—Bhikkhus, estos cuatro son dignos de un monumento.
—¿Qué cuatro?
—Un Tathāgata, uno Digno, un Buddha completamente iluminado, un Buddha que despertó por sí mismo, un discípulo de un Tathāgata, y un monarca que gira la Rueda. Estos cuatro son dignos de un monumento.
—Bhikkhus, existen estas cuatro formas de acostarse.
—¿Qué cuatro?
—Las formas en que se acuesta un cadáver, un buscador de placeres, un león y un Tathāgata.
—¿Y cómo se acuesta un cadáver?
—Los cadáveres suelen estar acostados boca arriba. A esto se le llama la forma en que se acuesta un cadáver.
—¿Y cómo se acuesta un buscador de placer?
—Los buscadores de placer suelen acostarse sobre su lado izquierdo. A esto se le llama la forma en que se acuesta un buscador de placer.
—¿Y cómo se acuesta un león?
—El león, rey de las bestias, se acuesta sobre el lado derecho, colocando un pie encima del otro, con la cola metida entre los muslos. Cuando se despierta, levanta sus cuartos delanteros y revisa sus cuartos traseros. Si ve que alguna parte de su cuerpo está desordenada o desplazada, se disgusta. Pero si ve que ninguna parte de su cuerpo está desordenada o desplazada, se alegra. A esto se le llama la forma en que se acuesta un león.
—¿Y cómo se acuesta un Tathāgata?
—Es cuando un Tathāgata, completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales, entra y se sumerge en la primera jhāna… en la segunda jhāna… en la tercera jhāna… en la cuarta jhāna. A esto se le llama la forma en que se acuesta un Tathāgata.
—Bhikkhus, vivir esta vida de renuncia se beneficia con el entrenamiento, lo supervisa la sabiduría, con la liberación en su esencia, con la práctica correcta al mando.
—¿Y de qué manera se beneficia con el entrenamiento?
—En primer lugar, expuse a mis discípulos la Disciplina que trata de las regulaciones complementarias con el fin de inspirar confianza en quienes no la tienen y aumentar la confianza en quienes la tienen. Ellos se comprometen con todas las regulaciones complementarias que he establecido, manteniéndose intactos, impecables, irreprochables y sin tacha.
Además, entregué a mis discípulos la Disciplina que se ocupa de los fundamentos de la vida de renuncia para acabar correctamente con el sufrimiento en todos los sentidos. Emprenden cualquier entrenamiento que se ocupe de los fundamentos de la vida de renuncia que he establecido, manteniéndola intacta, impecable, inmaculada y sin mancha. Así es como se beneficia la Disciplina.
—¿Y cómo lo supervisa la sabiduría?
—Les impartí la Enseñanza a mis discípulos para terminar correctamente con el sufrimiento en todos los sentidos. Examinan con sabiduría todas las enseñanzas que le enseñé. Así es como lo supervisa la sabiduría.
—¿Y cómo tiene la liberación en su esencia?
—Les impartí la Enseñanza a mis discípulos para terminar correctamente con el sufrimiento en todos los sentidos. Experimentan a través de la liberación las enseñanzas que les enseñé. Así es como tiene la liberación en su esencia.
—¿Y cómo está la práctica correcta al mando?
—La práctica correcta está bien establecida en uno mismo:
«De esta manera cumpliré la Disciplina que trata sobre las regulaciones complementarias, o apoyaré con sabiduría en cada situación la Disciplina que se ocupa de las regulaciones complementarias que ya he cumplido».
La práctica correcta está bien establecida en uno mismo:
«De esta manera cumpliré el entrenamiento que trata sobre los fundamentos de la vida de renuncia, o apoyaré con sabiduría en cada situación el entrenamiento que trata sobre los fundamentos de la vida de renuncia que ya he cumplido».
La práctica correcta está bien establecida en uno mismo:
«De esta manera examinaré con sabiduría la Enseñanza que aún no he examinado, o apoyaré con sabiduría en cada situación la Enseñanza que ya he examinado».
La práctica correcta está bien establecida en uno mismo:
«De esta manera experimentaré a través de la liberación la Enseñanza que aún no he experimentado, o apoyaré con sabiduría en cada situación la Enseñanza que ya he experimentado».
Así es como está al mando la práctica correcta.
«Vivir esta vida de renuncia se beneficia con el entrenamiento, lo supervisa la sabiduría, con la liberación en su esencia, con la práctica correcta al mando». Eso es lo que dije, y por eso lo dije.
—Bhikkhus, existen estos cuatro peligros de las trasgresiones.
—¿Qué cuatro?
—Supongamos que arrestan a un bandido, un criminal y lo presentan al rey, diciendo: «Su Majestad, este es un bandido, un criminal. ¡Que Su Majestad le castigue!». El rey dice: «Id, mis hombres, y atad los brazos de este hombre con fuerza a la espalda con una cuerda fuerte. Afeitadle la cabeza y arrastradle de calle en calle y de plaza en plaza al son de un tambor áspero. Luego sacadlo por la puerta del sur y allí, al sur de la ciudad, cortadle la cabeza».
Los hombres del rey harían lo que se le dijera. Entonces, un espectador podría pensar: «Este hombre debe haber cometido una acción verdaderamente mala y reprensible, un delito capital. No hay forma de que yo jamás cometa un acto tan malo y reprobable, un delito capital».
De la misma manera, tomemos el caso de cualquier bhikkhu o bhikkhunī que haya creado una percepción tan aguda de peligro con respecto a las trasgresiones que conllevan la expulsión.
Supongamos que un hombre se pusiera un paño negro, se despeinara y se pusiera un garrote en el hombro. Luego se acerca a una gran multitud y dice: «Señores, he cometido un acto malo y reprensible, por la que merezco ser golpeado. Me someto a vuestro escarnio». Entonces, un espectador podría pensar: «Este hombre debe haber cometido una acción verdaderamente mala y reprensible, que merece ser golpeado… No hay forma de que yo jamás cometa una acción tan mala y reprensible, que merezca una golpiza».
De la misma manera, tomemos el caso de cualquier bhikkhu o bhikkhunī que haya creado una percepción tan aguda de peligro con respecto a las trasgresiones que conllevan suspensión. Se puede esperar que si no ha cometido un transgresión de suspensión no lo hará, y si cometieron una, la tratará adecuadamente.
Supongamos que un hombre se pusiera un paño negro, se despeinara y se pusiera un saco de cenizas en el hombro. Luego se acerca a una gran multitud y dice: «Señores, he cometido un acto malo y reprobable, mereciendo llevar un saco de cenizas. Me someto a vuestro escarnio». Entonces, un transeúnte podría pensar: «Este hombre debe haber cometido una acción verdaderamente mala y reprobable, mereciendo un saco de cenizas. No hay forma de que yo jamás cometa un acto tan malo y reprensible, mereciendo un saco de cenizas».
De la misma manera, tomemos el caso de cualquier bhikkhu o bhikkhunī que haya creado una percepción tan aguda de peligro con respecto a trasgresiones confesables. Se puede esperar que si no ha cometido una transgresión confesable no lo hará, y si cometió una la tratará adecuadamente.
Supongamos que un hombre se pusiera un paño negro y se despeinara. Luego se acerca a una gran multitud y dice: «Señores, he cometido un acto malo y reprensible, digno de críticas. Me someto a vuestro escarnio». Entonces, un espectador podría pensar: «Este hombre debe haber cometido una acción verdaderamente mala y reprobable, que merece ser criticada. No hay forma de que yo jamás cometa una acción tan mala y reprobable, que merezca tal crítica».
Del mismo modo, tomemos el caso de cualquier bhikkhu o bhikkhunī que haya creado una percepción tan aguda de peligro con respecto a trasgresiones reconocibles. Se puede esperar que si no ha cometido una transgresión reconocible, no lo hará, y si cometió una, la tratará adecuadamente.
Estos son los cuatro peligros de las trasgresiones.
Hubo un tiempo en que el Buddha se alojaba cerca de Kosambi, en el monasterio de Ghosita. Entonces el venerable Ānanda se acercó al Buddha, se inclinó y se sentó a un lado.
El Buddha le dijo:
—Bueno, Ānanda, ¿ya se ha resuelto ese problema disciplinario?
—¿Cómo puede ser, señor? El alumno del venerable Anuruddha, Bāhiya, permanece completamente comprometido con crear un cisma en el Saṅgha. Pero Anuruddha no piensa en decir una sola palabra al respecto.
—Pero Ānanda, ¿desde cuándo Anuruddha ha estado involucrado en asuntos disciplinarios en medio del Saṅgha?
—¿No deberías, señor, junto con Sāriputta y Moggallāna, resolver todos los problemas disciplinarios que surjan?
—Un mal bhikkhu ve cuatro razones para disfrutar de un cisma en el Saṅgha.
—¿Qué cuatro?
—Tomemos el caso de un bhikkhu poco ético, con malas cualidades, inmundo, con comportamientos sospechosos, avaro, sin ser un verdadero asceta o renunciante, aunque pretenda serlo, podrido por dentro, corrupto y depravado. Piensa: «Supongamos que los bhikkhus saben que soy un mal bhikkhu… Si están en armonía, me expulsarán, pero si están divididos no lo harán». Un mal bhikkhu ve esto como la primera razón para disfrutar de un cisma en el Saṅgha.
Además, un mal bhikkhu tiene una creencia incorrecta, está aferrado a una creencia incorrecta. Piensa: «Supongamos que los bhikkhus saben que tengo una creencia errónea… Si están en armonía me expulsarán, pero si están divididos no lo harán». Un mal bhikkhu ve esto como la segunda razón para disfrutar de un cisma en el Saṅgha.
Además, un mal bhikkhu tiene una conducta incorrecta y se comporta mediante una conducta incorrecta. Piensa: «Supongamos que los bhikkhus saben que tengo una conducta incorrecta… Si están en armonía me expulsarán, pero si están divididos no lo harán». Un mal bhikkhu ve esto como la tercera razón para disfrutar de un cisma en el Saṅgha.
Además, un mal bhikkhu desea posesiones materiales, honor y admiración. Piensa: «Supongamos que los bhikkhus saben que deseo posesiones materiales, honor y admiración. Si están en armonía, no me honrarán, ni me respetarán, ni me reverenciarán ni me venerarán, pero si están divididos, lo harán», Un mal bhikkhu ve esto como la cuarta razón para disfrutar de un cisma en el Saṅgha.
Un mal bhikkhu ve estas cuatro razones para disfrutar de un cisma en el Saṅgha.
—Aquí hay sólo un verdadero asceta, aquí hay un segundo asceta, aquí hay un tercer asceta, y aquí hay un cuarto asceta. Otras sectas está vacías de ascetas. Así, bhikkhus, es como deberíais rugir acertadamente con el rugido de un león.
—¿Y quién es el primer asceta?
—Es un bhikkhu que, con la erradicación de las tres adicciones, es uno que ha entrado en la corriente, no es susceptible de renacer en el inframundo y está destinado a la iluminación. Este es el primer asceta.
—¿Y quién es el segundo asceta?
—Es un bhikkhu que, con el fin de tres adicciones y el debilitamiento del ansia, el odio y la ignorancia, retorna una sola vez. Vuelve a este mundo una sola vez y luego pone fin al sufrimiento. Este es el segundo asceta.
—¿Y quién es el tercer asceta?
—Es un bhikkhu que, con el fin de las cinco adicciones que unen al mundo inferior, renace sin padres. Allí se extingue y no es probable que regrese de ese mundo. Este es el tercer asceta.
—¿Y quién es el cuarto asceta?
—Es un bhikkhu que entiende verdaderamente la liberación de la conciencia y la liberación mediante la episteme en esta misma vida. Y permanece habiendo experimentado por sí mismo, con sus habilidades paranormales, el final de tendencias subyacentes. Este es el cuarto asceta.
Aquí hay sólo un verdadero asceta, aquí hay un segundo asceta, aquí hay un tercer asceta, y aquí hay un cuarto asceta. Otras sectas está vacías de ascetas. Así, bhikkhus, es como deberíais rugir acertadamente con el rugido de un león.
—Bhikkhus, alguien con cuatro defectos es arrojado al infierno.
—¿Qué cuatro?
—Comete acciones dolorosas con el cuerpo, con el habla y con la mente, y tiene unas creencias dolorosas. Alguien con estos cuatro defectos es arrojado al infierno.
Alguien con cuatro cualidades es elevado al cielo.
—¿Qué cuatro?
—Realiza acciones placenteras mediante el cuerpo, el habla y la mente, y tiene unas creencias placenteras. Alguien con estas cuatro cualidades es elevado al cielo.
—Bhikkhus, alguien con cuatro defectos es arrojado al infierno.
—¿Qué cuatro?
—Comete acciones reprobables a través del cuerpo, del habla y de la mente, y tiene unas creencias reprobables. Alguien con estos cuatro defectos es arrojado al infierno.
Alguien con cuatro cualidades es elevado al cielo.
—¿Qué cuatro?
—Realiza acciones irreprochables con el cuerpo, con el habla y con la mente, y tiene una creencia irreprochable. Alguien con estas cuatro cualidades es elevado al cielo.
—Bhikkhus, declaro estas cuatro clases de acciones, habiéndome dado cuenta de ellas con mis propias habilidades paranormales.
—¿Y cuáles son las acciones oscuras con resultados oscuros?
—Cuando alguien tiene una disposición dolorosa a través del cuerpo, del habla y de la mente. Estas se llaman acciones oscuras con resultados oscuros.
—¿Y cuáles son las acciones brillantes con resultados brillantes?
—Cuando alguien tiene una disposición placentera a través del cuerpo, del habla y de la mente. Estas se llaman acciones brillantes con resultados brillantes.
—¿Y cuáles son las acciones oscuras y brillantes con resultados oscuros y brillantes?
—Cuando alguien tiene una disposición dolorosa y placentera a través del cuerpo, del habla y de la mente. Estas se denominan acciones oscuras y brillantes con resultados oscuros y brillantes.
—¿Y cuáles son las acciones ni oscuras ni brillantes sin resultados ni oscuros ni brillantes que conducen a la consumación del resultado de las acciones?
—Los factores del despertar de la práctica correcta, la investigación de los fenómenos en el sentido de los factores de aferramiento a la existencia, la energía, el placer, la tranquilidad, la concentración y la impasibilidad. Estas se llaman acciones ni oscuras ni brillantes, sin resultados ni oscuros ni brillantes, que conducen a la consumación del resultado de las acciones.
Estos son los cuatro clases de acciones proclamadas por mi, habiéndome dado cuenta de ellas con mis propias habilidades paranormales.
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