AN 4.190: Día de fiesta

En cierta ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Sāvatthī en el Monasterio Oriental, en la casa comunal sobre pilotes de la madre de Migāra.

En ese momento, era el día de fiesta, y el Buddha estaba sentado rodeado por el Saṅgha de los bhikkhus. Luego, el Buddha miró alrededor del Saṅgha de los bhikkhus, que estaban muy silenciosos.

Se dirigió a ellos:

—Esta asamblea no tiene tonterías, bhikkhus, está libre de parloteo, es pura y está establecida en el núcleo esencial. ¡Así es este Saṅgha de los bhikkhus, así es esta asamblea! Una asamblea como esta rara vez se ve en el mundo. Una asamblea como esta es digna de las ofrendas dedicadas a los devas, digna de hospitalidad, digna de limosna, digna de saludar con las palmas juntas, y es el campo supremo de mérito para el mundo. Incluso un pequeño obsequio para una asamblea como esta es abundante, mientras que dar más es aún más abundante. Vale la pena viajar muchas leguas para ver una asamblea como esta, incluso si se tiene que portar las provisiones en una bolsa de hombro.

Hay bhikkhus alojados en este Saṅgha que han alcanzado a los devas. Hay bhikkhus que permanecen en este Saṅgha que han alcanzado a Brahmā. Hay bhikkhus en este Saṅgha que han alcanzado lo imperturbable. Hay bhikkhus alojados en este Saṅgha que han alcanzado la nobleza.

—¿Y cómo llega un bhikkhu a los devas?

—Cuando un bhikkhu, completamente apartado de los placeres sensoriales, apartado de las cualidades perjudiciales, entra y se sumerge en la primera jhāna… A medida que direcciona la mente sobre las formas en movimiento, entra y se sumerge en la segunda jhāna… tercera jhāna… cuarta jhāna… Así es como un bhikkhu llega a los devas.

—¿Y cómo llega un bhikkhu a Brahmā?

—En primer lugar, un bhikkhu esparce pensamientos de benevolencia en una dirección, y en la segunda, en la tercera y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, por todos lados, esparce pensamientos de benevolencia al mundo entero: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y malos pensamientos. Además, un bhikkhu esparce pensamientos de misericordia… congratulaciones… impasibilidad en una dirección, y en la segunda, y en la tercera, y en la cuarta. De la misma manera, arriba, abajo, a través, en todas partes, esparce pensamientos de impasibilidad a todo el mundo: abundantes, expansivos, ilimitados, libres de enemistad y aversión. Así es como un bhikkhu llega a Brahmā.

—¿Y cómo llega un bhikkhu a lo imperturbable?

—Cuando un bhikkhu, dejando atrás las qualia, superando toda percepción sensorial, abandonando las distracciones, consciente de que «es un Lugar Vacío», entra y se sumerge en un Lugar Vacío. Yendo totalmente más allá de la dimensión un Lugar Vacío, consciente de que «es un Lugar Sin Límites Conocidos» entra y se sumerge en la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos. Yendo totalmente más allá de la dimensión de un Lugar Sin Límites Conocidos, consciente de que «no hay Ningún Lugar», entra y se sumerge en la dimensión de Ningún Lugar. Yendo totalmente más allá de la dimensión de Ningún Lugar, entra y se sumerge en la dimensión de la Ausencia de los Factores de Aferramiento a la Existencia. Así es como un bhikkhu llega a lo imperturbable.

—¿Y cómo llega un bhikkhu a la nobleza?

—Cuando realmente comprende: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento»…

Así es como un bhikkhu llega a la nobleza.

AN 4.189: Cosas listas para ser realizadas

—Bhikkhus, estas cuatro cosas necesitan ser realizadas.

—¿Qué cuatro?

—Hay cosas que necesitan ser realizadas con el cuerpo. Hay cosas que necesitan ser realizadas con la memoria. Hay cosas que necesitan ser realizadas con la clarividencia. Hay cosas que necesitan ser realizadas con la episteme.

—¿Qué cosas necesitan ser realizadas con el cuerpo?

—Las ocho liberaciones.

—¿Qué cosas necesitan ser realizadas con la memoria?

—Las vidas pasadas propias.

—¿Qué cosas necesitan ser realizadas con la clarividencia?

—El fallecimiento y el renacimiento de los seres.

—¿Qué cosas necesitan ser realizadas con la episteme?

—El fin de las tendencias subyacentes.

Estas son las cuatro cosas que necesitan ser realizadas.

AN 4.188: Con Upaka

Una vez, el Buddha se estaba quedando cerca de Rājagaha, en la montaña del pico del buitre.

Entonces Upaka, el hijo de Maṇḍikā, se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:

—Señor, esta es mi doctrina y mi creencia: «El que sigue quejándose de los demás sin dar ninguna razón es reprensible y reprobable».

—Upaka, si alguien sigue quejándose de los demás sin dar una razón, es reprensible y reprobable. ¡Pero eso es lo que haces tú, por eso eres reprensible y reprobable!

—Señor, como un pez atrapado en una gran trampa justo cuando sale, así el Buddha me atrapó en una gran trampa de palabras justo cuando salí.

—Upaka, he declarado: «Esto es perjudicial». Y hay innumerables palabras, frases y enseñanzas del Tathāgata sobre eso: «Esta es otra forma de decir que esto es perjudicial». He declarado: «Lo perjudicial debe ser abandonado». Y hay innumerables palabras, frases y enseñanzas del Tathāgata sobre eso: «Esta es otra forma de decir que lo perjudicial debe ser abandonado».

He declarado que: «Esto es meritorio» Y hay innumerables palabras, frases y enseñanzas del Tathāgata sobre eso: «Esta es otra forma de decir que esto es meritorio». He declarado: «Lo meritorio debe desarrollarse». Y hay innumerables palabras, frases y enseñanzas del Tathāgata sobre eso: «Esta es otra forma de decir que lo meritorio debe desarrollarse».

Y luego Upaka, el hijo de Maṇḍikā, aprobó y estuvo de acuerdo con lo que dijo el Buddha. Se levantó de su asiento, hizo una reverencia y rodeó respetuosamente al Buddha, manteniéndolo a su derecha. Luego se dirigió al rey Ajātasattu Vedehiputta de Māgadha. Le contó al Rey todo lo que habían discutido.

Pero Ajātasattu se enojó y se disgustó, y le dijo a Upaka:

—¡Qué descarado nos ha salido el hijo del salinero! ¡Qué descortés e imprudente de tu parte imaginar que podías atacar al Bendito, al Digno, al Buddha completamente iluminado! ¡Fuera, Upaka, vete! no quiero volverte a ver.

AN 4.187: Con Vassakāra el chismoso**

En cierta ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Rājagaha, en el bosque de bambú, en el comedero de las ardillas.

Entonces Vassakāra el brahmín, un ministro principal de Māgadha, se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y las palabras de cortesía, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, ¿podría una mala persona reconocer a una mala persona: «Este individuo es una mala persona»?

—Eso es imposible, brahmán, no puede suceder.

—¿Podría una mala persona reconocer a una buena persona: «Este individuo es una buena persona»?

—Eso también es imposible, no puede suceder.

—Maestro Gotama, ¿podría una buena persona reconocer a una buena persona: «Este individuo es una buena persona»?

—Eso, brahmán, es posible.

—¿Podría una buena persona conocer a una mala persona: «Este individuo es una mala persona»?

—Eso también es posible.

—Es increíble, Maestro Gotama, es asombroso, lo bien que dijo el Maestro Gotama: «Es imposible, no puede suceder, que una mala persona pueda saber… Pero es posible que una buena persona pueda saber…».

El brahmín Vassakāra le cuenta un chisme al Buddha:

—En cierta ocasión, Maestro Gotama, los miembros de la asamblea del brahmín Todeyya discutieron con los demás, diciendo:

—Este rey Eḷeyya es un tonto por ser tan devoto de Rāmaputta. Incluso le muestra la máxima deferencia inclinándose ante él, levantándose ante él, saludándolo con las palmas juntas y observando la etiqueta adecuada para él. Y estos hombres del rey también son tontos: Yamaka, Moggalla, Ugga, Nāvindakī, Gandhabba y Aggivessa, porque muestran el mismo tipo de deferencia hacia Rāmaputta.

Entonces el brahmán Todeyya razonó con ellos así:

—¿Qué piensan, señores? Cuando se trata de asuntos relacionados con asuntos y deberes administrativos, decretos y anuncios, ¿no es el rey Eḷeyya sabio, incluso más que los expertos?

—Eso es cierto, señor.

—Es porque Rāmaputta es aún más sabio y experto que el rey Eḷeyya por lo que el rey es tan devoto de él. Es por eso que incluso muestra a Rāmaputta la máxima deferencia al inclinarse ante él, levantarse ante él, saludarlo con las palmas unidas y observar la etiqueta adecuada para él.

¿Qué pensáis, señores?

En lo que respecta a asuntos relacionados con asuntos y deberes administrativos, decretos y anuncios, ¿no son los hombres del rey, Yamaka, Moggalla, Ugga, Nāvindakī, Gandhabba y Aggivessa, sabios, incluso mejores que los expertos?

—Eso es cierto, señor.

Todeyya respondió:

—Es porque Rāmaputta es aún más sabio y experto que los hombres del rey por lo que le tiene tanta devoción… Es porque Rāmaputta es aún más sabio y experto que el rey Eḷeyya por lo que el rey es tan devoto de él. Es por eso que incluso muestra a Rāmaputta la máxima deferencia inclinándose ante él, levantándose ante él, saludándolo con las palmas juntas y observando la etiqueta adecuada para él.

Es increíble, Maestro Gotama, es asombroso, lo bien que dijo el Maestro Gotama: «Es imposible, no puede pasar, que una mala persona pueda saber… Pero es posible que una buena persona pueda saber…». Bueno, ahora, Maestro Gotama, debo irme. Tengo muchos deberes y mucho que hacer.

—Brahmán, anda, vete ya.

Entonces Vassakāra el brahmín, habiendo aprobado y aceptado lo que dijo el Buddha, se levantó de su asiento y se fue.

AN 4.186: Enfoque

Entonces uno de los bhikkhus se acercó al Buddha, se inclinó, se sentó a un lado y le dijo:

—Señor, ¿qué guía al mundo? ¿Qué lo arrastra? ¿Qué es lo que surge y toma el control?

—¡Bien, bien, bhikkhu! Tu enfoque y planteamiento son excelentes y es una buena pregunta. Porque preguntaste: «¿qué guía al mundo? ¿Qué lo arrastra? ¿Qué es lo que surge y toma el control?».

—Sí, señor.

—Bhikkhu, la mente guía al mundo. La mente lo arrastra. Cuando la mente surge, toma el control.

Al decir «Bien, señor», ese bhikkhu aprobó y estuvo de acuerdo con lo que dijo el Buddha. Luego hizo otra pregunta:

—Señor, hablas de «un memorizador experto de la Enseñanza» ¿Cómo se define un memorizador experto de la Enseñanza?

—¡Bien, bien, bhikkhu! Tu enfoque y planteamiento son excelentes y es una buena pregunta… He impartido muchas enseñanzas: discursos, canciones, explicaciones, versos, expresiones inspiradas, tratados, historias de antaño, historias asombrosas y preguntas y respuestas. Pero si alguien entiende el significado y el texto incluso de un versículo de cuatro líneas, y si practica de acuerdo con esa enseñanza, está calificado para ser llamado un «memorizador experto de la Enseñanza».

Al decir «Bien, señor», ese bhikkhu aprobó y estuvo de acuerdo con lo que dijo el Buddha. Luego hizo otra pregunta:

—Señor, hablas de «una persona instruida con una sabiduría penetrante». ¿Cómo se define a una persona instruida con una sabiduría penetrante?

—¡Bien, bien, bhikkhu! Tu enfoque y planteamiento son excelentes y es una buena pregunta… Tomemos el caso de un bhikkhu que haya escuchado: «Esto es sufrimiento» ve lo que significa con sabiduría penetrante. Ha escuchado: «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento»… ve lo que significa con sabiduría penetrante. Así se define a una persona con una sabiduría penetrante.

Al decir «Bien, señor», ese bhikkhu aprobó y estuvo de acuerdo con lo que dijo el Buddha. Luego hizo otra pregunta:

—Señor, hablas de «un sabio de gran sabiduría». ¿Cómo se define a un sabio de gran sabiduría?

—¡Bien, bien, bhikkhu! Tu enfoque y planteamiento son excelentes y es una buena pregunta… Un sabio de gran sabiduría es aquel que no tiene la disposición de lastimarse a sí mismo, o lastimar a otros, o lastimar a ambos. Cuando piensa, solo piensa en el beneficio para él mismo, para los demás, para ambos y para el mundo entero. Así es una persona sabia de gran sabiduría.

AN 4.185: Verdades de los brahmanes

Una vez, el Buddha se estaba quedando cerca de Rājagaha, en la montaña del pico del buitre.

Para ese momento, varios ascetas muy conocidos residían en el monasterio de los ascetas en la orilla del río Sappinī. Incluían a Annabhāra, Varadhara, Sakuludāyī y otros ascetas muy conocidos.

Luego, a última hora de la tarde, el Buddha salió de su retiro y se dirigió al monasterio del asceta en la orilla del río Sappinī.

En ese momento surgió esta discusión mientras los ascetas que siguen otros caminos estaban sentados juntos: «Las verdades de los brahmanes son así, las verdades de los brahmanes son así».

Entonces el Buddha se acercó a esos ascetas, se sentó en el asiento preparado y dijo:

—Ascetas, ¿de qué estaban hablado sentados hace un momento? ¿Qué conversación quedó inconclusa?

—Bueno, Maestro Gotama, esta discusión surgió entre nosotros mientras estábamos sentados juntos: «Las verdades de los brahmines son así, las verdades de los brahmanes son así».

—Ascetas, declaro estas cuatro verdades de los brahmanes, habiéndome dado cuenta de ellas con mis propias habilidades paranormales.

—¿Qué cuatro?

—Tomemos el caso de un brahmán que dice: «No se debe matar a ningún ser vivo». Al decir esto, un brahmán dice la verdad, no miente. Pero no se considera a sí mismo como «ascetas» o «brahmín» por eso. Tampoco piensa «soy mejor» o «soy igual» o «soy peor» Más bien, simplemente practica por benevolencia y misericordia por los seres vivos, habiendo reconocido directamente la verdad en esto.

Tomemos el caso de otro brahmán que dice: «Todos los placeres sensoriales son perecederos, provocan sufrimiento y son efimeros». Al decir esto, un brahmán dice la verdad, no miente. Pero no se considera a sí mismo como «asceta» o «brahmín» por eso. Tampoco piensa «soy mejor» o «soy igual» o «soy peor». Más bien, simplemente practica para la sabiduría, el desapasionamiento y la extinción con respecto a los placeres sensoriales, habiendo reconocido directamente la verdad en esto.

Tomemos el caso de otro brahmán que dice: «Todos los estados de existencia son perecederos, provocan sufrimiento y son efimeros»… Simplemente practica para la sabiduría, el desapasionamiento y la extinción con respecto a las vidas futuras, habiendo reconocido directamente la verdad en esto.

Tomemos el caso de otro brahmán que dice: «No pertenezco a nadie en ninguna parte. Y nada me pertenece en ninguna parte». Al decir esto, un brahmán dice la verdad, no miente. Pero no se considera a sí mismo como «asceta» o «brahmín» por eso. Tampoco piensa «soy mejor» o «soy igual» o «soy peor» Más bien, simplemente practica el camino de Ningún Lugar, habiendo reconocido directamente la verdad en esto.

Estas son las cuatro verdades de los brahmines que declaro, habiéndome dado cuenta de ellas con mis propias habilidades paranormales.

AN 4.184: Intrépido

En cierto momento, el brahmín Jāṇussoṇi se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y las palabras de cortesía, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, esta es mi doctrina y mi creencia: «Todos los que está expuestos a la muerte tienen miedo y terror de la muerte».

—Brahmín, algunos de los que pueden morir están asustados y aterrorizados por la muerte. Pero algunos de los que están en peligro de muerte no tienen miedo ni tienen terror a la muerte.

—¿Quién teme a la muerte?

—Es alguien que no está libre del ansia, del deseo, de la avidez, de apetito, de la pasión y de la sed de placeres sensoriales. Cuando cae gravemente enfermo, piensa: «Los placeres sensoriales que tanto amo me abandonarán, y yo los abandonaré», se lamenta, se queja y se duele, se golpea el pecho y se perturba. Es alguien que le tiene miedo a la muerte.

Además, es alguien que no está libre del ansia, del deseo, de la avidez, de la sed, de la pasión y del apetito por el cuerpo. Cuando cae gravemente enfermo, piensa: «Este cuerpo que tanto amo me dejará y yo lo dejaré» se lamenta, se queja y se duele, se golpea el pecho y se perturba. Este también es alguien que le teme a la muerte.

Además, es alguien que no ha hecho cosas buenas y meritorias que lo mantengan a salvo, en cambio, ha hecho cosas malas, violentas y dañinas. Cuando se enferma gravemente, piensa: «Bueno, no he hecho cosas buenas y meritorias que me mantengan a salvo. Y he hecho cosas malas, violentas y dañinas. Cuando me vaya, iré al lugar donde van las personas que ha hecho esas cosas». Se lamenta, se queja y se duele, se golpea el pecho y se perturba. Este también es alguien que le teme a la muerte.

Además, es alguien que tiene dudas, vacilaciones e indecisiones acerca de la verdadera Enseñanza. Cuando se enferma gravemente, piensa: «Tengo dudas, estoy inseguro e indeciso acerca de la verdadera Enseñanza». Se lamenta, se queja y se duele, se golpea el pecho y se perturba. Este también es alguien que le teme a la muerte.

Estas son las cuatro personas expuestas a la muerte que están asustadas y aterrorizadas por la muerte.

—¿Quiénes son los que no le temen a la muerte?

—Es alguien que se deshace del ansia, del deseo, de la avidez, de apetito, de la pasión y de la sed de placeres sensoriales. Cuando cae gravemente enfermo, no piensa: «Los placeres sensoriales que tanto amo me abandonarán, y yo los abandonaré», no se lamenta, ni se queja ni se duele, no se golpea el pecho, ni se perturba. Este es alguien que no le teme a la muerte.

Además, es alguien que se deshace del ansia, del deseo, de la avidez, de la sed, de la pasión y del apetito del cuerpo. Cuando cae gravemente enfermo, no piensa: «Este cuerpo que tanto amo me dejará y yo lo dejaré». No se lamenta, ni se queja ni se duele, no se golpea el pecho, ni se perturba. Este también es alguien que no le teme a la muerte.

Además, es alguien que no ha hecho actos malos, violentos y dañinos, sino que ha realizado actos buenos y meritorios que lo mantienen a salvo. Cuando cae gravemente enfermo, piensa: «Bueno, no he hecho cosas malas, violentas ni dañinas. En cambio, he hecho obras buenas y meritorias que me mantienen a salvo. Cuando me vaya, iré al lugar donde van las personas que ha hecho esas cosas». No se lamenta, ni se queja ni se duele, no se golpea el pecho, ni se perturba. Este también es alguien que no le teme a la muerte.

Además, es alguien que no tiene dudas, vacilaciones o indecisiones acerca de la verdadera Enseñanza. Cuando cae gravemente enfermo, piensa: «No tengo dudas, no estoy inseguro ni indeciso acerca de la verdadera Enseñanza». No se lamenta, ni se queja ni se duele, no se golpea el pecho, ni se perturba. Este también es alguien que no le teme a la muerte.

Estas son las cuatro personas con riesgo de muerte que no le tienen miedo ni terror a la muerte.

—¡Excelente, Maestro Gotama! Desde este día en adelante, que el Maestro Gotama me recuerde como un seguidor laico que se ha refugiado de por vida.

AN 4.183: Vassakāra sobre lo que se escucha

En cierta ocasión, el Buddha se encontraba cerca de Rājagaha, en el bosque de bambú, en el comedero de las ardillas. Entonces Vassakāra el brahmín, un ministro principal de Māgadha, se acercó al Buddha e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y las palabras de cortesía, se sentó a un lado y le dijo al Buddha:

—Maestro Gotama, esta es mi doctrina y mi creencia: no hay nada de malo en hablar de lo que se ha visto, diciendo: «Esto es lo que vi». No hay nada de malo en hablar de lo que se ha escuchado y decir: «Esto es lo que escuché». No hay nada de malo en hablar de lo que se ha pensado y decir: «Esto es lo que pensé». No hay nada de malo en hablar de lo que se ha conocido, diciendo: «Esto es lo que conozco».

—Brahmín, no digo que debas hablar de todo lo que veas, escuches, pienses o conozcas. Pero tampoco digo que debas hablar de nada de lo que veas, escuches, pienses o conozcas.

Cuando se habla de ciertas cosas que han visto, oído, pensado o conocido, las cualidades perjudiciales crecen mientras que las cualidades meritorias declinan. Yo digo que no deberías hablar de esas cosas. Cuando se habla de otras cosas que han visto, oído, pensado o conocido, las cualidades perjudiciales disminuyen mientras que las cualidades meritorias crecen. Yo digo que deberías hablar de esas cosas. Entonces Vassakāra el brahmín, habiendo aprobado y aceptado lo que dijo el Buddha, se levantó de su asiento y se fue.

AN 4.182: Garantía

—Hay cuatro cosas que nadie puede garantizar: ni un asceta, ni un brahmán, ni un deva, ni un Māra, ni un Brahmā ni nadie en el mundo.

—¿Qué cuatro?

—Nadie puede garantizar que alguien que puede envejecer no lo haga. Nadie puede garantizar que una persona propensa a enfermarse no se enferme. Nadie puede garantizar que alguien que pueda morir no muera. Nadie puede garantizar que las malas acciones cometidas en vidas pasadas, dañinas, que conducen a vidas futuras, dolorosas, que resultan en sufrimiento y renacimiento, vejez y muerte, no producirán su resultado.

Estas son las cuatro cosas que nadie puede garantizar: ni un asceta, un brahmán, un deva, un Māra, un Brahmā ni nadie en el mundo.

AN 4.181: Un guerrero

—Bhikkhus, un guerrero con cuatro características es digno de un rey, apto para servir a un rey y es considerado un símbolo de realeza.

—¿Qué cuatro?

—Es experto en lo básico, es un arquero que tira la flecha tan rápido como un relámpago, es un conductor de elefantes y alguien que destroza cuerpos. Un guerrero con estos cuatro factores es digno de un rey, apto para servir a un rey y es considerado un símbolo de realeza.

De la misma manera, un bhikkhu con cuatro características es digno de las ofrendas dedicadas a los devas, digno de hospitalidad, digno de limosna, digno de veneración con las palmas unidas, y es el campo supremo de mérito para el mundo.

—¿Qué cuatro?

—Es experto en lo básico, es un arquero que tira la flecha tan rápido como un relámpago, es un conductor de elefantes y alguien que destroza cuerpos.

—¿Y cómo es un bhikkhu experto en lo básico?

—Cuando un bhikkhu es ético, respetuoso con el código monástico, con buen comportamiento y con seguidores. Al ver el peligro en la más mínima falta, mantiene las reglas a las que se ha comprometido. Así es como un bhikkhu es experto en lo básico.

—¿Y cómo un bhikkhu es un arquero que tira la flecha tan rápido como un relámpago?

—Cuando un bhikkhu ve cualquier tipo de qualia: pasadas, futuras o presentes, subjetivas u objetivas, gruesas o finas, inferiores o superiores, lejos o cerca: cualquier tipo de qualia de acuerdo con la realidad con la sabiduría correcta: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Ve cualquier tipo de reacción emocional… cualquier tipo de percepción… cualquier tipo de situación condicional… cualquier tipo de cognición: pasadas, futuras o presentes, subjetivas u objetivas, gruesas o finas, inferiores o superiores, lejos o cerca: cualquier tipo de qualia de acuerdo con la realidad con la sabiduría correcta: «Esto no es mío, esto no soy yo, sobre esto no tengo control». Así es como un bhikkhu es un arquero que tira la flecha tan rápido como un relámpago.

—¿Y cómo un bhikkhu es un conductor de elefantes?

—Cuando realmente comprende: «Esto es sufrimiento»… «Este es el origen del sufrimiento»… «Este es el cese del sufrimiento»… «Esta es la práctica que lleva al cese del sufrimiento»… Así un bhikkhu es un conductor de elefantes.

—¿Y cómo un bhikkhu es alguien que destroza cuerpos?

—Cuando un bhikkhu hace añicos la gran masa de ignorancia. Así es como un bhikkhu es alguien que destroza cuerpos.

Un bhikkhu con estos cuatro factores es el campo supremo de mérito del mundo.

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