SN 42.12: Con Rāsiya

Entonces, el jefe de aldea Rāsiya se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:.

—Maestro, he oído esto: «El asceta Gotama critica todas las formas de mortificación. Condena y denuncia categóricamente a los que se mortifican a sí mismos, que viven en la mortificación»..

Quienes dicen esto, ¿Repiten lo que dijo el Buddha y no lo tergiversan con una falsedad? ¿Su explicación está en consonancia con la Enseñanza? ¿Existe algún motivo justificado para la reprimenda y la crítica?

—Jefe de aldea, los que dicen esto no repiten lo que he dicho. Me tergiversan con lo que es mentira, inexacto y falso.

Estos dos extremos no deben ser cultivados por alguien que ha renunciado. La indulgencia para los placeres sensoriales es baja, cruda, ordinaria, innoble y sin sentido. Y la indulgencia con la mortificación, que es dolorosa, innoble y sin sentido.

Evitando estos dos extremos, el Tathāgata despertó entendiendo el camino del medio, que proporciona intuición y episteme, y conduce a la paz, las habilidades paranormales, el despertar y al Nibbāna.

—¿Y cuál es ese camino medio?

—Es, sencillamente, este noble camino óctuple, es decir: creencia correcta, disposición correcta, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta. Este, jefe de aldea, es el camino medio, despertado por el Tathāgata, que proporciona intuición y episteme, y conduce a la paz, las habilidades paranormales, el despertar y Nibbāna.

Existen estos tres tipos de buscadores de placer en el mundo.

—¿Qué tres?

—Tomemos como ejemplo a un buscador de placer que busca riqueza por medios ilegítimos y coercitivos, y que no le hace feliz ni le complace ni la comparte y no consigue méritos. A continuación, un buscador de placer que busca la riqueza utilizando medios ilegítimos y coercitivos. Se siente feliz y complacido, pero no la comparte y no consigue méritos. A continuación, un buscador de placer que busca la riqueza utilizando medios ilegítimos y coercitivos. Se siente feliz y complacido, la comparte y consigue méritos.

A continuación, un buscador de placer que busca la riqueza utilizando medios legítimos e ilegítimos, coercitivos y no coercitivos. No le hace feliz ni le complace ni la comparte y no consigue méritos. A continuación, un buscador de placer que busca la riqueza utilizando medios legítimos e ilegítimos, coercitivos y no coercitivos. Se siente feliz y complacido, pero no la comparte y no consigue méritos. A continuación, un buscador de placer que busca la riqueza utilizando medios legítimos e ilegítimos, coercitivos y no coercitivos. Se siente feliz y complacido, la comparte y consigue méritos.

A continuación, un buscador de placer que busca riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. No le hace feliz ni le complace ni la comparte y no consigue méritos. A continuación, un buscador de placer que busca riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Se siente feliz y complacido, pero no la comparte y no consigue méritos..

A continuación, un buscador de placer que busca riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Se siente feliz y complacido, la comparte y consigue méritos. Disfruta de esa riqueza amarrado, encaprichado, apegado, ciego a los inconvenientes y sin entender el escape..

A continuación, un buscador de placer busca riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Se siente feliz y complacido, la comparte y consigue méritos. Y disfruta de esa riqueza desamarrado, desafecto, desapegado, viendo los inconvenientes y comprendiendo el escape.

Ahora, consideremos al buscador de placer que busca riqueza usando medios ilegítimos y coercitivos, y que no le hace feliz ni le complace ni la comparte y no consigue méritos. Puede ser criticado por tres motivos.

—¿Qué tres motivos?

—Busca la riqueza por medios ilegítimos y coercitivos. Este es el primer motivo de crítica. No le hace feliz ni complacido. Este es el segundo motivo de crítica. No la comparte y no obtiene mérito. Este es el tercer motivo de crítica. Este buscador de placer puede ser criticado por estos tres motivos.

Ahora, consideremos al buscador de placer que busca riqueza usando medios ilegítimos y coercitivos, y que le hace feliz y complacido, pero no la comparte y no genera méritos. Este buscador de placer puede ser criticado por dos motivos y elogiado por uno.

—¿Cuáles son los dos motivos de crítica?

—Busca la riqueza por medios ilegítimos y coercitivos. Este es el primer motivo de crítica. No la comparte y no consigue méritos. Este es el segundo motivo de crítica.

—¿Cuál es el único motivo de alabanza?

—Le hace feliz y complacido. Este es el único motivo de elogio. Este buscador de placer puede ser criticado por estos dos motivos y elogiado por uno.

Ahora, consideremos al buscador de placer que busca riqueza usando medios ilegítimos y coercitivos, y que le hace feliz y complacido, y la comparte y consigue méritos. Este buscador de placer puede ser criticado por un motivo y alabado por dos.

—¿Cuál es el único motivo de crítica?

—Busca la riqueza por medios ilegítimos y coercitivos. Este es el único motivo de crítica.

—¿Cuáles son los dos motivos de elogio?

—Le hace feliz y complacido. Este es el primer motivo de alabanza.

 La comparte y consigue méritos. Este es el segundo motivo de alabanza. Este buscador de placer puede ser criticado por este único motivo y elogiado por estos dos.

Ahora, consideremos al buscador de placer que busca riqueza utilizando medios legítimos e ilegítimos, coercitivos y no coercitivos, y que no le hace feliz ni complacido, ni comparte ni gana mérito. Puede ser elogiado por un motivo y criticado por tres.

—¿Cuál es el único motivo de alabanza?

—Busca la riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Este es el único motivo de elogio.

—¿Cuáles son los tres motivos de crítica?

—Busca la riqueza por medios ilegítimos y coercitivos. Este es el primer motivo de crítica. No le hace feliz ni complacido. Este es el segundo motivo de crítica. No la comparte y no consigue méritos. Este es el tercer motivo de crítica. Este buscador de placer puede ser elogiado por este único motivo y criticado por estos tres.

Ahora, consideremos al buscador de placer que busca riqueza utilizando medios legítimos e ilegítimos, coercitivos y no coercitivos, y le hace feliz y complacido, pero no la comparte y no genera mérito. Puede ser elogiado por dos motivos y criticado por dos.

—¿Cuáles son los dos motivos de elogio?

—Busca la riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Este es el primer motivo de alabanza. Le hace feliz y complacido. Este es el segundo motivo de alabanza.

—¿Cuáles son los dos motivos de crítica?

—Busca la riqueza por medios ilegítimos y coercitivos. Este es el primer motivo de crítica. No la comparte y no consigue méritos. Este es el segundo motivo de crítica. Este buscador de placer puede ser elogiado por estos dos motivos y criticado por estos dos.

Ahora, consideremos al buscador de placer que busca la riqueza utilizando medios tanto legítimos como ilegítimos, coercitivos y no coercitivos, y que le hace feliz y complacido, y la comparte y consigue méritos. Puede ser elogiado por tres motivos y criticado por uno.

—¿Cuáles son los tres motivos de elogio?

—Busca la riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Este es el primer motivo de alabanza. Le hace feliz y complacido. Este es el segundo motivo de alabanza. La comparte y consigue méritos. Este es el tercer motivo de alabanza.

—¿Cuál es el único motivo de crítica?

—Busca la riqueza por medios ilegítimos y coercitivos. Este es el único motivo de crítica. Este buscador de placer puede ser elogiado por estos tres motivos y criticado por uno.

Ahora, considera al buscador de placer que busca riqueza utilizando medios legítimos, no coercitivos, pero que no le hace feliz ni complacido, o no la comparte y consigue méritos. Puede ser elogiado por un motivo y criticado por dos.

—¿Cuál es el único motivo de alabanza?

—Busca la riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Este es el único motivo de elogio.

—¿Cuáles son los dos motivos de crítica?

—No le hace feliz ni complacido. Este es el primer motivo de crítica. No la comparte y no consigue méritos. Este es el segundo motivo de crítica. Este buscador de placer puede ser elogiado por este único motivo y criticado por dos.

Ahora, considera al buscador de placer que busca riqueza utilizando medios legítimos, no coercitivos, y que le hace feliz y complacido, pero no la comparte y no consigue méritos. Este buscador de placer puede ser elogiado por dos motivos y criticado por uno.

—¿Cuáles son los dos motivos de elogio?

—Busca la riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Este es el primer motivo de alabanza. Le hace feliz y complacido. Este es el segundo motivo de alabanza.

—¿Cuál es el único motivo de crítica?

—No la comparte y no consigue méritos. Este es el único motivo de crítica. Este buscador de placer puede ser elogiado por estos dos motivos y criticado por uno. Ahora, consideremos al buscador de placer que busca riqueza usando medios legítimos, no coercitivos, y que le hace feliz y complacido, y la comparte y consigue méritos. Pero disfruta de esa riqueza amarrado, encaprichado, apegado, ciego a los inconvenientes y sin entender el escape. Puede ser elogiado por tres motivos y criticado por uno.

—¿Cuáles son los tres motivos de elogio?

—Busca la riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Este es el primer motivo de alabanza. Le hace feliz y complacido. Este es el segundo motivo de alabanza. La comparte y consigue méritos. Este es el tercer motivo de alabanza.

—¿Cuál es el único motivo de crítica?

—Disfruta de esa riqueza amarrado, encaprichado, apegado, ciego a los inconvenientes y sin entender el escape. Este es el único motivo de crítica. Este buscador de placer puede ser elogiado por estos tres motivos:.

Ahora, consideremos al buscador de placer que busca riqueza usando medios legítimos, no coercitivos, y que le hace feliz y complacido, y la comparte y consigue méritos. Y disfruta de esa riqueza desatada, desafecta, desapegada, viendo los inconvenientes y comprendiendo el escape. Este buscador de placer puede ser elogiado por cuatro motivos.

—¿Cuáles son los cuatro motivos de elogio?

—Busca la riqueza utilizando medios legítimos y no coercitivos. Este es el primer motivo de alabanza. Le hace feliz y complacido. Este es el segundo motivo de alabanza. La comparte y consigue méritos. Este es el tercer motivo de alabanza. Disfruta de esa riqueza desatado, desamarrado, desapegado, viendo los inconvenientes y comprendiendo el escape. Este es el cuarto motivo de alabanza. Este buscador de placer puede ser elogiado por estos cuatro motivos.

Estos tres penitentes viven con una forma de vida estéril en el mundo.

—¿Qué tres?

Tomemos el caso de un penitente que ha pasado de la vida laica a la vida son hogar, pensando: «¡Ojalá logre una cualidad hábil! ¡Ojalá logre alguna distinción sobrehumana en episteme e intuición digna de los nobles!». Se mortifica y se atormenta a sí mismo. Pero no logra ninguna cualidad hábil, ni se dan cuenta de ninguna distinción sobrehumana en episteme e intuición digna de los nobles.

Tomemos el caso de otro penitente que ha pasado de la vida laica a la vida son hogar, pensando: «¡Ojalá logre una cualidad hábil! ¡Ojalá logre alguna distinción sobrehumana en episteme e intuición digna de los nobles!». Se mortifica y se atormenta a sí mismo. Y logra una cualidad hábil, pero no logra ninguna distinción sobrehumana en episteme e intuición digna de los nobles.

Tomemos el caso de otro penitente que ha pasado de la vida laica a la vida son hogar, pensando: «¡Ojalá logre una cualidad hábil! ¡Ojalá logre alguna distinción sobrehumana en episteme e intuición digna de los nobles!». Se mortifica y se atormenta a sí mismo. Y logra una cualidad hábil, y consigue un logro sobrehumano en episteme e intuición digna de los nobles.

En este caso, el primer penitente puede ser criticado por tres motivos.

—¿Qué tres?

—Se mortifica y se atormenta a sí mismo. Este es el primer motivo de crítica. No logra ninguna cualidad hábil. Este es el segundo motivo de crítica. No consigue ningún logro sobrehumano en episteme e intuición digna de los nobles. Este es el tercer motivo de crítica. Este penitente puede ser criticado por estos tres motivos.

En este caso, el segundo penitente puede ser criticado por dos motivos y elogiado por uno.

—¿Cuáles son los dos motivos de crítica?

—Se mortifica y se atormenta a sí mismo. Este es el primer motivo de crítica. No consigue ningún logro sobrehumano en episteme e intuición digna de los nobles. Este es el segundo motivo de crítica.

—¿Cuál es el único motivo de alabanza?

—Alcanza una cualidad hábil. Este es el único motivo de elogio. Este penitente puede ser criticado por estos dos motivos y alabado por uno.

En este caso, el tercer penitente puede ser criticado por un motivo y elogiado por dos.

—¿Cuál es el único motivo de crítica?

—Se mortifica y se atormenta a sí mismo. Este es el único motivo de crítica.

—¿Cuáles son los dos motivos de elogio?

—Alcanza una cualidad hábil. Este es el primer motivo de alabanza. Consigue un logro sobrehumano en episteme e intuición digna de los nobles. Este es el segundo motivo de alabanza. Este penitente puede ser criticado por este motivo y elogiado por dos.

Existen estos tres tipos de deterioro que son visibles en esta misma vida, inmediatamente efectivos, que son evidentes, relevantes y que las personas sensatas pueden conocerlo por sí mismas.

—¿Qué tres?

—Una persona codiciosa, debido al ansia, tiene la conciencia de lastimarse a sí misma, lastimar a los demás y lastimar a ambos. Cuando ha renunciado al ansia, no tiene tales intenciones. Este deterioro es visible en esta misma vida, inmediatamente efectivo, que es evidente, relevante y que las personas sensatas pueden conocerlo por sí mismas. Una persona odiosa, debido al odio, tiene la conciencia de lastimarse a sí misma, lastimar a otros y lastimar a ambos. Cuando ha renunciado al odio, no tiene tales intenciones. Este deterioro es visible en esta misma vida, inmediatamente efectivo, que es evidente, relevante y que las personas sensatas pueden conocerlo por sí mismas.

Una persona engañada, debido al engaño, tiene la conciencia de lastimarse a sí misma, lastimar a otros y lastimar a ambos. Cuando abandona el engaño, no tiene tales intenciones. Este deterioro es visible en esta misma vida, inmediatamente efectivo, que es evidente, relevante y que las personas sensatas pueden conocerlo por sí mismas. Estos son los tres tipos de deterioro que son visibles en esta misma vida, inmediatamente efectivos, invitando a la inspección, relevantes, para que las personas sensatas puedan conocerlos por sí mismos.

Cuando dijo esto, el jefe de aldea Rāsiya le dijo al Buddha:.

—¡Excelente, Maestro! ¡Excelente! Desde este día en adelante, que el Buddha me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

SN 42.11: Con Bhadraka

Hubo un tiempo en que el Buddha se alojaba en la tierra de los mallas, cerca de la ciudad de Uruvelakappa. Entonces Bhadraka, el jefe de la aldea, se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:.

—Por favor, Maestro, enséñame el origen y el cese del sufrimiento.

—Jefe de aldea, si tuviera que enseñarle sobre el origen y el final del sufrimiento en el pasado, diciendo «así es como fue en el pasado», es posible que tenga dudas o incertidumbres al respecto. Si tuviera que enseñarle sobre el origen y el final del sufrimiento en el futuro, diciendo «así es como será en el futuro», es posible que tenga dudas o incertidumbres al respecto..

Mejor, jefe de aldea, le enseñaré sobre el origen y el fin del sufrimiento mientras yo estoy sentado aquí y tú estás sentado ahí. Escucha y presta mucha atención, yo hablaré.

—Sí, Maestro —respondió Bhadraka.

El Buddha dijo esto:.

—¿Qué piensas, jefe de aldea? ¿Hay personas aquí en Uruvelakappa que, si fueran ejecutadas, encarceladas, multadas o condenadas, te causaría sufrimiento, lamentación, dolor, tristeza y angustia?

—Las hay, Maestro.

—¿Pero hay personas aquí en Uruvelakappa que, si fueran ejecutadas, encarceladas, multadas o condenadas, no te causaría sufrimiento, lamentación, dolor, tristeza y angustia?

—Las hay, Maestro.

—¿Cuál es la causa, jefe de aldea, cuál es la razón por la cual, si esto les sucediera a algunas personas podrían causarte dolor, mientras que si les pasa a otras, no?

—Las personas por las que esto daría lugar a dolor son las que quiero y amo..

Las personas por las que esto no daría lugar a dolor son aquellas a las que no quiero ni amo.

—Con este fenómeno presente que es visto, conocido, inmediato, alcanzado y sondeado, puedes inferir al pasado y al futuro: «Todo el sufrimiento que surgió en el pasado tuvo sus raíces y su origen en el ansia. Porque el ansia es la raíz del sufrimiento. Todo el sufrimiento que surgirá en el futuro estará arraigado y tendrá su origen en el ansia. Porque el ansia es la raíz del sufrimiento».

—¡Es increíble, Maestro, es asombroso! ¡Qué bien dijo esto el Buddha!: «Todo el sufrimiento que surge tiene sus raíces y su origen en el ansia. Porque el ansia es la raíz del sufrimiento».

Tengo un niño llamado Ciravāsi, que vive en una casa lejos de aquí. Me levanto temprano y envío a alguien diciendo: «ve, amigo mío, y cuida a mi hijo Ciravāsi». Hasta que regresa, me preocupo: «¡Espero que no le pase nada a Ciravāsi!».

—¿Qué piensas, jefe de aldea? Si Ciravāsi fuera ejecutado, encarcelado, multado o condenado, ¿te causaría sufrimiento, lamentación, dolor, tristeza y angustia?

—¿Cómo podría no ser así, Maestro?

—Esta también es una forma de entender: «Todo el sufrimiento que surge tiene sus raíces y se origina en el ansia. Porque el ansia es la raíz del sufrimiento».

—¿Qué piensas, jefe de aldea? Antes de haber visto u oído hablar de la madre de Ciravāsi, ¿Tenía algún ansia, amor o cariño por ella?

—No, señor.

—Entonces, ¿Fue porque la viste o escuchaste de ella que sentiste ansia, amor o cariño por ella?

—Sí, señor.

—¿Qué piensas, jefe de aldea? Si la madre de Ciravāsi fuera ejecutada, encarcelada, multada o condenada, ¿Le causaría sufrimiento, lamentación, dolor, tristeza y angustia?

—¿Cómo podría no ser así, Maestro?

—Esta también es una forma de entender: «Todo el sufrimiento que surge tiene sus raíces y se origina en el ansia. Porque el ansia es la raíz del sufrimiento».

SN 42.10: Con Maṇicūḷaka

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Rājagaha, en la Arboleda de los Bambús, el comedero de las ardillas. Allí, mientras el séquito del rey estaba reunido en el recinto real, surgió esta discusión entre ellos:.

—El oro y el dinero son apropiados para los ascetas sākkas. Aceptan y reciben oro y dinero.

Allí, el jefe de aldea Maṇicūḷaka estaba sentado en esa asamblea. Le dijo al séquito:.

—Buenos señores, no digan eso. El oro y el dinero no son adecuados para los ascetas sākkas. No aceptan ni reciben oro ni dinero. Dejaron a un lado las gemas y el oro, y rechazaron el oro y el dinero.

De esta forma, pudo persuadir a esa asamblea. Entonces Maṇicūḷaka se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le contó lo que había sucedido. Luego dijo:.

—Respondiendo de esta manera, confío en que repito lo que el Buddha ha dicho y no lo tergiversaré con una falsedad. Confío en que mi explicación esté en consonancia con la Enseñanza y que no haya motivos justificados para reprender o criticar.

—De hecho, al responder de esta manera, repites lo que he dicho y no me tergiversas con falsedades. Su explicación está en consonancia con la Enseñanza y no hay motivos justificados para reprender o criticar. El oro y el dinero no son adecuados para los ascetas sākkas. No aceptan ni reciben oro ni dinero. Dejaron a un lado las gemas y el oro, y rechazaron el oro y el dinero.

Si el oro y el dinero fueran apropiados para ellos, entonces los cinco tipos de placer de los sentidos también serían apropiados..

Y si los cinco tipos de placer de los sentidos son apropiados para ellos, definitivamente debes considerarlos como que no tienen las cualidades de un asceta o un seguidor del Sākka.

Más bien, jefe de aldea, digo esto: «La paja la puede buscar quien la necesite, quien la necesite puede buscar madera, un carro puede ser buscado por alguien que necesite un carro, un trabajador puede ser buscado por alguien que necesite un trabajador. Pero digo que no hay forma de que puedan aceptar o buscar oro y dinero».

SN 42.9: Familias

En cierto momento, el Buddha estaba vagando por la tierra de Kosala junto con un gran Saṅgha de bhikkhus cuando llegó a Nāḷandā. Allí permaneció cerca de Nālandā, en el huerto de mangos de Pāvārika.

Ese momento era una época de hambruna y escasez en Nāḷandā, con cosechas arruinadas convertidas en paja. En ese momento, Nigaṇṭha Nāṭaputta residía en Nāḷandā junto con una gran asamblea de ascetas jainistas. Entonces el hijo de Asibandhaka, el jefe de aldea, que era discípulo de los jainistas, se acercó a Nigaṇṭha Nāṭaputta, se inclinó y se sentó a un lado. Nigaṇṭha Nāṭaputta le dijo:.

—Ve, jefe de aldea, refuta la doctrina del asceta Gotama. Entonces obtendrás una buena reputación: «¡El hijo de Asibandhaka, el jefe de aldea, refutó la doctrina del asceta Gotama, tan fuerte y poderoso!».

—Pero señor, ¿cómo voy a hacer esto?

—Brahmán, ve donde está el asceta Gotama y dile: «Maestro, ¿no elogias tú de muchas maneras la benevolencia, la protección y la misericordia por las familias?».

Cuando le preguntes esto, si responde: «de hecho, lo hago, jefe de aldea», dile esto: «entonces, ¿qué estás haciendo exactamente, vagando junto con este gran Saṅgha de bhikkhus durante una época de hambruna y escasez, con cosechas arruinadas, convertidas en paja? ¡El Buddha está practicando para aniquilar, colapsar y arruinar familias!». Cuando le plantees este dilema, el Buddha no podrá escupirlo ni tragarlo.

—Sí, Maestro —respondió el hijo de Asibandhaka. Se levantó de su asiento, hizo una reverencia y rodeó respetuosamente a Nigaṇṭha Nāṭaputta, manteniéndolo a su derecha. Luego fue hacia el Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:.

—Maestro, ¿no elogias de muchas maneras la benevolencia, la protección y la misericordia por las familias?

—De hecho lo hago, jefe de aldea.

—Entonces, ¿qué estás haciendo exactamente, vagando junto con este gran Saṅgha de bhikkhus durante una época de hambruna y escasez, con las cosechas arruinadas convertidas en paja? ¡El Buddha está practicando para aniquilar, colapsar y arruinar familias!

—Bueno, jefe de aldea, en los noventa eones que recuerdo no tengo conocimiento de ninguna familia que se haya arruinado por el mero hecho de ofrecer limosna en forma de comida cocinada. Más bien, las familias ricas, acomodadas y adineradas, con mucho oro y plata, muchas propiedades y activos, y mucho dinero y grano, todas adquirieron su riqueza gracias a la generosidad, la verdad y la moderación. Jefe de aldea, hay ocho causas y condiciones para la ruina de familias. Su ruina proviene de los gobernantes, los bandidos, los incendios o las inundaciones. O sus ahorros se desvanecen. O su negocio fracasa por no dedicarse al trabajo. O nace un derrochador en la familia que derrocha y malgasta su riqueza. Y lo perecedero es el octavo. Estas son las ocho causas y condiciones de la ruina de las familias.

Dado que se encuentran estas ocho razones, supongamos que alguien dice esto: «¡El Buddha está practicando para aniquilar, colapsar y arruinar familias!». A menos que renuncie a ese discurso y pensamiento, y abandone esa perspectiva, será arrojado al infierno.

Cuando dijo esto, el hijo de Asibandhaka, el jefe de aldea, le dijo al Buddha:.

—¡Excelente, Maestro! ¡Excelente! Desde este día en adelante, que el Buddha me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

SN 42.8: Un soplador de cuerno

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Nālandā en el bosque de mangos de Pāvārika.

Más tarde, el hijo de Asibandhaka, el jefe de aldea, que era discípulo de los jainistas, se acercó al Buddha y se sentó a un lado..

El Buddha le dijo:.

—Jefe de aldea, ¿cómo enseña Nigaṇṭha Nātaputta a sus discípulos?

—Maestro, así es como Nigaṇṭha Nātaputta enseña a sus discípulos: «Todo el que mata a una criatura viviente, roba, tiene relaciones sexuales con la mujer de otro o miente va a un lugar de desgracia, al infierno. Todo el mundo debe asumir las consecuencias de aquello a lo que dedica más tiempo».

—Pero de acuerdo con las enseñanzas de Nigaṇṭha Nāṭaputta, nadie terminará en el infierno si todos tienen que asumir las consecuencias de lo que dedican más tiempo. Así es como Nigaṇṭha Nātaputta enseña a sus discípulos. Si esto fuera cierto, entonces, de acuerdo con lo que dice Nigaṇṭha Nātaputta, nadie iría a un lugar de desgracia, al infierno. ¿Qué piensas, jefe de aldea?

Tomemos el caso de una persona que mata seres. Si comparamos períodos de tiempo durante el día y la noche, ¿cuál es más frecuente: Las ocasiones en las que matan o en las que no matan?

—Las ocasiones en las que matan son menos frecuentes, mientras que las ocasiones en las que no matan son más frecuentes.

—«Todo el mundo debe asumir las consecuencias de aquello en lo que dedica más tiempo»: si esto fuera cierto, entonces, de acuerdo con lo que dice Nigaṇṭha Nātaputta, nadie iría a un lugar de desgracia, al infierno. ¿Qué piensas, jefe de aldea?

Tomemos el caso de una persona que roba…

Tomemos el caso de una persona que tiene relaciones sexuales con la mujer de otro…

Tomemos el caso de una persona que miente. Si comparamos períodos de tiempo durante el día y la noche, ¿cuál es más frecuente: Las ocasiones en las que mienten o en las que no mienten?

—Las ocasiones en las que mienten son menos frecuentes, mientras que las ocasiones en las que no mienten son más frecuentes.

—«Todo el mundo debe asumir las consecuencias de aquello en lo que dedica más tiempo»: si esto fuera cierto, entonces, de acuerdo con lo que dice Nigaṇṭha Nātaputta, nadie iría a un lugar de desgracia, al infierno.

Tomemos el caso de algún maestro que tenga esta doctrina y creencia: «Todo el que mata a un ser, roba, tiene relaciones sexuales con la mujer de otro o miente va a un lugar de desgracia, al infierno»..

Y hay un discípulo que se dedica a ese maestro. Piensa: «mi maestro tiene esta doctrina y creencia: “Todo el que mata a una criatura viviente, roba, tiene relaciones sexuales con la mujer de otro o miente va a un lugar de desgracia, al infierno”». Pero he matado seres… robado… he tenido relaciones sexuales con la mujer de otro… o mentido..

Cree: «yo también me voy a un lugar de desgracia, al infierno. A menos que renuncie a ese discurso y pensamiento, y abandone esa creencia, será arrojado al infierno».

Pero considerad cuando un Tathāgata surge en el mundo, digno, un Buddha Plenamente Despierto, perfecto en episteme y ética, Maestro, conocedor del mundo, guía incomparable para los que deben ser entrenados, maestro de devas y humanos, despierto, bendecido. De muchas maneras, critica y denuncia la matanza de seres, diciendo: «¡Dejad de matar seres!». Critica y denuncia robar… tener relaciones sexuales con la mujer de otro… mentir, diciendo: «¡Dejad de mentir!». Y hay un discípulo que se dedica a ese maestro.

Luego reflexiona: «de muchas maneras, el Buddha critica y denuncia la matanza de seres vivientes, diciendo: «¡Dejad de matar seres!». Pero he matado a este o aquel ser. No es bueno. No es como debería ser, y lo lamento, porque el mal que he hecho no se puede revertir».

Reflexionando así, deja de matar seres, y en el futuro no mata a seres vivos. Así es como renunciar a esta mala acción y la supera.

«De muchas maneras, el Buddha critica y denuncia el robo…».

«De muchas maneras, el Buddha critica y denuncia tener relaciones sexuales con la mujer de otro…».

«De muchas maneras, el Buddha critica y denuncia la mentira, diciendo: «¡Dejad de mentir!». Pero he mentido, en esta o en aquella ocasión. Eso no está bien, no es bueno y me arrepiento por ello. Pero no puedo deshacer lo que he hecho».

Reflexionando así, deja de mentir, y en el futuro se abstiene de mentir. Así es como renuncia a esta mala acción y la supera.

Renuncia a matar seres. Deja de robar. Renuncia a la tener relaciones sexuales con la mujer de otro. Deja de mentir. Renuncia al discurso divisivo. Renuncia al lenguaje cruel. Deja de decir tonterías. Renuncia al ansia. Renuncia a la malevolencia y la malevolencia. Renuncia a una creencia incorrecta y tiene una creencia correcta.

Ese discípulo de los nobles se deshace del ansia, se deshace de la malevolencia, no se confunde, es consciente y está presto. Esparce benevolencia en una dirección, y en la segunda, y en la tercera, y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, en todos lados, extiende benevolencia a todo el mundo: Vasto, sublime, inconmensurable, libre de enemistad y malevolencia. Supongamos que hubiera un potente soplador de cuerno. Se haría oír fácilmente en las cuatro direcciones. De la misma manera, cuando la liberación de la conciencia por la benevolencia se ha desarrollado y cultivado de esta manera, cualquier acción de ese tamaño que haya realizado no permanece ni persiste allí.

Entonces ese discípulo de los nobles se deshace del ansia, se deshace de la malevolencia, no se confunde, está consciente y presto..

Esparce pensamientos de misericordia… Esparce pensamientos de congratulación… Esparce pensamientos de impasibilidad hacia una dirección, y hacia la segunda, y hacia la tercera, y hacia la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, en todos lados, extiende pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: Vasto, sublime, inconmensurable, libre de enemistad y malevolencia..

Supongamos que hubiera un potente soplador de cuerno. Se haría oír fácilmente en las cuatro direcciones. De la misma manera, cuando la liberación de la conciencia por la impasibilidad se ha desarrollado y cultivado de esta manera, cualquier acción de ese tamaño que haya realizado no permanece ni persiste allí.

Cuando dijo esto, el hijo de Asibandhaka, el jefe de aldea, le dijo al Buddha:.

—¡Excelente, Maestro! ¡Excelente! Desde este día en adelante, que el Buddha me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

SN 42.7: El símil del campo

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Nālandā en el bosque de mangos de Pāvārika. Entonces el hijo de Asibandhaka, el jefe, se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:.

—Maestro, ¿no vive el Buddha lleno de misericordia por todos los seres?

—Sí, jefe.

—Bueno, Maestro, ¿por qué exactamente enseña a algunas personas a fondo y a otras menos a fondo?

—Bien, entonces, jefe, te preguntaré sobre esto a cambio, y podrás responder como quieras. ¿Qué piensas?

Supongamos que un agricultor tiene tres campos: Uno bueno, uno promedio y otro pobre: un terreno malo de arena y sal. ¿Qué piensas?

Cuando ese agricultor quiere plantar semillas, ¿dónde las plantaría primero: en el buen campo, en el de promedio o en el pobre?

—Maestro, él las plantaría primero en el campo bueno, luego en el de promedio, luego podría o no plantar semillas en el campo pobre.

—¿Por qué es eso?

—Porque al menos puede ser forraje para el ganado.

—Para mí, los bhikkhus y las bhikkhunīs son como el buen campo. Les imparto la Enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, significativa y bien redactada. Y revelo una práctica espiritual que es completamente plena y pura.

—¿Por qué es eso?

—Porque me tienen como su isla, protección, abrigo y refugio.

Para mí, los laicos y las laicas son como el campo medio. También les imparto la Enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, significativa y bien redactada. Y revelo una práctica espiritual que es completamente plena y pura.

—¿Por qué es eso?

—Porque me tienen como su isla, protección, abrigo y refugio.

Para mí, los ascetas, brahmanes y bhikkhus que siguen otros caminos son como el campo pobre, la mala tierra de arena y sal. También les imparto la Enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, significativa y bien redactada. Y revelo una práctica espiritual que es completamente plena y pura.

—¿Por qué es eso?

—Con suerte, podrían entender incluso una sola frase, que sería una alegría y un beneficio duraderos para ellos.

Supongamos que una persona tiene tres tinajas de agua: una sin grietas y es no porosa, otra sin grietas pero es porosa, y una que está agrietada y es porosa.

—¿Qué piensas? Cuando esa persona quiere almacenar agua, ¿dónde la almacenaría primero: en la tinaja que no está agrietada y no es porosa, en la que no está agrietada pero es porosa o en la que está agrietada y es porosa?

—Maestro, primero almacenaría agua en la tinaja que no está agrietada y es no porosa, luego en la que no está agrietada pero es porosa, luego puede o no almacenar agua en la que está agrietada y es porosa.

—¿Por qué es eso?

—Porque al menos se puede usar para lavar los platos.

—Para mí, los bhikkhus y las bhikkhunīs son como la tinaja de agua que no está agrietada ni porosa. Les imparto la Enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, significativa y bien redactada. Y revelo una práctica espiritual que es completamente plena y pura.

—¿Por qué es eso?

—Porque me tienen como su isla, protección, abrigo y refugio.

Para mí, los laicos y las laicas son como la tinaja de agua sin grietas pero porosa. Les imparto la Enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, significativa y bien redactada. Y revelo una práctica espiritual que es completamente plena y pura.

—¿Por qué es eso?

—Porque me tienen como su isla, protección, abrigo y refugio.

Para mí, los ascetas, brahmanes y bhikkhus que siguen otros caminos son como la tinaja de agua que está agrietada y es porosa. También les imparto la Enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, significativa y bien redactada. Y revelo una práctica espiritual que es completamente plena y pura.

—¿Por qué es eso?

—Con suerte, podrían entender incluso una sola frase, lo que sería una alegría y un beneficio duraderos para ellos.

Cuando dijo esto, el hijo de Asibandhaka, el jefe, le dijo al Buddha:.

—¡Excelente, Maestro! ¡Excelente! Desde este día en adelante, que el Buddha me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

SN 42.6: Con el hijo de Asibandhaka

En cierto momento, el Buddha se encontraba cerca de Nālandā en el bosque de mangos de Pāvārika.

Entonces el hijo de Asibandhaka, el jefe de aldea, se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:.

—Maestro, hay brahmanes occidentales cubiertos de musgo que cargan cántaros, se sumergen en el agua y sirven a la llama sagrada. Cuando alguien ha fallecido, realmente lo levantan, lo elevan y lo guían al cielo. Pero, ¿qué pasa con el Maestro, el Digno, el Buddha Plenamente Despierto: es capaz de asegurarse de que el mundo entero renazca en un buen lugar, un reino celestial cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte?

—Bien, entonces, jefe de aldea, te preguntaré sobre esto a cambio, y podrás responder como quieras..

¿Qué piensas, jefe de aldea?

Tomemos el caso de una persona que mata seres, roba y tiene relaciones sexuales con la mujer de otro. Usa un discurso que es falso, divisivo, cruel o sin sentido. Y es codiciosa, maliciosa y tiene una creencia incorrecta. Y una gran multitud se reúne para ofrecer oraciones y alabanzas, rodeándola con las palmas juntas y diciendo: «cuando el cuerpo de esta persona se rompa, después de la muerte, ¡que renazca en un buen lugar, un reino celestial!».

—¿Qué piensas, jefe de aldea? ¿Esa persona renacería en el cielo debido a sus oraciones?

—No, señor.

—Jefe, imagínate a un hombre arrojando una enorme roca en aguas profundas. Si ahora toda la gente se reúne para orar y reza con las manos levantadas para que la piedra vuelva a flotar y se desplace a la orilla en la orilla, ¿crees que ayuda? ¿Crees que la piedra vuelve a flotar y llega a la orilla sólo porque toda la gente se reúne para orar y la pide con las manos levantadas?

—No, señor.

—De la misma manera, tomemos el caso de una persona que mata seres, roba y tiene relaciones sexuales con la mujer de otro. Usan un discurso que es falso, divisivo, cruel o sin sentido. Y es codiciosa, maliciosa y tiene una creencia incorrecta. Aunque una gran multitud se reúne para ofrecer oraciones y alabanzas… cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renacerá en un lugar de desgracia, un mal lugar, el inframundo, el infierno..

Tomemos el caso de una persona que no mata seres, no roba ni tiene relaciones sexuales con la mujer de otro. No usa un discurso falso, divisivo, cruel o sin sentido. Y está contenta, es de buen corazón y tiene una creencia correcta. Y una gran multitud se une para ofrecer oraciones y alabanzas, rodeándolo con las palmas unidas y diciendo: «¡cuando el cuerpo de esta persona se rompa, después de la muerte, que renazca en un lugar de desgracia, un lugar malo, el inframundo, el infierno!».

—¿Qué piensas, jefe? ¿Esa persona renacería en el infierno por sus oraciones?

—No, señor.

—Jefe de aldea, imagínate que un hombre arroja un frasco de mantequilla o aceite en agua profunda y que el frasco se rompe en pedazos pequeños. El frasco se resquebraja, pero la mantequilla o el aceite flotan. Si ahora todas las personas se unen en oración y oran con las manos levantadas para que la mantequilla o el aceite se hundan hasta el fondo, ¿crees que ayuda? ¿Crees que la mantequilla o el aceite se hunde hasta el fondo solo porque toda la gente se reúne para orar y lo pide con las manos levantadas?

—No, señor.

—De la misma manera, tomemos el caso de una persona que no mata seres, no roba ni tiene relaciones sexuales con la mujer de otro. No usa un discurso falso, divisivo, cruel o sin sentido. Y está contenta, es de buen corazón y tiene una creencia correcta. Aunque una gran multitud se reúne para ofrecer oraciones y alabanzas… cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renacerá en un buen lugar, un reino celestial.

Cuando dijo esto, el hijo de Asibandhaka, el jefe de aldea, le dijo al Buddha:.

—¡Excelente, Maestro! Desde este día en adelante, que el Buddha me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

SN 42.4: Un guerrero elefante

Entonces, un jefe guerrero de elefantes se acercó al Buddha…

—Desde este día en adelante, que el Buddha me recuerde como un seguidor laico que ha buscado refugio de por vida.

SN 42.3: Un guerrero

Entonces Dustin, el jefe guerrero, se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:.

—Maestro, he oído que los guerreros del pasado que fueron maestros de maestros dijeron: «Supongamos que un guerrero, mientras lucha y pelea en la batalla, es asesinado y rematado por sus enemigos. Cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renace en compañía de los Devas de los Caídos».

—¿Qué dice el Buddha sobre esto?

—Basta, jefe, déjalo estar. No me preguntes eso.

Por segunda vez…

Y por tercera vez el jefe guerrero le dijo al Buddha:.

—Maestro, he oído que los guerreros del pasado que fueron maestros de maestros dijeron: «Supongamos que un guerrero, mientras lucha y pelea en la batalla, es asesinado y rematado por sus enemigos. Cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renace en compañía de los Devas de los Caídos».

—¿Qué dice el Buddha sobre esto?

—Claramente, jefe, no quiero hablar de ello contigo cuando te digo: «basta, jefe, déjalo estar. No me preguntes eso». Sin embargo, te responderé.

Cuando un guerrero se esfuerza y ​​lucha en la batalla, su mente ya está corrompida, degradada y mal orientada mientras piensa: «¡Que estos seres sean asesinados, masacrados, exterminados, destruidos o aniquilados!». Sus enemigos lo matan y acaban con él, y cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renace en el infierno llamado «La Caída».

Pero si tienes un punto de vista como este: «supongamos que un guerrero, mientras lucha y pelea en la batalla, es asesinado y rematado por sus enemigos. Cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renace en compañía de los devas de los Caídos»: esta es tu creencia incorrecta. Un individuo con una creencia incorrecta renace en uno de dos lugares, digo: el infierno o el reino animal.

Cuando dijo esto, Dustin, el jefe guerrero, gimió y rompió a llorar.

El Buddha le espetó:.

—Esto es lo que no te expliqué cuando te dije: «suficiente, jefe, déjalo estar. No me preguntes eso».

—Maestro, no estoy llorando por lo que dijo el Buddha. Pero señor, durante mucho tiempo he sido engañado, burlado y traicionado por los guerreros del pasado que fueron maestros de maestros, quienes dijeron: «supongamos que un guerrero, mientras lucha y pelea en la batalla, es asesinado y rematado por sus enemigos. Cuando su cuerpo se rompa, después de la muerte, renace en compañía de los Devas de los Caídos».

¡Excelente señor! ¡Excelente! Desde este día en adelante, que el Buddha me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

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