AN 3.68: Seguidores de otros caminos

—Bhikkhus, si los ascetas que siguen otros caminos preguntaran: «Hay estas tres cosas: El ansia, la aversión y la ignorancia. Estas son las tres cosas. ¿Cuál es la diferencia entre ellas?». ¿Cómo les responderíais?

—Para nosotros, las cosas tienen su base en ti, Maestro. Eres nuestro guía y nuestro refugio. Sería bueno si pudieras explicarnos esto, ¡entonces recordaremos lo que nos digas! Eres nuestro guía y nuestro refugio. Señor, que el propio Buddha aclare el significado de esto. Los bhikkhus lo escucharán y lo recordarán.

—Entonces, bhikkhus, escuchad y poned mucha atención, yo hablaré.

—Sí, señor —respondieron.

El Buddha dijo esto:

—Bhikkhus, si los ascetas que siguen otros caminos preguntaran: «Hay estas tres cosas: El ansia, la aversión y la ignorancia. Estas son las tres cosas. ¿Cuál es la diferencia entre ellas?», deberíais responderles: «El ansia, venerables, es levemente reprobable, pero lenta en desvanecerse. La aversión es muy reprobable, pero se desvanece rápidamente. La ignorancia es muy reprochable y tarda en desvanecerse».

Y si preguntan: «¿Cuál es la causa, cuál es la razón por la que surge el ansia, y una vez que surge, aumenta y crece?». Deberíais responder: «La característica de la belleza. La práctica continua de la reflexión inadecuada alimenta el surgimiento del ansia o, cuando ha surgido, la hace aumentar y crecer».

Y si preguntan: «¿Cuál es la causa, cuál es la razón por la que surge la aversión y, una vez que surge, aumenta y crece?». Deberíais responder: «La característica de la repulsividad. La práctica continua de la reflexión inadecuada alimenta el surgimiento de la aversión o, cuando ha surgido, la hace aumentar y crecer».

Y si preguntan: «¿Cuál es la causa, cuál es la razón por la que surge la ignorancia, y una vez que surge, aumenta y crece?». Deberíais responder: «El pensamiento ilógico. La práctica continua de la reflexión inadecuada alimenta el surgimiento de la ignorancia o, cuando ha surgido, la hace aumentar y crecer».

Y si preguntan: «¿Cuál es la causa, cuál es la razón por la que el ansia no surge, o si ya surgió, se abandona?». Deberíais responder: «La característica de la fealdad de las cosas». La práctica continua de la reflexión adecuada evita el surgimiento del ansia o, si ya surgió, se abandona.

Y si preguntan: «¿Cuál es la causa, cuál es la razón por la que la aversión no surge, o si ya surgió, se abandona?». Deberías responder: «La benevolencia. La práctica continua de la reflexión adecuada evita el surgimiento de la aversión o, si ya surgió, se abandona».

Y si preguntan: «¿Cuál es la causa, cuál es la razón por la que la ignorancia no surge, o si ya ha surgido, se abandona?». Deberíais decir: «El pensamiento lógico. La práctica continua de la reflexión adecuada evita el surgimiento de la ignorancia o, si ya surgió, se abandona».

AN 3.67: Temas de discusión

—Hay, bhikkhus, estos tres temas de discusión.

—¿Qué tres?

—Podríais discutir sobre el pasado: «Así era en el pasado» Podríais discutir sobre el futuro: «Así será en el futuro». O podríais discutir sobre el presente: «Así es como es en el presente».

Podéis saber si una persona es competente o no para mantener una discusión al ver cómo participa en las discusiones. Cuando a una persona se le hace una pregunta, si necesita ser respondida con una generalización y no responde con una generalización, o si necesita análisis y responde sin analizarlo, o si necesita una contra pregunta y responde sin una contra pregunta, o si debe obviarse y ella no lo hace, entonces esa persona no es competente para sostener una discusión.

Cuando a una persona se le hace una pregunta, si necesita ser respondida con una generalización y responde con una generalización, o si necesita ser analizada y responde analizándola, o si necesita una contra pregunta y responde con contrapreguntando, o si debe obviarse, lo hace, entonces esa persona es competente para sostener una discusión.

Podéis saber si una persona es competente o no para mantener una discusión al ver cómo participa en las discusiones. Cuando se le hace una pregunta a una persona, si no es coherente sobre cuál es su posición y cuál no es, sobre lo que propone, sobre hablar de lo que sabe, y sobre el procedimiento apropiado, entonces esa persona no es competente para mantener una discusión. Cuando se le hace una pregunta a una persona, si es coherente sobre cuál es su posición y cuál no, sobre lo que propone, sobre hablar de lo que sabe, y sobre el procedimiento apropiado, entonces esa persona es competente para mantener una discusión.

Podéis saber si una persona es competente o no para mantener una discusión al ver cómo participa en las discusiones. Cuando a una persona se le hace una pregunta, si esquiva el asunto, distrae la discusión con puntos irrelevantes, o muestra molestia, odio y amargura, entonces esa persona no es competente para sostener una discusión. Cuando a una persona se le hace una pregunta, si no esquiva el asunto, ni distrae la discusión con puntos irrelevantes, o muestra molestia, odio y amargura, entonces esa persona es competente para mantener una discusión.

Podéis saber si una persona es competente o no para mantener una discusión al ver cómo participa en las discusiones. Cuando a una persona se le hace una pregunta, si intimida, aplasta, se burla o aprovecha errores triviales, esa persona no es competente para mantener una discusión. Cuando a una persona se le hace una pregunta, si no intimida, ni aplasta, ni se burla o ni aprovecha los errores triviales, esa persona es competente para mantener una discusión.

Podéis saber si una persona se está acercando a la meta final o no. Si presta oídos, está calificado, si no presta oídos, no está calificado. Alguien que está calificado, comprende alguna verdad, ve a través de alguna verdad, supera alguna verdad y realiza alguna verdad. Cuando comprende así una verdad, ve a través de alguna verdad, supera alguna verdad y realiza alguna verdad, está seguro de experimentar la liberación.

Este es el propósito de la discusión, la consulta, los requisitos y la escucha atenta, es decir, la liberación de la conciencia a través del desaferramiento.

Los que conversan con rencor,

demasiado seguros de sí mismos,

soberbios, innobles, atacantes de virtudes,

buscan fallas unos en otros.

Se regocijan

cuando su oponente habla mal y comete un error,

quedando confundido y derrotado,

pero los nobles no discuten así.

Si una persona sabia quiere mantener una discusión

relacionada con la Enseñanza y su significado,

el tipo de discusión que tienen los nobles,

entonces esa persona sabia debe comenzar la discusión,

sabiendo cuándo es el momento adecuado,

ni hostil ni arrogante, ni sobreexcitado, ni despreciativo ni agresivo,

ni con la mente llena de celos, hablaría de lo que bien sabe.

Está de acuerdo con lo bien dicho, sin criticar lo mal dicho.

No persistiría en encontrar fallas,

ni se apoderaría de errores triviales,

ni intimidaría ni aplastaría al otro,

ni hablaría con implicaciones maliciosas.

La buena gente pregunta por conocimiento y claridad,

así consultan los nobles, esta es una consulta noble.

Sabiendo esto,

una persona sabia preguntaría sin arrogancia.

AN 3.66: Con Sāḷha y Rohaṇa

Esto he oído.

 En ese momento, el venerable Nandaka se encontraba cerca de Sāvatthī en el Monasterio Oriental, en la casa comunal sobre pilotes de la madre de Migāra. Entonces Sāḷha, el nieto de Migāra, y Rohaṇa, el nieto de Pekhuṇiya se acercaron al venerable Nandaka, se inclinaron y se sentaron a un lado. Entonces el venerable Nandaka le dijo a Sāḷha:

—Por favor, Sāḷha y Rohaṇa, no os guiéis por transmisión oral, no os guiéis por el linaje, no os guiéis por rumores, no os guiéis por la autoridad canónica, no confiéis en la lógica, ni confiéis en la deducción, ni en consideraciones reflexionadas, no confiéis en estar de acuerdo con una opinión después de considerarla, no confiéis en una apariencia de competencia, o en pensar: «Este asceta es nuestro gurú».

Pero cuando sepáis por vosotros mismos: «Estas cosas son perjudiciales, reprobables, criticadas por las personas sensatas, y cuando se cometen, provocan daño y sufrimiento», entonces debéis renunciar a ellas.

—¿Qué piensas, Sāḷha? ¿El ansia es real?

—Sí, señor.

—«Ansia» es lo que quiero decir con esto. Una persona ansiosa y codiciosa mata seres vivos, roba, tiene relaciones sexuales con la mujer de otro, miente y anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso lo lleva a su perjuicio y su desgracia?

—Sí, señor.

—¿Qué piensas, Sāḷha? ¿Es real la aversión?

—Sí, señor.

—«Aversión» es lo que quiero decir con esto. Una persona aversiva y maliciosa mata seres vivos, roba, tiene relaciones sexuales con la mujer de otro, miente y anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso lo lleva a su perjuicio y su desgracia?

—Sí, señor.

—¿Qué piensas, Sāḷha? ¿Es real la ignorancia?

—Sí, señor.

—«Ignorancia» es lo que quiero decir con esto. Una persona estúpida e ignorante mata seres vivos, roba, tiene relaciones sexuales con la mujer de otro, miente y anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso lo lleva a su perjuicio y su desgracia?

—Sí, señor.

—¿Qué piensas, Sāḷha, son estas cosas meritorias o perjudiciales?

—Perjudiciales, señor.

—¿Reprobables o intachables?

—Reprobables, señor.

—¿Criticadas o elogiadas por las personas sensatas?

—Criticadas por la gente sensata, señor.

—Cuando se cometen, ¿provocan daño y sufrimiento, o no? ¿o cómo ves esto?

—Cuando se cometen, provocan daño y sufrimiento. Así es como lo vemos.

—Entonces, Sāḷha y Rohaṇa, os dije: Por favor, no os guiéis por transmisión oral, no os guiéis por el linaje, no os guiéis por rumores, no os guiéis por la autoridad canónica, no confiéis en la lógica, ni confiéis en la deducción, ni en consideraciones reflexionadas, no confiéis en estar de acuerdo con una opinión después de considerarla, no confiéis en una apariencia de competencia, o en pensar: «Este asceta es nuestro gurú».

Pero cuando sepáis por vosotros mismos: «Estas cosas son perjudiciales, reprobables, criticadas por las personas sensatas, y cuando se cometen, provocan daño y sufrimiento», entonces debéis renunciar a ellas.

Eso es lo que dije y por eso lo dije.

Por favor, Sāḷha y Rohaṇa, no os guiéis por transmisión oral, no os guiéis por el linaje, no os guiéis por rumores, no os guiéis por la autoridad canónica, no confiéis en la lógica, ni confiéis en la deducción, ni en consideraciones reflexionadas, no confiéis en estar de acuerdo con una opinión después de considerarla, no confiéis en una apariencia de competencia, o en pensar: «Este asceta es nuestro gurú».

Pero cuando sepáis por vosotros mismos: «Estas cosas son meritorias, irreprochables, alabadas por las personas sensatas, y cuando se realizan, conducen al bienestar y la felicidad», entonces debéis adquirirlas y conservarlas.

—¿Qué pensáis? ¿Es real la satisfacción?

—Sí, señor.

—«Satisfacción» es lo que quiero decir con esto. Una persona que está contenta y satisfecha no mata seres vivos, no roba, no mantiene relaciones sexuales con la mujer de otro, no miente ni anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso conduce a su bienestar y felicidad duraderos?

—Sí, señor.

—¿Qué pensáis? ¿la benevolencia es real?

—Sí, señor.

—«Benevolencia» es lo que quiero decir con esto. Una persona benevolente y de buen corazón no mata seres vivos, no roba, no mantiene relaciones sexuales con la mujer de otro, no miente ni anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso conduce a su bienestar y felicidad duraderos?

—Sí, señor.

—¿Qué piensas, Sāḷha?

—¿Es real el conocimiento?

—Sí, señor.

—«Conocimiento» es lo que quiero decir con esto. Una persona que conoce y sabe, no mata seres vivos, no roba, no mantiene relaciones sexuales con la mujer de otro, no miente ni anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso conduce a su bienestar y felicidad duraderos?

—Sí, señor.

—¿Qué pensáis, Sāḷha y Rohaṇa, son estas cosas meritorias o perjudiciales?

—Sanas, señor.

—¿Reprobables o intachables?

—Intachables, señor.

—¿Criticadas o elogiadas por las personas sensatas?

—Elogiadas por la gente sensata, señor.

—Cuando las realizas, ¿conducen al bienestar y la felicidad, o no? ¿o cómo veis esto?

—Cuando se realizan, conducen al bienestar y la felicidad. Así es como lo vemos.

—Entonces, Sāḷha y Rohaṇa, os dije: no os guiéis por transmisión oral, no os guiéis por el linaje, no os guiéis por rumores, no os guiéis por la autoridad canónica, no confiéis en la lógica, ni confiéis en la deducción, ni en consideraciones reflexionadas, no confiéis en estar de acuerdo con una opinión después de considerarla, no confiéis en una apariencia de competencia, o en pensar: «Este asceta es nuestro gurú».

Pero cuando sepáis por vosotros mismos: «Estas cosas son meritorias, irreprochables, alabadas por las personas sensatas, y cuando se realizan, conducen al bienestar y la felicidad», entonces debéis adquirirlas y conservarlas.

Eso es lo que dije y por eso lo dije.

Entonces ese discípulo de los nobles se deshace del deseo, se deshace de la aversión, no se confunde, está consciente y atento. Esparce pensamientos de benevolencia… de misericordia… de congratulaciones… de impasibilidad en una dirección, y en la segunda, y en la tercera, y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, esparce pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y aversión.

Entiende: «Hay esto, hay algo peor que esto, hay algo mejor que esto y hay un escape más allá del alcance de la percepción». Sabiendo y viendo así, su mente se libera de las tendencias subyacentes de la sensorialidad, el ansia de renacer y de la ignorancia. Cuando se libera, sabe que está liberado.

Entiende: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia».

Entiende: «Antes había ansia, que era perjudicial. Ahora no hay, así que esto es meritorio. Antes existía la aversión, que era perjudicial. Ahora no hay, así que esto es meritorio. Antes existía la ignorancia, que era perjudicial. Ahora no hay, así que esto es meritorio». Así que vive sin ansia en la vida presente, desapasionados, tranquilos, experimentando la bienaventuranza, habiéndose convertido en santos en sí mismos.

AN 3.65: Con los kālāmas de Kesamutta

Esto he oído.

 En una ocasión, el Buddha estaba vagando por las tierras de Kosala junto con un gran Saṅgha de los bhikkhus cuando llegó a una ciudad de los kālāmas llamada Kesamutta. Los kālāmas de Kesamutta escucharon esto:

—Parece que el asceta Gotama, un sākka, procedente de una familia sākka, ha llegado a Kesamutta. Él tiene una buena reputación: «Ese Bendito es perfecto, un Buddha completamente despierto». Es bueno ver a personas tan perfectas.

Entonces los kālāmas se acercaron al Buddha. Antes de sentarse a un lado, algunos se inclinaron, algunos intercambiaron saludos y una conversación cortés, algunos alzaron sus palmas juntas hacia el Buddha, algunos anunciaron su nombre y clan, mientras que otros guardaron silencio. Sentados a un lado, los kālāmas le dijeron al Buddha:

—Hay, señor, algunos ascetas y brahmanes que vienen a Kesamutta. Explican y promueven solo su propia doctrina, mientras atacan, hablan mal, menosprecian y difaman las doctrinas de los demás. Luego, algunos otros ascetas y brahmanes llegan a Kesamutta. Ellos también explican y promueven sólo su propia doctrina, mientras atacan, hablan mal, menosprecian y difaman las doctrinas de los otros. Así que, señor, estamos dudando e inseguros. Nos preguntamos quién de estos respetados ascetas y brahmanes dice la verdad y quién miente.

—No hace falta decir, Kalamas, que estáis confundidos, no hace falta decir que tenéis dudas. Os ha surgido la duda sobre este asunto incierto.

Por favor, kālāmas, no os guiéis por transmisión oral, no os guiéis por el linaje, no os guiéis por rumores, no os guiéis por la autoridad canónica, no confiéis en la lógica, ni confiéis en la deducción, ni en consideraciones reflexionadas, no confiéis en estar de acuerdo con una opinión después de considerarla, no confiéis en una apariencia de competencia, o en pensar: «Este asceta es nuestro gurú».

Pero cuando sepáis por vosotros mismos: «Estas cosas son perjudiciales, reprobables, criticadas por las personas sensatas, y cuando se cometen, provocan daño y sufrimiento», entonces debéis renunciar a ellas.

¿Qué pensáis, kālāmas? ¿El ansia surge en una persona para su bienestar o para su perjuicio?

—Para su perjuicio, señor.

—Un individuo ansioso, vencido por el ansia, mata seres vivos, roba, tiene relaciones sexuales con la mujer de otro, miente y anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso lo lleva a su perjuicio y su desgracia?

—Sí, señor.

—¿Qué pensáis, kālāmas? ¿la aversión surge en una persona para su bienestar o para su perjuicio?

—Para su perjuicio, señor.

—Un individuo aversivo, vencido por la aversión, mata seres vivos, roba, tiene relaciones sexuales con la mujer de otro, miente y anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso lo lleva a su perjuicio y su desgracia?

—Sí, señor.

—¿Qué pensáis, kālāmas? ¿La ignorancia surge en una persona para su bienestar o para su perjuicio?

—Para su perjuicio, señor.

—Un individuo ignorante, vencido por la ignorancia, mata seres vivos, roba, tiene relaciones sexuales con la mujer de otro, miente y anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso lo lleva a su perjuicio y su desgracia?

—Sí, señor.

—¿Qué pensáis, kālāmas, son estas cosas meritorias o perjudiciales?

—Perjudiciales, señor.

—¿Reprobables o intachables?

—Reprobables, señor.

—¿Criticadas o elogiadas por las personas sensatas?

—Criticadas por la gente sensata, señor.

—Cuando se cometen, ¿provocan daño y sufrimiento, o no? ¿o cómo veis esto?

—Cuando se cometen, provocan daño y sufrimiento. Así es como lo vemos.

—Entonces, kālāmas, cuando dije: Por favor, no os guiéis por transmisión oral, no os guiéis por el linaje, no os guiéis por rumores, no os guiéis por la autoridad canónica, no confiéis en la lógica, ni confiéis en la deducción, ni en consideraciones reflexionadas, no confiéis en estar de acuerdo con una opinión después de considerarla, no confiéis en una apariencia de competencia, o en pensar: «Este asceta es nuestro gurú».

Pero cuando sepáis por vosotros mismos: «Estas cosas son perjudiciales, reprobables, criticadas por las personas sensatas, y cuando se cometen, provocan daño y sufrimiento, entonces debéis renunciar a ellas». Eso es lo que dije y por eso lo dije.

Por favor, no os guiéis por transmisión oral, no os guiéis por el linaje, no os guiéis por rumores, no os guiéis por la autoridad canónica, no confiéis en la lógica, ni confiéis en la deducción, ni en consideraciones reflexionadas, no confiéis en estar de acuerdo con una opinión después de considerarla, no confiéis en una apariencia de competencia, o en pensar: «Este asceta es nuestro gurú».

Pero cuando sepáis por vosotros mismos: «Estas cosas son meritorias, irreprochables, alabadas por las personas sensatas, y cuando se realizan, conducen al bienestar y la felicidad», entonces debéis adquirirlas y conservarlas.

¿Qué opináis, kālāmas? ¿La satisfacción surge en una persona para su bienestar o para su perjuicio?

—Para su bienestar, señor.

—Un individuo que está contento, no dominado por el ansia, no mata seres vivos, no roba, no mantiene relaciones sexuales con la mujer de otro, no miente ni anima a otros a hacer lo mismo. ¿Eso conduce a su bienestar y felicidad duraderos?

—Sí, señor.

—¿Qué pensáis, kālāmas? ¿la benevolencia surge en una persona para su bienestar o para su perjuicio?… ¿surge la comprensión en una persona para su bienestar o para su perjuicio? ¿Eso conduce a su bienestar y felicidad duraderos?

—Sí, señor.

—¿Qué pensáis, kālāmas, son estas cosas meritorias o perjudiciales?

—Sanas, señor.

—¿Reprobables o intachables?

—Intachables, señor.

—¿Criticadas o elogiadas por las personas sensatas?

—Elogiadas por la gente sensata, señor.

—Cuando las realizáis, ¿conducen al bienestar y la felicidad, o no? ¿o cómo veis esto?

—Cuando las realizamos, nos conducen al bienestar y la felicidad. Así es como lo vemos.

—Entonces, kālāmas, cuando dije: Por favor, no os guiéis por transmisión oral, no os guiéis por el linaje, no os guiéis por rumores, no os guiéis por la autoridad canónica, no confiéis en la lógica, ni confiéis en la deducción, ni en consideraciones reflexionadas, no confiéis en estar de acuerdo con una opinión después de considerarla, no confiéis en una apariencia de competencia, o en pensar: «Este asceta es nuestro gurú».

Pero cuando sepáis por vosotros mismos: «Estas cosas son meritorias, irreprochables, alabadas por las personas sensatas, y cuando se realizan, conducen al bienestar y la felicidad», entonces debéis adquirirlas y conservarlas.

Eso es lo que dije y por eso lo dije.

Entonces un discípulo de los nobles se deshace del deseo, se deshace de la aversión, no se confunde, está consciente y atento. Esparce pensamientos de benevolencia en una dirección, y en la segunda, y en la tercera, y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, esparce pensamientos de benevolencia a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y aversión.

Esparce pensamientos de misericordia en una dirección, y en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, esparce pensamientos de misericordia al mundo entero: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y aversión.

Esparce pensamientos de alegría en una dirección, y en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, esparce pensamientos de congratulaciones al mundo entero: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y aversión.

Esparce pensamientos de impasibilidad a una dirección, a la segunda, a la tercera y a la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, esparce pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y aversión.

Cuando ese discípulo de los nobles tiene una mente libre de enemistad y aversión, incorrupta y purificada, ha ganado cuatro consuelos en la vida presente.

«Si resulta que hay otro mundo, y las buenas y las malas acciones tienen como resultado, entonces, cuando el cuerpo se desintegre, después de la muerte, renaceré en un buen lugar, un reino celestial». Este es el primer consuelo que gana.

«Si resulta que no hay otro mundo, y las buenas y malas acciones no dan resultado, entonces en la vida actual me mantendré libre de enemistad y aversión, tranquilo y feliz». Este es el segundo consuelo que gana.

«Si resulta que a las personas que hacen cosas malas les pasan cosas malas, entonces, como no tengo mal disposición, y como no estoy haciendo nada malo, ¿cómo puede tocarme el sufrimiento?». Este es el tercer consuelo que gana.

«Si resulta que no les pasan cosas malas a las personas que hacen cosas malas, entonces todavía me veo puro por ambos lados». Este es el cuarto consuelo que gana.

Cuando ese discípulo de los nobles tiene una mente libre de enemistad y aversión, sin mancha y purificada, ha ganado estos cuatro consuelos en la vida presente.

—¡Eso es tan cierto, Bendito! ¡Eso es tan cierto, Santo! Cuando ese discípulo de los nobles tiene una mente libre de enemistad y aversión, sin mancha y purificada, ha ganado estos cuatro consuelos en la vida presente…

¡Excelente señor! ¡Excelente!. Nos refugiamos en el Maestro Gotama, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. A partir de este día, que el Buddha nos recuerde como seguidores laicos que se han refugiado de por vida.

AN 3.64: Con Sarabha

Esto he oído.

 En una ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Rājagaha, en la montaña del pico del buitre.

Para ese momento, un asceta llamado Sarabha había dejado recientemente esta Enseñanza y Disciplina. Le estaba diciendo a una multitud en Rājagaha: «Aprendí la Enseñanza de los ascetas que siguen al sākka, luego dejé su enseñanza y entrenamiento».

En cierto momento, varios bhikkhus se vistieron por la mañana y, tomando sus cuencos y túnicas, entraron en Rājagaha para pedir limosna. Oyeron lo que decía Sarabha.

Luego, después de la comida, cuando regresaron de la ronda de limosnas, se acercaron al Buddha, se inclinaron, se sentaron a un lado y le dijeron:

—El asceta llamado Sarabha ha dejado recientemente esta Enseñanza y Disciplina. Le estaba diciendo a una multitud en Rājagaha: «Aprendí las enseñanzas de los ascetas que siguen al sākka, luego dejé su enseñanza y entrenamiento». Señor, por misericordia, vaya al monasterio de los ascetas a orillas del río Sappinī para ver a Sarabha el renunciante.

El Buddha asintió en silencio.

Luego, a última hora de la tarde, el Buddha salió del retiro y fue al monasterio de los ascetas a orillas del río Sappinī para visitar a Sarabha el renunciante. Se sentó en el asiento extendido y le dijo al asceta Sarabha:

—¿Es realmente cierto, Sarabha, que has estado diciendo: «Aprendí la Enseñanza de los ascetas que siguen al sākka, luego dejé su enseñanza y entrenamiento?».

Cuando dijo esto, Sarabha guardó silencio.

Por segunda vez, el Buddha le dijo a Sarabha:

—Dime, Sarabha, ¿qué has aprendido exactamente de las enseñanzas de los ascetas que siguen al sākka? Si no lo has aprendido correctamente, te pondré al corriente. Pero si lo has aprendido correctamente, estaré de acuerdo.

Por segunda vez, Sarabha guardó silencio.

Por tercera vez, el Buddha le dijo a Sarabha:

—Sarabha, las enseñanzas de los ascetas que siguen al sākka están claras para mí. ¿Qué has aprendido exactamente de las enseñanzas de los ascetas que siguen al sākka? Si no lo has aprendido correctamente, te pondré al corriente. Pero si lo has aprendido correctamente, estaré de acuerdo.

Por tercera vez, Sarabha guardó silencio.

Entonces los ascetas le dijeron a Sarabha:

—El asceta Gotama se ha ofrecido a decirte todo lo que pidas. Habla, venerable Sarabha, ¿qué has aprendido exactamente de las enseñanzas de los ascetas que siguen al sākka? Si no lo has aprendido correctamente, él te pondrá al corriente. Pero si lo has aprendido correctamente, él estará de acuerdo.

Cuando se dijo esto, Sarabha se sentó en silencio, avergonzado, con los hombros caídos, abatido, deprimido, sin nada que decir.

Sabiendo esto, el Buddha dijo a los ascetas:

—Ascetas, alguien podría decirme: «Tú dices ser un Buddha completamente despierto, pero con respecto a estas cosas no estás completamente despierto».

Luego, le haré hacerle una pregunta precisa sobre este mismo tema, le preguntaré, le inquiriré, le interrogaré de diferentes maneras. Cuando le haga una pregunta, le inquiera, le interrogue de varias formas, no puede ser, es inconcebible que no caiga en una de estas tres categorías: Evitaría el problema, distrayendo la exposición con puntos irrelevantes. Mostraría enojo, odio y amargura. O se sentaría en silencio, avergonzado, con los hombros caídos, abatido, deprimido y sin nada que decir, como Sarabha.

Ascetas, alguien podría decirme: «Tú afirmas haber terminado con todas las tendencias subyacentes, pero todavía tienes estas tendencias subyacentes».

Luego, le haré hacerle una pregunta precisa sobre este mismo tema, le preguntaré, le inquiriré, le interrogaré de diferentes maneras. Cuando le haga una pregunta, le inquiera, le interrogue de varias formas, no puede ser, es inconcebible que no caiga en una de estas tres categorías: Evitaría el problema, distrayendo la exposición con puntos irrelevantes. Mostraría enojo, odio y amargura. O se sentaría en silencio, avergonzado, con los hombros caídos, abatido, deprimido y sin nada que decir, como Sarabha.

Ascetas, alguien podría decirme: «Tu enseñanza no lleva a quien la practica a la meta del final completo del sufrimiento».

Luego, le haré hacerle una pregunta precisa sobre este mismo tema, le preguntaré, le inquiriré, le interrogaré de diferentes maneras. Cuando le haga una pregunta, le inquiera, le interrogue de varias formas, no puede ser, es inconcebible que no caiga en una de estas tres categorías: Evitaría el problema, distrayendo la exposición con puntos irrelevantes. Mostraría enojo, odio y amargura. O se sentaría en silencio, avergonzado, con los hombros caídos, abatido, deprimido y sin nada que decir, como Sarabha.

Entonces el Buddha, habiendo rugido tres veces con el rugido de su león en el monasterio de los ascetas en la orilla del río Sappinī, se elevó hacia el cielo y se fue volando.

Poco después de que el Buddha se fuera, esos ascetas le dieron a Sarabha una completa flagelación verbal:

—Venerable Sarabha, eres como un viejo chacal en una gran bosque que piensa: «¡Rugiré con el rugido de un león!» pero todavía solo logras chillar y aullar como un chacal. De la misma manera, cuando el asceta Gotama no estaba aquí, dijiste: «¡Rugiré con el rugido de un león!», pero solo lograste chillar y aullar como un chacal.

Eres como un pollito que piensa: «¡Cacarearé como un gallo!», pero solo logras piar como un pollito. De la misma manera, cuando el asceta Gotama no estaba aquí, dijiste «¡ Cacarearé como un gallo!», pero solo lograste piar como un pollito.

Eres como un toro que piensa bramar solo cuando el establo está vacío. De la misma manera, solo pensabas en gritar cuando el asceta Gotama no estaba aquí.

Así es como esos ascetas le dieron a Sarabha una completa flagelación verbal.

AN 3.63: En Venāgapura

En cierto momento, el Buddha estaba vagando por las tierras de Kosala junto con un gran Saṅgha de los bhikkhus cuando llegó a un pueblo de brahmanes de Kosala llamado Venāgapura. Los brahmanes y cabezas de familia de Venāgapura escucharon esto: «Parece que el asceta Gotama, un sākka, procedente de una familia sākka, ha llegado a Venāgapura. Él tiene esta buena reputación: Ese Bendito es un Buddha, un Digno, plenamente despierto, realizado en conocimiento y conducta, santo, conocedor del mundo, guía incomparable para los que deben ser entrenados, maestro de devas y humanos, despierto, bendecido. Ha conocido, con sus propias habilidades paranormales, este mundo, con sus devas, Māras y Brahmās, esta población con sus ascetas y brahmanes, devas y humanos, y lo da a conocer a otros. Él imparte la Enseñanza que es buena al principio, buena en el medio y buena al final, significativa y bien redactada. Y revela una práctica que es completamente plena y pura. Es bueno ver a personas tan perfectas».

Entonces, los brahmines y cabezas de familia de Venāgapura se acercaron al Buddha. Antes de sentarse a un lado, algunos se inclinaron, algunos intercambiaron saludos y una conversación cortés, algunos alzaron sus palmas juntas hacia el Buddha, algunos anunciaron su nombre y clan, mientras que otros guardaron silencio. Entonces el brahmín Vacchagotta de Venāgapura le dijo al Buddha:

—Es increíble, Maestro Gotama, es asombroso, cómo sus facultades son tan claras y la tez de su piel es pura y brillante. Es como una azufaifa marrón dorada en otoño, o una palmera recién arrancada del tallo, o un adorno de oro del río Jambu, elaborado por un hábil herrero, bien labrado en la fragua y colocado sobre una alfombra color crema donde brilla, reluce e irradia. De la misma manera, tus facultades son muy claras y la tez de tu piel es pura y brillante.

Seguramente el Maestro Gotama obtiene cuando quiere, sin problemas ni dificultad, diferentes clases de ropa de cama, alta y lujosa, como: sofás, divanes, fundas de lana: amontonadas, coloridas, blancas, bordadas con flores, acolchadas, bordadas con animales, dobles, o con flecos simples, y fundas de seda tachonadas con gemas, así como sábanas de seda, tapices tejidos, mantas para elefantes, caballos o carros, alfombras de piel de ciervo kadali y colchas de fina piel de ciervo, con un dosel encima y almohadas rojas a lo largo de los bordes.

—Brahmín, estos diversos tipos de ropa de cama alta y lujosa son difíciles de conseguir para los renunciantes. E incluso si los obtienen, no les están permitidos.

Hay, brahmín, estas tres camas alzadas y camas amplias que obtengo estos días cuando quiero, sin problemas ni dificultades.

—¿Qué tres?

—Los lechos altos y lujosos de los devas, de Brahmā y de los nobles. Estas son las tres camas alzadas y camas amplias que me dan estos días cuando quiero, sin problemas ni dificultades.

—¿Pero qué, maestro Gotama, es el lecho alto y lujoso de los devas?

—Brahmán, cuando estoy viviendo con el apoyo de una aldea o pueblo, me visto por la mañana y, tomando mi tazón y mi túnica, entro en el pueblo o en la aldea para pedir limosna. Después de la comida, a mi regreso de la ronda de limosnas, entro en un bosque. Recojo un poco de hierba u hojas en una pila, me siento con las piernas cruzadas, con el cuerpo erguido, y establezco práctica correcta allí mismo. Completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales, entro y me sumerjo en la primera jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen del recogimiento, mientras dirijo la mente y la mantengo concentrada. A medida que desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento, entro y me sumerjo en la segunda jhāna, que tiene el placer, la felicidad y la alegría que surgen de la concentración, con claridad y confianza internas, y con la mente concentrada, desaparece el direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento. Y con el desvanecimiento del placer, entro y me sumerjo en la tercera jhāna, donde contemplo con impasibilidad, diligente y decidido y siento el bienestar corporal del que los nobles declaran: «Impasible y decidido, uno permanece en la felicidad».

Cuando practico así, si camino en ese momento camino como los devas. Cuando practico así, si me pongo en pie, en ese momento me pongo en pie como los devas. Cuando practico así, si me siento, en ese momento me siento como los devas. Cuando practico así, si me acuesto, en ese momento me acuesto como los devas. Este es el lecho alto y lujoso de los devas que obtengo estos días cuando quiero.

—¡Es increíble, Maestro Gotama, es asombroso! ¿Quién sino el Maestro Gotama podría conseguir un lecho de los devas tan alto y lujoso cuando quisiera, sin problemas ni dificultades?

Pero, ¿qué es, Maestro Gotama, el lecho alto y lujoso de Brahmā?

—Brahmán, cuando estoy viviendo con el apoyo de una aldea o pueblo, me visto por la mañana y, tomando mi tazón y mi túnica, entro en el pueblo o en la aldea para pedir limosna. Después de la comida, a mi regreso de la ronda de limosnas, entro en un bosque. Recojo un poco de hierba u hojas en una pila, me siento con las piernas cruzadas, con el cuerpo erguido, y establezco práctica correcta allí mismo.

Esparzo pensamientos de benevolencia de modo que primero llena una dirección celestial con bondad, luego la segunda, tercera y cuarta direcciones celestiales. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparzo pensamientos de benevolencia al mundo entero: abundante, expansivo, ilimitado, libre de enemistad y malos pensamientos. Esparzo pensamientos de misericordia en una dirección, y en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparzo pensamientos de misericordia por todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libre de enemistad y malos pensamientos. Esparzo pensamientos de congratulaciones en una dirección, y en la segunda y en la tercera, y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparzo pensamientos de congratulaciones al mundo entero: abundante, expansivo, ilimitado, libre de enemistad y malos pensamientos. Esparzo pensamientos de impasibilidad en una dirección, en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparzo pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libre de enemistad y malevolencia.

Cuando practico así, si camino, en ese momento camino como Brahmā… Me pongo en pie como Brahmā… Me siento como Brahmā… Cuando practico así, si me acuesto, en ese momento me acuesto como Brahmā. Esta es la cama alta y lujosa de Brahmā que obtengo estos días cuando quiero, sin problemas ni dificultades.

—¡Es increíble, Maestro Gotama, es asombroso! ¿Quién sino el Maestro Gotama podría conseguir un lecho tan alto y lujoso de Brahmā cuando quisiera, sin problemas o dificultades?

Pero ¿qué es, maestro Gotama, la cama alta y lujosa de los nobles?

—Brahmán, cuando estoy viviendo con el apoyo de una aldea o pueblo, me visto por la mañana y, tomando mi tazón y mi túnica, entro en el pueblo o en la aldea para pedir limosna. Después de la comida, a mi regreso de la ronda de limosnas, entro en un bosque. Recojo un poco de hierba u hojas en una pila, me siento con las piernas cruzadas, con el cuerpo erguido, y establezco práctica correcta allí mismo. Sé esto: «He renunciado al ansia, a la aversión y a la ignorancia, los corté de raíz, los hice como un muñón de palma, los eliminé, para que no puedan surgir en el futuro».

Cuando practico así, si camino, en ese momento camino como los nobles… Me pongo en pie como los nobles… Me siento como los nobles… Cuando practico así, si me acuesto, en ese momento me acuesto como los nobles. Esta es la cama alta y lujosa de los nobles que consigo estos días cuando quiero.

—¡Es increíble, Maestro Gotama, es asombroso! ¿Quién sino el Maestro Gotama podría conseguir una cama tan alta y lujosa de los nobles cuando quisiera, sin problemas ni dificultades?

¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente! Como si estuviera enderezando lo volcado, o revelando lo oculto, o señalando el camino a los perdidos, o encendiendo una lámpara en la oscuridad para que las personas con buenos ojos puedan ver lo que hay, el Maestro Gotama ha dejado clara la Enseñanza de muchas maneras. Nos refugiamos en el Maestro Gotama, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. A partir de este día, que el Maestro Gotama nos recuerde como seguidores laicos que se han refugiado de por vida.

AN 3.62: Peligros

—Bhikkhus, una persona corriente sin educación, habla de tres peligros que hacen que madres e hijos no puedan ayudarse mutuamente.

—¿Qué tres?

—Llega un momento en que se declara un gran incendio que quema aldeas, pueblos y ciudades. Cuando esto sucede, una madre no puede encontrar a su hijo y un niño no puede encontrar a su madre. Este es el primer peligro que separa a madres e hijos.

Además, llega un momento en que se avecina una gran tormenta y desata una poderosa inundación que arrasa pueblos, ciudades y pueblos. Cuando esto sucede, una madre no puede encontrar a su hijo y un niño no puede encontrar a su madre. Este es el segundo peligro que separa a madres e hijos.

Además, llega un momento de peligro de los bárbaros salvajes, y los campesinos montan en sus carruajes y huyen a todas partes. Cuando esto sucede, una madre no puede encontrar a su hijo y un niño no puede encontrar a su madre. Este es el tercer peligro que separa a madres e hijos.

Estos son los tres peligros de los que habla una persona corriente sin educación que hacen que madres e hijos no puedan ayudarse mutuamente.

Bhikkhus, una persona corriente sin educación, habla de tres peligros que no separan a madres e hijos.

—¿Qué tres?

—Llega un momento en que se declara un gran incendio que quema aldeas, pueblos y ciudades. Cuando esto sucede, a veces una madre puede encontrar a su hijo y un niño puede encontrar a su madre. Este es el primer peligro que no separa a madres e hijos.

Además, llega un momento en que se avecina una gran tormenta y desata una poderosa inundación que arrasa pueblos, ciudades y pueblos. Cuando esto sucede, a veces una madre puede encontrar a su hijo y un niño puede encontrar a su madre. Este es el segundo peligro que no separa a madres e hijos.

Además, llega un momento de peligro de los bárbaros salvajes, y los campesinos montan sus vehículos y huyen a todas partes. Cuando esto sucede, a veces una madre puede encontrar a su hijo y un niño puede encontrar a su madre. Este es el tercer peligro que no separa a madres e hijos.

Estos son los tres peligros de los que habla una persona corriente y sin educación que no separan a madres e hijos.

Hay tres peligros que hacen que madres e hijos no puedan ayudarse mutuamente.

—¿Qué tres?

—Los peligros de la vejez, la enfermedad y la muerte. Cuando un niño envejece, una madre no cumple su deseo: «¡Estoy envejeciendo, pero que mi hijo no envejezca!» Cuando una madre envejece, un niño no consigue su deseo: «¡Estoy envejeciendo, pero que mi madre no envejezca!».

Cuando un niño está enfermo, una madre no cumple su deseo: «¡Estoy enferma, pero que mi hijo no enferme!» Cuando una madre está enferma, el niño no consigue su deseo: «¡Estoy enfermo, pero que mi madre no enferme!».

Cuando un niño se está muriendo, una madre no cumple su deseo: «¡Estoy muriendo, pero que mi hijo no muera!» Cuando una madre se está muriendo, un niño no cumple su deseo: «¡ Estoy muriendo, pero que mi madre no muera!». Estos son los tres peligros que hacen que madres e hijos no puedan ayudarse mutuamente.

Hay un camino y una práctica que lleva a evitar estos tres peligros e ir más allá de los tres peligros que no separan a madres e hijos, y los tres peligros que hacen que madres e hijos no puedan ayudarse mutuamente.

—¿Cuál es ese camino y práctica?

—Es simplemente este noble camino óctuple, es decir: creencia correcta, disposición correcta, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta. Este es el camino, esta es la práctica que lleva a evitar estos tres peligros e ir más allá de los tres peligros que no separan a madres e hijos, y los tres peligros que hacen que madres e hijos no puedan ayudarse mutuamente.

AN 3.61: Principios sectarios

—Bhikkhus, existen estos tres principios sectarios de otras enseñanzas, que, si los sabios interrogan sobre ellos, preguntan e inquieren de diferentes maneras, darán como resultado la inacción.

—¿Qué tres?

—Hay algunos ascetas y brahmines que tienen esta doctrina y esta creencia: «Todo lo que un individuo experimenta, agradable, desagradable o indiferente, se debe a las acciones pasadas».

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y creencia: «Todo lo que un individuo experimenta, agradable, desagradable o indiferente, se debe a la creación del Señor Dios».

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y esta creencia: «Todo lo que un individuo experimenta, agradable, desagradable o indiferente, no tiene causa ni razón».

Con respecto a esto, me acerqué a los ascetas y brahmanes cuya opinión es que todo lo que se experimenta se debe a las acciones pasadas, y les dije:

—¿Es realmente cierto que ésta es la creencia de los venerables?

Y ellos respondieron:

—Sí.

Les dije:

—En ese caso, podrían matar seres vivos, robar, ser impuros, usar un discurso que sea falso, divisivo, cruel o sin sentido, ser codicioso, malicioso o tener una creencia errónea, todo a causa de hechos pasados​​.

Aquellos que creen que las acciones pasadas son lo más importante, no tienen entusiasmo ni esfuerzo, ni idea de que hay cosas que deben y no deben hacerse. Dado que no reconocen como un hecho genuino que hay cosas que deberían y no deberían hacerse, son descuidados y negligentes, y no pueden ser llamados ascetas. Ésta es mi primera refutación legítima de los ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y esta creencia.

Con respecto a esto, me acerqué a los ascetas y brahmanes cuya opinión es que todo lo que se experimenta es por la creación del Señor Dios, y les dije:

—¿Es realmente cierto que ésta es la creencia de los venerables?

Y ellos respondieron:

—Sí.

Les dije:

—En ese caso, podrían matar seres vivos, robar, ser impuros, usar un discurso que sea falso, divisivo, cruel o sin sentido, ser ​​codiciosos, maliciosos o tener una creencia errónea, todo ellos debido a la creación del Señor Dios.

Aquellos que creen que el poder creativo del Señor Dios es lo más importante, no tienen entusiasmo ni esfuerzo, ni idea de que hay cosas que deben y no deben hacerse. Dado que no reconocen como un hecho genuino que hay cosas que deberían y no deberían hacerse, son descuidados y negligentes, y no pueden ser llamados ascetas. Esta es mi segunda refutación legítima de los ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y esta creencia.

Con respecto a esto, me acerqué a los ascetas y brahmanes cuya opinión es que todo lo que se experimenta no tiene causa ni razón, y les dije:

—¿Es realmente cierto que ésta es la creencia de los venerables?

—Y ellos respondieron:

—Sí.

Les dije:

—En ese caso, podrían matar seres vivos, robar, ser impuros, usar un discurso que sea falso, divisivo, cruel o sin sentido, ser codiciosos, maliciosos o tener una creencia errónea, todo sin causa o razón.

Aquellos que creen que la ausencia de causa o razón es lo más importante, no tienen entusiasmo, esfuerzo, ni idea de que hay cosas que se deben y no se deben hacer. Dado que no reconocen como un hecho genuino que hay cosas que deberían y no deberían hacerse, son descuidados y negligentes, y no pueden ser llamados ascetas. Ésta es mi tercera refutación legítima de los ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y esta creencia.

Estos son los tres principios sectarios de otras enseñanzas, que, si los sabios interrogan sobre ellos, preguntan e inquieren de diferentes maneras, darán como resultado la inacción.

Pero la Enseñanza que he impartido es irrefutable, incorrupta, irreprochable y no despreciada por ascetas y brahmanes sabios.

Y ¿cuál es la Enseñanza que he impartido?

«Estos son los seis elementos»: este es la Enseñanza que he impartido…

«Estos son los seis campos de los sentidos»: este es la Enseñanza que he impartido…

«Estas son las dieciocho preocupaciones mentales»: este es la Enseñanza que he impartido…

«Estas son las cuatro nobles verdades»: este es la Enseñanza que he impartido que es irrefutable, incorrupta, irreprochable y no despreciada por ascetas y brahmanes sabios.

«Estos son los seis elementos»: este es la Enseñanza que he impartido… Eso es lo que dije, pero ¿por qué lo dije?

Existen estos seis elementos: los elementos de la tierra, agua, fuego, aire, espacio y vida.

«Estos son los seis elementos»: este es la Enseñanza que he impartido… Eso es lo que dije, y por eso lo dije.

«Estos son los seis campos de los sentidos»: este es la Enseñanza que he impartido… Eso es lo que dije, pero ¿por qué lo dije?

Existen estos seis campos de los sentidos: los ojos, los oídos, la nariz, la lengua, el cuerpo y el intelecto.

«Estos son los seis campos de los sentidos»: este es la Enseñanza que he impartido… Eso es lo que dije, y por eso lo dije.

«Estas son las dieciocho preocupaciones mentales»: este es la Enseñanza que he impartido… Esto es lo que dije, pero ¿por qué lo dije?

Al ver una imagen con los ojos, uno se preocupa por una imagen que es la base de lo agradable, lo desagradable o lo indiferente.

Escuchar un sonido con el oído…

Oler un olor con la nariz…

Probar un sabor con la lengua…

Sentir un tacto con el cuerpo…

Al volverse consciente de una idea con el intelecto, uno se preocupa por una idea que es la base de lo agradable, lo desagradable o lo indiferente.

«Estas son las dieciocho preocupaciones mentales»: este es la Enseñanza que he impartido… Eso es lo que dije, y por eso lo dije.

«Estas son las cuatro nobles verdades»: este es la Enseñanza que he impartido… Eso es lo que dije, pero ¿por qué lo dije?

Con el apoyo de los seis elementos, se concibe un embrión. Cuando se concibe, aparecen las qualia y la conceptualización. Las qualia y la conceptualización son condiciones para los seis campos de los sentidos. Los seis campos de los sentidos son condiciones para el contacto. El contacto es una condición para la reacción emocional. Es para quien experimenta una reacción emocional que yo declaro: «Esto es sufrimiento». «Este es el origen del sufrimiento». «Este es el cese del sufrimiento». «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento».

—¿Y cuál es la noble verdad del sufrimiento?

—El nacer es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, el dolor, la lamentación, el dolor, la tristeza y la angustia son sufrimiento, la asociación con lo desagradable es sufrimiento, la separación de lo querido es sufrimiento, no conseguir lo que se desea es sufrimiento. En resumen, los cinco factores de aferramiento a la existencia son sufrimiento. A esto se le llama la noble verdad del sufrimiento.

—¿Y cuál es la noble verdad del origen del sufrimiento?

—La ignorancia es una condición para la condicionalidad. La condicionalidad es una condición para la vida. La vida es la condición para las qualia y la conceptualización. Las qualia y la conceptualización son la condición para la esfera de los sentidos. La esfera de los sentidos es la condición para las qualia. Las qualia es la condición para las reacciones emocionales, las reacciones emocionales son la condición para el ansia. El ansia es la condición para el aferramiento. El aferramiento es la condición para existir. Existir es la condición para el renacimiento. El renacimiento es una condición que da lugar a la vejez y la muerte, sufrimiento, lamentación, dolor, tristeza, y angustia. A esto se le llama la noble verdad del origen del sufrimiento.

—¿Y cuál es la noble verdad del cese del sufrimiento?

—Cuando la ignorancia se desvanece y cesa sin dejar rastro, cesa la condicionalidad. Cuando cesa la condicionalidad, cesa la vida. Cuando cesa la vida, cesan las qualia y la conceptualización. Cuando cesan las qualia y la conceptualización, cesan los seis campos de los sentidos. Cuando cesan los seis campos de los sentidos, cesa el contacto. Cuando cesa el contacto, cesa el sentimiento. Cuando cesa el sentimiento, cesa el deseo. Cuando cesa el deseo, cesa el aferramiento. Cuando cesa el aferramiento, cesa el estado de existencia. Cuando cesa el estado de existencia, cesa el renacimiento. Cuando cesa el renacimiento, cesan la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, el dolor, la tristeza y la angustia. Así cesa toda esta masa de sufrimiento. A esto se le llama la noble verdad del cese del sufrimiento.

—¿Y cuál es la noble verdad de la práctica que conduce al cese del sufrimiento?

—Es simplemente este noble camino óctuple, es decir: creencia correcta, disposición correcta, discurso correcto, acción correcta, conducta correcta, esfuerzo correcto, práctica correcta y concentración correcta. A esto se le llama la noble verdad de la práctica que conduce al cese del sufrimiento.

«Estas son las cuatro nobles verdades»: este es la Enseñanza que he impartido que es irrefutable, incorrupto, irreprochable y no es despreciado por ascetas y brahmanes sabios. Eso es lo que dije, y por eso lo dije.

AN 3.60: Con Saṅgārava

Entonces, Saṅgārava el brahmín se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y las palabras de cortesía, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, los que somos llamados brahmines hacemos sacrificios y animamos a otros a hacer sacrificios. Ahora, Maestro Gotama, ambas personas, tanto la que hace sacrificios como la que anima a otros a hacer sacrificios, están haciendo el bien para muchas personas a causa de ese sacrificio. Pero, Maestro Gotama, cuando alguien ha pasado de la vida hogareña a la vida sin hogar, se doma, se calma y se aplaca él solo. Siendo así, cuando renuncia lo está haciendo para el bien de una sola persona.

—Bien, entonces, brahmán, te preguntaré sobre esto a cambio, y puedes responder como quieras. ¿Qué opinas, brahmán?

Un Tathāgata surge en el mundo, un Buddha, un Digno, plenamente despierto, realizado en conocimiento y conducta, santo, conocedor del mundo, guía incomparable para los que deben ser entrenados, maestro de devas y humanos, despierto, bendecido. Él dice: «Ven, este es el camino, esta es la práctica. Practicando de acuerdo con él, logré la culminación suprema de la vida de renuncia con mis propias habilidades paranormales, y la doy a conocer. Por favor, todos vosotros practicad así, y vosotros también lograréis la culminación suprema de la vida de renuncia y viviréis habiéndola realizado con vuestro propio entendimiento». Entonces, el maestro imparte la Enseñanza, y ​​otros lo practican en consecuencia, a cientos, a miles y a cientos de miles.

¿Qué opinas, brahmán? siendo así, la renuncia ¿le va bien a una sola persona o a muchas personas?

—Siendo esto así, Maestro Gotama, la renuncia le está haciendo bien a muchas personas.

Cuando dijo esto, el venerable Ānanda le dijo a Saṅgārava:

—Brahmín, ¿cuál de estas dos prácticas crees que tiene menos requisitos y compromisos, pero es más fructífera y beneficiosa?

Saṅgārava le dijo a Ānanda:

—¡Aquellos como los maestros Gotama y Ānanda son honrados y elogiados por mí!

Por segunda vez, Ānanda le dijo a Saṅgārava:

—Brahmín, no te pregunté a quién honras y alabas. Te pregunté cuál de estas dos prácticas crees que tiene menos requisitos y compromisos, pero es más fructífera y beneficiosa.

Por segunda vez, Saṅgārava le dijo a Ānanda:

—¡Aquellos como los maestros Gotama y Ānanda son honrados y elogiados por mí!

Por tercera vez, Ānanda le dijo a Saṅgārava:

—Brahmín, no te pregunté a quién honras y alabas. Te pregunté cuál de estas dos prácticas crees que tiene menos requisitos y compromisos, pero es más fructífera y beneficiosa.

Por tercera vez, Saṅgārava le dijo a Ānanda:

—¡Aquellos como los maestros Gotama y Ānanda son honrados y elogiados por mí!

Entonces se le ocurrió al Buddha: «Aunque Ānanda le hizo una pregunta sensata tres veces, Saṅgārava duda sin responder. ¿Por qué no le doy una escapatoria?».

Entonces el Buddha le dijo a Saṅgārava:

—Brahmán, ¿qué surgió en la conversación entre el séquito del rey hoy, sentados juntos en el recinto real?

—Maestro Gotama, esto surgió: «Anteriormente, al parecer, aunque había menos bhikkhus, más entre ellos mostraban demostraciones de poderes paranormales, mientras que en estos días que hay más bhikkhus, son menos los que exhiben demostraciones de poderes paranormales». Esto es lo que surgió en la conversación entre el séquito del rey hoy, mientras estaban sentados juntos en el recinto real.

—Brahmín, hay tres tipos de demostraciones.

—¿Qué tres?

—Una demostración de poderes paranormales, una demostración de leer la mente y una demostración de instrucción.

—¿Y qué es una demostración de poderes paranormales?

—Cuando alguien ejerce los muchos tipos de poderes paranormales: multiplicarse y volver a ser uno, aparecer y desaparecer, atravesar sin obstáculos un muro, una muralla o una montaña como si atravesara el espacio, zambullirse dentro y fuera de la tierra como si fuera agua, caminar sobre el agua como si fuera tierra, volando con las piernas cruzadas por el cielo como un pájaro, tocando y acariciando con la mano el sol y la luna, tan grandes y poderosos. Controlan el cuerpo hasta el reino de Brahmā. A esto se le llama demostración de poderes paranormales.

—¿Y qué es una demostración de leer la mente?

—En un caso, alguien lee la mente por medio de un signo: «Esto es lo que estás pensando, ese es tu pensamiento y, por lo tanto, tu estado de ánimo». E incluso si lee la mente muchas veces, resulta exactamente así, no de otra manera.

En otro caso, alguien lee la mente después de escucharlo de humanos, de no humanos o de devas: «Esto es lo que estás pensando, ese es tu pensamiento y, por lo tanto, tu estado mental». E incluso si lee la mente muchas veces, resulta exactamente así, no de otra manera.

En otro caso, alguien lee la mente al escuchar el sonido del pensamiento que se propaga mientras alguien piensa y considera: «Esto es lo que estás pensando, tal es tu pensamiento y, por lo tanto, tu estado mental». E incluso si lee la mente muchas veces, resulta exactamente así, no de otra manera.

En otro caso, alguien comprende la mente de una persona que ha alcanzado la contemplación que está libre del direccionamiento de la mente sobre las formas en movimiento. Entiende: «A juzgar por la forma en que se dirige la disposición de esta persona, inmediatamente después de este estado mental, tendrá esta idea». E incluso si lee la mente muchas veces, resulta exactamente así, no de otra manera.

A esto se le llama demostración de leer la mente.

—¿Y qué es una demostración de instrucción?

—Cuando alguien instruye a otros así: «Piensa de esta forma, no de esta otra». «Enfoca tu mente de esta forma, no de esta otra». «Abandona esto y vive habiéndolo logrado».

A esto se le llama demostración de instrucción.

Estos son los tres tipos de demostraciones. De estos tres tipos de demostraciones, ¿cuál considera que es la mejor?

—Con respecto a esto, Maestro Gotama, una demostración de poderes paranormales es experimentada solo por quien la realiza, ocurriéndole solo a él. Esto me parece más bien un truco de magia.

Y la demostración en la que alguien lee la mente algo por medio de un signo, o después de escucharlo de humanos, de no humanos o de devas, o al escuchar el sonido de un pensamiento que se extiende mientras alguien piensa y considera, o al comprender la mente de otra persona, también es experimentado solo por quien lo realiza, ocurriendo solo a ellos. Esto también me parece un truco de magia.

Pero en cuanto a la demostración en la que alguien instruye a otros: «Piensa de esta forma, no de esta otra». «Enfoca tu mente de esta forma, no de esta otra». «Abandona esto y vive habiéndolo logrado». Prefiero esta demostración, maestro Gotama. Es la mejor de las tres clases de demostración.

Es increíble, Maestro Gotama, es asombroso, lo bien que lo dijo el Maestro Gotama. Considero al Maestro Gotama como alguien que posee estos tres tipos de demostraciones. Porque el Maestro Gotama ejerce los muchos tipos de poderes paranormales… controlando el cuerpo hasta el reino de Brahmā. Y el Maestro Gotama comprende la mente de otra persona que ha alcanzado la contemplación que está libre de direccionar la mente sobre las formas en movimiento. Él entiende: «A juzgar por la forma en que se dirige la disposición de esta persona, inmediatamente después de este estado mental, tendrá esta idea». Y el Maestro Gotama instruye a otros así: «Piensa de esta forma, no de esta otra». «Enfoca tu mente de esta forma, no de esta otra». «Abandona esto y vive habiéndolo logrado».

—Tus palabras son claramente descaradas y atrevidas, brahmán. Sin embargo, te responderé. Pues yo ejerzo los muchos tipos de poderes paranormales… controlando el cuerpo hasta el reino de Brahmā. Y comprendo la mente de otra persona que ha alcanzado la contemplación que está libre de direccionar la mente sobre las formas en movimiento. Entiendo: «A juzgar por la forma en que se dirige la disposición de esta persona, inmediatamente después de este estado mental, tendrá esta idea». E instruyo a otros así: «Piensa de esta forma, no de esta otra». «Enfoca tu mente de esta forma, no de esta otra». «Abandona esto y vive habiéndolo logrado».

—Pero Maestro Gotama, ¿hay algún otro bhikkhu que posea estos tres tipos de demostraciones, además del Maestro Gotama?

—No hay sólo cien bhikkhus, brahmanes, que poseen estos tres tipos de demostraciones, ni doscientos, ni trescientos, ni cuatrocientos o quinientos, sino muchos más que eso.

—¿Pero dónde se están quedando estos bhikkhus ahora?

—Aquí mismo, brahmán, en este Saṅgha de los bhikkhus.

—¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente! Como si estuviera enderezando lo volcado, o revelando lo oculto, o señalando el camino a los perdidos, o encendiendo una lámpara en la oscuridad para que las personas con buenos ojos puedan ver lo que hay, el Maestro Gotama ha dejado clara la Enseñanza de muchas maneras. Me refugio en el Maestro Gotama, en la Enseñanza y en el Saṅgha de los bhikkhus. A partir de este día, que el Maestro Gotama me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

AN 3.59: Con Jāṇussoṇi

En cierto momento, el brahmín Jāṇussoṇi se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Sentado a un lado le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, quienquiera que haga un sacrificio, una ofrenda de comida para los antepasados, un plato de arroz con leche preparado para una ceremonia auspiciosa, o una dádiva para dar, debe dárselo a los brahmanes que hayan dominado los tres conocimientos védicos.

—Pero brahmín, ¿cómo describen los brahmines a un brahmín que domina los tres conocimientos védicos?

—Maestro Gotama, es cuando un brahmán es bien nacido tanto por parte de su madre como de su padre, de pura descendencia, irrefutable e impecable en cuestiones de ascendencia hasta la séptima generación paterna. Recita y recuerda los himnos y domina los tres Vedas, junto con sus vocabularios, ritual, fonología y etimología, y en quinto lugar, los relatos. Conoce la filología y la gramática, y está bien versado en cosmología y las marcas de un gran hombre. Así es como los brahmines describen a un brahmán que domina los tres conocimientos védicos.

—Brahmín, un maestro de tres conocimientos según los brahmines es bastante diferente de un maestro de los tres conocimientos en la Disciplina del noble.

—Pero maestro Gotama, ¿cómo se puede dominar los tres conocimientos en la Disciplina del noble? Maestro Gotama, por favor enséñeme esto.

—Bueno, entonces, brahmán, escucha y presta mucha atención, yo hablaré.

—Sí, señor —respondió Jāṇussoṇi.

El Buddha dijo esto:

—Brahmín, es cuando un bhikkhu, completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales entra y se sumerge en la cuarta jhāna.

Cuando su mente se ha sumergido en una contemplación como ésta, purificada, brillante, impecable, libre de impurezas, flexible, funcional, firme e imperturbable, la extiende hacia el recuerdo de vidas pasadas. Recuerda muchos tipos de vidas pasadas, con sus características y detalles. Este es el primer conocimiento que obtiene. Se destruye la ignorancia y surge el conocimiento, la oscuridad se destruye y la luz aparece, como le sucede a un meditador que es diligente, entusiasta y resuelto.

Cuando su mente se ha sumergido en una contemplación como ésta, purificada, brillante, impecable, libre de impurezas, flexible, funcional, firme e imperturbable, la extiende hacia el conocimiento de la muerte y el renacimiento de los seres. Con una clarividencia purificada y sobrehumana, comprende cómo los seres renacen según sus acciones. Este es el segundo conocimiento que obtienen. Se destruye la ignorancia y surge el conocimiento, la oscuridad se destruye y la luz aparece, como le sucede a un meditador que es diligente, entusiasta y resuelto.

Cuando su mente se ha sumergido en una contemplación como ésta, purificado, brillante, impecable, libre de impurezas, flexible, funcional, firme e imperturbable, lo extiende hacia el conocimiento del fin de las tendencias subyacentes. Él realmente entiende: «Esto es sufrimiento». «Este es el origen del sufrimiento». «Este es el cese del sufrimiento». «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento». Él realmente entiende: «Estas son tendencias subyacentes». «Este es el origen de las tendencias subyacentes». «Este es el cese de las tendencias subyacentes». «Esta es la práctica que lleva al cese de las tendencias subyacentes». Sabiendo y viendo así, su mente se libera de las tendencias subyacentes de la sensorialidad, el ansia de renacer y de la ignorancia. Cuando se libera, sabe que está liberado.

Entiende: «El renacimiento ha terminado, la vida de renuncia se ha completado, lo que tenía que hacerse se ha hecho, no hay retorno a ningún estado de existencia». Este es el tercer conocimiento que obtiene. Se destruye la ignorancia y surge el conocimiento, la oscuridad se destruye y la luz aparece, como le sucede a un meditador que es diligente, entusiasta y resuelto.

Uno que es perfecto en preceptos y observancias,

resuelto y sereno,

cuya mente está domada,

unificada, serena,

que conoce sus vidas pasadas

y ve el cielo y los lugares de pérdida,

y ha alcanzado el final del renacimiento,

ese sabio tiene una percepción perfecta.

Debido a estos tres conocimientos,

un brahmán es un maestro de los tres conocimientos.

A eso le llamo un maestro de los tres conocimientos,

y no a otro, que es un mero recitador.

Este, brahmán, es un maestro de los tres conocimientos en la Disciplina del noble.

—El maestro Gotama, el maestro de los tres conocimientos según los brahmines, es bastante diferente de un maestro de los tres conocimientos en la Disciplina del noble. Y, Maestro Gotama, un maestro de tres conocimientos según los brahmanes no vale una decimosexta parte de un maestro de los tres conocimientos en la Disciplina del noble.

¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente!. Desde este día en adelante, que el Maestro Gotama me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

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