiento»… «La ignorancia es una condición para la condicionalidad». Eso es lo que dije. ¿Así es como ves esto o no?

—Así es como lo vemos nosotros.

—¡Bien, bhikkhus! así que tanto vosotros como yo decimos esto. Cuando esto ha surgido, es decir, debido al surgimiento de esto que aquello otro surge. Es decir: la ignorancia es una condición para la condicionalidad. La condicionalidad es una condición para la vida. La vida es una condición para las qualia y la conceptualización. Las qualia y la conceptualización son condiciones para los seis campos de los sentidos. Los seis campos de los sentidos son condiciones para las qualia. Las qualia son una condición para la reacción emocional. La reacción emocional es una condición para el ansia. El ansia es una condición para el aferramiento. El aferramiento es una condición para la existencia. La existencia es una condición para el renacimiento. El renacimiento es una condición para la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la amargura, la tristeza y la angustia por venir. Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento.

Cuando la ignorancia se desvanece y sin nada, cesa la condicionalidad. Cuando cesa la condicionalidad, cesa la vida. Cuando cesa la vida, cesan las qualia y la conceptualización. Cuando cesan las qualia y la conceptualización, cesan los seis campos de los sentidos. Cuando cesan los seis campos de los sentidos, cesan las qualia. Cuando cesan las qualia, cesa la reacción emocional. Cuando cesa la reacción emocional, cesa el ansia. Cuando cesa el ansia, cesa el aferramiento. Cuando cesa el aferramiento, cesa la existencia. Cuando cesa la existencia, cesa el renacimiento. Cuando cesa el renacimiento, cesan la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la amargura, la tristeza y la angustia. Así cesa toda esta masa de sufrimiento.

«Cuando cesa el renacimiento, cesa la vejez y la muerte». Eso es lo que dije. ¿Así es como ves esto o no?

—Así es como lo vemos nosotros.

—«Cuando cesa la existencia, cesa el renacimiento»… «Cuando cesa la ignorancia, cesa la situación condicional». Eso es lo que dije. ¿Así es como veis esto o no?

—Así es como lo vemos nosotros.

—¡Bien, bhikkhus! así que tanto vosotros como yo decimos esto. Cuando esto no existe, aquello no llega a ser, debido al cese de esto, aquello cesa. Es decir: cuando cesa la ignorancia, cesa la situación condicional. Cuando cesa la situación condicional, cesa la vida. Cuando cesa la vida, cesan las qualia y la conceptualización. Cuando cesan las qualia y la conceptualización, cesan los seis campos de los sentidos. Cuando cesan los seis campos de los sentidos, cesan las qualia. Cuando cesan las qualia, cesa la reacción emocional. Cuando cesa la reacción emocional, cesa el ansia. Cuando cesa el ansia, cesa el aferramiento. Cuando cesa el aferramiento, cesa la existencia. Cuando cesa la existencia, cesa el renacimiento. Cuando cesa el renacimiento, cesan la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la amargura, la tristeza y la angustia. Así cesa toda esta masa de sufrimiento.

Sabiendo y viendo de esta manera, bhikkhus, ¿volveríais al pasado pensando: «¿Existimos en el pasado?» «¿No existimos en el pasado?» «¿Qué éramos en el pasado?» «¿Cómo éramos en el pasado?» «¿Después de ser qué, en qué nos convertimos en el pasado?»?

—No, señor.

—Sabiendo y viendo de esta manera, bhikkhus, ¿miraríais hacia el futuro pensando: «¿existiremos en el futuro?» «¿No existiremos en el futuro?» «¿Qué seremos en el futuro?» «¿Cómo estaremos en el futuro?» «¿Después de ser qué, en qué nos convertiremos en el futuro?»?

—No, señor.

—Sabiendo y viendo de esta manera, bhikkhus, ¿estaríais indecisos sobre el presente pensando: «¿Existo?» «¿Yo no existo?» «¿Qué soy yo?» «¿Cómo soy?» «¿De dónde ha salido este ser?» «¿Adónde irá?»?

—No, señor.

—¿Sabiendo y viendo de esta manera, diríais: «Nuestro Maestro es respetado. Hablamos así por respeto a nuestro maestro»?

—No, señor.

—¿Sabiendo y viendo de esta manera, diríais: «Nuestro Maestro dice esto. Es solo por él que decimos esto»?

—No, señor.

—¿Sabiendo y viendo de esta manera, reconoceríais a otro Maestro?

—No, señor.

—Sabiendo y viendo de esta manera, ¿creeríais que las observancias y los ritos ruidosos y supersticiosos de los diversos ascetas y brahmanes son las cosas más importantes?

—No, señor.

—¿No estáis hablando sólo de lo que habéis conocido, visto y comprendido por vosotros mismos?

—Sí, señor.

—¡Bien, bhikkhus! Vosotros habéis han sido guiados por mí con esta enseñanza que es visible en esta misma vida, inmediatamente efectiva, invitando a la inspección, relevante, para que las personas sensatas puedan conocerla por sí mismas. Porque cuando dije que esta enseñanza es visible en esta misma vida, inmediatamente efectiva, invitando a la inspección, relevante, para que la gente sensata la conozca por sí misma, a esto me refería.

Bhikkhus, cuando se juntan tres cosas se concibe un embrión. En el caso de que la madre y el padre se unan, pero la madre no se encuentra en la parte fértil de su ciclo menstrual y el ser que renace no está presente, el embrión no se concibe. En el caso de que la madre y el padre se unan, la madre se encuentra en la parte fértil de su ciclo menstrual, pero el ser que renace no está presente, el embrión no se concibe. Pero cuando estas tres cosas se juntan, la madre y el padre se juntan, la madre está en la parte fértil de su ciclo menstrual y el ser que renace está presente, se concibe un embrión.

La madre nutre el embrión en su útero durante nueve o diez meses con gran riesgo por ser una pesada carga. Cuando han pasado nueve o diez meses, la madre da a luz con gran riesgo por ser una pesada carga. Cuando nace el niño, lo alimenta con su propia sangre. Porque la leche materna se considera sangre en el entrenamiento del noble.

Ese niño crece y sus facultades maduran. En consecuencia, juega a juegos infantiles como arados de juguete, balanzas de juguete, molinetes, medidas de juguete, carros de juguete y arcos de juguete.

Ese niño crece y sus facultades maduran más. En consecuencia, se recrea, disfrutando de los cinco tipos de estimulaciones sensoriales. Imágenes conocidas por el ojo que son atractivas, deseables, agradables, placenteras, sensuales y excitantes.

Sonidos conocidos por el oído…

Olores conocidos por la nariz…

Sabores conocidos por la lengua…

Tactos conocidos por el cuerpo que son atractivos, deseables, agradables, placenteros, sensuales y excitantes.

Cuando ve algo con sus ojos, si es agradable, lo desea, pero si es desagradable, no le gusta. Vive con la impasibilidad del cuerpo no establecida ni su mente restringida. Y no entiende realmente la liberación de la conciencia a través de la episteme, donde las cualidades malas y perjudiciales que surgieron cesan sin dejar rastro.

Al estar tan lleno de aficiones y antipatías, cuando experimenta cualquier tipo de reacción emocional, agradable, desagradable o indiferente, la aprueba, le da la bienvenida y sigue aferrándose a ella. Esto da lugar al placer. Disfrutar de las reacciones emocionales es aferrarse. Su aferramiento es una condición para la existencia. La existencia es una condición para el renacimiento. El renacimiento es una condición para la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la amargura, la tristeza y la angustia por venir. Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento.

Cuando escucha un sonido con sus oídos…

Cuando huele un olor con la nariz…

Cuando prueba un sabor con la lengua…

Cuando siente un tacto con su cuerpo…

Cuando conoce una idea con el intelecto, si es agradable, lo desea, pero si es desagradable, no le gusta. Vive con la impasibilidad del cuerpo no establecida ni su mente restringida. Y no entiende realmente la liberación de la conciencia a través de la episteme, donde las cualidades malas y perjudiciales que surgieron cesan sin dejar rastro.

Al estar tan lleno de aficiones y antipatías, cuando experimenta cualquier tipo de reacción emocional, agradable, desagradable o indiferente, la aprueba, le da la bienvenida y sigue aferrándose a ella. Esto da lugar al placer. Disfrutar de las reacciones emocionales es aferrarse. Su aferramiento es una condición para la existencia. La existencia es una condición para el renacimiento. El renacimiento es una condición para la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la amargura, la tristeza y la angustia por venir. Así es como se origina toda esta masa de sufrimiento.

Pero considerad cuando un Tathāgata surge en el mundo, un Buddha, un Digno, plenamente despierto, logrado en conocimiento y conducta, santo, conocedor del mundo, guía incomparable para los que deben ser entrenados, Maestro de devas y humanos, despierto, bendecido. Comprende este mundo a la perfección, con sus devas, Māras y Brahmās, con todos sus ascetas y brahmanes, devas y humanos, y lo da a conocer a otros. Proclama una enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, con el significado y la redacción correctos. Revela una vida de renuncia completamente plena y pura.

Un cabeza de familia escucha esa enseñanza, o el hijo de un cabeza de familia, o alguien que renace en una buena familia. Gana confianza en el Tathāgata y reflexiona: «Vivir en una casa es estrecho y sucio, pero la vida de quien ha renunciado es muy abierta. No es fácil para alguien que vive en casa llevar una vida de renuncia completamente plena y pura, como una cáscara pulida. ¿Por qué no me afeito el pelo y la barba, me visto con túnicas de color rojo amarillento y paso de la vida hogareña a la vida sin hogar?».

Después de un tiempo, renuncia a una gran o pequeña fortuna y a un círculo familiar grande o pequeño. Se afeita el pelo y la barba, se viste con túnicas de color rojo amarillento y pasa de la vida hogareña a la vida sin hogar.

Una vez que ha renunciado, asume la Disciplina y el sustento de los bhikkhus. Renuncia a matar seres vivos, renunciando a la vara y a la espada. Es cuidadoso y simpático y vive lleno de misericordia por todos los seres.

Deja de robar. Toma solo lo que se les da y espera solo lo que se les da. Se mantiene limpio al no robar.

Es casto, célibe, apartado, evitando la práctica común del sexo.

Deja de mentir. Dice la verdad y se adhiere a la verdad. Es honesto y digno de confianza, y no engaña al mundo con sus palabras.

Renuncia al discurso divisivo. No repite en un lugar lo que escucha en otro para dividir a las personas entre sí. En cambio, reconcilia a los que están divididos, apoyando la unidad, deleitándose en la armonía, amando la armonía, hablando palabras que promueven la armonía.

Renuncia al lenguaje cruel. Habla de una manera suave, agradable al oído, encantadora, conmovedora, educada, seductora y agradable para la gente.

Deja de decir tonterías. Sus palabras son oportunas, verdaderas y significativas, en consonancia con la Enseñanza y la Disciplina. Dice cosas en el momento adecuado que son valiosas, razonables, concisas y beneficiosas.

Evita dañar plantas y semillas. Come en una parte del día, absteniéndose de comer por la noche y en el momento inadecuado. Evita bailar, cantar, escuchar música y ver espectáculos. Evita embellecerse y adornarse con guirnaldas, perfumes y maquillajes. Evita las camas alzadas y camas amplias. Evita recibir oro y dinero, granos crudos, carne cruda, mujeres y niñas, siervos y esclavas, cabras y ovejas, gallinas y cerdos, elefantes, vacas, caballos y yeguas, campos y tierras. Evita hacer mandados y mensajes, comprar y vender, falsificar pesos, metales o medidas. Evita el soborno, el fraude, el engaño y la doblez. Evita la mutilación, el asesinato, el secuestro, el bandidaje, el saqueo y la violencia.

Se contenta con túnicas para cuidar el cuerpo y con las comidas de limosna para cuidar el vientre. Vaya donde vaya, solo lleva estas cosas. Es como un pájaro: dondequiera que vuela, las alas son su única carga. Del mismo modo, un bhikkhu se contenta con túnicas para cuidar el cuerpo y la comida de las limosnas para cuidar el vientre. Vaya donde vaya, lleva solo estas cosas. Cuando tiene todo este conjunto de ética noble, experimenta una felicidad irreprochable en su interior.

Cuando ve una imagen con sus ojos, no queda atrapado en sus características y detalles. Si la facultad de la vista se dejara sin restricciones, los malos y perjudiciales defectos del ansia y la aversión se volverían abrumadores. Por eso practica la contención, protegiendo la facultad de la vista y logrando su dominio. Cuando escucha un sonido con sus oídos… Cuando huele un olor con su nariz… Cuando prueba un sabor con su lengua… Cuando siente un tacto con su cuerpo… Cuando conoce una idea con su intelecto, no queda atrapado en sus características y detalles. Si la facultad de la mente se dejara sin restricciones, los malos y perjudiciales defectos del ansia y la aversión se volverían abrumadores. Por esta razón, practica la moderación, protegiendo la facultad de la mente y logrando su dominio. Cuando tiene esta noble moderación de los sentidos, experimenta una felicidad irreprochable en su interior.

Actúa con conciencia de la situación al salir y al volver, al mirar hacia adelante y hacia un lado, al doblar y extender las extremidades, al llevar la túnica exterior, el cuenco y la túnica, al comer, al beber, al masticar y al probar, al orinar y al defecar, al caminar, levantarse y sentarse, al dormir y al despertarse, al hablar y al guardar silencio.

Cuando tiene este noble espectro de ética, este noble contentamiento, esta noble moderación de los sentidos y esta noble conciencia de la situación, frecuenta un alojamiento apartado: un bosque, la raíz de un árbol, una colina, un barranco, una cueva de montaña, un cementerio, la jungla, el aire libre o un montón de paja.

Después de la comida, regresa de la ronda de limosnas, se sienta con las piernas cruzadas con el cuerpo erguido y establece la impasibilidad allí mismo. Renunciando al ansia por el mundo, contempla con una mente libre de ansia, limpiando la mente de ansia. Abandonando el odio y la malevolencia, contempla con una mente libre de malevolencia, llena de misericordia por todos los seres, limpiando la mente de la malevolencia. Abandonando el embotamiento y la somnolencia, contempla con una mente libre de embotamiento y somnolencia, percibiendo la luz, reflexivo y consciente, limpiando la mente del embotamiento y somnolencia. Abandonando la inquietud y el remordimiento, contempla sin inquietud, con su mente interiormente en paz, limpiando la mente de inquietud y remordimiento. Abandonando la duda, contempla haber ido más allá de la duda, no estando indeciso sobre las buenas cualidades, limpiando la mente de dudas. Abandona estos cinco obstáculos, las tendencias subyacentes de la conciencia que debilitan la sabiduría.

Luego, totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entra y se sumerge en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada.

A medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entra y se sumerge en la segunda jhāna… tercera jhāna… cuarta jhāna.

Cuando ve algo con sus ojos, si es agradable, no lo desea, y si es desagradable, no le desagrada. Vive con la impasibilidad del cuerpo establecida y una mente ilimitada. Y entiende verdaderamente la liberación de la conciencia a través de la episteme, donde esas cualidades malas y perjudiciales que surgieron cesan sin dejar rastro.

Habiendo renunciado a aficiones y antipatías, cuando experimenta cualquier tipo de reacción emocional, agradable, desagradable o indiferente, no la aprueba, ni la acoge ni se aferra a ella. Como resultado, cesa el gusto por las reacciones emocionales. Cuando cesa su gusto, cesa el aferramiento. Cuando cesa el aferramiento, cesa la existencia. Cuando cesa la existencia, cesa el renacimiento. Cuando cesa el renacimiento, cesan la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la amargura, la tristeza y la angustia. Así cesa toda esta masa de sufrimiento.

Cuando escucha un sonido con sus oídos…

Cuando huele un olor con la nariz…

Cuando prueba un sabor con la lengua…

Cuando siente un tacto con su cuerpo…

Cuando conoce una idea con el intelecto, si es agradable, no lo desea, y si es desagradable, no le desagrada. Vive con la impasibilidad del cuerpo establecida y una mente ilimitada. Y entiende verdaderamente la liberación de la conciencia a través de la episteme, donde esas cualidades malas y perjudiciales que surgieron cesan sin dejar rastro.

Habiendo renunciado a aficiones y antipatías, cuando experimenta cualquier tipo de reacción emocional, agradable, desagradable o indiferente, no la aprueba, ni la acoge ni se aferra a ella. Como resultado, cesa el gusto por las reacciones emocionales. Cuando cesa su gusto, cesa el aferramiento. Cuando cesa el aferramiento, cesa la existencia. Cuando cesa la existencia, cesa el renacimiento. Cuando cesa el renacimiento, cesan la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la amargura, la tristeza y la angustia. Así cesa toda esta masa de sufrimiento.

Bhikkhus, debéis memorizar esta breve declaración sobre la liberación a través del fin del ansia. Pero el bhikkhu Sāti, el hijo del pescador, está atrapado en una vasta red de ansias, una maraña de ansias.

Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.

MN 37: Discurso breve sobre el fin del ansia

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en el Monasterio Oriental, en la casa comunal sobre pilotes de la madre de Migāra. Y entonces Sākka, el señor de los devas, se acercó al Buddha, se inclinó, se hizo a un lado y le dijo:

—Señor, ¿cómo defines brevemente a un bhikkhu que se libera a través del fin del ansia, que ha alcanzado el fin último, el santuario supremo, la vida de renuncia suprema, la meta suprema, y ​​es el mejor entre devas y humanos?

—Señor de los devas, es cuando un bhikkhu ha escuchado: «No vale la pena insistir en nada». Cuando un bhikkhu ha oído que no vale la pena insistir en nada, lo sabe todo directamente. Sabiendo directamente todas las cosas, comprende completamente todas las cosas. Habiendo comprendido completamente todas las cosas, cuando experimenta cualquier tipo de reacción emocional, agradable, desagradable o indiferente, contempla observando lo perecedero, el desapasionamiento, la cesación y el abandono de esas reacciones emocionales. Contemplando de esta manera, no se aferra a nada en el mundo. Sin aferrarse, no está ansioso. Al no estar ansioso, logra el Nibbāna. Entiende: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia».

Así es como defino brevemente a un bhikkhu que se libera mediante el fin del ansia,

Entonces Sākka, el señor de los devas, habiendo aprobado y aceptado lo que dijo el Buddha, se inclinó y rodeó respetuosamente al Buddha, manteniéndolo a su derecha, antes de desaparecer allí mismo.

En ese momento, el venerable Mahāmoggallāna que estaba sentado no lejos del Buddha, pensó: «¿Ese espíritu comprendió lo que dijo el Buddha cuando estuvo de acuerdo con él o no? ¿Por qué no lo averiguo?»

Y entonces el venerable Mahāmoggallāna, tan fácilmente como una persona fuerte extendería o contraería su brazo, desapareció del Monasterio Oriental y reapareció entre los devas de los Treinta y Tres. En ese momento, Sākka se estaba divirtiendo en el Parque del Loto Solitario, agasajado y obsequiado por una orquesta divina.

Al ver a Mahāmoggallāna acercarse en la distancia, despidió a la orquesta, se acercó a Mahāmoggallāna y dijo:

—¡Ven, mi buen Moggallāna! ¡Bienvenido, buen señor! Ha pasado mucho tiempo desde que aprovechaste la oportunidad para venir aquí. Siéntate, mi buen Moggallāna, este asiento es para ti.

Mahāmoggallāna se sentó en el asiento extendido, mientras que Sākka tomó un asiento bajo y se sentó a un lado.

Mahāmoggallāna le dijo:

—Kosiya, ¿cómo te explicó el Buddha brevemente la liberación mediante el fin del ansia? Por favor, comparte esta charla conmigo para que yo también pueda escucharla.

—Mi buen Moggallāna, tengo muchos deberes y mucho que hacer, no solo para mí, sino también para los Devas de los Treinta y Tres. Además, olvido rápidamente incluso las cosas que escuché, aprendí, atendí y memoricé correctamente. Una vez se libró una batalla entre los devas y los demonios. En esa batalla los devas ganaron y los demonios perdieron. Cuando regresé de esa batalla como conquistador, creé el Palacio de la Victoria. El Palacio de la Victoria tiene cien torres. Cada torre tiene setecientas cámaras. Cada cámara tiene siete ninfas. Cada ninfa tiene siete sirvientas. ¿Te gustaría ver el hermoso Palacio de la Victoria?

Mahāmoggallāna asintió en silencio.

Luego, poniendo al venerable Mahāmoggallāna al frente, Sākka, el señor de los devas, y Vessavaṇa, el Gran Rey, fueron al Palacio de la Victoria. Cuando vieron a Moggallāna acercarse a lo lejos, las doncellas de Sākka, siendo prudentes y discretas, se dirigieron cada una a su propio dormitorio. Eran como una nuera que es prudente y discreta cuando ve a su suegro.

Entonces Sākka y Vessavaṇa animaron a Moggallāna a deambular y explorar el palacio, diciendo:

—¡Mira, en el palacio, mi buen Moggallāna, esta cosa hermosa! ¡Y esa cosa preciosa!

—Eso se ve bien para el venerable Kosiya, al igual que para alguien que ha hecho méritos en el pasado. Los humanos, cuando ven algo hermoso, dicen también: «¡Se ve lo suficientemente lindo para los Devas de los Treinta y Tres!». Eso se ve bien para el venerable Kosiya, al igual que para alguien que ha hecho méritos en el pasado.

Entonces Moggallāna pensó: «Este espíritu vive con demasiada negligencia. ¿Por qué no le provoco una sensación de urgencia?».

Entonces Moggallāna usó sus habilidades paranormales para hacer que el Palacio de la Victoria se sacudiera y se meciera y temblara con el dedo gordo del pie. Entonces Sākka, Vessavaṇa y los Devas de los Treinta y Tres, con la mente llena de asombro y pavor, pensaron: «¡Es increíble, es asombroso! ¡El asceta tiene tal poder y fuerza que hace que la casa del deva se sacuda y se estremezca con el dedo gordo del pie!».

Sabiendo que Sākka estaba conmocionado y atemorizado, Moggallāna le dijo:

—Kosiya, ¿cómo te explicó el Buddha brevemente la liberación a través del fin del ansia? Por favor, comparte esta charla conmigo para que yo también pueda escucharla.

—Mi querido Moggallāna, me acerqué al Buddha, me incliné, me hice a un lado y le dije: «Señor, ¿cómo defines brevemente a un bhikkhu que se libera con el fin del ansia, que ha alcanzado el fin último, el santuario, la vida de renuncia suprema, la meta suprema, y ​​es lo mejor entre devas y humanos?».

Cuando hube hablado, el Buddha me dijo: «Señor de los devas, es cuando un bhikkhu ha escuchado: “No vale la pena insistir en nada». Cuando un bhikkhu ha oído que no vale la pena insistir en nada, lo sabe todo directamente. Sabiendo directamente todas las cosas, comprende completamente todas las cosas. Habiendo comprendido completamente todas las cosas, cuando experimenta cualquier tipo de reacción emocional, agradable, desagradable o indiferente, contempla observando lo perecedero, el desapasionamiento, la cesación y el abandono de esas reacciones emocionales. Contemplando de esta manera, no se aferra a nada en el mundo. Sin aferrarse, no está ansioso. Al no estar ansioso, logra el Nibbāna. Entiende: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia”. Así es como defino brevemente a un bhikkhu que se libera mediante el fin del ansia, que ha alcanzado el fin último, el santuario supremo, la vida de renuncia suprema, la meta suprema, y ​​es el mejor entre los devas y los humanos». Así es como el Buddha me explicó brevemente la liberación a través del fin del ansia.

Moggallāna dio su aprobación y estuvo de acuerdo con lo que dijo Sākka. Tan fácilmente como una persona fuerte extendería o contraería su brazo, desapareció de entre los Devas de los Treinta y Tres y reapareció en el Monasterio del Este.

Poco después de que Moggallāna se fuera, las doncellas de Sākka le dijeron:

—Buen señor, ¿era ese el Bendito, tu Maestro?

—No, no era él. Ese era mi compañero espiritual, el venerable Mahāmoggallāna.

—¡Eres afortunado, buen señor, muy afortunado de tener un compañero espiritual de tal poder y fuerza! ¡No podemos creer que ese no sea el Bendito, tu Maestro!

Entonces Mahāmoggallāna se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:

—Señor, ¿recuerda haber explicado brevemente la liberación a través del fin del ansia a un espíritu conocido e ilustre?

—Sí, Moggallāna.

Y el Buddha volvió a contar todo lo que sucedió cuando Sākka fue a visitarlo, y agregó:

—Así es como recuerdo haber explicado brevemente la liberación a través del fin del ansia a Sākka, el señor de los devas.

Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfecho, el venerable Mahāmoggallāna estaba feliz con lo que dijo el Buddha.

MN 36: Gran discurso con Saccaka

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Vesālī, en el Gran Bosque, en la casa con el techo puntiagudo.

Una mañana, el Buddha, vestido correctamente, tomó su cuenco y su túnica, deseando entrar en Vesālī para pedir limosna.

Luego, mientras Saccaka, del clan Aggivessana, hijo de padres jainistas, salía a caminar, se acercó la casa con el techo puntiagudo en el Gran Bosque. El venerable Ānanda lo vio acercarse a lo lejos y le dijo al Buddha:

—Señor, Saccaka, el hijo de padres jainistas, viene. Es un polemista y un orador inteligente considerado santo por muchas personas. Quiere desacreditar al Buddha, a la Enseñanza y al Saṅgha. Por favor, señor, siéntate un momento por misericordia.

El Buddha se sentó en el asiento extendido.

Entonces Saccaka se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y la conversación cortés, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, hay algunos ascetas y brahmanes que viven comprometidos con la práctica de desarrollar la resistencia física, sin desarrollar la mente. Experimentan sensaciones físicas dolorosas. Esto le pasó a alguien una vez: sus muslos se paralizaron, su corazón estalló, sangre caliente brotó de su boca, se volvió loco y perdió la cabeza. Su mente estaba sujeta al cuerpo y el cuerpo tenía poder sobre ella.

—¿Por qué es eso?

—Porque su mente no se desarrolló. Hay algunos ascetas y brahmanes que viven comprometidos con la práctica de desarrollar la mente, sin desarrollar la resistencia física. Experimentan sensaciones físicas dolorosas. Esto le pasó a alguien una vez: sus muslos se paralizaron, su corazón estalló, sangre caliente brotó de su boca, se volvió loco y perdió la cabeza. Su mente estaba sujeta al cuerpo y el cuerpo tenía poder sobre ella.

—¿Por qué es eso?

—Porque su resistencia física no se desarrolló. Se me ocurre que los discípulos del Maestro Gotama viven comprometidos con la práctica de desarrollar la mente, sin desarrollar la resistencia física.

—Pero Aggivessana, ¿qué has oído sobre el desarrollo de la resistencia física?

—Tomemos, por ejemplo, a Nanda Vaccha, Kisa Saṅkicca y Makkhali Gosāla. Van desnudos, ignorando las convenciones. Se lamen las manos y no van ni esperan cuando se les solicita. No consienten que les traigan comida, comida preparada a propósito para él, o una invitación a comer. No reciben nada de una olla o cuenco, o de alguien que tenga ovejas, o que tenga un arma o una pala en su casa, o donde esté comiendo una pareja, o donde hay una mujer que está embarazada, amamantando o que tiene un hombre en su casa, o donde hay un perro esperando o moscas zumbando. No aceptan pescado, carne, licor o vino, y no beben cerveza. Van a una sola casa a pedir limosna, tomando solo un bocado, o dos casas y dos bocados, hasta siete casas y siete bocados. Se alimentan de un platillo al día, dos platillos al día, hasta siete platillos al día. Comen una vez al día, una vez cada dos días, hasta una vez a la semana, y así sucesivamente, incluso hasta una vez cada quince días. Viven comprometidos con la práctica de comer alimentos a intervalos establecidos.

—Pero Aggivessana, ¿se las arreglan con tan poco?

—No, maestro Gotama. A veces comen una variedad de alimentos de lujo y beben una variedad de bebidas de lujo. Reúnen la fuerza de su cuerpo, la desarrollan y engordan.

—Lo que antes perdieron, luego lo recuperan. Así es como compensan lo que han perdido. Pero Aggivessana, ¿qué has oído acerca del desarrollo de la mente?

Cuando Buddha le preguntó a Saccaka sobre el desarrollo de la mente, no pudo responder.

Por eso el Buddha le dijo a Saccaka:

—El desarrollo de la resistencia física que has descrito no es el desarrollo auténtico de la resistencia física en el entrenamiento del noble. Y dado que ni siquiera comprendes el desarrollo de la resistencia física, ¿cómo es posible que comprendas el desarrollo de la mente?

Aun así, te explicaré cómo alguien no está desarrollado en resistencia física y mental, y cómo alguien se desarrolla en resistencia física y mental, escucha y presta mucha atención, hablaré.

—Sí, señor, —respondió Saccaka —¿y cómo es alguien que no está desarrollado en resistencia física y mental?

El Buddha dijo esto:

Tomemos como ejemplo a una persona corriente sin educación que tiene una sensación agradable. Cuando experimenta una sensación agradable, se llena de avidez por ella. Entonces esa sensación agradable cesa. Y cuando cesa, surge una sensación desagradable. Cuando experimenta una sensación desagradable, se lamenta, se queja y clama, se golpean el pecho y cae en la confusión. Debido a que su resistencia física no está desarrollada, las sensaciones agradables ocupan su mente. Y debido a que su mente no está desarrollada, las sensaciones desagradables ocupan su mente. Alguien cuya mente está ocupada por sensaciones agradables y desagradables como esta, no está desarrollado en resistencia física y mental.

—¿Y cómo se desarrolla alguien en resistencia física y mental?

—Tomemos el caso de un discípulo de los nobles culto que tenga una sensación agradable. Cuando experimenta una sensación agradable, no se llena de avidez por ella. Entonces esa agradable sensación cesa. Y cuando cesa, surge una sensación desagradable. Cuando experimenta una sensación desagradable, no se lamenta, ni se queja, ni clama, no se golpea el pecho ni cae en la confusión. Debido a que su resistencia física está desarrollada, las sensaciones agradables no ocupan su mente. Y debido a que su mente está desarrollada, las sensaciones desagradables no ocupan su mente. Alguien cuya mente no está ocupada por sensaciones agradables ni desagradables como éste, se desarrolla en resistencia física y mental.

—Estoy seguro de que el Maestro Gotama está desarrollado en resistencia física y mental.

—Tus palabras son claramente intrusivas e indiscretas, Aggivessana. Sin embargo, te responderé. Desde que me afeité el cabello y la barba, me vestí con túnicas de color rojo amarillento y pasé de la vida hogareña a la vida sin hogar, no se dio el caso de que ninguna sensación agradable o desagradable llegara a ocupar mi mente.

—Seguramente debes haber tenido sensaciones físicas tan agradables o tan desagradables que podrían haber ocupado tu mente.

—¿Cómo podrían no hacerlo, Aggivessana?

Antes de mi iluminación, cuando aún no me había iluminado, pero andaba esforzándome por iluminarme, pensé: «Vivir en una casa es estrecho y sucio, pero la vida de alguien que ha renunciado es muy abierta. No es fácil para alguien que vive en casa llevar una vida de renuncia completamente plena y pura, como una cáscara pulida. ¿Por qué no me afeito el pelo y la barba, me visto con túnicas de color rojo amarillento y paso de la vida hogareña a la vida sin hogar?».

Algún tiempo después, mientras todavía tenía el pelo negro, bendecido con la juventud, en la flor de la vida, aunque mi madre y mi padre deseaban lo contrario, llorando con lágrimas en los rostros, me afeité el cabello y la barba, me vestí con túnicas de color rojo amarillento y salí de allí. la vida hogareña a la vida sin hogar.

Una vez que salí me dispuse a descubrir lo bueno, buscando el estado supremo de paz sublime. Me acerqué a Āḷāra Kālāma y le dije:

—Venerable Kālāma, seguiré las enseñanzas y la Disciplina que me enseñes.

Āḷāra Kālāma respondió:

—Quédate, venerable. Esta enseñanza es tal que una persona inteligente no necesita mucho tiempo para comprender y realizar el mismo conocimiento profundo que tiene su maestro.

Rápidamente memoricé esa enseñanza. En lo que respecta a la recitación oral y la repetición de lo aprendido, hablé con el conocimiento y la autoridad de los mayores. Yo decía saber y ver, y otros también.

Al renunciar así, quería saber qué era sano y bueno, buscaba la paz más alta y noble. Por eso fui a ver a Āḷāra el Kālāma. Habiéndome acercado, le hablé así a Āḷāra el Kālāma:

—Venerable Kālāma, quiero tomar los votos en esta práctica y disciplina.

Āḷāra el Kālāma me habló así:

—Que el venerable proceda. Esta práctica es tal que un hombre sabio, en poco tiempo puede experimentar el conocimiento sobrehumano por uno mismo, habiéndose apaciguado puede permanecer en él.

Así que, bhikkhus, muy pronto, muy rápidamente, dominé esta práctica.

Yo, bhikkhus, en lo que respecta a la recitación oral y la repetición de lo aprendido, hablé con el conocimiento y la autoridad de los ancianos y era consciente, tanto yo como los otros, que «lo sé, lo veo».

Entonces se me ocurrió, bhikkhus:

«Āḷāra el Kālāma no solo proclama esta práctica simplemente por fe: habiendo logrado el conocimiento sobrehumano por sí mismo, entrando en él, permanece allí. Porque seguramente Āḷāra el Kālāma procede sabiendo, viendo esta práctica».

Entonces, bhikkhus, me acerqué a Āḷāra el Kālāma. Habiéndome acercado, le hablé así:

—¿Respecto a que doctrina, venerable Kālāma, al haber logrado el conocimiento sobrehumano por ti mismo, entrando en él, das a conocer esta enseñanza?

Cuando esto se dijo, bhikkhus, Āḷāra el Kālāma proclamó: «Ningún Lugar».

Entonces se me ocurrió, bhikkhus:

«No es solo Āḷāra el Kālāma quien tiene fe, yo también tengo fe. No solo Āḷāra el Kālāma tiene energía, yo la tengo también. No es solo Āḷāra el Kālāma quien tiene memoria, yo también la tengo. No es solo Āḷāra el Kālāma quien tiene concentración, yo también la tengo. No es solo Āḷāra el Kālāma quien tiene sabiduría, yo también tengo sabiduría».

Pongamos que ahora debería esforzarme en la realización de esa práctica que Āḷāra el Kālāma proclama: «Habiendo logrado el conocimiento sobrehumano por mí mismo, entrando en él, ¿estoy permaneciendo en él?».

Así que, bhikkhus, muy pronto, en muy poco tiempo, habiendo logrado el conocimiento sobrehumano por mí mismo, entrando en esa enseñanza, permanecí en ella.

Entonces, bhikkhus, me acerqué a Āḷāra el Kālāma y le hablé así:

—Venerable Kālāma, ¿has logrado esta práctica con tu propio conocimiento sobrehumano hasta este nivel y declaras haberlo logrado?

—Lo declaro.

—Yo también, venerable, he logrado esta práctica con mi propio conocimiento sobrehumano hasta este nivel y permanezco habiéndolo logrado.

—¡Somos afortunados, venerable, muy afortunados, de tener a un venerable como tú siendo uno de nuestros compañeros renunciantes! así, la práctica que realicé con mis propias habilidades paranormales, y declaro haberla logrado, la has logrado con tus propias habilidades paranormales, y vives habiéndola logrado.

La práctica que has logrado con tu propio conocimiento sobrehumano, y permaneces habiéndola logrado, la realicé con mi propio conocimiento sobrehumano, y declaro haberla logrado. Así, la Enseñanza que yo sé, tú la sabes, y la Enseñanza que tú sabes, yo la sé. La práctica que yo conozco es la práctica que tú conoces. La práctica que tú conoces, es la práctica que yo conozco. Como yo soy, tú también eres, como tú eres, yo también soy. Ven ahora, venerable, siendo solo nosotros dos, cuidemos de este grupo.

De esta manera, bhikkhus, Āḷāra el Kālāma, siendo mi maestro, me puso a mí, su discípulo, al mismo nivel que él mismo y me honró con el más alto honor.

Entonces se me ocurrió, bhikkhus:

«Esta práctica no conduce ni a la indiferencia, ni al desapasionamiento, ni a la cesación, ni a la tranquilidad, ni al conocimiento sobrehumano, ni al despertar, ni a Nibbāna, solo sirve para alcanzar “Ningún Lugar”».

Así que, bhikkhus, no teniendo suficiente con esta práctica, la ignoré y me alejé de ella.

Todavía quería saber qué era sano y bueno, buscaba la paz más alta y noble. Por eso fui a ver a Uddaka, el hijo de Rāma.

Habiéndome acercado, le hablé así a Uddaka, el hijo de Rāma:

—Venerable, quiero tomar los votos en esta práctica y disciplina.

Dicho esto, bhikkhus, Uddaka, el hijo de Rāma, me habló así:

—Que el venerable proceda. Esta práctica es tal que un hombre sabio, en poco tiempo puede experimentar el conocimiento sobrehumano por uno mismo, habiéndose apaciguado puede permanecer en él.

Así que, bhikkhus, muy pronto, muy rápidamente, dominé esta práctica.

Yo, bhikkhus, en lo que respecta a la recitación oral y la repetición de lo aprendido, hablé con el conocimiento y la autoridad de los mayores y era consciente, tanto yo como los otros, que «lo sé, lo veo».

Entonces se me ocurrió, bhikkhus:

«Uddaka, el hijo de Rāma no solo proclama esta práctica simplemente por fe: habiendo logrado el conocimiento sobrehumano por mí mismo, entrando en él, permanece allí. Porque seguramente Uddaka, el hijo de Rāma procede sabiendo, viendo esta práctica».

Entonces, bhikkhus, me acerqué a Uddaka el hijo de Rāma. Habiéndome acercado, le hablé así a Uddaka, el hijo de Rāma:

—¿Respecto a que doctrina, venerable Uddaka, al haber logrado el conocimiento sobrehumano por ti mismo, entrando en él, das a conocer esta práctica?

Cuando esto se dijo, bhikkhus, Uddaka, el hijo de Rāma, proclamó: «La dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia».

Entonces se me ocurrió, bhikkhus:

«No es solo Uddaka quien tiene fe, yo también tengo fe. No solo Uddaka tiene energía, yo la tengo también. No es solo Uddaka quien tiene memoria, yo también la tengo. No es solo Uddaka quien tiene concentración, yo también la tengo. No es solo Uddaka quien tiene sabiduría, yo también tengo sabiduría».

Pongamos que ahora debería esforzarme por la realización de esa práctica que Uddaka, el hijo de Rāma proclama: «Habiendo logrado el conocimiento sobrehumano por mí mismo, entrando en él, ¿estoy permaneciendo en él?».

Así que, bhikkhus, muy pronto, en muy poco tiempo, habiendo logrado el conocimiento sobrehumano por mí mismo, entrando en esta práctica, permanecí allí.

Entonces, bhikkhus, me acerqué a Uddaka, el hijo de Rāma. Habiéndome acercado, le hablé así a Uddaka, el hijo de Rāma:

—Venerable Uddaka, ¿has logrado esta práctica con tu propio conocimiento sobrehumano hasta este nivel y declaras haberlo logrado?

—Lo declaro.

—Yo también, venerable, he logrado esta práctica con mi propio conocimiento sobrehumano hasta este nivel y permanezco habiéndolo logrado.

—¡Somos afortunados, venerable, muy afortunados, de tener a un venerable como tú siendo uno de nuestros compañeros renunciantes! así, la práctica que realicé con mis propias habilidades paranormales, y declaro haberla logrado, la has logrado con tus propias habilidades paranormales, y vives habiéndola logrado.

—Así, la práctica que realicé con mi propio conocimiento sobrehumano, y declaro haberla logrado, la has logrado con tu propio conocimiento sobrehumano, y permaneces habiéndola logrado.

La práctica que has logrado con tu propio conocimiento sobrehumano, y permaneces habiéndola logrado, la realicé con mi propio conocimiento sobrehumano, y declaro haberla logrado. Así, la Enseñanza que yo sé, tú sabes, y la Enseñanza que tú sabes, yo sé. La Práctica que yo conozco es la práctica que tú conoces. La práctica que tú conoces, es la práctica que yo conozco. Como yo soy, tú también eres, como tú eres, yo también soy. Ven ahora, venerable, siendo solo nosotros dos, cuidemos de este grupo.

De esta manera, bhikkhus, Uddaka el hijo de Rāma, siendo mi maestro, me puso a mí, su discípulo, al mismo nivel que él mismo y me honró con el más alto honor.

Entonces se me ocurrió, bhikkhus:

«Esta práctica no conduce ni a la indiferencia, ni al desapasionamiento, ni a la cesación, ni a la tranquilidad, ni al conocimiento sobrehumano, ni al despertar, ni a Nibbāna, solo sirve para alcanzar “la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia”».

Así que, bhikkhus, no teniendo bastante con esta práctica, la ignoré y me alejé de ella.

Entonces, bhikkhus, siendo un buscador de lo que es bueno, buscando lo incomparable e insuperable hacia la paz, deambulando paso a paso por las tierras de Magadha, llegué a Senānigama cerca de Uruvelā, un asentamiento provisional. Allí vi una encantadora extensión de tierra y un hermoso bosque arbolado, y un río que fluye claro con un vado encantador, y un pueblo para la manutención cerca.

Se me ocurrió, bhikkhus:

«¡Claro que sí! Es un encantador tramo de tierra, y el bosque arbolado es precioso, y el río fluye claro con un vado delicioso, y hay un pueblo cerca para la manutención. ¡Sí, cómo no! Este lugar sirve perfectamente para un joven empeñado en esforzarse».

Así que, bhikkhus, me senté allí, pensando: «¡Claro que sí! Este lugar sirve para esforzarse».

Y luego se me ocurrieron estos tres ejemplos, que no fueron inspirados sobrenaturalmente ni fueron aprendidos antes en el pasado.

—Supongamos que hay un tronco fresco lleno de savia que yace en el agua. Entonces viene una persona con un taladro pensando en encender fuego y producir calor. ¿Qué opinas, Aggivessana? Al frotar el palo contra ese tronco fresco lleno de savia que yace en el agua, ¿podría encender un fuego y producir calor?

—No, Maestro Gotama.

—¿Por qué no?

—Porque es un tronco fresco lleno de savia y yace en el agua. Esa persona seguramente se va a cansar en vano.

—De la misma manera, hay ascetas y brahmanes que no viven apartados en cuerpo y mente de los placeres sensoriales. No han renunciado o anulado subjetivamente el ansia, la afección, el engreimiento, el enamoramiento, el ansia y la pasión por los placeres sensoriales. Independientemente de si sienten o no sensaciones dolorosas, penetrantes, severas y agudas debido al sobreesfuerzo, son incapaces de lograr la episteme, del incomparable autodespertar. Este fue el primer ejemplo que se me ocurrió.

Entonces se me ocurrió un segundo ejemplo.

—Supongamos que hay un tronco fresco lleno de savia que yace en tierra seca lejos del agua. Si viene una persona con un taladro pensando en encender fuego y producir calor. ¿Qué opinas, Aggivessana? Al frotar el palo contra ese tronco fresco lleno de savia en tierra seca lejos del agua, ¿podría encender un fuego y producir calor?

—No, Maestro Gotama.

—¿Por qué no?

—Porque sigue siendo un tronco fresco lleno de savia, a pesar de que yace en tierra seca, lejos del agua. Esa persona seguramente se va a cansar en vano.

—Del mismo modo, hay ascetas y brahmanes que viven retirados en cuerpo y mente de los placeres sensoriales. Pero no han renunciado o anulado subjetivamente el ansia, la afección, el engreimiento, el enamoramiento, el ansia y la pasión por los placeres sensoriales. Independientemente de si sienten o no sensaciones dolorosas, penetrantes, severas y agudas debido al sobreesfuerzo, son incapaces de lograr la episteme, del incomparable autodespertar. Este fue el segundo ejemplo que se me ocurrió.

Entonces se me ocurrió un tercer ejemplo. Supongamos que hay un tronco seco y marchito, y que yace en tierra seca lejos del agua. Si viene una persona con un taladro pensando en encender un fuego y producir calor. ¿Qué opinas, Aggivessana? Al frotar el palo contra ese tronco seco y marchito en tierra seca lejos del agua, ¿podrían encender un fuego y producir calor?

—Sí, maestro Gotama.

—¿Por qué es eso?

—Porque es un tronco seco y marchito, y yace en tierra seca lejos del agua.

—Del mismo modo, hay ascetas y brahmanes que viven retirados en cuerpo y mente de los placeres sensoriales. Y han renunciado y calmado subjetivamente el ansia, la afección, el engreimiento, el enamoramiento, el ansia y la pasión por los placeres sensoriales. Independientemente de si sienten o no sensaciones dolorosas, penetrantes, severas y agudas debido al sobreesfuerzo, son capaces de la episteme, del despertar supremo. Este fue el tercer ejemplo que se me ocurrió. Estos son los tres ejemplos, que no se inspiraron sobrenaturalmente, ni se aprendieron antes en el pasado, que se me ocurrieron.

Se me ocurrió, Aggivessana:

«Supongamos ahora que estando con los dientes apretados, y con la lengua presionada contra el paladar, ¿podría así someter, restringir y dominar mi mente?».

Entonces, Aggivessana, con los dientes apretados, con la lengua presionada contra el paladar, mantuve la mente sometida, restringida y dominada. Mientras estaba sometiendo, restringiendo y dominando mi mente, con los dientes apretados, la lengua presionada contra el paladar, el sudor brotaba de mis axilas.

Es como si, Aggivessana, un hombre fuerte, que se hubiera apoderado de un hombre más débil por la cabeza o los hombros, lo sometiera, lo restringiera y lo dominara. Así, Aggivessana, estuve sometiendo, restringiendo y dominando mi mente, con los dientes apretados, con la lengua presionada contra el paladar, mientras el sudor brotaba de mis axilas.

Mi energía se despertó y se agitó, y se estableció la lucidez mental, pero mi cuerpo estaba perturbado, intranquilo, porque había estresado demasiado con ese esfuerzo doloroso. Pero incluso esa reacción emocional desagradable persistió sin dominar mi mente.

Entonces se me ocurrió: «¿Por qué no practico la contemplación sin respiración?».

Así que corté mi respiración por la boca y la nariz. Pero entonces el aire salió de mis oídos haciendo un fuerte ruido, como el resoplido del fuelle de un herrero. Mi energía se despertó y se agitó, y se estableció la lucidez mental, pero mi cuerpo estaba perturbado, intranquilo, porque había presionado demasiado con ese esfuerzo doloroso. Sin embargo, mi mente no se sintió abrumada por el dolor.

Entonces se me ocurrió: «¿Por qué no sigo practicando la contemplación sin respiración?».

Así que corté mi respiración por la boca, la nariz y las orejas. Pero luego el aire a presión golpeó mi cabeza, como si un hombre fuerte estuviera perforando mi cabeza con una punta afilada. Mi energía se despertó y se agitó, y se estableció la lucidez mental, pero mi cuerpo estaba perturbado, intranquilo, porque había presionado demasiado con este esfuerzo doloroso. Sin embargo, mi mente no se sintió abrumada por el dolor.

Entonces se me ocurrió: «¿Por qué no sigo practicando la contemplación sin respiración?»

Así que corté mi respiración por la boca, la nariz y las orejas. Pero luego me dio un fuerte dolor de cabeza, como si un hombre fuerte estuviera apretando una correa de cuero alrededor de mi cabeza. Mi energía se despertó y se agitó, y se estableció la lucidez mental, pero mi cuerpo estaba perturbado, intranquilo, porque había presionado demasiado con este esfuerzo doloroso. Sin embargo, mi mente no se sintió abrumada por el dolor.

Entonces se me ocurrió: «¿Por qué no sigo practicando la contemplación sin respiración?»

Así que corté mi respiración por la boca, la nariz y las orejas. Pero luego, la presión del aire cortó mi vientre, como si un hábil carnicero o su aprendiz me estuviera cortando el vientre con un cuchillo de carnicero. Mi energía se despertó y se agitó, y se estableció la lucidez mental, pero mi cuerpo estaba perturbado, intranquilo, porque había presionado demasiado con este esfuerzo doloroso. Pero incluso ese sentimiento doloroso no ocupó mi mente.

Entonces se me ocurrió: «¿Por qué no sigo practicando la contemplación sin respiración?».

Así que corté mi respiración por la boca, la nariz y las orejas. Pero luego hubo un ardor intenso en mi cuerpo, como dos hombres fuertes que agarran a un hombre más débil por los brazos para quemarlo y abrasarlo en un pozo de brasas. Mi energía se despertó y se agitó, la lucidez mental se estableció, pero mi cuerpo estaba perturbado, intranquilo, porque había presionado demasiado con este esfuerzo doloroso. Sin embargo, mi mente no se sintió abrumada por el dolor.

Entonces algunos devas que viven cerca de los árboles y los ríos me vieron y dijeron: «El asceta Gotama está muerto». Otros dijeron: «No está muerto, pero se está muriendo». Otros dijeron: «No está muerto ni muriendo. El asceta Gotama es un Digno, porque así es como entrenan los Dignos».

Entonces se me ocurrió: «¿Por qué no practico renunciar totalmente a la comida?».

Pero los devas vinieron a mí y me dijeron: «Buen señor, no practiques renunciar totalmente a la comida. Si lo haces, infundiremos néctar divino por tus poros y vivirás de eso».

Entonces pensé:

«Si afirmo estar ayunando completamente mientras estos devas infunden néctar divino en mis poros, sería una mentira por mi parte».

Así que descarté la idea y les dije a esos devas: «No hay necesidad».

Entonces se me ocurrió: «¿Por qué no tomo únicamente un poco de comida cada vez, una taza de caldo hecho de soja fresca, lentejas, garbanzos o guisantes?».

Eso es lo que hice, hasta que mi cuerpo se volvió extremadamente demacrado

Al comer muy poco, mi cuerpo se puso extremadamente demacrado. Debido a que comía tan poco, mis miembros se volvieron como las articulaciones de un viejo de ochenta años o un cadáver, mi trasero se convirtió en la pezuña de un camello, mis vértebras sobresalieron como una cadena con bolas, mis costillas se volvieron como frágiles vigas del techo de un granero ruinoso, mis ojos se hundieron tanto que las pupilas parecían descansar en el fondo de pozos profundos y la piel de mi cuero cabelludo se volvió tan seca y arrugada como calabazas inmaduras y cortadas que yacían y se secaban con el viento caliente. Debido a que comía tan poco, la piel de mi vientre se pegaba a mi espina dorsal, de modo que cuando intentaba rascarme la piel del vientre me agarraba la espina dorsal, y cuando trataba de rascarme la columna me frotaba la piel del vientre. Por comer tan poco, cuando intentaba orinar o defecar me caía boca abajo ahí mismo. Por comer tan poco, cuando traté de aliviar mi cuerpo frotándome las extremidades con las manos, se me cayó el pelo, podrido de raíz.

Entonces algunas personas me vieron y dijeron: «El asceta Gotama es negro». Algunos dijeron: «No es negro, es marrón». Algunos dijeron: «No es negro ni marrón». «El asceta Gotama tiene la piel rojiza». Tanto así se había arruinado el cutis puro y brillante de mi piel al tomar tan poca comida.

Entonces pensé: «Cualesquiera que sean los ascetas y los brahmanes que hayan experimentado sensaciones dolorosas, agudas, severas y penetrantes debido al sobreesfuerzo, ya sea en el pasado, futuro o presente, hasta aquí no llegó, nadie ha hecho más que esto. Pero no he conseguido ningún logro en episteme que sea digno de los nobles por este trabajo tan severo y agotador. ¿Podría haber otro camino para el despertar?».

Entonces pensé en una ocasión en la que estaba sentado a la sombra bajo un árbol de pomarrosa mientras mi padre araba. Mientras estaba sentado allí, totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entré y permanecí en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirigí la mente y la mantuve concentrada. ¿Podría ser éste el camino hacia el despertar?

De ese recuerdo surgió la comprensión: «¡Ese es el camino hacia el despertar!»

Esto se me ocurrió: «¿Por qué debo tener miedo de este placer, ya que no tiene nada que ver con placeres sensoriales o con defectos perjudiciales?».

Esto se me ocurrió: «No le temo a ese placer, ya que no tiene nada que ver con placeres sensoriales o con defectos perjudiciales».

Esto se me ocurrió, Aggivessana: «No es fácil alcanzar esa felicidad después de haber sometido al cuerpo a una caquexia extrema. ¿Y si tomara algún alimento material, como el arroz con leche?».

Así que tomé un poco de arroz con leche.

En ese momento, había otros cinco ascetas que estaban conmigo y que me tenían como líder. Esperaban recibir una enseñanza que pudiera compartir con ellos. Pero cuando vieron que comía una dieta más fuerte como era el arroz con leche, me dejaron con desprecio. «El asceta Gotama regresó a la vida mundana», dijeron. «Ha dejado de entrenar».

Cuando hube ingerido abundante alimento, habiendo agarrado fuerzas, totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entré y permanecí en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirigí la mente y la mantuve concentrada. Pero incluso esa sensación agradable no ocupó mi mente.

A medida que desaparecía el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entré y permanecí en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen de la concentración, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento. Pero incluso esa sensación agradable no ocupó mi mente.

Y con el desvanecimiento del placer, entré y permanecí en la tercera jhāna, donde contemplé con impasibilidad, diligente y decidido y sentí el bienestar corporal del que los nobles declaran: «impasible y decidido, uno permanece en la felicidad». Pero incluso esa sensación agradable no ocupó mi mente.

Abandonando el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y la tristeza anteriores, entré y permanecí en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis. Pero incluso esa sensación agradable no ocupó mi mente.

Cuando mi mente se sumergió en la contemplación de esta manera: purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, viable, estable e imperturbable, la extendí hacia el recuerdo de vidas pasadas: recordé una variedad de antiguas vivencias, así: un nacimiento, dos nacimientos, tres nacimientos, cuatro nacimientos, cinco nacimientos, diez nacimientos, veinte nacimientos, treinta nacimientos, cuarenta nacimientos, cincuenta nacimientos, cien nacimientos, mil nacimientos, cien mil nacimientos y muchos eones de integración y muchos eones de desintegración y muchos eones de integración y desintegración, tal era yo por mi nombre, era de tal y tal clan, de tal y tal color, así me alimentaba, tales y tan placenteras y dolorosas experiencias eran mías, así terminó la vida. Pasando de esto, llegué a estar en otro estado en el que tal persona era yo por mi nombre, tenía tal y tal clan, tal y tal color, así que me nutrí, experiencias tan agradables y desagradables fueron mías, así terminó la vida. Muriendo allí, surgí aquí. Por lo tanto, diversos recuerdos de antiguas vivencias en todos sus modos y detalles.

Este fue el conocimiento que adquirí en el primer turno de noche, Aggivessana. La ignorancia se disipó y surgió el conocimiento, la oscuridad se disipó y la luz surgió mientras yo permanecía allí sentado firme, decidido y perseverante. Pero mi mente no se dejó llevar por los agradables sentimientos que esto me dio, Aggivessana.

Luego, con la mente serena, perfectamente purificada, perfectamente clarificada, sin mancha, sin contaminación, suave y maleable, fija e inamovible, dirigí mi mente al conocimiento de la muerte y al renacimiento de los seres. Con el ojo divino que sobrepasa al humano, vi seres a medida que mueren o renacen, Comprendí que hay seres que son mezquinos, excelentes, simpáticos, feos, bondadosos o malvados, de acuerdo con las consecuencias de sus actos.

Y pensé: «De hecho, estos seres que poseían conductas incorrectas en el cuerpo, poseían conductas inapropiadas del habla, que poseían conductas erróneas de pensamiento, que se burlaban de los nobles, que mantenían una creencia incorrecta, incurriendo en acciones consecuentes por esa creencia incorrecta, estos, cuando se rompe su cuerpo después de morir, surgen en un estado amargo, un mal nacimiento, el abismo, el infierno de Niraya. Pero aquellos seres que poseían una buena conducta en el cuerpo, que poseían una buena conducta en el habla, que poseían una buena conducta en el pensamiento, que no se burlaban de los nobles, que mantenían una creencia correcta y sus acciones eran consecuentes con esa creencia correcta, éstos, al romperse su cuerpo después de morir, han surgido en un buen destino, un mundo celestial. Así, con el ojo divino que sobrepasa al humano, vi a los seres a medida que mueren, a medida que renacen. Comprendí que hay seres que son mezquinos, excelentes, simpáticos, feos, ricos, malos según las consecuencias de sus actos».

Este fue el conocimiento que adquirí en el segundo turno de noche, Aggivessana. La ignorancia se disipó y surgió el conocimiento, la oscuridad se disipó y la luz surgió mientras yo permanecía allí sentado firme, decidido y perseverante. Pero mi mente no se dejó llevar por los agradables sentimientos que esto me dio, Aggivessana.

Cuando mi mente se sumergió en la contemplación de esta manera: purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, viable, estable e imperturbable, la extendí hacia el conocimiento del fin de las tendencias subyacentes. Realmente entendí:

«Esto es el sufrimiento… Este es el origen del sufrimiento… Esta es la cesación del sufrimiento… Esta es la práctica que conduce al cese del sufrimiento».

Realmente entendí: «Estas son las tendencias subyacentes… Este es el origen de las tendencias subyacentes… Este es el cese de las tendencias subyacentes… Esta es la práctica que conduce al cese de las tendencias subyacentes».

Sabiendo y viendo así, mi conciencia se liberó de las tendencias subyacentes de la sensorialidad, del ansia de renacer y de la ignorancia. Cuando mi conciencia fue liberada, supe que fue liberada.

Comprendí: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia ha sido completada, lo que había que hacer se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia».

Este fue el conocimiento que adquirí en el tercer turno de noche, Aggivessana. La ignorancia se disipó y surgió el conocimiento, la oscuridad se disipó y la luz surgió mientras yo permanecía allí sentado firme, decidido y perseverante. Pero mi mente no se dejó llevar por los agradables sentimientos que esto me dio, Aggivessana.

Aggivessana, recuerdo haber impartido la Enseñanza a una asamblea de muchos cientos de personas, y cada una de ellas piensa que estoy impartiendo la Enseñanza especialmente para ella. Pero no debería verse así. El Tathāgata enseña a otros solo para que puedan entender. Porque cuando el Logrado enseña a otros la enseñanza, todos deben aprender algo de ella. Y cuando he terminado tal conferencia, unifico mi mente y la concentro en lo que me estaba concentrando antes de comenzar a hablar, como siempre lo está mi mente.

—Creo que el Maestro Gotama, es un perfecto, un Buddha completamente despierto. ¿Pero alguna vez recuerdas haber dormido durante el día?

—Recuerdo que, en el último mes del verano, extendí mi túnica exterior doblada en cuatro y me acosté en la postura del león, en el lado derecho, colocando un pie sobre el otro, alerta y consciente.

—A eso, algunos ascetas y brahmanes le llaman letargo.

—No así es como se define el letargo. Pero en cuanto a cómo definir si alguien está aletargado o no, escucha y presta mucha atención, hablaré:

—Sí, señor —respondió Saccaka.

El Buddha dijo esto:

—Quien no haya renunciado a las tendencias subyacentes, tendencias subyacentes que conducen a vidas futuras y son perjudiciales, que resultan en sufrimiento y renacimientos futuros, en vejez y muerte, está aletargado. Porque es no renunciar a las tendencias subyacentes lo que te aletarga. Quien haya renunciado a las tendencias subyacentes, tendencias subyacentes que resultan en sufrimiento y renacimientos futuros, en vejez y muerte, no está aletargado. Porque renunciar a las tendencias subyacentes es lo que te hace no aletargarte.

El Tathāgata ha renunciado a las tendencias subyacentes, tendencias subyacentes que conducen a vidas futuras y son perjudiciales, que resultan en sufrimiento y renacimientos futuros, en vejez y muerte. Las cortó en la raíz, las hizo como un tocón de palma, las destruyó para que no puedan surgir en el futuro. Así como una palmera con la corona cortada es incapaz de crecer más, de la misma manera, el Tathāgata ha renunciado a las tendencias subyacentes, por lo que no pueden surgir en el futuro.

Cuando habló, Saccaka le dijo:

—¡Es increíble, Maestro Gotama, es increíble! Cuando el Maestro Gotama es atacado repetidamente con críticas inapropiadas e intrusivas, la tez de su piel se ilumina y el color de su rostro se vuelve claro, como un Buddha perfecto, un Buddha completamente despierto.

Recuerdo haber enfrentado a Purāṇa Kassapa en debate. Eludió el tema, distrayendo la discusión con temas irrelevantes y mostrando molestia, aversión y amargura. Pero cuando el Maestro Gotama es atacado repetidamente con críticas inapropiadas e impertinentes, la tez de su piel se ilumina y el color de su rostro se vuelve claro, como un Buddha perfecto, un Buddha completamente despierto.

Recuerdo haber enfrentado a Makkhali Gosāla, Ajita Kesakambala, Pakudha Kaccāyana, Sañjaya Belaṭṭhiputta y Nigaṇṭha Nātaputta en debate. Todos esquivaron el tema, distrayendo la discusión con temas irrelevantes y mostrando molestia, aversión y amargura. Pero cuando el Maestro Gotama es atacado repetidamente con críticas inapropiadas e intrusivas, la tez de su piel se ilumina y el color de su rostro se vuelve claro, como un Buddha perfecto, un Buddha completamente despierto.

Bueno, ahora, Maestro Gotama, debo irme. Tengo muchos deberes y mucho que hacer.

—Por favor, Aggivessana, ve a tu conveniencia.

Entonces Saccaka, del clan Aggivessana, el hijo de padres jainistas, habiendo aprobado y acordado con lo que dijo el Buddha, se levantó de su asiento y se fue.

MN 35: Discurso breve con Saccaka

Esto he oído.

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Vesālī, en el Gran Bosque, en la casa con el techo puntiagudo.

En ese momento, Saccaka, del clan Aggivessana, hijo de padres jainistas, se estaba quedando en Vesālī. Era un polemista y orador inteligente considerado santo por muchas personas. Estaba exponiendo a una multitud en Vesālī:

—No veo a ningún asceta o brahmán, líder de una orden o comunidad, o maestro de una comunidad, incluso uno que dice ser un Buddha, un Digno, plenamente despierto, que no temblara y sudara en un debate conmigo. Incluso un tronco muerto temblaría y sudaría si hubiera empezado a debatir con él, entonces, ¿cómo puede un humano resistirse a mí?

Entonces el venerable Assaji se vistió por la mañana y, tomando su cuenco y su túnica, entró en Vesālī para pedir limosna. Mientras Saccaka iba a caminar, vio a Assaji acercarse a lo lejos. Se acercó a él e intercambió saludos con él.

Cuando terminaron los saludos y la conversación cortés, Saccaka se hizo a un lado y le dijo a Assaji:

—Maestro Assaji, ¿cómo guía el asceta Gotama a sus discípulos? ¿Y cómo procede generalmente la instrucción a sus discípulos?

—Aggivessana, así es como el asceta Gotama guía a sus discípulos, y cómo procede generalmente la instrucción a sus discípulos: «Las qualia, la reacción emocional, la percepción, la situación condicional y la cognición son perecederas. Las qualia, la reacción emocional, la percepción, la situación condicional y la cognición no soy yo. Todas las cosas condicionadas son perecederas. Las cosas condicionadas no soy yo». Así es como el asceta Gotama guía a sus discípulos, y cómo procede generalmente la instrucción a sus discípulos.

—Es triste escuchar, Maestro Assaji, que el asceta Gotama tiene esa doctrina. Con suerte, en algún momento conoceré al Maestro Gotama y podremos tener una conversación. Y espero poder disuadirlo de este dañino error.

En ese momento, alrededor de quinientos licchavis estaban sentados juntos en la sala de reuniones por cierto asunto. Entonces Saccaka se acercó a ellos y dijo:

—¡Adelante, buenos licchavīs, vengan! Hoy voy a tener una discusión con el asceta Gotama. Si se mantiene firme en la posición que me indicó uno de sus discípulos más conocidos, un bhikkhu llamado Assaji, lo arrojaré de un lado a otro con mis argumentos como un cervecero que sumerge su cervecería en agua y la sostiene en ambos mangos, lanzándola de un lado a otro para enjuagarla. Lo retorceré y lo cruzaré con mis argumentos como un poderoso cervecero retuerce y cruza una tela filtrante. Le causaré estragos con mis argumentos como un elefante de sesenta años hace estragos con un trozo de tela en el agua. ¡Adelante, buenos licchavīs, adelante! Hoy tendré una discusión con el asceta Gotama.

Ante eso, algunos de los licchavis dijeron:

—¿Cómo puede el asceta Gotama refutar la doctrina de Saccaka, cuando es Saccaka quien refutará la doctrina de Gotama?

Pero algunos de los licchavis dijeron:

—¿Quién es Saccaka para refutar la doctrina del Buddha, cuando es el Buddha quien refutará la doctrina de Saccaka?

Entonces Saccaka, escoltado por los quinientos licchavis, se dirigió a la casa con el techo puntiagudo en el Gran Bosque.

En ese momento varios bhikkhus caminaban al aire libre. Entonces Saccaka se acercó a ellos y dijo:

—Señores, ¿dónde está el Maestro Gotama en este momento? Porque queremos verlo.

—Aggivessana, el Buddha se ha internado profundamente en el Gran Bosque y está sentado a la raíz de un árbol para descansar durante el calor.

Entonces Saccaka, junto con un gran grupo de licchavis, fue a ver al Buddha en el Gran Bosque e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y la conversación cortés, se sentó a un lado. Antes de sentarse a un lado, algunos de los Licchavīs se inclinaron, algunos intercambiaron saludos y una conversación cortés, algunos alzaron sus palmas juntas hacia el Buddha, algunos anunciaron su nombre y clan, mientras que otros guardaron silencio.

Entonces Saccaka le dijo al Buddha:

—Me gustaría preguntarle al Maestro Gotama acerca de cierto tema, si me lo permites.

—Pregunta lo que quieras, Aggivessana.

—¿Cómo guía el asceta Gotama a sus discípulos? ¿Y cómo presentas generalmente la instrucción a sus discípulos?

—Así es como guío a mis discípulos, y cómo presento generalmente la instrucción a mis discípulos: «Las qualia, la reacción emocional, la percepción, la situación condicional y la cognición son perecederas. Las qualia, la reacción emocional, la percepción, la situación condicional y la cognición no soy yo. Todas las cosas condicionadas son perecederas. Las cosas condicionadas no soy yo». Así es como guío a mis discípulos y cómo presento generalmente la instrucción a mis discípulos.

—Esto me hace pensar en un símil, maestro Gotama.

—Entonces habla como te sientas inspirado —dijo el Buddha.

—Todas las plantas y semillas que logran crecimiento, desarrollo y madurez lo hacen dependiendo de la tierra y lo hacen asentadas en la tierra. Todo el trabajo duro que se realiza depende de la tierra y se basa en ella.

De la misma manera, el yo de un individuo son las qualia. Basado ​​en las qualia, toma buenas y malas decisiones. El yo de un individuo son las reacciones emocionales… percepción… situación condicional… cognición. Basado​​ en la cognición, toma buenas y malas decisiones.

—Aggivessana, ¿no estarás diciendo esto: «Las qualia soy yo, la reacción emocional soy yo, la percepción soy yo, la situación condicional soy yo, la cognición soy yo»?

—De hecho, maestro Gotama, eso es lo que estoy diciendo. ¡Y esta gran multitud está de acuerdo conmigo!

—¿Qué tiene que ver esta gran multitud contigo? Por favor, explica tu propia declaración.

—Entonces, Maestro Gotama, lo que estoy diciendo es esto: «Las qualia soy yo, la reacción emocional soy yo, la percepción soy yo, la situación condicional soy yo, la cognición soy yo».

—Entonces, Aggivessana, te repreguntaré, y puedes responder como quieras. ¿Qué piensas de esto, Aggivessana? Consideras que un rey ungido como Pasenadi de Kosala o Ajātasattu Vedehiputta de Magadha, ¿tendrían el poder en su propio reino para ejecutar, multar o desterrar a los culpables?

—Un rey ungido tendría tal poder, maestro Gotama. Incluso federaciones como los Vajjis y los Mallas tienen ese poder en su propio ámbito. Así que, por supuesto, un rey ungido como Pasenadi o Ajātasattu ejercería tal poder, según su derecho.

—¿Qué piensas, Aggivessana? Cuando dices: «Las qualia soy yo», ¿tienes poder sobre esas qualia para decir: «¡Que mis qualia sean así, o que no sean así!»?

Cuando dijo esto, Saccaka guardó silencio. El Buddha hizo la pregunta por segunda vez, pero Saccaka aún se mantuvo en silencio. Entonces el Buddha le dijo a Saccaka:

—Responde ahora, Aggivessana. Ahora no es el momento de guardar silencio. Si alguien no responde a una pregunta legítima cuando el Buddha le pregunta tres veces, su cabeza explota en siete pedazos en ese mismo momento.

En ese momento, el espíritu Vajirapāṇi, tomando un rayo de hierro ardiendo, abrasando y al rojo vivo, se puso en pie en el cielo sobre Saccaka, pensando: «Si este Saccaka no responde cuando se le pregunta por tercera vez, ¡le volaré la cabeza en siete pedazos aquí mismo y en ese instante!».

Y tanto el Buddha como Saccaka pudieron ver a Vajirapāṇi.

Saccaka estaba aterrorizado, conmocionado y asombrado. Mirando al Buddha en busca de refugio, protección y seguridad, dijo:

—Pregúnteme, maestro Gotama. Contestaré.

—¿Qué piensas, Aggivessana? Cuando dices: «Las qualia soy yo», ¿tienes poder sobre esas qualia para decir: «¡Que mis qualia sean así, o que no sean así!»?

—No, maestro Gotama.

—¡Piénsalo, Aggivessana! Deberías pensar antes de responder. Lo que dijiste antes y lo que dijiste ahora no coincide. ¿Qué opinas, Aggivessana? Cuando dices: «La reacción emocional soy yo», ¿tienes poder sobre esa reacción emocional para decir: «¡Que mi reacción emocional sea así o que no sea así!»?

—No, maestro Gotama.

—¡Piénsalo, Aggivessana! Deberías pensar antes de responder. Lo que dijiste antes y lo que dijiste ahora no coincide. ¿Qué opinas, Aggivessana? Cuando dices: «La percepción soy yo», ¿tienes poder sobre esa percepción para decir: «¡Que mi percepción sea así o que no sea así!»?

—No, maestro Gotama.

—¡Piénsalo, Aggivessana! Deberías pensar antes de responder. Lo que dijiste antes y lo que dijiste ahora no coincide. ¿Qué opinas, Aggivessana? Cuando dices: «Las situaciones condicionales son mías», ¿tienes poder sobre esas situaciones condicionales para decir: «¡Que mis situaciones condicionales sean así o que no sean así!»?

—No, maestro Gotama.

—¡Piénsalo, Aggivessana! Deberías pensar antes de responder. Lo que dijiste antes y lo que dijiste ahora no coincide. ¿Qué opinas, Aggivessana? Cuando dices: «La cognición soy yo», ¿tienes poder sobre esa cognición para decir: «¡Que mi cognición sea así o que no sea así!»?

—No, maestro Gotama.

—¡Piénsalo, Aggivessana! Deberías pensar antes de responder. Lo que dijiste antes y lo que dijiste ahora no coincide. ¿Qué opinas, Aggivessana? ¿Son las qualia perecederas o imperecederas?

—Perecederas.

—Pero si son perecederas, ¿son desagradables o agradables?

—Desagradables.

—Pero si son perecederas, desagradables y susceptibles de desmoronarse, ¿son dignas de ser consideradas así: «Esto es mío, esto soy yo, sobre esto tengo control»?

—No, maestro Gotama.

—¿Qué piensas, Aggivessana? ¿Es la reacción emocional… la percepción… la situación condicional… la cognición perecedera o imperecedera?

—Perecedera.

—Pero si es perecedera, ¿es desagradable o agradable?

—Desagradable.

—Pero si es perecedera, desagradable y susceptible de desmoronarse, ¿es digna de ser considerada así: «Esto es mío, esto soy yo, sobre esto tengo control»?

—No, maestro Gotama.

—¿Qué piensas, Aggivessana? Consideras a alguien que se aferra, sostiene y se apega al sufrimiento, considerándolo así: «Esto es mío, esto soy yo, sobre esto tengo control». ¿Sería capaz una persona así de comprender completamente el sufrimiento por sí misma, o viviría habiendo eliminado el sufrimiento?

—¿Cómo podría? No, maestro Gotama.

—¿Qué piensas, Aggivessana? Siendo esto así, ¿no eres tú alguien que se aferra, sostiene y se adhiere al sufrimiento, considerándolo así: «Esto es mío, esto soy yo, sobre esto tengo control»?

—¿Cómo no iba a hacerlo? Sí, maestro Gotama.

—Supongamos, Aggivessana, que hubiera una persona que necesita duramen. Vagando en busca de duramen, tomarían un hacha afilada y entrarían en un bosque. Allí vería un gran árbol de plátano, recto, joven y libre de defectos. Lo cortaría por la base, cortarían la parte superior y extiende las hojas. Pero ni siquiera encontraría albura, mucho menos, duramen.

De la misma manera ocurre contigo también Aggivessana. Cuando tomo lo que has dicho y te pregunto a fondo al respecto, resulta que estás vacío, sin contenido y sin sentido. Pero fuiste tú quien declaró ante la asamblea de Vesālī: «No veo a ningún asceta o brahmán, líder de una orden o comunidad, o maestro de una comunidad, incluso uno que dice ser un Buddha, un Digno, plenamente despierto, que no temblara y sudara en un debate conmigo. Incluso un tronco muerto temblaría y sudaría si hubiera empezado a debatir con él, entonces, ¿cómo puede un humano resistirse a mí?». Pero el sudor corre ahora por tu frente, por lo que tu túnica está empapada e incluso estás mojando en el suelo a tu alrededor. Yo, en cambio, no sudo en lo más mínimo.

Entonces el Buddha reveló su cuerpo dorado a la asamblea. Cuando se dijo esto, Saccaka se sentó en silencio, avergonzado, con los hombros caídos, abatido.

Viendo esto, el licchavi Dummukha le dijo al Buddha:

—Esto me hace pensar en un símil, Bendito.

—Entonces habla como te sientas inspirado —dijo el Buddha.

—Señor, suponga que hay un estanque de lotos no lejos de un pueblo o aldea, y un cangrejo vive allí. Luego, varios niños o niñas dejaran el pueblo o la aldea y se dirigen al estanque, donde sacan al cangrejo y lo ponen en tierra firme. Cada vez que ese cangrejo extiende una pata, esos niños o niñas se la quiebran, se la rompen y se la parten con un palo o una piedra. Y cuando las patas de ese cangrejo se hubieran quebrado, partido y roto, no podría regresar al estanque de lotos. De la misma manera, señor, el Buddha ha quebrado, partido y roto todos los trucos, ardides y subterfugios de Saccaka. Ahora no puede volver a acercarse al Buddha buscando un debate.

Pero Saccaka le dijo:

—¡Espera, Dummukha, espera! No estaba hablando contigo, estaba hablando con el Maestro Gotama.

Maestro Gotama, deja de lado esa declaración que hice, como hicieron otros varios ascetas y brahmanes, fue una tontería. ¿Cómo se define a un discípulo del Maestro Gotama que sigue instrucciones y responde a consejos? ¿Quién ha ido más allá de toda duda, se ha librado de la indecisión, ha ganado seguridad y es independiente de los demás siguiendo las instrucciones del Maestro?

—Es cuando uno de mis discípulos realmente ve cualquier tipo de qualia: pasadas, futuras o presentes, objetivas o subjetivas, gruesas o finas, inferiores o superiores, lejos o cerca: todas las qualia, con episteme: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Verdaderamente ve cualquier tipo de reacción emocional… percepción… situación condicional… cualquier cognición: pasada, futura o presente, objetiva o subjetiva, gruesa o fina, inferior o superior, lejos o cerca: cualquier cognición con episteme: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Así se define a uno de mis discípulos que sigue las instrucciones y responde a los consejos, que ha ido más allá de toda duda, se ha librado de la indecisión, ha ganado seguridad y es independiente de los demás siguiendo las instrucciones del Maestro.

—Pero, ¿cómo se define a un bhikkhu que es perfecto, con las tendencias subyacentes en la conciencia erradicadas, que ha completado la vida ascética, hizo lo que tenía que hacer, dejó la carga, logró su propia meta verdadera, terminó por completo la adicción al renacimiento, y alcanza la liberación a través de la episteme?

—Es cuando uno de mis discípulos realmente ve cualquier tipo de qualia: pasadas, futuras o presentes, objetivas o subjetivas, gruesas o finas, inferiores o superiores, lejos o cerca: todas las qualia, con episteme: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Y habiendo visto esto con la episteme, se libera sin nada a qué aferrarse. Verdaderamente ve cualquier tipo de reacción emocional… de percepción… de situación condicional… cualquier tipo de cognición: pasada, futura o presente, objetiva o subjetiva, gruesa o fina, inferior o superior, lejos o cerca: cualquier cognición con episteme: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Y habiendo visto esto con episteme, se libera sin nada a qué aferrarse. Así se define a un bhikkhu que es un Digno, con las tendencias subyacentes en la conciencia erradicadas, que ha completado el camino espiritual, hizo lo que tenía que hacer.

Un bhikkhu cuya mente se libera así tiene tres cualidades insuperables: visión, práctica y liberación insuperables. Honra, respeta, estima y venera sólo al Tathāgata: «El Bendito es un despierto y enseña la doctrina que lleva al despertar, el Maestro tiene autodisciplina y enseña la doctrina que conduce a la autodisciplina, el Maestro tiene paz interior y enseña la doctrina que conduce a la paz interior, el Maestro ha cruzado la corriente y enseña la doctrina que conduce al cruce de la corriente, y el Maestro ha alcanzado el Nibbāna final y enseña la doctrina que conduce al Nibbāna final».

Cuando hubo hablado, Saccaka le dijo:

—Maestro Gotama, fue grosero e insolente por mi parte imaginar que podría atacarte en un debate. Porque una persona puede encontrar seguridad después de atacar a un elefante en celo, pero no después de atacar al Maestro Gotama. Una persona puede encontrar seguridad después de atacar una masa ardiente de fuego, pero no después de atacar al Maestro Gotama. Puede encontrar seguridad después de atacar a una víbora venenosa, pero no después de atacar al Maestro Gotama. Fue grosero e imprudente de mi parte imaginar que podría atacarte en un debate. ¿Podría el Maestro Gotama junto con el Saṅgha de los bhikkhus aceptarme la comida de mañana?

El Buddha asintió en silencio.

Entonces, sabiendo que el Buddha había dado su asentimiento, Saccaka se dirigió a esos licchavis:

—Escuchen, señores. He invitado al asceta Gotama junto con el Saṅgha de los bhikkhus para la comida de mañana. Todos pueden traer lo que crean que es adecuado.

Luego, cuando pasó la noche, los licchavis le presentaron a Saccaka una ofrenda de quinientas raciones de comida. Y Saccaka tenía una variedad de comidas deliciosas preparadas en su propia casa. Luego envió un mensaje al maestro: «Es hora, Maestro Gotama, la comida está lista».

Luego, el Buddha se vistió por la mañana y, tomando su cuenco y su túnica, fue al parque de Saccaka, donde se sentó en el asiento extendido, junto con el Saṅgha de los bhikkhus. Entonces Saccaka sirvió y satisfizo al Saṅgha de los bhikkhus encabezado por el Buddha con sus propias manos con una variedad de comidas deliciosas. Cuando el Buddha hubo comido y lavado la mano y el cuenco, Saccaka tomó un asiento bajo y se sentó a un lado.

Entonces Saccaka le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, espero que los buenos resultados de la limosna beneficien a los donantes.

—Aggivessana, si se le da un regalo a alguien como tú, Aggivessana, que no está libre de ansia, aversión e ignorancia, los donantes experimentarán los resultados. Pero si se le da un regalo a alguien como yo, que está libre de ansia, aversión e ignorancia, te beneficiará.

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