En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika.
Luego, el brahmán Jāṇussoṇi se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y la conversación cortés, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:
—Maestro Gotama, esos señores que han pasado de la vida hogareña a la vida sin hogar por fe en el Maestro Gotama, tienen al Maestro Gotama para que les guíe, los ayude y los anime. Y esa gente sigue el ejemplo del Maestro Gotama.
—¡Eso es tan cierto, brahmán! ¡Todo lo que dices es verdad, brahmán!
—Pero maestro Gotama, los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla son un desafío. Es difícil mantener el recogimiento y es difícil encontrar alegría en él. Al quedarse solo, los bosques parecen robar la mente de un bhikkhu que no esté inmerso en la contemplación completa.
—¡Eso es tan cierto, brahmán! ¡Todo lo que dices es verdad, brahmán!
Antes de mi iluminación, cuando aún no me había iluminado, pero andaba esforzándome por iluminarme, yo también pensé: «Los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla son un desafío. Es difícil mantener el recogimiento y es difícil encontrar alegría en ellos. Al quedarse solo, los bosques parecen robar la mente de un bhikkhu que no está inmerso en contemplación completa».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes de conducta inmoral que frecuentan paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. A esos ascetas y brahmanes les provoca miedo y pavor debido a estos defectos en su conducta. Pero yo no frecuento paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con una conducta inmoral. Mi conducta está limpia. Soy uno de esos nobles que frecuenta los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con una conducta limpia. Al ver esta limpieza de conducta en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes de habla inmoral que frecuentan paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. A esos ascetas y brahmanes les provoca miedo y pavor debido a estos defectos en su habla. Pero no frecuento paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un habla inmoral. Mi habla está limpia. Soy uno de esos nobles que frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un habla limpia. Al ver esta pureza de habla en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes de pensamiento inmoral que frecuentan paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. A esos ascetas y brahmanes les provoca miedo y pavor debido a estos defectos en su pensamiento. Pero no frecuento paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un pensamiento inmoral. Mi pensamiento está limpio. Soy uno de esos nobles que frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un pensamiento limpio. Al ver esta pureza de pensamiento en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes de sustento inmoral que frecuentan paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. A esos ascetas y brahmanes les provoca miedo y pavor debido a estos defectos en su sustento. Pero no frecuento paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un sustento inmoral. Mi sustento está limpio. Soy uno de esos nobles que frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla con un sustento limpio. Al ver esta pureza de sustento en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes ávidos de placeres y con fuertes pasiones… Yo no estoy ávido de placeres…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que tienen agresividad en sus mentes e intenciones odiosas… Tengo la mente llena de benevolencia…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes abrumados por el letargo y la somnolencia… Estoy libre de letargo y la somnolencia…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que están inquietos, sin paz mental… Mi mente está en paz…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que tienen dudas e inseguridades… Yo he ido más allá de toda duda…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que se glorifican a sí mismos y menosprecian a los demás… Yo no me glorifico a mí mismo ni menosprecio a los demás…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que son temerosos y se sobresaltan… Yo no estoy nervioso…».
«Hay ascetas y brahmanes que disfrutan de las posesiones, el honor y la popularidad… Yo tengo pocas ansias…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que son perezosos y carecen de energía… Yo soy enérgico…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que son inconscientes y carecen de conciencia de la situación… Yo soy consciente…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que carecen de contemplación, con mentes extraviadas… Yo soy un experto en contemplación…».
Entonces pensé: «Hay ascetas y brahmanes que son tontos y estúpidos que frecuentan los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. Esos ascetas y brahmanes les da miedo y pavor por culpa de su tontería y estupidez. Pero no suelo frecuentar paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla siendo tonto y estúpido. Soy consumado en sabiduría. Soy uno de esos nobles que frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla despierto con sabiduría. Al ver este logro de sabiduría en mí mismo, me sentí aún más tranquilo por quedarme en la selva».
Entonces pensé: «Hay ciertas noches que se reconocen como especialmente portentosas, como las noches decimocuarta, decimoquinta y octava del medio mes. En esas noches, ¿por qué no me quedo en refugios aterradores y espeluznantes en selvas, bosques y junglas? En tales alojamientos, espero que pueda experimentar ese miedo y ese pavor».
Algún tiempo después, eso fue lo que hice. Mientras estaba allí, pasó un ciervo, o un pavo real partió una ramita, o el viento agitó las hojas. Entonces pensé: «¿Es de esto lo que provoca el miedo y el pavor?». Entonces pensé: «¿Por qué estaba tratando de dejarme intimidar?». Decidí quedarme en la posición en la que estaba cuando estaba asustado, hasta que el miedo se calmó.
Si estaba asustado mientras caminaba de un lado a otro, no me detenía, no me sentaba y no me acostaba, pero disipaba el miedo mientras seguía caminando de un lado a otro. Si estaba asustado estando quieto, no comencé a caminar, no me senté y no me acosté, sino que disipé el miedo estando de pie en el mismo lugar.
Si estaba asustado mientras estaba sentado, no me levantaba, no comenzaba a caminar y no me acostaba, pero disipaba el miedo mientras estaba sentado en la misma posición. Y si tenía miedo mientras estaba sentado, no me levantaba, no comenzaba a caminar y no me acostaba, pero disipé el miedo mientras estaba acostado allí. No me levanté y no me acosté, pero disipé el miedo estando sentado en el mismo lugar.
Si estaba asustado mientras estaba de pie, no me sentaba, no me acostaba y no comenzaba a caminar, pero disipé el miedo mientras estaba de pie en la misma posición. Y si tenía miedo mientras estaba de pie, no me sentaba, no me acostaba y no comenzaba a caminar, pero disipé el miedo mientras estaba de pie allí. No me senté y no me acosté, pero disipé el miedo estando de pie en el mismo lugar.
Si estaba asustado mientras estaba acostado, no me levantaba, no me sentaba y no comenzaba a caminar, pero disipé el miedo mientras estaba acostado en la misma posición. Y si tenía miedo mientras estaba acostado, no me levantaba, no me sentaba y no comenzaba a caminar, pero disipé el miedo mientras estaba acostado allí. No me senté y no me levanté, pero disipé el miedo estando acostado en el mismo lugar.
Hay algunos ascetas y brahmanes que perciben que es de día cuando en realidad es de noche, o perciben que es de noche cuando en realidad es de día. Esta meditación suya es delirante. Percibo que es de noche cuando en realidad es de noche, y percibo que es de día cuando en realidad es de día. Y si hay alguien de quien se pudiera decir con razón que no es susceptible a la ignorancia, que ha surgido en el mundo para el bienestar y la felicidad de la gente, para el beneficio, el bienestar y la felicidad de los devas y los humanos, es de mí de quien debería decirse.
Mi energía se despertó incansable, mi impasibilidad estaba establecida y lúcida, mi cuerpo estaba tranquilo y sosegado, y mi mente estaba inmersa en la contemplación completa. Totalmente apartado de los placeres sensoriales, apartado de los vicios, entré y permanecí en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirigí la mente y la mantuve concentrada.
A medida que desaparecía el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entré y permanecí en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que nace de la contemplación, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, sin direccionar de la mente sobre las formas en movimiento.
Y con el desvanecimiento del placer, entré y permanecí en la tercera jhāna, donde contemplé con impasibilidad, diligente y decidido y sentí el bienestar corporal del que los nobles declaran: «impasible y decidido, uno permanece en la felicidad».
Abandonando el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y la tristeza anteriores, entré y permanecí en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis.
Cuando mi mente se sumergió en una contemplación completa como esta, purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, funcional, estable e imperturbable, la extendí hacia el recuerdo de vidas pasadas. Recordé muchos tipos de vidas pasadas. Es decir: uno, dos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil renacimientos, muchos eones del mundo contrayéndose, muchos eones del mundo expandiéndose, muchos eones del mundo contrayéndose y expandiéndose. Recordé: «allí, me llamaron así, mi clan era aquel, me veía así, y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor, y así fue como terminó mi vida. Cuando fallecí en ese lugar, renací en otro lugar. Allí también me llamaron así, mi clan era aquel, me veía así y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor y así acabó mi vida. Cuando fallecí en ese lugar, renací aquí». Y así recordé mis muchos tipos de vidas pasadas, con sus características y detalles.
Este fue el primer conocimiento que logré en el primer turno de noche. La ignorancia fue destruida y surgió el conocimiento, las tinieblas fueron destruidas y surgió la luz, como sucede con un morador diligente, entusiasta y resuelto.
Cuando mi mente se sumergió en una contemplación completa como esta, purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, funcional, estable e imperturbable, la extendí hacia el conocimiento de la muerte y el renacimiento de los seres. Con la clarividencia que está purificada y es sobrehumana, vi a los seres morir y renacer, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar. Y entendí cómo los seres renacen de acuerdo con sus acciones: «Seguramente estos seres hicieron cosas malas a través del cuerpo, el habla y la mente. Hablaron mal de los nobles, tuvieron una creencia errónea, y optaron por actuar según esa creencia errónea. Al desintegrarse sus cuerpos, después de la muerte, renacen en un lugar de desgracia, un mal lugar, el inframundo, el infierno. Sin embargo, estos seres hicieron cosas buenas a través del cuerpo, el habla y la mente. Nunca hablaron mal de los nobles, tenían la creencia correcta, y optaron por actuar desde esa creencia correcta. Cuando su cuerpo se desintegre, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial».
Y así, con una clarividencia purificada y sobrehumana, vi a los seres morir y renacer, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar y entendí cómo los seres renacen de acuerdo con sus acciones.
Este fue el segundo conocimiento que logré en la mitad del turno de noche. La ignorancia fue destruida y surgió el conocimiento, las tinieblas fueron destruidas y surgió la luz, como sucede con un morador diligente, entusiasta y resuelto.
Cuando mi mente se sumergió en una contemplación completa como esta, purificada, brillante, impecable, libre de tendencias subyacentes, flexible, funcional, firme e imperturbable, la extendí hacia el conocimiento del fin de las tendencias subyacentes. Realmente entendí: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento». Realmente entendí: «Estas son tendencias subyacentes»… «Este es el origen de las tendencias subyacentes»… «Este es el cese de las tendencias subyacentes»… «Esta es la práctica que lleva al cese de las tendencias subyacentes».
Sabiendo y viendo así, mi conciencia se liberó de las tendencias subyacentes de la sensorialidad, del ansia de renacer y de la ignorancia. Cuando fui liberado, supe que estaba liberado.
Entendí: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia».
Este fue el tercer conocimiento que logré en el último turno de noche. La ignorancia fue destruida y surgió el conocimiento, las tinieblas fueron destruidas y surgió la luz, como sucede con un morador diligente, entusiasta y resuelto.
Brahmán, podrías pensar: «Quizás el Maestro Gotama no está libre de ansia, aversión e ignorancia incluso hoy, y es por eso por lo que todavía frecuenta paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla». Pero no deberías verlo así. «Veo dos razones para frecuentar los paraderos remotos en la selva y en lo profundo de la jungla. Veo que puedo disfrutar de la vida aquí y ahora, y de los simpatizantes más lejanos». —De hecho, el Maestro Gotama puede disfrutar de los simpatizantes más lejanos, ya que es un Buddha un Digno, plenamente despierto. ¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! Como si estuviera enderezando lo volcado, o revelando lo oculto, o señalando el camino a los perdidos, o encendiendo una lámpara en la oscuridad para que las personas con buenos ojos puedan ver lo que hay, el Maestro Gotama ha dejado clara la Enseñanza de muchas maneras. Me refugio en el Maestro Gotama, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. A partir de este día, que el Maestro Gotama me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.
En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:
—¡Bhikkhus!
—Venerable señor —respondieron.
El Buddha les dijo esto:
—Bhikkhus, heredaréis mis enseñanzas. No heredaréis ninguna cosa material. Me preocupo por vosotros y pienso en cómo mis discípulos heredarán mis enseñanzas y no cosas materiales.
Si heredarais de mí bienes mundanos, pero no la enseñanza, la gente os criticaría y diría que solo sois estudiantes para heredar los bienes mundanos del maestro, pero no la enseñanza. La gente también podría criticarme y decir que solo dejo que mis discípulos hereden bienes mundanos y no la enseñanza. Pero heredaréis mi enseñanza, bhikkhus, y no bienes mundanos. Entonces nadie podrá criticarnos a vosotros ni a mí de esta manera. Por eso digo que debéis heredar mis enseñanzas y no los bienes mundanos. Es porque simpatizo con vosotros por lo que estoy pensando en esto.
Supongamos que hubiera comido y rechazado más comida, estando lleno, habiendo comido todo lo que necesitaba. Y había algo de comida de limosna sobrante que se iba a tirar. Luego vendrían dos bhikkhus que estaban muertos de hambre. Les diría: «Bhikkhus, he comido y me he negado a comer más, estoy lleno y he comido todo lo que necesito. Y hay esta comida de limosna sobrante que se va a tirar. Comedla si queréis. De lo contrario, la arrojaré donde haya poco que crezca o la arrojaré al agua que no tiene criaturas vivientes».
Entonces uno de esos bhikkhus pensaría: «El Buddha ha comido y se ha negado a comer más. Y tiene algo de comida de limosna sobrante que se va a tirar. Si no lo comemos, él la tirará. Pero el Buddha también ha dicho: «Sed mis herederos en la enseñanza, no en los bienes mundanos». Y la comida de la limosna es un tipo de bien material. En lugar de comer esta limosna, ¿por qué no paso este día y esta noche con hambre?».
Y eso es lo que hizo.
Entonces el segundo de esos bhikkhus pensó: «El Buddha ha comido y se ha negado a comer más. Y tiene algo de comida de limosna sobrante que se va a tirar. Si no lo comemos, él lo tirará. ¿Por qué no me como esta limosna y luego paso el día y la noche sin hambre y sin debilidad?».
Y eso es lo que hizo.
Aunque ese bhikkhu, después de comer la limosna, pasó el día y la noche sin hambre y sin debilidad, es el primer bhikkhu el más digno de respeto y alabanza.
—¿Por qué es eso?
—Porque durante mucho tiempo eso conducirá a que ese bhikkhu sea de pocos deseos, contento, modesto, fácil de mantener y enérgico.
Así que, bhikkhus, sed mis herederos en la enseñanza, no en los bienes mundanos. Por simpatía hacia vosotros, pienso: «¿Cómo pueden mis discípulos llegar a ser herederos de la enseñanza, no de los bienes mundanos?».
Eso es lo que dijo el Buddha. Cuando hubo hablado, el Santo se levantó de su asiento y entró en su alojamiento.
Luego, poco después de que el Buddha se fue, el venerable Sāriputta dijo a los bhikkhus:
—¡Bhikkhus!
—Venerable —respondieron.
Sāriputta dijo esto:
—Venerables, ¿cómo los discípulos de un Maestro que vive en la renuncia no entrenan en la renuncia? ¿Y cómo entrenan en la renuncia?
—Venerable, viajaríamos un largo camino para aprender el significado de esta declaración en presencia del venerable Sāriputta. Que el mismo Venerable Sāriputta aclare el significado de esto. Los bhikkhus te escucharán y recordarán la Enseñanza que les des.
—Bueno, venerables, escuchad y prestad mucha atención, hablaré.
—Sí, venerable —respondieron.
Sāriputta dijo esto:
—Venerables, ¿cómo los discípulos de un Maestro que vive en la renuncia no entrenan en la renuncia?
Los discípulos de un maestro que vive en la renuncia no se entrenan en la renuncia. No abandonan lo que el Maestro les dice que abandonen. Son indulgentes y holgazanes, son los primeros en reincidir, descuidando la renuncia. En este caso, los bhikkhus mayores deben ser criticados por tres motivos. «Los discípulos de un maestro que vive en la renuncia no se entrenan en la renuncia». Este es el primer motivo. «No renuncian a lo que el Maestro les dice que deben renunciar». Este es el segundo motivo. Son indulgentes y holgazanes, son los primeros en reincidir, descuidando la renuncia. Este es el tercer motivo. Los bhikkhus mayores deben ser criticados por estos tres motivos. En este caso, los bhikkhus intermedios y los bhikkhus menores deben ser criticados por los mismos tres motivos.
—¿Y cómo se entrenan los discípulos de un maestro que vive en la renuncia en la renuncia?
—Los discípulos de un maestro que vive en la renuncia se entrenan en la renuncia. Abandonan lo que el Maestro les dice que abandonen. No son indulgentes ni holgazanes ni son los primeros en reincidir, descuidando la renuncia. En este caso, los bhikkhus mayores deben ser elogiados por tres motivos. «Los discípulos de un maestro que vive en la renuncia se entrenan en la renuncia». Este es el primer motivo. «Abandonan lo que el Maestro les dice que abandonen». Este es el segundo motivo. «No son indulgentes ni holgazanes, ni son los primeros en reincidir, descuidando el recogimiento». Este es el tercer motivo. Los bhikkhus mayores deben ser elogiados por estos tres motivos. En este caso, los bhikkhus intermedios y los bhikkhus jóvenes deben ser elogiados por los mismos tres motivos.
Lo malo aquí es el ansia y la aversión. Hay una forma intermedia de práctica para abandonar el ansia y la aversión. Da visión y conocimiento y conduce a la paz, la episteme, al despertar y a Nibbāna.
—¿Y cuál es ese camino medio?
—Es simplemente este noble camino óctuple, es decir: creencia correcta, disposición correcta, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta. Este es el camino medio, que da visión y conocimiento, y conduce a la paz, a la episteme, al despertar y a Nibbāna.
Pero aquí hay más males, bhikkhus. Los males son la ira y la venganza, el desprecio y la superioridad, la envidia y la angustia, la vanidad y el engaño, la rigidez y la ferocidad, el orgullo y la arrogancia, la presunción y la jactancia. Para eliminar estos males, existe un camino medio que abre los ojos, proporciona episteme y conduce a la paz mental, la comprensión, el despertar y la liberación.
—¿Y qué camino medio es este?
—Es este Noble Óctuple Camino que consiste en la creencia correcta, la disposición correcta, el discurso correcto, la acción correcta, la conducta correcta, el esfuerzo correcto, la práctica correcta y la concentración correcta. Este es el camino medio, que da visión y conocimiento, y conduce a la paz, a la episteme, al despertar y a Nibbāna. Esto es lo que dijo el venerable Sāriputta. Satisfechos, los bhikkhus estaban contentos con lo que dijo Sāriputta.
En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en Bosquecillo de Jeta, en el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:
—¡Bhikkhus!
—Venerable señor —respondieron.
El Buddha dijo esto:
—Bhikkhus, os daré la explicación de cómo deshacerse de todas las tendencias subyacentes en la conciencia. Escuchad y prestad mucha atención, yo hablaré.
—Sí, señor —respondieron.
El Buddha dijo esto:
—Bhikkhus, el fin de las tendencias subyacentes es para quien sabe y ve, no para quien no sabe ni ve.
—Pero, ¿cómo puede el que ve y sabe erradicar sus tendencias subyacentes en la conciencia?
—Sí, uno puede usar la mente con sensatez o puede usarla irracionalmente. Si la usa irrazonablemente, aparecerán nuevas tendencias subyacentes en la conciencia, al mismo tiempo que las viejas solo aumentarán. Pero si usa su mente sabiamente, no surgirán nuevas tendencias subyacentes en la conciencia y las que ya estaban allí disminuirán.
Algunas tendencias subyacentes en la conciencia desaparecen cuando se ven, bhikkhus. Algunas se pueden eliminar con autocontrol, otras se pueden evitar cuando se usan las cosas correctamente, algunas se eliminan por ser persistente, algunas se evitan mejor manteniéndose alejado, algunas deben ser expulsadas y algunas tendencias subyacentes de la conciencia se eliminan mejor mediante el entrenamiento meditativo.
—¿Y cuáles son las tendencias subyacentes que desaparecen cuando se detectan?
—Tomemos el caso de una persona ordinaria sin educación que no conoce a los nobles, y no está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de los nobles. No ha conocido a los nobles, ni está capacitada ni entrenada en la Enseñanza de los nobles. No comprende qué cosas debe considerar y qué cosas no debe considerar. Así que considera las cosas que no debería considerar y no considera las que debería considerar.
—¿Y cuáles son las cosas que considera, pero que no debería considerar?
—Son las cosas que, cuando se las considera, dan lugar a tendencias subyacentes no surgidas y hacen crecer las tendencias subyacentes surgidas, las tendencias subyacentes del deseo sensorial, el ansia de renacer y la ignorancia. Estas son las cosas que considera, pero no debería considerar.
—¿Y cuáles son las cosas que no considera pero debería considerar?
—Son las cosas que, cuando se las considera, no dan lugar a tendencias subyacentes no surgidas y no abandona las tendencias subyacentes surgidas, las tendencias subyacentes del deseo sensorial, el ansia de renacer y la ignorancia. Estas son las cosas que no considera, pero que debería considerar.
Por considerar lo que no debería considerar y no considerar lo que debería considerar, surgen tendencias subyacentes no surgidas y crecen las tendencias subyacentes surgidas.
Así es como considera inadecuadamente: «¿Existí yo en el pasado? ¿No existí yo en el pasado? ¿Qué era yo en el pasado? ¿Cómo era yo en el pasado? Después de ser qué, ¿en qué me convertí en el pasado? ¿Existiré en el futuro? ¿No existiré en el futuro? ¿Qué seré en el futuro? ¿Cómo estaré en el futuro? Después de ser qué, ¿en qué me convertiré en el futuro?». O está indeciso sobre el presente así: «¿Soy yo? ¿No lo soy? ¿Qué soy yo? ¿Cómo estoy? Este ser vivo, ¿de dónde vino? ¿Y a dónde irá?».
Cuando atienden de manera inadecuada de esta manera, surge en él una de las siguientes seis opiniones y las toma como un hecho genuino: La creencia de que «Mi yo existe en un sentido absoluto». La creencia de que «Mi yo no existe en un sentido absoluto». La creencia de que «Percibo el yo con el yo». La creencia de que «Percibo lo que no es yo con el yo». La creencia de que «Percibo el yo con lo que no es yo». O tienen una creencia así: «Este yo mío es el que habla, siente y experimenta los resultados de las buenas y malas acciones en todos los diferentes reinos. Este yo es eterno, inmortal e imperecedero, y durará por los siglos de los siglos». Esto se llama un concepto erróneo, una maraña de creencias, un desierto de creencias, una trampa de creencias, una engañifa de creencias, un nudo de creencias. Una persona ordinaria sin educación que es adicta a las creencias no se libera del renacimiento, de la vejez y la muerte, del dolor, la lamentación, el malestar, la tristeza y la angustia. No se libra del sufrimiento.
Pero tomemos el caso de un discípulo de los nobles culto que haya conocido a los nobles, y esté capacitado y entrenado en la Enseñanza de los nobles. Ha conocido a los nobles y está capacitado y entrenado en la Enseñanza de los nobles. Entiende qué cosas deben considerar y qué cosas no deben considerar. Así que considera las cosas que debería considerar y no considera las que no debería considerar.
—¿Y cuáles son las cosas que no considera y no debería considerar?
—Son las cosas que, cuando se las considera, dan lugar a tendencias subyacentes no surgidas y hacen crecer las tendencias subyacentes surgidas, las tendencias subyacentes del deseo sensorial, el ansia de renacer y la ignorancia. Estas son las cosas que no considera y no debería considerar.
—¿Y cuáles son las cosas que considera y debería considerar?
—Son las cosas que, cuando se las considera, no dan lugar a tendencias subyacentes no surgidas y abandonan las tendencias subyacentes surgidas, las tendencias subyacentes del deseo sensorial, el ansia de renacer y la ignorancia. Estas son las cosas que sí considera y debería considerar.
Por no considerar lo que no debería considerar y considerar lo que debería considerar, no surgen tendencias subyacentes no surgidas y se abandonan las tendencias subyacentes surgidas.
Él considera apropiadamente: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento». Y al hacerlo, abandona las tres adicciones menores: creencia en la personificación, duda y malentendido de preceptos y observancias. Éstas son las tendencias subyacentes que se desaparecen cuando se consideran.
—¿Y cuáles son las tendencias subyacentes que deben ser eliminadas por medio de la moderación?
—Tomemos el caso de un bhikkhu que, reflexionando adecuadamente, vive controlando la facultad del ojo. Porque las tendencias subyacentes que pueden surgir en alguien que vive sin controlar la facultad del ojo no surgen cuando existe tal restricción. Reflexionando adecuadamente, vive restringiendo la facultad del oído… de la nariz… de la lengua… del cuerpo… del intelecto. Porque las tendencias subyacentes que pueden surgir en alguien que vive sin controlar la facultad del intelecto, no surgen cuando existe tal restricción.
Porque las tendencias subyacentes que pueden surgir en alguien que vive sin restricciones, no surgen cuando hay tales restricciones. Éstas se llaman tendencias subyacentes que deben ser abandonadas por medio de la restricción.
—¿Y cuáles son las tendencias subyacentes que deberían abandonarse mediante el uso?
—Tomemos el caso de un bhikkhu que, reflexionando adecuadamente, usa túnicas: «Sólo para protegerse del frío y el calor, para protegerse del contacto con moscas, mosquitos, el viento, el sol y los reptiles, y por cubrir las partes íntimas».
Hace uso de la comida de la limosna, reflexionando adecuadamente así: «No por diversión, complacencia, adorno o decoración, sino solo para sostener este cuerpo, evitar daños y apoyar el entrenamiento. De esta manera, acabaré con las viejas molestias y no daré lugar a otras nuevas, y viviré sin culpa y a gusto».
Hace uso de los alojamientos, reflexionando adecuadamente así: «Sólo para protegerme del frío y del calor, para protegerme del contacto con moscas, mosquitos, viento, el sol y los reptiles, para refugiarme de las inclemencias del tiempo y disfrutar del retiro».
Hace uso de medicinas y suministros para enfermos, reflexionando adecuadamente así: «Sólo para evitar los dolores de la enfermedad y promover la buena salud».
Porque las tendencias subyacentes que pueden surgir en alguien que vive sin usar estas cosas, no surgen cuando se usan. Éstas se llaman tendencias subyacentes que deben abandonarse mediante el uso.
—¿Y cuáles son las tendencias subyacentes que se pueden abandonar aguantando?
—Tomemos el caso de un bhikkhu que, reflexionando adecuadamente, soporta el frío, el calor, el hambre y la sed. Aguanta el contacto con moscas, mosquitos, el viento, el sol y los reptiles. Soporta críticas groseras y no deseadas. Y soporta el dolor físico: agudo, severo, agudo, desagradable, cruel y potencialmente mortal.
Porque las tendencias subyacentes que pueden surgir en alguien que no soporta estas cosas, no surgen cuando las soporta. Éstas se llaman tendencias subyacentes que deben ser abandonadas al aguantar.
—¿Y cuáles son las tendencias subyacentes que se pueden abandonar evitándolas?
—Tomemos el caso de un bhikkhu que, reflexionando adecuadamente, evita un elefante salvaje, un caballo salvaje, un buey salvaje, un perro salvaje, una serpiente, un tocón, un terreno espinoso, un pozo, un acantilado, un pantano y una acequia. Reflexionando adecuadamente, evita sentarse en asientos inapropiados, caminar en vecindarios inapropiados y mezclarse con malos amigos, que cualquier compañero espiritual sensato rehúye.
Porque las tendencias subyacentes que pueden surgir en alguien que vive sin evitar estas cosas, no surgen cuando se evitan. Estas se llaman las tendencias subyacentes que se deben abandonar evitándolas.
—¿Y cuáles son las tendencias subyacentes que deberían abandonarse expulsándolas?
—Tomemos el caso de un bhikkhu que, reflexionando adecuadamente, no tolera un pensamiento sensual, malicioso o cruel que haya surgido, sino que lo abandona, lo elimina, lo descarta y lo borra. No tolera ninguna de las cualidades malas o perjudiciales que hayan surgido, sino que las abandona, se deshace de ellas, las elimina y las destruye.
Porque las tendencias subyacentes que pueden surgir en quien vive sin expulsar estas cosas, no surgen cuando se expulsan. Éstas se llaman las tendencias subyacentes que deben ser eliminadas expulsándolas.
—¿Y cuáles son las tendencias subyacentes que se pueden abandonar por el desarrollo?
—Es cuando un bhikkhu, reflexionando adecuadamente, desarrolla los factores de la iluminación de la práctica, el recogimiento, el desapasionamiento y la cesación que maduran en la renuncia que se basan en la soledad, en el esfuerzo, en el placer, en la felicidad, en la contemplación y en la impasibilidad.
Porque las tendencias subyacentes que pueden surgir en alguien que vive sin desarrollar estas cosas no surgen cuando se desarrollan. Éstas se llaman las tendencias subyacentes que deben abandonarse por el desarrollo.
Ahora, tomemos el caso de un bhikkhu que considerando, ha abandonado las tendencias subyacentes que desaparecen cuando se consideran. Restringiendo, ha abandonado a las tendencias subyacentes que se abandonan restringiéndolas. Mediante el uso, ha abandonado las tendencias subyacentes que se abandonan mediante el uso. Aguantando, ha abandonado las tendencias subyacentes que se abandonan por aguantar. Evitándolas, ha abandonado las tendencias subyacentes que se abandonan evitando. Al expulsarlas, ha abandonado las tendencias subyacentes que se abandonan expulsándolas. Mediante el desarrollo, ha abandonado las tendencias subyacentes que se abandonan mediante el desarrollo.
Aquel que las abandona, puede ser llamado un bhikkhu sin tendencias subyacentes que ve las cosas como son, que ha cortado el ansia, ha roto las adicciones, ha visto a través de todos los engaños y ha puesto fin al sufrimiento. Eso es lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.
En una época, el Buddha se encontraba cerca de Ukkaṭṭhā, en el bosque de Subhaga, en la raíz de un magnífico árbol sāl. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:
—¡Bhikkhus!
—Venerable señor —respondieron.
El Buddha dijo esto:
—Bhikkhus, os daré la explicación de la raíz de todas las cosas. Escuchad y prestad mucha atención, yo hablaré.
—Sí, señor —respondieron.
El Buddha dijo esto:
—Tomemos el caso de una persona común y corriente sin educación que no conoce a los nobles y no está capacitada ni entrenada en las cualidades de un noble. No conoce a nobles y no está capacitada ni entrenada en las cualidades de una buena persona.
Percibe la tierra como tierra. Pero luego piensa «tierra», piensa «en la tierra», piensa «desde la tierra», se identifica con la tierra, dice que «la tierra es mía» y se complace con la tierra.
—¿Por qué es eso?
—Porque él no la conoce completamente.
Percibe el agua como agua. Pero luego se identifica con el agua…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no la conoce completamente.
Percibe el fuego como fuego. Pero luego se identifica con el fuego…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe el aire como aire. Pero luego se identifica con el aire…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe a las criaturas como criaturas. Pero luego se identifica con las criaturas…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no las conoce completamente.
Percibe a los devas como devas. Pero luego se identifica con los devas…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no los conoce completamente.
Percibe al Māra como el Māra. Pero luego se identifica con el Māra…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe a Brahmā como Brahmā. Pero luego se identifica con Brahmā…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe a los Devas Radiantes como Devas Radiantes. Pero luego se identifica con los Devas Radiantes…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no los conoce completamente.
Percibe a los Devas de la Belleza Refulgente como Devas de la Belleza Refulgente. Pero luego se identifica con los Devas de la Belleza Refulgente…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no los conoce completamente.
Percibe a los Devas de las Grandes Recompensas como Devas de las Grandes Recompensas. Pero luego se identifica con los Devas de las Grandes Recompensas…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no los conoce completamente.
Percibe a los Devas Conquistadores como los Devas Conquistadores. Pero luego se identifica con los Devas Conquistadores…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no los conoce completamente.
Percibe un Lugar Vacío como un Lugar Vacío. Pero luego se identifica con un Lugar Vacío…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe un Lugar Sin Límites Conocidos como dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos. Pero luego se identifica con un Lugar Sin Límites Conocidos…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe Ningún Lugar como dimensión de Ningún Lugar. Pero luego se identifica con Ningún Lugar…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia como dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia. Pero luego se identifica con la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe lo comprendido como comprendido. Pero luego se identifica con lo comprendido…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe lo escuchado como escuchado. Pero luego se identifica con lo escuchado…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe lo percibido sensorialmente como percibido sensorialmente. Pero luego se identifica con lo percibido sensorialmente…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe lo reconocido como reconocido. Pero luego se identifica con lo reconocido…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe la singularidad como singularidad. Pero luego se identifica con la singularidad…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no la conoce completamente.
Percibe la pluralidad como pluralidad. Pero luego se identifica con la pluralidad…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no la conoce completamente.
Percibe el todo como todo. Pero luego se identifica con el todo…
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Percibe el Nibbāna como Nibbāna. Pero luego piensa «Nibbāna», piensa «en el Nibbāna», piensa «desde el Nibbāna», se identifica con el Nibbāna, dice que «el Nibbāna es mío» y se complace con el Nibbāna.
—¿Por qué es eso?
—Porque él no lo conoce completamente.
Un bhikkhu que es un aprendiz, que no ha logrado la meta, pero vive aspirando al santuario supremo, conoce directamente la tierra como tierra. Pero no debe pensar «tierra», no debe pensar «en la tierra», no debe pensar «desde la tierra», no debe identificarse con la tierra, no debe decir que «la tierra es mía» y no debe complacerse con la tierra.
—¿Por qué es eso?
—Para que la conozca completamente.
Él conoce directamente el agua… el fuego… el aire… a las criaturas… a los devas… al Māra… a Brahmā… a los Devas Radiantes… a los Devas de la Belleza Refulgente… a los Devas de las Grandes Recompensas… a los Devas Conquistadores… un Lugar Vacío… un Lugar Sin Límites Conocidos… Ningún Lugar… la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia… lo comprendido… lo escuchado… lo percibido sensorialmente… lo reconocido… la singularidad… la pluralidad… el todo… Él conoce directamente el Nibbāna como Nibbāna. Pero no debe pensar «Nibbāna», no debe pensar «en el Nibbāna», no debe pensar «desde el Nibbāna», no debe identificarse con el Nibbāna, no debe decir que «el Nibbāna es mío» y no debe complacerse con el Nibbāna.
—¿Por qué es eso?
—Para que lo conozca completamente.
Un bhikkhu que es un Digno, con las tendencias subyacentes en la conciencia erradicadas, que ha completado la vida ascética, hizo lo que tenía que hacer, dejó la carga, logró su propia meta verdadera, puso fin por completo a la adicción al renacimiento y se liberó correctamente a través de la episteme, directamente conoce la tierra como tierra. Pero no piensa «tierra», no piensa «en la tierra», no piensa «desde la tierra», no se identifica con la tierra, no dice que «la tierra es mía» y no se complace con la tierra.
—¿Por qué es eso?
—Porque la conoce completamente.
Él conoce directamente el agua… el fuego… el aire… a las criaturas… a los devas… al Māra… a Brahmā… a los Devas Radiantes… a los Devas de la Belleza Refulgente… a los Devas de las Grandes Recompensas… a los Devas Conquistadores… un Lugar Vacío… un Lugar Sin Límites Conocidos… Ningún Lugar… la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia… lo comprendido… lo escuchado… lo percibido sensorialmente… lo reconocido… la singularidad… la pluralidad… el todo… Él conoce directamente el Nibbāna como Nibbāna. Pero no piensa «Nibbāna», no piensa «en el Nibbāna», no piensa «desde el Nibbāna», no se identifica con el Nibbāna, no dice que «el Nibbāna es mío» y no se complace con el Nibbāna.
—¿Por qué es eso?
—Porque lo conoce completamente.
Un bhikkhu que es un Digno, con las tendencias subyacentes en la conciencia erradicadas, que ha completado la vida ascética, hizo lo que tenía que hacer, dejó la carga, logró su propia meta verdadera, puso fin por completo a la adicción al renacimiento y se liberó correctamente a través de la episteme, directamente conoce la tierra como tierra. Pero no piensa «tierra», no piensa «en la tierra», no piensa «desde la tierra», no se identifica con la tierra, no dice que «la tierra es mía» y no se complace con la tierra.
—¿Por qué es eso?
—Porque está libre del ansia debido al fin del ansia.
Él conoce directamente el agua… el fuego… el aire… a las criaturas… a los devas… al Māra… a Brahmā… a los Devas Radiantes… a los Devas de la Belleza Refulgente… a los Devas de las Grandes Recompensas… a los Devas Conquistadores… un Lugar Vacío… un Lugar Sin Límites Conocidos… Ningún Lugar… la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia… lo comprendido… lo escuchado… lo percibido sensorialmente… lo reconocido… la singularidad… la pluralidad… el todo… Él conoce directamente el Nibbāna como Nibbāna. Pero no piensa «Nibbāna», no piensa «en el Nibbāna», no piensa «desde el Nibbāna», no se identifica con el Nibbāna, no dice que «el Nibbāna es mío» y no se complace con el Nibbāna.
—¿Por qué es eso?
—Porque está libre del ansia debido al fin del ansia.
Un bhikkhu que es un Digno, con las tendencias subyacentes en la conciencia erradicadas, que ha completado la vida ascética, hizo lo que tenía que hacer, dejó la carga, logró su propia meta verdadera, puso fin por completo a la adicción al renacimiento y se liberó correctamente a través de la episteme, directamente conoce la tierra como tierra. Pero no piensa «tierra», no piensa «en la tierra», no piensa «desde la tierra», no se identifica con la tierra, no dice que «la tierra es mía» y no se complace con la tierra.
—¿Por qué es eso?
—Porque está libre de aversión debido a que acabó con la aversión.
Él conoce directamente el agua… el fuego… el aire… a las criaturas… a los devas… al Māra… a Brahmā… a los Devas Radiantes… a los Devas de la Belleza Refulgente… a los Devas de las Grandes Recompensas… a los Devas Conquistadores… un Lugar Vacío… un Lugar Sin Límites Conocidos… Ningún Lugar… la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia… lo comprendido… lo escuchado… lo percibido sensorialmente… lo reconocido… la singularidad… la pluralidad… el todo… Él conoce directamente el Nibbāna como Nibbāna. Pero no piensa «Nibbāna», no piensa «en el Nibbāna», no piensa «desde el Nibbāna», no se identifica con el Nibbāna, no dice que «el Nibbāna es mío» y no se complace con el Nibbāna.
—¿Por qué es eso?
—Porque está libre de la aversión debido a que acabó con la aversión.
Un bhikkhu que es un Digno, con las tendencias subyacentes en la conciencia erradicadas, que ha completado la vida ascética, hizo lo que tenía que hacer, dejó la carga, logró su propia meta verdadera, puso fin por completo a la adicción al renacimiento y se liberó correctamente a través de la episteme, directamente conoce la tierra como tierra. Pero no piensa «tierra», no piensa «en la tierra», no piensa «desde la tierra», no se identifica con la tierra, no dice que «la tierra es mía» y no se complace con la tierra.
—¿Por qué es eso?
—Porque está libre de la ignorancia debido al fin de la ignorancia.
Él conoce directamente el agua… el fuego… el aire… a las criaturas… a los devas… al Māra… a Brahmā… a los Devas Radiantes… a los Devas de la Belleza Refulgente… a los Devas de las Grandes Recompensas… a los Devas Conquistadores… un Lugar Vacío… un Lugar Sin Límites Conocidos… Ningún Lugar… la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia… lo comprendido… lo escuchado… lo percibido sensorialmente… lo reconocido… la singularidad… la pluralidad… el todo… Él conoce directamente el Nibbāna como Nibbāna. Pero no piensa «Nibbāna», no piensa «en el Nibbāna», no piensa «desde el Nibbāna», no se identifica con el Nibbāna, no dice que «el Nibbāna es mío» y no se complace con el Nibbāna.
—¿Por qué es eso?
—Porque está libre de la ignorancia debido al fin de la ignorancia.
El Tathāgata, el Digno, el Buddha plenamente despierto conoce directamente la tierra como tierra. Pero no piensa «tierra», no piensa «en la tierra», no piensa «desde la tierra», no se identifica con la tierra, no dice que «la tierra es mía» y no se complace con la tierra.
—¿Por qué es eso?
—Porque el Tathāgata lo conoce completamente hasta el final.
Él conoce directamente el agua… el fuego… el aire… a las criaturas… a los devas… al Māra… a Brahmā… a los Devas Radiantes… a los Devas de la Belleza Refulgente… a los Devas de las Grandes Recompensas… a los Devas Conquistadores… un Lugar Vacío… un Lugar Sin Límites Conocidos… Ningún Lugar… la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia… lo comprendido… lo escuchado… lo percibido sensorialmente… lo reconocido… la singularidad… la pluralidad… el todo… Él conoce directamente el Nibbāna como Nibbāna. Pero no piensa «Nibbāna», no piensa «en el Nibbāna», no piensa «desde el Nibbāna», no se identifica con el Nibbāna, no dice que «el Nibbāna es mío» y no se complace con el Nibbāna.
—¿Por qué es eso?
—Porque el Tathāgata lo ha entendido todo hasta el final.
El Tathāgata, el Digno, el Buddha plenamente despierto conoce directamente la tierra como tierra. Pero no piensa «tierra», no piensa «en la tierra», no piensa «desde la tierra», no se identifica con la tierra, no dice que «la tierra es mía» y no se complace con la tierra.
—¿Por qué es eso?
—Porque ha entendido que el placer es la raíz del sufrimiento y que el renacimiento proviene de la condición de existencia: el que existe, envejece y muere. Es por eso por lo que el Tathāgata, con el final, el desvanecimiento, la cesación, la renuncia y el abandono de todas las ansias, ha despertado al supremo y perfecto Despertar.
Él conoce directamente el agua… el fuego… el aire… a las criaturas… a los devas… al Māra… a Brahmā… a los Devas Radiantes… a los Devas de la Belleza Refulgente… a los Devas de las Grandes Recompensas… a los Devas Conquistadores… un Lugar Vacío… un Lugar Sin Límites Conocidos… Ningún Lugar… la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia… lo comprendido… lo escuchado… lo percibido sensorialmente… lo reconocido… la singularidad… la pluralidad… el todo… Él conoce directamente el Nibbāna como Nibbāna. Pero no piensa «Nibbāna», no piensa «en el Nibbāna», no piensa «desde el Nibbāna», no se identifica con el Nibbāna, no dice que «el Nibbāna es mío» y no se complace con el Nibbāna.
—¿Por qué es eso?
—Porque ha entendido que el placer es la raíz del sufrimiento y que el renacimiento proviene de la condición de existencia: el que existe, envejece y muere. Es por eso por lo que el Tathāgata, con el final, el desvanecimiento, la cesación, la renuncia y el abandono de todas las ansias, ha despertado al supremo y perfecto Despertar. Eso es lo que dijo el Buddha. Y los bhikkhus se regocijaron con lo que dijo el Buddha.
En una ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Campā, a orillas del Estanque de Lotos de Gaggarā, junto con un gran Saṅgha de quinientos bhikkhus. Allí, Sāriputta se dirigió a los bhikkhus:
Reverencia, una cosa es útil, una cosa debe desarrollarse, una cosa debe entenderse completamente, una cosa debe abandonarse, una cosa empeora las cosas, una cosa conduce al progreso, una cosa es difícil de comprender, una cosa debe ser producida, una cosa debe conocerse directamente, una cosa debe realizarse.
—¿Qué es útil?
—Diligencia en las cualidades meritorias.
—¿Qué cosa debería desarrollarse?
—Las que surgen del cuerpo con placer.
—¿Qué cosa debería entenderse completamente?
—Contacto, que va acompañado de las tendencias subyacentes negativas y está sometido al aferramiento.
—¿A qué cosa hay que renunciar?
—A la personificación.
—¿Qué cosa empeora las cosas?
—El pensamiento ilógico.
—¿Qué conduce al progreso?
—El pensamiento lógico.
—¿Qué cosa es difícil de comprender?
—La concentración mental con resultado inmediato.
—¿Qué cosa debería producirse?
—El conocimiento inconmovible.
—¿Qué cosa debería conocerse a fondo?
—Todos los seres vivos se alimentan de alimentos.
—¿Qué cosa debería realizarse?
—La liberación inconmovible de la mente.
Así que estas diez cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas.
Dos cosas son útiles, dos cosas deben desarrollarse, dos cosas deben entenderse completamente, dos cosas deben abandonarse, dos cosas conducen al declive, dos cosas llevan al progreso, dos cosas son difíciles de comprender, dos cosas deben producirse, dos cosas deben conocerse directamente, dos cosas deben comprenderse.
—¿Qué dos cosas son útiles?
—La memoria y la comprensión.
—¿Qué dos cosas se deben desarrollar?
—Tranquilidad e intuición.
—¿Qué dos cosas deben entenderse completamente?
—Las qualia y la conceptualización.
—¿A qué dos cosas se deben renunciar?
—A la ignorancia y al ansia de continuar la existencia.
—¿Qué dos cosas conducen al declive?
—Ser difícil de amonestar y tener malos amigos.
—¿Qué dos cosas conducen al progreso?
—Ser fácil de amonestar y tener buenos amigos.
—¿Qué dos cosas son difíciles de comprender?
—Cuáles son las causas y condiciones de la corrupción de los seres, y cuáles son las causas y condiciones para su purificación de los seres.
—¿Qué dos cosas deberían producirse?
—Dos conocimientos: el conocimiento de la consunción y el conocimiento del no surgimiento.
—¿Qué dos cosas deben conocerse directamente?
—Dos elementos: el condicionado y el incondicionado.
—¿Qué dos cosas se deben realizar?
—La episteme y la liberación.
Así que estas veinte cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas.
Tres cosas son útiles, tres cosas deben desarrollarse, tres cosas deben entenderse completamente, tres cosas deben abandonarse, tres cosas conducen al declive, tres cosas llevan al progreso, tres cosas son difíciles de comprender, tres cosas deben producirse, tres cosas deben conocerse directamente, tres cosas deben comprenderse.
—¿Qué tres cosas son útiles?
—Asociarse con buenas personas, escuchar la verdadera enseñanza y practicar de acuerdo con la enseñanza.
—¿Qué tres cosas deberían desarrollarse?
—Tres tipos de jhānas. Jhānas direccionando la mente sobre las formas en movimiento. Jhānas sin direccionar la mente sobre las formas en movimiento. Jhānas sin direccionar la mente.
—¿Qué tres cosas deben entenderse completamente?
—Tres reacciones emocionales: agradable, desagradable e indiferente.
—¿A qué tres cosas se deben renunciar?
—Tres ansias: ansia de placeres sensoriales, ansia de existencia y ansia de acabar con la existencia.
—¿Qué tres cosas conducen al declive?
—Las tres tendencias subyacentes negativas: el ansia, la aversión y la ignorancia.
—¿Qué tres cosas conducen al progreso?
—Las tres tendencias meritorias: no ansia, no aversión y no ignorancia.
—¿Qué tres cosas son difíciles de comprender?
—Tres elementos de escape. La renuncia es el escape de los placeres sensoriales. Lo sin qualia es el escape de las qualia. La cesación es el escape de todo lo creado, condicionado y originado de manera dependiente.
—¿Qué tres cosas deberían producirse?
—Tres conocimientos: sobre el pasado, el futuro y el presente.
—¿Qué tres cosas deberían conocerse a fondo?
—Tres elementos: sensorialidad, qualia y no qualia.
—¿Qué tres cosas deben realizarse?
—Tres conocimientos: el recuerdo de vidas pasadas, el conocimiento de la muerte y el renacimiento de los seres y el conocimiento del fin de las tendencias subyacentes negativas.
Así que estas treinta cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas.
Cuatro cosas son útiles, cuatro cosas deben desarrollarse, cuatro cosas deben entenderse completamente, cuatro cosas deben abandonarse, cuatro cosas conducen al declive, cuatro cosas llevan al progreso, cuatro cosas son difíciles de comprender, cuatro cosas deben producirse, cuatro cosas deben conocerse directamente, cuatro cosas deben comprenderse.
—¿Qué cuatro cosas son útiles?
—Cuatro situaciones: vivir en una región adecuada, apoyarse en buenas personas, estar correctamente resuelto en uno mismo y méritos pasados.
—¿Qué cuatro cosas se deben desarrollar?
—Las cuatro instrucciones de la práctica. Es cuando un bhikkhu entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica del cuerpo en el cuerpo, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante la disciplina, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento. Entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica de las emociones en las emociones, de la mente en la mente, de los fenómenos condicionados en el sentido de los factores de aferramiento a la existencia, en los fenómenos condicionados, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante la disciplina, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento.
—¿Qué cuatro cosas deben entenderse completamente?
—Cuatro alimentos: alimentos sólidos, gruesos o finos, el contacto es el segundo, el propósito mental es el tercero y la vida el cuarto.
—¿A qué cuatro cosas se deben renunciar?
—A las cuatro inundaciones: sensualidad, deseo de renacer, creencias e ignorancia.
—¿Qué cuatro cosas conducen al declive?
—Cuatro adicciones: sensualidad, deseo de renacer, creencias e ignorancia.
—¿Qué cuatro cosas conducen al progreso?
—Cuatro tipos de desaferramiento: desaferramiento de la adicción a la sensualidad, deseo de renacer, creencias e ignorancia.
—¿Qué cuatro cosas son difíciles de comprender?
—Cuatro tipos de contemplación: contemplación propensa a declinar, contemplación estable, contemplación que conduce al progreso y contemplación que conduce a la comprensión.
—¿Qué cuatro cosas deberían producirse?
—Cuatro conocimientos: conocimiento de los fenómenos presentes, conocimiento inferencial, conocimiento de la mente de los demás y conocimiento convencional.
—¿Qué cuatro cosas deben conocerse directamente?
—Las cuatro nobles verdades: el sufrimiento, el origen del sufrimiento, el cese del sufrimiento y la práctica que conduce al cese del sufrimiento.
—¿Qué cuatro cosas se deben realizar?
—Cuatro frutos de la vida ascética: entrada en la corriente, un retorno, no retorno y perfección.
De modo que estas cuarenta cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas.
Cinco cosas son útiles, cinco cosas deben desarrollarse, cinco cosas deben entenderse completamente, cinco cosas deben abandonarse, cinco cosas conducen al declive, cinco cosas llevan al progreso, cinco cosas son difíciles de comprender, cinco cosas deben producirse, cinco cosas deben conocerse directamente, cinco cosas deben comprenderse.
—¿Qué cinco cosas son útiles?
—Los cinco factores que apoyan la concentración. Un bhikkhu tiene fe en el despertar del Tathāgata: «Ese Bendito es un Digno, un Buddha completamente iluminado, realizado en conocimiento y conducta, bienaventurado, conocedor del mundo, guía supremo para aquellos que desean entrenar, maestro de devas y humanos, despierto, bendecido. Rara vez está enfermo o indispuesto. Tiene una digestión normal, no es ni demasiado caliente ni demasiado fría, sino justa y apta para la concentración. No es taimado ni engañoso. Se revela honestamente al Maestro o a sus compañeros renunciantes sensatos. Vive con la energía que se despierta al renunciar a las cualidades perjudiciales y abrazar las cualidades meritorias. Es fuerte, incondicionalmente vigoroso, no se afloja cuando se trata de desarrollar cualidades meritorias. Es sabio».
—¿Qué cinco cosas se deben desarrollar?
—Concentración correcta con cinco factores: imbuida de placer, imbuida de felicidad, imbuida de inteligencia, imbuida de luz y el objeto de consideración.
—¿Qué cinco cosas deben entenderse completamente?
—Cinco factores de aferramiento a la existencia: qualia, reacción emocional, percepción, situación condicional y cognición.
—¿A qué cinco cosas se deben renunciar?
—A los cinco obstáculos: El deseo sensual, la aversión, el adormecimiento y la somnolencia, la inquietud, y el remordimiento y la duda.
—¿Qué cinco cosas conducen al declive?
—Cinco tipos de esterilidad emocional. En primer lugar, un bhikkhu tiene dudas sobre el Maestro. Es inseguro, indeciso y carece de confianza. Siendo esto así, su mente no se inclina hacia el entusiasmo, el compromiso, la perseverancia y el esfuerzo. Este es el primer tipo de esterilidad emocional. Además, un bhikkhu tiene dudas sobre la enseñanza… el Saṅgha… la disciplina… Un bhikkhu está enojado y molesto con sus compañeros renunciantes, resentido y cerrado. Siendo esto así, su mente no se inclina hacia el entusiasmo, el compromiso, la perseverancia y el esfuerzo. Este es el quinto tipo de esterilidad emocional.
—¿Qué cinco cosas conducen al progreso?
—Cinco facultades: fe, energía, memoria, contemplación y sabiduría.
—¿Qué cinco cosas son difíciles de comprender?
—Cinco elementos de escape. Un bhikkhu se centra en los placeres sensoriales, pero su mente no está ansiosa, confiada, resuelta y decidida por ellos. Pero cuando se enfoca en la renuncia, su mente se inclina hacia eso, gana confianza, se establece y se enfoca en eso. Su mente está en buen estado, bien desarrollada, bien elevada, bien liberada y bien separada de los placeres sensoriales. Se ha liberado de las imperfecciones perturbadoras e inquietantes que surgen debido a los placeres sensoriales, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así se explica la huida de los placeres sensoriales.
Tomemos otro caso en el que un bhikkhu se concentra en la aversión, pero su mente no está ansiosa… Pero cuando se concentra en la benevolencia, su mente está ansiosa… su mente está en buen estado… bien separada de la aversión. Está libre de las aflicciones y las febriles tendencias subyacentes negativas que surgen debido a la aversión, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así se explica el escape de la aversión.
Tomemos otro caso en el que un bhikkhu se concentra en la malevolencia, pero su mente no está ansiosa… Pero cuando se enfoca en la misericordia, su mente está ansiosa… su mente está en un buen estado… bien separada de la desgracia. Está liberado de las aflicciones y las febriles, tendencias subyacentes negativas que surgen debido al daño, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así es como se explica el escape de la desgracia.
Tomemos otro caso en el que un bhikkhu se enfoca en las qualia, pero su mente no está ansiosa… Pero cuando se enfoca en lo sin qualia, su mente está ansiosa… su mente está en un buen estado… bien separada de las qualia. Está libre de las aflicciones y las febriles tendencias subyacentes negativas que surgen debido a las qualia, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así se explica el escape de las formas.
Tomemos el caso en el que un bhikkhu se centra en la personificación, pero su mente no se inclina hacia eso, no gana confianza, no se establece, no se enfoca en eso. Pero cuando se enfoca en el final de la personificación, su mente se inclina hacia eso, gana confianza, se establece y se enfoca en eso. Su mente está en buen estado, bien desarrollada, bien levantada, bien liberada y bien separada de la personificación. Está libre de las aflicciones y las febriles tendencias subyacentes negativas que surgen debido a la personificación, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así se explica el escape de la personificación.
—¿Qué cinco cosas deberían producirse?
—Concentración correcta con cinco conocimientos. Los siguientes conocimientos surgen personalmente: «Esta contemplación es feliz ahora, y resulta en felicidad en el futuro. Esta contemplación es noble y no material. Esta contemplación no la practican los transgresores. Esta contemplación es pacífica, sublime, tranquila y concentrada, no mantenida en su lugar por una represión forzosa. Entro y salgo de esta contemplación conscientemente».
—¿Qué cinco cosas deberían conocerse a fondo?
—Cinco oportunidades de liberación. En primer lugar, el Maestro o un compañero espiritual respetado le imparte la enseñanza a un bhikkhu. Ese bhikkhu se siente inspirado por el significado y la explicación de esa enseñanza, sin importar cómo lo enseñe el Maestro o un respetado compañero espiritual. Sintiéndose inspirado, brota la alegría. Al estar alegre, surge el placer. Cuando la mente está llena de placer, el cuerpo se tranquiliza. Cuando el cuerpo está tranquilo, uno se siente feliz. Y cuando está feliz, la mente se sumerge. Esta es la primera oportunidad de liberación.
Además, puede ser que ni el Maestro ni un compañero espiritual respetado le expliquen la enseñanza a un bhikkhu. Pero el bhikkhu imparte la enseñanza en detalle a otros a medida que la aprende y la memoriza. Ese bhikkhu se siente inspirado por el significado y la explicación de esa enseñanza, sin importar cómo lo enseñen en detalle a otros mientras la aprende y la memoriza. Sintiéndose inspirado, brota la alegría. Al estar alegre, surge el placer. Cuando la mente está llena de placer, el cuerpo se tranquiliza. Cuando el cuerpo está tranquilo, uno se siente feliz. Y cuando está feliz, la mente se sumerge. Esta es la segunda oportunidad de liberación.
Además, puede ser que ni el Maestro ni… el bhikkhu expliquen la enseñanza. Pero el bhikkhu recita la enseñanza en detalle a medida que la aprende y la memoriza. Ese bhikkhu se siente inspirado por el significado y la explicación de esa enseñanza, sin importar cómo lo reciten en detalle a medida que la aprende y la memoriza. Sintiéndose inspirado, brota la alegría. Al estar alegre, surge el placer. Cuando la mente está llena de placer, el cuerpo se tranquiliza. Cuando el cuerpo está tranquilo, uno se siente feliz. Y cuando está feliz, la mente se sumerge. Esta es la tercera oportunidad de liberación.
Además, puede ser que ni el Maestro ni… el bhikkhu expliquen la enseñanza… ni el bhikkhu recite la enseñanza. Pero el bhikkhu piensa y considera la enseñanza en su mente, examinándola con la mente a medida que la aprende y la memoriza. Ese bhikkhu se siente inspirado por el significado y la explicación de esa enseñanza, sin importar cómo lo piensen y lo consideren en su mente, examinándolo con la mente a medida que la aprende y la memoriza. Sintiéndose inspirado, brota la alegría. Al estar alegre, surge el placer. Cuando la mente está llena de placer, el cuerpo se tranquiliza. Cuando el cuerpo está tranquilo, uno se siente feliz. Y cuando está feliz, la mente se sumerge. Esta es la cuarta oportunidad de liberación.
Además, puede ser que ni el Maestro ni… el bhikkhu expliquen la enseñanza… ni el bhikkhu recite la enseñanza… o piense en ella. Pero un tema de concentración como fundamento de la contemplación se comprende, se atiende, se tiene en cuenta y se comprende con sabiduría. Ese bhikkhu se siente inspirado por el significado y la explicación de esa enseñanza, sin importar cómo un tema de concentración como fundamento de la contemplación se capte, se atienda, se tenga en cuenta y se comprenda adecuadamente con sabiduría.
Sintiéndose inspirado, brota la alegría. Al estar alegre, surge el placer. Cuando la mente está llena de placer, el cuerpo se tranquiliza. Cuando el cuerpo está tranquilo, uno se siente feliz. Y cuando está feliz, la mente se sumerge. Esta es la quinta oportunidad de liberación.
—¿Qué cinco cosas se deben realizar?
—Los cinco ámbitos de la enseñanza: ética, contemplación, sabiduría, liberación y episteme que lleva a la liberación.
Así que estas cincuenta cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas.
Seis cosas son útiles, seis cosas deben desarrollarse, seis cosas deben entenderse completamente, seis cosas deben abandonarse, seis cosas conducen al declive, seis cosas llevan al progreso, seis cosas son difíciles de comprender, seis cosas deben producirse, seis cosas deben conocerse directamente, seis cosas deben comprenderse.
—¿Qué seis cosas son útiles?
—Seis cualidades benevolentes. En primer lugar, un bhikkhu trata constantemente a sus compañeros renunciantes con bondad corporal, tanto en público como en privado. Esta cualidad afectuosa genera cariño y respeto, que le conducen a mantener relaciones amistosas, a la armonía y a la unidad, sin peleas.
Además, un bhikkhu trata constantemente a sus compañeros renunciantes con bondad verbal.
Además, un bhikkhu trata constantemente a sus compañeros renunciantes con bondad mental.
Además, un bhikkhu comparte sin reservas las posesiones materiales que haya obtenido por medios legítimos, incluso la comida colocada en el cuenco de la limosna, usándolas en común con sus compañeros renunciantes éticos.
Además, un bhikkhu vive según los preceptos compartidos con sus compañeros renunciantes, tanto en público como en privado. Esos preceptos son inconmovibles, impecables, intachables y sin mancha, liberadores, elogiado por las personas sensatas, no son erróneos y conducen a la contemplación.
Además, un bhikkhu vive de acuerdo con la fe compartida con sus compañeros renunciantes, tanto en público como en privado. Esa fe es noble y emancipadora y lleva a quien la practica al final completo del sufrimiento. Esta cualidad afectuosa genera cariño y respeto, que le conducen a mantener relaciones amistosas, a la armonía y a la unidad, sin peleas.
—¿Qué seis cosas se deben desarrollar?
—Seis recuerdos: La contemplación del Buddha, la enseñanza, el Saṅgha, la ética, la generosidad y los devas.
—¿Qué seis cosas deben entenderse completamente?
—Seis campos de los sentidos subjetivos: ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo e intelecto.
—¿Qué seis cosas se deben renunciar?
—Seis clases de ansia: ansias de imágenes, sonidos, olores, sabores, sensaciones táctiles y pensamientos.
—¿Qué seis cosas conducen al declive?
—Seis tipos de falta de respeto. Un bhikkhu carece de respeto y reverencia por el Maestro, la enseñanza y el Saṅgha, la preparación, la diligencia y la hospitalidad.
—¿Qué seis cosas conducen al progreso?
—Seis tipos de respeto. Un bhikkhu siente respeto y reverencia por el Maestro, la enseñanza y el Saṅgha, la preparación, la diligencia y la hospitalidad.
—¿Qué seis cosas son difíciles de comprender?
—Seis elementos de escape. Tomemos el caso de un bhikkhu que dice: «He desarrollado la benevolencia. La cultivé, la convertí en mi vehículo y mi fundamento, la mantuve, la consolidé y la implementé adecuadamente. Sin embargo, de alguna manera, la aversión sigue ocupando mi mente». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! no digas eso. No tergiverses al Buddha, porque tergiversar al Buddha no es bueno. Y el Buddha no diría eso. Es imposible, venerable, no puede suceder que la benevolencia haya sido desarrollada e implementada adecuadamente, pero de alguna manera la aversión todavía ocupe la mente. Porque es la benevolencia lo que es el escape de la aversión».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «He desarrollado la misericordia. La cultivé, la convertí en mi vehículo y mi fundamento, la mantuve, la consolidé y la implementé adecuadamente. Sin embargo, de alguna manera, la idea de hacer daño todavía ocupa mi mente».
Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! Porque la misericordia es el escape de los pensamientos de daño».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «He desarrollado la congratulación… sin embargo, de alguna manera la negatividad todavía ocupa mi mente». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! Porque la congratulación es el escape de la negatividad».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «He desarrollado la impasibilidad… sin embargo, de alguna manera el ansia todavía ocupa mi mente». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! Porque la impasibilidad es el escape del ansia».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «He desarrollado la liberación de la mente sin signos… sin embargo, de alguna manera mi conciencia todavía sigue los signos». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! Porque es la liberación sin objetos de la mente lo que es el escape de todos los signos».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «Me deshice de la personificación. Y no considero nada como “yo soy esto”. Sin embargo, de alguna manera, la espina de la duda y la indecisión todavía ocupa mi mente». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! no digas eso. No tergiverses al Buddha, porque tergiversar al Buddha no es bueno. Y el Buddha no diría eso. Es imposible, venerable, no puede suceder que la personificación haya sido eliminada, y nada se considere como “yo soy esto”, pero de alguna manera la espina de la duda y la indecisión todavía ocupan la mente. Porque es el desarraigo de la personificación lo que es el escape de la espina de la duda y la indecisión».
—¿Qué seis cosas deberían producirse?
—Seis respuestas consistentes. Un bhikkhu, al ver una imagen con sus ojos, no está ni feliz ni triste. Permanece impasible, cuidadoso y consciente. Al escuchar un sonido con los oídos… Al oler un olor con la nariz… Al probar un sabor con la lengua… Al experimentar una sensación táctil con su cuerpo… Al conocer un pensamiento con su intelecto, no está feliz ni triste. Permanece impasible, cuidadoso y consciente.
—¿Qué seis cosas deberían conocerse a fondo?
—Seis cosas insuperables: lo insuperable de ver, de escuchar, de adquirir, de entrenar, de servir y de recordar.
—Seis conocimientos directos. Un bhikkhu ejerce los muchos tipos de poderes paranormales: multiplicarse y volver a ser uno, aparecer y desaparecer, atravesar sin obstáculos un muro, una muralla o una montaña como si atravesara el espacio, zambullirse dentro y fuera de la tierra como si fuera agua, caminar sobre el agua como si fuera tierra, volando con las piernas cruzadas por el cielo como un pájaro, tocar y acariciar con la mano el sol y la luna, tan fuertes y poderosos, controlando el cuerpo hasta el reino de Brahmā.
Con una clariaudiencia purificada y sobrehumana, escucha ambos tipos de sonidos, humanos y divinos, cercanos o lejanos.
Entiende las mentes de otros seres e individuos, habiéndolas comprendido con su propia mente.
Recuerda muchos tipos de vidas pasadas, con sus características y detalles.
Con una clarividencia purificada y sobrehumana, ve a los seres morir y renacer, inferiores y superiores, hermosos y feos, en un buen o mal lugar. Entiende cómo los seres renacen de acuerdo con sus acciones.
Logra la liberación de la mente y la liberación mediante la episteme en esta misma vida. Y vive habiendo experimentado por sí mismo, con sus habilidades paranormales, el final de las tendencias subyacentes.
Así que estas sesenta cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas.
Siete cosas son útiles, siete cosas deben desarrollarse, siete cosas deben entenderse completamente, siete cosas deben abandonarse, siete cosas conducen al declive, siete cosas llevan al progreso, siete cosas son difíciles de comprender, siete cosas deben producirse, siete cosas deben conocerse directamente, siete cosas deben comprenderse.
—¿Qué siete cosas son útiles?
—Siete tipos de riqueza de los nobles: la riqueza de la fe, la conducta ética, la vergüenza, la escrupulosidad, el aprendizaje, la generosidad y la sabiduría.
—¿Qué siete cosas se deben desarrollar?
—Siete factores de la iluminación: práctica, exploración de los estados mentales, energía, placer, tranquilidad, contemplación e impasibilidad.
—¿Qué siete cosas deben entenderse completamente?
—Siete planos de conciencia. Hay seres que son diversos en cuerpo y diversos en percepción, como los seres humanos, algunos devas y algunos seres en el inframundo. Este es el primer plano de conciencia.
Hay seres que son diversos en cuerpo y están unificados en percepción, como los devas que renacen en el séquito de Brahmā a través de la primera jhāna. Este es el segundo plano de conciencia.
Hay seres que están unificados en cuerpo y son diversos en percepción, como los Devas del Resplandor Radiante. Este es el tercer plano de conciencia.
Hay seres que están unificados en cuerpo y unificados en percepción, como los Devas Llenos de Gloria. Este es el cuarto plano de conciencia.
Hay seres que yendo totalmente más allá de las percepciones de las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un lugar vacío», ha renacido en la dimensión de un lugar vacío. Este es el quinto plano de conciencia.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de un lugar vacío. Consciente de que «es un lugar sin límites conocidos», ha renacido en la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Este es el sexto plano de conciencia.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Consciente de que «no hay ningún lugar», han renacido en la dimensión de ningún lugar. Este es el séptimo plano de conciencia.
—¿Qué siete cosas deberían abandonarse?
—Siete tendencias subyacentes: deseo sensual, asco, creencias, duda, vanidad, deseo de renacer e ignorancia.
—¿Qué siete cosas conducen al declive?
—Siete defectos: un bhikkhu no tiene fe, es desvergonzado, imprudente, inculto, perezoso, descuidado y estúpido.
—¿Qué siete cosas conducen al progreso?
—Siete buenas cualidades: un bhikkhu tiene fe, es vergonzoso, escrupuloso, culto, enérgico, atento y sabio.
—¿Qué siete cosas son difíciles de comprender?
—Siete aspectos de las enseñanzas de las buenas personas: un bhikkhu conoce las enseñanzas, conoce el significado, se conoce a sí mismo, conoce la moderación, conoce el momento adecuado, conoce las asambleas y a la gente.
—¿Qué siete cosas deberían producirse?
—Siete percepciones: la percepción de la perecibilidad, la percepción de que esto «no es mío, no soy yo, sobre esto no tengo control», la percepción de lo repulsivo, la percepción de los inconvenientes, la percepción del abandono, la percepción del desaferramiento y la percepción del cese.
—¿Qué siete cosas deberían conocerse a fondo?
—Siete cualidades dignas de elogio. Un bhikkhu tiene un gran entusiasmo para emprender la disciplina… para examinar las enseñanzas… para deshacerse de los deseos… para retirarse… para despertar la energía… para su memoria y el estado de alerta… para penetrar teóricamente. Y no pierde este entusiasmo en el futuro.
—¿Qué siete cosas deben realizarse?
—Siete poderes de quien ha terminado con las tendencias subyacentes negativas. En primer lugar, un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes negativas ha visto claramente con la sabiduría correcta todas las cosas condicionadas como verdaderamente perecederas. Este es un poder en el que un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes negativas se basa para declarar: «Mis tendencias subyacentes negativas han terminado».
Además, un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes negativas ha visto claramente con la sabiduría correcta que los placeres sensoriales son verdaderamente como un pozo de brasas ardientes…
Además, un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes negativas acabó con las inclinaciones, las pendientes y las inclinaciones al recogimiento. Le gusta el recogimiento, ama la renuncia y ha terminado por completo con las influencias contaminantes…
Además, un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes negativas ha desarrollado bien las cuatro instrucciones de la práctica…
Además, un bhikkhu con las tendencias subyacentes negativas terminadas ha desarrollado bien las cinco facultades…
Además, un bhikkhu con las tendencias subyacentes negativas terminadas ha desarrollado bien los siete factores de la iluminación…
Además, un bhikkhu con las tendencias subyacentes negativas terminadas ha desarrollado bien el noble óctuple camino…
Este es un poder en el que un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes negativas confía para declarar: «Mis tendencias subyacentes negativas han terminado».
Así que estas setenta cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas.
Ocho cosas son útiles, ocho cosas deben desarrollarse, ocho cosas deben entenderse completamente, ocho cosas deben abandonarse, ocho cosas conducen al declive, ocho cosas llevan al progreso, ocho cosas son difíciles de comprender, ocho cosas deben producirse, ocho cosas deben conocerse directamente, ocho cosas deben comprenderse.
—¿Qué ocho cosas son útiles?
—Hay ocho causas y condiciones que llevan a adquirir la sabiduría para la vida de renuncia, y a su acrecentamiento, crecimiento, desarrollo y realización una vez adquirida.
—¿Qué ocho?
—Cuando un bhikkhu vive confiando en el Maestro o en un compañero espiritual en el papel de maestro. Y establecieron para él un agudo sentido de vergüenza y escrupulosidad, con calidez y respeto. Ésta es la primera causa.
Cuando un bhikkhu vive confiando en el Maestro o en un compañero espiritual en el papel de maestro, con un agudo sentido de vergüenza y escrupulosidad hacia él, con calidez y respeto, de vez en cuando van y le hacen preguntas: «¿Por qué, señor, no dices esto?». «¿Qué significa eso?». Esos venerables aclaran lo que no está claro, revelan lo que es oscuro y despejan las dudas sobre los muchos asuntos dudosos. Ésta es la segunda causa.
Después de escuchar esa enseñanza, perfecciona el recogimiento tanto del cuerpo como de la mente. Ésta es la tercera causa.
Además, un bhikkhu es ético, cumplidor del código monástico, se porta bien y busca limosna en los lugares adecuados. Al ver el peligro en la más mínima falta, mantiene las reglas a las que se ha comprometido. Ésta es la cuarta causa.
Además, un bhikkhu es muy culto, recuerda y guarda lo que ha aprendido. Estas enseñanzas son buenas al principio, buenas en el medio y buenas al final, significativas y bien redactadas, y describen una práctica que es completamente plena y pura. Es muy experto en tales enseñanzas, recordándolas, reforzándolas, recitándolas, analizándolas mentalmente y comprendiéndolas teóricamente. Ésta es la quinta causa.
Además, un bhikkhu vive con la energía despierta para renunciar a las cualidades perjudiciales y abrazar cualidades meritorias. Es fuerte, incondicionalmente vigoroso, no se afloja cuando se trata de desarrollar cualidades meritorias. Ésta es la sexta causa.
Además, un bhikkhu entrena consciente. Tiene el máximo cuidado y alerta, y puede recordar y memorizar lo que se dijo y se hizo hace mucho tiempo. Ésta es la séptima causa.
Además, un bhikkhu entrena observando el surgir y el cesar de los cinco factores de aferramiento a la existencia: «Estas son las qualia, este es el origen de las qualia, este es el cese de las qualia. Esta es la reacción emocional, este es el origen de la reacción emocional, este es el cese de la reacción emocional. Esta es la percepción, este es el origen de la percepción, este es el cese de la percepción. Así es la situación condicional, así es el origen de la situación condicional, así es el fin de la situación condicional. Esta es la cognición, este es el origen de la cognición, este es el cese de la cognición». Ésta es la octava causa.
—Ocho condiciones mundanas: ganancia y pérdida, fama y deshonra, alabanza y culpa, placer y dolor.
—¿A qué ocho cosas se deben renunciar?
—Ocho formas incorrectas: creencia incorrecta, pensamiento incorrecto, discurso incorrecto, acción incorrecta, conducta incorrecta, esfuerzo incorrecto, práctica incorrecta y concentración incorrecta.
—¿Qué ocho cosas conducen al declive?
—Ocho razones para la pereza. En primer lugar, un bhikkhu tiene tarea que hacer. Piensa: «Tengo tarea que hacer. Pero mientras lo hago mi cuerpo se cansará. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta la energía para alcanzar lo inalcanzado, lograr lo no logrado y realizar lo no realizado». Este es el primer motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu ha hecho alguna tarea. Piensa: «He estado un poco ocupado. Pero mientras hacía sus tareas mi cuerpo se cansaba. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el segundo motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu tiene que irse de viaje. Piensa: «Tengo que irme de viaje. Pero al caminar mi cuerpo se cansará. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el tercer motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu se ha ido de viaje. Piensa: «Me he ido de viaje. Pero mientras caminaba mi cuerpo se cansaba. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el cuarto motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu ha ido a pedir limosna, pero no ha podido llenarse con tanta comida como quisiera, gruesa o fina. Él piensa: «He vagado por una limosna, pero no llegué a llenarme con tanta comida como quisiera, gruesa o fina. Mi cuerpo está cansado y no está en condiciones de tener actividad. Será mejor que me acueste…». Este es el quinto motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu ha ido a pedir limosna, y ha podido llenarse de tanta comida como quisieran, gruesa o fina. Él piensa: «He vagado por una limosna y me he llenado con tanta comida como quería, gruesa o fina. Mi cuerpo está pesado, no está en condiciones de tener actividad, como si acabara de comer un montón de frijoles. Será mejor que me acueste… se acuesta y no despierta energía…». Este es el sexto motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu se siente un poco enfermo. Piensa: «Me siento un poco enfermo. Tumbarme sería bueno para mí. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el séptimo motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu se ha recuperado recientemente de una enfermedad. Piensa: «Recientemente me he recuperado de una enfermedad. Mi cuerpo es débil y no está en condiciones de tener actividad. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el octavo motivo de la pereza.
—¿Qué ocho cosas conducen al progreso?
—Ocho razones para ser enérgico. En primer lugar, un bhikkhu tiene tarea que hacer. Piensa: «Tengo tarea que hacer. Mientras hace sus tareas, no es fácil concentrarse en las instrucciones de los Buddhas. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo. Este es el primer caso para ser enérgico.
Además, un bhikkhu ha hecho alguna tarea. Piensa: «He estado un poco ocupado. Mientras hacía mis tareas, no pude concentrarme en las instrucciones de los Buddhas. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo. Este es el segundo caso para ser enérgico.
Además, un bhikkhu tiene que irse de viaje. Piensa: «Tengo que irme de viaje. Al caminar, no es fácil concentrarse en las instrucciones de los Buddhas. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo. Este es el tercer motivo para ser enérgico.
Además, un bhikkhu se ha ido de viaje. Piensa: «Me he ido de viaje. Mientras caminaba, no pude concentrarme en las instrucciones de los Buddhas. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo. Este es el cuarto motivo para ser enérgico.
Además, un bhikkhu ha ido a pedir limosna, pero no ha podido llenarse con tanta comida como quisiera, gruesa o fina. Él piensa: «He vagado por una limosna, pero no llegué a llenarme con tanta comida como quisiera, gruesa o fina. Mi cuerpo es ligero y en condiciones de tener actividad. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo. Este es el quinto motivo para ser enérgico.
Además, un bhikkhu ha ido a pedir limosna, y ha podido llenarse de tanta comida como quisieran, gruesa o fina. Él piensa: «He vagado por una limosna y me llené de tanta comida como quise, gruesa o fina. Mi cuerpo es fuerte y está en condiciones de tener actividad. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo.
Además, un bhikkhu se siente un poco enfermo. Piensa: «Me siento un poco enfermo. Es posible que esta enfermedad empeore. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo. Este es el séptimo motivo para ser enérgico.
Además, un bhikkhu se ha recuperado recientemente de una enfermedad. Piensa: «Recientemente me he recuperado de una enfermedad. Es posible que la enfermedad vuelva. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo. Este es el octavo motivo para ser enérgico.
—¿Qué ocho cosas son difíciles de comprender?
—Ocho oportunidades perdidas para la práctica. En primer lugar, ha surgido en el mundo un Tathāgata. Él imparte la enseñanza que conduce a la paz, el Nibbāna, el despertar, como lo proclama el Bienaventurado. Pero una persona ha renacido en el infierno. Esta es la primera oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero una persona ha renacido en el reino animal. Esta es la segunda oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero una persona ha renacido en el reino de los espíritus hambrientos. Esta es la tercera oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero la persona ha renacido en una de las órdenes de devas de larga vida. Esta es la cuarta oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero una persona ha renacido en las tierras fronterizas, entre tribus extranjeras, donde los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos y laicas no van. Esta es la quinta oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Y una persona renace en el Continente Central. Pero tiene una creencia incorrecta y una perspectiva distorsionada: «No tiene sentido dar, sacrificar u ofrecer. No hay fruto ni resultado de buenas y malas acciones. No hay otra vida. No hay obligaciones para con la madre y el padre. Ningún ser renace espontáneamente. Y no hay ningún asceta o brahmán que esté bien logrado y practicado, y que describa el más allá después de lograrlo con sus habilidades paranormales». Esta es la sexta oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Y una persona renace en el Continente Central. Pero es tonto, embotado, estúpido e incapaz de distinguir lo que se dice bien de lo que se dice mal. Esta es la séptima oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero él no imparte la enseñanza que conduce a la paz, el Nibbāna, el despertar, como lo anunció el Bienaventurado. Y una persona renace en el Continente Central. Y es sabio, brillantes, inteligente y capaz de distinguir lo que se dice bien de lo que se dice mal. Esta es la octava oportunidad perdida para la práctica.
—¿Qué ocho cosas deberían producirse?
—Ocho pensamientos de un gran hombre. Esta enseñanza es para los que tienen pocos deseos, no para los que tienen muchos deseos. Es para los satisfechos, no para los que no se contentan. Es para los recluidos, no para los que disfrutan de la compañía. Es para los enérgicos, no para los perezosos. Es para los que están conscientes, no para los que no lo están. Es para aquellos con contemplación, no para aquellos sin contemplación. Es para los sabios, no para los tontos. Esta enseñanza es para quienes no disfrutan de los impedimentos, no para quienes disfrutan de los impedimentos.
—¿Qué ocho cosas deben conocerse directamente?
—Ocho dimensiones de la maestría. Teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente, limitadas, bonitas y feas. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la primera etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
Teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente, ilimitadas, tanto bonitas como feas. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la segunda etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente, limitadas, bonitas y feas. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Esta es la tercera etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente, ilimitadas, tanto bonitas como feas. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la cuarta etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente que son azules, de color azul, en tono azul y de tinte azul. Es como una flor de lino que es azul, de color azul, en tono azul y de tinte azul. O un paño de Bāraṇasī alisado por ambos lados, azul, de color azul, en tono azul y de tinte azul. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la quinta etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente que son amarillas, de color amarillo, en tono amarillo y de tinte amarillo. Es como una flor de la magnolia champaca que es amarilla, de color amarillo, en tono amarillo y de tinte amarillo. O un paño de Bāraṇasī alisado por ambos lados, amarillo, de color amarillo, en tono amarillo y de tinte amarillo. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la sexta etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente que son rojas, de color rojo, en tono rojo y de tinte rojo. Es como una flor de malva escarlata que es roja, de color rojo, en tono rojo y de tinte rojo. O un paño de Bāraṇasī alisado por ambos lados, rojo, de color rojo, en tono rojo y de tinte rojo. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la séptima etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente que son blancas, de color blanco, en tono blanco y de tinte blanco. Es como la estrella de la mañana que es blanca, de color blanco, en tono blanco y de tinte blanco. O un paño de Bāraṇasī alisado por ambos lados, blanco, de color blanco, en tono blanco y de tinte blanco. Ésta es la octava etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
—¿Qué ocho cosas deben realizarse?
—Ocho liberaciones. Al tener qualia, ve imágenes. Ésta es la primera liberación.
Al no percibir las qualia físicas subjetivamente, ve imágenes objetivamente. Ésta es la segunda liberación.
Está enfocado solo en la belleza. Esta es la tercera liberación.
Yendo totalmente más allá de las percepciones de las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un lugar vacío», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar vacío. Esta es la cuarta liberación.
Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar vacío, consciente de que «es un lugar sin límites conocidos», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Esta es la quinta liberación.
Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar sin límites conocidos, consciente de que «no hay ningún lugar», entra y se sumerge en la dimensión de ningún lugar. Esta es la sexta liberación.
Yendo totalmente más allá de la dimensión de ningún lugar, entra y se sumerge en la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia. Esta es la séptima liberación.
Yendo totalmente más allá de la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia, entra y se sumerge en el cese de los factores de aferramiento a la existencia. Esta es la octava liberación.
Así que estas ochenta cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas.
Nueve cosas son útiles, nueve cosas deben desarrollarse, nueve cosas deben entenderse completamente, nueve cosas deben abandonarse, nueve cosas conducen al declive, nueve cosas llevan al progreso, nueve cosas son difíciles de comprender, nueve cosas deben producirse, nueve cosas deben conocerse directamente, nueve cosas deben comprenderse.
—¿Qué nueve cosas son útiles?
—Nueve cosas enraizadas en el pensamiento analítico. Sintiéndose inspirado, brota la alegría. Al estar alegre, surge el placer. Cuando la mente está llena de placer, el cuerpo se tranquiliza. Cuando el cuerpo está tranquilo, uno se siente feliz. Y cuando está feliz, la mente se sumerge. Cuando la mente está inmersa, sabe y ve de verdad. Cuando tiene la verdadera gnosis, se desilusiona. Al estar desilusionado, el ansia se desvanece. Cuando el ansia se desvanece, está libre.
—¿Qué nueve cosas conviene desarrollar?
—Nueve factores de perseverancia que contribuyen a la pureza: El factor de perseverancia que contribuye a la ética pura, el factor de perseverancia que contribuye a la mente pura, el factor de perseverancia que contribuye a la visión pura, el factor de perseverancia que contribuye a la pura superación de la duda, el factor de perseverancia que contribuye a ver y saber cuál es el camino y cuál no es el camino, el factor de perseverancia que contribuye a ver y saber lo que es la práctica pura, el factor de perseverancia que contribuye al conocimiento puro y al discernimiento, el factor de perseverancia que contribuye a ver y saber qué es la sabiduría pura y el factor de la perseverancia que contribuye a la liberación pura. Estas nueve cosas deben ser desarrolladas.
—¿Qué nueve cosas deben entenderse completamente?
—Nueve moradas de seres. Hay seres que son diversos en cuerpo y diversos en percepción, como los seres humanos, algunos devas y algunos seres en el inframundo. Esta es la primera morada de los seres.
Hay seres que son diversos en cuerpo y están unificados en percepción, como los devas que renacen en el séquito de Brahmā a través de la primera jhāna. Esta es la segunda morada de los seres.
Hay seres que están unificados en cuerpo y son diversos en percepción, como los Devas del Resplandor Radiante. Esta es la tercera morada de los seres.
Hay seres que están unificados en cuerpo y unificados en percepción, como los Devas Llenos de Gloria. Esta es la cuarta morada de los seres.
Hay seres que no son perceptores y no experimentan nada, como los Devas que No Perciben. Esta es la quinta morada de los seres.
Hay seres que yendo totalmente más allá de las percepciones de las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un lugar vacío», han renacido en la dimensión de un lugar vacío. Esta es la sexta morada de los seres.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de un lugar vacío. Consciente de que «es un lugar sin límites conocidos», han renacido en la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Esta es la séptima morada de los seres.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Consciente de que «no hay ningún lugar», han renacido en la dimensión de ningún lugar. Esta es la octava morada de los seres.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de ningún lugar. Han renacido en la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia. Esta es la novena morada de los seres.
—¿Qué nueve cosas se deben renunciar?
—Nueve cosas arraigadas en el ansia. El ansia es una causa de la búsqueda. La búsqueda es una causa para obtener posesiones materiales. Obtener posesiones materiales son motivo de estimación. La estimación es motivo de deseo y lujuria. El deseo y la lujuria son causa de aferramiento. El aferramiento es una causa de apropiación. La apropiación es una causa de avaricia. La avaricia es motivo de protección. Debido a la protección de las posesiones, surgen muchas cosas malas, perjudiciales: tomar la vara y la espada, peleas, discusiones, riñas, acusaciones, discursos divisivos y mentiras.
—¿Qué nueve cosas conducen al declive?
—Nueve motivos para las reacciones emocionales. Cuando piensa: «Me hicieron mal», alberga reacción emocional. Pensando: «Me está haciendo daño… Me harán mal… Hicieron mal a alguien a quien amo… Están haciendo daño a alguien a quien amo… Harán mal a alguien a quien amo… Ayudaron a alguien que no me gusta… Están ayudando a alguien que no me gusta…». Pensando: «Ayudarán a alguien que no me agrada», alberga reacción emocional.
—¿Qué nueve cosas conducen al progreso?
—Nueve métodos para deshacerse de la reacción emocional. Pensando: «Me hicieron mal, pero ¿qué puedo hacer?» se deshace de la reacción emocional. Pensando: «Me está haciendo daño… Me harán mal… Hicieron mal a alguien a quien amo… Están haciendo daño a alguien a quien amo… Harán mal a alguien a quien amo… Ayudaron a alguien que no me agrada… Está ayudando a alguien que no me agrada…». Pensando: «Ayudarán a alguien que no me agrada, pero ¿qué puedo hacer?», se deshace de la reacción emocional.
—¿Qué nueve cosas son difíciles de comprender?
—Nueve tipos de diversidad. La diversidad de elementos da lugar a la diversidad de contactos. La diversidad de contactos da lugar a la diversidad de reacciones emocionales. La diversidad de reacciones emocionales da lugar a la diversidad de percepciones. La diversidad de percepciones da lugar a la diversidad de propósitos. La diversidad de propósitos da lugar a la diversidad de deseos. La diversidad de deseos da lugar a la diversidad de pasiones. La diversidad de pasiones da lugar a la diversidad de búsquedas. La diversidad de búsquedas da lugar a una diversidad de beneficios.
—¿Qué nueve cosas deberían producirse?
—Nueve percepciones: las percepciones de lo repulsivo, de la muerte, de la repugnancia en la comida, de la insatisfacción con el mundo entero, de la perecibilidad, del sufrimiento en lo perecedero, de la impersonalidad en el sufrimiento, del abandono y del desaferramiento.
—¿Qué nueve cosas deberían conocerse a fondo?
—Nueve contemplaciones progresivas. Un bhikkhu, completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales, entra y se sumerge en la primera jhāna… En la segunda jhāna… En la tercera jhāna… En la cuarta jhāna. Yendo totalmente más allá de las percepciones de las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un lugar vacío», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar vacío. Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar vacío, consciente de que «es un lugar sin límites conocidos», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar sin límites conocidos, consciente de que «no hay ningún lugar», entra y se sumerge en la dimensión de ningún lugar. Yendo totalmente más allá de la dimensión de ningún lugar, entra y se sumerge en la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia. Yendo totalmente más allá de la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia, entra y se sumerge en el cese de los factores de aferramiento a la existencia.
—¿Qué nueve cosas deben realizarse?
—Nueve ceses progresivos. Para alguien que ha alcanzado la primera jhāna, las percepciones sensoriales han cesado. Para alguien que ha alcanzado la segunda jhāna, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento. Para alguien que ha alcanzado la tercera jhāna, la felicidad ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la cuarta jhāna, la respiración ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la dimensión de un lugar vacío, la percepción de las qualia ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la dimensión de un lugar sin límites conocidos, la percepción de la dimensión de un lugar vacío ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la dimensión de ningún lugar, la percepción de la dimensión de un lugar sin límites conocidos ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia, la percepción de la dimensión de ningún lugar ha cesado. Para alguien que ha logrado el cese de los factores de aferramiento a la existencia, la percepción y la reacción emocional han cesado.
Así que estas noventa cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas.
Diez cosas son útiles, diez cosas deben desarrollarse, diez cosas deben entenderse completamente, diez cosas deben abandonarse, diez cosas conducen al declive, diez cosas conducen al progreso, diez cosas son difíciles de comprender, diez cosas deben producirse, Diez cosas deben conocerse a fondo, diez cosas deben realizarse.
—¿Qué diez cosas son útiles?
—Diez cualidades que sirven de protección. Primero, un bhikkhu es ético, cumplidor del código monástico, se porta bien y busca limosna en los lugares adecuados. Al ver el peligro en la más mínima falta, mantiene las reglas a las que se ha comprometido. Ésta es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu aprende. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu tiene buenos amigos, compañeros y asociados. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu es fácil de amonestar, tiene cualidades que lo hacen fácil de amonestar. Es paciente y recibe las instrucciones con respeto. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu es hábil e incansable en una amplia gama de deberes para con sus compañeros renunciantes, entendiendo cómo hacer las cosas para completar y organizar las tareas. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu ama las enseñanzas y es un placer conversar con él, estando lleno de placer en la enseñanza y la disciplina. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu está satisfecho con cualquier tipo de ropa, limosna, comida, alojamiento, medicinas y suministros para los enfermos. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu es enérgico. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu entrena consciente. Tiene el máximo cuidado y alerta, y puede acordarse y recordar lo que se dijo y se hizo hace mucho tiempo. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu es sabio. Tiene la sabiduría que distingue entre el surgimiento y el cese, lo cual es noble, penetrante y conduce al final completo del sufrimiento. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
—¿Qué diez cosas conviene desarrollar?
—Diez dimensiones de la totalidad. Alguien percibe la concentración en la tierra universal arriba, abajo, a través, sin par e ilimitada. Él percibe es consciente de la totalidad del agua… es consciente de la totalidad del fuego… es consciente de la totalidad del aire… es consciente de la totalidad del azul… es consciente de la totalidad del amarillo… es consciente de la totalidad del rojo… es consciente de la totalidad del blanco… es consciente de la totalidad del espacio… Alguien es consciente de la totalidad de la vida arriba, abajo, a través, sin par e ilimitada.
—¿Qué diez cosas deben entenderse completamente?
—Diez campos de los sentidos: ojo y vista, oído y sonido, nariz y olfato, lengua y gusto, cuerpo y tacto.
—Diez formas de cometer acciones perjudiciales: matar seres vivos, robar y tener relaciones sexuales con la mujer de otro, discurso que es falso, divisivo, duro o sin sentido, el ansia, la aversión y la creencia incorrecta.
—¿Qué diez cosas conducen al progreso?
—Diez formas de realizar acciones meritorias: abstenerse de matar seres vivos, robar y tener relaciones sexuales con la mujer de otro, evitar el discurso que es falso, divisivo, áspero o sin sentido, satisfacción, benevolencia y la creencia correcta.
—¿Qué diez cosas son difíciles de comprender?
—Diez moradas nobles. Un bhikkhu ha renunciado a cinco factores, posee seis factores, tiene una sola guardia, tiene cuatro apoyos, ha eliminado interpretaciones personales de la verdad, ha abandonado totalmente la búsqueda, tiene propósitos puros, ha paralizado el proceso físico y está bien liberado en mente y bien liberado mediante la episteme.
—¿Y a qué cinco factores ha renunciado un bhikkhu?
—Cuando un bhikkhu ha renunciado al ansia sensual, a la aversión, al adormecimiento y la somnolencia, a la inquietud y el remordimiento y a la duda. Así es como un bhikkhu ha renunciado a cinco factores.
—¿Y cómo posee un bhikkhu seis factores?
—Un bhikkhu, al ver una imagen con sus ojos, no está ni feliz ni triste. Permanece impasible, cuidadoso y consciente. Al escuchar un sonido con los oídos… Al oler un olor con la nariz… Al probar un sabor con la lengua… Al experimentar una sensación táctil con su cuerpo… Conoce un pensamiento con su intelecto, no está feliz ni triste. Permanece impasible, cuidadoso y consciente. Así es como un bhikkhu posee seis factores.
—¿Y cómo un bhikkhu tiene un solo guardia?
—Cuando la mente de un bhikkhu está protegida por la práctica. Así es como un bhikkhu tiene un solo guardia.
—¿Y cómo tiene un bhikkhu cuatro apoyos?
—Después de la reflexión, un bhikkhu usa algunas cosas, aguanta algunas cosas, evita algunas cosas y se deshace de algunas cosas. Así es como un bhikkhu tiene cuatro apoyos.
—¿Y cómo un bhikkhu ha eliminado las verdades personales?
—Los diferentes ascetas y brahmanes tienen diferentes interpretaciones personales de la verdad. Un bhikkhu ha disipado, eliminado, echado, rechazado, soltado, dejado y abandonado todo esto. Así es como un bhikkhu ha eliminado las verdades personales.
—¿Y cómo ha dejado un bhikkhu totalmente de buscar?
—Cuando ha dejado de buscar los placeres sensoriales, la existencia y una vida de renuncia. Así es como un bhikkhu ha dejado totalmente de buscar.
—¿Y cómo es que un bhikkhu tiene propósitos puros?
—Cuando ha renunciado a propósitos sensuales, maliciosas y crueles. Así es como un bhikkhu tiene propósitos puros.
—¿Y cómo ha detenido un bhikkhu el proceso físico?
—Abandonado el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y la tristeza anteriores, entra y se sumerge en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis. Así es como un bhikkhu ha detenido el proceso físico.
—¿Y cómo se libera en la mente un bhikkhu?
—Cuando la mente de un bhikkhu se libera del ansia, de la aversión y de la ignorancia. Así es como se libera la mente de un bhikkhu.
—¿Y cómo un bhikkhu bien se libera de la sabiduría?
—Cuando un bhikkhu entiende: «He abandonado el ansia, la aversión y la ignorancia, las corté de raíz, las hice como un tocón de palma, las eliminé, para que no puedan surgir en el futuro». Así es como la sabiduría libera la mente de un bhikkhu.
—¿Qué diez cosas deberían producirse?
—Diez percepciones: las percepciones de lo repulsivo, la muerte, la repugnancia en la comida, la insatisfacción con el mundo entero, la perecibilidad, el sufrimiento en la perecibilidad, la impersonalidad en el sufrimiento, el abandono, el desaferramiento y el Nibbāna.
—¿Qué diez cosas deberían conocerse a fondo?
—Diez motivos para desgastarse. Para quien tiene la creencia correcta, la creencia incorrecta se desgasta. Y los muchos malos defectos que surgen debido a una creencia incorrecta se desgastan. Para quien tiene el pensamiento correcto, el pensamiento incorrecto se desgasta… para alguien con el discurso correcto, el discurso incorrecto se desgasta… para alguien con la acción correcta, la acción incorrecta se desgasta… para alguien con la conducta correcta, la conducta incorrecta se desgasta… para uno con el esfuerzo correcto, el esfuerzo incorrecto se desgasta… para alguien que tiene la práctica correcta, la práctica incorrecta se desgasta… para alguien con concentración correcta, la concentración incorrecta se desgasta… para alguien con el conocimiento correcto, el conocimiento incorrecto se desgasta… para quien goza de la liberación correcta, la liberación incorrecta se desgasta. Y los muchos malos defectos que surgen debido a una liberación incorrecta se desgastan.
—¿Qué diez cosas deben realizarse?
—Diez cualidades de un Digno: la creencia correcta, el pensamiento correcto, el discurso correcto, la acción correcta, la conducta correcta, el esfuerzo correcto, la práctica correcta, la concentración correcta, la gnosis y la liberación correcta de un Digno.
Así que estas cien cosas son reales, concretas, verdaderas y no falsas, y el Tathāgata ha despertado plenamente a ellas. Esto es lo que dijo el venerable Sāriputta. Satisfechos, los bhikkhus estaban satisfecho con lo que dijo Sāriputta.
Esto he oído. Hubo un tiempo en que el Buddha deambulaba por la tierra de los Mallas junto con un gran Saṅgha de quinientos bhikkhus cuando llegó a una ciudad Malla llamada Pāvā. Allí se quedó en la arboleda de mangos del herrero Cunda.
En ese momento, recientemente se había construido un nuevo salón de reuniones llamado Ubbhaṭaka para los Mallas de Pāvā. Todavía no había sido ocupado por un asceta o un brahmán ni por ninguna persona. Los Mallas de Pāvā también se enteraron de que el Buddha había llegado y se estaba quedando en el bosque de mangos de Cunda. Luego se acercaron al Buddha, se inclinaron, se sentaron a un lado y le dijeron:
—Señor, recientemente se ha construido un nuevo salón de reuniones llamado Ubbhaṭaka para los Mallas de Pāvā. Todavía no ha sido ocupado por un asceta o un brahmán ni por ninguna persona. Que el Buddha sea el primero en usarlo, y solo entonces lo usarán los Mallas de Pāvā. Eso será para el bienestar y la felicidad por mucho tiempo de los Mallas de Pāvā.
El Buddha consintió en silencio.
Luego, sabiendo que el Buddha había consentido, los Mallas se levantaron de su asiento, se inclinaron y respetuosamente rodearon al Buddha, manteniéndolo a su derecha. Luego fueron al nuevo salón de reuniones, donde extendieron alfombras por todos lados, prepararon asientos, colocaron una jarra de agua y colocaron una lámpara. Luego regresaron al Buddha, se inclinaron, se hicieron a un lado y le contaron de sus preparativos, diciendo:
—Por favor, señor, venga cuando le convenga.
Entonces el Buddha se vistió y, tomando su cuenco y su túnica, fue al nuevo salón de reuniones junto con el Saṅgha de los bhikkhus. Después de lavarse los pies, entró en el salón de reuniones y se sentó contra la columna central que miraba al este. El Saṅgha de bhikkhus también se lavaron los pies, entró en el salón de reuniones y se sentó contra la pared oeste que miraba hacia el este, con el Buddha justo enfrente de ellos. Los Mallas de Pāvā también se lavaron los pies, entraron en el salón de reuniones y se sentaron contra la pared este que miraba hacia el oeste, con el Buddha justo enfrente de ellos.
El Buddha pasó la mayor parte de la noche educando, alentando, animando e inspirando a los Mallas con una charla sobre la enseñanza. Luego los despidió: «La noche se está haciendo tarde, Vāseṭṭhas. Puedes iros cuando gustéis».
—Sí, señor —respondieron los Mallas.
Se levantaron de su asiento, hicieron una reverencia y respetuosamente rodearon al Buddha, manteniéndolo a su derecha, antes de irse.
Poco después de que se fueran, el Buddha miró alrededor del Saṅgha de bhikkhus, que estaban muy silenciosos. Se dirigió a ver al venerable Sāriputta:
—Sāriputta, los bhikkhus ciertamente no están cansados. Dales una charla sobre la enseñanza cuando te sientas inspirado. Me duele la espalda, la estiraré.
—Sí, señor —respondió Sāriputta.
Y luego el Buddha extendió su túnica exterior doblada en cuatro y se acostó en la postura del león, del lado derecho, colocando un pie encima del otro y deliberadamente consciente se centró en el momento de levantarse.
Para ese momento, Nigaṇṭha Nātaputta había fallecido recientemente en Pāvā. Con su fallecimiento, los ascetas jainistas se dividieron, dividiéndose en dos facciones, discutiendo, riñendo y peleando, injuriándose continuamente unos a otros con palabras envenenadas:
«No entiendes esta enseñanza y disciplina». «Entiendo esta enseñanza y disciplina». «¿Entiendes esta enseñanza y disciplina?». «Estás practicando mal». «Estoy practicando bien». «Me quedo en el tema, tú no». «Dijiste al final lo que debiste haber dicho primero». «Primero dijiste lo que deberías haber dicho al final». «Lo que tanto has pensado ha sido refutado». «Tu doctrina fue refutada». «¡Adelante, salva tu doctrina!». «Estás atrapado, sal de esto, ¡si puedes!».
Cualquiera pensaría que se trataba de una carnicería entre los ascetas jainistas. Y los discípulos laicos vestidos de blanco de Nigaṇṭha Nātaputta estaban desilusionados, consternados y decepcionados por los ascetas jainistas. Estaban igualmente decepcionados con una enseñanza y una disciplina tan mal explicada y mal planteada, que no emancipaba, que no conducía a la paz, que fue proclamada por alguien que no es un Buddha completamente iluminado. Y ahora ya no tenían ninguna autoridad en la que confiar.
Entonces Sāriputta le contó a los bhikkhus sobre estas cosas. Continuó diciendo:
—Eso es lo que sucede, venerables, cuando una enseñanza y una disciplina están mal explicadas y mal propuestas, no emancipadoras, no conducen a la paz, están proclamadas por alguien que no es un Buddha completamente iluminado. Pero esta enseñanza está bien explicada y bien presentada por el Bendito, emancipadora, conducente a la paz, proclamada por alguien que es un Buddha completamente iluminado. Debéis recitar esto en concierto, sin discutir, para que este camino espiritual pueda durar mucho tiempo. Eso será para el bienestar y la felicidad de la gente, el beneficio, bienestar y felicidad de devas y humanos.
Hay enseñanzas agrupadas en grupos de uno que ha sido correctamente explicadas por el Bendito, que conoce y ve, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Todos deberían recitarlas en concierto, sin discutir, para que este camino espiritual pueda durar mucho tiempo. Eso será para el bienestar y la felicidad de la gente, el beneficio, bienestar y felicidad de devas y humanos.
—¿Cuáles son las enseñanzas agrupadas en grupos de uno?
Todos los seres vivos dependen de alimentos.
Todos los seres vivos existen como resultado de condiciones.
Estas son las enseñanzas agrupadas en grupos de unos que ha sido correctamente explicada por el Bendito, que conoce y ve, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Debéis recitarlos todos en concierto, sin discutir, para que este camino espiritual pueda durar mucho tiempo. Eso será para el bienestar y la felicidad de la gente, el beneficio, bienestar y felicidad de devas y humanos.
Hay enseñanzas agrupadas en grupos de tres que el Buddha ha explicado correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
—¿Cuáles son las enseñanzas agrupadas en grupos de tres?
Tres tendencias subyacentes negativas: el ansia, la aversión y la ignorancia.
Tres raíces meritorias: no ansia, no odio y no ignorancia.
Tres formas de realizar una mala conducta: por el cuerpo, por el habla y por la mente.
Tres formas de realizar una buena conducta: con el cuerpo, con el habla y con la mente.
Tres pensamientos perjudiciales: de sensualidad, de malicia y de crueldad.
Tres pensamientos meritorios: de renuncia, de benevolencia y de afabilidad.
Tres propósitos perjudiciales: de sensualidad, de malicia y de crueldad.
Tres propósitos meritorios: de renuncia, de benevolencia y de afabilidad.
Tres percepciones perjudiciales: de sensualidad, de malicia y de crueldad.
Tres percepciones meritorias: de renuncia, de benevolencia y de afabilidad.
Tres condiciones perjudiciales: de sensualidad, de malicia y de crueldad.
Tres condiciones meritorias: de renuncia, de benevolencia y de afabilidad.
Otras tres condiciones: condición del mundo sensorial, de las qualia y sin qualia.
Otras tres condiciones: condición de las qualia, sin qualia y condición de cesación.
Otras tres condiciones: inferior, media y superior.
Tres ansias: ansia de placeres sensoriales, de continuar la existencia y de terminar la existencia.
Otras tres ansias: ansia de sensualidad, de qualia y de no tener qualia.
Otras tres ansias: ansia de qualia, de no tener qualia y ansia de cesación.
Tres adicciones: creencia en la personificación, duda y la creencia incorrecta de que la observancia de las reglas y ritos permiten librarse del Samsara.
Tres tendencias subyacentes negativas: sensualidad, deseo de continuar la existencia e ignorancia.
Tres reinos de existencia: reino sensorial, reino de las qualia y reino sin qualia.
Tres búsquedas: de placeres sensoriales, de existencia y de un camino espiritual.
Tres tipos de discriminación: «soy mejor», «soy igual» y «soy peor».
Tres períodos: pasado, futuro y presente.
Tres objetivos: identificación, origen de la personificación y cese de la personificación.
Tres reacciones emocionales: agradable, desagradable e indiferente.
Tres formas de sufrimiento: el sufrimiento inherente a la reacción emocional desagradable, el sufrimiento inherente a los fenómenos condicionados y el sufrimiento inherente a la muerte.
Tres acumulaciones: la acumulación del mal definido por las malas acciones, la acumulación del bien, determinado por las buenas obras y la acumulación de lo indeterminado.
Tres dudas: Duda, incertidumbre e inquietud sobre el pasado, duda, incertidumbre e inquietud sobre el futuro y duda, incertidumbre e inquietud sobre el presente.
Tres cosas que un Tathāgata no necesita esconder: El comportamiento del Tathāgata a través del cuerpo, del habla y de la mente es puro. Él no tiene mala conducta en estas tres formas que necesitan ser ocultadas, pensando: «Que otros no sepan esto de mí».
Tres obstáculos: El ansia como obstáculo, la aversión como obstáculo y la ignorancia como obstáculo.
Tres fuegos: El ansia como fuego, la aversión como fuego y la ignorancia como fuego.
Otros tres fuegos: el fuego de los que merecen hospitalidad, el fuego de los ciudadanos comunes y el fuego de los que merecen respeto.
Una triple clasificación de lo físico: visible y palpable, invisible y palpable, invisible y no palpable.
Tres situaciones condicionales: buena situación condicional, mala situación condicional y situación condicional que no perturba.
Tres personas: una persona en formación, una persona completamente formada y una persona que no está en formación ni está formada.
Tres personas mayores: una de edad avanzada, una con larga experiencia en la enseñanza y una a la que se la ha dado esa calificación.
Tres motivos para hacer mérito: generosidad, conducta ética y contemplación.
Tres motivos de acusación: lo que se ve, lo que se escucha y lo que se sospecha.
Tres tipos de renacimientos sensoriales. Hay seres que desean lo presente. Caen bajo el dominio de los placeres sensoriales que surgen en la actualidad. Es decir, humanos, algunos devas y algunos seres del inframundo. Este es el primer tipo de renacimiento sensorial. Hay seres que desean crear. Habiendo creado repetidamente, caen bajo el dominio de los placeres sensoriales. A saber, los Devas que Aman Crear. Este es el segundo tipo de renacimiento sensorial. Hay seres que desean lo creado por otros. Caen bajo el dominio de los placeres sensoriales creados por otros. A saber, los Devas que Controlan las Creaciones de los Demás. Este es el tercer tipo de renacimiento sensorial.
Tres tipos de renacimiento placentero. Hay seres que, habiéndolo originado repetidamente, viven en el placer. A saber, los devas del séquito de Brahmā. Este es el primer renacimiento placentero. Hay seres que están empapados, regados, llenos e impregnados de placer. De vez en cuando se sienten inspirados a exclamar: «¡Oh, qué felicidad! ¡Oh, qué felicidad!». A saber, los Devas del Resplandor Radiante. Este es el segundo renacimiento placentero. Hay seres que están empapados, regados, llenos e impregnados de placer. Como están realmente satisfechos, experimentan placer. A saber, los Devas Llenos de Gloria. Este es el tercer renacimiento placentero.
Tres clases de sabiduría: la sabiduría de un aprendiz, la sabiduría de un Digno y la sabiduría de quien no es ni un aprendiz ni un Digno.
Otros tres tipos de sabiduría: sabiduría producida por el pensamiento, por el aprendizaje y la gnosis.
Tres armas: aprendizaje, recogimiento y sabiduría.
Tres facultades: la facultad de comprender que la propia iluminación es inminente, la facultad de la iluminación y la facultad del iluminado.
Tres ojos: el ojo de la carne, el ojo de la clarividencia y el ojo de la sabiduría.
Tres entrenamientos: en ética elevada, en concentración superior y en episteme.
Tres tipos de desarrollo: el desarrollo de la ética, el desarrollo de la contemplación y el desarrollo de la sabiduría.
Tres cosas insuperables: fe, método y liberación insuperables.
Tres tipos de jhānas: jhānas direccionando la mente sobre las formas en movimiento. Jhānas sin direccionar la mente sobre las formas en movimiento. Jhānas sin direccionar la mente.
Otros tres tipos de contemplación: vacía, sin señales y sin dirección.
Tres purezas: pureza del cuerpo, del habla y de la mente.
Tres tipos de perfección ética: perfección ética del cuerpo, del habla y de la mente.
Tres pericias: pericia en progreso, en la pérdida y en medios.
Tres vanidades: la vanidad de la salud, la vanidad de la juventud y la vanidad de la vida.
Tres formas de poner algo al mando: ponerse al mando uno mismo, al mundo o a la enseñanza.
Tres temas de discusión: se podrías discutir sobre el pasado: «Así era en el pasado». Se podrías discutir sobre el futuro: «Así será en el futuro». O se podría discutir sobre el presente: «Así es como es en el presente».
Tres conocimientos: el recuerdo de vidas pasadas, el conocimiento de la muerte y el renacimiento de los seres y el conocimiento del fin de las tendencias subyacentes negativas.
Tres moradas contemplativas: la concentración de los devas, la concentración de Brahmā y la concentración de los nobles.
Tres demostraciones: una demostración de poderes paranormales, una demostración de leer la mente y una demostración de instrucción.
Estas son las enseñanzas agrupadas en grupos de tres que el Buddha ha explicado correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
Es cuando un bhikkhu entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica del cuerpo en el cuerpo, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante la disciplina, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento. Entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica de las emociones en las emociones, de la mente en la mente, de los fenómenos condicionados en el sentido de los factores de aferramiento a la existencia, en los fenómenos condicionados, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante la disciplina, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento.
Un bhikkhu genera entusiasmo, brega, pugna, ejercita la mente y se esfuerza por que no surjan cualidades malas y perjudiciales. Genera entusiasmo, lo intenta, hace un esfuerzo, ejercita la mente y se esfuerza por abandonar las cualidades malas y perjudiciales que han surgido. Genera entusiasmo, lo intenta, hace un esfuerzo, ejercita la mente y se esfuerza por que surjan cualidades meritorias. Genera entusiasmo, trata, hace un esfuerzo, ejercita la mente y lucha para que las cualidades meritorias que han surgido permanezcan, no se pierdan, sino que aumenten, maduren y se desarrollen.
Un bhikkhu desarrolla la base de los poderes paranormales que está dotada de concentración debido al entusiasmo y al esfuerzo activo. Desarrolla la base de los poderes paranormales que está dotada de concentración debido al desarrollo mental y al esfuerzo activo. Desarrolla la base de los poderes paranormales que está dotada de concentración debido a la energía y al esfuerzo activo. Desarrolla la base de los poderes paranormales que está dotada de concentración debido a la indagación y al esfuerzo activo.
Un bhikkhu, completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales, entra y se sumerge en la primera jhāna, que está acompañada por la concentración de la mente en la dirección del movimiento (del objeto de concentración), que tiene el placer, la alegría y la felicidad surgidos de esa visión, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada. A medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entra y se sumerge en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen de la concentración, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento. Y con la desaparición del placer, entra y se sumerge en la tercera jhāna, donde contempla con impasibilidad, diligente y decidido y siente el bienestar corporal del que los nobles declaran: «Impasible y decidido, uno entrena en la felicidad». Renunciar al placer y al dolor, y poner fin a la felicidad y la tristeza anteriores,
Hay una forma de desarrollar aún más las jhānas que conduce a una estancia agradable en esta misma vida. Existe una forma de desarrollar aún más las jhānas que conduce a adquirir gnosis. Existe una forma de desarrollar aún más las jhānas que conduce a la memoria y a la sabiduría. Hay una forma de desarrollar aún más las jhānas que conduce al fin de las tendencias subyacentes negativas.
—¿Y cuál son las formas de desarrollar aún más las jhānas que conducen a una estancia agradable en esta misma vida?
—Cuando un bhikkhu, completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales, entra y se sumerge en la primera jhāna… segunda jhāna… tercera jhāna … cuarta jhāna. Estas son las formas de desarrollar aún más las jhānas que conduce a una estancia agradable en esta misma vida.
—¿Y cuál son las formas de desarrollar aún más las jhānas que conducen a adquirir conocimiento y fe?
—Un bhikkhu se centra en la percepción de la luz, concentrándose en la percepción del día sin importar si es de noche o de día. Y así, con una mente abierta y clara, desarrolla una mente brillante. Estas son las formas de desarrollar aún más las jhānas que conduce a adquirir conocimiento y fe.
—¿Y cuál son las formas de desarrollar aún más las jhānas que conduce a la memoria y la sabiduría?
—Un bhikkhu conoce las reacciones emocionales a medida que surgen, permanecen y desaparecen. Conoce las percepciones a medida que surgen, permanecen y desaparecen. Conoce los pensamientos a medida que surgen, permanecen y desaparecen. Estas son las formas de desarrollar aún más las jhānas que conducen a la memoria y la sabiduría.
—¿Y cuál son las formas de desarrollar aún más las jhānas que conduce al fin de las tendencias subyacentes negativas?
—Un bhikkhu entrena observando el surgimiento y la desaparición en los cinco factores de aferramiento a la existencia. «Estas son las qualia, este es el origen de las qualia, este es el cese de las qualia. Así son las reacciones emocionales… las percepciones… la situación condicional… la cognición, así es el origen de la cognición, así es el fin de la cognición». Estas son las formas de desarrollar aún más las jhānas que conducen al fin de las tendencias subyacentes negativas.
Un bhikkhu esparce pensamientos de benevolencia en una dirección, y en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparce pensamientos de benevolencia al mundo entero: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y de malevolencia. Esparce pensamientos de misericordia… congratulaciones… impasibilidad en una dirección, y en la segunda, y en la tercera, y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, esparce pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y aversión.
Un bhikkhu, yendo totalmente más allá de las percepciones de las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un lugar vacío», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar vacío. Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar vacío, consciente de que «es un lugar sin límites conocidos», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar sin límites conocidos, consciente de que «no hay ningún lugar», entra y se sumerge en la dimensión de ningún lugar. Yendo totalmente más allá de la dimensión de ningún lugar, entra y se sumerge en la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia.
Un bhikkhu está satisfecho con cualquier tipo de manto y alaba tal alegría. No intenta apoderarse de una túnica de manera inadecuada. No se enoja si no se pone una túnica. Y si consigue una túnica, la usa desapegado, desinteresado, desaferrado, viendo los inconvenientes y entendiendo cuál es su escape. Y por eso no se glorifica ni humilla a los demás. Cualquier bhikkhu que sea hábil en esto, diligente, vigilante y cuidadoso, se dice que en esto se encuentra en la antigua y original tradición noble.
Además, un bhikkhu está satisfecho con cualquier tipo de comida de limosna…
Además, un bhikkhu está satisfecho con cualquier tipo de alojamiento…
Además, un bhikkhu disfruta y le encanta renunciar. Disfruta de la práctica y le encanta practicar. Pero no se glorifica a sí mismo ni humilla a los demás debido a su benevolencia por el abandono y la concentración. Cualquier bhikkhu que sea hábil en esto, diligente, vigilante y cuidadoso, se dice que en esto se encuentra en la antigua y original tradición noble.
Los esfuerzos por refrenar, renunciar, desarrollar y preservar.
—¿Y cuál es el esfuerzo para frenar?
—Cuando un bhikkhu ve una imagen con sus ojos, no se deja atrapar por sus detalles y características. Si la facultad de la vista se dejara sin restricción, los estados mentales perjudiciales del ansia y de la aversión se volverían abrumadores. Por eso practica la contención, protegiendo la facultad de la vista y logrado refrenarla. Cuando escucha un sonido con sus oídos… Cuando huele un olor con su nariz… Cuando prueba un sabor con su lengua… Cuando experimenta una sensación táctil con su cuerpo… Cuando conoce un pensamiento con su intelecto, no queda atrapado en los detalles y las características. Si la puerta de las ideas se dejara sin restricción, los estados mentales perjudiciales del ansia y de la aversión se volverían abrumadores. Por esta razón, practica la restricción, protegiendo la puerta de las ideas y logrado su restricción.
A esto se le llama el esfuerzo para refrenar.
—¿Y cuál es el esfuerzo para renunciar?
—Cuando un bhikkhu no tolera un pensamiento sensual, malicioso o cruel que le ha surgido, sino que lo abandona, se deshace de él, lo elimina y lo extermina. No tolera ninguno de los defectos malos o perjudiciales que hayan surgido, sino que los abandona, se deshace de ellos, los elimina y los destruye.
A esto se le llama el esfuerzo para renunciar.
—¿Y cuál es el esfuerzo para desarrollar?
—Cuando un bhikkhu desarrolla los factores de la iluminación de la práctica, la investigación de los fenómenos condicionados en el sentido de los factores de aferramiento a la existencia, la energía, el placer, la tranquilidad, la contemplación y la impasibilidad, que se basan en el recogimiento, en el desaferramiento y en la cesación y que llevan al abandono.
A esto se le llama el esfuerzo para desarrollar.
—¿Y cuál es el esfuerzo para preservar?
—Cuando un bhikkhu preserva el objeto de concentración que es una base fina para las contemplaciones: la percepción de un esqueleto, un cadáver infestado de gusanos, un cadáver lívido, un cadáver agujereado por todas partes o un cadáver hinchado.
Conocimiento de los fenómenos presentes, conocimiento inferencial, conocimiento de la mente de los demás y conocimiento convencional.
Otros cuatro conocimientos: saber sobre el sufrimiento, el origen del sufrimiento, el cese del sufrimiento y la práctica que conduce al cese del sufrimiento.
Un discípulo de los nobles está instruido, enraizado y afirmado en una fe inconmovible en el Buddha: «Ese Bendito es un Digno, un Buddha completamente iluminado, realizado en conocimiento y conducta, bienaventurado, conocedor del mundo, guía supremo para aquellos que desean entrenar, maestro de devas y humanos, despierto, bendecido».
Está instruido, enraizado y afirmado en una fe inconmovible en la enseñanza: «La enseñanza está bien explicada por el Buddha, visible en esta misma vida, inmediatamente efectiva, que invita a la verificación, relevante, para que las personas sensatas puedan conocerla por sí mismo».
Está instruido, enraizado y afirmado en la fe inconmovible en el Saṅgha: «El Saṅgha de los discípulos del Buddha está practicando de la manera correcta, directa, metódica y apropiada. Consiste en los cuatro pares, los ocho individuos. Este es el Saṅgha de los discípulos del Buddha que es un Digno de las ofrendas dedicadas a los devas, digno de hospitalidad, digno de limosna, digno de saludar con las palmas unidas, y es el campo supremo de mérito para el mundo».
Y la conducta ética de un discípulo de los nobles es alabada por los nobles, inconmovible, impecable, inmaculada y sin mancha, liberadora, alabada por la gente sensata, acertada y que conduce a la contemplación.
Mientras la vida permanece, permanece involucrada con las qualia, sostenida por las qualia, fundada en las qualia. Y con una pizca de placer, crece, aumenta y madura. O la vida permanece involucrada con la reacción emocional… O la vida permanece involucrada con la percepción… O mientras la vida permanece, permanece involucrada con la situación condicional, apoyada por la situación condicional, basada en la situación condicional. Y con una pizca de placer, crece, aumenta y madura.
Cuatro prejuicios: crear situaciones condicionales perjudicadas por el favoritismo, el rencor, la estupidez y la cobardía.
Cuatro cosas que dan lugar al ansia. El ansia surge en un bhikkhu a través de la ropa, la comida de limosna, el alojamiento o el renacer en este o en aquel lugar.
Cuatro formas de la práctica: práctica dolorosa con percepción lenta, práctica dolorosa con percepción rápida, práctica placentera con percepción lenta y práctica placentera con percepción rápida.
Otras cuatro formas de la práctica: práctica impaciente, práctica paciente, práctica restrictiva y práctica relajante.
Cuatro principios básicos: Satisfacción, benevolencia, práctica correcta y concentración correcta.
Cuatro formas de emprender la práctica. Hay una forma de emprender la práctica que es dolorosa ahora y resulta en dolor futuro. Hay una forma de emprender la práctica que es dolorosa ahora pero que resulta en placer futuro. Hay una forma de emprender la práctica que es agradable ahora pero que resulta en dolor en el futuro. Hay una forma de emprender la práctica que es placentera ahora y resulta en placer futuro.
Cuatro gamas de la enseñanza: ética, contemplación, sabiduría y liberación.
Cuatro poderes: energía, memoria, contemplación y sabiduría.
Cuatro fundamentos: los fundamentos de la sabiduría, la verdad, la generosidad y la paz.
Cuatro formas de responder preguntas: hay una pregunta que debe ser respondida definitivamente. Hay una pregunta que debería responderse analíticamente. Hay una pregunta que debería responderse con una contrapregunta. Hay una pregunta que debería dejarse de lado.
Cuatro acciones: Hay acciones que son oscuras con resultados oscuros. Hay acciones que son brillantes con resultados brillantes. Hay acciones que son oscuras y brillantes con resultados oscuros y brillantes. Hay acciones ni oscuras ni brillantes con resultados ni oscuros ni brillantes que conducen a la consumación del resultado de las acciones.
Cuatro cosas por realizar: las vidas pasadas deben realizarse a través del recuerdo. La desaparición y el renacimiento de los seres deben realizarse a través de la fe. Las ocho liberaciones deben realizarse a través de la experiencia contemplativa directa. El fin de las tendencias subyacentes negativas debe realizarse a través de la episteme.
Cuatro inundaciones: sensualidad, deseo de renacer, creencias e ignorancia.
Cuatro vínculos: sensualidad, deseo de renacer, creencias e ignorancia.
Cuatro desaferramientos: desaferramiento de los lazos de la sensualidad, del deseo de renacer, de las creencias y de la ignorancia.
Cuatro lazos: los vínculos personales con el ansia, la aversión, la mala comprensión de los preceptos y las observancias, y la insistencia en que esta es la única verdad.
Cuatro tipos de aferramiento: el aferramiento a los placeres sensoriales, creencias, la creencia incorrecta de que la observancia de las reglas y ritos permiten librarse del Samsara, la creencia en la personificación.
Cuatro tipos de reproducción: reproducción de los seres nacidos de un huevo, de un útero, de la humedad o espontáneamente.
Cuatro tipos de concepción. Alguien no se da cuenta cuando es concebido en el útero de su madre, no se da cuenta mientras permanece allí y no se da cuenta cuando emerge. Este es el primer tipo de concepción. Además, alguien tiene memoria cuando es concebido en el útero de su madre, pero está inconsciente mientras permanece allí, e inconsciente cuando emerge. Este es el segundo tipo de concepción. Además, alguien tiene memoria cuando es concebido en el útero de su madre, consciente mientras permanece allí, pero inconsciente cuando emerge. Este es el tercer tipo de concepción. Además, alguien tiene memoria cuando es concebido en el útero de su madre, consciente mientras permanece allí y consciente cuando emerge. Este es el cuarto tipo de concepción.
Cuatro tipos de personificación: hay una personificación donde solo el propio propósito es efectivo, no el de los demás. Hay una personificación donde solo la situación condicional de los demás es efectiva, no la propia. Hay una personificación en la que los propósitos tanto propios como ajenos son efectivos. Hay una personificación donde ni los propósitos propios ni los de los demás son efectivos.
Cuatro formas de purificar limosnas: Hay limosnas que son purificadas por el donante, no por el destinatario. Hay limosnas que son purificadas por el destinatario, no por el donante. Hay limosnas que no son purificadas ni por el donante ni por el destinatario. Hay limosnas que son purificadas tanto por el donante como por el destinatario.
Cuatro formas de mantener relaciones amistosas: generosidad, palabras amables, cuidar e igualdad.
Cuatro expresiones innobles: discurso falso, divisivo, áspero o sin sentido.
Cuatro expresiones nobles: abstenerse de hablar lo que sea falso, divisivo, duro o sin sentido.
Otras cuatro expresiones innobles: decir que has visto, escuchado, pensado o sabido algo, pero no lo has hecho.
Otras cuatro expresiones nobles: decir que no has visto, escuchado, pensado o sabido algo, y no lo has hecho.
Otras cuatro expresiones innobles: decir que no has visto, escuchado, pensado o conocido algo, y lo has hecho.
Otras cuatro expresiones nobles: decir que has visto, escuchado, pensado o conocido algo, y lo has hecho.
Cuatro personas. Una persona se mortifica, comprometida con la práctica de mortificarse. Una persona mortifica a los demás, comprometida con la práctica de mortificar a los demás. Una persona se mortifica a sí misma y a los demás, comprometida con la práctica de mortificarse a sí misma y a los demás. Una persona no se mortifica a sí misma ni a los demás, comprometida con la práctica de no mortificarse a sí misma ni a los demás. Vive sin deseos en la vida presente, desapasionada, tranquila, experimentando felicidad, habiéndose vuelto bienaventurada a sí misma.
Otras cuatro personas. Una persona practica para beneficiarse a sí misma, pero no a los demás. Una persona practica para beneficiar a otros, pero no a sí misma. Una persona practica para no beneficiarse ni a sí misma ni a los demás. Una persona practica para beneficiarse tanto a sí misma como a los demás.
Otras cuatro personas: la oscuridad con destino a la oscuridad, la oscuridad con destino a la luz, la luz con destino a la oscuridad y la luz con destino a la luz.
Otras cuatro personas: el asceta confirmado, el asceta del Loto Blanco, el asceta del Loto Rojo y el asceta exquisito entre los ascetas de los ascetas.
Estas son las enseñanzas agrupadas en grupos de cuatro que el Buddha explicó correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
Hay enseñanzas agrupadas en grupos de cinco que el Buddha ha explicado correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
—¿Cuáles son las enseñanzas agrupadas en grupos de cinco?
Cinco factores de aferramiento a la existencia: qualia, reacción emocional, percepción, situación condicional y cognición.
Cinco factores de aferramiento a la existencia que aferran: qualia, reacción emocional, percepción, situación condicional y cognición.
Cinco tipos de estimulación sensorial: imágenes conocidas por el ojo que son atractivas, deseables, agradables, placenteras, sensuales y excitantes. Sonidos conocidos por el oído… Olores conocidos por la nariz… Gustos conocidos por la lengua… tactos conocidos por el cuerpo que son atractivos, deseables, agradables, placenteros, sensuales y excitantes.
Cinco destinos: el infierno, el reino animal, el reino de los espíritus hambrientos, la humanidad y los devas.
Cinco tipos de avaricia: avaricia respecto a las viviendas, a las familias, a las posesiones materiales, a las alabanzas y a las enseñanzas.
Cinco obstáculos: El deseo sensual, la aversión, el adormecimiento y la somnolencia, la inquietud, y el remordimiento y la duda.
Cinco adicciones inferiores: creencia en la personificación, duda, la creencia incorrecta de que la observancia de las reglas y ritos permiten librarse del Samsara, deseo sensual y aversión.
Cinco adicciones superiores: deseo de renacer en el reino de Brahmā, deseo de renacer en el reino sin qualia, la vanidad, la inquietud y la ignorancia.
Cinco preceptos: abstenerse de matar seres vivos, de robar, de tener relaciones sexuales con la mujer de otro, mentir y beber alcohol, que es la base de la negligencia.
Cinco cosas que no puede hacer un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes negativas: no puede tomar deliberadamente la vida de un ser vivo, tomar algo con el propósito de robar, tener relaciones sexuales, decir una mentira deliberada o almacenar bienes para su propio disfrute como lo hacía cuando era laico.
Cinco pérdidas: pérdida de familiares, riqueza, salud, ética y la fe. No es por la pérdida de parientes, riqueza o salud que los seres, al romperse su cuerpo, después de la muerte, renacen en un lugar de desgracia, un mal lugar, el inframundo, el infierno. Es debido a la pérdida de la ética o de la fe que los seres, cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renacerán en un lugar de pérdida, un mal lugar, el inframundo, el infierno.
Cinco dotaciones: dotación con familiares, riqueza, salud, ética y fe. No es debido a la dotación de familia, riqueza o salud que los seres, cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renacerán en un buen lugar, un reino celestial. Es debido a la dotación de ética o de fe que los seres, cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renacerán en un buen lugar, un reino celestial.
Cinco inconvenientes para una persona poco ética debido a su falta de ética: en primer lugar, una persona poco ética pierde una riqueza sustancial por negligencia. Este es el primer inconveniente. Además, una persona poco ética tiene mala reputación. Este es el segundo inconveniente. Además, una persona poco ética entra en cualquier tipo de asamblea tímida y avergonzada, ya sea una asamblea de chatrias, brahmanes, cabezas de familia o ascetas. Este es el tercer inconveniente. Además, una persona poco ética muere sintiéndose perdida. Este es el cuarto inconveniente. Además, una persona poco ética, cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renacerá en un lugar de pérdida, un mal lugar, el inframundo, el infierno. Este es el quinto inconveniente.
Cinco beneficios para una persona ética por su logro en la ética. En primer lugar, una persona ética gana una riqueza sustancial gracias a la diligencia. Este es el primer beneficio. Además, una persona ética obtiene una buena reputación. Este es el segundo beneficio. Además, una persona ética entra en cualquier tipo de asamblea audaz y segura de sí misma, ya sea una asamblea de chatrias, brahmanes, cabezas de familia o ascetas. Este es el tercer beneficio. Además, una persona ética muere sin sentirse perdida. Este es el cuarto beneficio. Además, cuando el cuerpo de una persona ética se rompe, después de la muerte, renace en un buen lugar, un reino celestial. Este es el quinto beneficio.
Un bhikkhu que quiera acusar a otro debe primero establecer cinco cosas en sí mismo: «Hablaré en el momento adecuado, no en el momento inoportuno. Hablaré con sinceridad, no con falsedad. Hablaré suavemente, no con dureza. Hablaré de manera beneficiosa, no dañina. Hablaré con benevolencia, no malévolamente». Un bhikkhu que quiera acusar a otro debe primero establecer estas cinco cosas en sí mismo.
Cinco factores que apoyan la concentración: un bhikkhu tiene fe en el despertar del Tathāgata: «Ese Bendito es un Digno, un Buddha completamente iluminado, realizado en conocimiento y conducta, bienaventurado, conocedor del mundo, guía supremo para aquellos que desean entrenar, maestro de devas y humanos, despierto, bendecido». Rara vez está enfermo o indispuesto. Tiene una digestión normal, no es ni demasiado caliente ni demasiado fría, sino justa y apta para la concentración. No es taimado ni engañoso. Se revela honestamente al Maestro o a sus compañeros renunciantes sensatos. Vive con la energía que se despierta al renunciar a las cualidades perjudiciales y abrazar las cualidades meritorias. Es fuerte, incondicionalmente vigoroso, no se afloja cuando se trata de desarrollar cualidades meritorias. Es sabio. Tiene la sabiduría que distingue entre el surgimiento y el cese que es noble, penetrante.
Cinco moradas puras: Aviha, Atappa, los devas hermosos para ver, los devas hermosos que ven y Akaniṭṭha.
Cinco que no retornan: uno que se extingue en el intervalo entre una vida y la siguiente, uno que se extingue al aterrizar, uno que se extingue sin esfuerzo adicional, uno que se extingue con esfuerzo adicional y uno que se dirige corriente arriba, yendo al reino de Akaniṭṭha.
Cinco tipos de esterilidad emocional. En primer lugar, un bhikkhu tiene dudas sobre el Maestro. Es inseguro, indeciso y carece de confianza. Siendo esto así, su mente no se inclina hacia el entusiasmo, el compromiso, la perseverancia y el esfuerzo. Este es el primer tipo de esterilidad emocional. Además, un bhikkhu tiene dudas sobre la enseñanza… el Saṅgha… la disciplina… un bhikkhu está enojado y molesto con sus compañeros renunciantes, resentido y cerrado. Siendo esto así, su mente no se inclina hacia el entusiasmo, el compromiso, la perseverancia y el esfuerzo. Este es el quinto tipo de esterilidad emocional.
Cinco adicciones emocionales: en primer lugar, un bhikkhu no está libre del ansia, del deseo, de la avidez, de apetito, de la pasión y de la sed de placeres sensoriales. Siendo esto así, su mente no se inclina hacia el entusiasmo, el compromiso, la perseverancia y el esfuerzo. Esta es la primera adicción emocional. Además, un bhikkhu no está libre de ansia por el cuerpo… No está libre de ansia por las qualia… come todo lo que quiere hasta que su estómago está lleno, luego se entrega a los placeres de dormir, soñar y sestear… Vive la vida de renuncia esperando renacer en una de las órdenes de los devas, pensando: «¡Por este precepto u observancia o penitencia o vida de renuncia, que pueda convertirme en uno de los devas!». Siendo esto así, su mente no se inclina hacia el entusiasmo, el compromiso, la perseverancia y el esfuerzo. Esta es la quinta adicción emocional.
Cinco facultades: ojo, oído, nariz, lengua y cuerpo.
Otras cinco facultades: placer, dolor, alegría, tristeza e impasibilidad.
Otras cinco facultades: fe, energía, memoria, contemplación y sabiduría.
Cinco elementos de escape. Tomemos el caso en el que un bhikkhu se concentra en los placeres sensoriales, pero su mente no está ansiosa, confiada, resuelta y decidida sobre él. Pero cuando se enfoca en la renuncia, su mente se inclina hacia eso, gana confianza, se establece y se enfoca en eso. Su mente está en buen estado, bien desarrollada, bien levantada, bien liberada y bien separada de los placeres sensoriales. Se ha liberado de las imperfecciones perturbadoras e inquietantes que surgen debido a los placeres sensoriales, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así se explica la huida de los placeres sensoriales.
Tomemos otro caso en el que un bhikkhu se concentra en la aversión, pero su mente no está ansiosa… Pero cuando se concentra en la benevolencia, su mente está ansiosa… su mente está en buen estado… bien separada de la aversión. Está libre de las aflicciones y las febriles tendencias subyacentes negativas que surgen debido a la aversión, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así se explica el escape de la aversión.
Tomemos otro caso en el que un bhikkhu se concentra en la malevolencia, pero su mente no está ansiosa… Pero cuando se enfoca en la misericordia, su mente está ansiosa… su mente está en un buen estado… bien separada de la desgracia. Está liberado de las aflicciones y las febriles tendencias subyacentes negativas que surgen debido al daño, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así es como se explica el escape de la desgracia.
Tomemos otro caso en el que un bhikkhu se enfoca en las qualia, pero su mente no está ansiosa… Pero cuando se enfoca en lo sin qualia, su mente está ansiosa… su mente está en un buen estado… bien separada de las formas. Está libre de las aflicciones y las febriles tendencias subyacentes negativas que surgen debido a las qualia, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así se explica el escape de las qualia.
Tomemos el caso en el que un bhikkhu se centra en la personificación, pero su mente no se inclina hacia eso, no gana confianza, no se establece, no se enfoca en eso. Pero cuando se enfoca en el final de la personificación, su mente se inclina hacia eso, gana confianza, se establece y se enfoca en eso. Su mente está en buen estado, bien desarrollada, bien elevada, bien liberada y bien separada de la personificación. Está libre de las aflicciones y las febriles tendencias subyacentes negativas que surgen debido a la personificación, por lo que no experimenta ese tipo de sensación. Así se explica el escape de la personificación.
Cinco oportunidades de liberación: en primer lugar, el Maestro o un compañero espiritual respetado le imparte la enseñanza a un bhikkhu. Ese bhikkhu se siente inspirado por el significado y la explicación de esa enseñanza, sin importar cómo lo enseñe el Maestro o un respetado compañero espiritual. Sintiéndose inspirado, brota la alegría. Al estar alegre, surge el placer. Cuando la mente está llena de placer, el cuerpo se tranquiliza. Cuando el cuerpo está tranquilo, uno se siente feliz. Y cuando está feliz, la mente se sumerge. Esta es la primera oportunidad de liberación.
Además, puede ser que ni el Maestro ni un compañero espiritual respetado le expliquen la enseñanza a un bhikkhu. Pero el bhikkhu imparte la enseñanza en detalle a otros a medida que la aprende y la memoriza… O el bhikkhu recita la enseñanza en detalle a medida que la aprende y la memoriza… O el bhikkhu piensa y considera la enseñanza en su mente, examinándola con la mente a medida que la aprende y la memoriza… O un tema de concentración como base de la contemplación se capta, se atiende, se tiene en la mente y se comprende con sabiduría. Ese bhikkhu se siente inspirado por el significado y la explicación de esa enseñanza, sin importar cómo un tema de concentración como fundamento de la contemplación se capte, se atienda, se tenga en cuenta y se comprenda adecuadamente con sabiduría. Sintiéndose inspirado, brota la alegría. Al estar alegre, surge el placer. Cuando la mente está llena de placer, el cuerpo se tranquiliza. Cuando el cuerpo está tranquilo, uno se siente feliz. Y cuando está feliz, la mente se sumerge. Esta es la quinta oportunidad de liberación.
Cinco percepciones que llevan a liberación : la percepción de la perecibilidad, la percepción del sufrimiento en la perecibilidad, la percepción de la impersonalidad en el sufrimiento, la percepción del abandono y la percepción del desaferramiento.
Estas son las enseñanzas agrupadas en grupos de cinco que el Buddha ha explicado correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
Hay enseñanzas agrupadas en grupos de seis que el Buddha ha explicado correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
—¿Cuáles son las enseñanzas agrupadas en grupos de seis?
Seis campos de los sentidos subjetivos: ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo e intelecto.
Seis campos de los sentidos objetivos: imágenes, sonidos, olores, gustos, tactos y pensamientos.
Seis clases de cognición: ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo y cognición mental.
Seis clases de contacto: contacto a través del ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo e intelecto.
Seis clases de reacción emocional: reacción emocional que nace del contacto a través del ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo e intelecto.
Seis clases de percepción: percepciones de imágenes, de sonidos, de olores, de gustos, de tactos y de pensamientos.
Seis cuerpos de propósito: propósito con respecto a imágenes, sonidos, olores, gustos, tactos y pensamientos.
Seis clases de ansia: ansias de imágenes, sonidos, olores, sabores, sensaciones táctiles y pensamientos.
Seis tipos de falta de respeto: un bhikkhu carece de respeto y reverencia por el Maestro, la enseñanza y el Saṅgha, la formación, la diligencia y la hospitalidad.
Seis tipos de respeto: un bhikkhu siente respeto y reverencia por el Maestro, la enseñanza y el Saṅgha, la formación, la diligencia y la hospitalidad.
Seis preocupaciones por la felicidad: al ver una imagen con los ojos, uno se preocupa por una imagen que es la base de la felicidad. Al escuchar un sonido con los oídos… Al oler un olor con la nariz… Al probar un sabor con la lengua… Al experimentar una sensación táctil con su cuerpo… Al conocer un pensamiento con su intelecto, uno se preocupa por un pensamiento que es la base de la felicidad.
Seis preocupaciones por la tristeza: al ver una imagen con los ojos, uno se preocupa por una imagen que es la base de la tristeza… Al conocer un pensamiento con el intelecto, uno se preocupa por un pensamiento que es la base de la tristeza.
Seis preocupaciones por la impasibilidad: al ver una imagen con el ojo, uno se preocupa por una imagen que es la base de la impasibilidad… Al conocer un pensamiento con el intelecto, uno se preocupa por un pensamiento que es la base de la impasibilidad.
Seis cualidades benevolentes: en primer lugar, un bhikkhu trata constantemente a sus compañeros renunciantes con bondad corporal, tanto en público como en privado. Esta cualidad afectuosa genera cariño y respeto, que le conducen a mantener relaciones amistosas, a la armonía y a la unidad, sin peleas.
Además, un bhikkhu trata constantemente a sus compañeros renunciantes con bondad verbal, tanto en público como en privado. Esta también es una cualidad benevolente.
Además, un bhikkhu trata constantemente a sus compañeros renunciantes con bondad mental, tanto en público como en privado. Esta también es una cualidad benevolente.
Además, un bhikkhu comparte sin reservas las posesiones materiales que haya obtenido por medios legítimos, incluso la comida colocada en el cuenco de la limosna, usándolas en común con sus compañeros renunciantes éticos. Esta también es una cualidad benevolente.
Además, un bhikkhu vive según los preceptos compartidos con sus compañeros renunciantes, tanto en público como en privado. Esos preceptos son inconmovibles, impecables, intachables y sin mancha, liberadores, elogiados por las personas sensatas, no son erróneos y conducen a la contemplación. Esta también es una cualidad benevolente.
Vive de acuerdo con la creencia compartida con sus compañeros renunciantes, tanto en público como en privado. Esa creencia es noble y emancipadora y lleva a quien lo practica hasta el final completo del sufrimiento. Esta cualidad afectuosa también genera cariño y respeto, que le conducen a mantener relaciones amistosas, a la armonía y a la unidad, sin peleas.
Seis raíces de riñas. En primer lugar, un bhikkhu es irascible y hostil. Un bhikkhu así carece de respeto y reverencia por el Maestro, la enseñanza y el Saṅgha, y no cumple con el entrenamiento. Crea disputas en el Saṅgha y esto provoca dolor e infelicidad en la gente, y causa daño, angustia y sufrimiento de devas y humanos. Si veis una raíz de disputas en vosotros mismos o en los demás, debéis tratar de renunciar a esta cosa perjudicial. Si no lo veis, debéis practicar para que no vuelva a aparecer en el futuro. Así es como se abandona esta raíz perjudicial de disputas, para que no surja en el futuro.
Además, un bhikkhu es ofensivo y despectivo… es envidioso y avaro… es tortuoso y engañoso… Tiene deseos perversos y creencias erróneas… Está aferrado a sus propias creencias, abrazándolas con fuerza y negándose a abandonar. Si veis una raíz de disputas en vosotros mismos o en los demás, debéis tratar de renunciar a esta cosa perjudicial. Si no lo veis, debéis practicar para que no vuelva a aparecer en el futuro. Así es como se abandona esta raíz perjudicial de disputas, para que no surja en el futuro.
Seis elementos: tierra, agua, fuego, aire, espacio y vida.
Seis elementos de escape: tomemos el caso de un bhikkhu que dice: «He desarrollado la benevolencia. La cultivé, la convertí en mi vehículo y mi fundamento, la mantuve, la consolidé y la implementé adecuadamente. Sin embargo, de alguna manera, la aversión sigue ocupando mi mente». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! no digas eso. No tergiverses al Buddha, porque tergiversar al Buddha no es bueno. Y el Buddha no diría eso. Es imposible, venerable, no puede suceder que la benevolencia haya sido desarrollada e implementada adecuadamente, pero de alguna manera la aversión todavía ocupe la mente. Porque es la benevolencia lo que es el escape de la aversión».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «He desarrollado la misericordia. La cultivé, la convertí en mi vehículo y mi fundamento, la mantuve, la consolidé y la implementé adecuadamente. Sin embargo, de alguna manera, la idea de hacer daño todavía ocupa mi mente». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! Porque la misericordia es el escape de los pensamientos de daño».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «He desarrollado las congratulaciones. Las cultivé, las convertí en mi vehículo y mi fundamento, las mantuve, las consolidé y las implementé adecuadamente. Sin embargo, de alguna manera, la negatividad todavía ocupa mi mente». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! Porque las congratulaciones son el escape de la negatividad».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «He desarrollado la impasibilidad. La cultivé, la convertí en mi vehículo y mi fundamento, la mantuve, la consolidé y la implementé adecuadamente. Sin embargo, de alguna manera, el ansia todavía ocupa mi mente». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! Porque la impasibilidad es el escape del deseo».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «He desarrollado la liberación sin objetos de la mente. La cultivé, la convertí en mi vehículo y mi fundamento, la mantuve, la consolidé y la implementé adecuadamente. Sin embargo, de alguna manera mi mente todavía sigue las señales». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! Porque es la liberación sin objetos de la mente lo que es el escape de todos los signos».
Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «Me deshice de la personificación. Y no considero nada como “yo soy esto”. Sin embargo, de alguna manera, la espina de la duda y la indecisión todavía ocupa mi mente». Se le debe responder así: «¡No es así, venerable! no digas eso. No tergiverses al Buddha, porque tergiversar al Buddha no es bueno. Y el Buddha no diría eso. Es imposible, venerable, no puede suceder que la personificación haya sido eliminada, y nada se considere como “yo soy esto”, pero de alguna manera la espina de la duda y la indecisión todavía ocupan la mente. Porque es el desarraigo de la personificación lo que es el escape de la espina de la duda y la indecisión».
Seis cosas insuperables: lo insuperable de ver, escuchar, adquirir, entrenar, servir y recordar.
Seis recuerdos: la contemplación del Buddha, de la enseñanza, del Saṅgha, de la ética, de la generosidad y de los devas.
Seis respuestas consistentes: un bhikkhu, al ver una imagen con sus ojos, no está ni feliz ni triste. Permanece impasible, cuidadoso y consciente. Escucha un sonido con sus oídos… Huele un olor con su nariz… saborea un sabor con su lengua… Experimenta una sensación táctil con su cuerpo… conoce un pensamiento con su intelecto, no está feliz ni triste. Permanece impasible, cuidadoso y consciente.
Seis clases de renacimiento: alguien nacido en una casta oscura da lugar a un resultado oscuro. Alguien nacido en una casta oscura da lugar a un resultado brillante. Alguien nacido en una casta oscura da lugar a Nibbāna, que no es ni oscuro ni brillante. Alguien nacido en una casta clara da lugar a un resultado brillante. Alguien nacido en una casta clara da lugar a un resultado oscuro. Alguien nacido en una casta clara da lugar a Nibbāna, que no es ni oscuro ni brillante.
Seis percepciones que ayudan a la comprensión: la percepción de la perecibilidad, la percepción del sufrimiento en la perecibilidad, la percepción de la impersonalidad en el sufrimiento, la percepción del abandono, la percepción del desapasionamiento y la percepción del cese. Estas son las enseñanzas agrupadas en grupos de seis que el Buddha ha explicado correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
Hay enseñanzas agrupadas en grupos de siete que el Buddha ha explicado correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
—¿Cuáles son las enseñanzas agrupadas en grupos de siete?
Siete tipos de riqueza noble: la riqueza de la fe, la conducta ética, la vergüenza, la escrupulosidad, el aprendizaje, la generosidad y la sabiduría.
Siete factores de la iluminación: práctica, exploración de los estados mentales, energía, placer, tranquilidad, contemplación e impasibilidad.
Siete requisitos previos para la contemplación: creencia correcta, pensamiento correcto, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto y práctica correcta.
Siete defectos: un bhikkhu no tiene fe, es desvergonzado, imprudente, inculto, perezoso, descuidado y estúpido.
Siete buenas cualidades: un bhikkhu tiene fe, es vergonzoso, escrupuloso, culto, enérgico, atento y sabio.
Siete aspectos de las enseñanzas de las buenas personas: un bhikkhu conoce las enseñanzas, conoce el significado, se conoce a sí mismo, conoce la moderación, conoce el momento adecuado, conoce las asambleas y a la gente.
Siete cualidades dignas de elogio: un bhikkhu tiene un gran entusiasmo para emprender la disciplina… para examinar las enseñanzas… para deshacerse de los deseos… para retirarse… para despertar la energía… para la memoria y el estado de alerta… para penetrar teóricamente. Y no pierde este entusiasmo en el futuro.
Siete percepciones: la percepción de la perecibilidad, la percepción de que esto «no es mío, no soy yo, sobre esto no tengo control», la percepción de lo repulsivo, la percepción de los inconvenientes, la percepción del abandono, la percepción del desaferramiento y la percepción del cese.
Siete poderes: fe, energía, vergüenza, escrupulosidad, práctica, contemplación y sabiduría.
Siete planos de conciencia: hay seres que son diversos en cuerpo y diversos en percepción, como los seres humanos, algunos devas y algunos seres en el inframundo. Este es el primer plano de conciencia.
Hay seres que son diversos en cuerpo y están unificados en percepción, como los devas que renacen en el séquito de Brahmā a través de la primera jhāna. Este es el segundo plano de conciencia.
Hay seres que están unificados en cuerpo y son diversos en percepción, como los Devas del Resplandor Radiante. Este es el tercer plano de conciencia.
Hay seres que están unificados en cuerpo y unificados en percepción, como los Devas Llenos de Gloria. Este es el cuarto plano de conciencia.
Hay seres que yendo totalmente más allá de las percepciones de las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, conscientes de que «es un lugar vacío», han renacido en la dimensión de un lugar vacío. Este es el quinto plano de conciencia.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de un lugar vacío. Conscientes de que «es un lugar sin límites conocidos», han renacido en la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Este es el sexto plano de conciencia.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Conscientes de que «no hay ningún lugar», han renacido en la dimensión de ningún lugar. Este es el séptimo plano de conciencia.
Siete personas dignas de ofrendas: una liberada en ambos sentidos, una liberada mediante la episteme, una que ha realizado la verdad última por medio del cuerpo, una lograda en la fe, una liberada por la fe, un seguidor de las enseñanzas y un seguidor por la fe.
Siete tendencias subyacentes: deseo sensual, asco, creencias, duda, vanidad, deseo de renacer e ignorancia.
Siete adicciones: atracción, asco, creencias, duda, vanidad, deseo de renacer e ignorancia.
Siete principios para la resolución de las cuestiones disciplinarias que pudieran surgir: es aplicable la expulsión en presencia de los interesados. Es aplicable la remoción mediante recolección precisa. Es aplicable la remoción debido a la recuperación de la locura. Se aplica el reconocimiento del delito. Es aplicable la decisión de la mayoría. Se aplica un veredicto de mala conducta agravada, y se puede cubrir con césped.
Estas son las enseñanzas agrupadas en grupos de siete que el Buddha explicó correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
El que entra en la corriente y el que practica para lograr el fruto de la entrada en la corriente. El que regresa una vez y el que practica para lograr el fruto de un retorno. El que no retorna y el que practica para lograr el fruto del no retorno. El perfeccionado y el que practica para la emancipación final.
En primer lugar, un bhikkhu tiene tarea que hacer. Piensa: «Tengo tarea que hacer. Pero mientras lo hago mi cuerpo se cansará. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta la energía para alcanzar lo inalcanzado, lograr lo no logrado y realizar lo no realizado». Este es el primer motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu ha hecho alguna tarea. Piensa: «He estado un poco ocupado. Pero mientras hacía sus tareas mi cuerpo se cansaba. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el segundo motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu tiene que irse de viaje. Piensa: «Tengo que irme de viaje. Pero al caminar mi cuerpo se cansará. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el tercer motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu se ha ido de viaje. Piensa: «Me he ido de viaje. Pero mientras caminaba mi cuerpo se cansó. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el cuarto motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu ha ido a pedir limosna, pero no ha podido llenarse con tanta comida como quisiera, gruesa o fina. Él piensa: «He vagado por una limosna, pero no llegué a llenarme con tanta comida como quisiera, gruesa o fina. Mi cuerpo está cansado y no está en condiciones de tener actividad. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el quinto motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu ha ido a pedir limosna, y ha podido llenarse de tanta comida como quiso, gruesa o fina. Él piensa: «He vagado por una limosna y me he llenado con tanta comida como quise, gruesa o fina. Mi cuerpo está pesado y no está en condiciones de tener actividad, como si acabara de comer un montón de frijoles. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el sexto motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu se siente un poco enfermo. Piensa: «Me siento un poco enfermo. Tumbarme sería bueno para mí. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta energía…». Este es el séptimo motivo de la pereza.
Además, un bhikkhu se ha recuperado recientemente de una enfermedad. Piensa: «Recientemente me he recuperado de una enfermedad. Mi cuerpo está débil y no está en condiciones de tener actividad. Será mejor que me acueste. Se acuesta y no despierta la energía para alcanzar lo inalcanzado, lograr lo no logrado y realizar lo no realizado». Este es el octavo motivo de la pereza.
En primer lugar, un bhikkhu tiene tarea que hacer. Piensa: «Tengo tarea que hacer». Mientras hace sus tareas, no es fácil concentrarse en las instrucciones de los Buddhas. «Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo para alcanzar lo no alcanzado, lograr lo no logrado y realizar lo no realizado. Este es el primer caso para ser enérgico.
Además, un bhikkhu ha hecho alguna tarea. Piensa: «He estado un poco ocupado. Mientras hacía mis tareas, no pude concentrarme en las instrucciones de los Buddhas. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo… Este es el segundo caso para ser enérgico.
Además, un bhikkhu tiene que irse de viaje. Piensa: «Tengo que irme de viaje. Al caminar, no es fácil concentrarse en las instrucciones de los Buddhas. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo… Este es el tercer caso para ser enérgico.
Además, un bhikkhu se ha ido de viaje. Piensa: «Me he ido de viaje. Mientras caminaba, no pude concentrarme en las instrucciones de los Buddhas. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo… Este es el cuarto caso para ser enérgico.
Además, un bhikkhu ha ido a pedir limosna, pero no ha podido llenarse con tanta comida como quisiera, gruesa o fina. Él piensa: «He vagado por una limosna, pero no llegué a llenarme con tanta comida como quisiera, gruesa o fina. Mi cuerpo está ligero y en condiciones de tener actividad. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo… Este es el quinto motivo para ser enérgico.
Además, un bhikkhu ha ido a pedir limosna, y ha podido llenarse de tanta comida como quiso, gruesa o fina. Él piensa: «He vagado por una limosna y me llené con tanta comida como quise, gruesa o fina. Mi cuerpo es fuerte y está en condiciones de tener actividad. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo… Este es el sexto caso para ser enérgico.
Además, un bhikkhu se siente un poco enfermo. Piensa: «Me siento un poco enfermo. Es posible que esta enfermedad empeore. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo… Este es el séptimo caso para ser enérgico.
Además, un bhikkhu se ha recuperado recientemente de una enfermedad. Piensa: «Recientemente me he recuperado de una enfermedad. Es posible que la enfermedad vuelva. Por lo tanto, haré un esfuerzo enérgico, para poder hacer lo que debo hacer, obtener lo que debo lograr y lograr lo que debo hacer». Y como se pretendía, así hizo. Este es el octavo motivo para ser enérgico.
Una persona puede dar una dádiva después de insultar al destinatario. O da por miedo. O da pensando: «Me dieron a mí». O da pensando: «Me darán a mí». O da pensando: «Es bueno dar». O da pensando: «Yo cocino, él no. No estaría bien que yo no le diera». O piensa: «Al dar este regalo obtendré una buena reputación». O da pensando: «Esto es para refinar y desarrollar la mente».
Primero, alguien le da a los ascetas o brahmanes cosas como comida, bebida, ropa, vehículos, guirnaldas, fragancias y maquillaje, y cama, casa e iluminación. Cualquier cosa que les dé, esperan algo a cambio. Ve a un chatria, brahmán o cabeza de familia adinerado divirtiéndose, gozando con los cinco sentidos. Él piensa: «¡Si tan solo, cuando mi cuerpo se rompa, después de la muerte, renaciera en compañía de chatrias acomodados o brahmanes o cabezas de familia!». Se asienta en ese pensamiento, se concentra en él y lo desarrolla. Como se ha conformado con poco y no se ha desarrollado más, su pensamiento le lleva a renacer allí. Pero digo que esto es solo para los de conducta ética, no para los que no son éticos. El deseo de la mente de una persona ética tiene éxito debido a su pureza.
A continuación, alguien le da a los ascetas o brahmanes. Cualquier cosa que les dé, esperan algo a cambio. Y ha escuchado: «Los devas de los Cuatro Grandes Reyes son longevos, hermosos y muy felices». Él piensa: «¡Si tan solo, cuando mi cuerpo se rompa, después de la muerte, renaciera en la compañía de los Devas de los Cuatro Grandes Reyes!». Se asienta en ese pensamiento, se concentra en él y lo desarrolla. Como se ha conformado con poco y no se ha desarrollado más, su pensamiento le lleva a renacer allí. Pero digo que esto es solo para los de conducta ética, no para los que no son éticos. El deseo de la mente de una persona ética tiene éxito debido a su pureza.
A continuación, alguien le da a los ascetas o brahmanes. Cualquier cosa que les dé, esperan algo a cambio. Y ha escuchado: «Los Devas de los Treinta y Tres… Los Devas de Yama… Los Devas que Disfrutan de las Creaciones… Los Devas que Aman Crear… Los Devas que Controlan las Creaciones de los Demás son longevos, hermosos y muy felices». Piensa: «¡Si tan solo, cuando mi cuerpo se rompa, después de la muerte, renaciera en compañía de los Devas que Controlan las Creaciones de los Demás!». Se asienta en ese pensamiento, se concentra en él y lo desarrolla. Como se ha conformado con poco y no se ha desarrollado más, su pensamiento le lleva a renacer allí. Pero digo que esto es solo para los de conducta ética, no para los que no son éticos. El deseo de la mente de una persona ética tiene éxito debido a su pureza.
A continuación, alguien le da a los ascetas o brahmanes cosas como comida, bebida, ropa, vehículos, guirnaldas, fragancias y maquillaje, y cama, casa e iluminación. Cualquier cosa que les dé, esperan algo a cambio. Y ha escuchado: «Los devas del séquito de Brahmā son longevos, hermosos y muy felices». Él piensa: «¡Si tan solo, cuando mi cuerpo se rompa, después de la muerte, renaciera en la compañía de los Devas del séquito de Brahmā!». Se asienta en ese pensamiento, se concentra en él y lo desarrolla. Como se ha conformado con poco y no se ha desarrollado más, su pensamiento le lleva a renacer allí. Pero digo que esto es solo para los de conducta ética, no para los que no son éticos.
Y para los que no tienen ansia, no para los que tienen ansia. El deseo de la mente de una persona ética tiene éxito debido a su liberación del ansia.
Las asambleas de chatrias, brahmanes, cabezas de familia y ascetas. Una asamblea de los devas bajo los Cuatro Grandes Reyes. Una asamblea de los devas bajo los Treinta y Tres. Una asamblea de Māras. Una asamblea de Brahmās.
Teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente, limitadas, bonitas y feas. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la primera etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
Teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente, ilimitadas, tanto bonitas como feas. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la segunda etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente, limitadas, bonitas y feas. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Esta es la tercera etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente, ilimitadas, tanto bonitas como feas. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la cuarta etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente que son azules, de color azul, en tono azul y de tinte azul. Es como una flor de lino que es azul, de color azul, en tono azul y de tinte azul. O un paño de Bāraṇasī alisado por ambos lados, azul, de color azul, en tono azul y de tinte azul. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la quinta etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente que son amarillas, de color amarillo, en tono amarillo y de tinte amarillo. Es como una flor de la magnolia champaca que es amarilla, de color amarillo, en tono amarillo y de tinte amarillo. O un paño de Bāraṇasī alisado por ambos lados, amarillo, de color amarillo, en tono amarillo y de tinte amarillo. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la sexta etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente que son rojas, de color rojo, en tono rojo y de tinte rojo. Es como una flor de malva escarlata que es roja, de color rojo, en tono rojo y de tinte rojo. O un paño de Bāraṇasī alisado por ambos lados, rojo, de color rojo, en tono rojo y de tinte rojo. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la séptima etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
No teniendo qualia subjetivamente, ve imágenes objetivamente que son blancas, de color blanco, en tono blanco y de tinte blanco. Es como la estrella de la mañana que es blanca, de color blanco, en tono blanco y de tinte blanco. O un paño de Bāraṇasī alisado por ambos lados, blanco, de color blanco, en tono blanco y de tinte blanco. Al dominarlas, percibe: «Yo sé y veo». Ésta es la octava etapa en la superación de las reacciones a los objetos de los sentidos.
Al tener qualia, ve imágenes. Ésta es la primera liberación.
Al no percibir las qualia físicas subjetivamente, ve imágenes objetivamente. Ésta es la segunda liberación.
Está enfocado solo en la belleza. Esta es la tercera liberación.
Yendo totalmente más allá de las percepciones de las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un lugar vacío», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar vacío. Esta es la cuarta liberación.
Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar vacío, consciente de que «es un lugar sin límites conocidos», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Esta es la quinta liberación.
Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar sin límites conocidos, consciente de que «no hay ningún lugar», entra y se sumerge en la dimensión de ningún lugar. Esta es la sexta liberación.
Yendo totalmente más allá de la dimensión de ningún lugar, entra y se sumerge en la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia. Esta es la séptima liberación.
Yendo totalmente más allá de la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia, entra y se sumerge en el cese de los factores de aferramiento a la existencia. Esta es la octava liberación.
Estas son las enseñanzas agrupadas en grupos de ocho que el Buddha ha explicado correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
Cuando piensa: «Me hicieron mal», alberga reacción emocional. Pensando: «Me está haciendo daño… Me harán mal… Hicieron mal a alguien a quien amo… Están haciendo daño a alguien a quien amo… Harán mal a alguien a quien amo… Ayudaron a alguien que no me gusta… Están ayudando a alguien que no me gusta…». Pensando: «Ayudarán a alguien que no me agrada», alberga reacción emocional.
Pensando: «Me hicieron mal, pero ¿qué puedo hacer?» te deshaces de la reacción emocional. Pensando: «Me está haciendo daño… Me harán mal… Hicieron mal a alguien a quien amo… Están haciendo daño a alguien a quien amo… Harán mal a alguien a quien amo… Ayudaron a alguien que no me agrada… Está ayudando a alguien que no me agrada…». Pensando: «Ayudarán a alguien que no me agrada, pero ¿qué puedo hacer?» te deshaces de la reacción emocional.
Hay seres que son diversos en cuerpo y diversos en percepción, como los seres humanos, algunos devas y algunos seres en el inframundo. Esta es la primera morada de los seres.
Hay seres que son diversos en cuerpo y están unificados en percepción, como los devas que renacen en el séquito de Brahmā a través de la primera jhāna. Esta es la segunda morada de los seres.
Hay seres que están unificados en cuerpo y son diversos en percepción, como los Devas del Resplandor Radiante. Esta es la tercera morada de los seres.
Hay seres que están unificados en cuerpo y unificados en percepción, como los Devas Llenos de Gloria. Esta es la cuarta morada de los seres.
Hay seres que no son perceptores y no experimentan nada, como los Devas no Perceptores. Esta es la quinta morada de los seres.
Hay seres que yendo totalmente más allá de las percepciones de las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un lugar vacío», han renacido en la dimensión de un lugar vacío. Esta es la sexta morada de los seres.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de un lugar vacío. Consciente de que «es un lugar sin límites conocidos», han renacido en la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Esta es la séptima morada de los seres.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de un lugar sin límites conocidos. Consciente de que «no hay ningún lugar», han renacido en la dimensión de ningún lugar. Esta es la octava morada de los seres.
Hay seres que han ido más allá de la dimensión de ningún lugar. Han renacido en la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia. Esta es la novena morada de los seres.
En primer lugar, ha surgido en el mundo un Tathāgata. Él imparte la enseñanza que conduce a la paz, el Nibbāna, el despertar, como lo proclama el Bienaventurado. Pero una persona ha renacido en el infierno. Esta es la primera oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero una persona ha renacido en el reino animal. Esta es la segunda oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero una persona ha renacido en el reino de los espíritus hambrientos. Esta es la tercera oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero una persona ha renacido entre los asuras. Esta es la cuarta oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero una persona ha renacido en una de las órdenes de devas de larga vida. Esta es la quinta oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero una persona ha renacido en las tierras fronterizas, entre tribus extranjeras, donde los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos y laicas no van. Esta es la sexta oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Y una persona renace en el Continente Central. Pero tiene una creencia incorrecta y una perspectiva distorsionada: «No tiene sentido dar, sacrificar u ofrecer. No hay fruto ni resultado de buenas y malas acciones. No hay otra vida. No hay obligaciones para con la madre y el padre. Ningún ser renace espontáneamente. Y no hay ningún asceta o brahmán que esté bien logrado y practicado, y que describa el más allá después de lograrlo con sus habilidades paranormales». Esta es la séptima oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Y una persona renace en el Continente Central. Pero es tonto, embotado, estúpido e incapaz de distinguir lo que se dice bien de lo que se dice mal. Esta es la octava oportunidad perdida para la práctica.
Además, un Tathāgata ha surgido en el mundo. Pero él no imparte la enseñanza que conduce a la paz, el Nibbāna, el despertar, como lo proclama el Bienaventurado. Y una persona renace en el Continente Central. Y es sabio, brillante, inteligente y capaz de distinguir lo que se dice bien de lo que se dice mal. Esta es la novena oportunidad perdida para la práctica.
Un bhikkhu, completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales, entra y se sumerge en la primera jhāna, que está acompañada por la concentración de la mente en la dirección del movimiento (del objeto de concentración), que tiene el placer, la alegría y la felicidad surgidos de esa visión, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada.
A medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entra y se sumerge en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen de la concentración, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento.
Y con la desaparición del placer, entra y se sumerge en la tercera jhāna, donde contempla con impasibilidad, diligente y decidido y siente el bienestar corporal del que los nobles declaran: «Impasible y decidido, uno entrena en la felicidad».
Al renunciar al placer y al dolor, y poner fin a la felicidad y la tristeza anteriores, entra y se sumerge en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis.
Yendo totalmente más allá de las percepciones de las qualia, superando la percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un lugar vacío», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar vacío.
Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar vacío, consciente de que «es un lugar sin límites conocidos», entra y se sumerge en la dimensión de un lugar sin límites conocidos.
Yendo totalmente más allá de la dimensión de un lugar sin límites conocidos, consciente de que «no hay ningún lugar», entra y se sumerge en la dimensión de ningún lugar.
Yendo totalmente más allá de la dimensión de ningún lugar, entra y se sumerge en la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia.
Yendo totalmente más allá de la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia, entra y se sumerge en el cese de los factores de aferramiento a la existencia.
Para alguien que ha alcanzado la primera jhāna, las percepciones sensoriales han cesado. Para alguien que ha alcanzado la segunda jhāna, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento. Para alguien que ha alcanzado la tercera jhāna, la felicidad ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la cuarta jhāna, la respiración ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la dimensión de un lugar vacío, la percepción de las qualia ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la dimensión de un lugar sin límites conocidos, la percepción de la dimensión de un lugar vacío ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la dimensión de ningún lugar, la percepción de la dimensión de un lugar sin límites conocidos ha cesado. Para alguien que ha alcanzado la ausencia de los factores de aferramiento a la existencia, la percepción de la dimensión de ningún lugar ha cesado. Para alguien que ha logrado el cese de los factores de aferramiento a la existencia, la percepción y la reacción emocional han cesado.
Estas son las enseñanzas agrupadas en grupos de nueve que el Buddha ha explicado correctamente. Todos deberían recitarlas en concierto.
En primer lugar, un bhikkhu es ético, cumplidor del código monástico, se porta bien y busca limosna en los lugares adecuados. Al ver el peligro en la más mínima falta, mantiene las reglas a las que se ha comprometido. Ésta es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu es muy culto, recuerda y guarda lo que ha aprendido. Estas enseñanzas son buenas al principio, buenas en el medio y buenas al final, significativas y bien redactadas, y describen una práctica que es completamente plena y pura. Es muy experto en tales enseñanzas, recordándolas, reforzándolas, recitándolas, analizándolas mentalmente y comprendiéndolas teóricamente. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu tiene buenos amigos, compañeros y asociados. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu es fácil de amonestar, tiene cualidades que lo hacen fácil de amonestar. Es paciente y recibe las instrucciones con respeto. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu es hábil e incansable en una amplia gama de deberes para con sus compañeros renunciantes, entendiendo cómo hacer las cosas para completar y organizar las tareas. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu ama las enseñanzas y es un placer conversar con él, estando lleno de placer en la enseñanza y la disciplina. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu está satisfecho con cualquier tipo de ropa, limosna, comida, alojamiento, medicinas y suministros para los enfermos. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu vive con la energía despierta para renunciar a las cualidades perjudiciales y abrazar cualidades meritorias. Es fuerte, incondicionalmente vigoroso, no se afloja cuando se trata de desarrollar cualidades meritorias. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu entrena consciente. Tiene el máximo cuidado y alerta, y puede recordar y memorizar lo que se dijo y se hizo hace mucho tiempo. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Además, un bhikkhu es sabio. Tiene la sabiduría que distingue entre el surgimiento y el cese, lo cual es noble, penetrante y conduce al final completo del sufrimiento. Esta también es una cualidad que le sirve de protección.
Alguien es consciente de la totalidad de la tierra arriba, abajo, a través, sin par e ilimitada. Alguien es consciente de la totalidad del agua… consciente de la totalidad del fuego… consciente de la totalidad del aire… consciente de la totalidad del azul… consciente de la totalidad del amarillo… consciente de la totalidad del rojo… consciente de la totalidad del blanco… consciente de la totalidad del espacio… Alguien es consciente de la totalidad de la vida arriba, abajo, a través, sin par e ilimitada.
Matar seres vivos, robar y tener relaciones sexuales con la mujer de otro, discurso que es falso, divisivo, duro o sin sentido, el ansia, la aversión y la creencia incorrecta.
Abstenerse de matar seres vivos, robar y tener relaciones sexuales con la mujer de otro, abstenerse de hablar lo que sea falso, divisivo, duro o sin sentido, satisfacción, benevolencia y la creencia correcta.
Un bhikkhu ha renunciado a cinco factores, posee seis factores, tiene una sola guardia, tiene cuatro apoyos, ha eliminado interpretaciones personales de la verdad, ha abandonado totalmente la búsqueda, tiene propósitos puros, ha paralizado el proceso físico y está bien liberado en mente y bien liberado mediante la episteme.
—¿Y a qué cinco factores ha renunciado un bhikkhu?
—Cuando un bhikkhu ha renunciado al ansia sensual, a la aversión, al adormecimiento y la somnolencia, a la inquietud y el remordimiento y a la duda. Así es como un bhikkhu ha renunciado a cinco factores.
—¿Y cómo posee un bhikkhu seis factores?
—Un bhikkhu, al ver una imagen con sus ojos, no está ni feliz ni triste. Permanece impasible, cuidadoso y consciente. Al escuchar un sonido con sus oídos… Al oler un olor con su nariz… Al saborear un sabor con su lengua… Al experimentar una sensación táctil con su cuerpo… Al conocer un pensamiento con su intelecto, no está feliz ni triste. Permanece impasible, cuidadoso y consciente. Así es como un bhikkhu posee seis factores.
—¿Y cómo un bhikkhu tiene un solo guardia?
—Cuando la mente de un bhikkhu está protegida por la práctica. Así es como un bhikkhu tiene un solo guardia.
—¿Y cómo tiene un bhikkhu cuatro apoyos?
—Después de la reflexión, un bhikkhu usa algunas cosas, aguanta algunas cosas, evita algunas cosas y se deshace de algunas cosas. Así es como un bhikkhu tiene cuatro apoyos.
—¿Y cómo un bhikkhu ha eliminado las verdades personales?
—Los diferentes ascetas y brahmanes tienen diferentes interpretaciones personales de la verdad. Un bhikkhu ha disipado, eliminado, echado, rechazado, soltado, dejado y abandonado todo esto. Así es como un bhikkhu ha eliminado las verdades personales.
—¿Y cómo ha dejado un bhikkhu totalmente de buscar?
—Cuando ha dejado de buscar los placeres sensoriales, la existencia y una vida de renuncia. Así es como un bhikkhu ha dejado totalmente de buscar.
—¿Y cómo es que un bhikkhu tiene propósitos puros?
—Cuando ha renunciado a propósitos sensuales, maliciosos y crueles. Así es como un bhikkhu tiene propósitos puros.
—¿Y cómo ha detenido un bhikkhu el proceso físico?
—Es cuando, renunciando al placer y al dolor, y acabando con la felicidad y la tristeza anteriores, entra y se sumerge en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis. Así es como un bhikkhu ha detenido el proceso físico.
—¿Y cómo se libera la mente de un bhikkhu?
—Cuando la mente de un bhikkhu se libera del ansia, de la aversión y de la ignorancia. Así es como se libera la mente de un bhikkhu.
—¿Y cómo la sabiduría libera la mente de un bhikkhu?
—Cuando un bhikkhu entiende: «He abandonado el ansia, la aversión y la ignorancia, las corté de raíz, las hice como un tocón de palma, las eliminé, para que no puedan surgir en el futuro». Así es como la sabiduría libera la mente de un bhikkhu.
La creencia correcta, el pensamiento correcto, el discurso correcto, la acción correcta, la conducta correcta, el esfuerzo correcto, la práctica correcta, la concentración correcta, la gnosis y la liberación correcta de un Digno.
Venerables, estas son las enseñanzas agrupadas en grupos de diez que han sido correctamente explicadas por el Buddha. Todos deben recitarlas en concierto, sin discutir, para que este camino espiritual pueda durar mucho tiempo. Eso será para el bienestar y la felicidad de la gente, el beneficio, bienestar y felicidad de devas y humanos.
Entonces el Buddha se levantó y le dijo al venerable Sāriputta:
—¡Bien, bien, Sāriputta! Es bueno que hayas enseñado esta exposición de recitar en concierto.
Eso fue lo que dijo el Venerable Sāriputta, y el maestro lo aprobó. Satisfechos, los bhikkhus estaban satisfecho con lo que dijo Sāriputta.
En una ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Rājagaha, en la montaña del Pico del Buitre. Luego, a altas horas de la noche, los Cuatro Grandes Reyes, con grandes ejércitos de yakkhās, gandhabbas, duendes y nāgas, colocaron guardias, tropas y soldados en las cuatro direcciones y luego, iluminando todo el Pico del Buitre con su belleza, subieron ante el Buddha, se inclinó y se sentó a un lado. Antes de sentarse a un lado, algunos yakkhās se inclinaron, algunos intercambiaron saludos y una conversación cortés, algunos alzaron sus palmas unidas hacia el Buddha, algunos anunciaron su nombre y clan, mientras que otros guardaron silencio.
Sentado a un lado, el gran rey Vessavaṇa le dijo al Buddha:
—Señor, algunos yakkhās elevados tienen fe en el Buddha, otros no. Algunos yakkhās medios tienen fe en el Buddha, otros no. Algunos yakkhās bajos tienen fe en el Buddha, otros no. Pero la mayoría de los yakkhās no tienen fe en el Buddha. ¿Por qué razón?
—Porque el Buddha les enseña a abstenerse de matar seres vivos, robar, mentir, tener relaciones sexuales con la mujer de otro y beber alcohol. Pero en su mayoría no se abstiene de tales cosas. Les gusta hacerlo o lo aprueban.
—Señor, hay discípulos del Buddha que frecuentan cobijos remotos en la selva y en el bosque que son tranquilos y silenciosos, lejos del mundanal ruido, alejados de los asentamientos humanos y aptos para el retiro. Allí habitan los yakkhās que no tienen fe en la liberación del Buddha. Para darles fe, que el Buddha aprenda la protección Āṭānāṭiya para el resguardo, la protección, la seguridad y el consuelo de los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos y laicas.
¡Alabado sea Sikhi, que tuvo misericordia de todos los seres!
¡Alabado sea Vessabhu, que estaba bañado en puro ascetismo!
¡Alabado sea Kakusandha, que aplastó al ejército de Māra!
¡Alabado sea Konagama, el poderoso brahman!
¡Alabado sea Kassapa, que fue liberado en todos los sentidos!
¡Alabado sea Angirasa, el famoso hijo de sākka,
que enseñó una doctrina que disipa todo mal!
Aunque ahora han encontrado el Nibbāna en este mundo,
vieron las cosas como realmente son.
Estas personas eran amables y sin malicia,
y tenían una grandeza y sabiduría interior.
En nuestro tiempo se alaba a Gotama
que tanto bien hace a los devas y a los humanos.
Tiene una perspicacia y un comportamiento impecable y
tiene una grandeza y sabiduría internas.
A medida que el gran círculo dorado del sol
se eleva sobre el horizonte,
disipa el velo oscuro de la noche
y brilla intensamente sobre la tierra.
Cuando ha salido el sol,
decimos que ha llegado el día.
Allí también vemos el mar,
donde las olas juegan en las profundidades, y sabemos que ese es el mar.
La dirección del cielo
donde aparece el sol
por primera vez,
le hemos dado el nombre de «este».
Está custodiado por un famoso rey, señor de los Gandhabbas,
llamado Dhatarattha.
Es honrado por los Gandhabbas
y disfruta de su canto y baile.
He oído que tiene muchos hijos,
todos con el mismo nombre.
Son poderosos, noventa en número,
y todos se llaman Indra.
Han visto al Buddha, el pariente del sol,
y alaban al sabio desde lejos:
«¡Alabado seas tú, el mejor de los hombres!
¡Te alabamos, el más importante de los hombres!
¡Nos miras con benevolencia,
no somos humanos, pero te alabamos!»
Lo hemos oído muchas veces, y por eso decimos:
«¡Alabado sea el vencedor Gotama!
¡Alabamos al vencedor Gotama,
el que tiene una sabiduría
y un comportamiento impecable!
¡Alabamos al Gotama despierto!»
Los petas regañan, golpean
y calumnian a otros a sus espaldas.
Son asesinos y homicidas,
ladrones y estafadores, todos a la vez.
Las áreas donde viven las petas se llaman «sur».
Esa dirección del cielo está protegida
por un famoso rey, el gobernante de Kumbhandana.
Su nombre es Virulho, y le gusta cantar y bailar la kumbhanda.
He oído que tiene muchos hijos,
todos con el mismo nombre.
Son poderosos, noventa en número,
y todos se llaman Indra.
También han visto al Buddha, el pariente del sol,
y alaban al sabio desde lejos:
«¡Alabado seas tú, el mejor de los hombres!
¡Te alabamos, el más importante de los hombres!
¡Nos miras con benevolencia,
no somos humanos, pero te alabamos!».
Lo hemos oído muchas veces,
y por eso decimos:
«¡Alabado sea el vencedor Gotama!
¡Alabamos al vencedor Gotama,
el que tiene una perspicacia y un comportamiento impecable!
¡Alabamos al Gotama despierto!».
Cuando el gran círculo dorado del sol se
hunde bajo el horizonte, el día termina.
Cuando el sol se ha puesto,
decimos que ha llegado la noche.
Allí también vemos el mar,
donde las olas juegan
en las profundidades,
y sabemos que ese es el mar.
A esa dirección del cielo le hemos dado el nombre de «oeste».
Está custodiado por un famoso rey,
señor de los Nagas, llamado Virupakkha.
Es honrado por los Nagas y disfruta de su canto y baile.
He oído que tiene muchos hijos,
todos con el mismo nombre.
Son poderosos, noventa en número,
y todos se llaman Indra.
Han visto al Buddha, el pariente del sol,
y alaban al sabio desde lejos:
«¡Alabado seas tú, el mejor de los hombres!
¡Te alabamos, el más importante de los hombres!
¡Nos miras con benevolencia,
no somos humanos, pero te alabamos!».
Lo hemos oído muchas veces, y por eso decimos:
«¡Alabado sea el vencedor Gotama!
¡Alabamos al vencedor Gotama,
el que tiene una perspicacia y un comportamiento impecable!
¡Alabamos al Gotama despierto!».
En el hermoso norte de Kuru,
junto a la orgullosa montaña Neru,
nacen personas
que no son ni egocéntricas ni codiciosas.
No siembran grano
y no aran campos.
La gente allí come arroz
que crece silvestre por sí mismo.
El arroz es puro y fragante,
y no tiene cáscara ni salvado en polvo.
Lo fríen en hornos de piedra caliente
y luego disfrutan de su comida.
Ensillan sus bueyes
y cabalgan por todo el país.
Ensillan su ganado
y cabalgan por todo el país.
Hacen carretas para mujeres
y conducen por todo el país.
Hacen carros para hombres
y conducen por todo el país.
Hacen carruajes para niñas y conducen por todo el país.
Hacen cochecitos para niños pequeños y conducen por todo el país.
Se suben a sus carros
y recorren el país al servicio de su príncipe.
Montan caballos y elefantes
y también usan carros celestiales.
Un famoso gran rey suyo
es llevado en un trono.
También tienen ciudades bien construidas
que se elevan hasta el cielo:
Atanata, Kusinata, Parakusinata,
Natapuriya y Parakusitanata.
En el norte se encuentran Kapivanta y Janogha, y otras
ciudades como Navanavatiya
Ambaraambaravatiya,
y la capital real llamada Āḷakamandā.
Su rey, Kuvera,
vive en Visana.
Por eso se le llama
Vessavana.
Cada uno de ellos informa individualmente al Rey:
Tattala, Tattala, Tatatala,
Ojasi, Tejasi, Tatojasi,
Sūra, Rājā, Ariṭṭha y Nemi.
Hay un lago llamado Dharani.
Cuando llega la estación de las lluvias,
las nubes se acumulan allí
y cae la lluvia.
También hay una sala de reuniones
llamada Bhagalavati,
y allí suelen
reunirse los yakkhās para una reunión.
Los árboles que dan frutos crecen durante todo el año,
y hay muchas clases de pájaros allí:
pavos reales, garzas y cucos;
sus cantos resuenan en el bosque.
El pájaro jiva grita «vive».
Otros pájaros gritan «¡levánta el ánimo!».
Los faisanes y otras aves
adornan los bosques y estanques.
Se pueden escuchar loros y pájaros arroceros
y aves zancudas de patas largas.
Todo el tiempo, el estanque de lotos
Kuvera yace allí en su belleza.
Por eso le hemos dado el nombre de «norte»
a esta hermosa dirección del cielo.
Es honrado por los yakkhās
y disfruta de sus cantos y bailes.
He oído que tiene muchos hijos,
todos con el mismo nombre.
Son poderosos, noventa en número,
y todos se llaman Indra.
Han visto al Buddha, el pariente del sol,
y alaban al sabio desde lejos:
«¡Alabado seas tú, el mejor de los hombres!
¡Te alabamos, el más importante de los hombres!».
¡Nos miras con benevolencia,
no somos humanos, pero te alabamos!
Lo hemos oído muchas veces,
y por eso decimos:
«¡Alabado sea el vencedor Gotama!
¡Alabamos al vencedor Gotama,
el que tiene una perspicacia y un comportamiento impecable!
¡Alabamos al Gotama despierto!».
Ésta, querido señor, es la protección Āṭānāṭiya para el resguardo, la protección, la seguridad y el consuelo de los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos y laicas.
Los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos y laicas debe aprender bien esta protección Āṭānāṭiya y memorizarla por completo. Si alguien no humano se acerca mientras camina, está de pie, sentado o acostado con propósitos maliciosos, incluidos hombres, mujeres, niños, niñas, ministros, consejeros y sirvientes entre los yakkhās, gandhabbas, duendes, y nāgas, que los no humanos no recibirán homenaje ni respeto en ninguna aldea o un pueblo. Y no recibirán terreno ni vivienda en mi capital, Ālakamandā. Tampoco podrán ir a la conferencia de los yakkhās. Además, los no humanos no los darían ni tomarían en matrimonio. ¡Les amontonarían abusos personales, dejarían caer un cuenco vacío sobre su cabeza e incluso dividirían su cabeza en siete pedazos!
Porque hay, querido señor, no humanos que son feroces, crueles y violentos. No obedecen a los Grandes Reyes ni a sus hombres ni a los hombres de sus hombres. Se dice que se rebelan contra los Grandes Reyes. Son como los bandidos en el reino del rey de Magadha que no obedecen al rey, a sus hombres ni a los hombres de sus hombres, y se dice que se rebelan contra el rey.
Si algún ser no humano con propósitos maliciosos, incluidos hombres, mujeres, niños, niñas, ministros, consejeros y sirvientes entre los yakkhās, gandhabbas, duendes y nāgas, se acerca a un bhikkhu, una bhikkhunī, un laico o una laica mientras camina, está de pie, sentado o acostado, uno debe gritar, llorar y gritar a los yakkhās, a los grandes yakkhās, a los generales, a los grandes generales:
«¡Este yakkhā me atrapó! ¡Este yakkhā ha entrado en mí! ¡Este yakkhā me está molestando! ¡Este yakkhā me está acosando! ¡Este yakkhā me está lastimando! ¡Este yakkhā me está haciendo daño! ¡Este yakkhā no me dejará ir!».
¿Y quiénes son los grandes yakkhas, sus generales y comandantes para ser convocados?
Indra, Soma y Varuṇa,
Bhāradvāja, Pajāpati,
Candana y Kāmaseṭṭha,
Kinnughaṇḍu y Nighaṇḍu,
Panāda y Opamañña,
y Mātali, el auriga del deva.
Cittasena el gandhabba,
y los reyes Nala y Janesabha,
Sātāgira, Hemavata,
Puṇṇaka, Karatiya y Guḷa,
Sivaka y Mucalinda,
Vessāmitta, Yugandhara,
Gopāla, Supparodha,
Hiri, Netti y Mandiya,
Pañcālacaṇḍa, Āḷavaka,
Pajjunna, Sumana, Sumukha,
Dadhimukha, Maṇi,
Māṇivara, Dīgha,
junto con Serīsaka.
Ésta, querido señor, es la protección Āṭānāṭiya para el resguardo, la protección, la seguridad y el consuelo de los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos y laicas.
Bueno, querido señor, debemos irnos. Tenemos muchos deberes y mucho que hacer.
—Por favor, Grandes Reyes, vayan a su conveniencia.
Luego, los Cuatro Grandes Reyes se levantaron de sus asientos, se inclinaron y respetuosamente rodearon al Buddha, manteniéndolo a su lado derecho, antes de desaparecer allí mismo. Y antes de que los otros yakkhās presentes desaparecieran, algunos se inclinaron y respetuosamente rodearon al Buddha, manteniéndolo a su lado derecho, algunos intercambiaron saludos y una conversación cortés, algunos levantaron sus palmas unidas hacia el Buddha, algunos anunciaron su nombre y clan, mientras que otros mantuvieron silencio.
Luego, cuando pasó la noche, el Buddha le contó a los bhikkhus todo lo que había sucedido, repitiendo todos los versos pronunciados. Luego añadió:
—¡Bhikkhus, aprended la protección Āṭānāṭiya! ¡Memorizad la protección Āṭānāṭiya! ¡Recordad la protección Āṭānāṭiya! La protección Āṭānāṭiya es beneficiosa y es para la vigilancia, protección, seguridad y comodidad de los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos y laicas. Eso fue lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.
En una ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Rājagaha, en el Bosque de Bambú, en el comedero de las ardillas. En ese momento, Sigālaka, el hijo del cabeza de familia, se levantó temprano y se fue de Rājagaha. Con la ropa y el pelo mojados, levantó las palmas unidas para reverenciar las direcciones: este, sur, oeste, norte, abajo y arriba.
Luego, el Buddha se vistió por la mañana y, tomando su cuenco y su túnica, entró en Rājagaha para pedir limosna. Vio a Sigālaka reverenciando los cuartos y le dijo:
—Hijo del cabeza de familia, ¿por qué estás protegiendo las direcciones de esta manera?
—Señor, en su lecho de muerte mi padre me dijo: «Querido mío, por favor protege las direcciones».
Honrando, respetando y venerando las palabras de mi padre, me levanté temprano y salí de Rājagaha y, con la ropa y el cabello completamente mojados, levanté las palmas unidas para proteger las direcciones: este, sur, oeste, norte, abajo y arriba.
—Hijo del cabeza de familia, no es así como las seis direcciones deben ser protegidas en el entrenamiento del noble.
—Pero señor, ¿cómo deben ser protegidas las seis direcciones en el entrenamiento del noble? Señor, enséñame esto.
—Bueno, hijo del cabeza de familia, escucha y presta mucha atención, yo hablaré.
—Sí, señor —respondió Sigālaka.
El Buddha dijo esto:
—El hijo de un cabeza de familia, un discípulo de los nobles, renuncia a cuatro actos corruptos, no comete malas acciones por cuatro razones y evita seis pérdidas de riqueza. Cuando ha dejado atrás estas catorce cosas malas, tiene las seis direcciones protegidas. Está practicando para ganar en ambos mundos y tiene éxito en este mundo y en el siguiente. Cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renacerá en un buen lugar, un reino celestial.
—Matar seres vivos, robar, tener relaciones sexuales con la mujer de otro y mentir: son acciones corruptas. Estas son las cuatro acciones corruptas a las que ha renunciado.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Entonces el Bendito, el Maestro, continuó diciendo:
—Se cometen malas acciones con los prejuicios del favoritismo, del rencor, de la estupidez y de la cobardía. Cuando un discípulo de los nobles no se ve perjudicado por el favoritismo, el rencor, la estupidez y la cobardía, no comete malas acciones por estas cuatro razones.
Eso fue lo que dijo el Buddha. Entonces el Bendito, el Maestro, continuó diciendo:
—La adicción a las siguientes cosas son una pérdida de riqueza: beber alcohol, vagar por las calles de noche, frecuentar festivales, el juego, los malos amigos y la vagancia.
—Existen estos seis inconvenientes de beber alcohol habitualmente. Pérdida inmediata de riqueza, promover disputas, susceptibilidad a enfermedades, descrédito, exposición indecente, y la sabiduría debilitada es la sexta cosa. Estos son los seis inconvenientes de beber alcohol habitualmente.
Existen estos seis inconvenientes de deambular por las calles de noche. Tú, tus socios e hijos y tu propiedad quedan sin vigilancia. Eres sospechoso de malas acciones. Se difunden rumores falsos sobre ti. Estás al frente de muchas cosas que conllevan sufrimiento. Estos son los seis inconvenientes de deambular por las calles de noche.
Existen estos seis inconvenientes de frecuentar festivales.
Siempre estás pensando: «¿Dónde está el baile? ¿Dónde está el canto? ¿Dónde está la música? ¿Dónde están las historias? ¿Dónde están los aplausos? ¿Dónde están los timbales?».
Estos son los seis inconvenientes de frecuentar festivales.
Existen estos seis inconvenientes de la ludopatía. La victoria genera enemistad. El perdedor llora su dinero. Hay una pérdida inmediata de riqueza. La palabra de un jugador no tiene peso en una reunión pública. Los amigos y colegas los tratan con desprecio. Y nadie quiere casarse con un jugador, porque piensan: «Este individuo es un jugador, no puede mantener a una pareja».
Existen estos seis inconvenientes de los malos amigos. Te haces amigo y compañero de los sinvergüenzas, borrachos, adictos, estafadores, embaucadores y matones.
Estos son los seis inconvenientes de los malos amigos.
No haces tu trabajo porque piensas: «¡Hace demasiado frío! ¡Hace demasiado calor! ¡Es demasiado tarde! ¡Es demasiado pronto! ¡Tengo mucha hambre! ¡Estoy demasiado lleno!
Al insistir en tantas excusas para no trabajar, no gana más dinero y el dinero que ya tienes se acaba». Estos son los seis inconvenientes de la vagancia.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Entonces el Bendito, el Maestro, continuó diciendo:
Siempre puedes conseguirte hermanos bebedores
que te llamen colega y amigo.
Pero el que aparece cuando es necesario,
es un verdadero amigo.
Seis cosas pueden arruinarte:
Dormir hasta tarde en el día,
tratar con las esposas de otras personas,
pelear y reñir, malos amigos y tacañería.
El que se asocia con malos amigos
y viaja por caminos salvajes,
se destruye a sí mismo,
tanto en este mundo como en el próximo.
Lo que destruye a un hombre es acostarse tarde en el día,
bailes y cantos por la noche,
mujeres, juegos y fiestas,
malos amigos y tacañería.
Juegan dados y beben alcohol y buscan a las mujeres de otros.
Entonces siguen un camino que conduce hacia abajo
y no hacia el crecimiento,
y se desvanecen como la luna en la quincena menguante.
Un pobre y desgraciado borracho,
un borracho que se envanece,
se endeuda como piedra en el agua
y pronto se queda sin familia.
El que tiende a dormir todo el día
y piensa que la noche es el momento adecuado para levantarse,
el que siempre está borracho e intoxicado,
no es adecuado como hombre de familia.
«Demasiado frío, demasiado calor y
demasiado tarde», dice.
Pospone el trabajo
y pierde el salario.
Pero el que no se preocupa más por el frío y el calor
—Hijo del cabeza de familia, debes reconocer a estos cuatro amigos benevolentes: el que te ayuda, el amigo en los buenos y malos momentos, el consejero y el que es misericordioso.
Puedes reconocer a un amigo benevolente que te ayuda por cuatro razones.
Te protege cuando eres negligente.
Protege su propiedad cuando eres negligente.
Te mantiene a salvo en momentos de peligro.
Cuando es necesario, te proporcionan el doble de dinero que necesitas.
Puedes reconocer a un amigo benevolente que te ayuda en estos cuatro aspectos.
Puedes reconocer a un amigo benevolente que es igual en los buenos y en los malos momentos por cuatro razones.
Te cuenta secretos.
Guarda tus secretos.
No te abandona en tiempos de problemas.
Incluso daría su vida por ti.
Puedes reconocer a un amigo benevolente que es igual en los buenos y en los malos momentos por estas cuatro razones.
Puedes reconocer a un amigo benevolente que es consejero por cuatro razones. Evita que te hagas mal. Te apoyan para que hagas el bien. Te enseñan lo que no sabes. Explica el camino al cielo. Puedes reconocer a un amigo benevolente que es un consejero por estas cuatro razones.
Puedes reconocer a un amigo benevolente que es misericordioso por cuatro razones. No se deleitan con tu desgracia. Se deleitan en tu buena fortuna. Evita que otros te critiquen. Fomentan la alabanza hacia ti. Puedes reconocer a un amigo benevolente que es misericordioso por estas cuatro razones.
Eso fue lo que dijo el Buddha. Entonces el Bendito, el Maestro, continuó diciendo:
El amigo que te ayuda,
el que es fiel en la alegría y en la tristeza,
el que te da buenos consejos
y el que te muestra simpatía.
Estos son cuatro buenos amigos
y quien es sabio los cuida
como una madre cuida a
su único hijo.
El que es sabio y tiene buen comportamiento
brilla como la llama en la oscuridad.
Diligente como una abeja, trabaja
y acumula riquezas a montones.
Luego usa sus riquezas
para el bien de su familia.
Divide lo que posee
en cuatro partes iguales.
Una lo usa él mismo,
las dos siguientes las invierte
en el negocio que dirige.
La cuarta la ahorra para los tiempos más ajustados.
—¿Y cómo un discípulo de los nobles protege las seis direcciones?
—Estas seis direcciones deben ser reconocidas: los padres como el este, los maestros como el sur, la pareja y los hijos como el oeste, los amigos y colegas como el norte, los esclavos y los trabajadores como abajo, y los ascetas y brahmanes como arriba.
Un niño debe servir a sus padres como la dirección oriental de cinco maneras, pensando: «Apoyaré a quienes me apoyaron. Cumpliré con mi deber con ellos. Mantendré las tradiciones familiares. Yo me ocuparé de la herencia. Cuando hayan fallecido, haré una ofrenda en su nombre».
Los padres atendidos por los niños de estas cinco formas le muestran misericordia de cinco formas:
Evitan que les vaya mal.
Los apoyan para hacer el bien.
Los entrena en una profesión.
Los conectan con un socio adecuado.
Transfieren la herencia a su debido tiempo.
Los padres atendidos por sus hijos de estas cinco formas les muestran misericordia de estas cinco formas.
Y así es como se protege la dirección oriental, se mantiene segura y libre de peligros.
Un estudiante debe servir a su maestro como la dirección meridional de cinco maneras: levantándose por él, sirviéndole, escuchándole bien, cuidándole y aprendiendo cuidadosamente su profesión.
Los maestros atendidos por sus alumnos de estas cinco formas le muestran misericordia de cinco formas.
Se aseguran de que estén bien capacitados
y que estén bien educados.
Explican claramente todos los conocimientos de la profesión.
Le presentan a sus amigos y colegas.
Proporcionan protección en todas las regiones.
Los maestros atendidos por sus estudiantes de estas cinco formas le muestran misericordia de estas cinco formas. Y así es como se protege la dirección meridional, se mantiene segura y libre de peligros.
Un esposo debe servir a su esposa como la dirección occidental de cinco maneras: tratándola con honor, sin menospreciarla, no siendo desconfiado, renunciando a su autoridad y presentándola con adornos.
Una esposa atendida por su esposo de estas cinco maneras le muestra misericordia de cinco maneras.
Está bien organizada en su trabajo.
Ella maneja la ayuda doméstica.
Ella es confiada.
Ella conserva las ganancias.
Es hábil e incansable en todos sus deberes.
Una esposa atendida por su esposo de estas cinco formas le muestra misericordia de estas cinco formas. Y así es como se protege la dirección occidental, se mantiene segura y libre de peligros.
Un joven de buena familia debe servir a sus amigos y colegas como la dirección boreal de cinco formas: dando, palabras amables, cuidado, igualdad y no usado palabras engañosas. Los amigos y colegas atendidos por un joven de buena familia de estas cinco formas le muestran misericordia de cinco formas.
Los cuida cuando son negligentes.
Protegen su propiedad cuando son negligentes.
Los mantiene a salvo en tiempos de peligro.
No los abandona en tiempos de problemas.
Honran a sus descendientes.
Los amigos y colegas atendidos por un joven de buena familia de estas cinco formas le muestran misericordia de estas cinco formas. Y así es como se protege la dirección boreal, se mantiene segura y libre de peligros.
Un amo debe servir a sus siervos y trabajadores como la cuarta parte inferior de cinco maneras: organizando el trabajo según la capacidad de cada cual, pagando alimentos y salarios, cuidándolos cuando están enfermos, compartiendo dulces especiales y dándoles tiempo libre.
Los siervos y trabajadores atendidos por un amo de estas cinco formas le muestran misericordia de cinco formas.
Se levantan los primeros
y se acuestan los últimos.
Ellos no le roban.
Hacen bien su trabajo.
Y promueven una buena reputación.
Los siervos y los trabajadores atendidos por un amo de estas cinco formas le muestran misericordia de estas cinco formas. Y así es como se protege la dirección inferior, se mantiene segura y libre de peligros.
Un joven de buena familia debe servir a los ascetas y brahmines como parte superior de cinco maneras: apreciando las acciones del cuerpo, del habla y de la mente, no rechazándolos en la puerta y proporcionándoles necesidades materiales.
Los ascetas y brahmanes atendidos por un joven de buena familia de estas cinco formas le muestran misericordia de cinco formas.
Evitan que le vaya mal y le apoyan para hacer el bien.
Piensa en él con pensamientos bondadosos.
Le enseñan lo que no sabe.
Aclaran lo que ya ha aprendido.
Explican el camino al cielo.
Los ascetas y brahmanes atendidos por un joven de buena familia de estas cinco formas le muestran misericordia de estas cinco formas. Y así es como se protege la dirección superior, se mantiene segura y libre de peligros.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Entonces el Bendito, el Maestro, continuó diciendo:
En el este son los padres,
el sur son los maestros,
el oeste son la esposa y los hijos,
el norte son los amigos y parientes,
abajo están los sirvientes y el personal,
y arriba los ascetas y los brahmanes.
El que protege las direcciones del cielo de esta manera
se convierte en un buen cabeza para la familia.
El que es sabio y tiene una buena forma de vida,
que es manso e inteligente,
humilde y sociable,
quiere que la gente hable bien de él.
El que es diligente y no perezoso,
que no se deja sacudir por la adversidad,
que es sensato y no hace nada malo,
quiere que la gente hable bien.
Aquel que es hospitalario y amable,
educado y generoso,
y que puede dar buenos consejos,
quiere que la gente hable bien de él.
Regalos y palabras amables,
ayudar a los demás
y hacer justicia a todos,
según el caso y la situación.
Estas cosas permiten que
el mundo avance,
al igual que el tapón del eje permite que
el carruaje avance.
Si estas cosas no hubieran existido,
ningún hijo habría respetado a su madre,
ni ningún hijo tendría
respeto y estima por su padre.
Como los sabios tienen respeto
por estas cosas,
son muy respetados
y reciben muchos elogios.
Cuando se dijo esto, Sigālaka, el hijo del cabeza de familia, le dijo al Buddha: —¡Excelente, señor! ¡Excelente! Como si estuviera corrigiendo lo volcado, o revelando lo oculto, o señalando el camino hacia lo perdido, o encendiendo una lámpara en la oscuridad para que las personas con buenos ojos puedan ver lo que hay, el Buddha ha dejado clara la enseñanza de muchas maneras. Me refugio en el Buddha, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. A partir de este día, que el Buddha me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.
En una ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en el Bosquecillo de Jeta, el monasterio de Anāthapiṇḍika. Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:
—¡Bhikkhus!
—Venerable señor —respondieron.
El Buddha dijo esto:
—Hay treinta y dos marcas de un gran hombre. Un gran hombre que los posea sólo tiene dos destinos posibles, ningún otro. Si se queda en casa, se convierte en rey, un monarca que hace girar la rueda, un rey justo que gobierna con la enseñanza. Su dominio se extiende a los cuatro vientos, logra la estabilidad en el país y posee las siete joyas.
Tiene los siguientes siete tesoros: la rueda, el elefante, el caballo, la joya, la mujer, el tesorero y el consejero como séptimo tesoro. Tiene más de mil hijos valientes y heroicos que aplastan los ejércitos de sus enemigos. Después de conquistar esta tierra ceñida por el mar, reina por la enseñanza, sin vara ni espada. Pero si pasa de la vida hogareña a la vida sin hogar, se convierte en un Buddha perfecto, completamente iluminado, que quita el velo del mundo.
—¿Y cuáles son los treinta y dos marcas?
—Tiene los pies bien plantados.
En la planta de sus pies hay ruedas de mil radios,
con llantas y bujes, completas en cada detalle.
Tiene tacones salientes.
Tiene dedos largos.
Sus manos y pies son tiernos.
Sus manos y pies se aferran con gracia.
Sus pies están arqueados.
Sus pantorrillas son como las de una gacela.
Al estar de pie y sin inclinarse,
las palmas de ambas manos tocan las rodillas.
Sus genitales están ocultos en una funda.
Es de color dorado, su piel irradia como el oro.
Tiene la piel delicada, tan delicada
que el polvo y la suciedad no se le pegan al cuerpo.
Sus pelos crecen uno por poro.
Sus pelos se erizan, es de color negro azulado
y se rizan en el sentido de las agujas del reloj.
Su cuerpo es tan recto como el de Brahmā.
Tiene siete superficies redondeadas.
Su pecho es como el de un león.
No tiene oquedades entre los hombros.
Su cuerpo es suave y redondo como el tronco de un baniano:
la envergadura de sus brazos es igual
a la altura de su cuerpo.
Su torso es uniformemente redondeado.
Tiene un excelente sentido del gusto.
Su mandíbula es como la de un león.
Tiene cuarenta dientes rectos en filas continuas,
y los caninos son de un blanco brillante.
Su lengua es larga y tiene una voz divinamente clara y melódica.
Tiene ojos claros, azules y pestañas como una vaca.
Entre las cejas tiene un pequeño mechón
que parece algodón suave y blanco.
Su cabeza es uniformemente redondeada como un turbante.
Estas son las treinta y dos marcas de un gran hombre. Un gran hombre que los posea sólo tiene dos destinos posibles, ningún otro.
Los videntes ajenos al budismo recuerdan estas marcas, pero no conocen las acciones específicas realizadas en el pasado para obtener cada marca.
En algunas vidas pasadas, existencias pasadas, moradas pasadas, el Tathāgata renació como un ser humano. Él asumió con firmeza y persistió en conductas meritorias como la buena conducta en el cuerpo, el habla, dar y compartir, tomar preceptos, observar el día de reposo, respetar debidamente a la madre y al padre, los ascetas y los brahmanes, honrar a los ancianos de la familia y varias otras cosas relacionadas con las conductas meritorias. Debido a realizar, acumular, amontonar y amasar esos acciones, cuando su cuerpo se rompió, después de la muerte, renació en un buen lugar, un reino celestial. Allí superó a los demás devas en diez aspectos: duración de la vida divina, belleza, felicidad, gloria, soberanía, imágenes, sonidos, olores, sabores y tactos. Cuando falleció de allí y volvió a esta existencia, obtuvo esta marca de gran hombre: tiene los pies bien plantados.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda. Tiene los siguientes siete tesoros: la rueda, el elefante, el caballo, la joya, la mujer, el tesorero y el consejero como séptimo tesoro. Tiene más de mil hijos valientes y heroicos que aplastan los ejércitos de sus enemigos. Después de conquistar esta tierra ceñida por el mar, libre del acoso de los bandidos, exitoso y próspero, seguro, bendecido y tranquilo, reina por la enseñanzas, sin vara ni espada.
—¿Y qué obtiene como rey?
—No puede ser detenido por ningún contrario o enemigo humano. Eso es lo que obtiene como rey. Pero si pasa de la vida hogareña a la vida sin hogar, se convierte en un Buddha perfecto, completamente iluminado, que quita el velo del mundo.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—No puede ser detenido por ningún contrario o enemigo, ya sea interno o externo, ni por ansia, aversión o ignorancia, ni por ningún asceta o brahmán o deva o Māra o Brahmā o por nadie en el mundo. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Verdad, enseñanza, dominio propio y moderación,
pureza, preceptos y observancia del día de reposo,
generoso, afable, deleite en la no violencia
emprendiendo firmemente estas cosas, vivió en consecuencia.
Por medio de estas obras fue al cielo,
donde disfrutó de la felicidad y la alegría.
Después de pasar de allí para aquí
él pisa con tranquilidad esta tierra rica.
Los adivinos reunidos predijeron
que no hay quien detenga a alguien de ese andar parejo,
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Él trajo felicidad a muchas personas, eliminando las amenazas, el terror y el peligro, brindando protección y seguridad justa, y dando ofrendas con todos los adornos. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo esta marca: en la planta de sus pies hay ruedas de mil rayos, con llantas y bujes, completas en cada detalle y bien divididas por dentro.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Tiene un gran número de seguidores de cabezas de familia brahmanes, gente de la ciudad y del campo, funcionarios del tesoro, oficiales militares, guardias, ministros, consejeros, gobernantes, beneficiarios de impuestos y príncipes. Eso es lo que obtiene como rey. Pero si pasa de la vida hogareña a la vida sin hogar, se convierte en un Buddha completamente iluminado.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Tiene un gran número de seguidores de bhikkhus, bhikkhunīs, laicos, laicas, devas, humanos, asuras, nāgas y gandhabbas. Eso es lo que obtiene como Buddha.
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Dejó de matar seres vivos, renunció a la vara y la espada. Era escrupuloso y amable, vivía lleno de misericordia por todos los seres. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando regresó a esta existencia, obtuvo estas tres marcas: tiene talones salientes, dedos largos y su cuerpo es tan recto como el de Brahmā.
Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Ha vivido mucho, preservando su vida durante mucho tiempo. Ningún contrario o enemigo humano puede quitarse la vida antes de tiempo. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Ha vivido mucho, preservando su vida durante mucho tiempo. Ningún contrario o enemigo, ni ningún asceta, brahmán, deva, Māra, el Brahmā ni nadie en el mundo, puede quitarle la vida antes de tiempo. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Al lograr los horrores de la muerte,
se abstuvo de matar a otros seres.
Con esa buena conducta se fue al cielo,
donde disfrutó del fruto de las obras bien hechas.
Falleciendo, a su regreso aquí,
obtuvo estas tres marcas:
sus talones salientes son amplios y largos,
y es recto, hermoso y está bien formado, como Brahmā.
Bello de miembros, joven, de buena postura y crianza,
sus dedos son suaves, tiernos y largos.
Por estas tres marcas de un hombre excelente,
indicaron que la vida del príncipe sería larga:
Como cabeza de familia vivirá mucho tiempo,
aún más si renuncia, debido a
dominio en el desarrollo de las habilidades paranormales.
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Fue donante de comidas finas y sabrosas y bebidas de todo tipo, deliciosas y riquísimas. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia, obtuvo esta marca: tiene siete superficies redondeadas. Tiene protuberancias en ambas manos, ambos pies, ambos hombros y el pecho.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Obtiene comidas y bebidas finas y sabrosas de todo tipo, deliciosas y sabrosas. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Obtiene comidas y bebidas finas y sabrosas de todo tipo, deliciosas y sabrosas. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Solía dar el mejor de los sabores:
deliciosos alimentos de todo tipo.
Por esa buena acción,
se regocijó mucho en el cielo de Nandana.
Al regresar aquí, tiene siete músculos abultados.
y se encuentra manos y pies tiernos.
Los adivinos experto en signos declararon:
«Obtendrá comidas sabrosas de todo tipo
como cabeza de familia, eso es lo que eso significa».
Pero incluso si sale, obtendrá lo mismo,
supremo en la obtención de sabrosos alimentos de todo tipo,
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Reunió a las personas utilizando las cuatro formas de mantener relaciones amistosas: dar, palabras amables, cuidar e igualdad. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando regresó a esta existencia obtuvo estas dos marcas: sus manos y pies son tiernos y se adhiere con gracia.
Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Su séquito es inclusivo, cohesionado y bien administrado. Esto incluye a cabezas de familia brahmanes, gente de la ciudad y del campo, funcionarios del tesoro, oficiales militares, guardias, ministros, consejeros, gobernantes, beneficiarios de impuestos y príncipes. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Su séquito es inclusivo, cohesionado y bien administrado. Esto incluye bhikkhus, bhikkhunīs, laicos, laicas, devas, humanos, asuras, nāgas y gandhabbas. Eso es lo que obtiene como Buddha. Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Al dar y ayudar a los demás,
amabilidad y trato equitativo,
tal acción y conducta que unió a las personas,
fue al cielo debido a su estimada virtud.
Falleciendo, a su regreso aquí,
el joven príncipe bebé obtuvo
manos y pies tan tiernos y pegajosos,
encantador, elegante y guapo.
Su séquito es leal y manejable,
permaneciendo agradablemente por toda esta amplia tierra.
Hablado amablemente, deseado felicidad,
practica las buenas cualidades que ha adoptado.
Pero si renuncia a todos los placeres sensoriales,
como vencedor, habla de la enseñanza a la gente.
Devotos, responde a sus preguntas,
después de escuchar, practican de acuerdo con la enseñanza.
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Su discurso fue significativo y acorde con la enseñanza. Educó a mucha gente, trayendo bienestar y felicidad, ofreciendo la enseñanza. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo estas dos marcas: sus pies está arqueados y sus pelos se erizan.
Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Él es el más importante, el mejor, el principal, el más alto y el más fino de los que disfrutan de los placeres sensoriales. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Él es el más importante, el mejor, el principal, el más elevado y el más fino de todos los seres. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Su palabra fue significativa y basada en la doctrina,
moviendo a la gente con sus explicaciones.
Él trajo bienestar y felicidad a las seres,
ofreciendo incansablemente la enseñanza.
Por esa buena acción,
se fue al cielo y allí se regocijó.
Al volver a aquí se encuentra dos marcas,
de excelencia y supremacía.
Sus cabellos se erizan
y sus tobillos se destacan bien.
Hinchados de carne y hueso y envueltos en piel,
hacen bonito por encima de los pies.
Si alguien así vive en el hogar,
se convierte en el mejor de los que disfrutan de los placeres sensoriales.
No habrá nadie mejor que él,
vivirá habiendo dominado todo el Continente Central.
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Era un maestro minucioso de una profesión, de una rama del conocimiento, conducta o acción, pensando: «¿Cómo podrían aprender y practicar rápidamente, sin agotarse?». Debido a la realización de esas acciones, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo esta marca: sus pantorrillas son como las de una gacela.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Obtiene rápidamente las cosas, los factores, los apoyos y las cosas dignas de un rey. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Obtiene rápidamente las cosas dignas de un asceta, los factores, apoyos y cosas propias de un asceta.
Eso es lo que obtiene como Buddha. Eso fue lo que dijo el Buddha. Sobre esto se dice:
En profesiones, conocimientos, conducta y acciones,
pensó en cómo podría aprender rápidamente.
Cosas que no dañan a nadie en absoluto
enseñó rápidamente para que no se cansaran.
Habiendo hecho esa hábil obra cuyo resultado es la felicidad,
gana pantorrillas prominentes y elegantes.
Bien formado en elegantes espirales,
está cubierto de finos pelos que crecen.
Dice que esa persona tiene pantorrillas de gacela,
y que esta es la marca de un rápido éxito.
Si desea las cosas de la vida familiar,
no saliendo, pronto serán suyos.
Pero si elige la vida que se va adelante,
viendo con claridad, benevolente renuncia,
el renunciante incomparable encontrará rápidamente
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Se acercó a un asceta o brahmán y le preguntó:
—Señores, ¿Qué es meritorio? ¿Qué es demeritorio? ¿Qué es reprobable? ¿Qué es irreprensible? ¿Qué se debe practicar? ¿Qué no se debe practicar? ¿Hacer qué me lleva a sufrir un daño y un sufrimiento por mucho tiempo? ¿Hacer qué conduce a mi bienestar y felicidad por mucho tiempo?
Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo esta marca: tiene la piel delicada, tan delicada que el polvo y la suciedad no se le pegan al cuerpo.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Tiene gran sabiduría. De aquellos que disfrutan de los placeres sensoriales, ninguno es igual o mejor que él en sabiduría. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Tiene gran sabiduría, sabiduría generalizada, sabiduría risueña, sabiduría rápida, sabiduría aguda y sabiduría penetrante. Ningún ser vivo es igual o mejor que él en sabiduría. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
En tiempos antiguos, en vidas pasadas,
ansioso por comprender, hizo preguntas.
Deseoso de aprender, esperó a los renunciantes,
prestado atención a su explicación con puro propósito.
Debido a ese acto de adquirir sabiduría,
como ser humano, su piel es delicada.
En su nacimiento, los adivinos experto
en señales profetizaron:
«Él discernirá asuntos delicados.
Si no elige la vida que se va,
él hará rodar la rueda y gobernará la tierra».
Entre aquellos con posesiones materiales
que han sido educados,
No se encuentra ninguno
igual o mejor que él.
Pero si elige la vida que se va adelante,
viendo con claridad, benevolente renuncia,
ganando sabiduría que es suprema y eminente,
el de una inteligencia inmensa y soberbia alcanza el despertar.
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. No estaba irascible ni de mal humor. Incluso cuando fue fuertemente criticado, no perdió los estribos, no se enojó, ni se mostró hostil ni rencoroso, ni mostró molestia, odio ni amargura. Donó esteras y mantas suaves y finas, y telas finas de lino, algodón, seda y lana. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia, obtuvo esta marca: es de color dorado, su piel irradia como el oro.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Obtiene esteras y mantas suaves y finas, y telas finas de lino, algodón, seda y lana. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Obtiene esteras y mantas suaves y finas, y telas finas de lino, algodón, seda y lana. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Dedicado a la benevolencia, dio dádivas.
En una vida anterior regaló telas
finas y suaves al tacto,
como un deva que regala lluvia sobre esta amplia tierra.
Así pasó de aquí al cielo,
donde disfrutó de los frutos de las obras bien hechas.
Aquí gana una figura de oro,
como Inda, el mejor de los devas.
Si ese hombre se queda en la casa, sin querer salir,
conquista y gobierna esta vasta y amplia tierra.
Obtiene abundante paño excelente,
tan fino y suave al tacto.
Recibe túnicas, telas y las mejores prendas
si elige la vida en adelante.
Porque todavía participa del fruto de las acciones pasadas,
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Reunió a parientes, amigos, seres queridos y compañeros perdidos y separados durante mucho tiempo. Reunió a la madre con el niño y el niño con la madre, padre con hijo e hijo con padre, hermano con hermano, hermano con hermana, hermana con hermano y hermana con hermana, reuniéndolos con congratulaciones. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo esta marca: sus genitales están ocultos por el prepucio.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Tiene muchos hijos, más de mil hijos valientes y heroicos, aplastando a los ejércitos de sus enemigos. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Tiene muchos hijos, muchos miles de hijos valientes y heroicos que aplastan a los ejércitos de sus enemigos. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
En épocas anteriores, en una vida anterior como ser humano,
ayudó a unir a familiares,
amigos y compañeros que habían estado separados por mucho tiempo,
y de esta manera creó unión y alegría.
Como resultado de estas acciones, ascendió al cielo,
donde vivió en felicidad y bienaventuranza.
Luego se cayó de allí y vino aquí
con sus genitales escondidos en el prepucio.
Tal persona tiene muchos hijos,
tiene más de mil descendientes.
Se convierten en héroes majestuosos que aplastan a los enemigos,
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Consideró a la población reunida por igual. Sabía lo que tenían en común y lo que era suyo. Conocía a cada persona y conocía las distinciones entre personas. En cada caso, hizo las distinciones apropiadas entre las personas: «Este se merece eso, ese se merece esto». Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando regresó a esta existencia, obtuvo estas dos marcas: Su cuerpo es suave y redondo como el tronco de un baniano, y al estar de pie y sin inclinarse, las palmas de ambas manos tocan las rodillas.
Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Es rico, acomodado y adinerado, con mucho oro y plata, muchas propiedades y activos, mucho dinero y grano, y una tesorería y almacenes llenos. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Es rico, próspero y adinerado. Tiene este tipo de riqueza: la riqueza de la fe, la conducta ética, la vergüenza, la escrupulosidad, el aprendizaje, la generosidad y la sabiduría. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Observando a las muchas personas en una comunidad,
pesó, evaluó y juzgó cada caso:
Este se lo merece.
Así solía hacer distinciones entre las personas.
Ahora de pie sin agacharse
puede tocarse las rodillas con ambas manos.
Con la maduración restante del fruto de las buenas obras,
su circunferencia es la de un gran árbol.
Experto muy instruídos en las diferentes
señales y marcas profetizadas:
«El joven príncipe obtendrá
muchas cosas diferentes que merecen los cabezas de familia».
Aquí hay muchos placeres adecuados.
para que el gobernante de la tierra lo disfrute como cabeza de familia.
Pero si renuncia a todos los placeres sensoriales,
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Deseaba el bien, el bienestar, el consuelo y liberando al pueblo, pensando: «¿Cómo podría florecer en la fe, la ética, el aprendizaje, la generosidad, las enseñanzas y la sabiduría, en riqueza y grano, campos y tierra, aves y bestias, hijos y socios, en esclavos, trabajadores y personal, en la familia, amigos y parientes?».
Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo estas tres marcas: su pecho es como el de un león, no tiene oquedades entre los hombros, y su torso es uniformemente redondeado.
Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—No está sometido a la decadencia. No decae en riqueza y grano, ni en campos y tierra, ni en pájaros y bestias, ni en hijos y socios, ni en esclavos, trabajadores ni personal, en familia, amigos y parientes. No declina ninguno de sus logros. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—No está sometido a la decadencia. No declina en fe, en ética, en aprendizaje, en generosidad ni en sabiduría. No declina ninguno de sus logros. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Quería lo mejor para los demás,
y pensaba constantemente en
cómo todos los seres vivos
deberían prosperar
y no experimentar una disminución
en la fe, el buen vivir,
el aprendizaje, la inteligencia,
la generosidad y la rectitud.
Todo lo que es bueno, ni experimentar pérdida
de dinero, de grano, de campos,
de hijos, de esposas y ganado,
de parientes, de amigos y aliados, ni perder la belleza y la fuerza.
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Nunca lastimaría a ningún ser vivo con puños, piedras, varas o espadas. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo esta marca: tiene un excelente sentido del gusto. Las papilas gustativas se producen en la garganta hasta la punta de la lengua y se dispersan uniformemente.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Rara vez está enfermo o indispuesto. Tiene una digestión normal, ni demasiado caliente ni demasiado fría, sino justa y apta. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Rara vez está enfermo o indispuesto. Tiene una digestión normal, ni demasiado caliente ni demasiado fría, sino justa y apta para la concentración. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
No hirió a ningún ser viviente,
ni con puño, ni con palo,
ni con piedra,
ni mató a nadie con espada.
Parecía molestar o amenazar a cualquiera,
pero vivía en paz con todos.
Por lo tanto, vino al cielo,
donde se regocijó por los buenos frutos de sus bellas obras.
Cuando vino aquí después,
Sus papilas gustativas
estaban bien desarrolladas,
por lo que obtuvo un sentido del gusto exquisito.
Es por eso que los visionarios inteligentes dijeron:
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Cuando miraba a los demás, no miraba a los demás con mirada ceñuda, ni mirada de reojo ni apartaba la mirada. Siendo directo, se acercó a otros con propósitos directos, mirando a las personas con ojos amables. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo estas dos marcas: sus ojos son de un azul profundo y sus pestañas son como las de una vaca.
Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—La gente lo mira con ojos amables. Es querido y amado por los brahmines cabezas de familia, la gente de la ciudad y del campo, los funcionarios del tesoro, los oficiales militares, los guardias, los ministros, los consejeros, los gobernantes, los beneficiarios de impuestos y los príncipes. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—La gente lo mira con ojos amables. Es querido y amado por los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos, laicas, devas, humanos, asuras, nāgas y gandhabbas. Eso es lo que obtiene como Buddha.
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Él fue el líder y precursor de personas en conductas meritorias como la buena conducta en el cuerpo, el habla, en el dar y compartir, en tomar preceptos, en observar el día de reposo, respetar debidamente a la madre y al padre, a los ascetas y los brahmanes, en honrar a los ancianos en la familia y en varias otras cosas relacionadas con las conductas meritorias. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando regresó a esta existencia obtuvo esta marca: su cabeza tiene forma de turbante.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Tiene un gran número de seguidores de cabezas de familia brahmanes, gente de la ciudad y del campo, funcionarios del tesoro, oficiales militares, guardias, ministros, consejeros, gobernantes, beneficiarios de impuestos y príncipes. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Tiene un gran número de seguidores de bhikkhus, bhikkhunīs, laicos, laicas, devas, humanos, asuras, nāgas y gandhabbas. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Entre las personas de buena conducta, él era el líder,
dedicado a una vida basada en la enseñanza
entre los basados en la enseñanza.
La gente lo siguió y experimentó el fruto de las buenas obras en el cielo.
Habiendo experimentado ese fruto,
adquiere una cabeza con forma de turbante.
Los expertos en presagios y señales profetizaron:
«Él será el líder del pueblo.
Entre la gente entonces, como antes,
le traerán dádivas.
Si se convierte en chatria, gobernante de la tierra,
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Se abstuvo de mentir. Dijo la verdad y se apegó a la verdad. Era honesto y digno de confianza, y no engañó al mundo con sus palabras. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo estas dos marcas: sus pelos crecen uno por poro, y entre sus cejas crece un mechón, suave y blanco como el algodón.
Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Tiene muchos seguidores cercanos entre los brahmines cabezas de familia, la gente de la ciudad y del campo, funcionarios del tesoro, oficiales militares, guardias, ministros, consejeros, gobernantes, beneficiarios de impuestos y príncipes. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Tiene muchos seguidores cercanos entre los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos, laicas, devas, humanos, asuras, nāgas y gandhabbas. Eso es lo que obtiene como Buddha. Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
En vidas pasadas cumplió su promesa,
sin lengua bífida, evitaba las mentiras.
Nunca rompió su palabra a nadie
pero habló lo que era verdadero, real y fáctico.
Un mechón tan blanco como el algodón
creció hermosamente entre sus cejas.
Y nunca dos, sino solo uno,
el pelo creció en cada uno de sus poros.
Muchos adivinos expertos en marcas
y experto en señales recogidas y profetizadas:
Uno como éste, con mechón y pelo tan bien formado,
tendrá muchos como sus seguidores más cercanos.
Incluso como cabeza de familia, muchos lo seguirán,
debido al poder del fruto de las acciones en el pasado.
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Se abstuvo de hablar con divisivamente. No repitió en un lugar lo que escuchó en otro para dividir a las personas entre sí. En cambio, reconcilió a los que estaban divididos, apoyando la unidad, deleitándose en la armonía, amando la armonía, pronunciando palabras que promueven la armonía. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando regresó a esta existencia obtuvo estas dos marcas: tiene cuarenta dientes y sus dientes no tienen huecos. Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Su séquito no se puede dividir. Esto incluye a cabezas de familia brahmanes, gente de la ciudad y del campo, funcionarios del tesoro, oficiales militares, guardias, ministros, consejeros, gobernantes, beneficiarios de impuestos y príncipes. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Su séquito no se puede dividir. Esto incluye bhikkhus, bhikkhunīs, laicos, laicas, devas, humanos, asuras, nāgas y gandhabbas. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
No dijo mentiras ni provocó que los amigos se separaran,
creando disputas que fomentan la división,
Ni actuó de forma inadecuada
creando división entre amigos.
Habló palabras amables para fomentar la armonía,
uniendo a los que están divididos.
Eliminó las disputas entre la gente,
felicitándose junto con los unidos.
Con buenos renacimientos disfrutó del fruto
y resultado, alegrándose allí.
Aquí sus dientes están juntos,
cuarenta sin huecos en su boca.
Si se convierte en chatria, gobernante de la tierra,
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Se abstuvo de hablar con dureza. Habló de una manera suave, agradable al oído, encantadora, conmovedora, cortés, agradable y placentera para la gente. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando regresó a esta existencia, obtuvo estas dos marcas: tiene una lengua grande y la voz de Brahmā, como la llamada de un cuco.
Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Tiene una voz persuasiva. Sus palabras son persuasivas para los cabezas de familia brahmanes, la gente de la ciudad y del campo, los funcionarios del tesoro, los oficiales militares, los guardias, los ministros, los consejeros, los gobernantes, los beneficiarios de impuestos y los príncipes. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Tiene una voz persuasiva. Sus palabras son persuasivas para los bhikkhus, bhikkhunīs, laicos, laicas, devas, humanos, asuras, nāgas y gandhabbas. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Nunca dijo una palabra fuerte y dura,
insultante, pendenciera,
que causa daño, grosera, que aplasta al pueblo.
Su discurso fue dulce, útil y amable.
Pronunció palabras queridas por la mente,
yendo al corazón,
agradables al oído.
Disfrutó del fruto de su buena conducta verbal,
experimentando el fruto de las buenas obras en el cielo.
Habiendo experimentado ese fruto,
a su regreso aquí adquirió la voz de Brahmā.
Su lengua era larga y ancha, y su discurso fue persuasivo.
Incluso como cabeza de familia, su discurso trae prosperidad.
Pero si ese hombre renuncia, hablado a menudo con la gente,
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Se abstuvo de decir tonterías. Sus palabras fueron oportunas, verdaderas y significativas, en consonancia con la enseñanza y la disciplina. Dijo cosas en el momento adecuado que eran valiosas, razonables, sucintas y beneficiosas. Debido a la realización de esas obras, renació en un reino celestial. Cuando volvió a esta existencia obtuvo esta marca: su mandíbula es como la de un león.
Al poseer esta marca, si se queda en casa se convierte en un monarca que hace girar la rueda.
—¿Y qué obtiene como rey?
—No puede ser destruido por ningún contrario o enemigo humano. Eso es lo que obtiene como rey.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—No puede ser destruido por ningún contrario o enemigo, ya sea interno o externo, ni por ansia, aversión o ignorancia, ni por ningún asceta o brahmán o deva o Māra o Brahmā o por nadie en el mundo. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha. Sobre esto se dice:
Ni tonterías ni bobadas, su forma de hablar nunca fue floja.
Eliminó lo inútil y habló para el bienestar y la felicidad de la gente.
Haciendo así, pasó de aquí para renacer en el cielo,
donde disfrutó del fruto de las obras bien hechas.
Falleciendo, a su regreso aquí,
ganó una mandíbula como la más exquisita de las bestias.
Se convirtió en un rey tan difícil de derrotar,
un poderoso señor y gobernante de los hombres.
Estaba a la altura de los mejores
en la ciudad de los Treinta y Tres,
como Indra,
el mejor de los devas.
Uno como ese no es fácilmente derrotado por los gandhabbas,
—Bhikkhus, en algunas vidas pasadas el Tathāgata renació como ser humano. Renunció a una conducta incorrecta y se comportó con la conducta correcta. Se abstuvo de falsificar pesos, metales o medidas, del soborno, del fraude, del engaño y de la duplicidad, de la mutilación, del asesinato, del secuestro, del bandidaje, del saqueo y de la violencia. Debido a realizar, acumular, amontonar y amasar esos acciones, cuando su cuerpo se rompió, después de la muerte, renació en un buen lugar, un reino celestial. Allí superó a los demás devas en diez aspectos: duración de la vida divina, belleza, felicidad, gloria, soberanía, imágenes, sonidos, olores, sabores y tactos. Cuando volvió a esta existencia obtuvo estas dos marcas: sus dientes son uniformes y perfectamente blancos.
Al poseer estas marcas, si se queda en casa se convierte en un rey, un monarca que hace girar la rueda, un rey justo que gobierna con la enseñanza. Su dominio se extiende a los cuatro vientos, logra la estabilidad en el país y posee las siete joyas. Tiene los siguientes siete tesoros: la rueda, el elefante, el caballo, la joya, la mujer, el tesorero y el consejero como séptimo tesoro. Tiene más de mil hijos valientes y heroicos que aplastan los ejércitos de sus enemigos. Después de conquistar esta tierra ceñida por el mar, libre del acoso de los bandidos, exitoso y próspero, seguro, bendecido y tranquilo, reina por la enseñanza, sin vara ni espada.
—¿Y qué obtiene como rey?
—Su séquito es puro. Esto incluye a cabezas de familia brahmanes, gente de la ciudad y del campo, funcionarios del tesoro, oficiales militares, guardias, ministros, consejeros, gobernantes, beneficiarios de impuestos y príncipes. Eso es lo que obtiene como rey.
Pero si pasa de la vida hogareña a la vida sin hogar, se convierte en un Buddha perfecto, completamente iluminado, que quita el velo del mundo.
—¿Y qué obtiene como Buddha?
—Su séquito es puro. Esto incluye bhikkhus, bhikkhunīs, laicos, laicas, devas, humanos, asuras, nāgas y gandhabbas. Eso es lo que obtiene como Buddha.
Eso fue lo que dijo el Buddha.
Sobre esto se dice:
Abandonó una conducta incorrecta y creó
una forma de vida que es justa, pura y justa.
Eliminó lo inútil,
y vivió para el bienestar y la felicidad de la gente.
Habiendo hecho lo que alaban los inteligentes, los sabios y los buenos,
ese hombre experimentó el fruto en el cielo.
Igual a lo mejor en el cielo de Treinta y Tres,
se divirtió con placeres y juegos.
De ahí pasó de nuevo a la vida humana.
Con la maduración restante del fruto de las buenas obras,
obtuvo dientes que son parejos,
relucientes, brillantes y blancos.
Muchos adivinos considerados sabios, predijeron de él:
«Con dientes nacidos dos veces tan uniformes,
tan blancos, tan limpios y brillantes
su séquito será así de puro».
Como rey, su pueblo también será puro,
cuando gobierna habiendo conquistado esta tierra tan amplia.
No dañará el país
y vivirá para el bienestar y la felicidad de la gente.
Pero si renuncia será un asceta libre de males,
con sus pasiones sofocadas, con el velo descorrido.
Se deshace del estrés y el cansancio,
ve este mundo y el próximo.
Aquél que cumple sus órdenes, tanto laicos como renunciantes,
sacuden la maldad, impura y reprobable.
Está rodeado de gente pura, que disipa
manchas, transgresiones, tachas e imperfecciones. Eso fue lo que dijo el Buddha. Satisfechos, los bhikkhus se alegraron con lo que dijo el Buddha.
—Eso es lo que sucede, Cunda, cuando una enseñanza y una disciplina están mal explicadas y mal propuestas, no son emancipadoras, no conducen a la paz, y están proclamadas por alguien que no es un Buddha completamente iluminado.
Tomemos el caso en el que un maestro no está despierto y la enseñanza está mal explicada y mal propuesta, no es emancipadora, no conduce a la paz, y está proclamada por alguien que no es un Buddha completamente iluminado.
Un discípulo en esa enseñanza no practica de acuerdo con las enseñanzas, no practica siguiendo ese procedimiento, no vive de acuerdo con la enseñanza. Procede alejándose de esa enseñanza.
Se le debe decir:
—¡Eres afortunado, venerable, es muy afortunado! Porque tu maestro no está despierto, y su enseñanza está mal explicada y mal propuesta, no son emancipadoras, no conducen a la paz, y están proclamadas por alguien que no es un Buddha completamente iluminado. Pero no practicas en línea con esa enseñanza, no practicas siguiendo ese procedimiento, no vives en línea con la enseñanza. Sigues alejándote de esa enseñanza. En tal caso, el maestro y la enseñanza tienen la culpa, pero el discípulo merece alabanza.
Supongamos que alguien le dijera a un discípulo así:
—Vamos, venerable, practica como te enseñó y señaló tu maestro.
El que alienta, el que anima y el que practica en consecuencia, todos generan mucho demérito.
—¿Por qué razón?
—Es porque la enseñanza está mal explicada y mal propuesta, no es emancipadora, no conduce a la paz, y está proclamada por alguien que no es un Buddha completamente iluminado. Los que alientan y el que practica en consecuencia, todos generan mucho demérito.
—¿Por qué razón?
—Es porque la enseñanza está mal explicada y mal propuesta, no es emancipadora, no conduce a la paz, y está proclamada por alguien que no es un Buddha completamente iluminado. El que alienta y el que practica en consecuencia, todos generan mucho demérito.
—¿Por qué razón?
—Es porque la enseñanza está mal explicada y mal propuesta, no es emancipadora, no conduce a la paz, y está proclamada por alguien que no es un Buddha completamente iluminado.
Tomemos el caso en el que un maestro que no está despierto y la enseñanza está mal explicada y mal propuesta, no es emancipadora, no conduce a la paz, y está proclamada por alguien que no es un Buddha completamente iluminado, y un discípulo practica en consonancia con la enseñanza, practica siguiendo ese procedimiento, vive en consonancia con la enseñanza. Continúa habiendo emprendido esa enseñanza.
Se le debe decir:
—¡Es tu desgracia, venerable, es tu infortunio! Porque tu maestro no está despierto, y su enseñanza está mal explicada y mal propuesta, no es emancipadora, no conduce a la paz, y está proclamada por alguien que no es un Buddha completamente iluminado. Y practicas en línea con esa enseñanza, practicas siguiendo ese procedimiento, vives en línea con la enseñanza. Continúas habiendo emprendido esa enseñanza.
En tal caso, el maestro, la enseñanza y el discípulo son todos reprobables.
Supongamos que alguien le dijera a un discípulo esto:
—Claramente, venerable estás practicando metódicamente y lograrás completar este método.
El que alaba, el que anima y el que, siendo alabado, despierta aún más energía, todos generan mucho demérito.
—¿Por qué razón?
—Es porque la enseñanza y la disciplina están mal explicadas y mal propuestas, no son emancipadoras, no conducen a la paz, y están proclamadas por alguien que no es un Buddha completamente iluminado.
Tomemos el caso en el que un maestro despierto y la enseñanza está bien explicada y bien propuesta, emancipadora, que conduce a la paz, proclamada por alguien que es un Buddha completamente iluminado.
Un discípulo en esa enseñanza que no practica de acuerdo con las enseñanzas, que no practica siguiendo ese procedimiento, que no vive de acuerdo con la enseñanza, se aleja de esa enseñanza.
Se le debe decir:
—¡Es tu desgracia, venerable, es tu infortunio! Porque tu maestro está despierto, y su enseñanza está bien explicada y bien propuesta, emancipadora, conducente a la paz, proclamada por alguien que es un Buddha completamente iluminado. Pero no practicas en línea con esa enseñanza, no practicas siguiendo ese procedimiento, no vives en línea con la enseñanza. Continúas alejándote de esa enseñanza.
En tal caso, el maestro y la enseñanza merecen elogios, pero el discípulo es reprobable.
Supongamos que alguien le dijera a un discípulo así «Vamos, venerable, practica como te enseñó y señaló tu maestro». El que alienta, el que anima y el que practica en consecuencia, todos tienen mucho mérito.
—¿Por qué razón?
—Es porque esa enseñanza y disciplina están bien explicadas y propuesta, es emancipadora, conducente a la paz, proclamada por alguien que es un Buddha completamente iluminado.
Tomemos el caso en el que un maestro se despierta y la enseñanza está bien explicada y bien propuesta, emancipadora, que conduce a la paz, proclamada por alguien que es un Buddha completamente iluminado.
Un discípulo en el que la enseñanza practica en consonancia con la enseñanza, practica siguiendo ese procedimiento, vive en consonancia con la enseñanza. Continúa habiendo emprendido esa enseñanza.
Se le debe decir:
—¡Eres afortunado, venerable, eres muy afortunado! Porque tu maestro está despierto, y su enseñanza está bien explicada y bien propuesta, emancipadora, conducente a la paz, proclamada por alguien que es un Buddha completamente iluminado. Y practicas en línea con esa enseñanza, practicas siguiendo ese procedimiento, vives en línea con la enseñanza. Continúas habiendo emprendido esa enseñanza.
En tal caso, el maestro, la enseñanza, y el discípulo merecen alabanza.
Supongamos que alguien le dijera a un discípulo así:
—Claramente, venerable estás practicando metódicamente y lograrás completar ese método.
El que alaba, el que anima y el que, siendo alabado, despierta aún más energía, todos tienen mucho mérito.
—¿Por qué razón?
—Es porque esa enseñanza y disciplina están bien explicadas y propuestas, son emancipadoras, conducentes a la paz, proclamadas por alguien que es un Buddha completamente iluminado.
Tomemos el caso en el que surge en el mundo un maestro Digno, un Buddha completamente iluminado. La enseñanza está bien explicada y bien planteada, es emancipadora, conducente a la paz, proclamada por quien está completamente iluminado.
Pero los discípulos no han preguntado sobre el significado de esa buena enseñanza. Y la práctica que es totalmente plena y pura no les ha sido revelada y explicada con todos sus dichos recopilados, con su base demostrable, bien proclamada dondequiera que haya devas y humanos. Y luego su maestro fallece. Cuando tal maestro ha fallecido, los discípulos son atormentados por el pesar.
—¿Por qué razón?
—Piensan: «Nuestro maestro fue Digno, un Buddha completamente iluminado. Su enseñanza fue bien explicada, pero no preguntamos sobre el significado y la práctica no nos fue completamente revelada. Y luego nuestro maestro falleció».
Cuando tal maestro ha fallecido, los discípulos están atormentado por el pesar.
Tomemos el caso en el que surge en el mundo un maestro Digno, un Buddha completamente iluminado. La enseñanza está bien explicada y bien planteada, emancipadora, conducente a la paz, proclamada por quien está completamente iluminado. Los discípulos han preguntado sobre el significado de esa buena enseñanza. Y la práctica que es totalmente plena y pura le ha sido revelada y explicada con todos sus dichos recopilados, con su base demostrable, bien proclamada dondequiera que haya devas y humanos. Y luego su maestro fallece. Cuando un maestro así ha fallecido, los discípulos no tienen remordimientos.
—¿Por qué razón?
—Piensan: «Nuestro maestro fue Digno, un Buddha completamente iluminado. Su enseñanza fue bien explicada, preguntamos sobre el significado y la práctica nos fue completamente revelada. Y luego nuestro maestro falleció».
Ahora supón, Cunda, que una vida de renuncia posee esos factores. Pero el maestro no es viejo, no tiene una larga trayectoria, no tiene mucha experiencia, no es de avanzada edad y no ha alcanzado la etapa final de la vida. Entonces ese camino espiritual está incompleto en ese sentido.
Pero cuando una vida de renuncia posee esos factores y el maestro es mayor, entonces ese camino espiritual está completo en ese sentido.
Ahora, supongamos que una vida de renuncia posee esos factores y el maestro es mayor. Pero no hay discípulos bhikkhus veteranos que sean competentes, educados, seguros, que hayan alcanzado el objetivo, que puedan explicar correctamente la verdadera enseñanza y que puedan refutar legítima y completamente las doctrinas de otros que surjan y enseñar con una base demostrable. Entonces ese camino espiritual está incompleto en ese sentido.
Pero cuando una vida de renuncia posee esos factores y el maestro es mayor y hay bhikkhus mayores competentes, entonces ese camino espiritual está completo en ese sentido.
Ahora, supongamos que una vida de renuncia posee esos factores y el maestro es mayor y hay bhikkhus mayores competentes. Pero no hay bhikkhus intermedios competentes, bhikkhus jóvenes, bhikkhunīs mayores, bhikkhunīs intermedias, bhikkhunīs jóvenes, laicos célibes vestidos de blanco, laicos vestidos de blanco que disfrutan de los placeres sensoriales, laicas célibes vestidas de blanco, laicas vestidas de blanco que disfrutan de los placeres sensoriales… Hay mujeres laicas vestidas de blanco que disfrutan de los placeres sensoriales, pero la vida de renuncia no es exitosa ni próspera, no es extensa, ni popular, ni generalizada ni bien proclamada donde haya devas y humanos…
La vida de renuncia es exitosa y próspera, extensa, popular, generalizada y bien proclamada dondequiera que haya devas y humanos, pero no ha alcanzado la cima de las posesiones materiales y la fama. Entonces ese camino espiritual está incompleto en ese sentido.
Pero cuando una vida de renuncia posee esos factores y el maestro es mayor y hay bhikkhus superiores competentes, bhikkhus intermedios, bhikkhus jóvenes, bhikkhunīs mayores, bhikkhunīs intermedias, bhikkhunīs jóvenes, laicos célibes, laicos que disfrutan de placeres sensoriales, mujeres laicas célibes, mujeres laicas que disfrutan de placeres sensoriales y la vida de renuncia es exitosa y próspera, extensa, popular, generalizada y bien proclamada dondequiera que haya devas y humanos, y hayan alcanzado la cima de las posesiones materiales y la fama, entonces ese camino espiritual está completo en ese sentido.
Yo, Cunda, soy un maestro surgido en el mundo de hoy, perfeccionado y completamente iluminado. La enseñanza está bien explicada y bien planteada, es emancipadora, conducente a la paz, proclamada por quien está completamente iluminado. Mis discípulos han preguntado sobre el significado de esa buena enseñanza. Y la práctica que es totalmente plena y pura ha sido expuesta y revelada con todos sus dichos recopilados, con su base demostrable, bien proclamada dondequiera que haya devas y humanos. Hoy en día soy un maestro mayor, con una larga trayectoria, con muchos años de experiencia y que ha alcanzado la etapa final de la vida.
Hoy tengo discípulos que son bhikkhus superiores competentes, bhikkhus intermedios, bhikkhus jóvenes, bhikkhunīs superiores, bhikkhunīs intermedias, bhikkhunīs jóvenes, laicos célibes, laicos que disfrutan de los placeres sensoriales, laicas célibes y laicas que disfrutan de los placeres sensoriales. Hoy mi vida de renuncia es beneficiosa y próspera, extensa, popular, extendida y bien proclamada dondequiera que haya devas y humanos.
De todos los maestros del mundo de hoy, Cunda, no conozco a nadie que haya alcanzado la cima de las posesiones materiales y la fama como yo. De todas las comunidades y grupos espirituales del mundo de hoy, Cunda, no conozco nada que haya alcanzado la cima de las posesiones materiales y la fama como el Saṅgha de los bhikkhus.
Y si hay algún camino espiritual del que se pueda decir acertadamente que está dotado de todas las buenas cualidades, completo en todas las buenas cualidades, ni muy poco ni demasiado, bien explicado, completo, pleno y bien propuesto, es de esto que debería decirse.
Uddaka, hijo de Rāma, solía decir: «Al ver, uno no ve. ¿Pero viendo lo que no se ve?»
Puede ver la hoja de una navaja bien afilada, pero no el filo.
Así se dice: «Viendo, no se ve». Pero ese dicho de Uddaka es bajo, crudo, ordinario, innoble y sin sentido, ya que solo se trata de una navaja. Si hay algo de lo que se pueda decir acertadamente: «Viendo, no se ve», es de esto que debería decirse.
Uno ve esto: una vida de renuncia dotada de todas las buenas cualidades, completa en todas las buenas cualidades, ni muy poco ni demasiado, bien explicada, completa, plena y bien propuesta.
Uno no ve esto: cualquier cosa que, si se quitara, la haría más pura. No se ve esto: cualquier cosa que, si se añadiera, la haría más completa. Por eso se dice acertadamente: «Viendo, no se ve».
Entonces, Cunda, todos debéis reuniros y recitar de manera concertada, sin discutir, las cosas que os he enseñado desde mis habilidades paranormales, comparando significado con significado y fraseo con fraseo, para que este camino espiritual dure mucho tiempo. Eso será para el bienestar y la felicidad de la gente, el beneficio, bienestar y felicidad de devas y humanos.
—¿Y cuáles son esas cosas que has enseñado desde tus habilidades paranormales?
—Son las cuatro instrucciones de la práctica, los cuatro esfuerzos correctos, las cuatro bases de las habilidades paranormales, las cinco facultades, los cinco poderes, los siete factores de la iluminación y el noble óctuple sendero. Estas son las cosas que he enseñado desde mis propias habilidades paranormales.
Supongamos que uno de esos compañeros renunciantes que se entrena en armonía y aprecio mutuo, sin pelear, recitara la enseñanza del Saṅgha. Ahora, podría pensar: «Este venerable malinterpreta el significado y confunde la redacción». No debes aprobarlo ni rechazarlo, sino decir: «Venerable, si este es el significado, la expresión puede ser esta o aquella: ¿cuál es más apropiada? Y si esta es la redacción, el significado puede ser esto o aquello: ¿cuál es más apropiado?».
Supongamos que responde: «Esta frase se ajusta mejor al significado que esa. Y este significado encaja mejor con la redacción. Sin halagarlo ni reprenderlo, debes convencerlo cuidadosamente examinando ese significado y esa fraseología».
Supongamos que otro compañero espiritual recita la enseñanza del Saṅgha. Ahora, podría pensar: «Este venerable malinterpreta el significado, pero tiene la redacción correcta». No debes aprobarlo ni rechazarlo, sino decir: «Venerable, si esta es la expresión, el significado puede ser esto o aquello: ¿cuál es más apropiado?» Supongamos que responde: «Este significado encaja mejor con la expresión». Sin halagarlo ni reprenderlo, debes convencerlo cuidadosamente examinando ese significado.
Supongamos que otro compañero espiritual recita la enseñanza del Saṅgha. Ahora, podría pensar: «Este venerable interpreta el significado correctamente pero confunde la redacción». No debes aprobarlo ni rechazarlo, sino decir: «Venerable, si este es el significado, la expresión puede ser esta o aquella: ¿cuál es más apropiada?».
Supongamos que responde: «Esta frase se ajusta mejor al significado que esa».
Sin halagarlo ni reprenderlo, debes convencerlo cuidadosamente examinando esa redacción.
Supongamos que otro compañero espiritual recita la enseñanza del Saṅgha. Ahora, podría pensar: «Este venerable interpreta el significado correctamente y tiene la redacción correcta». Al decir «¡Bien!», deberías aplaudir y alegrar la declaración de ese bhikkhu, y luego decirle: «¡Somos afortunados, venerable, muy afortunados de ver a un venerable como tú, tan versado en el significado y la fraseología, como uno de nuestros compañeros renunciantes!».
—Cunda, no te enseño solo para refrenar las tendencias subyacentes negativas que afectan la vida presente. Tampoco enseño únicamente para proteger de las tendencias subyacentes negativas que afectan las vidas futuras. Enseño tanto para refrenar las tendencias subyacentes negativas que afectan la vida presente como para proteger contra las tendencias subyacentes negativas que afectan las vidas futuras.
Y es por eso que te he permitido ropas que no solo son necesarias para proteger del frío y del calor, sino para proteger también del contacto con moscas y mosquitos, del viento, del sol y de los reptiles, y para tapar las partes íntimas.
He permitido limosnas, alimentos que no solo son necesarios para continuar y sostener este cuerpo, sino también para evitar daños y apoyar la práctica, para poner fin a viejas molestias y que no den lugar a nuevas molestias, y para seguir viviendo sin culpa y a gusto.
He permitido hospedajes que no solo bastan para proteger del frío y del calor, sino también para protegerse del contacto de moscas y mosquitos, del viento, del sol y de los reptiles, para refugiarse de las inclemencias del tiempo y disfrutar de un retiro.
He permitido medicinas y suministros para los enfermos que no solo son necesarios para evitar los dolores de la enfermedad y promover la buena salud.
Es posible que los bhikkhus que siguen otros caminos digan: «Los ascetas que siguen al sākka viven entregados al placer».
Deberías decirles:
—¿Qué es esa indulgencia en el placer? Porque hay muchas clases diferentes de complacencia en el placer.
Estos cuatro tipos de indulgencia en el placer, Cunda, son bajos, toscos, ordinarios, innobles y sin sentido. No conducen a la sabiduría, al desaferramiento, a la cesación, a la paz, a la episteme, al despertar y a Nibbāna.
—¿Qué cuatro?
—Es cuando un tonto se alegra y se complace matando seres vivos. Este es el primer tipo de indulgencia en el placer.
Además, alguien se alegra y se complace con el robo. Este es el segundo tipo de indulgencia en el placer.
Además, alguien se alegra y se complace mintiendo. Este es el tercer tipo de indulgencia en el placer.
Además, alguien se divierte, gozando con los cinco sentidos. Este es el cuarto tipo de complacencia en el placer.
Estos son los cuatro tipos de complacencia en el placer que son bajos, toscos, ordinarios, innobles y sin sentido. No conducen a la sabiduría, al desaferramiento, a la cesación, a la paz, a la episteme, al despertar y a Nibbāna.
Es posible que los bhikkhus que siguen otros caminos digan: «Los ascetas que siguen al sākka viven entregándose al placer de estas cuatro formas».
Deberías decirles:
—¡No es así! no es correcto decir eso, tergiversas con mentiras.
Estos cuatro tipos de indulgencia en el placer, cuando se desarrollan y practican, conducen por completo a la sabiduría, el desaferramiento, la cesación, la paz, la percepción, el despertar y a Nibbāna.
—¿Qué cuatro?
—Es cuando un bhikkhu, completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales, entra y se sumerge en la primera jhāna, que está acompañada por la concentración de la mente en la dirección del movimiento (del objeto de concentración), que tiene el placer, la alegría y la felicidad surgidos de esa visión, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada. Este es el primer tipo de indulgencia en el placer.
Además, a medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, un bhikkhu entra y se sumerge en la segunda jhāna que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen de la concentración, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento. Este es el segundo tipo de indulgencia en el placer.
Además, con la desaparición del placer, entra y se sumerge en la tercera jhāna, donde contempla con impasibilidad, diligente y decidido y siente el bienestar corporal del que los nobles declaran: «Impasible y decidido, uno entrena en la felicidad». Este es el tercer tipo de indulgencia en el placer.
Además, abandonado el placer y el dolor, y poniendo fin a la felicidad y la tristeza anteriores, un bhikkhu entra y se sumerge en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis. Este es el cuarto tipo de complacencia en el placer.
Estos son los cuatro tipos de complacencia en el placer que, cuando se desarrollan y practican, conducen por completo a la sabiduría, al desaferramiento, a la cesación, a la paz, a la episteme, al despertar y a Nibbāna.
Es posible que los bhikkhus que siguen otros caminos digan: «Los ascetas que siguen al sākka viven entregándose al placer de estas cuatro formas».
Deberías decirles:
—¡Exactamente! Es correcto decir eso, no lo tergiversas con mentiras.
—Es posible que los bhikkhus que siguen otros caminos digan: «¿Cuántos frutos y beneficios pueden esperar quienes viven complaciéndose en el placer de estas cuatro formas?».
Deberías decirles:
—Quienes viven entregados al placer de estas cuatro formas puede esperar cuatro beneficios.
—¿Qué cuatro?
—En primer lugar, con el final de tres adicciones, un bhikkhu se convierte en uno que ha entrado en la corriente, no susceptible de renacer en el inframundo, con destino al despertar. Este es el primer fruto y beneficio.
Además, un bhikkhu, con el final de tres adicciones y el debilitamiento del ansia, de la aversión y de la ignorancia, se convierte en uno que regresa una vez. Vuelve a este mundo una sola vez y luego pone fin al sufrimiento. Este es el segundo fruto y beneficio.
Además, con el final de las cinco adicciones que unen al mundo inferior, un bhikkhu renace espontáneamente y se extinguirá allí, no susceptible de regresar de este mundo. Este es el tercer fruto y beneficio.
Además, un bhikkhu entiende verdaderamente la liberación de la mente y la liberación mediante la episteme en esta misma vida, y vive habiendo realizado con su propia episteme el fin de las tendencias subyacentes negativas. Este es el cuarto fruto y beneficio.
Quienes viven disfrutando del placer de estas cuatro formas puede esperar estos cuatro beneficios.
Es posible que los bhikkhus que siguen otros caminos digan: «Los ascetas que siguen al sākka son inconsistentes».
Deberías decirles:
—Venerables, estas cosas han sido enseñadas y señaladas a sus discípulos por el Bendito, que conoce y ve, el Digno, el Buddha completamente iluminado, que no deben ser transgredidas mientras dure la vida.
Supongamos que hubiera un pilar delimitador o un pilar de hierro con cimientos profundos, firmemente empotrados, imperturbables e inconmovibles. De la misma manera, estas cosas han sido enseñadas y señaladas a sus discípulos por el Bendito, que conoce y ve, el Digno, el Buddha completamente iluminado, para no ser transgredidas mientras dure la vida.
Un bhikkhu que es un Digno, con las tendencias subyacentes negativas terminadas, que ha completado la vida de renuncia, hizo lo que tenía que hacer, dejó la carga, logró su propia meta verdadera, puso fin por completo a las adicciones al renacimiento y se liberó correctamente a través de la iluminación, no puede transgredir en nueve aspectos.
Un bhikkhu que ha terminado con las tendencias subyacentes negativas no puede tomar deliberadamente la vida de un ser vivo, tomar algo con el propósito de robar, tener relaciones sexuales, decir una mentira deliberada o almacenar bienes para su propio disfrute como lo hacía cuando era laico. Y no puede crear situaciones condicionales mediante los prejuicios del favoritismo, el rencor, la estupidez o la cobardía. Un bhikkhu perfeccionado no puede transgredir en estos nueve aspectos.
Es posible que los bhikkhus que siguen otros caminos digan: «El asceta Gotama demuestra un conocimiento y una visión ilimitados del pasado, pero no del futuro. ¿Qué pasa con eso?».
Esos bhikkhus, como tontos incompetentes, parecen imaginar que un tipo de gnosis puede demostrarse por medio de otro tipo de gnosis.
Respecto al pasado, el Tathāgata tiene un conocimiento que proviene de la memoria. Recuerda todo lo que quiere. Respecto al futuro, el Tathāgata tiene el conocimiento que nace del despertar: «Este es mi último renacimiento. Ahora no hay más vidas futuras».
Si una pregunta sobre el pasado es falsa, espuria y sin sentido, el Tathāgata no responde. Si una pregunta sobre el pasado es verdadera y sustantiva, pero sin sentido, no responde. Si una pregunta sobre el pasado es verdadera, sustantiva y beneficiosa, sabe el momento adecuado para responder. Y el Tathāgata responde a las preguntas sobre el futuro o el presente de la misma manera.
Y así, el Tathāgata tiene un discurso oportuno, verdadero, significativo, en línea con la enseñanza y la disciplina. Por eso se le llama «el Tathāgata».
En este mundo, con sus devas, Māras y Brahmās, en esta población con sus ascetas y brahmines, sus devas y humanos, todo lo que la mente ve, oye, piensa, conoce, busca y explora, todo ha sido entendido por el Tathāgata. Por eso se le llama «el Tathāgata».
Desde la noche en la que el Tathāgata comprendió el supremo y perfecto despertar hasta la noche en que se extinga por completo, a través del principio natural del Nibbāna, sin que quede ni rastro, todo lo que habla, dice y expresa es real, no es de otra manera. Por eso se le llama «el Tathāgata».
El Tathāgata hace lo que dice y dice lo que hace. Dado que esto es así, por eso se le llama «el Tathāgata».
En este mundo, con sus devas, Māras y Brahmās, en esta población con sus ascetas y brahmanes, devas y humanos, el Tathāgata es el invicto, el campeón, el vidente universal, el poseedor del poder.
Es posible que los bhikkhus que siguen otros caminos digan:
—¿Esta es tu opinión: «un Tathāgata existe después de la muerte. Esta es la única verdad, otras ideas son tontas»?
Deberías decirles:
—Venerables, esto no ha sido declarado por el Buddha.
Los bhikkhus podrían decir:
—Entonces, ¿esta es tu opinión: «un Tathāgata no existe después de la muerte. Esta es la única verdad, otras ideas son tontas»?
Deberías decirles:
—Esto tampoco ha sido declarado por el Buddha.
Los bhikkhus podrían decir:
—Entonces, ¿esta es tu opinión: «un Tathāgata existe y no existe después de la muerte. Esta es la única verdad, otras ideas son tontas»?
Deberías decirles:
—Esto tampoco ha sido declarado por el Buddha.
Los bhikkhus podrían decir:
—Entonces, ¿esta es tu opinión: «un Tathāgata ni existe ni no existe después de la muerte. Esta es la única verdad, otras ideas son tontas»?
Deberías decirles:
—Esto tampoco ha sido declarado por el Buddha.
Los bhikkhus podrían decir:
—Pero ¿por qué no ha sido declarada por el asceta Gotama?
Deberías decirles:
—Porque no es beneficioso ni relevante para los fundamentos de la vida de renuncia. No conduce a la sabiduría, al desaferramiento, a la cesación, a la paz, a la episteme, al despertar y a Nibbāna. Por eso no ha sido declarado por el Buddha.
Es posible que los bhikkhus que siguen otros caminos digan:
—Pero ¿qué ha declarado el asceta Gotama?
Debes decirles:
—Lo que el Buddha ha declarado es esto: «Esto es sufrimiento». «Este es el origen del sufrimiento». «Este es el cese del sufrimiento». «Esta es la práctica que conduce al cese del sufrimiento».
Los bhikkhus podrían decir:
—¿Pero por qué ha sido declarado por el asceta Gotama?
Deberías decirles:
—Porque es beneficioso y relevante para los fundamentos de la vida de renuncia. Conduce a la sabiduría, al desaferramiento, a la cesación, a la paz, a la episteme, al despertar y a Nibbāna. Por eso ha sido declarado por el Buddha.
Cunda, he explicado debidamente las teorías en las que algunos se apoyan con respecto al pasado. ¿Te digo cómo no se deben explicar?
He explicado debidamente las teorías en las que algunos se apoyan con respecto al futuro. ¿Te digo cómo no se deben explicar?
—¿Cuáles son las teorías en las que algunos creen con respecto al pasado?
—Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «El “yo” y el cosmos son eternos. Ésta es la única verdad, otras ideas son tontas». Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «El “yo” y el cosmos no son eternos, eternos y no eternos, ni eternos ni no eternos. El “yo” y el cosmos están hechos por uno mismo, o hechos por otro, o hechos por uno mismo y por otro, o han surgido por casualidad, no por uno mismo o por otro. El placer y el dolor son eternos, o no eternos, o ambos eternos y no eternos, o ni eternos ni no eternos. El placer y el dolor son consecuencia de uno mismo, o de otro, o de uno mismo y de otro, o han surgido por casualidad, no por uno mismo ni por otro. Esta es la única verdad».
Con respecto a esto, me acerco a los ascetas y brahmanes, cuya opinión es que el “yo” y el cosmos son eternos, y digo:
—Venerables, ¿es esto lo que decís: «El “yo” y el cosmos son eternos?».
Pero cuando dicen:
—¡Sí! Esta es la única verdad, otras ideas son tontas.
No puedo estar de acuerdo con ellos en eso.
—¿Por qué es eso?
—Porque hay seres que tienen teorías diferentes sobre este tema. No veo exposiciones de este tipo que sean iguales a las mías, y menos aún menos superiores. Pues mi propia opinión sobre estas cuestiones es mucho más elevada.
Con respecto a esto, me dirijo a los ascetas y brahmines que afirman todas las demás teorías como se describió anteriormente. Y en cada caso, no puedo estar de acuerdo con ellos en eso.
—¿Por qué razón?
—Porque hay seres que tienen teorías diferentes sobre este tema. No veo exposiciones de este tipo que sean iguales a las mías, y menos aún menos superiores. Pues mi propia opinión sobre estas cuestiones es mucho más elevada.
Estas son las teorías en las que algunos creen con respecto al pasado.
—Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «El “yo” es físico y está sano después de la muerte, o no es físico, o tanto físico como no físico, o no es físico ni no físico, o perceptor, o no perceptor, está en ausencia de percepción, o el “yo” es aniquilado y destruido cuando el cuerpo se rompe, y no existe después de la muerte. Ésta es la única verdad, otras ideas son tontas».
Con respecto a esto, me acerco a los ascetas y brahmanes, cuya opinión es que el “yo” es físico y está sano después de la muerte.
Y les digo:
—Venerables, ¿es esto lo que decís: «El “yo” es físico y está sano después de la muerte?».
Pero cuando dicen:
—¡Sí! Esta es la única verdad, otras ideas son tontas.
No puedo estar de acuerdo con ellos en eso.
—¿Por qué razón?
—Porque hay seres que tienen teorías diferentes sobre este tema. No veo exposiciones de este tipo que sean iguales a las mías, y menos aún menos superiores. Pues mi propia opinión sobre estas cuestiones es mucho más elevada.
Con respecto a esto, me dirijo a los ascetas y brahmines que afirman todas las demás creencias como se describió anteriormente. Y en cada caso, no puedo estar de acuerdo con ellos en eso.
—¿Por qué razón?
—Porque hay seres que tienen teorías diferentes sobre este tema. No veo exposiciones de este tipo que sean iguales a las mías, y menos aún menos superiores. Más bien, soy yo quien es superior cuando se trata de una exposición superior.
¿Te digo cómo no se deben explicar?
Estas son las teorías en las que algunos se apoyan sobre el futuro, que he explicado como debería explicarse. ¿Te digo cómo no se deben explicar?
He enseñado y señalado los cuatro tipos de instrucciones de la práctica para abandonar e ir más allá de todas estas teorías del pasado y el futuro.
—¿Qué cuatro?
—Cuando un bhikkhu entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica del cuerpo en el cuerpo, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante la disciplina, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento. Entrena con ahínco aplicando las instrucciones de la práctica de las emociones en las emociones, de la mente en la mente, de los fenómenos condicionados en el sentido de los factores de aferramiento a la existencia, en los fenómenos condicionados, apagando el fuego en la mente siendo consciente de las tendencias subyacentes y suprimiendo, mediante la disciplina, el ansia que lleva a la conciencia al sometimiento. Estos son los cuatro tipos de instrucciones de la práctica que he enseñado para rendirme e ir más allá de todas estas teorías del pasado y el futuro.
En ese momento, el venerable Upavāṇa estaba de pie detrás del Buddha abanicándolo. Le dijo al Buddha:
—¡Es increíble, señor, es increíble! Esta exposición de la enseñanza es impresionante, señor, es muy impresionante. Señor, ¿cuál es el nombre de esta exposición de la enseñanza?
—Bueno, Upavāṇa, tal vez recuerdes esta exposición de la enseñanza como «El discurso impresionante».
Eso fue lo que dijo el Buddha. Satisfecho, el venerable Upavāṇa estaba feliz con lo que dijo el Buddha.
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