—Si, bhikkhus, un bhikkhu practica una benevolencia tan corta como con un chasquido de dedos, se dice de él que es un bhikkhu al que no le falta concentración, que sigue las instrucciones del Maestro, que responde a los consejos y que no se come en vano las limosnas del país. ¡Cuánto más aquellos que lo aprovechan!
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AN 1.52
—La conciencia es brillante y clara, bhikkhus. Y está libre de contaminantes que provienen del exterior. Un discípulo de los nobles que ha aprendido, realmente entiende esto. Por eso digo que el discípulo de los nobles que ha aprendido, tiene la mente desarrollada.
AN 1.51
—La conciencia es brillante y clara, bhikkhus. Pero se corrompe con contaminantes que provienen del exterior. Una persona normal y corriente sin educación no comprende realmente esto. Por eso digo que la persona corriente sin educación no tiene la mente desarrollada.
AN 1.50
—La conciencia es brillante y clara, bhikkhus. Y se puede limpiar de contaminantes que provengan del exterior.
AN 1.49
—La conciencia es brillante y clara, bhikkhus. Pero puede ensuciarse con contaminantes que provengan del exterior.
AN 1.48
—Bhikkhus, no conozco nada que cambie tan rápido como la mente. Tanto es así que no es fácil dar un símil de la rapidez con la que cambia la mente.
AN 1.47
—Así como, bhikkhus, el sándalo se considera el mejor, como el árbol más fácil de moldear y trabajar, no conozco nada que sea tan fácil de moldear y trabajar como la mente, cuando está desarrollada y practicada. Una mente desarrollada y entrenada es fácil de moldear y trabajar.
AN 1.46
—Supongamos, bhikkhus, que hubiera un lago transparente, claro y limpio. Una persona con buena vista puesto de pie en la orilla vería conchas de mejillones, la grava y los guijarros, y los bancos de peces nadando o estando quietos.
—¿Por qué es eso?
—Porque el agua no está turbia. De la misma manera, un bhikkhu cuya mente está limpia puede ver aquello que es para su propio bien, el bien del otro o el bien de ambos; y que pueda lograr cualquier distinción sobrehumana en episteme digna de los nobles: esto es posible.
—¿Por qué es eso?
—Porque su mente no está sucia.
AN 1.45
—Supongamos, bhikkhus, que hubiera un lago que estuviera nublado, turbio y fangoso. Una persona con buena vista de pie en la orilla no vería conchas de mejillones, la grava y los guijarros ni los bancos de peces nadando o estando quietos.
—¿Por qué es eso?
—Porque el agua está turbia. De la misma manera, un bhikkhu cuya mente está sucia no puede ver aquello que es para su propio bien, el bien del otro o el bien de ambos; o que pueda lograr cualquier distinción sobrehumana en episteme digna de los nobles: esto no es posible.
—¿Por qué es eso?
—Porque su mente está sucia.
AN 1.44
—Bhikkhus, cuando comprendo la mente de otra persona, habiéndola comprendido con mi propia mente, si su mente es pura, entiendo: «Si esta persona muriera ahora mismo, se iría al cielo».
—¿Por qué es eso?
—Porque su mente es pura. La pureza mental es la razón por la que algunos seres, cuando sus cuerpos se desintegran, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial.
