AN 4.186: Enfoque

Entonces uno de los bhikkhus se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:

—Señor, ¿qué guía al mundo? ¿Qué lo arrastra? ¿Qué es lo que surge y toma el control?

—¡Bien, bien, bhikkhu! Tu enfoque y planteamiento son excelentes y es una buena pregunta. Porque preguntaste: «¿qué guía al mundo? ¿Qué lo arrastra? ¿Qué es lo que surge y toma el control?».

—Sí, señor.

—Bhikkhu, la mente guía al mundo. La mente lo arrastra. Cuando la mente surge, toma el control.

Al decir «Bien, señor», ese bhikkhu aprobó y estuvo de acuerdo con lo que dijo el Buddha. Luego hizo otra pregunta:

—Señor, hablas de «un memorizador experto de la Enseñanza» ¿Cómo se define un memorizador experto de la Enseñanza?

—¡Bien, bien, bhikkhu! Tu enfoque y planteamiento son excelentes y es una buena pregunta… He impartido muchas enseñanzas: discursos, canciones, explicaciones, versos, expresiones inspiradas, tratados, historias de antaño, historias asombrosas y preguntas y respuestas. Pero si alguien entiende el significado y el texto incluso de un versículo de cuatro líneas, y si practica de acuerdo con esa enseñanza, está calificado para ser llamado un «memorizador experto de la Enseñanza».

Al decir «Bien, señor», ese bhikkhu aprobó y estuvo de acuerdo con lo que dijo el Buddha. Luego hizo otra pregunta:

—Señor, hablas de «una persona instruida con una sabiduría penetrante». ¿Cómo se define a una persona instruida con una sabiduría penetrante?

—¡Bien, bien, bhikkhu! Tu enfoque y planteamiento son excelentes y es una buena pregunta… Tomemos el caso de un bhikkhu que haya escuchado: «Esto es sufrimiento» ve lo que significa con sabiduría penetrante. Ha escuchado: «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento»… ve lo que significa con sabiduría penetrante. Así se define a una persona con una sabiduría penetrante.

Al decir «Bien, señor», ese bhikkhu aprobó y estuvo de acuerdo con lo que dijo el Buddha. Luego hizo otra pregunta:

—Señor, hablas de «un sabio de gran sabiduría». ¿Cómo se define a un sabio de gran sabiduría?

—¡Bien, bien, bhikkhu! Tu enfoque y planteamiento son excelentes y es una buena pregunta… Un sabio de gran sabiduría es aquel que no tiene la disposición de lastimarse a sí mismo, o lastimar a otros, o lastimar a ambos. Cuando piensa, solo piensa en el beneficio para él mismo, para los demás, para ambos y para el mundo entero. Así es una persona sabia de gran sabiduría.

AN 4.185: Verdades de los brahmanes

Una vez, el Buddha se estaba quedando cerca de Rājagaha, en la montaña del pico del buitre.

Para ese momento, varios ascetas muy conocidos residían en el monasterio de los ascetas en la orilla del río Sappinī. Incluían a Annabhāra, Varadhara, Sakuludāyī y otros ascetas muy conocidos.

Luego, a última hora de la tarde, el Buddha salió de su retiro y se dirigió al monasterio del asceta en la orilla del río Sappinī.

En ese momento surgió esta discusión mientras los ascetas que siguen otros caminos estaban sentados juntos: «Las verdades de los brahmanes son así, las verdades de los brahmanes son así».

Entonces el Buddha se acercó a esos ascetas, se sentó en el asiento preparado y dijo:

—Ascetas, ¿de qué estaban hablado sentados hace un momento? ¿Qué conversación quedó inconclusa?

—Bueno, Maestro Gotama, esta discusión surgió entre nosotros mientras estábamos sentados juntos: «Las verdades de los brahmines son así, las verdades de los brahmanes son así».

—Ascetas, declaro estas cuatro verdades de los brahmanes, habiéndome dado cuenta de ellas con mis propias habilidades paranormales.

—¿Qué cuatro?

—Tomemos el caso de un brahmán que dice: «No se debe matar a ningún ser vivo». Al decir esto, un brahmán dice la verdad, no miente. Pero no se considera a sí mismo como «ascetas» o «brahmín» por eso. Tampoco piensa «soy mejor» o «soy igual» o «soy peor» Más bien, simplemente practica por benevolencia y misericordia por los seres vivos, habiendo reconocido directamente la verdad en esto.

Tomemos el caso de otro brahmán que dice: «Todos los placeres sensoriales son perecederos, provocan sufrimiento y son efimeros». Al decir esto, un brahmán dice la verdad, no miente. Pero no se considera a sí mismo como «asceta» o «brahmín» por eso. Tampoco piensa «soy mejor» o «soy igual» o «soy peor». Más bien, simplemente practica para la sabiduría, el desapasionamiento y la extinción con respecto a los placeres sensoriales, habiendo reconocido directamente la verdad en esto.

Tomemos el caso de otro brahmán que dice: «Todos los estados de existencia son perecederos, provocan sufrimiento y son efimeros»… Simplemente practica para la sabiduría, el desapasionamiento y la extinción con respecto a las vidas futuras, habiendo reconocido directamente la verdad en esto.

Tomemos el caso de otro brahmán que dice: «No pertenezco a nadie en ninguna parte. Y nada me pertenece en ninguna parte». Al decir esto, un brahmán dice la verdad, no miente. Pero no se considera a sí mismo como «asceta» o «brahmín» por eso. Tampoco piensa «soy mejor» o «soy igual» o «soy peor» Más bien, simplemente practica el camino de Ningún Lugar, habiendo reconocido directamente la verdad en esto.

Estas son las cuatro verdades de los brahmines que declaro, habiéndome dado cuenta de ellas con mis propias habilidades paranormales.

AN 4.184: Intrépido

En cierto momento, el brahmín Jāṇussoṇi se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y las palabras de cortesía, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, esta es mi doctrina y mi creencia: «Todos los que está expuestos a la muerte tienen miedo y terror de la muerte».

—Brahmín, algunos de los que pueden morir están asustados y aterrorizados por la muerte. Pero algunos de los que están en peligro de muerte no tienen miedo ni tienen terror a la muerte.

—¿Quién teme a la muerte?

—Es alguien que no está libre del ansia, del deseo, de la avidez, de apetito, de la pasión y de la sed de placeres sensoriales. Cuando cae gravemente enfermo, piensa: «Los placeres sensoriales que tanto amo me abandonarán, y yo los abandonaré», se lamenta, se queja y se duele, se golpea el pecho y se perturba. Es alguien que le tiene miedo a la muerte.

Además, es alguien que no está libre del ansia, del deseo, de la avidez, de la sed, de la pasión y del apetito por el cuerpo. Cuando cae gravemente enfermo, piensa: «Este cuerpo que tanto amo me dejará y yo lo dejaré» se lamenta, se queja y se duele, se golpea el pecho y se perturba. Este también es alguien que le teme a la muerte.

Además, es alguien que no ha hecho cosas buenas y meritorias que lo mantengan a salvo, en cambio, ha hecho cosas malas, violentas y dañinas. Cuando se enferma gravemente, piensa: «Bueno, no he hecho cosas buenas y meritorias que me mantengan a salvo. Y he hecho cosas malas, violentas y dañinas. Cuando me vaya, iré al lugar donde van las personas que ha hecho esas cosas». Se lamenta, se queja y se duele, se golpea el pecho y se perturba. Este también es alguien que le teme a la muerte.

Además, es alguien que tiene dudas, vacilaciones e indecisiones acerca de la verdadera Enseñanza. Cuando se enferma gravemente, piensa: «Tengo dudas, estoy inseguro e indeciso acerca de la verdadera Enseñanza». Se lamenta, se queja y se duele, se golpea el pecho y se perturba. Este también es alguien que le teme a la muerte.

Estas son las cuatro personas expuestas a la muerte que están asustadas y aterrorizadas por la muerte.

—¿Quiénes son los que no le temen a la muerte?

—Es alguien que se deshace del ansia, del deseo, de la avidez, de apetito, de la pasión y de la sed de placeres sensoriales. Cuando cae gravemente enfermo, no piensa: «Los placeres sensoriales que tanto amo me abandonarán, y yo los abandonaré», no se lamenta, ni se queja ni se duele, no se golpea el pecho, ni se perturba. Este es alguien que no le teme a la muerte.

Además, es alguien que se deshace del ansia, del deseo, de la avidez, de la sed, de la pasión y del apetito del cuerpo. Cuando cae gravemente enfermo, no piensa: «Este cuerpo que tanto amo me dejará y yo lo dejaré». No se lamenta, ni se queja ni se duele, no se golpea el pecho, ni se perturba. Este también es alguien que no le teme a la muerte.

Además, es alguien que no ha hecho actos malos, violentos y dañinos, sino que ha realizado actos buenos y meritorios que lo mantienen a salvo. Cuando cae gravemente enfermo, piensa: «Bueno, no he hecho cosas malas, violentas ni dañinas. En cambio, he hecho obras buenas y meritorias que me mantienen a salvo. Cuando me vaya, iré al lugar donde van las personas que ha hecho esas cosas». No se lamenta, ni se queja ni se duele, no se golpea el pecho, ni se perturba. Este también es alguien que no le teme a la muerte.

Además, es alguien que no tiene dudas, vacilaciones o indecisiones acerca de la verdadera Enseñanza. Cuando cae gravemente enfermo, piensa: «No tengo dudas, no estoy inseguro ni indeciso acerca de la verdadera Enseñanza». No se lamenta, ni se queja ni se duele, no se golpea el pecho, ni se perturba. Este también es alguien que no le teme a la muerte.

Estas son las cuatro personas con riesgo de muerte que no le tienen miedo ni terror a la muerte.

—¡Excelente, Maestro Gotama! Desde este día en adelante, que el Maestro Gotama me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

AN 4.183: Vassakāra sobre lo que se escucha

En cierta ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Rājagaha, en el bosque de bambú, en el comedero de las ardillas. Entonces Vassakāra el brahmín, un ministro principal de Māgadha, se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y las palabras de cortesía, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, esta es mi doctrina y mi creencia: no hay nada de malo en hablar de lo que se ha visto, diciendo: «Esto es lo que vi». No hay nada de malo en hablar de lo que se ha escuchado y decir: «Esto es lo que escuché». No hay nada de malo en hablar de lo que se ha pensado y decir: «Esto es lo que pensé». No hay nada de malo en hablar de lo que se ha conocido, diciendo: «Esto es lo que conozco».

—Brahmín, no digo que debas hablar de todo lo que veas, escuches, pienses o conozcas. Pero tampoco digo que debas hablar de nada de lo que veas, escuches, pienses o conozcas.

Cuando se habla de ciertas cosas que han visto, oído, pensado o conocido, las cualidades perjudiciales crecen mientras que las cualidades meritorias declinan. Yo digo que no deberías hablar de esas cosas. Cuando se habla de otras cosas que han visto, oído, pensado o conocido, las cualidades perjudiciales disminuyen mientras que las cualidades meritorias crecen. Yo digo que deberías hablar de esas cosas. Entonces Vassakāra el brahmín, habiendo aprobado y aceptado lo que dijo el Buddha, se levantó de su asiento y se fue.

AN 4.182: Garantía

—Hay cuatro cosas que nadie puede garantizar: ni un asceta, ni un brahmán, ni un deva, ni un Māra, ni un Brahmā ni nadie en el mundo.

—¿Qué cuatro?

—Nadie puede garantizar que alguien que puede envejecer no lo haga. Nadie puede garantizar que una persona propensa a enfermarse no se enferme. Nadie puede garantizar que alguien que pueda morir no muera. Nadie puede garantizar que las malas acciones cometidas en vidas pasadas, dañinas, que conducen a vidas futuras, dolorosas, que resultan en sufrimiento y renacimiento, vejez y muerte, no producirán su resultado.

Estas son las cuatro cosas que nadie puede garantizar: ni un asceta, un brahmán, un deva, un Māra, un Brahmā ni nadie en el mundo.

AN 4.181: Un guerrero

—Bhikkhus, un guerrero con cuatro características es digno de un rey, apto para servir a un rey y es considerado un símbolo de realeza.

—¿Qué cuatro?

—Es experto en lo básico, es un arquero que tira la flecha tan rápido como un relámpago, es un conductor de elefantes y alguien que destroza cuerpos. Un guerrero con estos cuatro factores es digno de un rey, apto para servir a un rey y es considerado un símbolo de realeza.

De la misma manera, un bhikkhu con cuatro características es digno de las ofrendas dedicadas a los devas, digno de hospitalidad, digno de limosna, digno de veneración con las palmas unidas, y es el campo supremo de mérito para el mundo.

—¿Qué cuatro?

—Es experto en lo básico, es un arquero que tira la flecha tan rápido como un relámpago, es un conductor de elefantes y alguien que destroza cuerpos.

—¿Y cómo es un bhikkhu experto en lo básico?

—Cuando un bhikkhu es ético, respetuoso con el código monástico, con buen comportamiento y con seguidores. Al ver el peligro en la más mínima falta, mantiene las reglas a las que se ha comprometido. Así es como un bhikkhu es experto en lo básico.

—¿Y cómo un bhikkhu es un arquero que tira la flecha tan rápido como un relámpago?

—Cuando un bhikkhu ve cualquier tipo de qualia: pasadas, futuras o presentes, subjetivas u objetivas, gruesas o finas, inferiores o superiores, lejos o cerca: cualquier tipo de qualia de acuerdo con la realidad con la sabiduría correcta: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Ve cualquier tipo de reacción emocional… cualquier tipo de percepción… cualquier tipo de situación condicional… cualquier tipo de cognición: pasadas, futuras o presentes, subjetivas u objetivas, gruesas o finas, inferiores o superiores, lejos o cerca: cualquier tipo de qualia de acuerdo con la realidad con la sabiduría correcta: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Así es como un bhikkhu es un arquero que tira la flecha tan rápido como un relámpago.

—¿Y cómo un bhikkhu es un conductor de elefantes?

—Cuando realmente comprende: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento»… Así un bhikkhu es un conductor de elefantes.

—¿Y cómo un bhikkhu es alguien que destroza cuerpos?

—Cuando un bhikkhu hace añicos la gran masa de ignorancia. Así es como un bhikkhu es alguien que destroza cuerpos.

Un bhikkhu con estos cuatro factores es el campo supremo de mérito del mundo.

AN 4.180: Las cuatro grandes referencias

Hubo un tiempo en que el Buddha se encontraba cerca de la ciudad de Bhoga, en el monumento funerario del árbol Ānanda.

Allí, el Buddha se dirigió a los bhikkhus:

—¡Bhikkhus!

—Venerable señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Bhikkhus, os enseñaré las cuatro grandes referencias. Escuchad y prestad mucha atención, yo hablaré.

—Sí, señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Bhikkhus, ¿cuáles son las cuatro grandes referencias?

Tomemos el caso de un bhikkhu que dice: «Venerable, he oído y aprendido esto en presencia del Buddha: esta es la Enseñanza, esta es la Disciplina, esta es la instrucción del Maestro». No se debe aprobar ni rechazar la declaración de ese bhikkhu. En su lugar, se deben memorizar cuidadosamente esas palabras y frases y luego verificar si están incluidas en los discursos o si se encuentran en los textos sobre la Disciplina monástica. Si no están incluidos en los discursos ni se encuentra en los textos sobre la Disciplina monástica, se debe sacar la conclusión: «Claramente esta no es la palabra del Bendito, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Ese bhikkhu la ha memorizado incorrectamente». Y entonces deberías rechazarlo.

Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «Venerable, he escuchado y aprendido esto en presencia del Buddha: esta es la Enseñanza, esta es la Disciplina, esta es la instrucción del Maestro». No se debe aprobar ni rechazar la declaración de ese bhikkhu. En su lugar, se deben memorizar cuidadosamente esas palabras y frases y luego verificar si están incluidas en los discursos o si se encuentran en los textos sobre la Disciplina monástica. Si se incluyen en los discursos o se encuentran en la ley monástica, se debería sacar la conclusión: «Claramente, esta es la palabra del Bendito, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Ha sido correctamente memorizada por ese bhikkhu». Deberías recordarlo. Esta es la primera gran referencia.

Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «En tal o cual monasterio vive un Saṅgha con bhikkhus mayores y ancianos. Escuché y aprendí esto en presencia de ese Saṅgha: esta es la Enseñanza, esta es la Disciplina, esta es la instrucción del Maestro». No debe aprobar ni rechazar la declaración de ese bhikkhu. En su lugar, se deben memorizar cuidadosamente esas palabras y frases y luego verificar si están incluidas en los discursos o se encuentran en la ley monástica. Si no están incluidas en los discursos o no se encuentran en la ley monástica, se debe sacar la conclusión: «Claramente, esta no es la palabra del Bendito, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Ha sido memorizado incorrectamente por ese Saṅgha». Y entonces deberías rechazarlo.

Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «En tal o cual monasterio vive un Saṅgha con bhikkhus mayores y ancianos. Escuché y aprendí esto en presencia de ese Saṅgha: esta es la Enseñanza, esta es la Disciplina, esta es la instrucción del Maestro». No se debe aprobar ni rechazar la declaración de ese bhikkhu. En su lugar, se deben memorizar cuidadosamente esas palabras y frases y luego verificar si están incluidas en los discursos o se encuentran en la ley monástica. Si se incluyen en los discursos o se encuentran en la ley monástica, debería sacar la conclusión: «Claramente, esta es la palabra del Bendito, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Ha sido correctamente memorizado por ese Saṅgha». Deberías recordarlo. Esta es la segunda gran referencia.

Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «En tal o cual monasterio hay varios bhikkhus mayores que son cultos, conocedores de las escrituras, que recuerdan las enseñanzas, la ley monástica y las notas para recordar algunos puntos de la exposición. He escuchado y aprendido esto en presencia de esos bhikkhus mayores: esta es la Enseñanza, esta es la Disciplina, esta es la instrucción del Maestro». No se debe aprobar ni rechazar la declaración de ese bhikkhu. En su lugar, se deben memorizar cuidadosamente esas palabras y frases y luego verificar si están incluidas en los discursos o se encuentran en la ley monástica. Si no está incluidos en los discursos o no se encuentran en la ley monástica, se debe sacar la conclusión: «Claramente, esta no es la palabra del Bendito, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Ha sido memorizado incorrectamente por esos bhikkhus mayores». Y entonces deberías rechazarlo.

Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «En tal o cual monasterio hay varios bhikkhus mayores que son cultos, conocedores de las escrituras, que recuerdan las enseñanzas, la ley monástica y las notas para recordar algunos puntos de la exposición. He escuchado y aprendido esto en presencia de esos bhikkhus mayores: esta es la Enseñanza, esta es la Disciplina, esta es la instrucción del Maestro». No se debe aprobar ni rechazar la declaración de ese bhikkhu. En su lugar, se deben memorizar cuidadosamente esas palabras y frases y luego verificar si están incluidas en los discursos o se encuentran en los textos sobre la Disciplina monástica. Si se incluyen en los discursos o se encuentran en la ley monástica, se debería sacar la conclusión: «Claramente, esta es la palabra del Bendito, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Ha sido correctamente memorizado por esos bhikkhus superiores». Deberías recordarlo. Esta es la tercera gran referencia.

Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «En tal o cual monasterio hay un solo bhikkhu anciano que es culto y conocedor de las escrituras, que ha memorizado las enseñanzas, los textos sobre la Disciplina monástica y las notas para recordar algunos puntos de la exposición. He escuchado y aprendido esto en presencia de ese bhikkhu mayor: esta es la Enseñanza, esta es la Disciplina, esta es la instrucción del Maestro». No debe aprobar ni rechazar la declaración de ese bhikkhu. En cambio, debe memorizar cuidadosamente esas palabras y frases, luego verificar si están incluidas en los discursos o se encuentran en los textos sobre la Disciplina monástica. Si no está incluidos en los discursos o no se encuentra en los textos sobre la Disciplina monástica, se debe sacar la conclusión: «Claramente esta no es la palabra del Bendito, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Ha sido mal memorizado por ese bhikkhu mayor». Y entonces deberías rechazarlo.

Tomemos el caso de otro bhikkhu que dice: «En tal o cual monasterio hay un solo bhikkhu anciano que es culto y conocedor de las escrituras, que ha memorizado las enseñanzas, los textos sobre la Disciplina monástica y las notas para recordar algunos puntos de la exposición. He escuchado y aprendido esto en presencia de ese bhikkhu anciano: esta es la Enseñanza, esta es la Disciplina, esta es la instrucción del Maestro». No se debe aprobar ni rechazar la declaración de ese bhikkhu. En cambio, se debe memorizar cuidadosamente esas palabras y frases y luego verificar si están incluidas en los discursos o se encuentran en los textos sobre la Disciplina monástica. Si se incluyen en los discursos o se encuentran en la ley monástica, se debe sacar la conclusión: «Claramente, esta es la palabra del Bendito, el Digno, el Buddha completamente iluminado. Ha sido correctamente memorizado por ese bhikkhu mayor». Deberías recordarlo. Esta es la cuarta gran referencia. Estas son las cuatro grandes referencias.

AN 4.179: Extinción

Luego, el venerable Ānanda se acercó al venerable Sāriputta e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y las palabras de cortesía, Ānanda se sentó a un lado y le dijo a Sāriputta:

—¿Cuál es la causa, Venerable Sāriputta, cuál es la razón por la que algunos seres no se extinguen por completo en esta vida?

—Venerable Ānanda, es porque algunos seres realmente no entienden qué percepciones empeoran las cosas, cuáles mantienen las cosas estables, cuáles conducen al progreso y cuáles conducen a la comprensión. Esa es la causa, esa es la razón por la que algunos seres no se extinguen por completo en esta vida.

—¿Cuál es la causa, Venerable Sāriputta, cuál es la razón por la que algunos seres se extinguen por completo en la vida presente?

—Venerable Ānanda, es porque algunos seres realmente entienden qué percepciones empeoran las cosas, cuáles las mantiene estables, cuáles conducen al progreso y cuáles conducen a la comprensión. Esa es la causa, esa es la razón por la que algunos seres se extinguen por completo en la vida presente.

AN 4.178: Charca

—Bhikkhus, estas cuatro personas se encuentran en el mundo.

—¿Qué cuatro?

—Consideremos a un bhikkhu que entra y se sumerge en una especie de liberación pacífica de la mente. Se enfoca en el cese de la identificación, pero su mente no se inclina hacia eso, no gana confianza, no se estabiliza, no se enfoca en eso. No esperarías que ese bhikkhu dejara de identificarse.

Supongamos que una persona tomara una rama con la mano untada con pegamento. Su mano se pegaría, se adheriría y se unía a ella. De la misma manera, consideremos a un bhikkhu que entra y se sumerge en una especie de liberación pacífica de la mente. Se enfoca en el cese de la identificación, pero su mente no se inclina hacia eso, no gana confianza, no se estabiliza, no se enfoca en eso. No esperarías que ese bhikkhu dejara de identificarse.

A continuación, consideremos a un bhikkhu que entra y se sumerge en una especie de liberación pacífica de la mente. Se enfoca en el cese de la identificación y su mente se inclina hacia eso, gana confianza, se estabiliza y se enfoca en eso. Es de esperar que ese bhikkhu deje de identificarse.

Supongamos que una persona tomara una rama con una mano limpia. Su mano no se pegaría, no se adheriría ni se unía a ella. De la misma manera, consideremos a un bhikkhu que entra y se sumerge en una especie de liberación pacífica de la mente. Se enfoca en el cese de la identificación y su mente se inclina hacia eso, gana confianza, se estabiliza y se enfoca en eso. Es de esperar que ese bhikkhu deje de identificarse.

A continuación, consideremos a un bhikkhu que entra y se sumerge en una especie de liberación pacífica de la mente. Se enfoca en aplastar la ignorancia, pero su mente no se inclina hacia eso, no gana confianza, no se estabiliza, no se enfoca en eso. No esperarías que ese bhikkhu aplastara la ignorancia.

Supongamos que hay una charca que ha estado estancada durante muchos años. Y alguien cierra las entradas y abre los desagües, y los cielos no proporcionan suficiente lluvia. No esperarías que la charca colapse. Del mismo modo, consideremos a un bhikkhu que entra y se sumerge en una especie de liberación pacífica de la mente. Se enfoca en aplastar la ignorancia, pero su mente no se inclina hacia eso, no gana confianza, no se estabiliza, no se enfoca en eso. No esperarías que ese bhikkhu aplaste la ignorancia.

A continuación, consideremos a un bhikkhu que entra y se sumerge en una especie de liberación pacífica de la mente. Se centra en acabar con la ignorancia y su mente se inclina hacia eso, gana confianza, se estabiliza y se enfoca en eso. Uno esperaría que ese bhikkhu aplaste la ignorancia.

Supongamos que hay una charca que ha estado estancada durante muchos años. Y alguien abre las entradas y cierra los desagües y los cielos proporcionarían mucha lluvia. Es de esperar que ese charca colapse. Del mismo modo, consideremos a un bhikkhu que entra y se sumerge en una especie de liberación pacífica de la mente. Se centra en acabar con la ignorancia y su mente se inclina hacia eso, gana confianza, se estabiliza y se enfoca en eso. Uno esperaría que ese bhikkhu aplaste la ignorancia.

Estas son las cuatro personas que se encuentran en el mundo.

AN 4.177: Con Rāhula

Entonces el venerable Rāhula se acercó al Buddha, se inclinó y se sentó a un lado.

El Buddha le dijo:

—Rāhula, el elemento tierra subjetivo y el elemento tierra objetivo son solo el elemento tierra. Esto debe verse verdaderamente con un entendimiento correcto como este: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Cuando realmente ves con la comprensión correcta, rechazas el elemento tierra, separando la mente del elemento tierra.

El elemento agua subjetivo y el elemento agua objetivo son solo el elemento agua. Esto debe verse verdaderamente con un entendimiento correcto como este: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Cuando realmente ves con la comprensión correcta, rechazas el elemento agua, separando la mente del elemento agua.

El elemento fuego subjetivo y el elemento fuego objetivo son solo el elemento fuego. Esto debe verse verdaderamente con un entendimiento correcto como este: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Cuando realmente ves con la comprensión correcta, rechazas el elemento fuego, separando la mente del elemento fuego.

El elemento de aire subjetivo y el elemento de aire objetivo son solo el elemento de aire. Esto debe verse verdaderamente con un entendimiento correcto como este: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Cuando realmente ves con la comprensión correcta, rechazas el elemento aire, separando la mente del elemento aire.

Cuando un bhikkhu ve estos cuatro elementos como: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control», se le llama un bhikkhu que ha cortado el ansia, que se liberó de las adicciones y, al comprender correctamente el engreimiento, ha puesto fin al sufrimiento.

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