AN 4.125: Benevolencia (I)

—Bhikkhus, estas cuatro personas se encuentran en el mundo.

—¿Qué cuatro?

—En primer lugar, una persona esparce pensamientos de benevolencia en una dirección, y en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparce pensamientos de benevolencia al mundo entero: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y malos pensamientos. Disfruta esto y le gusta y lo encuentra satisfactorio. Si permanece en eso, se compromete con ello y contempla a menudo sin perderlo, cuando muere renace en compañía de los Devas del Séquito de Brahmā. La vida útil de los Devas del Séquito de Brahmā es de un eón. Una persona corriente permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se va al infierno o al reino animal o al reino de los espíritus hambrientos. Pero un discípulo del Buddha permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se extingue en esa misma vida.

Además, una persona esparce pensamientos de misericordia… congratulaciones… impasibilidad en una dirección, y en la segunda, y en la tercera, y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, esparce pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y aversión. Disfruta esto y le gusta y lo encuentra satisfactorio. Si permanece en eso, está comprometido en eso y contempla a menudo sin perderlo, cuando muere, renace en compañía de los Devas del Resplandor Radiante. La vida útil de los Devas del Resplandor Radiante es de dos eones… Renace en compañía de los Devas Repletos de Gloria. La vida de los Devas Repletos de Gloria es de cuatro eones… Renace en compañía de los devas de los frutos abundantes. La vida útil de los devas de los frutos abundantes es de quinientos eones. Una persona corriente permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se va al infierno o al reino animal o al reino de los espíritus hambrientos. Pero un discípulo del Buddha permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se extingue en esa misma vida. Ésta es la diferencia entre un discípulo de los nobles que ha aprendido y una persona corriente sin educación, es decir, cuando hay un lugar de renacimiento.

Estas son las cuatro personas que se encuentran en el mundo.

AN 4.124: Diferencia (II)

—Bhikkhus, estas cuatro personas se encuentran en el mundo.

—¿Qué cuatro?

—En primer lugar, una persona, suficientemente apartada de los placeres sensoriales, apartada de las cualidades perjudiciales, entra y se sumerge en la primera jhāna… contempla los fenómenos allí, incluidos en las qualia, en la reacción emocional, en la percepción, en la situación condicional y la en cognición, como perecederos, como sufrimiento, como algo enfermo, como un absceso, como una espina, como la miseria, como una aflicción, como ajeno, como desmoronándose, como vacío, como «no es mío, no soy yo, sobre esto no tengo control». Cuando su cuerpo se desintegre, después de la muerte, renacerá en compañía de los devas de las moradas puras. Este renacimiento no se comparte con la gente común.

A medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entra y se sumerge en la segunda jhāna… tercera jhāna… cuarta jhāna… Allí contempla los fenómenos condicionados contenidos en las qualia, en la reacción emocional, en la percepción, en la situación condicional y la en cognición, como perecederos, como sufrimiento, como algo enfermo, como un absceso, como una espina, como la miseria, como una aflicción, como ajeno, como desmoronándose, como vacío, como «no es mío, no soy yo, sobre esto no tengo control». Cuando su cuerpo se desintegre, después de la muerte, renacerá en compañía de los devas de las moradas puras. Este renacimiento no se comparte con la gente común.

Estas son las cuatro personas que se encuentran en el mundo.

AN 4.123: Diferencia (I)

—Bhikkhus, estas cuatro personas se encuentran en el mundo.

—¿Qué cuatro?

—En primer lugar, un bhikkhu, completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales, entra y se sumerge en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirige la mente y la mantiene concentrada.

Lo disfruta y le gusta y lo encuentra satisfactorio. Si permanece en eso, se compromete con ello y contempla a menudo sin perderlo, cuando muere renace en compañía de los Devas del Séquito de Brahmā. La vida útil de los Devas del Séquito de Brahmā es de un eón. Una persona corriente permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se va al infierno o al reino animal o al reino de los espíritus hambrientos. Pero un discípulo del Buddha permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se extingue en esa misma vida.

A medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entra y se sumerge en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen de la concentración, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento. Lo disfruta y le gusta y lo encuentra satisfactorio. Si permanece en eso, está comprometido en eso y contempla a menudo sin perderlo, cuando muere, renace en compañía de los Devas del Resplandor Radiante. La vida útil de los Devas del Resplandor Radiante es de dos eones. Una persona corriente permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se va al infierno o al reino animal o al reino de los espíritus hambrientos. Pero un discípulo del Buddha permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se extingue en esa misma vida.

Además, con el desaferramiento del placer, entra y se sumerge en la tercera jhāna, donde contempla con impasibilidad, diligente y decidido y siente el bienestar corporal del que los nobles declaran: «Impasible y decidido, uno permanece en la felicidad». Lo disfruta y le gusta y lo encuentra satisfactorio. Si permanece en eso, está comprometido en eso y contempla a menudo sin perderlo, cuando muere renace en la compañía de los Devas Repletos de Gloria. La vida de los Devas Repletos de Gloria es de cuatro eones. Una persona corriente permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se va al infierno o al reino animal o al reino de los espíritus hambrientos. Pero un discípulo del Buddha permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se extingue en esa misma vida.

Además, renunciando al placer y al dolor, y acabando con la felicidad y la tristeza anteriores, entra y se sumerge en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura impasibilidad y gnosis. Lo disfruta y le gusta y lo encuentra satisfactorio. Si permanece en eso, está comprometido en eso y contempla a menudo sin perderlo, cuando muere renace en compañía de los devas de los frutos abundantes. La vida útil de los devas de los frutos abundantes es de quinientos eones. Una persona corriente permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se va al infierno o al reino animal o al reino de los espíritus hambrientos. Pero un discípulo del Buddha permanece allí hasta que se agota la vida de esos devas, luego se extingue en esa misma vida. Ésta es la diferencia entre un discípulo de los nobles que ha aprendido y una persona corriente sin educación.

Estas son las cuatro personas que se encuentran en el mundo.

AN 4.122: El peligro de las olas

—Bhikkhus, cualquiera que entre al agua debe anticipar cuatro peligros.

—¿Qué cuatro?

—Los peligros de las olas, los cocodrilos, los remolinos y los tiburones.

Estos son los cuatro peligros que cualquier persona que entre al agua debe anticipar. De la misma manera, una persona que pasa de la vida hogareña a la vida sin hogar en esta Enseñanza y Disciplina debe anticipar cuatro peligros.

—¿Qué cuatro?

—Los peligros de las olas, los cocodrilos, los remolinos y los tiburones.

—¿Y cuál es el peligro de las olas?

—Cuando un joven de buena familia ha pasado de la vida hogareña a la vida sin hogar, pensando: «Estoy abrumado por el renacimiento, la vejez y la muerte, por el dolor, la lamentación, la amargura, la tristeza y la angustia. Estoy abrumado por el sufrimiento, sumido en el sufrimiento. Ojalá pueda encontrar un fin a toda esta masa de sufrimiento». Cuando ha renunciado, sus compañeros renunciantes le aconsejan e instruyen: «Deberías salir así y volver así. Deberías mirar hacia el frente así y hacia los lados así. Debes contraer tus extremidades así y extenderlas así. Así es como debes llevar tu manto exterior, cuenco y túnica».

Piensa: «Antes, como laico, aconsejaba e instruía a otros. ¡Y ahora estos bhikkhus, que podrían ser mis hijos o nietos, imaginan que pueden aconsejarme e instruirme!».

Enojado y molesto, rechaza la Disciplina y regresa a la vida de laico. A esto se le llama un bhikkhu que rechaza la Disciplina y regresa a la vida de laico porque tiene miedo al peligro de las olas. «Peligro de olas» es un término para la ira y la angustia. A esto se le llama peligro de olas.

—¿Y cuál es el peligro de los cocodrilos?

—Cuando un joven de buena familia ha pasado de la vida hogareña a la vida sin hogar… Cuando ha renunciado, sus compañeros renunciantes le aconsejan e instruyen: «Puedes comer, consumir, probar y beber estas cosas, pero no ésas. Puedes comer lo que está permitido, pero no lo que no está permitido. Puede comer en el momento adecuado, pero no en el momento equivocado».

Piensa: «cuando era laico, solía comer, consumir, probar y beber lo que quería, no lo que no quería. Comía y bebía tanto cosas permitidas como no permitidas, en el momento adecuado y en el momento incorrecto. Y estos fieles cabezas de familia nos dan una variedad de comidas deliciosas en el momento equivocado del día. ¡Pero estos bhikkhus se imaginan que pueden amordazarme la boca!».

Enojado y molesto, rechaza la Disciplina y regresa a la vida de laico. A esto se le llama un bhikkhu que rechaza la Disciplina y regresa a la vida de laico porque tiene miedo al peligro de los cocodrilos. «Peligro de cocodrilos» es un término para la glotonería. A esto se le llama el peligro de los cocodrilos.

—¿Y cuál es el peligro de los remolinos?

—Cuando un joven de buena familia ha pasado de la vida hogareña a la vida sin hogar… Cuando ha renunciado, se baña por la mañana y, tomando su cuenco y su túnica, entra en un pueblo o ciudad a pedir limosna sin vigilar el cuerpo, el habla y la mente, sin establecer el cuidado correcto y sin restringir las facultades sensoriales. Allí ve a un cabeza de familia o a su hijo disfrutando de los cinco tipos de estimulación sensorial. Piensa: «Anteriormente, como laico, me divertía, disfrutaba de los cinco tipos de estimulación sensorial. Y es cierto que mi familia es rica. Puedo disfrutar de mi riqueza y hacer méritos. ¿Por qué no rechazo el entrenamiento y regreso a una vida de laico, para poder disfrutar de mi riqueza y hacer méritos?».

Rechaza la Disciplina y regresa a la vida de laico. A esto se le llama un bhikkhu que rechaza la Disciplina y regresa a la vida de laico porque teme el peligro de los remolinos. «Peligro de los remolinos» es un término para los cinco tipos de estimulación sensorial. A esto se le llama peligro de los remolinos.

—¿Y cuál es el peligro de los tiburones?

—Cuando un joven de buena familia ha pasado de la vida hogareña a la vida sin hogar… Cuando ha renunciado, se baña por la mañana y, tomando su cuenco y su túnica, entra en un pueblo o ciudad a pedir limosna sin vigilar el cuerpo, el habla y la mente, sin establecer el cuidado correcto y sin restringir las facultades sensoriales. Allí ve a una mujer escasamente vestida, con ropa reveladora. La lujuria infecta su mente, por lo que rechaza la Disciplina y regresa a la vida de laico. A esto se le llama un bhikkhu que rechaza la Disciplina y regresa a la vida de laico porque teme el peligro de los tiburones. «Peligro de tiburones» es un término para las mujeres. A esto se le llama el peligro de los tiburones.

Estos son los cuatro peligros que debe anticipar un joven de buena familia que pasa de la vida hogareña a la vida sin hogar en esta Enseñanza y Disciplina.

AN 4.121: Culpabilidad

—Bhikkhus, existen estos cuatro miedos.

—¿Qué cuatro?

—Los miedos a la culpa, a la vergüenza, al castigo y el miedo a ir a un mal lugar.

—¿Y qué es el miedo a la culpa?

—Cuando alguien reflexiona: «Si hiciera cosas malas a través del cuerpo, del habla y de la mente, ¿no me culparía por mi conducta?». Al tener miedo a la culpa, abandona la mala conducta con el cuerpo, con el habla y con la mente, y desarrolla una buena conducta con el cuerpo, con el habla y con la mente, manteniéndose puro. A esto se le llama miedo a la culpa.

—¿Y qué es el miedo a la vergüenza?

—Cuando alguien reflexiona: «Si hiciera cosas malas con el cuerpo, con el habla y con la mente, ¿no me culparían los demás por mi conducta?». Temiendo la vergüenza, abandona la mala conducta con el cuerpo, con el habla y con la mente, y desarrolla una buena conducta con el cuerpo, con el habla y con la mente, manteniéndose puro. A esto se le llama miedo a la vergüenza.

—¿Y qué es el miedo al castigo?

—Cuando alguien ve que un gobernante que ha arrestado a un bandido, a un criminal, y lo ha sometido a varios castigos: latigazos, azotes y palos, le corta las manos o los pies, o ambos, le corta las orejas o la nariz, o ambas, le hierven el cerebro con una bola de hierro incandescente, le tonsuran con una concha, le vierten aceite en la boca y lo inflaman, le lubrican todo el cuerpo con aceite y lo inflaman, le envuelven la mano en paños de aceite y lo inflaman como una antorcha, le desuellan del cuello hacia abajo para que se convierta en una tira de piel de la que lo cuelgan, le arrancan tiras de piel y con ellas le hace un traje, lo trinchan en un poste de hierro y lo asan vivo, lo pelan con anzuelos dobles, le cortan pequeños trozos de carne, le salpican con aceite hirviendo, es arrojado como comida a los perros, es empalado vivo y decapitado.

Piensa: «Si yo hiciera el mismo tipo de mala acción, los gobernantes me castigarían de la misma manera». Por miedo al castigo, no roba las pertenencias de otros. Renuncia a la mala conducta con el cuerpo, con el habla y con la mente, y desarrolla una buena conducta con el cuerpo, con el habla y con la mente, manteniéndose puro. A esto se le llama miedo al castigo.

—¿Y qué es el miedo a renacer en un mal lugar?

—Cuando alguien reflexiona: «La mala conducta del cuerpo, del habla o de la mente tiene un mal resultado en la próxima vida. Si hiciera cosas tan malas, cuando mi cuerpo se rompiese, después de la muerte, renacería en un lugar de pérdida, un mal lugar, el inframundo, el infierno». Temiendo renacer en un mal lugar, abandona la mala conducta con el cuerpo, con el habla y con la mente, y desarrolla una buena conducta con el cuerpo, con el habla y con la mente, manteniéndose puro. A esto se le llama miedo a renacer en un mal lugar.

Estos son los cuatro miedos.

AN 4.120: Peligros (II)

—Bhikkhus, existen estos cuatro peligros.

—¿Qué cuatro?

—Los peligros del fuego, de las inundaciones, de los gobernantes y de los bandidos.

Estos son los cuatro peligros.

AN 4.119: Peligros (I)

—Bhikkhus, existen estos cuatro peligros.

—¿Qué cuatro?

—Los peligros del renacimiento, de la vejez, de la enfermedad y de la muerte.

Estos son los cuatro peligros.

AN 4.117: Vigilancia

—Bhikkhus, aquel que se inclina hacia su propio bienestar debe practicar la diligencia, el cuidado correcto y la vigilancia de la mente en cuatro situaciones.

—¿Qué cuatro?

—«Que mi mente no se excite con cosas que despiertan el ansia». Aquel que se inclina hacia su propio bienestar debe practicar la diligencia, el cuidado correcto y la vigilancia de la mente.

«Que mi mente no se enoje por cosas que provoca odio»…

«Que mi mente no sea ignorante por cosas que promueven la ignorancia»…

«Que mi mente no se intoxique con cosas que intoxican»…

Cuando la mente de un bhikkhu ya no se ve afectada por el ansia, la aversión, la ignorancia o la intoxicación porque se ha deshecho de estas cosas, no se acobarda ni tiembla, ni se espanta, ni se asusta, ni se deja persuadir por las enseñanzas de otros ascetas.

AN 4.116: Diligencia

—Bhikkhus, se debe ser diligente en cuatro situaciones.

—¿Qué cuatro?

—En abandonar la mala conducta con el cuerpo, con el habla y con la mente, y en desarrollar una buena conducta a través del cuerpo, del habla y de la mente. No se deben descuidar estas cosas. Renunciar a la creencia incorrecta, y desarrollar la creencia correcta. No se deben descuidar estas cosas.

Un bhikkhu que ha hecho estas cosas no teme a la muerte en las vidas futuras.

AN 4.115: Cosas

—Bhikkhus, hay estas cuatro cosas.

—¿Qué cuatro?

—Hay algo que es desagradable de hacer y resulta perjudicial. Hay algo que es desagradable de hacer, pero hacerlo resulta beneficioso. Hay algo que es agradable de hacer, pero hacerlo resulta perjudicial. Hay algo que es agradable de hacer y resulta beneficioso.

Consideremos lo que es desagradable de hacer y resultará perjudicial. Esto se considera como algo que no debe hacerse por ambos motivos: porque es desagradable y porque hacerlo resultará perjudicial. Esto se considera como algo que no debe hacerse por ambos motivos.

A continuación, consideremos lo que es desagradable de hacer, pero que resulta beneficioso. Es aquí donde se puede saber quién es tonto y quién es sabio en lo que respecta al esfuerzo, la energía y al vigor humanos. Un tonto no reflexiona: «A pesar de que hacer esto es desagradable, hacerlo resultará beneficioso». No hace eso, por lo que resulta perjudicial. Una persona sabia reflexiona: «A pesar de que hacer esto es desagradable, hacerlo resultará beneficioso». Hace eso, por lo que le resultará beneficioso.

A continuación, consideremos lo que es agradable de hacer, pero que resultará perjudicial. Es aquí donde se puede saber quién es tonto y quién es sabio en lo que respecta al esfuerzo, la energía y al vigor humanos. Un tonto no reflexiona: «A pesar de que hacer esto es agradable, hacerlo todavía resulta perjudicial». Hace eso, y eso resulta perjudicial. Una persona sabia reflexiona: «A pesar de que hacer esto es agradable, hacerlo todavía resulta perjudicial». No hace eso, por lo que le resultará beneficioso.

A continuación, consideremos lo que es agradable de hacer y hacerlo resultará beneficioso. Esto se considera como algo que debe hacerse por ambos motivos: porque es agradable y porque resulta beneficioso. Esto se considera como algo que debe hacerse por ambos motivos.

Estas son las cuatro cosas.

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